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jueves, mayo 23, 2013

¿Comentaristas? Hooligans. Y además malos

Nico Abad. "Periodismo puro".
Me rindo. Asumo que es una tarea prácticamente imposible la de ver una retransmisión deportiva que valga la pena, que me aporte algo más de lo que sacaría de una tertulia de bar. No ya de un partido de fútbol, que esa esperanza ya la había perdido por completo hace tiempo, sino deportiva en general. El pasado domingo no salía de mi asombro escuchando a Nico Abad durante la carrera de Moto GP. Y creo que ahora me asombra mucho más leyendo algunas frases de esta entrevista que concedió cuando se supo que sería él el encargado de esta tarea. "Esto es periodismo puro y duro. Te mandan a un sitio y cuentas lo que ha pasado. La electrónica, los chasis o los motores es cosa de Ángel Nieto, 13 veces campeón del mundo. Él sabe más que cualquier que nos está viendo. Yo voy a contar la carrera, lo que yo vea del Mundial. Es igual que hablar con un reportero de guerra que no ha disparado alguna vez", dice.

Si "periodismo puro y duro" supone decir frases trilladas, repetirlas porque le han gustado a su autor y pegar gritos, efectivamente el periodismo, el deportivo y el que no lo es, tiene un problema muy serio. A uno, ingenuo como pocos, le gusta pensar que el periodista, en primer lugar, tiene que saber de lo que está hablando. Si no lo sabe, parece realmente difícil que lo pueda contar con precisión. Dirá cosas, por supuesto, y hasta es posible que en alguna acierte, pero será del todo imposible que transmita a sus espectadores, oyentes o lectores una idea realista de lo que está pasando. Supongamos que ese aprendizaje del que Nico Abad habla en la entrevista lo ha realizado meticulosamente y ese paso lo ha superado. Lo que parece inexplicable es que culmine la entrada de Marc Márquez en la meta con gritos ahogados de "¡Márquez! ¡Márquez! ¡Márquez! ¡Márquez!" (sí, gritó el nombre cuatro veces). Ahogados porque hay que tener voz para ejercer de hooligan. Y de hooligan porque hay mil maneras de contar la hazaña de un deportista mucho más elegantes que esos gritos.

El problema no está en la forma de narrar, que también, sino en que tan pendientes como están los actuales comentaristas deportivos del hooliganismo, al parecer imprescindible para acometer esta tarea, ni se dan cuenta de lo que sucede... y eso que se supone que justo ese es su trabajo, contarnos lo que sucede. En esa carrera de Moto GP hubo adelantamientos de los que ni avisaron cuando se produjeron, del propio Márquez, por ejemplo, o a Lorenzo. Pegaban gritos cuando se acercaban, pero cuando efectivamente había pasadas (que tampoco vimos gracias a una realización bastante floja) nada de nada. La carrera se siguió mejor con la clasificación sobreimpresionada en la parte izquierda de la pantalla que con los comentarios. En la Fórmula 1 pasa lo mismo. Hooliganismo (no creo ser el único que cree que Antonio Lobato es uno de los motivos del antialonsismo, y sería un tema francamente interesante de analizar porque persigue exactamente lo contrario) y atención al grafismo en pantalla. Ahí me consuela la presencia de Pedro Martínez de la Rosa, al que es un placer escuchar porque se aprende mucho y se sigue la carrera de maravilla.

Futre. "¡Goooooooooool!".
Y ahí entramos en el peliagudo asunto de los comentaristas invitados, esos supuestos expertos a los que uno ya no sabe muy bien qué se les exige. Parece que el amiguismo es el factor determinante. Si no, es poco entendible que Futre fuera el escogido para comentar la pasada final de la Copa del Rey de fútbol. Con un español difícil de entender en muchas ocasiones, resoplando en cada jugada de peligro como si lo estuviera viendo en el salón de su casa, comportándose como un hooligan desbocado (hace no mucho estuvo viendo un partido con el Frente Atlético, visto lo visto sin duda un lugar mucho más adecuado para él) y gritando los goles como si estuviera en la grada. Ya había sido terrible la retransmisión que hicieron Juan Carlos Rivero y Manolo Sanchís en el partido del Real Madrid de las semifinales de la Champions, pero la final de Copa superó todos los niveles de lo lamentable porque, además, es buscado. Como juegan Real Madrid y Atlético, hay que poner a uno de cada equipo. Sus conocimientos, su capacidad de comunicar, lo que aporten... ¿Eso qué más da? Uno de cada equipo y a correr. Y eso, encima, en la televisión pública.

