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miércoles, enero 19, 2011

Sacrificios

Aumiendo la crisis como un factor ya inevitable de nuestra vida cotidiana (aunque yo me sigo resistiendo ante las muchas señales de que no somos todos los que estamos en crisis), tengo que reconocer que mi opinión sobre ciertos temas, sobre algunas de las medidas adoptadas para paliar los efectos de esta crisis, es impopular. Por ejemplo, cuando se anunció la bajada de sueldo a los funcionarios, y siempre bajo la condición de que era inevitable (¿lo era?), yo estaba de acuerdo. ¿Por qué? Porque entiendo que quienes más tienen, aunque sólo sea seguridad, son los que tienen que ayudar a los que menos tienen. En este caso se supone, siempre en ese mundo ideal que sólo existe en mi imaginación, que ahorrar dinero en los salarios que pagan las administraciones redundará en la protección de quienes tienen poco o nada y se aumentarán las coberturas sociales. En un mundo ideal, ya digo, pero la medida me parece correcta. ¿Dónde está el problema? En que el sacrificio lo hacen unos pocos. Los de siempre. Los más pobres. O, dicho de otra manera, no lo hacen unos pocos. Los de siempre. Es decir, los políticos. No son los más ricos, pero como si lo fueran.

Sangrante, muy sangrante, es el caso de los dos ex presidentes del Gobierno más recientes. El pasado mes de diciembre se anunció que Felipe González fichaba por Gas Natural y que cobraría 126.500 euros anuales por desempeñar una labor de consejero independiente. Un mes después, el anuncio cambiaba el nombre del ex jefe del Ejecutivo y el de la empresa. José María Aznar fichaba por Endesa cobrando aún más, 200.000 euros anuales. Sin entrar en el debate de fondo (el de qué puede o qué debe hacer un ex presidente cuando deja su cargo), lo asombroso de este asunto es que cada uno de ellos cobra, al mismo tiempo que éste y otros salarios, 80.000 euros brutos anuales que salen directamente de los Presupuestos Generales del Estado. Vamos, que se los pagamos entre todos. Es una pensión vitalicia que supera en unos 2.000 euros mensuales el sueldo que percibe el actual presidente del Gobierno. Y estoy totalmente de acuerdo (sé que muchos no lo estarán, de ahí que ya dijera un poco más arriba que puedo tener opiniones impopulares sobre estos asuntos) en que el Estado garantice la jubilación de un ex presidente del Gobierno, creo que se lo gana (o tendría que ganárselo, vaya) con su dedicación a la función pública durante esos años.

Pero, si a unos se les exigen sacrificios, ¿por qué otros no los hacen? 80.000 euros al año no solventan una crisis económica mundial, ni siquiera nacional, pero me parece inmoral, indigno y absurdo que estemos entregando un dinero público a personas que no lo necesitan. ¿Que el día de mañana nadie quiere a González o Aznar como asesores, conferenciantes, escritores de libros o simples floreros? Ahí está el Estado y esa pensión vitalicia. Pero si tienen tan descomunales ingresos, es como poco una tomadura de pelo que se lucren de un dinero que no llega para atender a todos los que lo necesitan. Estas pensiones las regula una ley de 1983 que el Gobierno no quiere cambiar. Ya lo ha dicho. Algunos grupos minoritarios ya han pedido esa reforma. Pero no basta. Como en toda reforma política de calado que afecte al funcionamiento de los órganos de poder y representación, es necesario el acuerdo entre PSOE y PP. Podéis quitaros de la cabeza esa posiblidad porque no va a suceder. La inmoralidad continuará porque siempre beneficiará a quien ha ostentado el poder, quien lo ostenta y quien lo ostentará en estos dos grandes partidos. Zapatero no lo cambiará porque es el próximo. Rajoy, si acaba ganando las elecciones, tampoco. Y así hasta el infinito.

No es el único caso sangrante, claro, porque cada político parece cargar con un pecado diferente. Esta semana, el Senado ha inaugurado su sistema de traducción a las lenguas cooficiales. Esto quiere decir que cualquier senador podrá hablar en catalán, euskera, gallego o valenciano y todos sus compañeros de hemiciclo podrán escuchar una traducción simultánea. Soy un firme defensor de los idiomas. Creo que enriquecen mucho. Me encanta escuchar a la gente hablar en el idioma que le sea propio. Pero los 400 aparatos de traducción con auriculares que ha comprado el Senado costaron 4.500 euros. Mantenerlo en funcionamiento, costará 350.000 euros anuales. Cada pleno sale a unos 12.000 euros. Todo eso soluciona un problema creado artificialmente porque todos tenemos una lengua común en la que podemos entendernos. Los partidos regionalistas y nacionalistas, los mismos que censuran la pensión vitalicia de González y Aznar, y según una frase aparecida en algunos medios de comunicación, entienden que eso no tiene importancia porque "los derechos no tienen precio". Ojalá fueron los derechos de todos los que no tuvieran precio.

La política ya nos tiene demasiado acostumbrados a ver que ellos, los políticos, siempre tienen más derechos que los demás. Y luego dirán que por qué la gente se desengaña de la política, por qué no vota, por qué les insulta... Las cosas no siempre tienen una justificación, pero lo que siempre tienen es una causa. Lo malo es cuando no se quiere buscar esa causa, ahí es donde están los problemas...

viernes, febrero 19, 2010

Aquí las ideas de Aznar

No he tenido a bien leerme el libro en el que Aznar da las claves para salir de la crisis. Tampoco pienso leerme el de Miguel Ángel Rodríguez contando las interioridades de quien entonces todavía no había llegado a La Moncloa y del que algún avance editorial ya se pudo ver en la prensa el pasado fin de semana. Sí que me leí en su día un libro dedicado a su figura, la que contenía la entrevista que le hizo Victoria Prego con motivo del 25 aniversario de la democracia (me leí la obra completa, con las conversaciones con todos los ex presidentes del Gobierno). De todos modos, sabido es que el personaje me inspira más bien poca simpatía. Está visto que las segundas legislasturas no son el fuerte de quienes han gobernado España en los últimos años. Pero, claro, uno sigue manteniendo cierta ingenuidad y cree que estos elegidos por el pueblo y autoproclamados elegidos de la Humanidad debieran de tener algo que les colocara por encima del resto, ¿no?

Desde que José María Aznar abandonó La Moncloa le he visto hacer una legítima crítica a un Gobierno de signo contrario. Por muy absurda e incluso barbárica que me parezca, es legítima. Así es la democracia, para lo bueno y para lo malo. Pero también le he visto empecinarse en que el 11-M lo perpetró ETA (o que al menos colaboró), convertirse en el único dirigente que apoyó la guerra de Irak que no ha reconocido en público que fue un error. Le he visto escribir un libro de economía cuando el que mandaba en ese terreno, para bien o para mal, era Rodrigo Rato. Le he visto atacar a España (por medio de su presidente, pero a España) en foros de empresarios extranjeros. Le he visto no mostrar agradecimiento cuando el actual presidente del Gobierno le defendió en foros internacionales. Le he visto meter un bolígrafo en el escote de una reportera. Le he visto reprochar al Gobierno medidas de tráfico que están salvando vidas y preguntarse quién le puede decir cuánto vino beber antes de ponerse al volante. Y ahora le veo dedicando una peineta a unos cuantos tipos impresentables que han ido a insultarle.

Estas son las ideas de Aznar, así las expresa y así las defiende en cuanto se ve en una situación de cierto poder, sea la mayoría absoluta o la libertad de no tener responsabilidades públicas. ¿Que no te gustan sus ideas? Súbete aquí. Pero, sin duda, los malos seremos los que le critiquemos hoy, porque indudablemente nos estamos poniendo del lado de quienes le estaban insultando. Pues eso, un Hombre de Estado. Con mayúsculas, que se lo merece.

lunes, diciembre 07, 2009

Parecidos razonables

Estos dos muchachos que aparecen en la foto son dos jugadores del Almeria. El primero se llama Fernando Soriano, nacido en Zaragoza hace treinta años (cumplidos en septiembre) y de una altura de 1,89 metros. El segundo, mucho más exótico él, se llama Modeste M'Bami. Nació en Yaundé, la capital de Camerún, hace 27 años. Supongo que todos estaremos de acuerdo en que, si nos cruzamos con estos dos señores por la calle, sabríamos diferenciales. Por su altura, sí, pero creo que sobre todo por el color de su piel. Incluso dentro de un campo de fútbol y aunque los dos lleven la misma camiseta. Pues no. Fernando Soriano y Modeste M'Bami son mucho más parecidos de lo que a simple vista uno pueda pensar.

