Amigos míos, el fin del mundo ha llegado.
No, no penséis que el Apocalipsis bíblico se cierne sobre nosotros.
Tampoco, perdonadme el leve apunte de egocentrismo es que este blog vaya a cerrar, no.
Pero el mundo se acaba. O se ha acabado ya o está a punto de hacerlo.
No puede haber otra explicación.
De otro modo, es imposible entender que ésto haya salido hoy en en informativo de Cuatro.
Porque esto sólo puede ser una noticia si el mundo se ha acabado ya, ¿no?
No puede haber otra explicación lógica ni racional.
Pero por si me quedaba alguna duda de que el mundo se ha acabado, después Hilario Pino ha dado paso a este otro vídeo.
Si es noticia que un tipo se ponga unos cuantos ladrillos en la cabeza o que un gato cruce las piernas, reconocedlo, la única explicación posible es que el fin del mundo ha llegado. O va a llegar. Y a veces pienso que nos lo merecemos...
miércoles, enero 26, 2011
miércoles, enero 19, 2011
Sacrificios
Aumiendo la crisis como un factor ya inevitable de nuestra vida cotidiana (aunque yo me sigo resistiendo ante las muchas señales de que no somos todos los que estamos en crisis), tengo que reconocer que mi opinión sobre ciertos temas, sobre algunas de las medidas adoptadas para paliar los efectos de esta crisis, es impopular. Por ejemplo, cuando se anunció la bajada de sueldo a los funcionarios, y siempre bajo la condición de que era inevitable (¿lo era?), yo estaba de acuerdo. ¿Por qué? Porque entiendo que quienes más tienen, aunque sólo sea seguridad, son los que tienen que ayudar a los que menos tienen. En este caso se supone, siempre en ese mundo ideal que sólo existe en mi imaginación, que ahorrar dinero en los salarios que pagan las administraciones redundará en la protección de quienes tienen poco o nada y se aumentarán las coberturas sociales. En un mundo ideal, ya digo, pero la medida me parece correcta. ¿Dónde está el problema? En que el sacrificio lo hacen unos pocos. Los de siempre. Los más pobres. O, dicho de otra manera, no lo hacen unos pocos. Los de siempre. Es decir, los políticos. No son los más ricos, pero como si lo fueran.
Sangrante, muy sangrante, es el caso de los dos ex presidentes del Gobierno más recientes. El pasado mes de diciembre se anunció que Felipe González fichaba por Gas Natural y que cobraría 126.500 euros anuales por desempeñar una labor de consejero independiente. Un mes después, el anuncio cambiaba el nombre del ex jefe del Ejecutivo y el de la empresa. José María Aznar fichaba por Endesa cobrando aún más, 200.000 euros anuales. Sin entrar en el debate de fondo (el de qué puede o qué debe hacer un ex presidente cuando deja su cargo), lo asombroso de este asunto es que cada uno de ellos cobra, al mismo tiempo que éste y otros salarios, 80.000 euros brutos anuales que salen directamente de los Presupuestos Generales del Estado. Vamos, que se los pagamos entre todos. Es una pensión vitalicia que supera en unos 2.000 euros mensuales el sueldo que percibe el actual presidente del Gobierno. Y estoy totalmente de acuerdo (sé que muchos no lo estarán, de ahí que ya dijera un poco más arriba que puedo tener opiniones impopulares sobre estos asuntos) en que el Estado garantice la jubilación de un ex presidente del Gobierno, creo que se lo gana (o tendría que ganárselo, vaya) con su dedicación a la función pública durante esos años.
Pero, si a unos se les exigen sacrificios, ¿por qué otros no los hacen? 80.000 euros al año no solventan una crisis económica mundial, ni siquiera nacional, pero me parece inmoral, indigno y absurdo que estemos entregando un dinero público a personas que no lo necesitan. ¿Que el día de mañana nadie quiere a González o Aznar como asesores, conferenciantes, escritores de libros o simples floreros? Ahí está el Estado y esa pensión vitalicia. Pero si tienen tan descomunales ingresos, es como poco una tomadura de pelo que se lucren de un dinero que no llega para atender a todos los que lo necesitan. Estas pensiones las regula una ley de 1983 que el Gobierno no quiere cambiar. Ya lo ha dicho. Algunos grupos minoritarios ya han pedido esa reforma. Pero no basta. Como en toda reforma política de calado que afecte al funcionamiento de los órganos de poder y representación, es necesario el acuerdo entre PSOE y PP. Podéis quitaros de la cabeza esa posiblidad porque no va a suceder. La inmoralidad continuará porque siempre beneficiará a quien ha ostentado el poder, quien lo ostenta y quien lo ostentará en estos dos grandes partidos. Zapatero no lo cambiará porque es el próximo. Rajoy, si acaba ganando las elecciones, tampoco. Y así hasta el infinito.
No es el único caso sangrante, claro, porque cada político parece cargar con un pecado diferente. Esta semana, el Senado ha inaugurado su sistema de traducción a las lenguas cooficiales. Esto quiere decir que cualquier senador podrá hablar en catalán, euskera, gallego o valenciano y todos sus compañeros de hemiciclo podrán escuchar una traducción simultánea. Soy un firme defensor de los idiomas. Creo que enriquecen mucho. Me encanta escuchar a la gente hablar en el idioma que le sea propio. Pero los 400 aparatos de traducción con auriculares que ha comprado el Senado costaron 4.500 euros. Mantenerlo en funcionamiento, costará 350.000 euros anuales. Cada pleno sale a unos 12.000 euros. Todo eso soluciona un problema creado artificialmente porque todos tenemos una lengua común en la que podemos entendernos. Los partidos regionalistas y nacionalistas, los mismos que censuran la pensión vitalicia de González y Aznar, y según una frase aparecida en algunos medios de comunicación, entienden que eso no tiene importancia porque "los derechos no tienen precio". Ojalá fueron los derechos de todos los que no tuvieran precio.
La política ya nos tiene demasiado acostumbrados a ver que ellos, los políticos, siempre tienen más derechos que los demás. Y luego dirán que por qué la gente se desengaña de la política, por qué no vota, por qué les insulta... Las cosas no siempre tienen una justificación, pero lo que siempre tienen es una causa. Lo malo es cuando no se quiere buscar esa causa, ahí es donde están los problemas...
Sangrante, muy sangrante, es el caso de los dos ex presidentes del Gobierno más recientes. El pasado mes de diciembre se anunció que Felipe González fichaba por Gas Natural y que cobraría 126.500 euros anuales por desempeñar una labor de consejero independiente. Un mes después, el anuncio cambiaba el nombre del ex jefe del Ejecutivo y el de la empresa. José María Aznar fichaba por Endesa cobrando aún más, 200.000 euros anuales. Sin entrar en el debate de fondo (el de qué puede o qué debe hacer un ex presidente cuando deja su cargo), lo asombroso de este asunto es que cada uno de ellos cobra, al mismo tiempo que éste y otros salarios, 80.000 euros brutos anuales que salen directamente de los Presupuestos Generales del Estado. Vamos, que se los pagamos entre todos. Es una pensión vitalicia que supera en unos 2.000 euros mensuales el sueldo que percibe el actual presidente del Gobierno. Y estoy totalmente de acuerdo (sé que muchos no lo estarán, de ahí que ya dijera un poco más arriba que puedo tener opiniones impopulares sobre estos asuntos) en que el Estado garantice la jubilación de un ex presidente del Gobierno, creo que se lo gana (o tendría que ganárselo, vaya) con su dedicación a la función pública durante esos años.Pero, si a unos se les exigen sacrificios, ¿por qué otros no los hacen? 80.000 euros al año no solventan una crisis económica mundial, ni siquiera nacional, pero me parece inmoral, indigno y absurdo que estemos entregando un dinero público a personas que no lo necesitan. ¿Que el día de mañana nadie quiere a González o Aznar como asesores, conferenciantes, escritores de libros o simples floreros? Ahí está el Estado y esa pensión vitalicia. Pero si tienen tan descomunales ingresos, es como poco una tomadura de pelo que se lucren de un dinero que no llega para atender a todos los que lo necesitan. Estas pensiones las regula una ley de 1983 que el Gobierno no quiere cambiar. Ya lo ha dicho. Algunos grupos minoritarios ya han pedido esa reforma. Pero no basta. Como en toda reforma política de calado que afecte al funcionamiento de los órganos de poder y representación, es necesario el acuerdo entre PSOE y PP. Podéis quitaros de la cabeza esa posiblidad porque no va a suceder. La inmoralidad continuará porque siempre beneficiará a quien ha ostentado el poder, quien lo ostenta y quien lo ostentará en estos dos grandes partidos. Zapatero no lo cambiará porque es el próximo. Rajoy, si acaba ganando las elecciones, tampoco. Y así hasta el infinito.
No es el único caso sangrante, claro, porque cada político parece cargar con un pecado diferente. Esta semana, el Senado ha inaugurado su sistema de traducción a las lenguas cooficiales. Esto quiere decir que cualquier senador podrá hablar en catalán, euskera, gallego o valenciano y todos sus compañeros de hemiciclo podrán escuchar una traducción simultánea. Soy un firme defensor de los idiomas. Creo que enriquecen mucho. Me encanta escuchar a la gente hablar en el idioma que le sea propio. Pero los 400 aparatos de traducción con auriculares que ha comprado el Senado costaron 4.500 euros. Mantenerlo en funcionamiento, costará 350.000 euros anuales. Cada pleno sale a unos 12.000 euros. Todo eso soluciona un problema creado artificialmente porque todos tenemos una lengua común en la que podemos entendernos. Los partidos regionalistas y nacionalistas, los mismos que censuran la pensión vitalicia de González y Aznar, y según una frase aparecida en algunos medios de comunicación, entienden que eso no tiene importancia porque "los derechos no tienen precio". Ojalá fueron los derechos de todos los que no tuvieran precio.
