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martes, julio 03, 2012

Leyenda

El mundo necesita héroes. Los héroes modernos están en la ficción. Pero de vez en cuando alguno aparece en la realidad. El deporte es una de esas actividades que lo tiene todo para ofrecer héroes al mundo. Los míos hoy visten de rojo y las razones están en esas tres imágenes que se han producido con dos años de diferencia. Recuerdo perfectamente haber dicho en una ocasión, hace algunos años, que mi yo futbolero consciente, ese que se generó cuando el niño futbolero empezó a ser consciente de que no se gana sólo con desearlo, daría lo que fuera simplemente por ver una semifinal de un Mundial o de una Eurocopa. Por saber qué se sentía. Era lo que ese yo le debía al niño que llevo dentro, ese que siempre soñaba con ser campeón y que apenas recordaba ya aquella Eurocopa de 1984 en la que España jugó la final. Una semifinal. Daba entonces cualquier cosa por una semifinal. Y de repente me he encontrado con tres. Con tres semifinales. Con tres finales. Con tres títulos.

El mundo no es perfecto y los héroes tampoco lo son. No lo son ni siquiera en la ficción, mucho menos lo van a ser en la realidad. Pero siempre estarán ahí y ojalá nunca nos falten. La selección española hizo realidad el sueño de muchos niños, la mayoría de ellos ya adultos, en 2008. Sólo con aquel título europeo. Pero es que ha sumado dos más. Otro europeo y otro mundial. Se ha llevado por delante a las mejores selecciones jugadores del Viejo Continente. Cada competición se convierte en un reto más, y lo acaban superando. Por azares de los sorteos, nos queda por superar Argentina. Y Brasil. La siguiente Copa del Mundo es en territorio carioca. Quiero un maracanazo propio. Y entonces creo que mi yo futbolístico de selecciones no podrá pedir nunca nada más. Pero ya son héroes. Con sus imperfecciones y en su reducido ámbito de felicidad que sin duda no sirve para curar los males del mundo. Nadie ha hecho lo que ellos han conseguido. Y, por eso, son leyenda.

martes, diciembre 07, 2010

Controladores

Quería ver yo por dónde avanzaba el tema de los controladores antes de dar rienda suelta a mi estado de indignación por lo que sucedió el pasado viernes en toda España. Lo que sucedió, y yo no creo que haya otra forma racional de enfocarlo, es que un grupo profesional decidió saltarse la Ley, faltar a su puesto de trabajo, paralizar España porque ellos creen que lo valen y tienen el poder para hacerlo, aprovecharse de la situación de poder de la que gozan, retar al legítimo Gobierno de un país, poner en tela de juicio el prestigio internacional de ese mismo país, contribuir a la actual situación de crisis económica reventando un puente siempre muy jugoso desde el punto de vista económico, destrozar sueños, ilusiones y aspiraciones de muchas personas que con su billete de avión habían comprado una vía de escape o de solución a sus vidas, provocar pérdidas económicas importantes en muchos sectores y perjudicar a mucha gente que no tiene culpa ni parte en su situación. ¿Hay de verdad algo que pueda justificar esto? Para mí, en absoluto.

Ya no me importa si tienen o no razón en sus reivindicaciones. Es que ni las quiero leer ya. Los propios controladores han calificado lo que hicieron como "una medida extrema y desmedida". Y eso es quedarse muy corto para lo que han hecho. Confío, espero y deseo que esta vez se ponga el límite, se diga "hasta aquí" y se frenen las ansias egoístas de este colectivo, que lleva diez años jugando con la posibilidad de tomar como rehén a cientos de miles de viajeros cada vez que se aproxima un puente o una fecha señalada de vacaciones. Ahora se quejan de que viven en la esclavitud, como si realmente supieran qué es eso. Querer aprovecharse de la grandilocuencia de las palabras (y de los hechos) juega en su contra. La de controlador aéreo no es la única profesión que lleva aparejada una situación de estrés más o menos continuada y esos otros colectivos no adoptan una medida de chantaje como la que vivimos la semana pasada. Porque es eso: chantaje. No busquemos eufemismos, subterfugios o disculpas. Y el chantaje no tiene ninguna justificación. Ir de antihéroe será muy romántico, pero por encima de todo es ilegal. En este caso, además, es inmoral por todo lo que conlleva.

Los controladores aéreos jamás han hecho una huelga convocada por los cauces legales. Jamás. Eso ya dice mucho de la actual situación. Dicen que este conflicto se viene arrastrando desde hace diez años. Y en ese tiempo, negociaciones y responsabilidades al margen, las protestas sólo han tenido como objetivo conseguir espacio en los medios de comunicación y alterar los planes de los ciudadanos normales. Parece que ninguna de estas dos premisas se pueda conseguir sin la otra. Yo ya estoy cansado, harto, de que cualquiera se sienta con el poder de saltarse las leyes por las razones que crea convenientes sin pararse a pensar en las consecuencias que tienen sus acciones. Y de consecuencias va la cosa. Porque muchos tienen ahora que convivir con un daño irreparable. Unas simples vacaciones perdidas (que, insisto, no sólo los controladores tienen estrés), un negocio arruinado por no poder estar en el sitio al que pretendía viajar, un puesto de trabajo perdido por no atender a la llamada de un empresario, una reunión familiar por motivos lúdicos o trágicos que ya nunca se podrá recuperar. Todo eso pasa. Aunque a los controladores no les importe lo más mínimo. Porque, no nos engañemos, no les importa. Sólo ellos importan.