Ambos jugaron ayer un partido en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. El primero, Soriano, hace una falta en el centro del campo. El árbitro, Estrada Fernández, da la ley de la ventaja y el juego sigue a favor del Real Madrid. Cuando el balón sale fuera, con muy buen criterio, el colegiado recuerda que esa falta era merecedora de tarjeta amarilla. Se la saca a M'Bami. Sus protestas no sirven de nada, porque, claro, ambos jugadores son como dos gotas de agua y el árbitro no se va a dejar engañar tan fácilmente. Y luego me dicen que es que es arbitrar es muy, muy, muy complicado, que los jugadores no le facilitan la labor y todas esas cosas.

Estos dos creo que no necesitan presentación, pero por una cuestión de educación se la haré de todos modos. El primero es Cristiano Ronaldo, delantero portugués del Real Madrid, ex del Manchester United, icono mundial del deporte y ahora conocido como CR9 (CR7 cuando jugaba en Inglaterra, por aquello del número que llevaba en la espalda). El segundo es José María Aznar, ex presidente del Gobierno español y del PP, actual presidente de la fundación de ese partido, la FAES, y líder planetario sin parangón. Las fotos escogidas facilitan que veáis el motivo por el que he decidido juntarles bajo el título "Parecidos razonables". Pero la cosa no acaba ahí, requiere una explicación.
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Hace ya algún tiempo, el entrenador personal de Aznar nos explicó que nuestro ex presidente puede llegar a conseguir la notable cifra de 2.000 abdominales diarias y cómo eso le había convertido en todo un sex symbol en Italia. Ahora resulta que nos hemos enterado de que Cristiano Ronaldo hace 3.000 abdominales diarias. Sin entrar a teorizar sobre lo picado que pueda estar ahora mismo Aznar con este reto físico y deportivo (ya le veo entrenando para batir a Ronaldo), os dejo la comparativa para que vosotros mismos penséis si merece la pena hacer esas 1.000 abdominales extra cada día durante tantos años y si es mejor alcanzar ese estratosférico registro cuando uno es un veinteañero o cuando uno es un cincuentón.

domingo, octubre 18, 2009

Manifestándome

Vayan por delante dos ideas. La primera, que no me gustan las manifestaciones. Creo en ellas como derecho, pero no son para mí. Las veo siempre desvirtuadas, oportunistas, dirigidas, poco claras y menos efectivas. La segunda idea es que aquí no me voy a meter en el tema de fondo de la manifestación estrella de ayer y que, por descontado, no pretendo descalificar a quien salió a la calle en defensa de sus ideas. Dicho esto, siento la obligación de hablar de la manifestación de ayer en Madrid porque hay demasiados detalles que me chirrían, como persona, como ciudadano, como votante y como periodista.

Lo primero es que creo que fue un engaño. En el manifiesto en el que se convoca, en el que no hay ninguna referencia a la actual ley, se explica claramente que se trata de una protesta contra la reforma de la ley del aborto que ha aprobado el Gobierno para su envío al Parlamento. Mentira. Es una manipulación. Y no lo digo yo. Lo dice el principal convocante de la manifestación, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia. "Una sociedad sana y humana no puede convivir con una ley permisiva del aborto, ni con la actual, ni con la anunciada, ni con ninguna", afirmó ayer. Luego la manifestación no era contra la ley del aborto, sino contra el aborto. Es un matiz demasiado importante para ser obviado.

Eso es así si tenemos en cuenta la materia de la que trataba, pero creo que no se puede tener la ingenuidad de desligar esta manifestación de la situación política general. Y hubo gente en la manifestación que así lo confesaba abiertamente, "Muchos venimos también para protestar por cómo gobierna Zapatero. Hay millones de parados y muchas familias lo están pasando fatal. No entiendo por qué no nos quejamos más", dijo una mujer llamada María Isabel Espada. Es decir, que en la manifestación podía haber votantes socialistas que no estén de acuerdo con el aborto y a quienes se ha contabilizado como persona en contra del Gobierno. Eso es falsear la realidad. Como prueba de las inteniones de la manifestación, muchas pancartas hacían alusión a dirigentes políticos del actual Gobierno (algunas, por cierto, de tan mal gusto que se descalifcan solan y aumentan el peligro de que haya gente que repudie a todos los manifestantes por culpa de algún insensato). Fue una protesta tan social como política.

Y esto queda claro también por la presencia de destacadísimos dirigentes del PP. El principal partido de la oposición falsea también la realidad. Oficialmente, no apoya la convocatoria (¿por qué?). Pero muchos de sus nombres principales allí estuvieron. ¿Acudió José María Aznar o acudió el ex presidente del Gobierno? ¿Acudió María Dolores de Cóspedal o acudió la secretaria general del PP? ¿Acudió Esperanza Aguirre o acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid? Su negativa a apoyar la marcha con todas las letras y todas las consecuencias y la presencia al mismo tiempo de tantos de sus miembros relevantes es un engaño más a la sociedad. Una mentira electoralista, que pretende no ofender a los votantes más conservadores ni cerrar la puerta a votos más de centro. Lo que, hablando en plata, es una manipulación.

Gracias a las hemerotecas y aunque a mucha gente le dé igual, las palabras no se las lleva ya el viento. "O hay un Gobierno del PP, o hay una coalición de pancarteros, de Zapatero, de comunistas e independentistas", proclamó Aznar en un mitin de la campaña electoral antes de las generales de 2004. Aznar ayer llevó la pancarta. Esa es la más evidente contradicción entre el Aznar de hoy y el de 2004, pero no la única. No me puedo cansar de recordar que llegó a convertirse en presidente del Gobierno con los votos de CiU y PNV (¿eran ya entonces independentistas?). Pero también se puede desviar la mirada al presente. De cumplirse las previsiones, el PP votará con todo el placer del mundo en contra de los presupuestos de este año junto a CiU, ERC, IU y Nafarroa Bai. ¿Y con quién pactaría el PP en caso de ganar las próximas elecciones generales y hacerlo sin mayoría absoluta? De eso nadie dice nada. Ya encontrarán excusa en su momento.

También es interesante resaltar que, dado que la manifestación era contra el aborto, la presencia de Aznar o Esperanza Aguirre es una inmensa hipocresía. Este es el comentario más frecuente, porque es el más sencillo. ¿Cómo pueden protestar personas que han pasado por el Gobierno y no han tenido las creencias o los arrestos necesarios para modificar aquella Ley? Había gente en la manifestación que no dudaba es destacar esa contradicción, y eso les honra. No creo que pueda valer la explicación que dio Aznar, que salía a la calle en contra de la reforma propuesta, porque mucha gente no estaba allí por eso (y me remito de nuevo a las palabras de Benigno Blanco). El ex presidente, como en demasiadas ocasiones, demuestra que no tiene sentido de Estado, que le importa más autoreivindicarse y morder al rival político que la convivencia o el futuro de su país, ese que tanto dice defender pero al que no duda en atacar cada vez que sale de él.

El número de manifestantes también me llama la atención por muchos motivos. Tiendo a desacreditar las iniciativas de este tipo que inflan con descaro y sin pudor la cifra de asistentes. Es muy fácil proclamar a gritos un número. Aunque, también, sea mentira. Los organizadores hablan de dos millones. La Comunidad de Madrid, de 1,2 millones. El País calcula 265.300 personas. La Policía habla de 250.000. Y EFE difundió la cifra que le dio la empresa Lynce: 55.000 personas. Ni los organizadores, ni la Comunidad de Madrid, ni la prensa tiene la necesidad de controlar a las personas. Tiendo, por tanto, a creerme a la Policía. Y a dudar de la buena voluntad y las intenciones de quien se inventa la presencia de 1.750.000 personas. La opinión de una persona, si está razonada, cuenta para mí mucho más que la de una masa.