La política ya nos tiene demasiado acostumbrados a ver que ellos, los políticos, siempre tienen más derechos que los demás. Y luego dirán que por qué la gente se desengaña de la política, por qué no vota, por qué les insulta... Las cosas no siempre tienen una justificación, pero lo que siempre tienen es una causa. Lo malo es cuando no se quiere buscar esa causa, ahí es donde están los problemas...
Etiquetas:
Aznar,
Felipe González,
Política
sábado, enero 08, 2011
Lección de (in)tolerancia
Fascinado como siempre he estado y estaré por los misterios de la condición humana, descubro aspectos nuevos de la misma gracias a la famosísima ley antitabaco. La verdad es que el experimento tiene su aquel, no me lo negaréis. Sacar de todos los espacios públicos cerrados el mayor vicio nocivo y legal que conocemos y a ver qué pasaba. ¿Y qué ha pasado? Pues en la mayoría de los casos, mal que les pese a los agoreros, absolutamente nada. La gente sigue saliendo a los bares en los que ya no se puede fumar y los que quieren tragar el humo de sus cigarrillos o de los ajenos lo pueden seguir haciendo en los espacios que marca la ley como habilitados. Los casos que se salen de la norma, no obstante, son los que dan el salto a los medios de comunicación y, por tanto, los que generan debate.A mí, me van a perdonar mis amigos y visitantes fumadores, la ley me parece necesaria. Quizá con algunos matices debatibles, pero terriblemente necesaria. No soy amigo del prohibido prohibir que ondean algunos por bandera y, en cambio, sí soy partidario de que los gobiernos legislen en aquellas parcelas donde la sociedad no es capaz de arreglárselas por sí sola. No siempre hubo normas de tráfico. Ni siquiera hubo siempre normas sobre las peleas incluso con resultado mortal, que en tiempos de Alejandro Dumas lo de los duelos de espada a muerte era una cosa habitual. Cuando para llegar a Europa hacía falta un viaje de muchos meses en barco, las leyes de inmigración eran inútiles. Se lesgisla cuando se necesita. Y aquí es necesario porque algo fallaba.
Desde mi humilde punto de vista, el asunto del tabaco es, claramente, un fracaso social. Los no fumadores no tenían espacios propios o libres de humo. La anterior ley intentó facilitarles esos espacios, pero practicamente nadie se prestó a habilitarlos. Fracaso y, por tanto, nueva ley. Sí que es cierto que lamento que aquellos hosteleros que pagaron obras en sus locales para separar zonas de fumadores y de no fumadores vean ahora, muy poquito tiempo después, que aquel fue un dinero gastado en balde. Ellos son los verdaderos perjudicados de la nueva situación en la que vivimos desde el pasado día 2. Pero no había una convivencia real entre no fumadores y fumadores, sino un sometimiento de los primeros ante los segundos.
Es a partir de ese día 2 de enero de 2011 cuando comienza lo curioso de este asunto, con algunas de las protestas, quejas y reacciones que se han escuchado. Algunos iluminados del mundo de la política y de la cultura, iluminados que parecen alimentarse sólo de las polémicas que generan y no de su trabajo, han llegado a equiparar esta ley con los primeros pasos del nazismo. Para mí es asombroso que no se les caiga la cara de vergüenza al hacer ese símil, que tengan la desfachatez de utilizar uno de los episodios más oscuros, negros y tristes de la historia para compararlo con esto. Mucha, mucha pena es lo que siento por aquellos que quieren ponerse intelectualmente por encima de los demás demostrando tan escaso saber de la historia y de sus consecuencias. Pero allá cada cual con su conciencia y con su conocimiento.
Algunos incluso parecen justificar los actos violentos y las peleas que ha generado la nueva ley. Y me asombra, porque durante años yo (y como yo la inmensa mayoría de quienes detestamos el humo del tabaco), como no fumador, he sido tolerante con la libertad de fumar en cualquier sitio. Si yo no quería respirar el humo de los demás en un bar, me tenía que salir de él. Punto. No había más. Pero resulta que ahora algunos fumadores sienten que ellos no deben ser igual de tolerantes con una ley que defiende mi libertad de no inhalar el humo de su tabaco. Curioso. Curioso, porque en esa situación resulta que el intolerante soy yo.
Como curioso es que algunos poquitos hosteleros, esos a los que la prensa ha dado su minuto de gloria, hayan proclamado que se declaran en rebeldía. Nuevamente vuelve esa costumbre tan española de incumplir la ley que nos da la gana simplemente porque nos da la gana. Para mí la solución es sencilla. ¿Rebeldía ante una ley? Aplíquese la sanción prevista en dicha ley. Sin aspavientos, sin altercados, sin polémicas. Igual cuando se le aplique dicha sanción por segunda o por tercera vez, el bolsillo se le resiente tanto como para decidirse a cumplir la ley. Curioso también me pareció el caso de ese hostelero madrileño que el día 3 de enero decidió despedir a uno de sus camareros porque había bajado el negocio a causa de la ley antitbaco. Impresionante trabajo de análisis con un día de experiencia, sí señor.
Menos mal que todas estas peregrinas argumentaciones y respuestas tienen sus días contados. En cuanto dejemos de hablar de la ley antitabaco, simplemente se acabará cumpliendo como cualquier otra ley en un elevadísimo porcentaje de casos. No sé si sabéis que por ley el dueño de un perro está obligado a recoger los excrementos que su mascota deja en la calle. ¿Lo hace todo el mundo? No. ¿Sale eso en los informativos? Desde luego que no. Con el tabaco acabará pasando lo mismo. Yo, por el momento, estoy encantado con la ley. Y aunque no lo estuviera, la acataría, porque hay formas de declarar mi oposición mucho más sensatas y efectivas que convertirme en un cafre de opinión o de acción.
lunes, diciembre 27, 2010
Modelos de periodistas
En unos pocos días, Larry King se ha jubilado e Iñaki Gabilondo ha dicho adiós a CNN+, canal al que apenas le quedan unos días de vida. Las tres noticias me han dejado un poso de melancolía, de una etapa que se cierra, de un periodismo que ya no volverá. A Larry King se le conoce poco por aquí (de eso que se ha librado...), más allá de su característico aspecto. A Gabilondo le conocemos mucho, sobre todo desde que se convirtió en emblema de la Cadena SER, antes de su regreso a la televisión en Cuatro. Por eso, por ese conocimiento del periodista y del entorno que le rodea, no me sorprenden los furibundos arrebatos de felicidad que han sentido algunos sectores conservadores con su marcha de la primera (¿primera?) línea y con el cierre de CNN+. Eso demuestra que el periodismo español, sobre todo el periodismo televisivo, está herido de muerte y que el respeto que tienen los españoles hacia sus medios sólo depende, mayoritariamente, de la afiliación política. Es decir, los de derechas, sea ya lo que sea eso, se han alegrado de que CNN+ muera y Gabilondo desaparezca del panorama audiovisual.Para mí, CNN+ supone un torrente de buenos recuerdos. De horas pegado al televisor para estar al tanto de los últimos acontecimientos. De ruedas de prensa, manifestaciones, sesiones parlamentarios y otras tantas cosas seguidas a través de una pantalla para poder trasladárselas yo a quien quisiera leer lo que escribía. Por eso, siempre voy a sentir gratitud hacia el trabajo de tantos profesionales que han pasado por esa casa (sí, hasta Letizia Ortiz, sí...). Y supone la desaparición paulatina de una forma de hacer periodismo (olvidáos ya de la ideología quienes queráis entender que estoy defendiendo a un medio de izquierdas) que es la que más respeto: la de primar la información sobre el entretenimiento, el dato sobre el chascarrillo, el periodista sobre el showman. Que Telecinco, con su nuevo poder en Prisa, haya decidido utilizar la frecuencia de CNN+ para un canal 24 horas de Gran Hermano lo dice todo. Sobre la profesión y sobre este país. El periodismo se muere y nadie quiere verlo. Nadie, al menos, con poder suficiente como para cambiar las cosas. O al menos para luchar por una profesión tan noble como la del periodista.
Noble tendría que ser. Pero si estos son modelos de hacer periodismo...
...yo realmente no sé si quiero ser periodista.
jueves, diciembre 23, 2010
Feliz Navidad
Se me ocurren pocas cosas más navideñas que la nieve. Y como todavía no ha nevado, tiro de archivo fotográfico para encontrar algo de ese material blanco tan bonito. Ya sabéis, portáis bien, comed lo que os apetezca, bebed con moderación y tened cuidadito con el coche, que esta nieve tan bonita es también traicionera.Feliz Navidad para todos.
viernes, diciembre 17, 2010
El oso
Escenario: la Puerta del Sol de Madrid.
Protagonistas: un grupo de unos veinte chavales, aproximadamente de quince o dieciseis años, saliendo de la boca de Metro principal de Sol.
Situación: uno de ellos levanta el brazo, cual Colón señalando América en su descubrimiento.
- "Andá, el oso del Atleti".
Y no le faltaba razón al muchacho, no. Es el oso del Atleti. Del Atleti y nadie más, claro. Y es que a veces me saombra la fuente de conocimiento y la capacidad asociativa que tienen los jóvenes...
Protagonistas: un grupo de unos veinte chavales, aproximadamente de quince o dieciseis años, saliendo de la boca de Metro principal de Sol.
Situación: uno de ellos levanta el brazo, cual Colón señalando América en su descubrimiento.
- "Andá, el oso del Atleti".
