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miércoles, agosto 28, 2013

Cómic para todos

No sé si mucha gente mira en la columna de la derecha, pero ahí tengo un enlace a Suite 101, una página en la que subía artículos principalmente sobre cómic. Pues bien, Suite 101, al menos en su versión en español, decidió de buenas a primeras que no aceptaba más artículos y armó un pequeño follón informático, con lo que se acabó la colaboración. ¿Y qué hace un culo inquieto como el mío cuando le dicen que una puerta está cerrada? Fácil, abrir otra. En este caso, un nuevo blog sobre el noveno arte (cómo me gusta referirme al cómic como el noveno arte, sí...). Así nace Cómic para todos. ¿Y qué es Cómic para todos? Pues un sitio en el que habrá reseñas y artículos sobre cómic y sobre lo que tenga que ver con el mundo de las viñetas, textos siempre propios, nada de notas de prensa. También entrevistas. Y sorteos, porque de alguna forma hay que premiar la fidelidad (ya he organizado uno y dentro de nada, ya en septiembre, voy a subir otro). Eso que hay aquí arriba es el logo. Dentro de mi modestia, no va mal la cosa, ya he convencido a 151 personas en Twitter, otras tantas en Facebook y en poco más de un mes casi 1.800 veces alguien ha entrado en la página

En Cómic para todos actúo de hombre orquesta. Lo hago todo. Leo y veo todo aquello sobre lo que escribo. Consigo y corrijo las entrevistas. Gestiono los sorteos. Creo que ya ha pasado la etapa de depender de gente que no conozco. Y es un proyecto sin ánimo de lucro. En otras palabras, no gano un euro con este trabajo. Ni uno. Claro que me gustaría ser millonario escribiendo sobre cómic, pero sé en qué mundo vivo. ¿Y sabéis qué? No me importa. Porque es mi rincón. Y porque lo único que pretendo con él, por mucho trabajo que me dé (y os aseguro que me lo da), es promocionar el cómic. Adoro este arte, esta industria, este entretenimiento. Llamadlo como queráis. Pero el caso es que lo adoro. Me pierdo entre viñetas y me pongo a soñar, y me gusta compartir esas sensaciones. Me gusta hablar de cómic y de todo lo que le rodea. Porque en Cómic para todos sacaré hueco para los libros, las películas, las series, los fan films basados en personajes de la historieta. Cualquier cosa que se me ocurra. ¿He dicho ya que hay sorteos? Que eso suele atraer visitas en otros sitios... Y subo tres entradas cada día. Variadas, con títulos de distintas editoriales, metiendo siempre que puedo alguna adaptación a otro medio. Los viernes, cine, por supuesto.

Sé que los amantes del cómic somos una honrosa minoría en este país, que hay páginas web en España con más gente dedicada a crear un contenido interesante sobre la materia y que tengo el problema de partir prácticamente de cero en un mundo cerrado. Pero me sigue dando igual. Cómic para todos viene a ser mi grito de reivindicación, mi deseo de pediros que leáis con el mismo espíritu con el que devoráis libros, que busquéis vuestros títulos (o que me preguntéis, que yo encantado de ayudar) e incluso vuestros superhéroes. Porque, sí, se puede encontrar un superhéroe aunque sea un género que no le guste a priori a todo el mundo. Eso es Cómic para todos. Y esta entrada es una humilde petición de ayuda. Necesito visitas, seguidores, lectores y amigos. Me gustaría que entrarais en el blog, que le dierais al Me gusta en Facebook, que me sigáis en Twitter. Sobre todo me gustaría que lo hicierais porque os interesa algo de lo que escribo. O por ver si consigo despertar vuestra curiosidad por el cómic. Quién sabe. Igual os convierto en lectores habituales. ¿Os venís? Porque, no sé si lo había dicho, el cómic es para todos.

domingo, diciembre 02, 2012

Expocómic 2012: ¡Qué grande es ser friki!

Expocómic 2012 ha cerrado ya sus puertas después de cuatro días frenéticos de firmas, charlas, visitas de autores, puestos de cómics y exposiciones. Pero me van a perdonar los profesionales, tengo que empezar hablando de los aficionados. En primer lugar, da gusto que cuando el salón madrileño del cómic tuvo que cambiar de ubicación por el cierre de los espacios municipales tras la tragedia del Madrid Arena (evitable, vergonzosa y muestra de cómo es este país... y una parte muy concreta de su clase política, pero eso es otra historia), la respuesta ha sido extraordinaria. La ingente cantidad de aficionados al noveno arte que abarrotaron el pabellón de Matadero Madrid que ocupó Expocómic ha sido una espléndida noticia. Sobre todo el sábado, la marea humana y las colas para entrar al recinto fueron considerable. Gentes de todas las edades y con gustos muy dispares, unidas por la afición a las viñetas y la defensa de un ámbito cultural que todavía sigue sin tener el mismo respeto que otras. Magnífico.
Si la presencia de gente da vida a un evento como este, que los aficionados acudan disfrazados (el famoso cosplay) es algo fascinante. Ellos se merecen un aplauso porque aportan colorido, cariño y entusiasmo a una cita que no solo va de vender cómics, sino de expresar el amor que algunos sentimos por ellos, por sus historias y por sus personajes. Es un lujo dar con gente tan abierta y simpática, charlar con una chica que llevó un disfraz diferente en cada día de Expocómic, y todos logradísimos; con otra que, vestida de Locura (de los Eternos del gran Sandman de Neil Gaiman, resignada por el hecho de que Muerte, su compañera de cosplay, sea más conocida pero no por ello menos encantadora que su compañera), me regaló un pez de papel (es la Locura, no lo olvidéis) porque fui uno de los seis primeros en reconocerla. O simplemente ver el entusiasmo que le pone la gente para hacer sus propios disfraces, independientemente de los fallos que tengan en su factura o de que no se acerquen sus dueños al imposible físico de los personajes del mundo del cómic, el cine o el videojuego. Grandes todos ellos. En este enlace podéis ver una galería de casi medio centenar de fotos de los cosplayers que han amenizado esta edición de Expocómic.

La organización, a cargo de la Asociación Española de Amigos del Cómic, se merece un gran aplauso. Cuando a tan poco tiempo del arranque se quedaron sin sede, que hasta ahora venía siendo el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, se temió que el salón tuviera que cancelarse o, al menos, retrasarse. Nada de eso. Y se han levantado de tan duro golpe en tiempo récord. Es verdad que ha habido imprecisiones, actividades que no han terminado de funcionar y detalles de los que siempre se queja el aficionado (la temperatura, la iluminación, el espacio...), que para eso paga religiosamente por su entrada, pero los organizadores se han ganado una mirada amable y un merecido aplauso. Sobre todo, además, por la enorme amabilidad y gran disposición de todo el staff que poblaba los pasillos del recinto para ayudar a profesionales y aficionados. Han estado de diez. Quizá lo más criticable haya estado en el siempre espinoso asunto de las firmas, muy difícil de manejar pero todavía a la espera de una fórmula que satisfaga a todos y evite problemas.