Las grandes cifras han llevado a muchos, organizadores y periodistas (El Mundo siempre a la cabeza), a decir que el Gobierno no puede permanecer ajeno a lo que le dice tanta gente. Ojo con el peligro que tiene esa afirmación. Ayer se celebró otra amnifestación, en San Sebastián, donde decenas de miles de personas protestaron por las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga y otros destacados dirigentes de la izquierda abertzale radical al servicio de ETA. Si también a ellos les tenemos que hacer caso, hay que liberar inmediatamente a gente que la Policía considera terroristas. Si hacemos caso a las manifestaciones independentistas por su número, a lo mejor hay que plantearse ya lo quempiden. Pero, aquí como en casi todo, es fácil lanzar proclamas que aplicaremos sólo cuando convenga a quien las hace.

miércoles, enero 07, 2009

Análisis políticos

Estaba yo pensando sobre qué escribir y resulta que los análisis (¿análisis?) políticos (¿políticos?) de la prensa de hoy me ponen en bandeja dos temas de esos que uno no se puede resistir a comentar. Y empezamos, claro está, por la polémica del día, del mes y, por supuesto, del año recién comenzado (y nada tiene que ver que sólo llevemos siete días, es que la polémica es de gran calado intelectual, sin duda...): el traje de la ministra de Defensa, Carme Chacón, en la celebración de la Pascua Militar. Porque, amigos míos, en estos tiempos de crisis que corren, en aras del interés general y teniendo en cuenta que la prioridad debe ser siempre atender los problemas de los ciudadanos, no se habla de otra cosa que no sea de los pantalones de la ministra. Bueno, también he oído que se critica que la princesa de Asturias decidiera repetir traje, pero esa historia me interesa todavía menos.

Vamos al origen de la polémica. Al acto invitaba la Casa Real. Y la ministra contactó con, oh, sorpresa, la Casa Real para consultar si el atuendo que pensaba llevar era adecuado. Y la Casa Real, cáspita, aún más sorpresa todavía, le dice a la ministra que adelante, que no hay problema alguno y que no rompe el protocolo previsto. ¿Que no hay problema? Pues lo montamos. Más papistas que el papa, siguiendo lo que sin duda es uno de los deportes nacionales de mayor aceptación, algunos medios de comunicación han puesto el grito en el cielo por el vestuario de la ministra. Y ahora seguro que sí os sorprendo: entre estos medios de comunicación destacan Telemadrid (en una de sus tertulias, Miguel Ángel Rodríguez ha llegado a decir que con ese vestido inivitaría a la ministra "a una fiestuqui") y El Mundo (que le dedica, ni más ni menos, el editorial de su edición de hoy). ¿Que no os he sorprendido...? Vaya, tendré que esforzarme más...

Venga, ahí va el esfuerzo y seguro que ahora sí os sorprendo: Esperanza Aguirre (sí, sí, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y lideresa no oficial del movimiento de oposición al jefe de la oposición) ha mostrado su pleno apoyo a la ministra porque no le parece de recibo discutir el peinado o el modelo que llevan las mujeres que se dedican a la política porque eso no se hace con los hombres. Y, ahora sí que os voy a sorprender, estoy de acuerdo con Espe. Que sí, que tiene razón esta vez. Que es cansino tener que escuchar determinados comentarios rancios y trasnochados que sólo pueden tener su origen en dos cuestiones, y una de ellas es precisamente la que implícitamente cita Esperanza Aguirre: el machismo que sigue imperando en España. La segunda razón es puramente política (o algo parecido...) y se ciñe a que Carme Chacón es del PSOE y como es del PSOE quien defiende al PP tiene que criticar cualquier cosa que se ponga a tiro del PSOE. Triste razón, sí, pero es lo que hay en esta España nuestra.

La segunda cuestión a analizar es la entrevista que José María Aznar concede a Vanity Fair, como si fuera Brad Pitt (no os riáis de la comparación, que se dice que en Italia despiertan más o menos las mismas pasiones sexuales; será por las no sé cuántas mil abdominales que en una ocasión se comentó que hacía a diario nuestro ex presidente del Gobierno). Y ahora sí que os voy a sorprender. Porque seguro que estáis esperando que critique a Aznar por lo que dice de Obama, o de Irak, o de sus esperanzas en Rajoy, o de la situación económica. Pues no, fíjate tú por donde. Me voy a ir a lo previsible, a sus alabanzas a George W. Bush. Dice del ya casi ex presidente norteamericano que es "un gran estadista"que está viviendo "la hora de la ingratitud" que todo pueblo dedica a sus dirigentes cuando dejan el poder. Pobre George, qué mal lo tiene que estar pasando. Menos mal que ahí están sus amigos para ayudarle a pasar este amargo trago.

Siempre me ha maravillado que el peloteo de Aznar a Bush no tuviera límites. A día de hoy, sigue siendo el único líder que aparecía en la triste foto de las Azores que no ha admitido error alguno en la invasión a Irak. A regañadientes, y le costó largo tiempo hacerlo, aceptó que en el país que mandaba Sadam Hussein no estaban las famosísimas armas de destrucción masivas. Incluso en la hora del adiós, Aznar se mantiene inasequible al desaliento en su fervor por Bush hijo. ¿Que el mundo entero celebrará el día 20 la salida de Bush mucho más que la llegada de Obama? Él derramará una lágrima de cariño hacia el líder caído. ¿Que en los libros de Historia quedará como el presidente del baño de sangre en Irak a base de pruebas falsas y de la mayor crisis económica, dicen, en no sé cuántos años? Para Aznar seguirá siendo su ídolo.

Qué curioso que el peloteo de Aznar a Bush no encuentren reciprocidad, ¿verdad? Un ejemplo recientito, recientito. Tanto, que se ha publicado hoy mismo. Resulta que Bush, así, de modo urgente, ha condecorado a varios dirigentes extranjeros con la Medalla Presidencial de la Libertad por, según la Casa Blanca, los esfuerzos de estos líderes en la lucha contra el terrorismo y la defensa de la democracia, los derechos humanos y la paz en el mundo. Y los premiados son el ex presidente británico Tony Blair, el ex primer ministro australiano John Howard y el presidente colombiano, Álvaro Uribe. ¿Y Aznar...? No puede ser, seguro que la orden ministerial está equivocada, hay un lapsus de quien la haya escrito o algo parecido. Bush no puede olvidarse así de Aznar. ¿O sí...? ¿A ver si va a resultar que Bush simplemente utilizó a quien pasaba por allí con aires de grandeza y de salir del rincón de la Historia y en realidad le importa un bledo lo que haga o lo que diga ya que no tiene el poder...? No, no puede ser... Es un error fijo. Con lo que Bush quiere a Aznar, vamos...

jueves, agosto 28, 2008

Aznar me supera

Me superas. Ya lo he dicho más de una vez. Aznar me supera. Intento no volver a hablar sobre lo que hagas o digas, pero es que no puedo. Cuando creo que no me puedo indignar más por las declaraciones de un político, aparece este ex presidente del Gobierno y me indigno más todavía. Sigo preguntándome cómo es posible que las palabras que pronuncias con tan alegre irresponsabilidad puedan salir de la boca de alguien que ha ocupado el puesto de mayor responsabilidad en España. Sigo preguntándome qué hace falta para que entiendas, de una vez por todas, lo que es el sentido de Estado. Sigo preguntándome porque no hay alguien que te replique cuando dices estas barbaridades en público. No soy nadie para hacerlo, desde luego, pero creo que yo tendría la valentía de hacerte preguntas comprometedoras. Pero como no creo que tenga la oportunidad de hacerlo nunca, me permitirás que me desahogue replicándote desde aquí a algunas de las afirmaciones que haces en tu última entrevista, en El Mundo.