Y no le faltaba razón al muchacho, no. Es el oso del Atleti. Del Atleti y nadie más, claro. Y es que a veces me saombra la fuente de conocimiento y la capacidad asociativa que tienen los jóvenes...
viernes, diciembre 10, 2010
Presuntamente

El dopaje es una de esas cosas que jamás me entrarán en la cabeza, por muchas operaciones que se desaten, por mucha gente que se detenga y por muchos mitos que se derrumben. Imagino que cuando eres un deportista de élite y estás tan cerca de la gloria, tiene que ser duro ver que te falta un peldaño para alcanzarla. Imagino. Tengo que imaginarlo, porque es la única forma que tengo de entenderlo. Nadie te obliga a ser deportista en esta vida (tampoco controlador aéreo, por cierto). Y sé que es muy difícil dedicarse al deporte, especialmente a deportes minoritarios que no tienen la gran atención mediática y de las grandes marcas patrocinadoras. Sé que es complicado entregar tus mejores años a la práctica deportiva y rebasar la treintena y darte cuenta de que en realidad no tienes mucha base sobre la que vivir el resto de tu vida. Pero no le encuentro justificación.
Somos muchos los que vemos las hazañas deportivas suspirando por haber estado ahí algún día. Por haber mirado a una grada repleta de gente que trata de inmortalizar con sus cámaras y sus flashes tu momento de gloria. Que te vitorea, que te aplaude. Que incluso te idolatra. No creo que se pueda describir con palabras la sensación que te deja un triunfo deportivo, porque todos, de niños o de adultos, hemos tenido ese partido o esa carrera que no olvidaremos, por mucho que no nos reportara más que un trofeo de latón comprado en la tienda de deportes del barrio o incluso un simple momento de satisfacción personal sin más. No sé si los atletas que se dopan son consciente de cuánta decepción provocan y en cuántas personas diferentes cuando se descubre que no era sólo ese atleta y por sus méritos el que estaba consiguiendo iluminar nuestros sueños. No sé si se arriesgarían a meterse esas drogas en sus cuerpos si pudieran ver las caras desencajadas de quienes una vez celebramos sus triunfos como propios.
Pero para mí hay algo peor que esos deportistas que se dopan para alcanzar la gloria. Para mí es peor quien se enriquece con ese negocio aunque no haya probado jamás una de esas drogas. Quien comercia con esos sueños e ilusiones de la gente. Quien se aprovecha de las debilidades humanas. Quien nos hace pensar que ojalá sea todo un error de las fuerzas de seguridad que les han pillado, que seguro que el juicio acaba demostrando su inocencia.
Ahora estoy hundido. Marta, me has hundido.
Presuntamente.
martes, diciembre 07, 2010
Controladores
Quería ver yo por dónde avanzaba el tema de los controladores antes de dar rienda suelta a mi estado de indignación por lo que sucedió el pasado viernes en toda España. Lo que sucedió, y yo no creo que haya otra forma racional de enfocarlo, es que un grupo profesional decidió saltarse la Ley, faltar a su puesto de trabajo, paralizar España porque ellos creen que lo valen y tienen el poder para hacerlo, aprovecharse de la situación de poder de la que gozan, retar al legítimo Gobierno de un país, poner en tela de juicio el prestigio internacional de ese mismo país, contribuir a la actual situación de crisis económica reventando un puente siempre muy jugoso desde el punto de vista económico, destrozar sueños, ilusiones y aspiraciones de muchas personas que con su billete de avión habían comprado una vía de escape o de solución a sus vidas, provocar pérdidas económicas importantes en muchos sectores y perjudicar a mucha gente que no tiene culpa ni parte en su situación. ¿Hay de verdad algo que pueda justificar esto? Para mí, en absoluto.Ya no me importa si tienen o no razón en sus reivindicaciones. Es que ni las quiero leer ya. Los propios controladores han calificado lo que hicieron como "una medida extrema y desmedida". Y eso es quedarse muy corto para lo que han hecho. Confío, espero y deseo que esta vez se ponga el límite, se diga "hasta aquí" y se frenen las ansias egoístas de este colectivo, que lleva diez años jugando con la posibilidad de tomar como rehén a cientos de miles de viajeros cada vez que se aproxima un puente o una fecha señalada de vacaciones. Ahora se quejan de que viven en la esclavitud, como si realmente supieran qué es eso. Querer aprovecharse de la grandilocuencia de las palabras (y de los hechos) juega en su contra. La de controlador aéreo no es la única profesión que lleva aparejada una situación de estrés más o menos continuada y esos otros colectivos no adoptan una medida de chantaje como la que vivimos la semana pasada. Porque es eso: chantaje. No busquemos eufemismos, subterfugios o disculpas. Y el chantaje no tiene ninguna justificación. Ir de antihéroe será muy romántico, pero por encima de todo es ilegal. En este caso, además, es inmoral por todo lo que conlleva.
Los controladores aéreos jamás han hecho una huelga convocada por los cauces legales. Jamás. Eso ya dice mucho de la actual situación. Dicen que este conflicto se viene arrastrando desde hace diez años. Y en ese tiempo, negociaciones y responsabilidades al margen, las protestas sólo han tenido como objetivo conseguir espacio en los medios de comunicación y alterar los planes de los ciudadanos normales. Parece que ninguna de estas dos premisas se pueda conseguir sin la otra. Yo ya estoy cansado, harto, de que cualquiera se sienta con el poder de saltarse las leyes por las razones que crea convenientes sin pararse a pensar en las consecuencias que tienen sus acciones. Y de consecuencias va la cosa. Porque muchos tienen ahora que convivir con un daño irreparable. Unas simples vacaciones perdidas (que, insisto, no sólo los controladores tienen estrés), un negocio arruinado por no poder estar en el sitio al que pretendía viajar, un puesto de trabajo perdido por no atender a la llamada de un empresario, una reunión familiar por motivos lúdicos o trágicos que ya nunca se podrá recuperar. Todo eso pasa. Aunque a los controladores no les importe lo más mínimo. Porque, no nos engañemos, no les importa. Sólo ellos importan.
Si están mal en sus puestos de trabajo, y no dudo que tendrán sus razones para estarlo, hay decenas de posibilidades a explotar y explorar antes de atentar contra los planes de los demás. Decenas. Nunca han utilizado alguna de esas. Nunca. Las protestas de los controladores son salvajes e ilegales siempre. Y yo sólo espero que esta vez caiga sobre ellos todo el peso de la reglamentación que conduce su trabajo y de la Ley que rige los actos de todos y cada uno de los ciudadanos. Quiero expedientes administrativos y quiero procesos penales cuando sea necesario. Es excatamente lo que se han buscado con un comportamiento dañino, irresponsable, desproporcionado e ilegal. Todo lo demás es retórica absurda. No importa quién tiene razón o si es necesario que alguien la tenga, porque eso va aparte. Hablar de eso ahora es un juego de despiste, una cortina de humo que cada cual exhibirá para sacar su propio beneficio. Nada más. No saldrá de mi boca ningún reproche al Gobierno. A ningún Gobierno. No me importa cuál o de qué partido es el que le concedió beneficios o cuál intenta limitarlos.
De la huelga salvaje de Metro que vivió Madrid hace un par de meses sólo tuvieron la culpa los conductores de Metro, no el Gobierno de Esperanza Aguirre. De esta salvajada sólo tienen la culpa los controladores, no el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Si mañana deciden ausentarse de su trabajo sin una convoctoria de huelga todos los funcionarios del Ayuntamiento de Cuenca, la culpa no será de su alcalde. Del acto ilegal sólo tiene la culpa quien infringe la Ley. Luego podremos debatir otras cosas y depurar todas las responsabilidades políticas colaterales que se desprendan. Pero me repatea que no tengamos claro quién es el enemigo. Quién se ha saltado la Ley. Quién ha puesto en jaque a España. Yo lo tengo clarísimo: los controladores. Esos que se han levantado de la mesa de negociación unas cuantas veces, esos que pretenden trabajar menos y cobrar más en una situación en la que hay más de cuatro millones de parados y muchas personas que cobran sueldos que apenas les permiten subsistir, esos que siempre recurren a la ilegalidad antes que a convocar una huelga tal y como está contemplada en la Ley.
Por los derechos de uno hay que luchar, pero nunca pisoteando los derechos de los demás. Eso los controladores no lo han aprendido. Por eso, que paguen. Se lo merecen.
sábado, diciembre 04, 2010
Wikileaks y el fracaso del periodismo
Me impacta el fervor periodístico con Wikileaks. No porque esta organización no sea necesaria, que lo es para que el poder no se perpetúe en sí mismo y con sus normas ajenas del desarrollo del resto del mundo. No porque lo que ha divulgado hasta ahora sea importante, que lo es (al menos, en buena medida), a nivel internacional y también a nivel nacional (de muchas naciones). Lo que me impacta es eso, que la prensa lo ha recibido como un fenómeno del que sacar partido en lugar de lo que realmente es, la mayor constatación mundial del fracaso del periodismo. Wikileaks no es periodismo en sentido estricto. Sí, divulga información, pero no la procesa. No la analiza. No la selecciona. O al menos no la selecciona con criterios periódisticos. Wikileaks hace el trabajo de campo, la investigación, la localización de las fuentes. Pero se detiene ahí. Su publicación es masiva y deja en manos de los medios de comunicación tradicionales el resto de las funciones que, tradicionalmente, han ejercido los periodistas.Y digo que es un fracaso del periodismo porque revela que durante años ha habido periodistas que han aceptado versiones oficiales que ahora se descubren falsas como poco. Porque han hipotecado su prestigio y su profesionalidad por ponerse del lado de dirigientes que en el mejor de los casos les han engañado (y con ellos, a sus miles -¿millones?- de lectores o espectadores, quienes sufren un doble engaño, el de sus dirigentes y el de quienes tienen que controlar al poder). El periodismo hace muchos años que se ha olvidado de lo que significa, de cuál es su labor. Ahora el corresponsal de guerra es el director de un medio de comunicación que viaja con su chaleco antibalas en la delegación de un ministro de Defensa de un país cualquiera. El que se mete entre las zonas de guerra con su cámara y su grabadora (bendita grabadora, antes tenía que ser sólo una libreta), con un conocimiento del idioma o con un traductor local ya es sólo un loco que más que información lo que busca es que lo maten y que hace documentales fantásticos que no mucha gente ve.
