lunes, junio 25, 2012
Gracias, Sara
Dice que las críticas que recibe son envidiosas y anónimas. La mía no es ninguna de las dos cosas. Y la de otras muchas personas tampoco. ¿Envidia? No, gracias. Ni la belleza ni los logros profesionales me despiertan envidia. Admiración y alegría cuando son merecidos, insatisfacción y pena cuando no lo son. Eso sí. E Internet es anónimo para quien quiera utilizarlo así, pero otros muchos tenemos una presencia clara e identificable en la Red. Meter todo en el mismo saco es un error siempre. ¿Que habrá gente que sienta envidia de Sara Carbonero? Sin duda. ¿Que algunos se escudarán en ese anonimato para lanzar barbaridades que de otro modo no dirían? Evidente. Pero eso es tan real como las críticas razonadas y justificadas a la labor y la presencia de esta periodista.
Sara Carbonero forma parte, quién sabe si quizá al principio sin quererlo, de una costumbre tan practicada a lo largo de la historia como todavía demasiado extendida en cualquier profesión en la que la imagen sirva para algo. El periodismo, sin duda, sigue teniendo ese halo de machismo y de florerismo a ambos lados de la trinchera. Por un lado, el periodista sigue hablando con machismo. El pasado fin de semana leí dos artículos. En uno hablaban de una piloto de coches. En otro, de una ministra griega. En las primeras líneas de ambos aparecía la palabra "guapa" para referirse a sus protagonistas. Y lo serán, quién soy yo para dudarlo, pero que alguien me explique en qué ayuda la belleza para desempeñar el trabajo de piloto o de ministro, sea hombre o mujer quien lo desempeñe, o qué valor tiene para destacar los logros profesionales de estas dos mujeres.
Que los medios de comunicación audiovisuales usan mujeres hermosas, siendo esa belleza el principal argumento para que trabajen en su puesto, está fuera de toda duda. ¿Decirlo es machismo? ¿O el machismo estará en utilizar ese concepto? No creo que sea machista quien lo critica, sino quien lo emplea por sistema. Machismo es que precisamente ella sea la única periodista de todos los que cubren la Eurocopa para Mediaset España que no tiene que llevar la camiseta de una marca deportiva por la que seguro hay mucho dinero sobre la mesa. Ella tiene que lucir de otra forma y por otros motivos. Y tan machista me ha parecido siempre tomar decisiones con la idea de colocar una belleza en la pantalla como acceder a ello. Conozco unas cuantas periodistas que profesionales como la copa de un pino, que son también auténticas preciosidades y que no basan su trabajo en eso o que no lo utilizan como argumento para progresar. Y conozco otras que, sin tener medidas esculturales o un rostro perfecto que no necesitan para saber de lo suyo, hacen un trabajo sencillamente excepcional.
Pero llegamos al centro de lo que tendría que ser el debate, si es que este tema en realidad merece tanto debate y tantas líneas escritas. ¿Es bueno el trabajo de Sara Carbonero? Sinceramente, no creo que el espectador pueda calificarlo así. Y antes de que alguien me califique de machista por decir eso, intento explicarme. Me es imposible saber si es buena compañera, si intenta hacer su trabajo lo mejor que sabe, si es dedicada, si cumple con las órdenes que le dan sus jefes. No la conozco. Jamás he trabajado con ella. Pero además de periodista soy espectador. Y desde ese ámbito sí puedo decir con claridad que Sara Carbonero no aporta nada útil a la retransmisión de un partido. Ella es responsable de eso, por supuesto, pero también lo son sus superiores, que han decidido darle un papel ingrato en el que el morbo es más útil que la información.
Lo que no acabo de entender es que Sara Carbonero, una persona que ha querido explotar su situación como más le ha interesado (con su puesto de trabajo, con sus anuncios, con su presencia en revistas del corazón), se sienta perseguida por una especie de Inquisición en Internet. Lo siento, pero no. Estamos en una situación en la que miles de periodistas están perdiendo su puesto de trabajo, independientemente de su categoría profesional y de sus conocimientos sobre sus ámbitos de trabajo. Incluso independientemente de su belleza, si queremos entrar en este juego de machismo. Hasta quien escribe un pequeño blog está abierto a las críticas de compañeros y espectadores. No voy a comprender nunca a quien se sitúa por encima de algo tan normal como la evaluación razonada de un trabajo, que además en este caso llega a tanta gente. O a quien equipara las burlas injustificadas con las críticas. O a quien evita la autocrítica, el mejor baremo que tenemos todos para saber si estamos haciendo las cosas bien o mal.
Siempre he sido bastante crítico con Sara Carbonero, con ella y con la situación que hay a su alrededor porque he encontrado motivos para ello. No porque fuera guapa, que eso me da igual. Pero también sentía cierta empatía con quien, de alguna manera, vive en un torbellino que no siempre busca. Con su explicación, quedan solventadas todas mis dudas. Gracias, Sara.
miércoles, enero 25, 2012
(Casi) 20 años no son nada
Esta es Kate Beckinsale cuando tenía 20 años, junto a Emma Thompson, con quien participó en Mucho ruido y pocas nueces, una de las muchas adaptaciones de textos de Shakespeare que hizo Kenneth Branagh en los comienzos de su carrera como director. No creo que sea una grandísima actriz, pero sí pienso que tiene una simpatía especial. Me lo pareció entonces, hace ya casi 20 años, cuando vi esa película. Por aquel entonces Hollywood no debía de estar de acuerdo conmigo, porque esa chiquilla de veintipocos años apenas consiguió papeles importantes hasta que ya tenía veintimuchos, que es precisamente cuando el cine americano ya empieza a devorar actrices en busca de caras (y cuerpos) mucho más jóvenes. Cosas de Hollywood que nunca entenderé. Ni de la sociedad en general, que no ve más belleza que la juventud.