"El PSOE pagará tarde o temprano un precio por su tremenda deslealtad tras la masacre del 11-M". Claro, el PSOE fue el que cometió la deslealtad de no convocar el Pacto Antiterrorista. O el que convocó unilaterlamente la manifestación de condena y "por la Constitución". O el que llamó personalmente a los directores de los medios de comunicación más importantes para recalcarles que había sido ETA... Eso no son deslealtades, no, sólo hubo deslealtades desde el PSOE...

"(El 11-M) fue la primera vez que en la Historia que a un Gobierno se le hace responsable de un atentado, y no a los terroristas". ¿Seguro? ¿No hubo alguien que quiso responsabilizar directamente al Gobierno de Felipe González del asesinato a manos de ETA de Tomás y Valiente al interpretar una manifestación masiva de ciudadanos contra el terrorismo como una censura al Ejecutivo? Vaya, qué mala memoria debo de tener...

"Por mucho que algunos se empecinen nunca me voy a arrepentir de la foto de las Azores, fue algo histórico". Claro que fue histórico, ahí te tengo que dar la razón. Sobre todo para las miles de personas que han muerto desde entonces sin motivo alguno. No me doy por aludido ante esta afirmación, yo no estoy empecinado en que te arrepientas, no. Simplemente sé que fue un inmenso error de Estados Unidos en el que participaste. Por sus actos les conoceréis...

"(La foto de las Azores es) el momento histórico más importante que ha tenido España en 200 años". Pues casi que prefiero las medallas olímpicas, fíjate tú... Pero la importancia te la reconozco, de verdad. Es una foto de la que muchos españoles nos avergonzaremos durante mucho tiempo, porque supuso formar parte de una guerra evitable y que se declaró por encima de la autoridad de Naciones Unidas, un organismo que, con esa y otras muchas decisiones, empieza a parecer obsoleto e innecesario.

"La constitución del 78 está siendo gravemente vulnerada con la complicidad del Gobierno". ¿Y por qué no presentas un recurso ante el Tribunal Constitucional? Creía que estaba para eso... Vaya defensa de España la tuya, que en lugar de actuar, teniendo en cuenta el poder de convocatoria que sigues teniendo, te limitas a lanzar la piedra y esconder la mano...

"Prefería abrir las ventanas en La Moncloa que levantar las alfombras. No llegábamos al Gobierno para revisar el pasado". Normal, para eso ya tuviste la complicidad de unos cuantos periodistas que (Anson dixit hace ya un tiempo en ese programa conocido como La noria) habían llegado a la conclusión de que Felipe González no podía seguir en el Gobierno.

"Nadie me puso lo del MLNV en la boca. Ni negocié ninguna tregua ni estuve dispuesto a aceptar condiciones". Y si nadie te lo puso en la boca, ¿por qué demonios tachaste a ETA de Movimiento de Liberación Nacional Vasco? Porque para mí, apoyando o no la negociación, siempre fue una banda terrorista. Zapatero nunca lo ha dicho y le habéis llamado de todo, tú y los tuyos. Y si no aceptaste condiciones, ¿por qué se produjo el acercamiento de casi un centenar de presos etarras a prisiones vascas? ¿Por qué nadie te hace esa pregunta y te pone en la tesitura de tener que dar una explicación?

"Claro que cometimos errores en el 11-M, pero ni intentamos mentir ni nuestra posición era una triquiñuela partidista". ¡Alabado sea el Señor! Nada menos que cuatro años y medio después de la mayor masacre terrorista de la historia de España, reconoces errores que te has pasado todo este tiempo negando. No voy a entrar en lo de las mentiras, que me enciendo más...

"Cuando dijimos que el atentado era imputable a ETA es porque teníamos todos los servicios de inteligencia de España y del mundo diciendo que había sido ETA". Vaya, pues al final voy a tener que hablar de las mentiras y todo... Si TODO el mundo estaba tan seguro de que había sido ETA, ¿cómo te explicas que el mismo día del 11-M hubier aya quien sospechaba con datos del terrorismo de origen islamista? Espero que, visto lo visto, haber creído con tanta seguridad que era ETA forme parte de esos errores que ahora reconoces...

"El PNV quiere la derrota de España a través de una negociación con ETA". Soy el tipo menos sospechoso de respaldar al PNV y a algunas de sus decisiones, pero me pregunto si esta afirmación no es querellable. ¿Seguro que tú no quieres la derrota del PNV a cualquier precio...?

miércoles, marzo 19, 2008

Cinco años y varios miles de muertos después

José María Aznar, ex presidente del Gobierno español: "No todos los problemas están resueltos, pero la vida de los iraquís es más fácil que con Sadam. Pueden participar en elecciones, hablar libremente... Existe libertad, la posibilidad de establecer una democracia, mayor seguridad. No es una situación idílica, pero sí una situación muy positiva".

George W. Bush, presidente de los Estados Unidos: "El éxito que estamos viendo en Irak es innegable. Expulsar a Sadam Hussein del poder fue una buena decisión, y este es un combate que América puede y debe ganar".

Esto es lo que estos grandes líderes del mundo libre tienen que decir cinco años después de la infame foto de las Azores. Después de cinco años. Después de varios miles de muertos (como a nadie le importa contar los muertos civiles iraquíes, las cifras oscilan entre los 82.000 y los 600.000; los soldados americanos y de otras nacionalidades sí se cuentan y ya van más de 4.000 fallecidos). Después de varios miles de millones despilfarrados en una guerra ilegal y absurda (entre uno y cuatro billones de dólares, gastados sólo por el Gobierno norteamericano). Después. Porque antes nadie quiso pensar en las fatales consecuencias que tenía dar la orden de atacar.

¿Eso es todo lo que tienen que decirnos después de cinco años? Mejor podrían haberse callado. Lo que dicen provoca la nausea cada vez que echamos un vistazo a un país que, día tras día, se levanta con las noticias de un atentado que se ha llevado la vida de decenas de personas. Ni Bush ni Aznar se arrepienten de nada. En sus castillos, en las alturas de sus reinos, viven muy bien. Será que tan arriba no les llegan las noticias de los miles de muertos. De las miles de vidas sesgadas. ¿Libertad? ¿Es libertad mirar siempre a todos lados buscando a un terrorista que pueda acabar con tu vida? ¿Esa es la libertad que Bush y Aznar ven en Irak? ¿Esa es la situación "muy positiva", el "triunfo innegable"?

Aznar vinculó para siempre el nombre de España a esa vergonzosa foto de las Azores, que los libros de historia pondrán en su sitio dentro de unas décadas. Digan lo que digan, Zapatero devolvió a este país parte de su dignidad al sacarnos de allí, al centrar la ayuda española en el desarrollo de Irak, no en su invasión, nunca en la colaboración con una guerra que no contó con el apoyo de Naciones Unidas, sino que fue un invento unilateral de Bush.

Escuchar ahora a Aznar proclamarse orgulloso de lo que hizo sólo tiene dos explicaciones. O es tan inconsciente y tan poco inteligente que sigue engañado por unas pruebas que ya todo el mundo sabe que se falsearon, o es un cara dura insensible e indeseable que buscaba "salir del rincón de la historia" sin importarle las consecuencias. En ambos casos, un tipo realmente peligroso, alguien que, afortunadamente, ya no ocupa cargo alguno en representación de España. Alguien a quien, por desgracia, seguiré oyendo de vez en cuando, pero al que ya nunca escucharé. Nunca jamás.

viernes, febrero 29, 2008

Todo un desperdicio

Me encanta hablar de política y suelo hacerlo en el blog, como sabéis los que pasáis por aquí habitualmente. Pero llega la campaña electoral y ese entusiasmo desaparece. Habréis visto que sólo el debate me ha llevado a tocar este tema en la última semana. Y es que no entiendo la utilidad de estos quince días regulados por Ley antes de unas elecciones, de verdad. Cada vez menos. Anecdotario sin importancia, frases grandilocuentes pero huecas, promesas a incumplir, estupideces sin sentido... Y, además, todo un desperdicio de dinero. Leo que los principales partidos políticos se van a gastar nada menos que 50 millones de euros en estas dos semanitas. Dinero que, en su mayoría, proviene de las subvenciones públicas que reciben las formaciones políticas. Qué desperdicio, insisto...