La versión oficial es cómoda. Se puede escuchar desde una confortable oficina. Y nada tengo en contra del periodismo de oficina, en realidad me parece tan importante como el de investigación o el de calle. Pero hay periodismo que exige calle. Hay periodismo que exige investigación. Una guerra o la relación entre dos países sólo puede beber de las fuentes. Secretas muchas veces. Trabajadas siempre. Pero no de los comunicados oficiales. No de las versiones institucionales. Nunca con las notas de prensa que uno recibe en su correo electrónico como única o principal fuente de información. Jamás de entrevistas pactadas con preguntas cercenadas. Wikileaks ha venido a demostrar esto con su publicación masiva de informes. El periodismo está aletargado, es sumiso al poder, no tiene ganas, voluntad ni ilusión de colocarse en el lugar que le corresponde, el del control del poder, no en el de su acompañante. No quiere porque aquello es más cómodo. Porque reporta más beneficios para sus cabezas visibles, mientras el pobre redactorcillo de a pie se cabrea cuando le cambien el texto de una pieza o le digan que su enfoque no tiene interés real. Y lo que realmente sucede es que no le interesa al poderoso.
Wikileaks ha venido a enfrentarse al poderoso, y sólo eso ya le da una importancia capital. Que empresas (como Amazon) hayan optado por restringir la libertad de expresión, ya les pone en el buen camino. Pero reconozco que me queda una duda. Tengo la sensación de que no importa qué desvele Wikileaks, porque nada va a cambiar. Lo que hasta ahora ha ido revelando, en realidad, ha venido a confirmar documentalmente cosas que ya sabíamos (sí, lo de Aznar también: quien ha querido escucharme, sabe que mantengo la teoría de su posible regreso, y en las razones en las que lo argumenta el propio ex presidente, desde que anunció su marcha). ¿Qué sucederá si revela algo realmente sorpredente, relevante, chocante o desconocido? ¿Y si realmente las teorías conspirativas más divertidas y peregrinas tienen respaldo documental en las próximas revelaciones de Wikileaks? ¿Pasará algo? ¿O continuará el letargo social y periodístico en el que vivimos? Esa es mi duda. Wikileaks arriesga mucho. Sus responsables más todavía. Y no sé si servirá para algo. Es duro tener esa duda. Como la certeza del fracaso del periodismo.
lunes, noviembre 29, 2010
El milagro catalán
Milagro, sí, milagro. Ha habido un milagro en estas elecciones catalanas. Creo que es la primera vez, o al menos la primera desde que le prestó una sosegada atención a los procesos democráticos, que hay partidos derrotados en unos comicios. Empezaba a ser una costumbre eso de que después del veredicto de las urnas todos encontraran motivos de satisfacción, y hay que reconocer que eso suena a farsa de las malas. En Cataluña ha ganado CiU. Punto. Ha perdido el PSC. Punto. Ha perdido Esquerra. Punto. Y de los demás podemos hablar mucho. Pero hay un ganador claro y hay varios perdedores. Aleluya. Los milagros son posibles, incluso en política. Incluso en Cataluña, porque tengo que reconocer que la participación ha sido mucho más alta de lo que esperaba, teniendo en cuenta la pobrísima cobertura informativa de la campaña. Yo pensaba que la tontería, el chascarrillo y la anécdota desanimarían a unos votantes que probablemente sabían poco o nada de programas, políticas y promesas. Milagro aquí también.Otro milagro. Montilla dimite de todo. Asume la responsabilidad de la derrota. Sí, sí, va en serio. Una debacle electoral se lleva por delante al todavía presidente de la Generalitat, entierra su mando en Cataluña y también en el partido. No le deja ni las migajas de un escaño. Esto es un milagro y de los gordos. Pero milagro minimizado, al fin y al cabo, porque algunos, erre que erre, ahí seguirán. Como Joan Puigcerós. ¿Que ERC lleva un descenso imparable? Él promete seguir y haciendo la misma política. Y también, y esto es más importante, porque el próximo presidente de la Generalitat, Artur Mas, llevaba ocho años intentando serlo y ya había perdido dos elecciones. La regla parece sencilla y Mariano Rajoy, si no cambian mucho las cosas, será el próximo dirigente político en cumplirla: la política es una carrera de fondo en la que cuanto menos asomes la cabeza, mejor. Pásate ocho años sin hacer gran cosa, y el simple desgaste del contrario te dejará en bandeja (de plata como mínimo) tu objetivo electoral. ¿Para qué tener ideas si las ideas del contrario ya cavarán su tumba? Entre tanto milagro, eso me parece preocupante.
Y ahora vamos con las dos preguntas del millón. La primera: ¿es culpa de Zapatero el desplome del PSC? Es curioso, pero responden que sí mayoritariamente los que más difunden que el PSC quiere ser independiente del PSOE. Cosas de la vida. Echémosle la culpa a Zapatero. Una cosa más tampoco le va a importar. Yo no sé qué decir, me resulta imposible saber la causa del voto de castigo a Montilla y los suyos porque no vivo en Cataluña. Y la segunda: ¿ha ganado el PP? En Génova están muy felices. El partido ha logrado cuatro escaños más que hace cuatro años, setenta mil votos más y, por tanto, alcanza el mejor resultado de su historia. Pero no dejo de preguntarme si el hecho de que haya hoy más nacionalismo en el Parlamento catalán es culpa precisamente del PP y de la actitud demostrada desde hace tanto tiempo. Ha cerrado sus filas, sí, llegando a su techo. Pero no me quito de la cabeza la idea de que su política es la que ha extremado las posiciones políticas de los nuevos parlamentarios, entre los que se encuentran Joan Laporta y tres miembros más de su partido. Sí, han provocado que los socialistas pierdan mucho terreno con sus ataques a la yugular, pero ¿están contentos con el peaje que han pagado? Veremos.
Etiquetas:
Cataluña,
Elecciones,
Política
lunes, noviembre 22, 2010
Premio blogero en forma de flor
Otro de estos premios blogeros que sirven para difundir rinconcitos como el mío ha llegado hasta mí. En realidad, el reconocimiento ha sido para La Sala de Cine, pero por ser un sitio más especializado me hago eco por aquí. La persona responsable de que ahora esté escribiendo estas líneas, quien me ha otorgado el premio, es Key, de Zapato a la cabeza. Dice que lo hace para que le demos su merecida propaganda, así que cumplo con la petición muy gustosamente. Si además de decir que me hace caso en esto del cine, encima me manda una flor, como caballero tradicional que es uno, acepto encantado la obligación de dar las gracias, de responder con más flores o incluso con una invitación a un café o una cena (que digo yo que habrá que comprobar si es cierto eso que dice de tener imán para los camareros bordes). No dejéis de pasaros por su blog, que seguro que os ofrece un rato tremendamente agradable y divertido.Las normas del blog, esas que nunca obligan en realidad pero que al final comprometen moralmente, dicen que tengo que pasar esta flor a nada menos que doce blogs. Y como decía que en el fondo (o en la superficie, ya no sé) soy un caballero de lo más tradicional, me vais a permitir los lectores que pueda tener que me acuerde en esta ocasión sólo de damas. Que es más propio eso de regalarle una flor a una mujer y uno no tiene tantas oportunidades de hacerlo, vaya... Estas son las doce elegidas, según el orden alfabético que dictan sus nombres:
· Arual, de El espacio de Arual. Desde hace un tiempo manda su pequeñajo en todo y, como buena madre orgullosa, cuenta muchas cosas de él, pero yo llegué hasta este espacio por su pasión por el cine y por las series.
· Beatriz, de No soy Patricia Conde. Una sorpresa diaria. Es imposible saber qué tiene en la cabeza esta terriblemente imaginativa blogera y por dónde va a salir en cada entrada. Verdaderamente imposible. Y por eso es tan entretenido.
· Claire, de El espacio de Claire. La de temas de los que se puede hablar con la excusa de una pequeña anécdota de la vida de cualquiera de nosotros. Ella las saca, las expone, las argumenta y las debate. Y así da gusto.
· Jo Grass, de Cariño, ¡se te ha pasado el arroz!. Sus relatos y las fotografías con las que los ilustra me tienen ganado desde hace tiempo. Desde que nos cuenta las peripecias en Nueva York de un dibujante de cómics, más todavía.
· Leyre, de Voleteando. Hace ya un tiempo que tristemente dejó la blogsfera sin fecha de retorno. Que la flor sirva como muestra de las muchas ganas que tengo de volver a leer algo nuevo en su rincón.
· Lola, de Bohème. Es vitalidad en estado puro, así que ni se os ocurra pedirle el DNI. Dice que anda algo escasa de inspiración, así que a ver si esta flor le ayuda a arrancarse de nuevo con tantas cosas interesantes que tiene que contar.
· Manuela, de Manuela's Secret. La de cosas que tiene que contar. Da igual que sean historias de ficción, relatos de la crisis, mezclas de mundos cinematográficos y reales o cuentos para no dormir de la realidad actual. Y todas son interesantes.