Esta es Kate Beckinsale hoy. Ha estado en Madrid, promocionando su última película. No sé si esos casi 20 años que han pasado entre esta foto y las que he tomado hoy no son nada o sí son mucho, pero creo que las fotos hablan por sí solas. Kate Beckinsale tiene hoy 37 años, rozando esa edad en la que Hollywood tira actrices a la basura. Leyendo algo sobre ella, descubro que con quince años tuvo un episodio de anorexia que achacó a la temprana muerte de su padre. Aplaudo su valentía para hacerle frente. Leo también que está en contra de la cirugía estética. Bien por ella y por las que no se dejan seducir por la red de engaño quirúrgico que nutre de bellezas eternamente jóvenes al mundo del espectáculo Y yo, además de eso, tengo que decir que me parece infinitamente más hermosa que muchas de esas jovencitas que hoy deslumbran al mundo.
jueves, julio 14, 2011
La mujer y el fútbol
Estas dos informaciones aparecen hoy en El Mundo. ¿Cuál es la mejor foto que hemos encontrado para ilustrar la última jornada de la primera fase de la Copa América? La de un grupo de jóvenes y guapas aficionadas brasileñas. En la información, por supuesto, hablamos de fútbol. ¿Cuál es la mejor noticia que hemos encontrado para hablar del Mundial de fútbol femenino que se está disputando en Alemania y que ya ha alcanzado la final? Un ránking de las futbolistas más sexys que disputan esa competición. Sin foto en la portada del periódico digital, aunque pinchando en el enlace tenemos una completa galería de imágenes. Imágenes que al menos muestran a las jugadores vestidas como futbolistas, algo es algo.
El Mundo (ojalá fuera sólo El Mundo) limita así el papel de la mujer en el fútbol a ser una atractiva animación en la grada o un sexy objeto en el campo. Cada día me parece más triste que esta imagen sea la única que los medios de comunicación saben transmitir, y es que, por desgracia, no se limita sólo al fútbol, sino que abarca otros muchísimos aspectos de la vida y de la sociedad. Seguro que, entre las personas que lean esto, hay alguien que piensa que quién soy yo para censurar que salga una cara bonita en un periódico. Que quién soy yo para decir qué tipo de imagen habría de ilustrar una noticia deportiva. Solo sé, y vosotros también lo sabéis, que al revés este fenómeno no se produce.
Sí, también hay ránkings de los hombres más sexys que juegan al fútbol, sí, pero esa nunca sería la noticia tras unas semifinales de un Mundial de fútbol masculino. Lo sería el partido. En el caso del Mundial femenino, no. Y nunca veréis una foto de cuatro aficionados masculinos animando a una selección femenina para ilustrar una información sobre una competición de mujeres. Veríamos a las propias mujeres. Del Mundial femenino lo que más se ha destacado son ránkings de las más sexys y el vídeo de una jugadora que tras un partido se quitaba la camiseta para intercambiarla con un aficionado. Eso es lo que están mostrando los grandes medios de comunicación. Y eso, justo eso, me parece denigrante. Luego cuando alguna federación insta u obliga a llevar uniformes ajustados a alguna deportista para explotar así su imagen y atraer aficionados, todos nos llevamos las manos a la cabeza. Porque, eh, machistas no somos.
sábado, octubre 23, 2010
Deporte femenino
Hace pocas fechas, leía en el diario Marca una entrevista que Olga Viza le hizo a Amaya Valdemoro, la mejor jugadora de la selección española de baloncesto que acababa de conseguir la medalla de bronce en el Mundial. Y entre todas las cosas que decía, se me quedó grabado lo siguiente, una reflexión sobre qué hacer para atraer medios de comunicación y público al deporte femenino: "No sé lo que le pasa a la gente. Se está luchando por la igualdad, pero por mucho que digan no la hay. (...) En un partido nuestro se pueden ver más detalles técnicos que en uno de hombres, donde cada vez gana más terrerno el físico. (...) Se buscan soluciones, pero lo primero que dicen es que tal vez debiéramos cambiar las equipaciones. ¿Qué pasa, que tenemos que ir enseñando cacha para que vengan a ver el baloncesto femenino? ¡Pues no! Estoy harta de tonterías de esas. Yo voy a jugar al baloncesto".Cuánta razón tiene Amaya Valdemoro. Y, por desgracia, qué forma de clamar en el desierto. El deporte femenino es, hoy en día, un espacio más de la vida donde las mujeres esculturales se han abierto un hueco más amplio que el de las grandes profesionales. ¿Méritos deportivos? ¿Para qué? Y así nos va. ¿Culpables? Todos, supongo. Federaciones, espectadores y medios de comunicación. Según leía a Amaya Valdemoro, me acordaba de una competición de la que escuché hablar hace ya un tiempo, que se celebra en Estados Unidos, la Lingeire Bowl, una suerte de liga femenina de fútbol americano en la que las jugadores lucen estos, por llamarlos de alguna forma, uniformes.
Lo más curioso del caso es que he leído comentarios de gente que ve partidos de esta liga y existe un acuerdo casi unánime en que no juegan nada mal. ¿Por qué entonces parece necesario que vayan casi desnudas? Podríamos pensar que esta competición es una rareza, una excentricidad, un capricho de un grupo de empresarios (hombres) salidos que lo único que quieren es ver carne (de mujer) sobre la cancha. Pero no es verdad. Nada tan exagerado, claro, pero el mundo del deporte tiene ejemplos a patadas. La tenista Caroline Wozniacki lució hace poco un vestido, que no uniforme, de lo más peculiar para jugar al tenis, diseñado por Stella McCartney. "Yo creo que es bonito. Además, así gano muchos aficionados masculinos", dijo. No sé si con esa frase se responde al pensamiento de Amaya Valdemoro. El vestido es este.
No ha sido la única, no. Los modelos de Venus Williams, por ejemplo, también son muy comentados. De hecho, jugó el Open de Australia con uno que producía un curioso efecto óptico y daba la impresión de que no llevaba ropa interior. Y eso sin comentar los motivos reales de los ascensos (mediáticos) de tenistas como en su día Anna Kournikova o en la actualidad Anna Ivanovic o Maria Sharapova. Sean buenas tenistas o no, que a poca gente le importa demasiado eso. No hay que pensar demasiado por qué ha sido noticia en la prensa deportiva, hace muy poquito, el anuncio de boda de Sharapova.