A pesar de mi desencanto absoluto por la campaña (que no por las elecciones, no confundir, que no tienen nada que ver por mucho que nos quieran vender que sí), estos días dejan muchas cosas que, en el fondo, muy en el fondo, tienen su gracia, y sobre las que me voy a forzar a escribir, más que nada porque algo tendré que decir, ¿no...? Y no, no voy a hablar ni de la niña de Rajoy (aunque no dejo de preguntarme por qué una niña y no un niño...) ni de su desconocimiento de lo que es un bonobús, no...

Resulta que José María Aznar ha debutado en campaña. Y lo ha hecho para decir, por encima de todo, tres cosas, tres mensajes fundamentales que deben ser algo así como su resumen de la legislatura y los motivos por los que hay que votar a su partido. Digo yo. Porque si no, no entiendo porque lo dice en un mitin. Que me pierdo, voy a esas tres cosas. La primera, que el Gobierno de Zapatero sigue negociando con ETA. La segunda, que en los cuatro años de mandato socialista ha habido, nada menos, un retroceso democrático. Y la tercera... La tercera es la que más me gusta, sí. Dice el ex presidente del Gobierno que no le gusta mirar al pasado. "Y podría hacerlo, porque nadie ha padecido lo que yo he tenido que aguantar y escuchar estos cuatro años", añade.

Lo primero, mientras no se demuestre lo contrario, forma parte de un discurso propagandístico, muy en la línea del que ha hecho su partido en los últimos cuatro años. Si tiene pruebas, que las presente o que se las dé a sus periodistas amigos y afines para que las publiquen, es lo mejor para que nadie pueda dudar de su palabra (aunque en España tengamos el hooliganismo de creer a pies juntillas lo que nos dice uno u otro político, en función de nuestra ideología política, sin exigirle nada). Lo segundo es directamente, y con perdón, una tontería. Una cosa es que no te guste un gobierno, que no compartas sus iniciativas, y otra cosa es un retroceso democrático. Hay que aprender ya de una vez la diferencia, y más cuando has tenido un cargo tan importante como el de Aznar.

Pero lo tercero... Ay, lo tercero... Eso es, sencillamente, una mentira. En primer lugar, él mismo llegó al Gobierno dentro de la mayor campaña de difamación (si fue justa o injusta que lo juzgue la gente y la historia, sobre todo la historia) a un presidente del Gobierno, a Felipe González, una campaña orquestada, además, desde Génova, y que incluyó la acusación a un jefe del Ejecutivo, por primera vez, de un asesinato de ETA. Y en segundo lugar, el presidente del Gobierno de la última legislatura, José Luis Rodríguez Zapatero, ha escuchado tantos insultos, de traidor y amigo de los asesinos para arriba, que decir lo que ha dicho Aznar es tan falso como que en Irak había armas de destrucción masiva.

No pasa nada. Es obvio que este Aznar que se proclama retirado de la política sigue siendo político. Para colmo, los lapsus de los dirigentes del PP no dejan de confundir a la gente y apuntar que Aznar sigue siendo, desde la siniestra sombra, mucho más que el presidente de honor del partido... En un mitin, esa reunión tipo akelarre que montan los partidos en torno a sus dirigentes como si fueran los nuevos mesías, el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, dijo que después de las próximas elecciones habrá "un gobierno popular presidido por José María Aznar". ¿Debería darle a este lapsus la misma importancia que se dio desde las filas populares al que tuvo Zapatero al hablar de "accidente" en lugar de "atentado"? Y, ya que estamos, insisto: ¿debería darle la misma importancia al bonobús que la que le dio la derecha mediática al precio del café de Zapatero? La respuesta es obvia: NO. Y no lo voy a hacer, qué demonios...

Ya sólo queda una semana de sufrimiento preelectoral. Qué asco de campaña, oiga...

miércoles, enero 23, 2008

España se rompe (II)

Y día tras día seguiremos teniendo evidencias de que España se rompe... pero por donde no hay que adelantar, por la derecha. Después de los dos casos de ayer, más o menos anecdóticos y triviales, ahora toca ponerse serios. Porque los autores de las dos felonías que toca denunciar hoy son importantes, tienen medios suficientes como para manipular a mucha gente y ningún escrúpulo a la hora de llevar a cabo esa manipulación. Y, se esté o no de acuerdo con sus ideas, se compartan o no sus objetivos, hay que denunciarlo. España ganaría mucho si sobre casos como éstos hubiera unidad. Pero las posiciones están ya demasiado enrocadas. España está demasiado rota para ser arreglada tan fácilmente.

José María Aznar, ex presidente del Gobierno, participó ayer en el IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, según dijo no como político sino como víctima que fue de un atentado de ETA. Sobra decir que aprovechó esa tribuna para arremeter contra el PSOE y contra el Gobierno. Era lo esperado. Pero hay una cosa que supera bastantes de los niveles de ruindad que ya ha alcanzado con anterioridad el anterior inquilino de La Moncloa, al que nunca le agradeceré lo bastante que prometiera estar sólo ocho años en el Gobierno. Aprovechó este cónclave de víctimas del terrorismo para pedir el voto para el PP. "Deben pensar bien si quieren dar su voto a alguien que les ha engañado en un asunto tan básico como es el terrorismo", dijo.

Habrá por ahí personas mucho más cualificadas que yo, sin duda, pero imbécil, lo que se dice imbécil, no me considero. Creo que soy lo suficientemente inteligente como para juntar dos ideas que aparecen separadas. Y recuerdo ese Pacto Antiterrorista que tanto decían defender Aznar, su sucesor designado a dedo y los dirigentes del partido que todavía preside (presidencia de honor, dicen), y que ese mismo Aznar firmó siendo presidente del Gobierno. Cuántas veces le habrán achacado a Zapatero su ruptura... El pacto comprometía a los firmantes a "eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo". Y tenía un punto especialmente dedicado a las víctimas.

¿Pedir el voto para el PP desde un Congreso de este colectivo es "preservar su memoria", como obliga ese pacto a hacer? ¿Cómo puede un presidente del Gobierno que llamó personalmente a todos los directores de medios de España para decirles el 11-M que el atentado lo cometió ETA, acusar a otro presidente del Gobierno de mentir con el terrorismo de telón de fondo? ¿Cómo puede mirar a nadie a los ojos y decir algo así? Yo tengo claro que Zapatero mintió, y lo he dicho aquí. Pero qué sectarismo, qué demagogia, qué manipulación... No espero de Aznar más que ataques e insultos como los de ayer a Zapatero o a quienes le votamos en su día o pensamos hacerlo en el futuro, pero pedir el voto para Mariano Rajoy en ese foro es simplemente rastrero. Es algo que está fuera de las reglas del juego democrático. Es algo indigno de alguien que ocupó la máxima responsabilidad ejecutiva del Estado. Y quien no lo quiera ver, allá él.

La segunda cuestión nace de esa cadena pública que ha superado ya los registros alcanzados por Alfredo Urdaci en TVE, donde se convirtió en el primer director de informativos del Ente Público en ser condenado por manipulación. Y aquí me toca la ifbra sensible porque estamos hablando, una vez más, de una descarada y vergonzante manipulación informativa. Es el manual de cómo fabricar una exclusiva. ¿Os suena eso de que no hay que dejar que la realidad estropee un buen titular? Pues eso es lo que hizo Telemadrid. Con descaro y sin pudor. Con un evidente objetivo de manipular a la opinión pública y ponerla en contra del Gobierno central. Por si alguien no lo sabe o tiene alguna duda, Telemadrid depende del Gobierno de la Comunidad de Madrid, el que preside Esperanza Aguirre.