· María, de De todo un poco. Todavía ando pendiente de que ese bien escaso llamado tiempo le permita abrir un blog de cine, pero de momento me conformo con sus interesantes críticas literarias.
· Raquel, de Raquel busca su sitio. Publique lo que publique en su blog, me tiene fascinado con su mirada personal al mundo. Sean letras o sean imágenes, ambas tienen muchísimas cosas detrás. Sobre todo sentimiento.
· Simone, de Ni Prada ni Manhattan. Hace algún tiempo que nos tiene abandonados, pero sabe de sobra que me encantaba leer sus historias y sus reflexiones. A ver si, con suerte, lee esto y vuelve al mundo blogero.
· Sonix, de Sonia Unleashed. Sus trabajadas traducciones, sus excursiones con fotografías, sus críticas de películas, sus peripecias reales de película y sus noticias varias valen su peso en oro. Hasta las fotos periódicas de su gato (por si no os gustan los gatos) permiten pasar un buen rato.
· Van, de Cosas que no puedo contarte. Hay mucha vida en este blog detrás de palabras a veces demasiado amargas para lo que seguro le gustaría. Y es que la vida suele ser así. Triste o alegre, me gusta leer lo que cuenta y el buen rollo que contagia hasta desde su cabecera.
Como de costumbre, no hace falta que ninguna se sienta en la obligación de continuar la cadena. Basta con que sepaís que lo que os leo bien vale una flor.
jueves, noviembre 18, 2010
"Escribir es meterse en problemas"
Me pasaba con el caso de Salvador Sostres lo mismo que con el de Sánchez Dragó. No quería entrar en él. Porque, claro, si entro tengo que confesar la repugnancia que me produjo escuchar sus ya famosísimas afirmaciones sobre sus preferencias sexuales (y los motivos que argumenta) o sus opiniones sobre la procedencia de algunos espectadores marroquíes. Repugnancia, asco y aversión. Eso es lo que siento. Ni más ni menos. Lo mismo que con la fanfarronería de Sánchez Dragó de lo bien que se puede pasar con niñas de trece o catorce años. No sé qué les ha dado ahora a los tertulianos por confesar lo que les gustan o no las menores de edad en materia sexual. La verdad es que por ese lado no creo que pueda haber ninguna discusión. Si a una persona le da asco que alguien alardee de correrías sexuales con niñas, le da asco y punto. Por muy legal que sea. Digo yo que quienes pensamos así todavía tenemos el derecho de decirlo y como se trata de una cuestión de pensamiento personal e intrasferible, no le veo por ahí ningún elemento de polémica que no sea interesado.Lo que sí me llama la atención, y mucho, es que estas afirmaciones encuentran defensas cuanto menos curiosas. La mayoría de quienes se han alineado en defender a Sortres se amparan en que lo dicho era una conversación privada. Y me parece una más que curiosa manera de distraer la atención y desviar el debate. En realidad, es otra discusión que nada tiene que ver con la anterior, por mucho que se quiera mezclar. De lo que se trata, en primer lugar, o al menos eso es lo que a mí me interesaría en un caso como éste, sea de izquierdas o derechas el autor de las palabras, es discernir lo que dicen de él esas palabras en la doble faceta de ser humano y de comunicador. Eso me parece esencial. Yo, personalmente, no creo que quien sostenga afirmaciones así en conversaciones privadas sea poseedor de mucho crédito para hablar en público, mucho menos en un medio de comunicación. Y es que se olvida con mucha frecuencia que una de las funciones de los medios es educar. Si a alguien le parece una argumentación educativa, que lo diga. Ya sé que no era un guión preparado para emitirse. Ya. ¿Opinar una barbaridad en privado no te convierte igualmente en un bárbaro? Pues eso.
La más imaginativa en estas lides de defender a sus protegidos (por aquello de que es tertuliano en Telemadrid), como casi siempre, ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. "Estaría muerta si reproducen cualquier conversación privada mía", ha dicho. Me entra la vena ingenua de nuevo, esa que me hace pasar del mundo real al mundo ideal, y afirmo que lo que ha dicho Esperanza Aguirre me preocupa aún más que lo dicho por Salvador Sostres. Resulta que quien tiene que representarme admite tan implícita como abiertamente que sus conversaciones privadas rozan lo peligroso, se mueven en áreas éticas complejas. Que sus declaraciones públicas son un maquillaje de lo que piensa. Evidentemente, todo esto no lo ha dicho Esperanza Aguirre, porque si no "estaría muerta". Es una interpretación que hago yo de sus palabras. Pero es una interpretación que me parece inevitable cuando a nadie de entre los defensores de Sostres le he oído un mínimo reproche al autor de las palabras de la polémica. Importa más defender a uno de los nuestros que fijar una posición clara sobre unas palabras que han generado malestar en muchas personas, independientemente de quién las haya pronunciado.
El propio Sostres ya se ha defendido en su blog de El Mundo. Titula al artículo en cuestión La vida de los otros, imagino que en una referencia de la que sólo voy a decir que no comparto las sensaciones de quienes en España, de una u otra manera, se sienten ciudadanos de un estado represor de todo tipo de libertades. Demasiada gente se llena la boca utilizando términos de épocas pasadas. No sólo exageran su situación personal para conseguir no sé muy bien qué, sino que desprestigian la lucha y el sufrimiento contra regímenes dictatoriales que estaban vigentes hasta hace no tantos años. A lo que iba, la defensa de Sostres. Él censura la filtración del vídeo y defiende la privacidad de las conversaciones no públicas, ataca al Comité de Empresa de Telemadrid y acusa a alguien vinculado al mismo de haber perpetrado dicha filtración. "El mismo vídeo con el que pretenden atacarme les ataca a ellos mayormente, y desmiente cualquier indicio de integridad profesional y de decencia personal en quienes lo hicieron. Los medios que lo han difundido han actuado en este caso, como en tantos otros, como el brazo armado de la peor indecencia y han dejado claro el tipo de periodismo que practican y lo que cabe esperar de ellos", añade.
Otra vez me parece mezclar las cosas. Estoy de acuerdo en que filtrar vídeos es una práctica nefasta para la credibilidad de los medios. Estoy más que de acuerdo es que la filtración es interesada y busca arremeter contra él por sus opiniones políticas. Estoy de acuerdo en que Telemadrid es una zona de guerra (profesional, se entiende), en el que las balas vuelan sobre las cabezas de todo el que pase por allí. En lo que no estoy de acuerdo en es la distinción de unos medios y otros, de un Comité de Empresa o de otros supuestamente rectos trabajadores. No, la cosa no es así. El problema es que nos hemos enfangado ya tanto que ni siquiera somos capaces de diferenciar. Cuando surge un vídeo comprometido que afecta a alguien de izquierda, los medios y periodistas de derechas disfrutan al menos con la misma intensidad que cuando el caso es al revés. Y si no, recordemos el día de gloria con el que disfrutaron algunos cuando surgió aquel vídeo del Gran Wyoming censurando de malas formas a una becaria de su programa en La Sexta. Aquel vídeo, para quien no lo recuerde, era precisamente una trampa fingida con guión de por medio para hacer picar a quienes efectivamente picaron.
Sólo que aquí no hay trampa. Lo que dijo Sostres es su opinión. En una conversación, como dice él mismo, "jocosa y privada", pero su opinión. Y tan libres son las opiniones de ser emitidas como las valoraciones sobre esas opiniones. Más preocupante es que se emita una opinión así en público, eso esta claro. Pero si tanto preocupa ahora la privacidad de las conversaciones, apliquémoslo a todo lo que se diga, no sólo a lo que nos interesa. Porque digo yo que aquella conversación privada en la que Zapatero, antes de ser presidente del Gobierno, mostraba sus dudas sobre sus conocimientos económicos, los que Jordi Sevilla quería enseñarle "en dos tardes", también formarían parte de la privacidad. O cuando Bono calificó a Tony Blair de "gilipollas". Y de aquello se habló largo y tendido en su momento. Si hay privacidad, que sea para todos. Si hay que denunciar caza de brujas, que sea para todos. Si no, se acabó la credibilidad y la legitimidad para pedir ciertas cosas.
Por lo que no paso es porque me diga que no había visto que en el público había menores. "Ja, ja, chicas perdonad", se oye en el vídeo que dice cuando Isabel San Sebastián le comunica que hay niñas delante, pero todavía insiste en explicar su argumentación, aún después de que le dijeran que entre el público había menores. Y siguió con ella después. "Estás enfermo", le repitió una y otra vez San Sebastián. Y será privadamente enfermo, pero enfermo de todas maneras. Digo yo. Encabeza Salvador Sortres su blog en El Mundo con la frase "escribir es meterse en problemas", y en este caso podríamos sustituir el "escribir" por un "hablar". No comparto la afirmación, y menos cuando la hace un periodista. Mi visión ideal del periodismo es justo la contraria, escribir tendría que contrinuir a solucionar los problemas. Es obvio que eso te puede generar problemas con el poderoso, pero todo depende del punto de vista. Y, evidentemente, cualquiera se puede meter en problemas aún sin quererlo, sin buscarlo e incluso sin merecerlo. Pero otras muchas veces uno se mete en problemas si su personalidad, sus ideas y su trabajo le llevan a ello.