La diferencia salta a la vista, ¿verdad? Empieza a ser un poco desesperante que la única idea que tengan los responsables del deporte mundial para que el deporte femenino alcance repercusión mediática y despierte el interés del público sea desnudar a las jugadoras. Es el debate de siempre para casi todo. ¿Es ésto lo que demanda el espectador o es lo único que se le ofrece? Yo me decanto por lo segundo. En cualquier caso, una respuesta a esta pregunta la daba Laura del Río, la primera futbolista española en jugar en la Liga profesional de Estados Unidos, en una entrevista publicada por 20 minutos. "El deporte femenino español está discriminado respecto al masculino, algo que no pasa en Estados Unidos. El reconocimiento institucional y en prensa para hombres y mujeres es el mismo", decía. Será por eso que en Estados Unidos las mujeres pueden jugar al fútbol vestidas como auténticas deportistas y lograr una liga profesional seguida con interés.jueves, mayo 06, 2010
Esta entrada no va sobre arte
Lo aviso desde el principio, para que nadie se lleve a engaño. Esta entrada no va sobre arte. Lo digo porque empezar con la Maja desnuda de Goya puede incitar a error a quien inadvertidamente llegue a este pequeño rincón de Internet. Pero ya veréis que lo hago por vuestro bien. Bueno, se impone una precisión: lo hago por el bien de los lectores masculinos que pueda tener esta entrada. Veréis, es que hace unos días me topé con una de esas noticias que publica todo el mundo como tal y que me veo en la obligación de compartir.Al parecer, hay un estudio que confirma que las mujeres guapas son perjudiciales para la salud de los hombres. Pero no porque generen peleas por celos entre machos viriles o algo parecido, no. Tampoco por los accidentes de tráfico que el vestuario veraniego de las féminas pueda provocar en caso de conductor masculino. Según se dice, es que esas mujeres, las guapas, provocan estrés. Tal cual. Semejante conclusión es la que ofrece un estudio elaborado nada menos que por dos universidades, la española de Valencia y la holandesa de Groningen.
La prueba del experimento era de lo más sencilla sencilla. 84 hombres tenían que resolver un sudoku (¿os podéis creer que todavía no he hecho un sudoku en toda mi vida...?) en una sala en la que estaban también un hombre y una mujer desconocidos para el hacedor de crucigramas. Si la mujer en cuestión era guapa (y yo me pregunto... ¿Eso cómo se mide? ¿Tenían mujeres guapas y mujeres feas para hacer el experimento? ¿Hicieron tras la prueba una encuesta para que los autores de sudokus valoraran a las mujeres? ¿Qué tiene que decir ante esa posiblidad el Ministerio de Igualdad?), se disparaba el nivel de cortisol en los sujetos hasta que dicha mujer abandonaba la sala.
El exceso de cortisol, apuntan, puede provocar diabetes o hipertensión. Según los autores del estudio, lo que sucede es que, en presencia de una mujer guapa, los hombres piensan que tienen que ligar con ellas. Tal cual, otra vez. Me imagino que la heterosexualidad o la homosexualidad de los sujetos de la prueba no sería una variable a tener en cuenta, aunque sí voy a lamentar profundamente que no se repitiera la prueba con 84 mujeres intentando resolver un sudoku con un hombre guapo en la sala. Por aquello de la igualdad, vaya...
Ahora comprenderéis el motivo por el que he optado por poner un cuadro de Goya en lugar de una foto de, por ejemplo, Scarlett Johansson. Única y exclusivamente por el bien de los lectores masculinos, que no quiero que se me estresen leyendo esto. Ya sé que eso no os va a impedir entrar ahora en Google, teclear el nombre de la actriz (o el de cualquier otra mujer... o sin nombre siquiera, que por lo visto para ciertas cosas es innecesario hasta esto...), pero no quiero que me culpéis de vuestro estrés. No quisiera yo tampoco que parezca que falto al respeto de los investigadores a cargo de este proyecto, que estoy seguro tendrá algún tipo de utilidad práctica, médica o científica. Pero, claro, entenderéis que me vea en la obligación de proclamar mi asombro.
Mi asombro porque, de ser ciertas estas conclusiones, yo tendría que estar severamente enfermo recordando, por ejemplo, que he trabajado durante muchos años en una redacción en la que había bastantes mujeres hermosas. Esta misma mañana acabo de hablar con otra mujer de esa especie (de las guapas, digo), aunque supongo que como la conversación ha sido por Messenger no contará, claro.
Pero el fin de semana pasado estuve en una casa rural con un enorme grupo de personas, y creo que no me llega con los dedos de las manos para contar las mujeres guapas que había. ¿Salí acaso estresado de semejante trance? Me temo que no. El caso es que todos los periódicos habidos y por haber, nacionales y locales, en papel y digitales, se han hecho eco de la noticia. ¿Un indicio de culpabilidad? No seré yo el que vuelva la vista para no contemplar a una mujer guapa, no, pero a ver si voy a ser justo la excepción que confirma la teoría...
domingo, marzo 21, 2010
De entradas, feminismos y comentarios
No pensaba yo que mi anterior post fuera a dar tanto juego en los comentarios. El asunto me parece fascinante, me encanta el debate que genera. El debate serio, se entiende. Y como creo que en los comentarios hay de los dos, del serio y del no serio, creo que es conveniente aclarar algunas cuestiones. Y lo hago desde la convicción de que es imprescindible y muy positivo que haya opiniones contrarias a la mía. Eso es el debate y me alegra que haya gente que lo entienda así. Vosotros enriquecéis este muy humilde blog y, sobre todo, a mí. Soy curioso por naturaleza. Por eso leo y escucho. Por eso, en este caso concreto, me gusta saber que hay gente que cree que el Ministerio de Igualdad es necesario y los motivos por los que lo piensa. Me gusta que hay gente que piensa que este Ministerio tiene la capacidad de solucionar los problemas reales que atañen a este asunto. Y adoro que alguien me recalque la importancia del feminismo a lo largo de la Historia.Ahora bien, lo que no entiendo ni comparto es que, en lugar de exponer ideas propias y defenderlas, haya comentarios que pretenden confundir o insinuar cosas sobre mí o mis opiniones. Me quedo con lo último que se dice en los comentarios: respeto. De ese algo ha faltado en más de un comentario. Yo siempre soy respetuoso con todo el mundo y sólo pido lo mismo. Y paso a detallar. El segundo de los comentarios anónimos (siempre anónimos, curioso dato...) dice que mi reacción a la propuesta de Aído es machista aunque no lo acepte o no lo sepa. Discrepo abiertamente. Por desgracia, es el mismo error que ha cometido la ministra al responder las críticas a las declaraciones que dieron pie a mi anterior post. ¿Soy machista por criticar a una mujer? ¿Soy machista por criticar el feminismo? Pues no lo veo así, lo siento. La mujer y el feminismo, como todo en esta vida, pueden recibir reproches si los merecen. En todo caso, y por matizar el asunto, no recuerdo haber criticado ni a la mujer (en general) ni al feminismo. Lo que hice fue tirar de ironía para evaluar las declaraciones de una ministra. No veo el problema.
