Milagro, sí, milagro. Ha habido un milagro en estas elecciones catalanas. Creo que es la primera vez, o al menos la primera desde que le prestó una sosegada atención a los procesos democráticos, que hay partidos derrotados en unos comicios. Empezaba a ser una costumbre eso de que después del veredicto de las urnas todos encontraran motivos de satisfacción, y hay que reconocer que eso suena a farsa de las malas. En Cataluña ha ganado CiU. Punto. Ha perdido el PSC. Punto. Ha perdido Esquerra. Punto. Y de los demás podemos hablar mucho. Pero hay un ganador claro y hay varios perdedores. Aleluya. Los milagros son posibles, incluso en política. Incluso en Cataluña, porque tengo que reconocer que la participación ha sido mucho más alta de lo que esperaba, teniendo en cuenta la pobrísima cobertura informativa de la campaña. Yo pensaba que la tontería, el chascarrillo y la anécdota desanimarían a unos votantes que probablemente sabían poco o nada de programas, políticas y promesas. Milagro aquí también.Otro milagro. Montilla dimite de todo. Asume la responsabilidad de la derrota. Sí, sí, va en serio. Una debacle electoral se lleva por delante al todavía presidente de la Generalitat, entierra su mando en Cataluña y también en el partido. No le deja ni las migajas de un escaño. Esto es un milagro y de los gordos. Pero milagro minimizado, al fin y al cabo, porque algunos, erre que erre, ahí seguirán. Como Joan Puigcerós. ¿Que ERC lleva un descenso imparable? Él promete seguir y haciendo la misma política. Y también, y esto es más importante, porque el próximo presidente de la Generalitat, Artur Mas, llevaba ocho años intentando serlo y ya había perdido dos elecciones. La regla parece sencilla y Mariano Rajoy, si no cambian mucho las cosas, será el próximo dirigente político en cumplirla: la política es una carrera de fondo en la que cuanto menos asomes la cabeza, mejor. Pásate ocho años sin hacer gran cosa, y el simple desgaste del contrario te dejará en bandeja (de plata como mínimo) tu objetivo electoral. ¿Para qué tener ideas si las ideas del contrario ya cavarán su tumba? Entre tanto milagro, eso me parece preocupante.
Y ahora vamos con las dos preguntas del millón. La primera: ¿es culpa de Zapatero el desplome del PSC? Es curioso, pero responden que sí mayoritariamente los que más difunden que el PSC quiere ser independiente del PSOE. Cosas de la vida. Echémosle la culpa a Zapatero. Una cosa más tampoco le va a importar. Yo no sé qué decir, me resulta imposible saber la causa del voto de castigo a Montilla y los suyos porque no vivo en Cataluña. Y la segunda: ¿ha ganado el PP? En Génova están muy felices. El partido ha logrado cuatro escaños más que hace cuatro años, setenta mil votos más y, por tanto, alcanza el mejor resultado de su historia. Pero no dejo de preguntarme si el hecho de que haya hoy más nacionalismo en el Parlamento catalán es culpa precisamente del PP y de la actitud demostrada desde hace tanto tiempo. Ha cerrado sus filas, sí, llegando a su techo. Pero no me quito de la cabeza la idea de que su política es la que ha extremado las posiciones políticas de los nuevos parlamentarios, entre los que se encuentran Joan Laporta y tres miembros más de su partido. Sí, han provocado que los socialistas pierdan mucho terreno con sus ataques a la yugular, pero ¿están contentos con el peaje que han pagado? Veremos.