Pero volvamos a ese tema de los conocimientos. ¿Soy el único que tiene la sensación, casi certeza, de que nadie se prepara un partido como debiera? No ya que no sepan de lo que hablan, que también, sino que no reúnen el saber más básico que pueda importar durante la retransmisión. Os pongo en situación. Sevilla - Real Sociedad. En juego, la cuarta posición de la Liga. Real y Valencia comienzan la jornada con los mismos puntos, los levantinos ganan su partido 0-1 a las seis de la tarde del pasado sábado y se ponen tres puntos por delante. La Real empieza perdiendo y remonta, 1-2. Manolo Sarabia, experto en ese partido, dice durante la retransmisión: "creo que la Real tiene al average ganado con el Valencia". ¿"Creo"? Yo, como aficionado o como espectador, puedo creerlo. Tú tienes que saberlo. ¿De qué me sirve que Sarabia crea que el golaverage particular, que es el criterio que decidiría un hipotético empate, es favorable a la Real si voy a tener que consultar otra fuente para saberlo? Pues así con casi todo. Y no hablemos de las continuas confusiones en la identificación de los jugadores o los datos erróneos que se dan en las retransmisiones...

Lara Alvarez, Telecinco sigue sus modas.
Ya parece imposible acabar con este reino de vividores y hooligans en que se ha convertido el mundo de las retransmisiones deportivas, al que además por lo visto hay que añadir una presencia femenina bella a la que tampoco es imprescindible pedirle conocimientos previos. Y no, no es machismo, porque estoy segurísimo de que hay mujeres maravillosas en el mundo de la comunicación, en el del deporte y en cualquier otro; el género no importa lo más mínimo para esto. Esta moda la terminó de instalar definitivamente Sara Carbonero (eso sin contar con las dosis de morbo que añadía su relación sentimental con Iker Casillas) y Telecinco, muy sabia en estas lides, la continuó por ejemplo en las motos con Lara Álvarez. Así que, como nada va a cambiar en este sentido, sólo me queda pedir a los responsables de las emisiones que se planteen seriamente la posibilidad de ofrecer los partidos con una pista de sonido que sólo recoja el ambiente. Para confundir a los jugadores, ya lo hago yo. Me gusta el fútbol con comentaristas, pero quiero eso, comentaristas. Preferiblemente buenos. Pero sólo me dan los malos y los hooligans. Y así, prefiero el sonido ambiente.

miércoles, octubre 10, 2012

Los abusones y lo diferente

¿Puede una mujer de 37 años con sobrepeso presentar un informativo en televisión? Obviamente, no le veo el problema. Un espectador del informativo matinal de la norteamericana WBKT considera que sí. Entiende que Jennifer Livingston, que así se llama la mujer protagonista de este caso, es un mal ejemplo para la comunidad, en especial para las chicas jóvenes, porque, a su juicio, lo que muestra apareciendo en pantalla es "una de las peores elecciones que una persona puede adoptar y uno de los hábitos más peligrosos que mantener", la obesidad. Jennifer Livingston decidió responder en directo al e-mail que recibió de este espectador cabreado, el vídeo ha cogido una fama creciente, nombres destacados del mundo del entretenimiento norteamericano han salido en su defensa y el vídeo ha recibido tropecientas mil visitas en Youtube. Vamos a contribuir con alguna más, aquí tenéis el mencionado vídeo, siento decir que en inglés y sin subtítulos, aunque después adjunto traducción de buena parte del mismo.