Y vamos con los autores, que es lo que da un toque personal a Expocómic para cada visitante. Junto a la convivencia entre aficionados (da gusto encontrar compañeros que se centran en difundir las bondades de Superman, tipos que quieren hacer cortos o simplemente lectores de cómic que, sin conocerse de nada, se ayudan o inician conversaciones sobre maravilloso y amplísimo mundo), los autores vienen a ser la salsa de este tipo de reuniones. Y ha habido de todo. La verdad es que no me voy a detener mucho en lo que no me ha gustado, pero procede lamentar la actitud de Simon Bisley, al menos el último día de firmas. Con síntomas evidentes de no haber llegado al domingo por la mañana en la mejor de las formas, decidió solventar con displicencia su sesión de firmas anunciando que no haría dibujos y que se limitaría a estampar un garabato en volúmenes realizados por él. Peor para él. Es muy bueno, pero no puede actuar así y no denunciarlo sería injusto. Tampoco me gustó mucho que Luis y Rómulo Royo pusieran pegas a dibujar en láminas y no solo en libros, porque la decisión la adoptaron a mitad de la sesión después de hacer algunas láminas, y que se marcharan los primeros y antes de que acabara el horario fijado para esta sesión. De nuevo, allá ellos. Así pierden seguidores, por muy buenos que sean.
En el otro lado de la balanza se situó el otro gran artista internacional, junto a Herb Trimpe (con el que no tuve la suerte de coincidir, y cuyo vuelo se retrasó, imposibilitando su presencia en la sesión de firmas del día inaugural del salón), que estuvo en el Expocómic, Tom Lyle (en la foto que encabeza este párrafo). Cierto que no muchos aficionados pudieron marcharse del salón con su dibujo por su dedicación, probablemente excesiva, a cada uno de los originales que hizo. En su primera sesión, apenas dibujó seis. Pero a todos los dio un trabajo de calidad, honesto y muy conseguido. Y les ofreció su charla y sus conocimientos, no solo a los que tuvieron la suerte de llevarse un original, sino también a los que solo pudo darles su firma en un cómic. Para mí siempre será el autor de las dos primeras miniseries de Tim Drake como Robin y fue una gozada compartir impresiones con él, por breves que fueran, sobre aquella aventura profesional. Se divirtió con los demás autores y con los aficionados. Hacía fotos de sus dibujos y se dejaba fotografiar por todos. Tom Lyle estuvo de diez y se ganó el cariño de todos.
En los stands de editoriales y tiendas también hubo muchas sesiones de firmas. El jueves y el viernes fueron días mucho más accesible que el sábado, e incluso en muchas casos el domingo, en los que la asistencia fue muy superior, pero hubo muchas y muy diversas opciones en este Expocómic. Se cayeron autores como Santiago Valenzuela o Florent Maudoux, pero a cambio aparecieron otros. Entre los más activos por días y por diferentes stands en que se le pudo ver estuvo José Miguel Fonollosa (en la foto anterior, a la izquierda). Y fue, de largo, el más puntual en acudir a todas sus citas. Tantas veces se falta al respeto al aficionado y su tiempo, que a veces se nos olvida agradecer esa disponibilidad. A Sergio Bleda (a la derecha de la misma foto) hay que agradecerle el detalle de los originales que dibujó, de entre los mejores acabados de todo este Expocómic. Y siempre dispuesto a conversar, como Víctor Santos, que mantuvo amenas tertulias con los aficionados sobre sus cómics y sobre series.
Para mí, los nombres de este Expocómic, lejos del listado de autores con los que se atrajo al aficionado con sus firmas en el escenario, fueron El Torres (en la foto superior firmando junto a uno de los brutales dibujos que me hizo su ilustrador) y Gabriel Hernández. No solo soy un entusiasta apasionado de su obra conjunta (El velo, El bosque de los suicidas; obras que recomendé a otros lectores en las esperas para las firmas), sino también de la de Torres con otros dibujantes (Tambores, Nancy in Hell). A Hernández, que me dio un original con acuarela hecho con un mimo exquisito, aún no le he visto nada sin El Torres. Pero caerá. Con ellos tuve la conversación más amena, sincera y agradable de los cuatro días de Expocómic y El Torres le puso el broche de oro con un detalle de los que hacen afición. Como también es de agradecer que Mortimer se comportara como un auténtico profesional, respetuoso con el aficionado con cuidadas ilustraciones de regalo y dándole algo que solo se le puede dar al lector en un salón del cómic. Llegó con su propio papel para dibujar y entregó a los fans chapas, pegatinas y un vistazo a bocetos de sus próximos trabajos. Así es, insisto, como se hace afición. A mí, desde luego, ya me tiene a la espera de nuevos trabajos gracias a su accesibilidad.
Con Uli Oesterle tuvo una muy agradable conversación sobre los  toques autobiográficos que esconde la psicodélica Hector Umbra. El alemán, que se comunicaba en un inglés muy fluido, pidió no una sino dos cervezas para pasar la hora de firmas y no dudó en pedirme que le hiciera llegar las fotografías que hice de los momentos en los que me estaba ilustrando el original que me llevé conmigo. En breve, en cuanto estén retocadas, las tendrá. Es grande la comunicación entre el autor y el lector. No puede faltar en un Expocómic el paso de un clásico como Azpiri, que siempre está dispuesto a hablar de proyectos futuros. Fue también una delicia tener unos minutos para ver trabajar a José Villarrubia o Daniel Sampere, dos dibujantes españoles ya consolidados en la industria norteamericana. Del segundo, por cierto, hay que decir que llegó tarde a sus últimas firmas, las del domingo por la mañana, pero retrasó también su hora de comer hasta que todos los aficionados que habían esperado su llegada se marcharan con su original. Y por apresurados que fueran, o incluso dibujando con una mano mientras hablaba por el móvil con la otra, su Joker, su Superman, su Batgirl o su Supergirl fueron sublimes.
No quiero olvidarme de dos autores más. En primer lugar, Rubén del Rincón (arriba). El autor de la magnífica Entretelas llegó tarde al horario de su firma en el stand de la tienda Comic Hunter. Uno de sus encargados (mil gracias por el trato, porque no todo el mundo se porta así) me ofreció amablemente que le dejara los volúmenes para que me los firmara, pues tenía hora en el escenario con otro autor. Cuando volví, ambos ejemplares estaban firmados y dedicados, y aunque estaba ya cercano el final de su hora de firma, Del Rincón se detuvo a hacer varios dibujos más que, encima, nada tenían que ver con su obra. A mí me regaló un Batman sin que yo le indicara nada. Telepatía, es sin duda mi superhéroe favorito. Y detrás cayeron un Joker y un Superman. Nos dijo que si veíamos por los pasillos al editor de DC le enseñáramos los dibujos. Sin duda, yo apuesto por un Batman de Rubén del Rincón, amigos de DC. El segundo autor en el que me quería detener es Jorge de Juan. Ha publicado hace no mucho Otra puta novela gráfica, que aún no he podido leer. Para mí es el dibujante de su primer trabajo, Moscas y dragones. Le hizo una ilusión tremenda ver el libro. Y más que le dijera que, honestamente, me había encantado aquel trabajo que hizo con Juan Luis Iglesias sobre el maltrato. Me encantó su cercanía y su honestidad. No paró de dar las gracias por mis palabras cuando somos los lectores los que tendríamos que dárselas a quienes nos entretienen con su buen trabajo.

Expocómic es uno de esos sitios que merecen la pena y al que lamento no haberme acercado antes. Tiene por supuesto sus fallos, pero es una cita que tiene que convertirse en imprescindible. En algún stand escuché que este salón es como los Goya y que el de Barcelona es como los Oscars. Por lo que dicen, y a la espera de que algún año me pasa por la Ciudad Condal para verlo, la comparación parece acertadísima. Así que nos toca trabajar desde la capital para que Expocómic sea cada día más grande, para que las editoriales quieran estar ahí y para que los aficionados tengan cada vez más un lugar de encuentro más bonito. Que por difusión no sea. Y, sí, ¡qué grande es ser friki!

martes, noviembre 16, 2010

Entrevistando a Juan José Ryp

Tengo debilidad por el cómic y tengo debilidad por el periodismo. Por eso, juntar ambas siempre desemboca en algo fascinante. No tiene uno todos los días la oportunidad de entrevistar a un tipo que ahora trabaja para Marvel, y es que no hace mucho tiempo que un dibujante español trabajara para una de las dos grandes compañías americanas de cómic era poco menos que una utopía. Pero hoy hay varios, y Juan José Ryp es uno de ellos. Conocí su trabajo casi por casualidad, ojeando en la biblioteca un volumen de Black Summer. Me lo llevé a casa por su culpa. Me impresionó su dibujo. Busqué su nombre en Internet y me encontré con su blog. Me lo guardé en favoritos, pensando aquello de "cuando tenga tiempo, igual le escribo para pedirle una entrevista". Poco después me llega un correo de la editorial Dibbuks, anunciando que va a estar en una librería especializada de Madrid firmando ejemplares de su último trabajo publicado en España, Nancy in Hell. Hablo con el responsable de la editorial para pactar los detalles, uno de esos tipos que saben de qué va el negocio y colabora gustosamente contigo, y allí que me planto.