Si están mal en sus puestos de trabajo, y no dudo que tendrán sus razones para estarlo, hay decenas de posibilidades a explotar y explorar antes de atentar contra los planes de los demás. Decenas. Nunca han utilizado alguna de esas. Nunca. Las protestas de los controladores son salvajes e ilegales siempre. Y yo sólo espero que esta vez caiga sobre ellos todo el peso de la reglamentación que conduce su trabajo y de la Ley que rige los actos de todos y cada uno de los ciudadanos. Quiero expedientes administrativos y quiero procesos penales cuando sea necesario. Es excatamente lo que se han buscado con un comportamiento dañino, irresponsable, desproporcionado e ilegal. Todo lo demás es retórica absurda. No importa quién tiene razón o si es necesario que alguien la tenga, porque eso va aparte. Hablar de eso ahora es un juego de despiste, una cortina de humo que cada cual exhibirá para sacar su propio beneficio. Nada más. No saldrá de mi boca ningún reproche al Gobierno. A ningún Gobierno. No me importa cuál o de qué partido es el que le concedió beneficios o cuál intenta limitarlos.

De la huelga salvaje de Metro que vivió Madrid hace un par de meses sólo tuvieron la culpa los conductores de Metro, no el Gobierno de Esperanza Aguirre. De esta salvajada sólo tienen la culpa los controladores, no el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Si mañana deciden ausentarse de su trabajo sin una convoctoria de huelga todos los funcionarios del Ayuntamiento de Cuenca, la culpa no será de su alcalde. Del acto ilegal sólo tiene la culpa quien infringe la Ley. Luego podremos debatir otras cosas y depurar todas las responsabilidades políticas colaterales que se desprendan. Pero me repatea que no tengamos claro quién es el enemigo. Quién se ha saltado la Ley. Quién ha puesto en jaque a España. Yo lo tengo clarísimo: los controladores. Esos que se han levantado de la mesa de negociación unas cuantas veces, esos que pretenden trabajar menos y cobrar más en una situación en la que hay más de cuatro millones de parados y muchas personas que cobran sueldos que apenas les permiten subsistir, esos que siempre recurren a la ilegalidad antes que a convocar una huelga tal y como está contemplada en la Ley.

Por los derechos de uno hay que luchar, pero nunca pisoteando los derechos de los demás. Eso los controladores no lo han aprendido. Por eso, que paguen. Se lo merecen.

martes, julio 13, 2010

Campeones del mundo

España ha ganado el Mundial de fútbol. Campeones del mundo. Esperad, que lo voy a escribir otra vez: campeones del mundo. Y otra más: campeones del mundo. No sé cuántas veces más lo voy a poner por escrito o decir de viva voz para terminar de creerlo, para asumirlo completamente. Para darme cuenta de que aquello con lo que todo crío ha soñado alguna vez es verdad. Porque ahora me acuerdo de aquellos partidos que jugaba de niño con un balón hecho con papel de plata o incluso con una botella de batido de chocolate que era nuestro Jabulani particular (y se movía más o menos igual, vaya...). En aquellos partidos de patio de colegio lo que jugábamos en realidad era la final del Mundial, aquel partido inalcanzable que sólo cobraba forma en nuestros sueños, juegos e ilusiones. Y ahora es real. Es mío. Yo soy campeón del mundo. No he jugado esa final, no, pero he soñado con ella tantas veces que un trocito tiene que ser mío por fuerza. Mío y de todos los que lo habían soñado.

Y ya sé que todo el mundo verá mil veces, un millón de veces, el gol de Iniesta, el tanto que nos da la victoria en la final ante Holanda y el título de campeón del mundo. Ya sé que todo el mundo pensará que eso, y no otra cosa, es lo que nos convirtió en campeones. Ya sé que en los próximos años vamos a escuchar no sé cuántas veces la narración original de ese instante, sea en una cadena de televisión u otra. Pero para cuando Iniesta marcó el gol, yo ya sabía que éramos campeones. Que íbamos a serlo, más bien. Que la Copa no podía tener otro dueño. Que no había más resultado posible que la victoria, fuera en lo que quedaba de prórroga o en los penaltis. Yo ya había cantado otro gol sin que el balón entrara en una portería. Cuando Sneijder, creo que fue él, metió un balón de profundidad a Robben, ya sabía que Piqué no iba a llegar a cortar ese balón. Ya sabía que no iba a llegar ningún otro defensa para cortar la jugada. Ya sabía que en esa jugada se decidía quién iba a ser campeón del mundo.

Llamadme oportunista si queréis, pero ya sabía que Iker la iba a parar. Creo que él también. No sabía si iba a ser una mano salvadora, quizá un pie oportuno, a lo mejor un blocaje en toda regla. Pero sabía que no iba a ser gol. Yo soy portero y, aunque no juegue, siempre lo voy a ser. Tengo ese alma solitaria que hace falta para ponerte bajo los palos con una camiseta distinta a la de todos tus compañeros de equipo. Para mí el momento de la final fue éste. Fue ver ese pie rechazando el disparo de Robben. Ahí ya supe que íbamos a ser campeones del mundo, que no había carambola del destino que nos pudiera arrebatar lo que tenía que ser nuestro. Qué grande eres, Iker. Qué grande es este deporte. Y qué grande es, mucho más, cuando además es justo. Esperad otra vez, que tengo que repetirlo: campeones del mundo. Sí, el escalofrío que me recorre la espalda cuando lo digo me confirma que es verdad. Saboreadlo y disfrutadlo, que es Historia.