"No sabes nada de mí y soy mucho más que un número en una escala. (...) Las palabras de ese hombre no significan nada para mí. Pero lo que realmente me enfada sobre esto es que hay niños a los que sí, que reciben e-mails tan críticos como el que yo he recibido y en muchos casos incluso peores día tras día. Internet se ha convertido en un arma, nuestros colegios en un campo de batalla, y este comportamiento se imita, pasa de gente como la que me ha escrito este e-mail. Si estás en casa y hablas de la "mujer gorda de las noticias", adivina, tus niños probablemente van a ir al colegio y llamar "gordo" a alguien. Necesitamos enseñar a nuestros niños a ser agradables, no críticos, y es necesario hacerlo con el ejemplo. (...) Y me marcho con este mensaje. A todos los niños que os sentís perdidos ahí afuera, que batalláis con vuestro peso, con el color de vuestra piel, con vuestras preferencias sexuales o con vuestras discapacidades, incluso con el acné en vuestra piel, no dejéis que los abusones desafíen lo que valéis. Aprended de mi experiencia que las palabras crueles de uno no son nada en comparación con los gritos de muchos".

La respuesta me parece brillante y creo que pone el foco en lo verdaderamente importante de este asunto. En esta sociedad nos sentimos demasiado libres y con derecho para censurar el aspecto, el comportamiento o los problemas de los que nos rodean con una facilidad que da pavor. Y lo hacemos sin pensar en las consecuencias, en cómo pueden afectar nuestras palabras o nuestras burlas a la autoestima de los demás. Es tan fácil dar un empujón para derribar como para impulsar, y optar por uno o por otro define cómo somos. No parece sencillo que una mujer casada y con tres hijos como Jennifer Livingston haga de lo que piensan sus espectadores sobre su aspecto un pilar fundamental de su felicidad, pero podría haber sido el caso. Y, como explica ella, el abusón, acosador o simple gracioso de turno podría haber escogido una víctima que no tenga su entereza, una madurez que le haga ver que se trata de un ataque gratuito o un entorno que le ayude a sobrellevar unas críticas banales como las de este tipo que escribió el mail que desencadena la historia.

El mensaje de Jennifer Livingstone me parece inspirador. Supongo que será verdad eso de que la televisión puede ser algo más que una herramienta de manipulación. Supongo también que tendría que ser normal que una mujer con el aspecto físico que tiene ella puede presentar un informativo, aunque en España la tendencia es obviamente la contraria (y en caso de que se rompiera, sin duda sería una excepción, algo llamativo, una cuota, no el reconocimiento del talento de esa persona en cuestión). Y supongo que también tendría que ser normal que ante un impresentable que manda un mensaje ofensivo nadie se haya preguntando cuál es la línea editorial de la WBKT, si es un medio demócrata o republicano, si es conversador o progresista, a la hora de salir en defensa de la persona agredida. Igual es que todavía tenemos mucho que aprender.

lunes, junio 25, 2012

Gracias, Sara

Sara Carbonero, trending topic. Que levante la mano el que se sienta sorprendido. Nadie, ¿verdad? Yo, desde luego, no lo estoy. Era más que previsible. Ocurrió hace dos años en el Mundial de Sudáfrica y tenía que suceder de nuevo en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Twitter ha magnificado la situación, como hace con casi todo, con lo bueno y con lo malo, pero es un tema como poco curioso. No sé qué pensara la propia Sara Carbonero de lo que ha sucedido hasta hoy, pero si de verdad es lo que ha escrito en Marca (lo que reproduce La Libreta de Van Gaal) creo que tenemos un problema de difícil solución. Una de las peores reacciones que uno puede tener ante las críticas es el síndrome de la persecución y eludir cualquier nivel de autocrítica, y eso es justo lo que demuestra la protagonista de esta historia con sus líneas.