Disfruto durante casi dos horas de verle dibujar para la decena de aficionados que se congregaron allí. Dibujando y contando confidencias del mundo del cómic, de esas que a quienes devoramos viñetas nos gustan, por pequeñas e insignificantes que le puedan parecer a quienes no gustan de este mundillo. Como el tiempo se nos viene encima (ya se sabe, pasa volando cuando se está disfrutando), mientras termina los dos últimos dibujos que le quedan antes de dar por finalizada la sesión le hago esa pequeña entrevista que teníamos pactada. La alternativa era hacérsela en el coche camino de la estación de Atocha, así que... Y la entrevista sale bien gracias a su protagonista. Otros quizá hubieran solventado el trámite dándome lugares comunes y las habituales palabras de cortesía. Él no, él me dijo cosas muy interesantes, y se le vio hasta apurado por no poder dedicarme tiempo en condiciones para hacer la entrevista. Y es que le estaba esperando el tren para volver a casa desde un Madrid diluviando y con el habitual caos de tráfico. Yo terminé satisfecho con el resultado, pues creo que sirve para conocer un poquito más al profesional que hay detrás de los dibujos y también el mundo al que se dedica.

La entrevista la podéis leer aquí. Y la reseña de la entretenidísima Nancy in Hell, aquí. Si os atraé el cómic, por poco que sea, no dejéis de interesaros por él, porque es un dibujante espectacular y prometedor, además de un tipo muy agradable.

Me hubiera gustado pedirle también un dibujo, pero el escaso tiempo disponible lo impidió. Eso sí, esta espectacular lámina que tiene Juan José Ryp en su mesa ya está en mi colección firmada por el autor.

sábado, septiembre 04, 2010

El mejor discurso sobre cultura y piratería

Os presento a Mark Waid. Los que tengáis conocimientos sobre el mundo del cómic, sabréis quién es. Para los que no, os diré que es un guionista norteamericano que tiene 48 años y que lleva unos 25 trabajando en la industria de la historieta. Cuando escribió Kingdom Come (una maravillosa y recomendable obra dibujada por Alex Ross), publicada en 1996, ya era uno de los nombres más reconocibles del cómic norteamericano. En realidad, yo le empecé a apreciar bastante más tarde. Fue en 2003, cuando empezó la publicación en España de su etapa en Los 4 Fantásticos.

Me andaba yo preguntando en aquellos días si seguía comprando la colección o no, puesto que los últimos números me habían decepcionado bastante. Nada que ver, para mí, con las grandes etapas de sus creadores, Stan Lee y Jack Kirby, o la de John Byrne (que es la que me hizo adorar al cuarteto cuando yo era niño). Aquí en España, Fórum decidió empezar un nuevo volumen, con numeración desde el número 1, coincidiendo con la etapa de Waid a los guiones y el fallecido Mike Wieringo a los lápices. Y decidí darle una oportunidad. Total, por 1,70 euros, si no me gusta lo dejo de comprar y listo. Y resulta que me encantó. Ese número, el 60 del tercer volumen norteamericano, el 1 del quinto volumen en España, constituía la mejor forma de explicar qué son los 4 Fantásticos y por qué los adoro. Waid me ganó para siempre.
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Y ahora lo ha vuelto a hacer. Gracias a los chicos de Entrecomics, he llegado hasta el discurso que pronunció Waid en la entrega de los Premios Harvey. Él mismo comentó que sus palabras nacieron en parte de los efectos del vodka. El discurso en cuestión le provocó un enfrentamiento con el español Sergio Aragonés, autor de cómics español que no está de acuerdo con las ideas de Waid. Para mí, lo que dijo éste es el mejor análisis sobre los derechos de autor, cultura y piratería que he leído en mucho tiempo. Podéis leer el discurso entero aquí. Yo destaco algunas de sus frases.
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"Lo que la mayoría de la gente no entiende sobre el copyright es que originalmente fue concebido no para proteger a los artistas, sino al dominio público. (...) Cierto, deberías beneficiarte, y deberías tener protección legal, pero me parece interesante que la idea inicial fuera devolver las ideas al dominio público".
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"La cultura es más importante que el copyright".
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"(La defensa del copyright por las megacorporaciones) ha llevado a la mentalidad entre los creadores de que la única recompensa aceptable por la creatividad son dólares y centavos... y eso deja a la cultura y al dominio público desamparados".
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"Si estás aquí para ganarte la vida y al mismo tiempo encontrar una manera de devolverle al mundo, entonces los archivos compartidos no son un problema... Son una oportunidad".
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"Somos el medio más inteligente y creativo de América. (...) Hay más ideas en una tienda de cómics un miércoles que en Hollywood en tres años. Somos claramente malos negociantes, pero no hay quien nos iguale en creatividad e inventiva, y hay maneras de hacer que los archivos compartidos trabajen para nosotros en lugar de encogernos temiendo que vayan a destruirnos".
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Me quito el sombrero ante el discurso, y más teniendo en cuenta que parte de un nombre establecido en la propia industria. Y si de verdad nació del vodka, espero que sea una demostración de que los borrachos no mienten y de que, por tanto, hay gente en esa industria del entretenimiento que sabe leer la realidad más allá de la ecuación "descargas=piratería". Ojalá esta forma de ver las cosas se extendiera, ojalá se aprovechará Internet para difundir la cultura y el entretenimiento en lugar de verlo como el enemigo de los creadores, ojalá habláramos de la importancia de que la cultura llegue a cuantas más personas mejor, que para eso no hace falta arruinar a ningún creador.

lunes, agosto 09, 2010

Artículos sobre cómic

Lo bueno de tener una afición es que te permite escribir mucho sobre ella. Y lo bueno de que sea una afición que no comparte demasiada gente, al menos no en España, es que no hay mucha gente que escriba sobre ella. En los artículos que escribo para Suite 101 hay varias temáticas recurrentes y una de ellas es el cómic. La web me propuso ser colaborador experto en dicha materia y desde hoy ya figuro como tal en la misma. Eso, claro, obliga a escrbir más y mejor sobre el noveno arte. Y aunque lo cierto es que mi fuerte es el cómic de superhéroes (género que centra, de largo, la mayoría de lo que he escrito hasta el momento), tendré que empezar a abrir más el abanico para hablar de obras y autores que nada tengan que ver con este género. Por lo pronto, os dejo los enlaces a los 17 artículos que ya he subido sobre cómic, y ya sabéis que acepto de muy buen grado toda sugerencia que me queráis hacer para futuras publicaciones.
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lunes, abril 19, 2010

Unas bromas de cine en el cómic

Hace ya algunos años, Marvel decidió reinventar su universo, crear unas nuevas y actualizadas versiones de sus héroes. Así nació el universo Ultimate, nombrecito que serviría también para rebautizar a los Vengadores como los Ultimates. En el número cuatro de su serie, The Ultimates, sus creadores, Mark Millar a los guiones y Brian Hitch al dibujo, introdujeron unas cuantas alusiones cinematográficas, bromas privadas y conversaciones que cualquier friki del mundo podría tener. Me encantan estos pequeños detalles y guiños, cosas que al final enriquecen mucho la lectura de un cómic de aventuras superheróicas.

Hulk es aquí una bestia gris (como en los primeros números allás por los años 60) y no verde, como casi todo el mundo conoce al personaje. Se cabrea cada vez que ve a su ex novia, Betty, queda con otro hombre. Y resulta que el tipo con el que sale en este número es Freddie Pinze Junior, protagonista de Scooby-Doo. Resulta que Freddie, cuyo rostro no aparece en el cómic porque no dio tiempo a conseguir su autorización antes de que se publicara, está casado en la vida real con Sarah Michelle Gellar, protagonista de la serie Buffy, cazavampiros. Dicha serie la creó Joss Whedon, quien, además de ser el probable director de la adaptación cinematográfica de Los Vengadores (prevista para 2012), pensó que sería un regalo ideal para la pareja la viñeta original en la que Hulk grita que quiere matar a Freddie Prinze Junior. Una forma cualquier otra de decir "tío, que suerte tienes de casarte con ella".