jueves, abril 09, 2009

Nos invaden los superhéroes americanos


Hace algún tiempo, incluí en este blog la visita que Batman hizo a Gibraltar. Bueno, pues ahora parece que se ha puesto de moda que los superhéroes americanos visiten España (¿o es que sus villanos se refugien en nuestro país...? No, eso no, que seguro que a alguno le da por echarla la culpa a Rubalcaba y a Zapatero...). En próximas fechas, veremos tanto a Batman como a Spiderman luchando en nuestro país. Y luego dicen que España está perdiendo atractivo turístico... Por un lado, el Hombre Araña visita Cádiz (no acabo de tener muy claro cómo enfocar eso de que Spiderman toree a Rhino... con una bandera española) y por otro el Hombre Murciélago resuelve un caso en Barcelona.
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La elección de la Ciudad Condal es lógica y razonable, puesto que es una ciudad que está en el mapa internacional desde hace muchos años (sobre todo desde los Juegos Olímpicos de 1992), pero la de Cádiz me ha parecido mucho más curiosa. E interesante, para qué negarlo, porque el exotismo del escenario (que lo tiene aunque para nosotros sea de sobra conocido) siempre llama la atención. No es la primera que la industria americana del entretenimiento se fija en la ciudad andaluza (recuerdo que para Muere otro día, la última película de Pierce Brosnan como James Bond, se rodaron algunas escenas allí), pero la historia gaditana no ha suscitado la misma atención mediática que la de Batman (que tuvo su hueco en muchos medios digitales y algunos informativos de televisión). Una pena.
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Aunque los cómics en cuestión no pasen a la historia precisamente por sus valores artísticos, como jugada promocional no está nada mal. Será difícil que el lector habitual de cómics se resista a echar un vistazo a una aventura de sus héroes que se desarrollan tan cerca de sus propias casas. Y, qué demonios, a los lectores extranjeros les servirá para colocar el país en el mapa, porque aunque a veces nos creamos el ombligo del mundo los hay que no tienen muy claro dónde está España o qué puede ofrecer. Y ahora la veda está abierta... ¿Cuál será la próxima ciudad española que visiten los héroes del cómic? ¿Madrid? Gallardón, toma nota que cualquier publicidad es buena para conseguir los Juegos Olímpicos de 1016...

jueves, noviembre 20, 2008

20-N

Nacer en democracia supone dar por sentadas muchas cosas. Muchas cosas que, hace no tantos años, eran privilegios que no todo el mundo tenía. Hoy se cumplen 33 años de la fecha oficial en la que murió el último dictador que ha tenido España. En la cama, por cierto. No en la cárcel o en el exilio. Y recuerdo hoy esos aquelarres franquistas que se montaban en esta fecha, vistos con los ojos de un niño pequeño. Los veía por la tele y mi mente infantil le daba vueltas al asunto. Un dictador era malo por definición, era una de esas personas horribles que hacían cosas malas y que no merecían que nadie estuviera a su lado. ¿Cómo podía entonces haber gente que recordara con cariño a un dictador que estaba muerto? No lo entendía. Como tampoco entendía lo de los Reyes Magos o por qué mi entrenador de fútbol sala, en el primer día de entrenamiento, no paraba de señalarme faltas que yo sabía que no eran. Pero es lo malo de estas cosas, que uno acaba creciendo, leyendo, aprendiendo e interesándose por las cosas de verdad importantes.

No deja de ser curioso que el primer 20-N en el que (se supone) no va a haber concentraciones de recuerdo al dictador (eso no ha cambiado, ser un dictador es objetivamente malo aunque algunos se empeñen en encontrar elementos positivos en un régimen dictatorial), al menos en el Valle de los Caídos, sea el que más debate tiene sobre el franquismo y sus secuelas. Llevamos ya unos pocos años polemizando por la apertura de fosas (ímprobo y necesario trabajo, en cuanto que las familias de los enterreados así lo deseen, que no cuenta con apoyo real de las instituciones), por el juicio de la historia y de los tribunales a la dictadura, por la Ley de Memoria Histórica y por tantos y tantos asuntos colaterales de 40 años de la historia de España. Y si saco alguna conclusión de todo ello es que no estamos en absoluto preparados ni dispuestos para debatir sobre estas cosas como personas racionales. Se ha hecho en todas partes del mundo, pero aquí parece imposible. Ya sabéis, Spain is different.

Quizás dejo que hable aquel crío que no entendía las concentraciones del 20-N, pero lo cierto es que hay cuestiones que no soy capaz de procesar, incluso hoy, tanto tiempo y muchas lecturas después. No entiendo por qué hay tanta gente que se quiere dar por aludida o por agredida cuando se habla de la Guerra Civil o del franquismo. No entiendo cómo dejamos que los represaliados por el régimen sientan un desamparo tan enorme por parte de la Justicia. No entiendo cómo la Justicia utiliza este asunto para gloria personal o como una patata caliente que nadie quiere asumir. No entiendo que el franquismo tenga tantos elementos de homenaje presentes en el panorama urbano o en el callejero de las ciudades sin que a nadie le importe. No entiendo tanta ignorancia voluntaria o malintencionada con respecto a lo que pasó en España desde el alzamiento. De verdad, no lo entiendo.