Dice que las críticas que recibe son envidiosas y anónimas. La mía no es ninguna de las dos cosas. Y la de otras muchas personas tampoco. ¿Envidia? No, gracias. Ni la belleza ni los logros profesionales me despiertan envidia. Admiración y alegría cuando son merecidos, insatisfacción y pena cuando no lo son. Eso sí. E Internet es anónimo para quien quiera utilizarlo así, pero otros muchos tenemos una presencia clara e identificable en la Red. Meter todo en el mismo saco es un error siempre. ¿Que habrá gente que sienta envidia de Sara Carbonero? Sin duda. ¿Que algunos se escudarán en ese anonimato para lanzar barbaridades que de otro modo no dirían? Evidente. Pero eso es tan real como las críticas razonadas y justificadas a la labor y la presencia de esta periodista.

Sara Carbonero forma parte, quién sabe si quizá al principio sin quererlo, de una costumbre tan practicada a lo largo de la historia como todavía demasiado extendida en cualquier profesión en la que la imagen sirva para algo. El periodismo, sin duda, sigue teniendo ese halo de machismo y de florerismo a ambos lados de la trinchera. Por un lado, el periodista sigue hablando con machismo. El pasado fin de semana leí dos artículos. En uno hablaban de una piloto de coches. En otro, de una ministra griega. En las primeras líneas de ambos aparecía la palabra "guapa" para referirse a sus protagonistas. Y lo serán, quién soy yo para dudarlo, pero que alguien me explique en qué ayuda la belleza para desempeñar el trabajo de piloto o de ministro, sea hombre o mujer quien lo desempeñe, o qué valor tiene para destacar los logros profesionales de estas dos mujeres.

Que los medios de comunicación audiovisuales usan mujeres hermosas, siendo esa belleza el principal argumento para que trabajen en su puesto, está fuera de toda duda. ¿Decirlo es machismo? ¿O el machismo estará en utilizar ese concepto? No creo que sea machista quien lo critica, sino quien lo emplea por sistema. Machismo es que precisamente ella sea la única periodista de todos los que cubren la Eurocopa para Mediaset España que no tiene que llevar la camiseta de una marca deportiva por la que seguro hay mucho dinero sobre la mesa. Ella tiene que lucir de otra forma y por otros motivos. Y tan machista me ha parecido siempre tomar decisiones con la idea de colocar una belleza en la pantalla como acceder a ello. Conozco unas cuantas periodistas que profesionales como la copa de un pino, que son también auténticas preciosidades y que no basan su trabajo en eso o que no lo utilizan como argumento para progresar. Y conozco otras que, sin tener medidas esculturales o un rostro perfecto que no necesitan para saber de lo suyo, hacen un trabajo sencillamente excepcional.

Pero llegamos al centro de lo que tendría que ser el debate, si es que este tema en realidad merece tanto debate y tantas líneas escritas. ¿Es bueno el trabajo de Sara Carbonero? Sinceramente, no creo que el espectador pueda calificarlo así. Y antes de que alguien me califique de machista por decir eso, intento explicarme. Me es imposible saber si es buena compañera, si intenta hacer su trabajo lo mejor que sabe, si es dedicada, si cumple con las órdenes que le dan sus jefes. No la conozco. Jamás he trabajado con ella. Pero además de periodista soy espectador. Y desde ese ámbito sí puedo decir con claridad que Sara Carbonero no aporta nada útil a la retransmisión de un partido. Ella es responsable de eso, por supuesto, pero también lo son sus superiores, que han decidido darle un papel ingrato en el que el morbo es más útil que la información.

Lo que no acabo de entender es que Sara Carbonero, una persona que ha querido explotar su situación como más le ha interesado (con su puesto de trabajo, con sus anuncios, con su presencia en revistas del corazón), se sienta perseguida por una especie de Inquisición en Internet. Lo siento, pero no. Estamos en una situación en la que miles de periodistas están perdiendo su puesto de trabajo, independientemente de su categoría profesional y de sus conocimientos sobre sus ámbitos de trabajo. Incluso independientemente de su belleza, si queremos entrar en este juego de machismo. Hasta quien escribe un pequeño blog está abierto a las críticas de compañeros y espectadores. No voy a comprender nunca a quien se sitúa por encima de algo tan normal como la evaluación razonada de un trabajo, que además en este caso llega a tanta gente. O a quien equipara las burlas injustificadas con las críticas. O a quien evita la autocrítica, el mejor baremo que tenemos todos para saber si estamos haciendo las cosas bien o mal.