En otro momento de dicho número, los héroes se ponen a hablar sobre una posible película con ellos como protagonistas. Pero fallan en casi todas sus premoniciones sobre las adaptaciones que se hicieron después de la publicación del cómic. Hablan de Brad Pitt como el Capitán América, cuando en realidad lo va a interpretar Chris Evans, el mismo que dio vida a la Antorcha Humana en Los 4 Fantásticos. Nick Furia está convencido de que el mejor actor para interpretar a Tony Stark, alias Iron Man, es Johnny Depp. Craso error el suyo, Robert Downey Jr. ha demostrado ser la elección perfecta. Hank Pym, el Hombre Gigante en esta versión de los héroes (Furia sugiere para él a Matthew McConnaughey), tiene al perfecto Bruce Banner, alias Hulk: Steve Buscemi. No tiene mala pinta, no, pero es alguien un poco alejado de los dos actores que le han dado vida ya en el cine, Eric Bana y Edward Norton.
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Pero sí aciertan en uno. El propio Furia tiene muy claro quien podría darle vida. "Mister Samuel L. Jackson, por supuesto. Eso ni siquiera está abierto a debate", dice. De hecho, ese actor fue el modelo que escogieron los creadores del universo Ultimate para el personaje. Y, no podía ser de otro modo, es el intérprete que puso cara y voz a Nick Furia en las películas en las que ya ha aparecido (las dos entregas de Iron Man y El increíble Hulk) y en las que harán en el futuro, incluída Los Vengadores. Por cierto que el original Nick Furia del cómic no era negro (pocos generales negros había en el ejército norteamericano en los años 60), ese fue uno de los cambios adoptados en el universo Ultimate.

La primera viñeta de ese número cuatro de The Ultimates es ésta. Tony Stark, en una de sus excentricidades, se monta una cita en el espacio con la actriz Shannon Elizabeth, a la que algunos la habrán visto en American Pie, American Pie 2 o Scream. El guionista confiesa que pensó en ella porque, al parecer, tanto Shannon como su novio son grandes aficionados al mundo del cómic. "En realidad, sólo esperábamos que fuera una buena excusa para conocerla en persona", explica Millar en el volumen recopilatorio de los 13 primeros números que se ha publicado en España. No es mala excusa para cenar un día con una actriz de Hollywood, no... Aunque tenga novio...

viernes, marzo 12, 2010

Superhéroes

Creo que puedo afirmar sin temor a equivocarme que este número 285 de Fantastic Four, publicado en Estados Unidos en diciembre de 1985, es el cómic que me hizo pensar que el cómic, y en concreto el cómic de superhéroes, podía ser mucho más que una colección de dibujos de personajes imaginarios de buen corazón luchando contra los malos. Entonces no había Internet y el proceso de traducción y edición hacía que la demora de la publicación de los cómics en España fuera mayor que ahora. No sé cuándo lo leí. Quizá en 1987. Con nueve años. Y recuerdo todavía la huella que dejó en mí.

Espero que os suene la Antorcha Humana. Os cuento quién es, de todos modos. Es un superhéroe, miembro de los 4 Fantásticos. Es un chico algo alocado, feliz, algo irresponsable. Es el más joven del grupo, o debería decir de la familia, porque de eso se trata con los 4 Fantásticos, de familia. Sus poderes, obvios: es capaz de cubrir todo su cuerpo con llamas, manipularlas, y hasta volar. En esta historia, una doctora le busca para llevarle al hospital. Quiere que vea a un niño que tiene a la Antorcha Humana como su ídolo. En el mundo real, los críos tienen como ídolos a actores, cantantes o deportistas. En un mundo lleno de superhéroes, ¿a quién vas a tener como ídolo?

El chaval se está muriendo porque quiso ser como su ídolo. Lleno de esa inconsciencia que a veces tienen los niños, pensó que rociando su cuerpo con gasolina y encendiendo una cerilla podía ser como su ídolo. A la Antorcha Humana le afecta. No, mejor aún. A Johnny Storm le afecta. Porque, además de superhéroe, Johnny es un ser humano. Y uno de los buenos. Piensa que si un niño ha llegado hasta ese punto para imitarle, quizá no merezca la pena seguir siendo la Antorcha Humana. No os voy a contar el final de la Historia. Quizá alguien tenga interés por saber cómo acaba y por qué.

Ese número, escrito y dibujado por el mejor John Byrne, uno de los artistas que mejor ha sabido entender a los 4 Fantásticos, me enseñó que un superhéroe es algo más que un traje vistoso, unos superpoderes atractivos o un mundo de fantasía. Esta historia me enseñó que el cómic es también literatura. Igual aquello no era Shakespeare, Cervantes o, qué mejor día para decirlo y así hacerle un homenaje, Delibes. Pero podía serlo. Podía ser que un cómic tocara aquello que llevamos dentro, apelara a la sensibilidad y al corazón tanto como a los sentidos y a la vista. Aquel cómic me abrió la puerta a un mundo nuevo, lleno de posibilidades y de arte. El superhéroe era mucho más de lo que me había imaginado hasta entonces.
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Si Vicente Molina Foix ya me demostró el año pasado lo osado que se puede ser dentro de la ignorancia, Fernando Trueba ha decidido seguir su ejemplo. Para criticar En tierra hostil, película que a mí no me gusta y que no tengo precisamente motivos para a defender, Trueba no ha tenido más ocurrencia que calificarla como una película "de superhéroes". Pero ahí no queda la cosa. Resulta que en una entrevista en La Vanguardia, Trueba nos apunta lo que para él es un superhéroe: "un imbécil vestido de forma estrafalaria, un fracaso de la ficción". Luego ahonda en su más que particular visión, la que le revela como un hombre ignorante de lo que habla. Y parece que a mucha honra.
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No es que no entienda o no quiera entender lo que es un superhéroe, algo que me parece de lo más legítimo. Es que disfruta despreciándolos. Hace de la ignorancia el camino, porque evidencia con sus palabras que no ha tenido experiencias con el mundo de los superhéroes, y del insulto la herramienta para expresar sus gustos. En la primera de las entrevistas que cito, Trueba lamentaba que la gente no tuviera un espíritu más crítico. Que bueno sería que gente así supiera aplicarse sus propios consejos.
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Ya sé que he caído en la trampa, que hablo de alguien que sólo buscaba que se hablara de él, como ya me pasó con Vicente Molina Foix. Pero espero que el ejemplo que he puesto para expresar que el cómic de superhéroes es mucho más de lo que piensa Fernando Trueba sirva para que la gente no cometa el error de seguir a este director de cine sin al menos haber visitado el mundo de los superhéroes.

martes, octubre 06, 2009

La ignorancia lleva al desprecio (2)

Han llegado ya las explicaciones "con la atención y el respeto debidos" que había prometido Vicente Molina Foix a quienes no fuimos capaces de entender su furibundo e injustificado ataque contra los dibujos animados y el cómic en un artículo que publicó en la revista Tiempo hace un par de semanas. Y han llegado en una segunda columna en las páginas de la misma revista. Reconozco que esperaba otra cosa, supongo que porque mantengo cierta ingenuidad en los debates y nunca pienso que alguien defiende algo sin motivo. Y es que cuando uno lee o escucha a alguien, normalmente de cierto prestigio, soltar algún improperio contra un tercero, espera encontrar alguna justificación, alguna explicación, algo que motive el razonamiento posterior. En el primer artículo no la había, y en este segundo tampoco. Es más, de alguna forma, Vicente Molina Foix pretende ahora situarse como el agredido en este caso, cuando es él quien ha iniciado una polémica absurda e injustificada.

Decía Vicente Molina Foix en su blog que quería responder a quienes le hicieron críticas razonadas. Y, sin embargo, ha contestado a todos los demás, como deja claro con el título de su réplica: Fobias y amores locos. Ha respondido a los fanáticos que le insultaron, no a quienes pidieron educadamente una explicación. "Escribo, por desgracia, para una minoría, pues, junto a la legítima argumentación razonada de una queja o un rechazo a mi texto, lo predominante en esas ofendidas reacciones ha sido la expresión de un grotesco fanatismo propio de secta de iluminados", dice en este segundo artículo. La única interpretación que puedo hacer de esta arranque de su nuevo comentario es que he caído en la trampa. Además de buscar un motivo, cuando leo algo como el artículo original me planteo si merece la pena responder, si en mi intento de aclarar cuestiones no estaré en realidad cayendo en la provocación de quien intenta crear una polémica falsa y estéril, y hacer que su nombre se pronuncie. Aunque sea rodeado de insultos.