Quizá, insisto, me dejo llevar por la ingenuidad, pero ¿es posible que a tanta gente no le parezca escandaloso que haya tenido que ser en 2008, 33 años después de los hechos, cuando se certificase judicialmente la muerte del dictador para declarar extinguidas las responsabilidades penales? ¿A tanta gente no le inquieta que en España se produjeran crímenes contra la humanidad que todavía pueden ser juzgados y que no están prescritos ni perdonados por la Ley de Amnistía? Y, quizá con mucha más ingenuidad, me pregunto cómo es posible que todavía se afronte este debate desde posiciones ideológicas, por qué tantas gentes de derechas se tengan que sentir ofendidas ante la búsqueda de justicia o ante el juicio de la Historia. La única forma de afrontar este debate es desde un punto de vista humano. A mí la ideología no me importa cuando hablamos de dictaduras. No hay dictores buenos y dictadores malos.

Parece que 33 años de democracia no han sido suficientes en España como para que se hable de estos temas en absoluta libertad y sin que tu interlocutor no se sienta agredido por la defensa de tus propias ideas. No es el franquismo un tema habitual de discusión, de acuerdo, no es en absoluto una de las preocupaciones actuales de los españoles, pero el problema no está en que no lo sea. El problema está en que no puede serlo. Y no puede serlo porque no hay madurez suficiente para acometer este debate, por mucho que se insista en lo contrario. Medios de comunicación, juristas y políticos lo demuestran día tras día. Y en el aniversario de la desaparición de Franco, no estaría de más que algunos pensaran en ello detenidamente.

lunes, junio 30, 2008

¡¡¡¡¡CAMPEONES!!!!!

No creo que haya nada que pueda escribir que esté a la altura de tantos sentimientos, de tantas emociones y de tanta felicidad como me ha dejado la selección española de fútbol. Adoro ese deporte, desde chiquitín. He crecido con él, he vivido con él. Y lo más paradójico de todo, como decía en la víspera, es que nunca había podido cantar aquello de "campeones, campeones" para mí mismo. No he visto a la Real ser campeona (ya había nacido en las ligas de los años 81 y 82 y en la Copa del 87, pero no tengo recuerdos auténticos de aquellos días). No había visto a España ganar nada (la Eurocopa del 64 llegó demasiado pronto...). Hasta ayer. Hasta el 29 de junio de 2008. El día en que, por fin, canté aquello de "campeones, campeones". Y me quedé sin voz prácticamente en el primer "oé", porque llevaba todo el partido empujando. Para poder cantarlo. Y lo canté, ya lo creo que lo canté. Primero con voz. Después sin ella. Pero lo canté.
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Y cuando se pasó la euforia me salió una frase: "Así que esto es lo que se siente al ser campeón...". Es impresionante. Me dais envidia todos aquellos que lo vivís más a menudo, pero puede que no lo hayáis disfrutado tanto como yo. A mí me ha costado 30 años llegar a soltar ese grito de la forma en que lo he hecho. Y lo he compartido con millones de personas que vieron el partido por televisión y con miles que lo vieron en Viena. España es campeona. Tengo que reconocer que lo ha sido cuando menos confianza tenía en que el resultado fuera éste. Pero la alegría ha sido igualmente inmensa. Incluso tuve mis momentos de satisfacción txuri urdin, lo que no es poco tal y como tengo ahora a la Real...
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Para ver el partido, tuvimos un escenario inédito pero magnífico. Y llegamos a la conclusión de que el gafe para España era el piso en el que, hasta ayer, habíamos visto siempre a España caer eliminada. Ese piso está desocupado y en venta, por cierto (por si os interesa...), pero creo que cuando sus dueños lo vendan tendrán que poner como condición que esté deshabitado cuando España tenga que jugarse algo importante... Y teníamos unos aliados importantes: los nachos. ¿Que atacaba España? Nachos con una salsa. ¿Que había que frenar a Alemania? Los nachos con la otra salsa. Y funcionaba, ya lo creo que funcionaba... Mi camiseta de España, aquella que me había acompañado en todas las eliminaciones desde 1998, aquella que no me puse en cuartos ni en semifinales volvió ayer. Vi la final con ella. Y ganamos con ella. ¿Superticioso? ¿Quién, yo...?
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Hoy no me importa que me gusten o no los jugadores de la selección, no me importa lo que piense o pueda pensar de Luis Aragonés o Villar. Hoy no me importa nada. Hoy sólo sé que somos campeones de Europa. Hoy me he puesto la camiseta roja de España para dejar muy claro lo feliz y alegre que estoy. Mira que disfruté con Induráin, mira que me vuelve loco Alonso, mira que he tenido noches futbolísticas irrepetibles, mira que he visto a España ganar mundiales de fútbol sala, de balonmano o de baloncesto, mira que me encantan las medallas olímpicas, pero puedo decir con toda la seguridad del mundo que ayer fue el día más feliz de mi vida como aficionado al deporte. De largo...
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¡¡¡CAMPEOOOOOOOOONES, CAMPEOOOOOOOONES, OE, OE, OEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!

viernes, junio 27, 2008

¿Podemos...? (3)

¿Podemos...? Madre mía, que sí, que sí podemos... Que España ha llegado a una final de una competición de fútbol... Que le ganamos a Italia en los penaltis, que le hemos metido tres a Rusia, que nos espera Alemania en LA FINAL... Que jugamos al fútbol de maravilla cuando queremos... Que el baile de la segunda parte a Rusia fue memorable... Que estamos viviendo un trozo de la historia de este deporte... Que le podremos contar a nuestros nietos cómo vimos estos partidos, igual que a nosotros nos han contado los días más memorable de años anteriores... No sé si soy simple, como sé que piensa alguien de mí por mi fervor futbolístico, pero lo de ayer fue un momento feliz. Fugaz, pero feliz. Muy feliz. Y que el domingo continúe esa felicidad...