El tercer anónimo me acusa de no contrastar informaciones y lo hace en unos términos que tampoco comparto. Me parece genial que no estés de acuerdo conmigo, que rompas una lanza y las que hagan falta en favor de la ministra de Igualdad. Lo que no entiendo es por qué descalificas mi forma de trabajar o de escribir sin conocerla. Y para que la conozcas, te la cuento. Leí la información por primera vez aquí. Efectivamente, el enlace es de la versión digital de El Mundo. Pero si te fijas en la firma de la noticia, verás que es de EFE. EFE es la agencia pública, con lo que imagino que, por lo que dices, te podrá generar más confianza que El Mundo o ABC. En cualquier caso, sirve para quitarle todo peso a la argumentación de que la noticia de origen haya podido tergiversar de forma interesada a la ministra. De la noticia enlazada saco los entrecomillados que usé en mi entrada, aunque antes de publicarla leí la información en dos lugares más. En ninguno de los dos había contradicción alguna con lo que leí en primera instancia y, por lo tanto, usé esas declaraciones.
Buscando por ahí, he encontrado la frase exacta que dijo la ministra. "Es el momento en que la igualdad, los estudios de género y la tradición intelectual e histórica del feminismo tienen que ocupar un lugar en la formación troncal de los universitarios", fueron esas palabras. Después, tras el revuelo suscitado, la ministra explicó y matizó esas palabras. "En ningún caso he solicitado que se imparta una asignatura troncal sobre feminismo en las universidades españolas. Lo que he dicho es exactamente lo mismo que ya tenemos recogido en nuestras leyes. Es decir, la necesidad de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres en la formación universitaria", es lo que dijo entonces. En esas mismas declaraciones, apuntó que muchas de las críticas se deben al machismo.
Supongo que con el párrafo anterior, respondo a lo que me pedía el sexto anónimo, el que quería que releyera ambas declaraciones, las pensara un rato y después escribiera una nueva entrada. Sí ha dicho lo que yo creo que ha dicho y, concretamente, lo que yo dije que había dicho. No confundas la ironía que yo pueda poner en mis escritos con una tergiversación de unas declaraciones entrecomilladas. Claro que Bibiana Aído no dijo en ningún momento "quiero que haya una asignatura troncal de Feminismo en todas las carreras universitarias". Eso forma parte de la trayectoria de la política contemporánea en general y, en particular, de esta ministra, algo que ya le he criticado en otras ocasiones, aquí y en conversaciones personales. Creo que no expresa con claridad sus ideas y eso afecta incluso a las que considero buenas. ¿Acaso no puedo criticarle eso a un miembro del Gobierno o me convierte eso en machista o en tergiversador? El afán de no decir las cosas con claridad y de buscar ambigüedades en el discurso es uno de los mayores males del Ejecutivo de Zapatero, del propio Zapatero y de algunos de sus ministros, entre ellos Aído.
Hablando hoy de este tema con una mujer (brillante mujer, por cierto), me decía que ella sí creía que el feminismo debe tener su hueco en los planes de estudio. Dicho así, sí estoy de acuerdo. Darle mayor importancia de lo que tiene ahora, en carreras determinadas, en logros significativos de la mujer a lo largo de la Historia. Esas cuestiones están hoy muy oscurecidas en los planes de estudios. ¿Es lo que quiso decir la ministra? No es lo que dijo, en cualquier caso, con lo que vuelve a la matización anterior. La explicación que esta mujer, amiga mía, me ha dado es mucho más brillante, razonada, completa, imaginativa y seria que la que da una ministra del Gobierno de España. Y lo ha hecho en unas pocas palabras que no forman parte de un discurso preparado. Eso me da que pensar, y mucho. Ojalá tuviéramos ministros que tuvieran buenas ideas y, además, las supieran explicar. Así el mundo sí funcionaría mejor, y no porque hubiera más mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. Insisto, que estén los mejores, los preparados, los inteligentes y los dispuestos a hacer un buen trabajo. Me da igual que sean mujeres u hombres.
El séptimo comentario anónimo me pregunta si estoy en contra del feminismo, tal y como está definido en el diccionario de la Real Academia. La respuesta es obvia. No, no estoy en contra. ¿Acaso en algún momento he dicho lo contrario? Prefiero decir que estoy a favor de la igualdad de oportunidades (que no de números a través de las cuotas), pero me vale. Lo que sí se puede deducir con facilidad de lo que escribí es que actuaciones como muchas de las de este Ministerio del Igualdad, por lo fallidas que las considero, pueden contribuir a que el feminismo quede totalmente desvirtuado y encuentre más enemigos en esta nueva concepción que parece haber en la sociedad española de lo que es el feminismo (porque las palabras no sólo significan lo que dice la RAE, hay acepciones coloquiales o usos sociales que nada tienen que ver con el diccionario). Hoy, por desgracia, se pretende mucho más buscar enemigos del feminismo que lograr la igualdad real. Lo primero me molesta. Lo segundo sigue siendo un objetivo loable y necesario. Y no creo que tenga que demostrarle nada a nadie a este respecto. Las mujeres que me conocen y que han trabajado conmigo saben cómo me muevo yo en la vida y en el mercado de trabajo.
Hay tres comentarios anónimos más en la anterior entrada. No sé si conozco a alguna de las personas que estén detrás de dichos comentarios o si de verdad me son anónimos. En cualquier caso, no sé qué pretenden. No tienen ningún sentido. No aportan nada. No dicen, en realidad, nada. Son irrelevantes y absurdos. Son una pérdida de tiempo. Y, me temo, que el tiempo perdido es de la persona o persona que los ha escrito, no el mío. Ojalá todos empleáremos nuestro tiempo libre en cosas de mucho más provecho que esto. Quizá con estas líneas doy ánimos a estos anónimos para que sigan escribiendo comentarios así. No lo sé. Tampoco me importa mucho, la verdad.