Siempre he sido bastante crítico con Sara Carbonero, con ella y con la situación que hay a su alrededor porque he encontrado motivos para ello. No porque fuera guapa, que eso me da igual. Pero también sentía cierta empatía con quien, de alguna manera, vive en un torbellino que no siempre busca. Con su explicación, quedan solventadas todas mis dudas. Gracias, Sara.

miércoles, marzo 02, 2011

"La noticia que todo periodista hubiera querido dar"

Ana Rosa Quintana siempre ha sido especial. Desde el famoso asunto de su libro (nótese la cursiva en el posesivo), tengo que reconocer que me quito el sombrero día tras día al ver que, cuando un asunto así habría enterrado al 99 por ciento de los profesionales de este país, sigue apareciendo en televisión. Bueno, no es que lo vea personalmente, pero en la parrilla de televisión sigue apareciendo su programa y que lo cancelaran supongo que se merecería cierto espacio en la prensa como para que me hubiera enterado. Ahora vuelve a estar de actualidad por haber conseguido "la noticia que todo periodista hubiera querido dar". Así calificó ella misma la confesión en directo, en su programa, que hizo Isabel García, esposa del todavía presunto asesino de la pequeña Mari Luz, Santiago del Valle. Y sí, claro que es la noticia que a cualquier le hubiera gustado dar. Pero dicho así a mí me parece un ajo y agua de lo más vulgar, un "os aguantáis que la he dado yo en mi programa y no vosotros en los vuestros". Es lo que hay, es la prepotencia del que se siente ganador, de quien considera que toda crítica que se le pueda hacer se debe a que tenemos envidia de sus logros.

Mucho se ha hablado en estos días de ese vídeo que colgó El Mundo en su página web en la que se ve sólo una pequeña parte de esos tres años de trabajo de los que presumía Ana Rosa. Una parte oscura y denigrante (del "no más cámaras" hasta que se apaga la que graba este vídeo pasa un minuto y medio). Poco más puedo añadir a lo ya dicho por tanta gente. Sólo un pequeño detalle. Un recuerdo cinematográfico. El dilema. Frost contra Nixon. Cuando vi esa película, un escalofrío me recorrió la espalda cuando vi la larga escena de la entrevista... y cuando llega el momento de la confesión de un ex presidente de los Estados Unidos. Cuando la vi, pensé que eso es hacer periodismo. Y me muero de envidia sabiendo que hay gente que vio eso mismo en el mundo real. Porque Frost es real. Porque Nixon es real. Porque aquella entrevista fue real. La confesión fue real. Y está en ese lugar donde todo parece estar, Youtube. Si a alguien le interesa, puede buscarla completa, porque engancha. Porque eso es periodismo. Eso es conseguir una confesión de igual a igual, sin necesidad de aprovecharse de la ingenuidad, la estupidez o la defienciencia mental de una persona. Eso fue conseguir la noticia que todo periodista quería dar. Pero hay manera y maneras de conseguirlo. ¿Que Ana Rosa está orgullosa de la suya? Mejor para ella.