El País relata los acontecimientos así. El pasado día 14, Telemadrid (en el informativo presentado por mi adorado Julio Somoano) emite un reportaje sobre "el coladero de inmigrantes ilegales", una puerta de servicio del aeropuerto madrileño de Barajas, en la T-4. En él, una periodista simulaba colarse por esa puerta con una cámara oculta. Lo que se les olvida decir en el reportaje (un olvido, sin duda, sin duda...) es que la periodista fue escoltada por un policía afiliado a la Confederación Española de Policía y por el portavoz de dicho sindicato, Roberto Gavilán, habitual colaborador de la COPE desde que se sumó sin dudarlo a la teoría de la conspiración sobre el 11-M. No creo que los inmigrantes ilegales gocen de tan excelsas compañías al cruzar ese "coladero".

También omite el reportaje que en julio del año pasado se desarticuló una red para colar inmigrantes ilegalmente en España, qué casualidad, con el método que, según Telemadrid, se está utilizando todavía (el tiempo verbal se modificó en las siguientes ediciones de los informativos; por si acaso...). Se detuvo a tres colombianos que pagaban a tres limpiadoras del aeropuerto madrileño, también arrestadas en la operación, que abrían esas puertas con sus tarjetas de AENA. El Gobierno de Madrid, el de Esperanza Aguirre, atacó por este reportaje al Gobierno central, al Ministerio del Interior y a AENA, organismo al que amenazó con denunciar ante los tribunales por su pasividad. Miente, que algo queda. Como ciudadano, como madrileño y como periodista, siento repugnancia ante casos así.

Sigan rompiendo España, sigan... Y echen la culpa a los demás, que eso lo saben hacer de maravilla...

viernes, enero 18, 2008

Mentiras y mentiras

Hay mentiras y mentiras. Todas son censurables, pero hay distintos grados. Estos días, como quedó de manifiesto en el programa de 59 segundos del pasado miércoles, espléndido debate preelectoral entre los directores de los principales diarios (¿piensa El País explicar su injustificada ausencia?), se está relacionando el conjunto de mentiras que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la negociación con ETA con el conjunto de mentiras que lanzó el Gobierno de José María Aznar después del 11-M. Mentiras ambas, y ambas criticables, insisto. Pero no son equiparables.

El Gobierno Aznar mintió con un fin muy concreto y muy egoísta. Había unas elecciones tres días después y la sensación, explicada además por dirigentes de ese Gobierno de que el PP ganaría por mayoría absoluta si ETA era la autora del 11-M y de que la victoria peligraba si era un atentado islamista. Se habló de dos líneas de investigación cuando ya se habían detenido islamistas. Se convocó una manifestación de forma unitaria en defensa de la Constitución, como si eso les importara a los autores de la masacre. Se provocó que la ONU mencionara a ETA en su comunicado de condena.

Aznar personalmente llamó a los periódicos para decir que había sido ETA. Se instó a las embajadas a aprovechar cualquier ocasión para decir que ETA era la autora. Y Rajoy se saltó la jornada de reflexión con una entrevista en El Mundo diciendo que tenía esa convicción moral. Aquella mentira sólo tenía un fin. Ganar las elecciones. Luego ya se vería cómo arreglar ese desaguisado.

El Gobierno Zapatero mintió sobre el fin de los contactos después del atentado de la T4 de Barajas, mintió sobre los contactos con la ilegal Batasuna. Mintió también sobre las condiciones para ese diálogo, la ausencia absoluta de violencia nunca fue un requisito indispensable. Mintió al no decir la verdad al PP sobre cómo iban algunos asuntos, en especial por los contactos del PSE con el mundo abertzale radical.

Al margen de las razones de seguridad del Estado y de intento sincero de que la negociación fructificara sin interferencias, que ni dudo ni afirmo porque no tengo datos verdaderamente fiables para hacerlo, lo hizo, obviamente, para no verse muy perjudicado en las encuestas. Pero nótese el matiz. Encuestas aquí, elecciones allá. El valor no es el mismo. La inmediatez tampoco. Y la relevancia real en el futuro político de España ni siquiera se parece en un caso y otro. En absoluto estoy diciendo que haya que pasar por alto estas mentiras. Pero no valen lo mismo que las anteriores. Así lo pienso, y así lo digo.

domingo, diciembre 16, 2007

Coincidencias preocupantes

Estoy precoupado. En apenas dos días, he tenido que admitir que coincido en dos ocasiones con manifestaciones realizadas por el presidente del PP, Mariano Rajoy, y en otra ocasión más con algo que ha dicho el ex presidente del Gobierno José María Aznar. Y estoy preocupado porque no recuerdo demasiadas coincidencias con sus pensamientos y porque, en realidad, no es que me entusiasme descubrir que existen esas coincidencias...
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El viernes fue el día de las coincidencias con Rajoy. Primero se mostró satisfecho y partidario de que Felipe González presidirá el grupo de sabios que estudiará los retos de la Unión Europea del futuro. Siempre he creído, y lo he dicho, que habría que aprovechar el bagaje de TODOS los ex presidente del Gobierno por el bien de España, tanto en nuestro país como fuera de nuestras fronteras. La propuesta de Zapatero de incluirles en el Consejo de Estado me pareció de lo más positiva, pero sólo Aznar aceptó y lo hizo para poder meter mano en el dictamen sobre el Estatuto catalán. Después renunció. Pero creo que es lógico alegrarse de que un español ocupe un puesto relevante, sea uno del partido que sea. Me alegró que Rato fuera al Fondo Monetario Internacional tanto como que Borrel presidiera el Parlamento Europeo. Y ahora me alegro por lo de Felipe sin dudarlo. Y es de agradecer que Rajoy también.
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Segunda coincidencia con Rajoy. Después de mucho pensarlo y de no haber movido ficha en este asunto, el líder popular criticó el canon digital. "No pueden pagar todos los ciudadanos sobre la base de que son sospechosos de hacer cosas que no son legales", dijo. Y es verdad. A mí que me cobren por si acaso me da por piratear algo me parece una sublime tomadura de pelo, un robo y una falta de sentido común. Lo que hay que hacer es perseguir al pirata de verdad y no al que copia un CD, y no dar por sentado que todo el material informático y digital que se vende va a ser utilizado de forma fraudulenta. Creo que no es más que una forma de sacar dinero para unos vividores que quieren seguir exprimiendo al consumidor por no haber sabido entender las ventajas de los nuevos medios de explotación.
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Y la coincidencia con Aznar. En una entrevista que publica ABC (que casi no he sido capaz de leer sorprendido por la permanente, injustificada y desmedida adulación al ex presidente del Gobierno de la que hace gala su autora, Josefina del Alamo), dice Aznar que España "es un país necrófilo, que ensalza a los muertos". Cierto. Se muera quien se muera, acaba siendo una gran persona, un gran profesional, un gran lo que sea. No importa que haya sido un delincuente o el mayor cabrón que se haya conocido. Si se muere, es bueno. La concepción de país necrófilo tiene una segunda vertiente. Los homenajes a los personajes verdaderamente importante sólo llegan cuando uno muere. Casi nadie se acuerda en vida de esas personas, pero en cuanto se muere le llueven condecoraciones y homenajes. Y me parece triste.
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Es un shock plasmar estas tres coincidencias, sí, no esperaba yo a estas alturas de la película tener que decir eso, y menos en la época preelectoral en la que vivimos, pero es la pura verdad y como tal la reflejo en estas líneas... Hablando ya en serio, esto es muestra de mi forma de pensar. No todo lo que diga una persona (o un partido) tiene por qué rechazarse sólo porque lo diga esa persona (o ese partido). Ni Aznar ni Rajoy serán nunca santos de mi devoción, pero si estoy de acuerdo con ellos no me tiembla el pulso al admitirlo. Garantizo al que tenga dudas que no produce dolor físico. Ojalá todo el mundo fuera capaz de hacer lo mismo, pero en este país cainita en el que vivimos es una utopía pensarlo...

viernes, octubre 05, 2007

La "gran crisis nacional" de Aznar

No sé cómo lo hace, pero cada vez que José María Aznar aparece en público lo hace con una cara de cabreo que no puede ser buena para la salud... Debiera este hombre reírse algo más, disfrutar de la vida ahora que ya no es presidente del Gobierno (ya que estamos, alguien le podía recordar que no lo es). Pero no, muy al contrario, cada vez que habla es para alertarnos de que España se hunde, de que Zapatero es la reencarnación del demonio, de que nos invaden las hordas nacionalistas, de que la economía se va a pique y de cosas así... No sé cómo la gente puede dormir por las noches, como no se asustan los niños, cómo somos capaces de salir de marcha los fines de semana... Puf, con la que está cayendo (y no hablo de la lluvia, claro)...