martes, noviembre 16, 2010
Entrevistando a Juan José Ryp
Tengo debilidad por el cómic y tengo debilidad por el periodismo. Por eso, juntar ambas siempre desemboca en algo fascinante. No tiene uno todos los días la oportunidad de entrevistar a un tipo que ahora trabaja para Marvel, y es que no hace mucho tiempo que un dibujante español trabajara para una de las dos grandes compañías americanas de cómic era poco menos que una utopía. Pero hoy hay varios, y Juan José Ryp es uno de ellos. Conocí su trabajo casi por casualidad, ojeando en la biblioteca un volumen de Black Summer. Me lo llevé a casa por su culpa. Me impresionó su dibujo. Busqué su nombre en Internet y me encontré con su blog. Me lo guardé en favoritos, pensando aquello de "cuando tenga tiempo, igual le escribo para pedirle una entrevista". Poco después me llega un correo de la editorial Dibbuks, anunciando que va a estar en una librería especializada de Madrid firmando ejemplares de su último trabajo publicado en España, Nancy in Hell. Hablo con el responsable de la editorial para pactar los detalles, uno de esos tipos que saben de qué va el negocio y colabora gustosamente contigo, y allí que me planto.Disfruto durante casi dos horas de verle dibujar para la decena de aficionados que se congregaron allí. Dibujando y contando confidencias del mundo del cómic, de esas que a quienes devoramos viñetas nos gustan, por pequeñas e insignificantes que le puedan parecer a quienes no gustan de este mundillo. Como el tiempo se nos viene encima (ya se sabe, pasa volando cuando se está disfrutando), mientras termina los dos últimos dibujos que le quedan antes de dar por finalizada la sesión le hago esa pequeña entrevista que teníamos pactada. La alternativa era hacérsela en el coche camino de la estación de Atocha, así que... Y la entrevista sale bien gracias a su protagonista. Otros quizá hubieran solventado el trámite dándome lugares comunes y las habituales palabras de cortesía. Él no, él me dijo cosas muy interesantes, y se le vio hasta apurado por no poder dedicarme tiempo en condiciones para hacer la entrevista. Y es que le estaba esperando el tren para volver a casa desde un Madrid diluviando y con el habitual caos de tráfico. Yo terminé satisfecho con el resultado, pues creo que sirve para conocer un poquito más al profesional que hay detrás de los dibujos y también el mundo al que se dedica.
La entrevista la podéis leer aquí. Y la reseña de la entretenidísima Nancy in Hell, aquí. Si os atraé el cómic, por poco que sea, no dejéis de interesaros por él, porque es un dibujante espectacular y prometedor, además de un tipo muy agradable.
Etiquetas:
Cómic,
Periodismo,
personal
martes, noviembre 09, 2010
Dos presidentes, una hipocresía
A veces la casualidad nos brinda debates que nadie quiere acometer. Felipe González, con sus confesiones en El País del pasado domingo, y George W. Bush, con su libro de memorias y las entrevistas que ha concedido para promocionarlo, nos han brindado uno apasionante. ¿Hay alguna frontera en la lucha contra el terrorismo? Ese y no otro es el debate. No, no es así. Tendría que ser ese el debate, pero nos gusta más la anécdota y la estéril trifulca política. Ese debate, el de fondo, no lo quiere afrontar nadie en este mundo de buenos y malos en el que a todos nos quieren obligar a tomar partido por uno de los bandos, incluso cuando ambos bandos son de los buenos. Por eso, el debate que hay es una pura hipocresía. Tres días lleva el PP removiendo el tema de los GAL. El 11-M es un pasado juzgado por las urnas y no se puede hablar de él, según nos dicen habitualmente los jerarcas de Génova. Lo mismo pasa con el Prestige, el Yak-42, Gescartera y cualquier otra cosa que les afecte. Gurtel no es pasado, es simplemente una invención socialista. Irak también es pasado, por lo visto. Y de eso tampoco se puede hablar."Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. (...) Nuestra gente había detectado, no digo quiénes, el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. (...) La posibilidad que teníamos de deternerles era cero, estaban fuera denuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia en aquel momento era muy escasa. (...) En aquel momento sólo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. (...) La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto. (...) Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años. Esa es la literatura. El resultado es que dije no". Esto es lo que dijo Felipe González.
"Tres personas fueron sometidas al suplicio de la bañera y creo que esa decisión salvó vidas". "Sus interrogatorios ayudaron a frustrar complots para atacar instalaciones diplomáticas estadounidenses en el extranjero, el aeropuerto de Heathrow y Canary Wharf y múltiples objetivos en Estados Unidos". "La asfixia inducida salva vidas". "No hay duda de que el procedimiento era duro, pero expertos médicos aseguraron a la CIA que no producía daños permanentes". "Sabía que un programa de interrogación así de sensible y controverdito algún día se haría público. Cuando así fue, fuimos receptivos sobre las críticas de que América había comprometido sus valores morales. Hubiese preferido obtener la información de otra manera. Pero la elección entre seguridad y valores era real". "(Atacar Irak) no fue un error". Eso es lo que dice George W. Bush, en su libro y en varias entrevistas e intervenciones públicas.
En este país nos encanta tergiversarlo todo. Sólo así se puede explicar que lo algunos dirigentes del PP hayan interpretado de las palabras de Felipe González que él mismo se ha colocado en la X de los GAL. Es curiosísimo, porque él dice justo lo contrario. Lo que él dice es que no ordenó atentar contra la cúpula de ETA, y además en un periodo de tiempo alejado de los crímenes de los GAL. Pero qué más da. Algunos ahí quieren leer que sí lo ordenó. Curiosísimo. Yo no sé si Felipe González estuvo detrás de los GAL. Ni idea. De verdad. Algunos lo dan por supuesto, pero nunca han podido demostrarlo. Es, una vez más, lo que tiene este país. Y como ha dicho Bono, es curioso que ahora intenten reprochar a Felipe el debate ético que se plantea con sus palabras, cuando esos mismos saben que, si en los años 80 se les hubiera planteado la hipotética posibilidad que ahora el ex presidente del Gobierno ha desvelado que tuvo, lo podrían haber apoyado. O al menos no hubieran hecho sobre esto una de las habituales polémicas entre el Gobierno y la oposición. Lo saben. Pero también saben que les va mejor el camino de la inquina y de la hipocresía.
Porque es hipocresía hablar de esto y no hablar de Irak. O, si se habla, eludir la responsabilidad que se desprende de las decisiones y actuaciones de cada uno. Bush no tiene reparos en reconocer, éste sí, que torturar a prisioneros ayudó a salvar vidas. En el mismo debate moral que planteaba Felipe González, aquí ganó la violencia e ignorar el respeto a las normas más elementales de conducta. Pero de ésto se habla poco, y las frases que yo he destacado a veces se pierden en el cuarto o quinto párrafo de las informaciones. Y no hay periodistas que vayan a las sedes de los partidos políticos a exigirles una reacción a las mismas. Irak es algo sobre lo que en España muchos han querido correr un muy tupido velo. Y lo de Irak produjo una práctica sistemática de torturas a prisioneros de distintos niveles. Ni siquiera estamos hablando ya de aquella mentira que algunos todavía hoy defienden (o no corrigen) de las armas de destrucción masiva. Estamos hablando de que unos señores con corbata y enormes despachos decidieron conscientemente saltarse las leyes de forma sistemática para conseguir información. Sí, ya sé que hablamos de torturas y no de asesinatos. Pero si no hay límites morales claros para luchar contra los malos, ¿quién se va a atrever a chistar a los poderosos y decirles dónde deben deternerse?
¿Y yo qué puedo decir? Que desprecio los GAL como desprecié la guerra de Irak y lo que ésta supuso. Me da igual que detrás de estos asuntos hubiera alguien de derecha o de izquierda. Me da igual que sea una tortura o un asesinato. La violencia no es el camino, y es por ello que tampoco creo en la pena de muerte. Una respuesta violenta podría llegar a serlo como último recurso, bajo circunstancias muy especiales (del tipo matando a uno salvo a doscientos millones) y siempre que no haya otra posibilidad. Ahí sí me podría plantear el debate ético, aunque, como dice Felipe González, lo más probable es que ni siquiera entonces podamos estar seguros de haber acertado. Si no es así, nunca aceptaría algo así. No estaría de más que a esos que esta semana se han llenado la boca con reproches y críticas a Felipe González les preguntaran cómo se sienten al haber apoyado a George W. Bush con los pies encima de la mesa. Que les preguntarán qué les parece inaceptable de un caso que sí les parece aceptable en el otro. Por aclarar hipocresías, vaya.
sábado, noviembre 06, 2010
La Super Bowl
No tenía yo mucho interés en profundizar en la polémica de los últimos días en torno a la figura, obra, milagros y relatos de Sánchez Dragó. Son éstas cuestiones que me fastidian profundamente, porque, al margen del fondo del debate, evidencian que la inquina y el rencor son hoy en día motivos espléndidos para convertir algo en noticia. Algo de eso hay en colocar en los titulares la afirmación publicada tiempo atrás en un libro. Algo de eso hay en convertirlo en motivo de cruzada personal, y algo de eso hay también en falsos desmentidos, curiosas interpretaciones y medias verdades proclamadas. Que hablan de uno aunque sea mal, parece la consigna, y eso me aburre. No sé si Sánchez Dragó se acostó con menores de edad, no sé si lo hizo de forma consentida o sin consentir, no sé si pagó por ello o alguien pagó por él. No sé cuánto hay de verdad y cuánto hay de fanfarronada. No sé realmente nada. Sé, porque después lo he leído en la prensa, que lo cuenta en un libro que no voy a leer porque su autor no goza precisamente de mis simpatías ni de mi interés.El caso es que para enterarme de algún detalle más sobre este asunto (ante el bombardeo mediático de unos y otros, no he podido evitar acercarme a la cuestión, curioso que es uno en el fondo), me he puesto a buscar información. En realidad, no para comentarla aquí, porque temo que en el fondo dar más bombo a asuntos como éstos provocará aún más que las noticias de verdad queden enterradas. Si quisiera hablar de este asunto en concreto, tendría que poner este fragmento radiofónico que he encontrado en Youtube, y que os deja a continuación por si alguien le interesa, en el que queda bien clara la postura del sujeto y objeto de la polémica sobre la materia de debate. Que cada cual saque la opinión que quiera, que eso, las opiniones, siguen siendo algo libre y sobre ellas no puede actuar la Fiscalía porque no son delito. Yo sólo puedo decir que me repugna que se considere una conquista de cualquier tipo por parte de un adulto mantener sexo con una niña menor de edad. Con consentimiento o sin él. Llamadme mojigato si queréis, pero es mi punto de vista y no lo vendo.