Yo no lo estaría. Yo no creo que haya que aprovecharse de las personas para dar noticias. Yo no creo que merezca la pena mentir descaradamente a nadie para publicar una exclusiva. Yo no creo que el periodismo pueda ejercerse sin límites humanos. Yo no creo que esto sea una noticia de la que enorgullecerse por la forma en que se ha conseguido. Yo no creo que esto sea periodismo. Yo creo que hay que afear públicamente la conducta de quienes actúan así, aún a riesgo de que me califiquen de envidioso por no tener un triunfo que nunca querría. Y me da igual si el responsable es Telecinco, la productora Cuarzo, Ana Rosa Quinta, la redactora que aparece en el vídeo o cualquier otro que nos saquemos de la manga. Yo no sería capaz de dormir a gusto sabiendo que me he aprovechado de una persona para sacar una noticia. Pero lo que me duele de verdad es que, aunque ahora muchos se rasguen las vestiduras, mucha gente no está de acuerdo conmigo. No lo están muchos de los que ahora se han sumado al carro de las políticamente correctas críticas a este asunto. No lo están, no. Cada cierto tiempo sale una polemiquilla de éstas. Y los pasos son los mismos. El autor se enorgullece, los contrarios se escandalizan, hablamos del tema un par de días y después llega el olvido. Hasta la siguiente.

Me cansa. Me cansa mucho que el periodismo siga funcionando así sin que nadie haga algo.

miércoles, febrero 02, 2011

Periodistas publicitarios



Otro anuncio más de Sara Carbonero. En esta ocasión es el rostro que da a conocer las bondades del nuevo Ford Focus. Cada vez que veo un anuncio con la cara, el cuerpo, la voz y el nombre de un periodista me asalta el mismo debate. ¿Debe un periodista venderse a una marca comercial? ¿Es lícito que un informador profesional lance mensajes publicitarios y no periodísticos? Sinceramente, creo que no. Quien cobra de una empresa por anunciar un producto o servicio desempeñando al mismo tiempo la profesión de periodista suele negarlo, pero la credibilidad se resiente. Para mí el argumento es simple. Si estás dispuesto a pregonar el mensaje de una marca a cambio de una cantidad de dinero, cruzas una frontera que choca directamente con la información que ofreces a un espectador, a un oyente o a un espectador. En el caso concreto de Sara Carbonero, podría decirse que ni Ford ni Pantene (por citar otro de sus anuncios) entran en su campo profesional (que hoy es la información deportiva), y ahí encontramos una interesante barrera a mi argumento. Sin embargo, ella misma ha dicho en más de una ocasión que sueña con presentar un informativo. ¿Cómo daría entonces una noticia negativa sobre Ford?

Para que el debate no se centre en Sara Carbonero, que demasiado se ha hablado ya sobre ella (y por desgracia se seguirá hablando, con o sin motivo), recordemos que son ya unos cuantos los periodistas que han sucumbido a la magia (y al dinero) de la publicidad. Por ejemplo, Matías Pratas fue la imagen de ING Direct durante muchos años (no es éste el mejor anuncio de los que hizo, pero sí uno para ver qué clase de personaje público sí está llamado a protagonizar campañas publicitarias) y ahora mismo todavía se emite un anuncio de Jazztel con David Cantero como protagonista.





La pregunta que se me ocurre para estos dos casos es la misma. ¿Cómo darían estos periodistas una noticia que afectara a estas empresas? No estoy, por supuesto, acusando de nada a Prats y Cantero, porque desconozco si se han visto en la tesitura de tener que informar sobre ING o Jazztel. Pero sí digo que es una situación compleja. Para ellos y para el espectador. Y todo viene motivado porque no terminamos de entender la responsabilidad que debe de tener el periodista. Hay terrenos en los que no tengo muy claro que sea ético entrar, y creo que el de la publicidad es uno de ellos porque puede provocar conflictos de interés. Evidentemente, es lícito que hagan los anuncios que quieran, que ganen dinero como les venga en gana y que aprovechen su imagen como consideren oportuno. Pero yo no termino de verlo claro. Como tampoco veo con buenos ojos el salto del periodismo a la política y vuelta a empezar de gente como Luis Herrero, porque muchos lo verán (¿con razón?) como un pago al hostigamiento al enemigo político. Creo que hay que saber cuál es el sitio del periodista, no aprovechar la responsabilidad social inherente a la profesión para encontrar acomodo en lugares a los que de otro modo no habría llegado.