Lo último que nos ha dejado el señor Aznar ha sido en la presentación de un libro editado por su FAES de un senador de su partido. Allí dijo que hay "una fragmentación del sentido nacional". No, yo diría que hay dos. Por un lado, están los que nos hemos fragmentado para criticar a Luis Aragonés como seleccionador de fútbol. Y por otro, los que nos hemos fragmentado, como decía el ex ministro José Bono el otro día en 59 segundos (por mucho que algunos piensen que hace daño al socialismo, a mí me parece que es un tipo al que merece la pena escuchar, se esté o no de acuerdo con él) para que no nos den en la cabeza con el mastil de la bandera española.

Fragmentación de la que habla Aznar hay poca. Por un lado, están cuatro independentistas catalanes que hacen aquelarres para quemar fotografías del Rey, con la connivencia de los medios de comunicación, que dan demasiada trascedencia a un hecho sin demasiada importancial real. Y ahora, por otro lado, está la extrema derecha, que ya ha convocado una manifestación el próximo día 12, fiesta nacional en España, en Valencia y ya ha anunciado que van a quemar 500 símbolos independentistas como respuesta al hecho anterior. ¿No podíamos dejar la quema de objetos en las Fallas y en las hogueras de San Juan...?

Hilando la intervención de Aznar y esta presunta ola de antimonárquicos que inunda los medios de comunicación, el ex presidente censura que se "ataque interesadamente a la Corona" y defiende que "a España le conviene la Monarquía constitucional". No deja de ser curioso que las principales críticas al Rey estén llegando, precisamente, desde la Cope, la emisora más cercana al PP (Jiménez Losantos lanza día tras día mensajes poco gentiles hacia Juan Carlos I y le ha pedido públicamente que abdique). Y siempre he dicho que me alegra que Aznar apoye ahora la Constitución y el modelo de Estado que configura. Ya sé que el tema es viejo, pero es que no puedo olvidar aquellos artículos contra la Carta Magna que publicó cuando todavía no teníamos esa Constitución que ahora tanto le gusta. Ya se sabe que los conversos son los peores.

Dijo también Aznar que España vive hoy "tiempos de deslealtades". Y mira que pienso, pero no se me ocurre mayor deslealtad que la de meter a España en una guerra ilegal, a sabiendas de que es ilegal, después de que el propio Bush le hablara al entonces presidente del Gobierno español incluso de asesinar a Sadam Hussein y Aznar le respondiera con un silencio cómplice. Bueno, podría ponerse a la par de la deslealtad de no convocar el Pacto Antiterrorista que luego tanto decía defender después del mayor atentado que ha vivido España, el del 11-M, y de calificar de "miserable" a quien dijera que ETA no era la responsable. No sé, tengo dudas entre una y otra deslealtad...

Siempre pienso no hacer caso de lo que dice Aznar, pero al final siempre acabo cayendo y comento lo que dice. No sé, supongo que me puede el hecho de saber que este tipo ha sido presidente del Gobierno durante ocho años y que le presuponía un mayor sentido de Estado... A ver si la próxima vez que Aznar hable me consigo contener y hablo de cualquier otra cosa, del dolor que produce la muerte de un periodista de verdad como Carlos Llamas, de las ganas que tengo de que sancionen a Lewis Hamilton para que pierda el Mundial, de que hoy hace un día soleado o de cualquier otra cosa...

viernes, junio 15, 2007

Muy mal gesto de Aznar y González

Se cumplen 30 años de las primeras elecciones democráticas, después de la dictadura franquista. Yo nací ya en democracia y de la dictadura sé lo que me han contado quienes la vivieron y lo que he leído. Sin embargo, a pesar de esa falta de experiencia directa, valoro y mucho cada convocatoria electoral que tenemos. Ahora bien, parece que no todo el mundo lo hace.

Duele especialmente que haber sido presidente del Gobierno de este país no haya servido para que las personas que ocupado ese cargo se den cuenta de todo lo que eso supone. Tanto Felipe González como José María Aznar no acudieron a la celebración en el Congreso de esta emblemática fecha. Y lo peor es que ni siquiera sabemos por qué. Hace cinco años, en el25º aniversario, estuvieron todos los ex presidentes de la democracia. Entonces Aznar era presidente. Ayer sólo se vio a Leopoldo Calvo Sotelo.

Por descontado, la ausencia de Adolfo Suárez está justificada por motivos de salud (aunque me hayan contado que hay un impresentable, viejo compañero de trabajo, que tenga la desfachatez de decir que le podían haber llevado y sentarle allí un ratito; lo mismo le parece gracioso...) Por lo visto, Aznar ya tenía comprometido un viaje al Reino Unido, según informaron desde la FAES, esa fundación del PP que preside. González no parece tener excusa clara. "No fui, sencillamente", es lo que ha dicho el ex presidente socialista.

Horas antes de la celebración se quejaba Manuel Marín, presidente del Congreso, de que en este país los invitados más importantes no suelen acudir a los actos oficiales. Y tiene razón. En el caso de Aznar, lo entiendo como una muestra más de su manifiesta irresponsabilidad desde que salió de La Moncloa. En el caso de González, como un escalón más en su pasotismo más absoluto desde que dejó la Presidencia del Gobierno. Ambos casos me parecen muy criticables. Los motivos que expongo no son con ánimo de exculpar a nadie, por si alguien lo ha entendido así.

La única duda que le puede quedar a uno es que las invitaciones del Congreso llegaran tarde, pero González ha dicho que no tiene ninguna queja en ese sentido. Entonces, ¿por qué un ex presidente del Gobierno fija agenda para una fecha como ésta sabiendo que se va a hacer un acto en el Congreso, como ya se hizo hace cinco años? De Aznar me lo esperaba. Seguro que está tan feliz de haber hecho un nuevo desplante, interpretará él, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De González, pese a todo, no me lo esperaba. Tenía que haber estado. Pero ser ex presidente ya no es un valor en este país. A casi todos ellos les falta un sentido de Estado necesario y exigible.