Y, sí, tengo la sensación de que eso, y no otra cosa, es lo que ha pretendido Vicente Molina Foix. Yo me decanto normalmente por contestar, y más cuando creo que lo que se dice se debe a una ignorancia que puedo ayudar a solventar, porque me gusta el debate serio, sosegado y argumentado. Ni sé de todo ni sé todo de nada, por lo que siempre me es grato escuchar puntos de vista diferentes, incluso discrepantes. Enhorabuena, señor Molina Foix, conmigo ha triunfado. Hablar de su segundo artículo supone reconocerle eso, que he caído en su trampa, que he perdido mi tiempo en intentar encontrar una explicación a algo que no la tenía. La polémica por la polémica, no hay nada más. Porque no encuentro otra forma de entender que no responda a los profesionales y aficionados que rebatieron su pobre argumentación original, y, sin embargo se dedique ahora a ensalzar a amigos suyos que idolatran las historietas o a defender que otros artículos suyos sobre sus particulares gustos no hayan encontrado tanta respuesta como éste.

Lo único que le puedo decir, además de hacerle notar que si ha tenido una respuesta mayoritaria no estaremos ante un arte tan minoritario como decía, es que la crítica a una obra concreta no puede equipararse al desprecio a todo un género o una industria. Por ponerle un ejemplo práctico, el desprecio hacia su columna no va a llevar a nadie a dejar de leer columnistas, igual que quien se haya aburrido con Lolita (no es mi caso, no se alarme) no dejará por ello de leer novelas. Respondiendo a sus incorrectas equiparaciones, le diré también que una cosa es censurar el cine de Kiarostami, y otra muy distinta censurar a sus seguidores. Una cosa es decir que no le gusta Up, y otra muy distinta que le produzca vergüenza que le guste a otros. Una cosa es proclamar que el cómic no le gusta, y otra muy distinta decir que como no le gusta el cómic habría que acabar con todos los reconocimientos que reciba porque a usted le gustan otras cosas, que son las que por lo visto debieran gustarle a todo el mundo. Haga lo que quiera, pero a mí ya no me pilla más. He aprendido la lección.

Hay un detalle que se me pasó por un alto al leer la primera columna. Vicente Molina Foix llama a su sección Visiones. Supongo que, en base a su defensa, escogió ese título por la tercera definición que ofrece la RAE del término visión: "punto de vista particular sobre un tema, un asunto, etc." Visto lo visto, yo prefiero entender que se trata de la quinta: "Creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera". Tenga cuidado con los molinos. O con los Skrulls, por hacerle una referencia a un cómic de esos que me gustan.

jueves, septiembre 24, 2009

La ignorancia lleva al desprecio

A través de El lector impaciente, blog que figura entre mis favoritos, encuentro noticia sobre una columna de opinión escrita por Vicente Molina Foix publicada en la revista Tiempo. En ella, su autor desprecia y menosprecia tanto al cómic como a los dibujos animados. A su juicio, no pueden tener la consideración de artes, es asombroso que los medios de comunicación pierdan su tiempo y espacio hablando de cuestiones relacionadas con estas disciplinas, y quienes seguimos con cierto fervor alguna de ellas, o las dos, es porque somos menores (no sé bien si de edad, de cantidad o de calidad).

La primera y lógica reacción que puede suscitar Vicente Molina Foix con este trabajo es la indignación. Cuando uno arremete de una forma tan gratuita contra un grupo (¿por qué esa manía de menospreciar a uno para ensalzar a otro?), lo lógico es que ese grupo se cabree. Y tan grande ha debido ser el cabreo, que el autor de dicha columna ha tenido que utilizar su blog para refererise a este asunto. Lo ha hecho, de momento, para pedir tiempo para responder (ahora se encuentra, dice, "en condiciones laborales muy duras y absorbentes") y para proclamar que su intención "no era la ofensa", sino evidenciar "la libertad de gusto" entre él y esos menores (insisto, de edad, de cantidad o de calidad) que leemos cómics y vemos películas de dibujos animados, a quienes nos dice, por si nuestra edad, cuantía o categoría no nos ha permitido darnos cuenta hasta ahora, que a sus ojos "coleccionar sellos revela más sensibilidad que coleccionar tiras cómicas".

Ansioso estoy por leer esas explicaciones que Vicente Molina Foix pretende ofrecer "con la atención y el respeto debidos", pero me va a permitir su autor que no me crea las breves pinceladas que adelanta. Es más, da la sensación de que no se las cree ni él mismo, pero, insisto, esperaré. En todo caso, creo que es lícito responderle que quien no quiere ofender a un sector como el del cómic, no hablaría nunca de "dibujantes de monigotes", de "dibujitos", de "infantilismo expresivo" o de que es "un entretenimiento no sé si para menores, pero desde luego muy menor". Si lo que quería era decir que no le gusta el cómic, podría haber dicho exactamente eso.

El respeto, por difícil que parezca y por mucho que el mundo en el que vivimos presente innumerables ejemplos de lo contrario, es asumir que los gustos de uno no tiene por qué coincidir con los de los demás. Es decir, lo contrario de lo que el autor de esta columna de opinión ha escrito. ¿Que a Vicente Molina Foix le parece que Up es "una chorrada de plastilina"? Está en su derecho no sólo de pensarlo, sino también de decirlo. Y yo de leerlo y respetarlo. Reírse de los críticos "serios" (la cursiva aparece en el original) que han disfrutado con ella o de los "filósofos de fuste y poetisas de la experiencia" que sean "devotos acérrimos de los dibujitos" es no respetar ni los gustos ni el trabajo de las personas cuyas aficiones no coinciden con las Vicente Molina Foix. Y eso es lo que hace que cualquier persona que lea esta columna de opinión esté en su derecho de despreciar lo que dice su autor.

A la espera, insisto, de esas explicaciones, yo a Vicente Molina Foix le recomendaría dos cosas. En primer lugar, que abra los ojos al mundo y no se quede en su perversa simplificación de la realidad. El lector de cómics también lee novelas serias, el espectador del cine de animación también puede haber disfrutado con El acorazdo Potemkin o con cualquier película que a él le parezca digna de elogio. En segundo lugar, que lea cómics. Porque si toda su experiencia es lo que leyó de niño (es lo que puede deducirse de su columna) lo mismo se lleva una sorpresa al descubrir que no todo en este arte, el noveno, es Mortadelo y Filemón (lo menciono porque él lo hace; yo, sin ser fan irredento, tengo en gran estima a esos personajes y a su creador, Ibáñez). Mientras no siga estos dos humildes consejos, mi opinión sobre esta columna y su autor no puede ser muy distinta de lo que he dicho. No demuestra respeto y sí, en cambio, un gran desconocimiento de la realidad. La ignorancia lleva al desprecio. Ambas cosas tienen cura, pero reconocer el defecto inicial es imprescindible para emprender ese camino.

sábado, septiembre 05, 2009

Los mejores del mundo

Ricardo Costa es el secretario general del PP valenciano. Para el común de los mortales, para los que no vivan por la zona de Levante o para quienes no tengan demasiado interés en el mundo de la política, es un nombre que podrá sonar sobre todo porque fue imputado junto al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, por el asuntillo de los trajes. Para mí, desde hoy, es el autor de una comparación mítica. Le han preguntado en los Informativos de La Sexta que con qué personaje compararía al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a sus dos jefes, Mariano Rajoy y el propio Camps. Al primero, como no podía ser menos, le ha buscado un villano. Y ha escogido a Gargamel, el de los Pitufos. Para referirse a los otros dos, Costa se ha metido en el mundo del cómic (¿será aficionado a los superhéroes?) y se ha acordado de un título muy concreto (reeditado hace poco), Los mejores del mundo, una historia protagonizada por Batman y Superman. Eso sí, ha dejado a criterio del entrevistador decidir quién sería cada uno.

Y yo, que además de un apasionado de los superhéroes soy un tipo curioso donde los haya, he dedicado unos minutos de mi tiempo (tampoco demasiados, no os vayáis a pensar...) a buscar razones para decidir quién de los dos podría ser Superman y quién Batman. Y he decidido que Mariano Rajoy tendría que ser el héroe de Metrópolis y Francisco Camps el de Gotham City. ¿Por qué? Tengo que confesar que Camps me parece más siniestro que Rajoy, así que le pega mejor eso de ser un Caballero Oscuro. Ese es, sin duda, el principal motivo de mi elección. Que, con cierta ironía, haya quien califique a Superman de boy scout también me ha hecho relacionarle con Rajoy, aunque los motivos para encasillar ahí al Hombre de Acero y al Líder de la Oposición (se lo pongo también en mayúsculas no se nos vaya a enfadar...) sean bien distintos, claro está.