Hasta la suerte está de nuestro lado... Y lo digo por qué estoy convencido de que lo de Iniesta en el primer gol es un pase más que un tiro, pero Xabi explotó lo mejor que tiene, su llegada al área desde atrás, y nos pusimos 0-1...

Y llegó Güiza, jugador que no me gusta nada, y nos dejó un toque sublime que el portero ruso todavía está buscando...

Y llegaron esos dos impresionantes jugadores que son Cesc (¡titular ya!) y Silva (¡qué pedazo de Eurocopa la suya!) y marcaron el tercero, en un precioso y preciso contraataque. Y me quedé sin voz cantando los tres goles, gritando que estamos por fin en una final. ¿Y quién quiere perder una final...? Podemos, ya lo creo que podemos, por mucho que yo creyera que no antes del torneo... Y es que lo más grande del fútbol es que con fe, ilusión y algo de calidad, se puede llegar tan lejos como uno quiera.
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A Rusia le pegamos tal baño que sólo tuvieron una ocasión clara de gol. Y Casillas nos dejó la parada de la Eurocopa, una de esas imágenes hermosas de verdad que se quedan para siempre en la retina, en la memoria y en el corazón. Qué grande eres, Iker, qué grande...


¡¡¡Y AHORA A POR ALEMANIA!!!

martes, enero 22, 2008

España se rompe

Pues sí, tienen razón quienes desde la derecha política, mediática, cultural y social nos avisan de que España se rompe. Sí, sí, no intentéis convencerme de lo contrario ahora que he visto la luz: la tienen. Ya va siendo hora de que seamos serios y les demos la razón. Al César lo que es del César. Y si tienen razón, pues tienen razón, qué le vamos a hacer... Admitamos que estábamos equivocados y que ellos tenían razón, que éramos nosotros los radicales y ellos los sensatos. Y es que he visto hoy en los medios de comunicación dos casos que demuestran, inequívocamente, la ruptura de España.
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El primero, una oferta de trabajo que ha aparecido en Internet. La empresa en cuestión buscaba una "personal assistant / secretaria de dirección". Entre los requisitos que se pedían para el puesto estaba tener "ideología conservadora (afín a partidos de derechas)". No sólo es inconstitucional que se pida algo así, sino que además deben pensar que todos somos gilipollas. Lo digo por tener que aclarar entre paréntesis lo que implica tener una ideología conservadora... Sobra decir que omito el nombre y ubicación de la empresa por el buen gusto de no darle publicidad, pero también por evitar la tentación de apuntarse a la oferta a quien cumpla ese requisito tan especial...
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Segundo caso, éste menos dramático pero seguramente más significativo de la realidad social de este país roto en dos. Leo que el 70 por ciento de las niñas que estudian en colegios concertados que obligan a llevar uniforme a sus alumnos tienen que llevar falda, costumbre también mayoritaria en los colegios privados. Vamos, en los que hay que soltar pasta por estudiar. Las niñas falda, los niños pantalón, como está mandado. Esto entronca con la destrucción de la democracia a la que nos encaminamos, como bien señalan algunos altos cargos eclesiásticos, con este Gobierno que aprueba los matrimonios gays y trata de impedir que la familia sea una, grande y libre.
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Claro que... ahora que lo pienso... igual estos dos casos no refuerzan la teoría con la que iniciaba este texto, ¿no?... igual España se rompe, sí... pero igual no es la izquierda la que la está rompiendo... ¿estaré equivocado?... ¿tendré razón?... pues no sé... tendré que esperar a que algún gurú mediático de derechas me lo explique, porque mi mente debe estar contaminada por la propaganda comunista...

miércoles, enero 16, 2008

Fracasos que se veían venir

Leer hoy la prensa es un ejercicio de lo más saludable. Encontrar fracasos de quienes apuntaron demasiado alto sirve para sacar muchas lecciones. Algunos fracasos, además, se ven venir desde lejos.


De fracaso hay que calificar la exclusión del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, de las listas del PP para las próximas elecciones generales. Gallardón llevaba años postulándose, no ha escondido nunca sus ansias de ser el salto a la política nacional. Y ahora se ve tan fuera que incluso ha dicho que después del 9 de marzo dirá si deja la política. Para todos aquellos que gustan de hablar del guirigai socialista cuando surge alguna desavenencia entre dirigentes del PSOE, este caso debiera ser ejemplarizante. No he visto una pelea más descarnada que esta lucha a sangre fría que han mantenido durante años Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre.

Mariano Rajoy ha demostrado una incapacidad manifiesta durante años para manejar la tensión entre Gallardón y Aguirre. El líder del PP se vio maniatado por los espectaculares resultados que lograron ambos en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Y ahora ha tomado partido. No había muchas dudas posibles. El secreto a voces es que Gallardón nunca ha tenido apoyo real dentro de su partido, algo que se vio cuando postuló y después tuvo que retirar a su número dos, Cobo, para presidir el PP madrileño. Gallardón gastó su último cartucho en este duelo porque pensaba que tenía opciones. Rajoy no ha querido el aval electoral del alcalde de Madrid y ha optado por una mayor derechización de su proyecto con la inclusión de Manuel Pizarro, el hombre que (también secreto a voces) se dedicó a hacer política desde Endesa y que, seguro, tiene preparada una empresa amiga en la que refugiarse si el PP pierde las elecciones y renuncia a su escaño de diputado. No le veo yo en la oposición al amigo Pizarro.