Pero, como decía, en realidad no voy a hablaros de ese asunto. Voy a hablar de otro mucho más liviano, anecdótico y casual sobre Sánchez Drago. Navegando por esta inmensa red de redes me he topado con este otro vídeo que añado a continuación para que lo disfrutéis, degustéis o incluso os indignéis, siempre a gusto del consumidor. En él, este escritor que ha encontrado acomodo audiovisual en Telemadrid, primero como editor de lo que se ha venido en llamar un informativo de autor, luego como contertulio y más adelante también como presentador, se queja de la incultura de los españoles. Su razonamiento es sencillo. Mirando las diez noticias más visitadas de la página web de El Mundo se puede concluir que a los españoles no nos interesan más que sandeces y que pasamos olímpicamente de las noticias serias. En parte le tengo que dar la razón a Sánchez Dragó, pero sigo creyendo, cada vez más, que los medios de comunicación tienen más culpa que la gente en esta progresiva decadencia del periodismo en la que creo que vivimos.
El caso es que todavía no he justificado el título de esta entrada. Si no queréis ver el vídeo entero por los motivos que sea, pasad directamente al minuto 1.09, cuando Sánchez Drago comienza a exponer la quinta noticia más visitada de aquel día en la web de El Mundo.
"Cinco. Un vídeo porno interrumpe la emisión de la Super Bowl, que es por lo visto un evento deportivo de bolos y esto". La Super Bowl es de bolos. Sí. Claro. Eso es. Bolos. Si ya lo dice el nombre, ¿no? Justo lo que yo estaba pensando. Sus compañeros de plató se debaten entre la risa floja y, a lo mejor, un tono de indignación por el más absoluto desconocimiento de la materia que el propio Sánchez Dragó había sacado a colación en el debate. Es perfectamente lícito no saber lo que es la Super Bowl, es imposible saber todo sobre todo seas quien seas y trabajes donde trabajes. Lo que se me hace difícil de entender es cómo es posible presentar un informativo siendo alguien que no tiene la más mínima noción de lo que es el evento más visto de la historia de la televisión (este mismo año, lo vieron 106 millones de personas) y que, cuando le corrigen, realiza un gesto desdeñoso como dejando claro que a él esas cosillas sin importancia no le preocupan ni le inquietan. Qué cosas. Supongo que lo dicho por él, en uno y otro vídeo, da una idea de cómo es el protagonista de estas dos historias. Supongo.
miércoles, noviembre 03, 2010
Esto no me lo esperaba yo en el Bernabéu un miércoles por la mañana...
martes, octubre 26, 2010
El fondo y la superficie de la política
Como viene siendo el funcionamiento habitual de la política española, conocer lo que gana María Dolores de Cospedal por su dedicación a esta antaño noble disciplina ha generado una nueva polémica. Una polémica política y mediática, pero al fin y al cabo una polémica de cortísimo recorrido que la semana que viene ya estará más que olvidada. Que la secretaria general del PP gane 241.000 euros al año es únicamente un arma arrojadiza entre los partidos políticos. Así han entendido la noticia y así la están utilizando. Que si el PSOE dice que cómo es posible que gane tanto, que si el PP responde que algunos socialistas ganan lo mismo, que si el PSOE dice que cómo es posible que gane más que Zapatero, que si el PP dice que todo es transparente y legal. Nos quedamos en la superficie, cuando lo que debería importarnos es el fondo. Pero será que en España no tenemos grandes nadadores. Lo que seguro no tenemos es buenos periodistas ni buenos políticos. Al menos no en las esferas que dominan el cotarro.A mí lo que me preocupa no es que la secretaria general del PP gane 241.000 euros. A mí lo que preocupa es lo que se desprende de esa cifra y del resto de la situación económica, política y social en la que vive España. Siempre he tenido claro que la mayor responsabilidad política de este país es la del presidente del Gobierno. Por eso, me parece inaudito e injustificable que una persona que se dedique a la política, cualquier persona y del partido que sea, pueda ganar más dinero que el presidente del Gobierno. No seré yo quien diga si hay que bajarle el sueldo a los políticos en general o subírselo al presidente del Gobierno, pero creo que el sueldo del inquilino de La Moncloa tendría que ser el baremo a seguir. Todo lo que se salga de él, es injusto e inmerecido. Quizá también tendría que ser ilegal. Pero ojo, que no sólo la secretaria general del PP gana más que el presidente del Gobierno. Hay alcaldes que ganan mucho más que Zapatero. Y eso tampoco puede ser.
Pero es. Y eso da la impresión de que la política es un magnífico negocio para lucrarse, incluso por vías legales. No estamos hablando de corrupción, no se trata de calificar aquí de ladrones a los políticos. Están ganando el dinero que les corresponde por ley. Lo que hay que hacer es modificar la normativa que fija los sueldos de los cargos electos, sean nacionales, autonómicos o municipales. Así de sencillo y así de imposible, porque, claro, ¿cómo van los propios políticos a modificar la norma que les permite tener sueldos holgados y vidas relajadas? No lo han hecho nunca, no lo van a hacer ahora. Para eso se necesitaría una altura de miras que hoy por hoy no existe en la política española. También para estudiar en profundidad el dinero que gestionan los partidos políticos, en gran medida dinero público, porque de esos 241.000 euros que percibe María Dolores de Cospedal nada menos que 167.864 son de su sueldo como secretaria general del PP (esta cifra ya supera lo que gana el presidente del Gobierno). Si ya estamos pagando del erario público los sueldos de senadores y diputados, ¿por qué tenemos que sufragar también estos sobresueldos, aunque sólo sea parcialmente?
El caso es que seguro que hay muchos políticos que tienen sobresueldos parecidos y cifras tan enormes de ingresos. La que hemos conocido es la de María Dolores de Cospedal. Me daría igual que fuera la de Leire Pajín, la de Alfredo Pérez Rubalcaba, la de Joan Puigcercós o la de Gaspar Llamazares. Lo importante es que la política recobre la dignidad que hoy en día ya no tiene. Y eso pasa por no tomar el pelo a la ciudadanía con estos sueldos y, sobre todo, por la comparación con los discursos. Que la secretaria general del PP, ganando 241.00 euros al año, proclamó a su partido como el de los trabajadores, como ha hecho en alguna ocasión, suena a pitorreo. No suena, es que es un pitorreo. Se está riendo de las personas que tienen sueldos mileuristas en el mejor de los casos. Y personalizo en María Dolores de Cospedal, en sus cifras y en sus frases sólo porque es el caso que ha salido a la luz. Es de sobra conocido que los políticos no hablan, sólo reaccionan a lo que pasa. Ojalá tuviéramos una lista completa de los cargos públicos que tienen estos sueldos, pero esa hay que irla investigando organismo por organismo. Ojalá supiéramos de verdad qué políticos ganan más ahora que por ejemplo hace dos años, cuando se siguen llenando la boca con esos mensjaes de austeridad por la crisis.
Hace ya algunos meses, en diciembre de 2009, publiqué en Suite 101 un artículo que hablaba sobre los sueldos de los políticos españoles. Es obvio que no ha perdido actualidad. No me cansaré de seguir retomando el tema cada vez que surja una noticia que me sirva de excusa. Y no me cansaré de seguir pidiendo que la política vuelva a ser algo digno. O igual es que nunca lo ha sido y yo soy un ingenuo.
sábado, octubre 23, 2010
Deporte femenino
Hace pocas fechas, leía en el diario Marca una entrevista que Olga Viza le hizo a Amaya Valdemoro, la mejor jugadora de la selección española de baloncesto que acababa de conseguir la medalla de bronce en el Mundial. Y entre todas las cosas que decía, se me quedó grabado lo siguiente, una reflexión sobre qué hacer para atraer medios de comunicación y público al deporte femenino: "No sé lo que le pasa a la gente. Se está luchando por la igualdad, pero por mucho que digan no la hay. (...) En un partido nuestro se pueden ver más detalles técnicos que en uno de hombres, donde cada vez gana más terrerno el físico. (...) Se buscan soluciones, pero lo primero que dicen es que tal vez debiéramos cambiar las equipaciones. ¿Qué pasa, que tenemos que ir enseñando cacha para que vengan a ver el baloncesto femenino? ¡Pues no! Estoy harta de tonterías de esas. Yo voy a jugar al baloncesto".Cuánta razón tiene Amaya Valdemoro. Y, por desgracia, qué forma de clamar en el desierto. El deporte femenino es, hoy en día, un espacio más de la vida donde las mujeres esculturales se han abierto un hueco más amplio que el de las grandes profesionales. ¿Méritos deportivos? ¿Para qué? Y así nos va. ¿Culpables? Todos, supongo. Federaciones, espectadores y medios de comunicación. Según leía a Amaya Valdemoro, me acordaba de una competición de la que escuché hablar hace ya un tiempo, que se celebra en Estados Unidos, la Lingeire Bowl, una suerte de liga femenina de fútbol americano en la que las jugadores lucen estos, por llamarlos de alguna forma, uniformes.