Otro motivo de peso para la elección es que Batman es millonario y, sin duda, se paga sus trajes. Las facturas no son un problema para él, porque de eso se encarga su mayordomo, Alfred (desconozco si Camps tiene un empleado así en su casa). Además, Superman no puede tener problemas de alopecia. Lo de la barba habría que meditarlo, pero a lo largo de las siete décadas que llevamos viendo tanto a Superman como a Batman, el primero sí ha lucido barba en alguna historia mientras que el segundo apenas ha permanecido sin afeitarse un par de días, nunca como para lograr el aspecto de Rajoy. Camps, como Bruce Wayne, ha construído al superhéroe sin superpoderes. Rajoy, como Superman, parece obvio que proviene de otro planeta, aunque Superman es un ídolo de masas y el líder del PP se siente perseguido. No importa, en la serie de animación de los 90 hay una historia en la que un conquistador galáctico, Darkseid, le lava el cerebro y le envía a destruir la Tierra. Entonces todo el mundo le odia, le persigue y quiere acabar con él, a pesar de todas las buenas acciones que ha hecho por nosotros.

Batman tiene un antagonista local preferente, el Joker (no soy capaz de resistirme a trazar una analogía entre éste y Zaplana...). Rajoy, en cambio, está orientado a salvar el mundo de cualquier peligro, venga del Gobierno socialista que venga (¿Zapatero como Lex Luthor...? Algo forzado, pero podría valer desde su punto de vista...). Y ya que hablamos de secundarios, estos dejan bien claro que Rajoy tiene que ser Superman y Camps Batman. María Dolores de Cospedal encaja como Wonder Woman, esa amazona que durante mucho tiempo parece que está loca por Superman pero que nunca acaba con él (la secretaria general del PP se casa con otro, así que...) y Soraya Sáenz de Santamaría, por aquello de que en su día se la consideró la niña del debate de Rajoy, puede ser Supergirl, aunque me da que no le gustan mucho las minifaldas ni las botas altas. Por el otro lado, Costa encaja como un perfecto Robin. Pensar en Rita Barberá como Catwoman ya exige algo más de esfuerzo, pero todo es posible en el mundo de los superhéroes del PP...

miércoles, mayo 27, 2009

Batman, 70 años

Batman cumple 70 años este mes de mayo. Fuera del círculo de aficionados, pocos se han hecho eco de este aniversario, como tampoco difundieron con demasiado entusiasmo la del mismo cumpleaños de Superman, que se produjo el año pasado (yo sí hablé de ello, claro), y es una pena que el mundo del cómic sigue siendo algo tan ignorado por los medios de comunicación. Es una falta de visión y, por qué no decirlo, de cultura (porque la cultura es mucho más que lo que sale en los medios de comunicación, influenciados casi siempre por buenas campañas de marketing de quienes ganan dinero con su distribución), una ausencia de reconocimiento a iconos de la cultura popular del siglo XX (y ya del XXI), no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. ¿Quién no ha oído hablar de Batman? ¿Quién no sabría decirnos algunos detalles básicos de su historia o cómo viste? ¿Quién no ha leído un cómic, visto una película o un capítulo de alguna de las series que se han hecho sobre el personaje? Es lo que tienen los iconos, que son reconocibles. E inolvidables.

El debut del héroe fue en el lejanísimo mes de mayo de 1939. Batman apareció por primera vez en el número 27 de una colección llamada Detective Comics que, poco tiempo después, ya estaba dedicada en exclusiva al héroe de Gotham City. No voy a aburriros contándoos la larga y apasionante historia de Batman (ya la he escrito aquí, centrándome sólo en sus aventuras y desventuras en las viñetas, excluyendo sus apariciones en cine y televisión), pero sí tengo que aprovechar ese aniversario para dejar constancia de mi profunda admiración hacia Bob Kane, creador del mito junto a un puñado de guionistas y dibujantes como Bill Finger o Jerry Robinson. Hacia Neal Adams, el hombre que mejor ha sabido dibujar a Batman. Hacia Denny O'Neil, guionista y editor, quizá el profesional que mejor comprendió lo que significa este héroe. Hacia Frank Miller, por reinventar el personaje en las dos historias más imprescindibles, Año Uno y El regreso del Señor de la Noche. O hacia Bruce Timm y Paul Dini, los genios que crearon en forma de dibujos animados la versión más apasionante del héroe.

Batman significa muchas cosas. Para empezar, es el primer superhéroe humano, el primero que construye su identidad heroíca en base a una misión y no por contar con superpoderes que le dan ventaja con respecto a los malos. Siendo un crío, Bruce Wayne vio cómo un criminal asesinaba a sus padres, y esa tragedia le llevó a jurar que convertiría su vida en una lucha contra la injusticia, con el ingenuo y utópico objetivo de que nunca más se produjera un suceso así. Si Superman era la luz, Batman era la oscuridad. Las sombras de una ciudad imaginaria, Gotham City, su mejor aliado. La batseñal en el cielo recordaría a los criminales que alguien les está vigilando. El miedo de los villanos, cobardes y supersticiosos, la mejor arma de Batman. Ya sé que es el argumento que utilizan todos los defensores de Batman, pero es cierto: bajo determinadas circunstancias, todos podríamos ser Batman. Jamás llegaremos del planeta Krypton o seremos mordidos por una araña radioactiva, pero sí podremos llegar al límite nuestro cuerpo y nuestra mente para luchar contra los malos.

Han sido muchos años de historias. Y todas son Batman. No dejéis que nadie os engañe, pero sí que os explique el contexto en que nace cada una de las versiones. Renegad de quien os diga que el Batman de la serie de televisión de los años 60 (el de las onomatopeyas en pantalla) no es Batman. Claro que lo es. Es una versión muy particular, pero es Batman. Como el de Tim Burton o el de Christopher Nolan. Como el de la maravillosa e inigualable serie de animación de los años 90. Como el del cómic de los años 50 que se enfrentaba a alienígenas y seres de otras dimensiones. O como el Batman oscuro y detectivesco que creó Bob Kane, que se recuperó en los 70 y que se convirtió el leyenda en los 80 gracias a Frank Miller. Como todos. Porque todos usan un universo especial, una Gotham fantástica, una galería de villanos inigualable en todo el mundo de ficción (Joker, Catwoman, Ra's Al Ghul, Pingüino, Espantapájaros Enigma, Bane...), unos aliados humanos y admirables (Robin, Batgirl, el comisario Gordon, Alfred el mayordomo...) y un mundo mítico que es una leyenda en la ficción del siglo XX. Porque esa es la riqueza de un personaje inmortal.

jueves, abril 09, 2009

Nos invaden los superhéroes americanos


Hace algún tiempo, incluí en este blog la visita que Batman hizo a Gibraltar. Bueno, pues ahora parece que se ha puesto de moda que los superhéroes americanos visiten España (¿o es que sus villanos se refugien en nuestro país...? No, eso no, que seguro que a alguno le da por echarla la culpa a Rubalcaba y a Zapatero...). En próximas fechas, veremos tanto a Batman como a Spiderman luchando en nuestro país. Y luego dicen que España está perdiendo atractivo turístico... Por un lado, el Hombre Araña visita Cádiz (no acabo de tener muy claro cómo enfocar eso de que Spiderman toree a Rhino... con una bandera española) y por otro el Hombre Murciélago resuelve un caso en Barcelona.
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La elección de la Ciudad Condal es lógica y razonable, puesto que es una ciudad que está en el mapa internacional desde hace muchos años (sobre todo desde los Juegos Olímpicos de 1992), pero la de Cádiz me ha parecido mucho más curiosa. E interesante, para qué negarlo, porque el exotismo del escenario (que lo tiene aunque para nosotros sea de sobra conocido) siempre llama la atención. No es la primera que la industria americana del entretenimiento se fija en la ciudad andaluza (recuerdo que para Muere otro día, la última película de Pierce Brosnan como James Bond, se rodaron algunas escenas allí), pero la historia gaditana no ha suscitado la misma atención mediática que la de Batman (que tuvo su hueco en muchos medios digitales y algunos informativos de televisión). Una pena.
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Aunque los cómics en cuestión no pasen a la historia precisamente por sus valores artísticos, como jugada promocional no está nada mal. Será difícil que el lector habitual de cómics se resista a echar un vistazo a una aventura de sus héroes que se desarrollan tan cerca de sus propias casas. Y, qué demonios, a los lectores extranjeros les servirá para colocar el país en el mapa, porque aunque a veces nos creamos el ombligo del mundo los hay que no tienen muy claro dónde está España o qué puede ofrecer. Y ahora la veda está abierta... ¿Cuál será la próxima ciudad española que visiten los héroes del cómic? ¿Madrid? Gallardón, toma nota que cualquier publicidad es buena para conseguir los Juegos Olímpicos de 1016...