La lucha entre Aguirre y Gallardón, dicen, ha sido salvaje hasta el final. Aguirre amenazó incluso con dimitir para forzar su inclusión en la lista de las generales si Rajoy decidía meter a Gallardón. Aguirre ha ganado y Gallardón ha perdido, como él mismo ha dicho. Cuando oí la noticia de su exclusión, pensé que incluso podía ser una maniobra que beneficiara al alcalde de Madrid, que tendría más opciones de dar el salto al liderazgo del PP si Rajoy perdía las elecciones. Pero vista su reacción, es obvio que no será así.

Si Gallardón finalmente se va, será una tomadura de pelo más de la clase política a los ciudadanos. Primero, porque Gallardón pospone su marcha para no perjudicar al PP. Los ciudadanos no importamos, sólo el partido. Y, sobre todo, el alcalde más votado de la historia de Madrid no duraría ni siquiera un año en su cargo. ¿Para qué se vota entonces? Es más, sobra decir que el perfil político de quien se perfilaría como la futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, es bastante diferente al del todavía primer edil de la capital. Si Gallardón era malo, lo de Ana Botella puede ser una catástrofe de proporciones épicas. Yo, por si acaso, ya he juntado en el frutero peras y manzanas. Hay que hacerse fuertes ideológicamente ante lo que pueda venir...

Otro fracaso importante es el del Comité Olímpico Internacional y su iniciativa para ponerle letra al himno español. Yo tengo muy claro que este tema sólo iba a servir para cruzar acusaciones. La política dio el sibilino empujón para que otros pusieran nombre al proyecto y, cuando se conoció la letra, se borraron vergonzosamente. Si el himno es un símbolo del Estado, no entiendo que la iniciativa no parta del Estado. Porque si España (representada por sus instituciones) no se quiere lanzar a poner letra al himno el resultado siempre será el fracaso.
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La iniciativa nació a medio camino entre el entusiasmo ciego y la temeridad. Lo primero, por parte de los deportistas, que no ven motivo para no cantar una letra cuando logran algún triunfo. Lo segundo, porque era demasiado obvio que había mucho interés en aprovecharse del tema. El fundamental, el de aquello que quieren una letra para señalar a quien no la cante (tenemos tanto derecho a cantarla como a no cantarla, se empeñe quien se empeñe en lo contrario), de la misma forma que rebuscan en la forma en que algunos jugadores se ponen las medias (como le ocurrió no hace mucho a Xavi y sí hace mucho a Arconada).
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Fracasa la iniciativa porque el jurado que se nombró para elegir la letra ha fracasado. La letra no es especialmente buena. Pero no por rancia o cursi, como he oído, sino porque se ve a la legua que va a haber mucha gente que no estará dispuesta cantarla. No digo que sea fácil elegir una letra, pero era demasiado obvio que esa no garantizaría el consenso. Y fracasa el jurado porque sus ansias de protagonismo han superado la tarea de la empresa. Que haya una persona que haya preferido filtrar la letra a un medio de comunicación (que ha sido ABC; ¿clarifica eso el nombre del chivato?) en lugar de respetar la ceremonia que había preparada, con Plácido Domingo para canter el himno, es tristísimo.
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Y además influye, y mucho, el momento político y social actual. Con casi todo el mundo tirándose a la cabeza banderas, himnos y naciones, esta muestra de patriotismo no deja de ser, por mucho que sus impulsores no lo quieran, más munición en esta absurda batalla diaria. No veo mucho futuro a esta iniciativa.
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Y fracaso también el del cine español. La Academia de Hollywood ha seleccionado nueve películas de las que saldrán las finalmente nominadas al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El orfanato no se encuentra entre ellas, y sí hay nada menos que seis títulos europeos. En España tenemos la odiosa costumbre de buscar media docena de obras maestras patrias cada año. Teniendo en cuenta que en España no se llega al centenar de películas anuales, el porcentaje de genialidad es demasiado elevado como para creérselo. No creo que haya ninguna cinematografía mundial que consiga entre un 8 y 10 por ciento de joyas cada año. Y España menos.
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El orfanato ha sufrido este mal. Es una película correcta, un buen título de género, pero no la obra maestra que muchos han querido ver de forma interesada. Es, en realidad, un filme lleno de trampas al espectador que, eso sí, está rodado con mucha elegancia. No me pareció una obra maestra, aunque admito que sí le veía posibilidades en la carrera hacia los Oscar por el interés que ha demostrado Hollywood por la historia, de la que ya prepara un remake autóctono. No puedo decir que me entristezca, puesto que El orfanato no despertó en mí la ilusión que sí creó El laberinto del fauno de cara a los Oscar y la alegría que me supuso que Almodóvar y su Volver quedaran fuera de la carrera por la estatuilla (a pesar de lo esperéntico que me pareció ver a Penélope Cruz entre las nominadas a la mejor actriz).