A Sonix, Muchacha de Ojos Tristes, Reverendo Pohr, Arual, C. C. Buxter, Claire, Jo Grass, Lola, Anna y Raquel, y también a los que leéis con interés sin comentar por el motivo que sea, mil gracias. Vosotros hacéis que el mundo de los blogs sea algo fascinante, rico y precioso. Me encanta que estéis al otro lado y que, con vuestras ideas, vuestras críticas y vuestra presencia seáis mucho más importantes que todo lo molesto que pueda tener este pequeño mundo de los blogs.
miércoles, marzo 17, 2010
Ministra del Feminismo
Recuerdo mis años universitarios, en buena medida, como una pérdida de tiempo en lo que se refiere a la formación específica que recibí para desempeñar el oficio al que quería dedicar mi vida. Dicho de otra forma, en Periodismo estudié muchas cosas pero no cómo ser un buen periodista. Eso lo aprendí después, cuando di el salto al mundo laboral, o por mi cuenta, como lector. Con este bagaje personal, creo que aplicable a muchos estudiantes de mi carrera, supongo que no será dificil de entender el enfado monumental que tengo tras leer que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, cree que la igualdad, los estudios de género y la "tradición intelectual" del feminismo tendrían que disponer de "un lugar en la formación troncal" de los universitarios españoles. En otras palabras, que habría que estudiar el feminismo, ya no sé si como asignatura única o como parte de alguna otra.Podríamos estudiar Feminismo, así, con mayúscula. O podríamos, por ejemplo, estudiar Historia de España y el feminismo, Historia del Arte y feminismo, el feminismo y la física cuántica, o teorías aplicadas del feminismo en la microbiología aplicada. Porque, claro, queda una poderosa duda en el aire. ¿En qué carrera o carreras habría que estudiar el feminismo? ¿En todas? ¿Sólo en las de letras? ¿En las que empiecen por vocal? ¿En las que haya mayoría de estudiantas (si nuestra insigne ministra puede hablar de miembras, digo yo que nadie se meterá conmigo por innovar con este término, ¿no...?)? Confío en que la ministra de Defensa, Carme Chacón, no se sentirá celosa de la úlitma y prodigiosa idea de su compañera de Gabinete, porque de lo contrario la Historia militar podría ser también una asignatura universiaria.
El Ministerio de Igualdad nunca tuvo sentido. La práctica, la ministra, sus frases y sus ideas han demostrado que ha sido un error, y por desgracia un error que no se va a rectificar, pues Zapatero alardea de sus logros. Sin embargo, sus grandes temas los podría haber llevado el Ministerio que los llevara antes de la creación de esta nueva cartera. Y sus pequeños asuntos, incluyendo ocurrencias como ésta, me temo que están provocando el efecto contrario al perseguido. Bibiana Aído está consiguiendo que mucha gente se esté posicionando de ella y del Gobierno en primer lugar, pero también, y por extensión, de todas las ideas surgidas de su Ministerio, sean buenas o malas (predominan las malas, para qué nos vamos a engañar).
Hace no mucho, aseguró que "el mundo funcionaría mejor si hubiera más mujeres mandando". Supongo que esos son los méritos que esta pretendida igualdad busca en las personas. Yo prefiero que los puestos de responsabilidad los ocupen personas preparadas y capacitadas. Sean hombres o mujeres. Igual teníamos que preocuparnos de que todos tuviéramos igualdad de oportunidades, que no de puestos, para desempeñar las funciones que mejor se adaptan a nuestra preparación. Esa es la igualdad en la que creo. No la de cuotas. No la de las imposiciones. No la de las ocurrencias absurdas que no contribuyen a solucionar los problemas, sino a enturbiarlos. A mí no me preocupa que haya menos mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. A mí lo que sí me preocupa es que mujeres preparadas no alcancen su potencial por culpa de hombres que no están preparados.
A ver si no nos lo han dicho y resulta que Bibiana Aído no es ministra de Igualdad, sino del Feminismo. Y la pregunta es: ¿eso para qué sirve...?
viernes, enero 22, 2010
Hace 85 años
"El agua era objeto de especulación, una mercancía del mercado negro. Existía la bolsa del agua, el boom del agua, el crack del agua. Especulando con ella, la gente ganaba grandes fortunas o se arruinaba. En aquel entonces se impuso una serie de costumbres que sólo la Revolución consiguió abolir. Reservada para hombres casados, la mujer no tenía derecho al agua. El que acababa de ser padre de un hijo varón, lo casaba con una muchacha adulta. Como hombre casado, al recién nacido le correspondía una ración de agua; era la manera de enriquecerse de aquella familias en cuyo seno nacían muchos varones. Sólo en 1925, el Primer Congreso de los Soviets del Turkestán promulgó el revolucionario decreto en virtud del cual se prohibía los matrimonios de los recién nacidos y se otorgaba a la mujer el derecho del agua".Hace sólo 85 años que se cambió la norma. Hace 85 años. Lo pienso y casi me parece el otro día. ¿Y cómo es posible que el otro día pasaran estas cosas? Igual tendríamos que conocer más la Historia para no rasgarnos las vestiduras con tanta facilidad como lo hacemos hoy en día. Igual es hora de que la Historia nos empuje a mirar hacia el futuro. Igual.
lunes, julio 06, 2009
Mujer que piensa...
Hace ya bastante tiempo que me topé por mi barrio con esta pintada y captó mi atención de inmediato. La mayoría de las pintadas que veo por mi entorno suelen ser firmas de sus autores más o menos comprensibles por los suyos, y no mensajes. Por eso me intrigó leer un mensaje. Y luego me impactó leer ese mensaje concreto. "Mujer que piensa, mujer violenta". Por más vueltas que le doy, no soy capaz de encontrarle lógica alguna ni consigo ponerme en la piel de la persona que escribió esa frase en una pared. No logro entender qué vivencia, idea o comportamiento ha llevado al autor a proclamar en público (pero de forma anónima) esta sentencia. Es más, es que, y aún cuando el camino fácil es pensar que el autor es un hombre, ni siquiera me atrevería a descartar que no haya precisamente una mujer detrás de ese despiadado juicio hacia las féminas pensantes.También es posible que aquí esté yo, estrujándome las neuronas, y en realidad no haya nada detrás de la pintada. A lo mejor es sólo una frase que le pareció más o menos graciosa a la persona que la escribió. A lo mejor era uno de entre un grupo de chavales de botellón que culminó así un juego dialéctico que puede que ni ellos mismos entendieran. O a lo mejor es la justificación que un pobre hombre quiso proclamar al mundo para dar apariencia de normalidad precisamente a eso, a la violencia que puede que él mismo ejerza sobre alguien cercana pensando que está obrando correctamente. La única certeza que tengo ahora mismo sobre esa pintada (y es más una sensación de certeza que una certeza en sí misma) es que el autor de esta pintada no estaría dispuesto a sentarse conmigo y debatir acerca de la idea que quiso inmortalizar sobre una pared y que a día de hoy nadie ha querido borrar.