jueves, marzo 26, 2009

Terror sagrado

Allá por 1991, DC Comics editó este curioso cómic titulado Batman: Terror sagrado. Era la primera historia dentro del sello Elseworlds, en la que se coloca a los héroes en universos y tiempos alternativos. Concretamente, aquí Batman vive en un mundo dominado por la Iglesia. Los policías son inquisidores, se declaran guerras contra regímenes "corruptos y paganos", el apoyo a pornógrafos judíos se paga con el ahorcamiento, las mujeres no tienen el mismo derecho al voto que el hombre y las "razas no blancas" sólo tienen derecho a medio voto y tanto el aborto como la homosexualidad son delitos perseguidos y castigados con la muerte. Los metahumanos, seres con poderes sobrehumanos, son también proscritos, pero el mando eclesial-gubernamental, no duda en utilizarlos para sus propios propósitos.

Al final de la historia (no revelo demasiado y no estropeo la lectura de este cómic escrito por Alan Grant y dibujado por Norm Breyfogle; altamente recomendable, por cierto, a pesar de que pase sólo de puntillas por un gran tema que podría haber utilizado: ¿es Superman reflejo de Dios o incluso un Dios en sí mismo...?), acepta el destino que había escogido como sacerdote antes de conocer los motivos de la tragedia que aconteció en su niñez, pero luchando contra la corrupción del poder como Batman. "Dios no es el Estado y el Estado no es Dios. Desafiar a los autoproclamados intérpretes de Dios no es renegar de él. Le serviré a mi manera. Durante el día con las sagradas vestiduras y de noche con otras vestiduras... de un color más oscuro", proclama Batman en ese cómic.

Cuando uno escucha las palabras del Papa sobre el sida con motivo de su viaje a África, cuando uno lo que un colegio religioso entiende por educación no partidista, o cuando escucha cómo se valora una película como Camino (en próximos días escribiré algo yo en mi blog), la sensación que queda es que habría gente feliz en un mundo como el que se describe en Terror sagrado. Respeto las creencias, pero jamás las imposiciones, el "conmigo o contra mí" o el desprecio a los demás. Y hay mucho de todo eso en esos tres ejemplos, y en otros muchos.

sábado, febrero 14, 2009

Feliz San Valentín

Tras años de noviazgo, y tras morir Gwen Stacy, la primera novia de Peter Parker, Spiderman se casa al fin. La elegida, no podía ser otra, es Mary Jane Watson. "Afróntalo, tigre, te ha tocado la lotería", le dijo cuando se conocieron, y él se quedó boquiabierto. Les costó a los dos darse cuenta, pero ya lo creo que era verdad. ¿Qué hombre no querría casarse con una modelo simpática, fuerte, atrevida y valiente? ¿Y qué mujer no querría casarse con el superhéroe al que más golpes le ha dado la vida...?

Superman y Lois Lane. ¿Existe una pareja más carismática en el mundo del cómic...? No, ninguna. Durante años, vimos a Clark Kent suspirar por su compañera del Daily Planet pero sin confesarle su amor. La identidad secreta, ya sabéis... Pero al final el amor venció todos los obstáculos y culminó los sueños de miles de lectores alrededor del mundo. Lo que en las películas se hizo realidad a la segunda, en el cómic tardó casi seis décadas en concretarse. Dicen que todo llega si se sabe esperar...

Con todo el universo Marvel presente (incluso los malos), Reed Richards y Sue Storm se casaron. ¿Que quiénes son? Mister Fantásitco y La Chica Invisible. De los 4 Fantásticos. Lo de estos sí que es amor. Ella fascinada por su inteligencia desde que era niña, él loco por ella pese a las distracciones científicas de su cerebro, los dos dispuestos a sacrificarlo todo por el otro... Y así formaron la familia de superhéroes más hermosa del mundo del cómic. Y con ellos fuimos madurando todos. Hoy la familia Richards tiene dos hijos. Y una Antorcha Humana. Y una Cosa...
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Podría soltar la habitual charla de quien no cree en estas celebraciones, de quien está cansado que una fiesta de este tipo se convierta en una simple manifestación comercial, de quien cree que es una tontería celebrar un día cuando habría que celebrar vidas enteras... pero, qué demonios, hoy no lo voy a hacer. Feliz San Valetín para quienes lo celebréis... y para quienes, aunque no lo hagáis, estéis en condiciones de hacerlo.

jueves, febrero 12, 2009

Una de frikis

Me contaba hace algunos días un amigo médico, pediatra para más señas, una de esas anécdotas que marcan para siempre. Atendió a una niña pequeña de nombre Padme y de apellido uno de los más comunes de las páginas amarillas. Padme, para los no iniciados, es el nombre del personaje que interpreta Natalie Portman en las películas de Star Wars. Y ha llegado un tipo y le ha puesto a su hija Padme. Mi amigo, que es un cachondo, le pregunta si al próximo le va a llamar R2. "No, pero si es niña le pondremos Leia", le contesta. Craso error, diría yo. Lo suyo era haber llamado Leia a la niña y buscar la parejita para ponerle Luke al crío, ¿no? Ay, si es que la gente no se conoce la historia de Star Wars...

Cada vez que en alguna conversación sale esto de los nombres que algunos frikis ponen a sus hijos me acuerdo de Nicolas Cage. Sí, el actor. Resulta que tuvo un niño al que le puso Kal-El. Es el nombre kryptoniano de Superman. ¿Habrá pensado en algún momento el señor Cage la de niños con los que se va a encontrar su retoño que querrán presumir de haberle pegado una paliza a Superman...? ¿Por qué los padres no ahorran el sufrimiento a sus hijos de tener un nombre que no le va a traer más que disgustos. Preguntas sin respuesta, que obedecen sin duda a un frikismo mal entendido que puede llevar a algunos a realizar las acciones más rocambolescas. Y cuando uno cree que lo ha visto todo, se encuentra a Michael.

Sí, éste es Michael. Se ha tatuado en el pecho el logo de Batman. Le faltan la capa y las orejas puntiaguadas y ya parecería todo un superhéroe...

jueves, enero 15, 2009

Obama y Spider-Man, la política y el cómic

Supongo que la mayoría ya habrá visto la portada del cómic de Spider-Man en la que aparece Barack Obama. Ha salido en muchos medios de comunicación (recuerdo haberlo visto en El Mundo, El País y los informativos de La Sexta, que no está nada mal para un medio, parece mentira, tan minoritario en España como es el cómic). En su momento, como me suele pasar siempre que se aborda el cómic, me dio cierta pena el enfoque que se dio a esta información, algo simplista y sin bucear en los antecedentes. Parecían la simple lectura del comunicado de prensa de Marvel Comics, con algún añadido supuestamente gracioso del redactor ne cuestión. Información ninguna, que la información hay que buscarla y eso lleva tiempo. Qué le vamos a hacer...
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El caso es que Barack Obama, dicen, es un gran aficionado al mundo del cómic. Y él mismo lleva camino de convertirse en todo un fenómeno en este mundo. Hace ya en algún tiempo, durante la precampaña de las elecciones americanas, el casi presidente de Estados Unidos (que hasta el día 20 no toma posesión, y ansioso estoy de que lo haga para empezar a comprobar si "Yes, we can" o si otra vez igual...) ya protagonizó su propia historieta. Para ser justos, cabe decir que John McCain también tuvo la suya, claro. Y aunque cuando se publicó la historia de Spider-Man nadie quiso ponerse a buscar, lo cierto es que ya había aparecido en las portadas de la serie de otro personaje, Savage Dragon, de la editorial Image.