lunes, octubre 15, 2007

Una victoria no debería cambiar nada


Suelo ver los grandes partidos de España en casa de un amigo, todos (incluso los no futboleros, reunidos delante del televisor, palomitas en la mesa y casmiseta de la selección puesta (sólo yo, creo que el resto de mis amigos no son tan forofos como un servidor). Si todo marcha como me han contado, la próxima Eurocopa no la veremos allí, puesto que este amigo se me va a mudar y dejará esa casa. Me acuerdo de cada rincón en el que me quedé hecho polvo después de cada eliminación, desde la Eurocopa de 1996 (la eliminaciónd el Mundial 94 la viví ¡en Irlanda!) hasta el Mundial 2006. Ahora, aunque de esta frase me arrepentiré cuando queden dos días para que empiece la Eurocopa y vuelva a ilusionarme, tendré que buscar un rincón nuevo para la próxima eliminación, que doy por segura desde ya en algún momento del torneo. Y es que todo parece cambiar en torno a la selección. Hace tiempo, cantaba los goles de España como los de la Real. Ahora, la verdad es que ya no me hace ni ilusión ver a la roja, como les ha dado ahora por llamarla.

No me gusta en lo que se ha convertido la selección. En primer lugar, porque no me gusta el vaivén de opiniones y comentarios que le rodea. Esta semana ha sido un perfecto ejemplo. El viernes la selección española de fútbol estaba en peligro de quedarse fuera de la Eurocopa, su seleccionador debía dimitir, sus jugadores no eran tan buenos como decían, la situación era de crisis total, lo de Raúl era un escándalo nacional... Y hoy resulta que tenemos un equipazo, que el estilo de Luis Aragonés ha triunfado, que Iniesta es un supermegacrack, que el segundo gol a Dinamarca fue el mejor de la historia de la selección y que ojalá empezara la Eurocopa mañana que nos comemos a alemanes, ingleses, franceses, italianos y demás pobres jugadores de pacotilla que tengan la mala suerte de enfrentarse contra nosotros.

¿Que ha pasado entre estas dos impresiones generales que se recogen en la prensa española? Pues le hemos ganado 1-3 a Dinamarca, una hazaña por lo visto al alcance de muy pocos. Debió ser el partido del siglo o bien una muestra de oportunismo de la prensa, que se apunta a caballo ganador y que destroza al perdedor antes incluso de perder... por si acaso. Debe ser que como me perdí la primera media hora del partido no pude ver el recital que después cantó la prensa al día siguiente.

Yo vi que España apenas generó ocasiones de gol, además de los que metió, vi en la segunda parte que los daneses, con muy poquito, nos metieron en nuestra área y tuvieron un puñado de ocasiones como para al menos empatar el partido.De hecho, en Dinamarca se ha hecho hincapié en que España tiene el mejor portero del mundo, Casillas. Si el portero danés hubiera parado más o menos lo mismo que el nuestro no tengo yo tan claro cuál hubiera sido el resultado. Y no todos los porteros tienen el nivel del danés, ya jugaremos, como ya hemos jugado en el pasado, con los buenos de verdad. Sí, ganamos a Dinamarca. Pero ya está. Lo hemos celebrado casi como si hubiéramos ganado la Eurocopa, y eso me devuelve a las fechas previas a tantos y tantos torneos que hemos jugado sin ganar nada.

El segundo motivo para no tener fe en esta selección no puede ser otro que Luis Aragonés. De hecho, debería ser el primer y fundamental motivo, pero bueno... Tengo la sensación de que este hombre no sabe ni lo que hace ni lo que dice. Si a mí en el fondo me da igual que lleve o no a Raúl a la selección (aunque una delantera Raúl-Villa ahora mismo sería demoledora...), pero es que cada vez que abre la boca para hablar de este tema se equivoca por completo. Si no se quiere llevar al 7 del Madrid, que lo diga abiertamente. Porque hacen falta cámaras escondidos para escuchar lo que de verdad piensa Luis. Cuando Clemente se cargó a Michel lo dijo abiertamente. Michel no tenía cabida en su selección. Y punto. Si Luis fuera valiente y dijera que nunca jamás volverá Raúl a la selección mientras mande él, por lo menos ganaría credibilidad.

Pero miente descaradamente, y no sé muy bien el motivo. No se atreve a hacer esta proclama, y luego va diciendo por ahí que con Raúl no hemos ganado nada. Claro, don Luis, claro. Ni con ningún otro jugador o seleccionador. Don Luis, es que no hemos ganado nada, que ya nadie se acuerda de la Eurocopa del 64... Es más, por seguir con su demagógico argumento, no sé qué ha ganado Luis Aragonés, más allá de un par de Copas del Rey, y eso que ha entrenado a casi todos los equipos importantes de España salvo al Real Madrid. Por cierto, que este tema también lo alimenta la prensa del mismo modo: el viernes, Raúl debía ir a la selección. Hoy ya se ha quedado sin sitio. Viva la coherencia, cualidad que ya se ha perdido para siempre en los anales de la prensa deportiva (y no deportiva) española. Lamentable.

Y qué queréis que os diga, yo no sé todavía cómo y con quiénes juega Luis Aragonés. Vale, sí, quiere un fútbol de toque, perfecto. Pero no sé si cuenta de verdad con Xabi Alonso o Cesc o si sólo van a jugar de vez en cuando, porque aparecen y desaparecen de las alineaciones como el Guadiana de su curso. No había apostado por ellos hasta el pasado Mundial, y cuando los puso España jugó como nunca lo había hecho conLuis de seleccionador. Después de creernos que íbamos a ganar el Mundial con esos mimbres, nos llevamos la desilusión con Francia y todo cambió otra vez. Albelda, que apenas jugó en el Mundial, volvió a ser indiscutible. Cesc desapareció. Xabi Alonso también. Iniesta no jugaba. Y nos ganó Irlanda del Norte y aquello parecía Pompeya tras la erupción del Vesubio.