lunes, marzo 23, 2009
Presentadoras
En Íntimo y personal (simpática películita sobre la televisión que une a dos de los galanes ochenteros de Hollywood, Robert Redford y Michelle Pfeiffer, que narra la ascensión de una aprendiz de periodista desde secretaria-becaria hasta presentadora de informativos, pasando por mujer del tiempo), hay un par de escenas curiosas. En la primera, están reunidos la presentadora de informativos de cuarentaytantos (interpretada por Stockard Channing), la jovencita que le quita el puesto (Michelle Pfeiffer) y el director de la cadena. La primera pone una cinta (que, por si alguien no se acuerda, es lo que se usaba allá por 1996...), con la grabación de un rap emitido por una emisora de radio. La letra afirma que el canal en cuestión tiene "a la chica que me pone cohete", y es obviamente, la jovencita, que, añade el rapero "me pone ciego". “Me está robando el programa”, dice la presentadora de más edad en alusión a la más joven. “Convierte mi emisión y por extensión a mí, en objeto de vulgares insinuaciones”, añade, ahora sobre el rapero.Con el relevo ya consumado en los informativos, se produce la segunda escena que me ha llamado la atención para escribir sobre ella. La mujer de más edad (por algún extraño motivo, me niego en rotundo a llamar vieja a una mujer de cuarentaytantos) le está explicando a su sustituta los motivos por los que acepta un puesto en una cadena de menor relevancia. "Cuando llegas a los 42, sabes a lo que te expones si saltas desde el último trampolín", le dice. La pregunta es obvia y la más joven de las dos se la hace: ¿a qué te expones en ese caso? "A los 42 no lo preguntarás. No es culpa tuya, ya lo sabes. No es culpa de nadie. Esto funciona así", sentencia. (Inciso: Paradojas de la vida, las dos actrices cayeron en el mal del que hablan y se quitaron años para sus personajes. Michelle Pfeiffer tenía 38 y en la película quería representar alguno menos y Stockard Channing tenía 52, y nos los 44 que después confesaba tener su personaje).
Viene todo esto a cuento de algo que me llama la atención desde hace tiempo. Uno mira los informativos de televisión en España y esas reglas no escritas sobre la edad y el aspecto físico parecen cumplirse a la perfección en la amplia mayoría de los casos. Hay una clara apuesta por las mujeres, ya sea para presentar los informativos, los deportes o el tiempo. Además, el fenómeno del rapero de la película ha encontrado acomodo (como casi todo en esta vida) en Internet. Proliferan los blogs y foros que se dedican día tras día a colgar capturas de pantalla de las más variadas presentadoras de informativos (y, por tanto, se supone que periodistas). Si uno entra en Youtube encontrará vídeos de estas mujeres con reclamos como "tetas perfectas y sin sujetador", "pOOtente con esas tetazas" (nótese el fino uso de la mayúscula; si es que en el fondo hay unos poetas por ahí sueltos...), "bestial", "diosa del tiempo", "ajustada", "marcando melonar", "muestra sus muslitos"...
¿Estoy en contra de que aparezcan mujeres hermosas en los informativos? Desde luego que no. ¿Impide la belleza física a una mujer ejercer como periodista seria? No, eso sería como decir que los calvos tampoco pueden presentar, o los altos, o los de ojos grises, o... Sólo plantearse esa pregunta en serio sería un severo síntoma de machismo. ¿Acaso es mejor que una mujer guapa no sea periodista? Ni mucho menos, cómo si tuviera eso algo que ver... Además, conozco (por la pantalla y a algunas personalmente) a auténticas bellezas que son grandes periodistas, televisivas o no. ¿Importa la más mínimo que sea una mujer y que sea preciosa para valorar su trabajo? Desde luego que no, y he aquí el punto más importante de este debate (¿debate?). ¿Y entonces dónde demonios está el problema? A eso voy.
El problema lo veo en el mensaje. Toda esta gente que se vuelca en colgar fotos y vídeos de presentadoras y periodistas no escucha las noticias. Se pone la televisión para ver a una tía buena. Punto. ¿Qué está diciendo esa tía buena? La respuesta seguramente sería a quién le importa, si está buena (argumento que también he escuchado, por cierto, en conversaciones sobre cine). En España se leen pocos periódicos y si las noticias en televisión las da una mujer hay gente que no presta atención a lo que dice. Es decir, que no importa la noticia, no importa el trabajo periodístico. Importa sólo la imagen. Y llegamos al punto esencial de esta materia: ¿alguien puede plantearse siquiera que esa situación se dé con los hombres...? ¿Alguien se pregunta por la edad de un presentador de un informativos...? ¿De verdad alguien cree que el relevo de un hombre en un informativo será cuestión de imagen y/o atractivo...? ¿Alguna vez se ha hablado de un hombre florero en un espacio informativo...?
Pues eso, que ahí tenemos un problema de machismo. Por parte del ejecutivo televisivo y también por parte del espectador. Yo no le doy la más mínima importancia, me interesa que un periodista sea bueno, y me da igual que sea hombre o mujer, guapo/a o feo/a. Pero los dos diálogos de la película en cuestión y un pequeño paseo por Internet me han recordado que a veces la realidad no tiene nada que ver con lo que yo pienso...
domingo, marzo 08, 2009
Del día de la mujer a la competencia periodística
Iba a hablar del día de la mujer trabajadora. Pero no de la forma que lo hace casi todo el mundo, sino de la dicotomía que me surge al hablar de esta jornada. Iba a hablar de lo poco que me gustan estas celebraciones estériles y mucho las causas que están por detrás. De que no me siento en la necesidad de reivindicar algo en un día cuando me pasó 365 al año (por convencimiento y sin esfuerzo) manteniendo un comportamiento de apoyo, respaldo, comprensión y respeto hacia las mujeres (trabajadoras o no). De lo poco que me interesan los actos propagandísticos y las frases vacías que sólo sirven para limpiar conciencias y no para trabajar en serio por la justicia. Pero en esto que me ha dado por leer la prensa, como todos los días, y he encontrado algo que me ha llamado la atención más que los fastos algo ficticios del 8 de marzo.