viernes, mayo 04, 2007

Un irresponsable anda suelto

Supongo que reconocéis al tipo de la foto, ¿no...? Fue presidente del Gobierno de España durante ocho años, entre 1996 y 2004. Es actualmente presidente de honor del Partido Popular. Sucesor en la Presidencia de su partido elegido a dedo por Manuel Fraga. Es un político apreciado y despreciado a la vez por muchos. Amigo, o eso dice él, de George W. Bush. Y un irresponsable que anda suelto por el mundo.
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No tuvo suficiente con meter a España en una guerra, la de Irak, que se inició al margen de las Naciones Unidas bajo mentiras y promesas que siempre me parecieron falsas (¿os suena lo de un mundo más seguro, libre de terrorismo...? Poned el telediario y observad el penúltimo atentado en aquel país...). No tuvo suficiente con ser el presidente del Gobierno que no quiso contar la verdad a los españoles después del mayor atentado terrorista de la historia de nuestro país. No tiene suficiente con irse de vez en cuando fuera de nuestras fronteras a poner en peligro las inversiones extranjeras en España o las españolas en el extranjero. No. Ahora da una nueva muestra de irresponsabilidad de esas que uno no puede entender de ninguna forma, ideologías al margen.
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Por lo visto le han dado a Aznar la medalla de honor de la Academia del Vino en Castilla y León. El ex presidente del Gobierno aprovechó esta ocasión para criticar las decisiones y las campañas de la Dirección General de Tráfico, a la que yo defenderé siempre para acabar con una lacra que se cobra miles de vidas en España todos los años. "A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino", dijo. Se burló del eslogan de Tráfico, del No podemos conducir por ti. "Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a tí que quiero que conduzcas por mí?", sentenció este señor.
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Y terminó con la mejor frase posible. Aznar dijo que, como ciudadano, sabe cuántas copas de vino que puede beber sin poner en peligro a los demás. "Déjeme que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás". ¿Os suena? ¿Eso del "yo controlo"? ¿Pero quién se ha creído este señor que es para meter esas ideas en la cabeza de la gente? ¿Qué le hace pensar que se puede situar por encima de la ley? ¿Qué le impide aplicar este razonamiento a cualquier otro ámbito de la vida? ¿O al consumo de cualquier otro tipo de sustancia, por ejemplo la heroína o la cocaína? Espero que a partir de ahora se ejerza un férreo control policial sobre Aznar para comprobar su tasa de alcohol en sangre cuando se ponga al volante, ya que ha confesado públicamente de forma sibilina que sobrepasa los límites cuando quiere.
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Las palabras de Aznar serían graciosas si no tuvieran de fondo una cuestión dramática. El año pasado las carreteras se cobraron la vida de más de 5.000 personas, y más de la mitad de esas muertes se produjeron por un consumo excesivo de alcohol. Cómo me gustaría saber cuántos de esos soltaron el "yo controlo" que defiende Aznar antes de ponerse al volante. España es el país europeo en el que más personas mueren al volante bajo los efectos del alcohol. Y no deja de ser curioso que Muñoz Repiso, director de la DGT durante los años de Aznar en el Gobierno, fuera uno de los principales defensores de introducir en el Código Penal la sanción como delito a los conductores que hubieran bebido de más.
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No le falta razón a la presidenta de la asociación Stop Accidentes, Ana María Campo, que ha tachado las palabras de Aznar de "apología del terror en la carretera". El actual director de Tráfico, Pere Navarro, ha dicho que no le queda más remedio que atribuir estas declaraciones bien precisamente al alcohol o bien a la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas. Yo, en estos casos, siempre me acuerdo de un presidente de un equipo modesto de fútbol (creo que fue el Barakaldo, o al menos yo siempre cuento así la anécdota) quien, después de un escándalo árbitral de proporciones épicas (partido suspendido por expulsiones, no sé cuántos penaltis en contra), dijo: "Esto sólo puede tener dos explicaciones: el alcohol o las drogas". Qué asco me da que un señor que ha tenido tal alta responsabilidad en el Estado sea un completo irresponsable...

viernes, febrero 16, 2007

"Eso no es lo que le he preguntado"


Anoche pille por casualidad en televisión el programa de Eva Hache en Cuatro. Estaba hablando de José María Aznar y de sus recientes declaraciones en las que admite por fin que no hay ni hubo armas de destrucción masiva en Irak. Marta Nebot le preguntaba a la esposa del ex presidente del Gobierno, Ana Botella, por estas declaraciones. La concejal madrileña le contestó que Aznar fue quien suprimió el servicio militar obligatorio (cosa que, aunque sólo sea por egoísmo personal, le agradezco; yo me libré de la mili con dos prórrogas por estudios...) y que el único Gobierno que envió soldados de reemplazo a una zona de guerra fue el de Felipe González. "Eso no es lo que le he preguntado", le respondió Nebot a Botella, que se limitó a decirle que lo sabía pero que lo que le había dicho era algo que tenía que recordarse.
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Todos los días hay periodistas que se encuentran actitudes similares. El periodista hace una pregunta y el interrogado responde lo que le da la real gana. Y así se quedan preguntas sin respuesta. Tendemos a minusvalorar el tipo de periodismo como tal que hacen personas como Marta Nebot por su tono cercano a lo humorístico, pero al final son las únicas que se permiten afirmaciones como ésta, que deberíamos hacer todos los periodistas. ¿Por qué nos conformamos con cualquier respuesta si no es una contestación a la pregunta que hemos hecho? ¿Por qué parece que insistir en una pregunta es una falta de respeto y no lo pensamos tanto de no dar una respuesta a lo que quiere saber?
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Por eso precisamente, elevamos a categoría de héroe al periodista que insiste. Recuerdo una entrevista que Aznar, todavía en La Moncloa, concedió a Luis del Olmo. El periodista le llegó a insistir en cuatro o cinco ocasiones en una pregunta muy directa que el entonces presidente del Gobierno no quiso contestar. La pregunta era por qué Aznar se negaba a conceder una entrevista a Iñaki Gabilondo, entonces en las mañanas de la Cadena SER. Cuando vi las imágenes en televisión, y en medio de la redacción en la que trabajaba, me puse a aplaudir a Del Olmo. Eso fue valiente, porque lo mínimo que te puede pasar al hacer esa pregunta e insistir en ella es convertirte en un vetado más.
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Aznar, por cierto, suspendió un acto el otro día en Estados Unidos porque iban a acudir periodistas españoles, seguramente con las aviesas intenciones de insistir en este asuntillo de Irak. Todo un adalid de la libertad de prensa nuestro ex presidente del Gobierno, sí señor...

jueves, febrero 08, 2007

Aznar: "No había armas en Irak, lo sabe todo el mundo y yo también, ahora"


"Evidentemente todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva, eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé, ahora". Esto lo ha dicho José María Aznar. Sí, en serio, lo acaba de decir José María Aznar en la noche del miércoles en un coloquio. Aquel que era presidente del Gobierno de España cuando nuestro país apoyo oficialmente la guerra contra Irak con el argumento de que el régimen de Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva. Y, lo digo en serio, es un gran paso para la humanidad ver este tibio reconocimiento por parte de uno de los impulsores de aquella guerra. Reconomiciento, por cierto, que su partido, el PP, todavía no ha hecho en público.
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El 16 de marzo de 2003 se celebró la Cumbre de las Azores, en la que estuvieron el presidente del Gobierno español, Aznar; el de Estados Unidos, George W. Bush; y el primer ministro británico, Tony Blair, los tres artífices del ultimátum a Sadam Husein. El 20 de marzo, sin una declaración previa de guerra, comenzaron los bombardeos y la invasión. Durante esa breve guerra (apenas 20 días) murieron miles de iraquíes (militares y civiles, nadie se ocupó de contar los muertos de ese bando) y 177 soldados norteamericanos y británicos. Allí murieron dos periodistas españoles, Julio Anguita Parrado y José Couso. Éste último perdió la vida por el disparo de un tanque estadounidense al hotel de Bagdag en el que se alojaba la prensa internacional. La Justicia española todavía tiene en marcha el caso.
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La sangría no sólo continuó desde el fin de la guerra, sino que se recrudeció. En octubre de 2006, una revista británica cifró en 650.000 iraquíes los muertos desde el comienzo de la intervención militar. En febrero de 2007 se informó de que los soldados norteamericanos muertos en Irak eran ya 3.090, a los que había que sumar 123 bajas de otras nacionalidades. Los heridos, sólo entre los militares procedentes de Estados Unidos, ascendían a 22.401.
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Los daños de este conflicto no fueron sólo en forma de vidas humanas. Hay estudios que hablan del saqueo, destrozo o pérdida de 14.000 piezas de arte, diez millones de documentos y un millón de libros. Entre lo que se encontró destrozado figura el arpa de Ur, uno de los primeros instrumentos musicales construidos por la mano del hombre. En la invasión se han gastado más de 6.000 millones de dólares mensuales que podrían haber tenido fines mucho más aprovechables, quizá contra el hambre, quizá en la investigación contra el cáncer o el sida, quizá en la lucha ahora tan de moda contra el cambio climático. Hasta 620 ciudades del mundo vivieron concentraciones paralelas para rechazar la intervención militar. La manifestación en Madrid fue una de las mayores que vivió España en su etapa democrática.
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Señor Aznar, le agradezco sinceramente el reconocimiento público de que en Irak no había armas de destrucción masiva. Le habría agradecido mucho más no tener que escribir estas cifras. O, al menos, escribirlas sin tener que decir que aquella guerra que todavía continúa y que ni siquiera sé si acabará algún día contó con el respaldo de España. No hemos conseguido un mundo más seguro, como decía el ex presidente del Gobierno. No, eso seguro que no lo tenemos.