Lo más curioso del caso es que he leído comentarios de gente que ve partidos de esta liga y existe un acuerdo casi unánime en que no juegan nada mal. ¿Por qué entonces parece necesario que vayan casi desnudas? Podríamos pensar que esta competición es una rareza, una excentricidad, un capricho de un grupo de empresarios (hombres) salidos que lo único que quieren es ver carne (de mujer) sobre la cancha. Pero no es verdad. Nada tan exagerado, claro, pero el mundo del deporte tiene ejemplos a patadas. La tenista Caroline Wozniacki lució hace poco un vestido, que no uniforme, de lo más peculiar para jugar al tenis, diseñado por Stella McCartney. "Yo creo que es bonito. Además, así gano muchos aficionados masculinos", dijo. No sé si con esa frase se responde al pensamiento de Amaya Valdemoro. El vestido es este.
No ha sido la única, no. Los modelos de Venus Williams, por ejemplo, también son muy comentados. De hecho, jugó el Open de Australia con uno que producía un curioso efecto óptico y daba la impresión de que no llevaba ropa interior. Y eso sin comentar los motivos reales de los ascensos (mediáticos) de tenistas como en su día Anna Kournikova o en la actualidad Anna Ivanovic o Maria Sharapova. Sean buenas tenistas o no, que a poca gente le importa demasiado eso. No hay que pensar demasiado por qué ha sido noticia en la prensa deportiva, hace muy poquito, el anuncio de boda de Sharapova.-
Además, los modelos femeninos suelen ser bastante discriminatorios con respecto a los masculinos. El tenis es un ejemplo bastante obvio, pero el paradigma de este debate ha sido, es y seguirá siendo por mucho tiempo el volley playa. Así juegan los hombres.
La diferencia salta a la vista, ¿verdad? Empieza a ser un poco desesperante que la única idea que tengan los responsables del deporte mundial para que el deporte femenino alcance repercusión mediática y despierte el interés del público sea desnudar a las jugadoras. Es el debate de siempre para casi todo. ¿Es ésto lo que demanda el espectador o es lo único que se le ofrece? Yo me decanto por lo segundo. En cualquier caso, una respuesta a esta pregunta la daba Laura del Río, la primera futbolista española en jugar en la Liga profesional de Estados Unidos, en una entrevista publicada por 20 minutos. "El deporte femenino español está discriminado respecto al masculino, algo que no pasa en Estados Unidos. El reconocimiento institucional y en prensa para hombres y mujeres es el mismo", decía. Será por eso que en Estados Unidos las mujeres pueden jugar al fútbol vestidas como auténticas deportistas y lograr una liga profesional seguida con interés.
La diferencia salta a la vista, ¿verdad? Empieza a ser un poco desesperante que la única idea que tengan los responsables del deporte mundial para que el deporte femenino alcance repercusión mediática y despierte el interés del público sea desnudar a las jugadoras. Es el debate de siempre para casi todo. ¿Es ésto lo que demanda el espectador o es lo único que se le ofrece? Yo me decanto por lo segundo. En cualquier caso, una respuesta a esta pregunta la daba Laura del Río, la primera futbolista española en jugar en la Liga profesional de Estados Unidos, en una entrevista publicada por 20 minutos. "El deporte femenino español está discriminado respecto al masculino, algo que no pasa en Estados Unidos. El reconocimiento institucional y en prensa para hombres y mujeres es el mismo", decía. Será por eso que en Estados Unidos las mujeres pueden jugar al fútbol vestidas como auténticas deportistas y lograr una liga profesional seguida con interés.miércoles, octubre 20, 2010
Yo improviso, tú improvisas, él improvisa
-
Crisis de Gobierno. Y de las buenas, que para eso nos hemos cargado a un puñado de ministros, y a un par de ministerios. Después de que todos hayan hecho ya sus sesudos análisis sobre lo que significa cada relevo y cada entrada, no seré yo quien siga dando la lata con las más variadas interpretaciones sobre lo que ha hecho Zapatero con este movimiento, si hace guiños al socialismo vasco tras el acuerdo en los Presupuestos con el PNV, si prepara a Rubalcaba como su sucesor o si saca a Pajín del partido porque no se ajunta con Pepiño Blanco. Realmente, de lo analizado por los que se supone que saben más que nadie, me tengo que quedar con la supresión de los dos ministerios. Igualdad fue un gran error. Es una Secretaría de Estado, no un Ministerio. Vivienda no fue un error, pero no tiene demasiadas competencias ni interés de las comunidades autónomas en colaborar con quien ostentara esta cartera, y así no vale para demasiado.
En lo que sí me detengo es en un detalle que no he visto comentado por ningún lado. Hace apenas un par de semanas, Trinidad Jiménez era la candidata del propio Zapatero para superar en las primarias madrileñas a Tomás Gómez y enfrentarse en las elecciones autonómicas del año que viene a Esperanza Aguirre. Jiménez perdió esas primarias. Por tanto, tenía vía libre para continuar al frente del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, en esta remodelación (que hace sólo un par de semanas Zapatero negó que fuera a ser más profunda que la sustitución ya anunciada del ministro de Trabajo) le ha caído un premio importante a Jiménez: la cartera de Asuntos Exteriores. Y, claro, como hace un par de semana Zapatero veía a su entonces ministra de Sanidad luchando en 2011 con Aguirre por la Presidencia de la Comunidad de Madrid, ¿no es una absoluta improvisación colocarla de ministra de Asuntos Exteriores?
Zapatero podrá ser muchas cosas, buenas y malas, pero seguro que pitoniso no es una de ellas. Él no sabía cuál iba a ser el resultado de las primarias porque nadie lo sabía. Pronósticos ganadores tenían los dos candidatos. Encuestas favorables, también. Sólo caben entonces dos posibilidades. La primera, que Zapatero ya tuviera pensado premiar a Jiménez con la cartera de Exteriores si perdía las primarias. La segunda, que no tuviera esos planes, que haya sido una decisión tomada en la última semana. De ser sí, hay otros dos escenarios posibles, que Zapatero tuviera ya decidido relevar a Moratinos o que, por el contrario, le haya tocado la china para hacerle hueco a Jiménez. Y como negó en público esta amplia crisis de Gobierno, también cabe preguntarse si ya la tenía decidida y jugó al despiste o si la ha decidido, pongamos, anteayer. ¿Conclusión? Que todo esto me parece, al final, una improvisación que no responde a un plan determinado sino a un movimiento de fichas que hace que el común de los mortales, en este caso yo, tenga la tentación de pensar que ser ministro o cualquier otro movimiento político depende de una decisión que tiene como último sustento el mérito de una persona para desempeñar un cargo.
No es ésta una crítica sólo hacia Zapatero, no. Me acuerdo de Aznar presumiendo de que nadie conocía lo que figuraba en su famoso cuaderno azul. Es, en realidad, la sensación de que la política española funciona así. De que seguirá funcionando así aunque haya un cambio de partido en La Moncloa. De que esto afecta también a comunidades autónomas y ayuntamientos. De que el ciudadano importa mucho menos que la correcta colocación de las piezas en los sillones de poder. Y así, el desapego por la política no sólo continúa, sino que crece.
En lo que sí me detengo es en un detalle que no he visto comentado por ningún lado. Hace apenas un par de semanas, Trinidad Jiménez era la candidata del propio Zapatero para superar en las primarias madrileñas a Tomás Gómez y enfrentarse en las elecciones autonómicas del año que viene a Esperanza Aguirre. Jiménez perdió esas primarias. Por tanto, tenía vía libre para continuar al frente del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, en esta remodelación (que hace sólo un par de semanas Zapatero negó que fuera a ser más profunda que la sustitución ya anunciada del ministro de Trabajo) le ha caído un premio importante a Jiménez: la cartera de Asuntos Exteriores. Y, claro, como hace un par de semana Zapatero veía a su entonces ministra de Sanidad luchando en 2011 con Aguirre por la Presidencia de la Comunidad de Madrid, ¿no es una absoluta improvisación colocarla de ministra de Asuntos Exteriores?
Zapatero podrá ser muchas cosas, buenas y malas, pero seguro que pitoniso no es una de ellas. Él no sabía cuál iba a ser el resultado de las primarias porque nadie lo sabía. Pronósticos ganadores tenían los dos candidatos. Encuestas favorables, también. Sólo caben entonces dos posibilidades. La primera, que Zapatero ya tuviera pensado premiar a Jiménez con la cartera de Exteriores si perdía las primarias. La segunda, que no tuviera esos planes, que haya sido una decisión tomada en la última semana. De ser sí, hay otros dos escenarios posibles, que Zapatero tuviera ya decidido relevar a Moratinos o que, por el contrario, le haya tocado la china para hacerle hueco a Jiménez. Y como negó en público esta amplia crisis de Gobierno, también cabe preguntarse si ya la tenía decidida y jugó al despiste o si la ha decidido, pongamos, anteayer. ¿Conclusión? Que todo esto me parece, al final, una improvisación que no responde a un plan determinado sino a un movimiento de fichas que hace que el común de los mortales, en este caso yo, tenga la tentación de pensar que ser ministro o cualquier otro movimiento político depende de una decisión que tiene como último sustento el mérito de una persona para desempeñar un cargo.
No es ésta una crítica sólo hacia Zapatero, no. Me acuerdo de Aznar presumiendo de que nadie conocía lo que figuraba en su famoso cuaderno azul. Es, en realidad, la sensación de que la política española funciona así. De que seguirá funcionando así aunque haya un cambio de partido en La Moncloa. De que esto afecta también a comunidades autónomas y ayuntamientos. De que el ciudadano importa mucho menos que la correcta colocación de las piezas en los sillones de poder. Y así, el desapego por la política no sólo continúa, sino que crece.
sábado, octubre 16, 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