Y, claro, veo una contradicción insalvable. Si en El País Neira habla "por primera vez", ¿cómo es posible que en El Mundo ofrezca un "testimonio exclusivo". Y viceversa, por descontado, porque no tengo ni la más remota idea de con quién habló antes. Una entrevista o un artículo de Neira tendría que tener valor por sí mismo, por lo que dice, por lo que narra, por lo que piensa. Tanto El Mundo como El País han desvirtuado lo que publican por el afán de ser el primero y el único, por el objetivo de quedar por encima del oponente por encima de la información que ofrece. Todo tiene que ser en exclusiva. La noticia ya no sirve. La noticia ya sólo tiene valor si el de enfrente no la publica o publica lo contrario. Y para que así sea da igual poner titulares como estos, que asumo que se incluyen en la confianza de que nadie lee El Mundo y El País. Es un error que no acabo de entender. Adoro las exclusivas, forman parte de un trabajo periodístico bien hecho. Pero no tener una exclusiva y venderla como tal me parece triste. Y chocante. Y una forma de engañar al lector. Una más.miércoles, septiembre 03, 2008
Más hipocresías mediáticas

El fotograma que podéis ver arriba es uno de los poquitos que se podrán ver del primer episodio de la nueva temporada de Hospital Central. ¿Por qué? Porque no se va a emitir, esta noche sólo se podrá ver un pequeño resumen (al que me imagino que pertenece la imagen) para poder seguir la trama antes de la emisión del segundo capítulo. ¿Y eso? Pues resulta que dicho episodio, grabado en junio, tenía como una de sus tramas principales un accidente de avión, dicen, muy parecido al de Barajas. "Hemos querido evitar que todos los que se vieron implicados en el accidente tuvieran que revivirlo", dice Alberto Carullo, director de Antena de Tele 5, quien añadió que el equipo de la serie consideró "implanteable" la emisión de este capítulo tras el accidente que se cobró la vida de más de 150 personas en Madrid.
O sea que no podemos ver una historia de ficción porque se parece al accidente de Barajas pero sí podemos mercadear con los SMS que las víctimas (las de verdad, las personas de carne y hueso) mandaron a sus familiares antes de morir. No podemos ver una simulación de un accidente (ni siquiera el de Barajas, sino uno de ficción), pero sí imágenes de los cadáveres reales carbonizados en el aeropuerto de Madrid. No podemos ver en pantalla el sufrimiento de un personaje, pero sí regodearnos con el de una mujer que de verdad ha perdido a su marido, unos padres que han perdido a hijos y nietos o un hombre que ha perdido a su familia. Después de todo lo que hemos visto y oído sobre el accidente de Barajas, que ahora nos hablen de la protección a los afectados me parece una broma de mal gusto, una tomadura de pelo, una muestra más de la inmensa irresponsabilidad de los medios de comunicación de este país. Y, sobre todo, una hipocresía.
De todos modos, y aunque suene políticamente incorrecto, yo soy partidario de la emisión del capítulo y de no dejar que una tragedia sea un impedimento para la libertad de expresión artística. ¿No enseña esa misma serie otro tipo de tragedias? ¿Accidentes de coche, explosiones domésticas, navajazos producto de peleas o cosas similares? ¿Por qué a las víctimas de sucesos más cotidianos no se les quiere demostrar el mismo respeto que ahora dicen sentir por las del accidente de Barajas? Por pura hipocresía. Una serie de ficción es eso, ficción. No hay que darle más vueltas.
Por supuesto que respeto a quienes no deseen verlo y estoy convencido de que si yo hubiera vivido en primera persona una tragedia como la de Barajas no querría ponerme delante del televisor. ¿Pero por qué esconderlo en una lata? ¿Por qué esquivar temas o imágenes en la ficción audiovisual? El11-S, una tragedia que afectó a muchas más personas que el accidente de Barajas, nos dejó United 93 (una grandísima película, un relato estremecedor sobre el vuelo que, se supone, los pasajeros consiguieron estrellar en una zona deshabitada sin que llegara al objetivo de los terroristas). Con la misma moral con la que se oculta este capítulo, no habríamos visto esa magnífica obra. O se habría mutilado el climax de V de Vendetta, que presenta un vagón de metro cargado de explosivos (la película se estaba rodando cuando se produjeron los atentados de Londres). O cientos de casos similares.
La segunda hipocresía destacada de estos últimos días ha venido del mundo del deporte y de su magnificación a cargo de los medios de comunicación. El tenista David Ferrer cayó eliminado el otro día del US Open ante un jugador japonés que no tengo el gusto de conocer. Con el cabreo que llevaba encima el español por lo mal que le estaban saliendo las cosas en el partido, dio una respuesta poco correcta a la juez de silla que lo arbitraba. Dicha juez (sí, una mujer, por si había dudas), le dio un aviso por elevar su voz durante un descanso (dos avisos le cuestan un punto). "¿Por qué warning? Es normal, tú eres una chica. Las chicas no pueden hacer nada". La juez no le dio importancia alguna al hecho y soltó una sonrisa que sirvió para que el incidente no pasara a mayores en la pista.Tras el partido, Ferrer pidió disculpas en un comunicado. "Lo que dije fue una tontería, producto de los nervios y sin pensar lo que estaba diciendo. Por supuesto jamás he subestimado a la mujer respecto al hombre, y quiero pedir perdón a todas las personas que se hayan podido ofender. (...) Estaba enfadado conmigo mismo y lo pagó el árbitro. Espero que aceptéis todos mis disculpas", concluye el tenista, confiando en que "no se le dé la mayor trascendencia" a este asunto. Pero como la cámara le cazó y los medios huelen la carnaza, pues resulta que el hecho sí ha tenido trascendencia. Mala suerte, David, porque la hipocresía ataca de nuevo, además en un campo en el que dicho argumento suele ser demasiado recurrente, y te ha escogido como víctima. Menos mal, eso sí, que no ha actuado el Ministerio de Igualdad (que yo sepa...).