Pero ahí no queda todo. Ahora ganamos un partido y ya lo tenemos todo claro. Resulta que no queremos a Raúl, que el delantero es Villa. A Torres un día le decimos que tiene mucho que aprender y le dejamos fuera de la convocatoria, y al siguiente Luis le suelta que es un monstruo mundial y le da la titularidad. Y no están ninguno de los dos, ni Villa ni Torres, y llamamos a Tamudo... que dos años después de su último partido con la selección ahora resulta que es un indiscutible. Y no sé si os acordaréis de que a Joaquín nos lo cargamos por decir que todo esto es un "despelote", y ahora, en cambio, lleva hasta el brazalete de capitán.

Pues yo no entiendo nada, de verdad... Una victoria o una derrota cambian por completo los discursos de la prensa, de los jugadores y, sobre todo, del seleccionador. Y eso no puede ser. Yo me declaro perdido con la selección. No dejo de ver a un puñado de jugadores sobrevalorados, a un par de grandes jugadores y a un seleccionador que no sabe lo que dice ni lo que hace. Como la clasificación ya es casi un hecho, parece que la próxima crisis no llegará hasta después de la Eurocopa, cuando nos eliminen otra vez ¿en cuartos de final...?

jueves, octubre 11, 2007

Rajoy nos felicita

Hacía mucho tiempo que no reía tanto con una iniciativa de un dirigente político. Mariano Rajoy, en un gesto sin precedentes en la historia democrática, se ha convertido en el primer líder de la oposición que nos felicita por el día de la Hispanidad en un vídeo dirigido a la Nación. Me pregunto quién habrá sido el lumbreras de Génova que tuvo la idea de hacer esto (más que nada porque me lo imagino en un despacho de la sede del PP alegrándose por la maravillosa idea que ha tenido...) y si han tenido en cuenta la posibilidad de mantener esta preciosa tradición en el resto de fiestas. No veo yo a Rajoy de Rey Mago felicitándonos la Navidad (quizá la barba le quede mejor como Papa Noel...) o de enamorado festejando San Valentín (podría el PP llegar a un acuerdo comercial con El Corte Inglés, ya que estamos), pero quién sabe, que el márketing da mucho juego...

El caso es que este vídeo no sirve absolutamente para nada más que para que los políticos se sigan tirando los trastos a la cabeza. Rajoy da un paso tremendamente equivocado al adoptar una postura que sólo se puede esperar de un jefe de Gobierno o de Estado (¿quién es el líder de la oposición para dirigirse de forma solemne a la sociedad española, por encima del Rey o del presidente del Gobierno, pidiéndole que celebre una fiesta?). Que se dirija a su electorado me es irrelevante, pero que se dirija a los españoles me parece alucinante... Y ya que estamos, me gustaría también un poquito de respeto hacia todos los ciudadanos que tampoco tienen un especial interés en salir a la calle con la bandera española o proclamar a los cuatro vientos que son españoles, que haberlos haylos sin necesidad de que sean secesionista. En fin, una iniciativa electoralista más en esta inacabable campaña electoral en la que vivimos inmersos...

Claro que, bien pensado, siempre es mejor que lo que nos llegue del PP sean estas felicitaciones como las de Rajoy. Hay gente en ese partido que se atreve a decir que el último atentado de ETA "nos lo hemos ganado a pulso" con la política antiterrorista del Gobierno (lo ha dicho un tal Fernando Díaz Robles, portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Alcorcón) o a vincular este último intento de asesinato con la presencia de Zapatero en el Gobierno o el fracaso de la tregua (como han hecho, entre otros, la insigne presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre). A esa gente se le puede aplicar un adjetivo (bueno, varios, pero por alguno lo menos me ganaría una querella...): son carroñeros. Son políticos carroñeros. Y bastante indignos de ocupar un cargo público.

domingo, julio 08, 2007

Maravillas españolas

Con la enorme decepción de que la Alhambra de Granada no haya entrado en el grupo de los siete maravillas modernas, toca hacer una alabanza de las muchas maravillas que hay en España. Telecinco ha hecho una votación en su web para elegir las siete mejores maravillas locales, y ha hecho coincidir su resultado con el de la votación global que no ha escogido la maravilla granadina. Las dos ganadoras de esta votación son la catedral de Burgos y el acueducto de Segovia. Ilustro esta entrada con una foto de la catedral burgalesa tomada por un servidor en el verano de 2005.

Junto a estas dos, las seleccionadas han sido las casas colgadas de Cuenca, la mezquita de Córdoba, la catedral de Sevilla, la muralla de Ávila y, como no, la Alhambra. Conozco personalmente cinco de estos siete monumentos y me quedan todavía por visitar la propia Alhambra y la mezquita cordobesa. Habrá que dirigir nuestros pasos al sur en los próximos viajes peninsulares para seguir complentando el inventario de maravillas visitadas...

Lo que está claro es que España es un país tremendamente rico de monumentos, lugares maravillosos y ciudades espléndidas. España es un país para descubrirlo poco a poco. Y si en los últimos viajes que he hecho he estado en ciudades como San Sebastián, Valencia, Salamanca, León, Burgos, Barcelona o Sevilla, habrá que seguir avanzando y poner cruces en el mapa. Porque hay muchas cosas que ver. Porque España es preciosa y merece la pena.