Claro que, rebuscando un poquito en Internet (sólo un poquito, que muchas veces, no hace falta más y me encantaría que lectores y periodistas se dieran cuenta de ello...), he encontrado una portada de Savage Dragon que me ha hecho casi más ilusión que las de Obama. Por aquello de que un superhéroe no tenga reparo alguno en golpear al todavía presidente de Estados Unidos. Y es que ya he dicho unas cuantas veces que a mí, de momento, lo que de verdad me hace ilusión es que Bush salga de la Casa Blanca, por más que Obama pueda ser el salvador del mundo que algunos esperan (y al que habrá que dar tiempo, como es normal).

Si uno investiga un poquitín más, se dará cuenta de que el cómic siempre ha utilizado la política (¿o es al revés?). Y no hay que llegar hasta los años 40, cuando los superhéroes que actuaban en Estados Unidos se convirtieron en una herramienta más de la propaganda de la Casa Blanca para conseguir que los ciudadanos compraran bonos que sufragaran el enorme gasto que conllevó la Segunda Guerra Mundial. En esta portada de la derecha, por ejemplo, se ve a Superman trabajando ni más ni menos que para el presidente Kennedy. Uno de los muchos ejemplos que hay de esta tendencia. Y eso me ha hecho recordar (a la espera de ese anunciado cómic de Frank Miller en el que Batman se enfrentará contra Al Qaeda y Osama Bin Laden, y que el trabajo cinematográfico de Miller está retrasando mucho) mis dos ejemplos favoritos de mezcla de política y superhéroes.
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En la saga Una muerte en la familia, el ayatolá Jomeini, autproclamado en su día líder supremo de Irán, contrata ni más ni menos que al Joker para asesinar a todos los componentes de la Asamblea General de Naciones Unidas. Sobra decir que ahí estaba Batman para impedirlo, con la inestimable ayuda de Superman. Eran tiempos, los años 80, en los que lo políticamente correcto no se había apoderado de todas las manifestaciones culturales y no había problema alguno en que el líder iraní fuera presentado como el villano de la historia. Hoy se pondría un personaje en sombra o, directamente nos inventaríamos un país que nos sirviera como metáfora. Cosas de la modernidad.

Otra vez con Batman de protagonista, en la miniserie Las diez noches de la bestia, publicada en los números 417 a 420 de Batman, el que aparece es el ex presidente americano Ronald Reagan. Un superespía ruso renegado, al que la CIA conoce como la KGBestia, llega a Gotham para ir asesinando a todos los responsables del programa de defensa norteamericano que se conoció como Star Wars. Y el último en la cadena es, precisamente, Reagan, quien, causalmente, se pasará por Gotham. Como antes, sobra decir que Batman será el encargado de la prtección presidencial, cual Clint Eastwood en En la línea de fuego. "Me gusta confiar en profesionales. Y parece que usted es el mejor", le dice Reagan a Batman.

lunes, noviembre 24, 2008

"¿Y hacer un mundo mejor?"

Esta es la historia de un joven norteamericano. Al nacer, su madre pensó en ponerle un nombre muy concreto porque pensaba que los nombres nos influyen. Le llamó Prez, diminutivo en inglés de presidente, pues entendía que su futuro pasaba por la Casa Blanca. El niño se convirtió en adolescente, el adolescente en joven. Y cuando alcanzó la mayoría de edad, los 18 años, tenía claro que quería ser presidente de Estados Unidos. Una noche se presenta en su casa, precisamente, el presidente y le dice que sabe que le va a suceder en el cargo. "Ahora voy a darte algunos consejos, para ponértelo más fácil", le dice. "Nada de lo que hagas importa. ¿Sabes por qué no? Porque para la masa de idiotas votantes, mientras ocupes el cargo serás el peor presidente que han tenido jamás, hasta que lo dejes. Entonces será el turno de otro", añade. Y continúa advirtiéndole de que "no puedes marcar una diferencia, no puedes marcar ni una mierda", aunque sí tendrá "un capítulo en los libros de Historia y cada 15 minutos un muñeco mecánico con tu cara saludará con la mano o la cabeza".

Por tanto, el mensaje es claro: "agarra cuanto puedas y exprime hasta la última gota. Es tu momento de gloria. (...) Poder. Lo único que vale la pena. Olvida el dinero. El dinero lo lleva incluído. Olvida a las tías. Si tienes poder las tendrás a patadas". La respuesta del joven Prez es tan contundente como inocente: "¿Señor? ¿Y hacer un mundo mejor?". "Eh, esto... Ahora no te sigo", le replica el presidente. Y el joven trata de explicarse. "Si soy presidente, querré marcar una diferencia. Querré hacer la vida más fácil a la gente, cerrar el abismo entre ricos y pobres, blancos y negros, poseedores y desposeídos. Quiero hacer de América el lugar que soñé que era, de niño. Un lugar que inspire al resto del mundo... Un sueño de libertad, una celebración de la vida, la justicia y la felicidad", le dice el joven al presidente. "Ah... Bueno, tengo que irme. Encantado", es todo lo que le puede decir el presidente.

La historia es de Neil Gaiman, forma parte de esa maravillosa obra que es su Sandman, concretamente es parte (sólo parte de otra pequeña historia) del octavo libro, El fin de los mundos. No es probablemente ni la mejor ni la más celebrada de este magnífico autor en esta serie. Pero es la que ha tocado hoy, la que me ha llevado aquí y ahora a sentarme delante del ordenador y compartirla con vosotros. Porque lo bueno que tiene Gaiman es que, en mejores o peores trabajos, siempre deja un elemento para pensar, un detalle que recordar, un diálogo que redescubrir, una historia que relatar. Y este diálogo me ha parecido una hermosa confrontación entre realidades e ideales, propio de muchos que ya hemos pasado y de otros que tendrán que pasar por la adolescencia y soñarán con ese mundo mejor. ¿Quién no ha pensado en cambiar el mundo? En la historia de Gaiman el mundo cambia. De vez en cuando en la vida real también. ¿En la política? Eso ya es otro cantar...

Afirmo con cierta pesar que no descubrí a Neil Gaiman hasta el año pasado, y a través del cine, por la adaptación de su novela gráfica Stardust y el guión de Beowulf. Leer ahora Sandman, tantos años después de su publicación (entre 1989 y 1996) es simplemente una delicia. Como dice Stephen King en la introducción de este octavo volumen, "éstas son unas grandes historias y tenemos mucha suerte de poder disponer de ellas. Para leer ahora y releer luego, cuando necesitemos lo que sólo una buena historia tiene el poder de hacer: llevarnos hasta mundos que nunca han existido, en compañía de gente que desearíamos poder ser... o que, gracias a Dios, no somos". En la portada de todos los cómics de Sandman aparece la leyenda "Recomendado para lectores adultos". Como dice King en esa misma introducción, y retocando un dicho popular, podría decir "dibujos y bocadillos no quiere decir tonto". Y si esa frase se puede aplicar a buena parte del noveno arte, mucho más a este maravilloso Sandman de Neil Gaiman. Una joya. ¿Qué no la has leído...? Qué envidia me das, qué envidia...

jueves, noviembre 06, 2008

¿Superbarack o Barackman?

Tantas esperanzas están puestas en Obama, que no se duda incluso en convertirle en un superhéroe... La pregunta es: ¿Superbarack o Barackman? Porque como me ponga en pensar en ese McCain convertido en el Pingüino con Sarah Palin como Catwoman creo que me va a dar algo...


viernes, octubre 31, 2008

Cómic, cine y televisión 'simpsonizados'

En este inmenso mundo virtual que es Internet, uno puede encontrar casi de todo. Hoy me vais a permitir que os recomiendo un blog muy peculiar, llamado Springfield Punx. La idea de su autor, Dean, es recrear personajes de la televisión, el cine y el cómic como si tuvieran que salir en Los Simpson. La mezcla es muy curiosa, así que os animo a que os déis una vuelta por allí. Para picar vuestra curiosidad, os dejo dos ejemplos: Batman (visto desde la óptica del cómic, la serie de los años 60 y la más reciente Batman begins) y los 4 Fantásticos, dos de mis favoritos en esto del cómic. Pero hay mucho más y se actualiza con muchísima frecuencia.