A ver quién puede decir que no ha soltado alguna inconveniencia (machista, racista o de cualquier otro tipo) en un momento de ofuscación, por un revés deportivo, personal, laboral o en otro momento de la vida. ¿Nadie? Pues eso. Pero resulta que a este tenista no se le aceptan las disculpas, no sé muy bien por qué. He llegado a leer textos en los que se establece una conexión entre la reacción de David Ferrer y la muerte de decenas de mujeres en España a manos de sus parejas o ex parejas. Es como si un tipejo fuera a matar a su mujer gritándole algo así como que "si hasta David Ferrer dice que no podéis hacer nada bien, ¿cómo no te voy a matar?". No tengo ni la más remota idea de si este tenista es un hombre machista o no, no puedo defenderle en este sentido porque no le conozco. Pero ese comentario no se puede magnificar hasta los obscenos extremos que ha alcanzado.
Reconozco que a mí esto de la "igualdad" y el "machismo" ya me está empezando a fastidiar lo suyo. No me considero superior a la mujer (sí a algunas mujeres; ¿seré por ello un machista peligroso o será que por ser políticamente correcto y esquivar las críticas tengo que decir que TODAS las mujeres son más listas que yo...?), jamás en mi vida me he metido con una mujer por el simple hecho de serlo, pero sigo convencido de que muchas (y muchos que, en realidad, me temo que sólo quieren quedar bien) equivocan el enemigo. El linchamiento público a David Ferrer, siento decirlo, no va a permitir que un energümeno mate a su ex pareja. O que los sueldos de un hombre y una mujer a igual trabajo sea idénticos. O a que las empresas decidan incorporar a mujeres válidas en sus puestos de dirección. Tenemos el enemigo equivocado. Y así no se pueden solucionar los problemas.
sábado, octubre 13, 2007
Deporte y floreros
La combinación entre deporte y mujeres florero siempre me ha parecido deleznable. Siempre he creído que la práctica deportiva era uno de esos campos en los que el esfuerzo, el trabajo y el nivel personal de cada atleta era lo que importaba. Pero resulta que los grandes mandamases del deporte se empeñan en lo contrario. Si hay una mujer en una cancha deportiva, tiene que ser una preciosidad o, al menos, atraer público. Ilustro esta entrada con una foto de las recogepelotas del Masters de tenis de Madrid de este año porque es un asunto que me parece triste y especialmente edificante en cuanto a esta disquisición (y eso aunque las modelos parece que cuentan ya con más adeptos que detractores, pero bueno...).Desde el año 2004 son modelos (mujeres en el Masters masculino y hombres en el femenino, que nadie se piense que hay discriminación...) y no críos quienes pueblan la pista en los partidos de máxima audiencia para recoger las pelotas tras los puntos. En 2005 leí una frase que me pareció muy significativa sobre lo que de verdad se pretendía con este asunto, una frase de quien era (desconozco si sigue siendo) jefe de producto del Masters Series de Madrid, un tal Yves Desruelles: "Es más fácil que una modelo aprenda las reglas del tenis que convertir en modelo a una chica que no es guapa". Toma ya, con un par. Esta es la cuarta edición del torneo madrileño en la que se van a utilizar modelos. Y el ejemplo no ha cundido en ningún torneo del mundo a pesar de que nos los vendían como un signo de modernidad.
Durante los cástings de este año, los responsables del Masters incidieron en que a partir de ahora iban a pedir a las modelos un mayor nivel de conocimiento sobre tenis en un intento de demostrar que no son sólo cuerpos y caras bonitas, sino que también son parte de este deporte. Me guarde una noticia de El Mundo en la que se recogían algunas de las respuestas que las candidatas dieron a los evaluadores. Así, cuando se le preguntó quién ganó el Masters del año pasado, una respondió que "un extranjero". Otra, cuando se le preguntó quién es Pete Sampras, dijo: "creo que es una tía, ¿no?". Para qué seguir... Lo peor de esto no es que pongan a modelos, que ya me fastidia por los críos que tanto disfrutan con esa posición y no la van a poder ocupar cuando jueguen sus auténticos ídolos. Lo peor es que nos tratan de vender que es por el bien del tenis cuando lo único que quieren es poner tías supuestamente espectaculares.
Leo otra noticia que ahonda en esta triste situación en la que quieren situar a la mujer en el deporte. Titular de 20 minutos: "China medita vestir más sexy a las tenistas de mesa para mejorar audiencias". Y eso me ha recordado otro recorte de prensa que tengo guardado desde hace muchísimos años. Transcribo literalmente de El País del 9 de noviembre de 1998: "La Federación Internacional de Voleibol (FIVB) tomó en su congreso de Tokio, a finales de octubre, una decisión histórica dentro de una carrera desenfrenada para que su deporte tenga una imagen más atractiva y puntera: obligar a sus jugadores a llevar indumentarias más ajustadas". Vamos, que las jugadoras tenían que tener un aspecto atractivo. ¿Deporte? ¿Ah, pero están jugando a un deporte...?
No me gustan las mujeres florero en ningún ámbito de la vida, pero en el deporte reconozo que me repatean todavía más. No me gusta que el único mérito de una mujer para desempeñar un trabajo sea únicamente su belleza física, a menos que sea eso lo único que se requiere. No me gusta que la gente, los medios, el público y los promotores busquen sólo mujeres espectaculares en lugar de buenas deportistas. Al margen de su aspecto físico, que no tiene nada que ver, a mí me seguirá emocionando que la selección española femenina de hockey sobre hierba consiga éxitos, que atletas como Marta Domínguez o María Vasco logren medallas, que la selección española de baloncesto haya conseguido ser subcampeona de Europa sin que se le haya dado tanto bombo como a la masculina, y otros tantos ejemplos de superación deportiva. Y estas mujeres pueden también ser atractivas, pero es que eso no tiene nada que ver con el deporte.
Todavía me acuerdo de los tiempos en los que trataban de convencernos de que esa mujer que jamás llegó a ganar un solo torneo, Anna Kournikova, era una tenista espectacular. Y espectacular sí que era y es, pero no precisamente por su tenis...