Insisto, es totalmente lícito lo que hacen los periodistas que protagonizan anuncios publicitarios. Pero para mí tiene unas inevitables consecuencias que hay que saber asumir, a título personal y también como gremio.

miércoles, enero 26, 2011

El fin del mundo

Amigos míos, el fin del mundo ha llegado.

No, no penséis que el Apocalipsis bíblico se cierne sobre nosotros.

Tampoco, perdonadme el leve apunte de egocentrismo es que este blog vaya a cerrar, no.

Pero el mundo se acaba. O se ha acabado ya o está a punto de hacerlo.

No puede haber otra explicación.

De otro modo, es imposible entender que ésto haya salido hoy en en informativo de Cuatro.



Porque esto sólo puede ser una noticia si el mundo se ha acabado ya, ¿no?

No puede haber otra explicación lógica ni racional.

Pero por si me quedaba alguna duda de que el mundo se ha acabado, después Hilario Pino ha dado paso a este otro vídeo.



Si es noticia que un tipo se ponga unos cuantos ladrillos en la cabeza o que un gato cruce las piernas, reconocedlo, la única explicación posible es que el fin del mundo ha llegado. O va a llegar. Y a veces pienso que nos lo merecemos...

viernes, octubre 08, 2010

Un gran análisis

Qué maravilla los especiales que ha emitido esta semana Telecinco sobre Mario Vargas Llosa. El del martes fue una bonita casualidad, pues todavía no le habían concedido el Premio Nobel de Literatura, pero el de ayer y seguro que también el que emiten esta noche, en horario de máxima audiencia, se pueden considerar un gran análisis de la vida, obra y trayectoria vital de un gran nombre de las letras. Fue maravilloso oírle hablar de sus inquietudes, de sus inspiraciones, de sus ideas. Qué gran trabajo de documentación, qué acertadas las entrevistas que tenían estos programas especiales, encontraron a gente que seguro que Vargas Llosa pensaba que se pondrían delante de una cámara para hablar de él. Y una delicia los tertulianos que juntaron, que ofrecieron un análisis certero y accesible de la obra literaria del escritor. Estoy deseando ya ver el de esta noche.

Espera, que no te entiendo bien... ¿Cómo dices...?

¿Que esos programas no existen ni se han emitido...? Ah, muy gracioso... ¿Cómo no van a hacer especiales televisivos sobre un Premio Nobel de Literatura en un país tan culto como España? Anda, que casi me pillas...

¿Pero lo dices de verdad...?

¿En serio me dices que lo que emitió Telecinco en la noche del martes fue una entrevista con la hermana de la amante del marido de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿No me tomas el pelo contándome que lo del jueves fue un documental sobre la vida, obra y milagros de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿Lo de esta noche es una entrevista con el marido de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿Y de verdad en las otras cadenas se ha hablado más de este asunto que del Premio Nobel...?

Vaya...

Eso sí que es un gran análisis del país en el que vivimos...

viernes, abril 23, 2010

¡Tiembla, Espe, llegan los visitantes!

Hace ya casi tres años (¡¡¡tres años!!!), recordaba por aquí que la mítica serie V, en uno de sus capítulos, nos hablaba de la presencia en España de los visitantes, esos alienígenas con aspecto humano pero en realidad similares a los lagartos. Córdoba, nos contaban, era el último bastión de defensa. Pues resulta que esa serie tiene un remake, que se está emitiendo ahora mismo en Estados Unidos (y que después de un arranque un tanto soso y que se alejaba bastante del concepto original, parece que empieza a cobrar interés), y que, como no podía ser de otro modo, también se ha acordado de España. ¡Y resulta que tenemos una nave visitante nada menos que sobre la Puerta del Sol!

A diferencia de la serie original, aquí no hay un emocionte relato sobre la lucha de los españoles contra los lagartos (a los que aquí todavía no se les ha visto mucho como lagartos, por cierto), sólo un plano del mensaje de la líder visitante, Anna (¿por qué demonios le han cambiado el nombre, con lo emblemático que era el de Diana?), a toda la población mundial. Lo que está claro es que estos visitantes no pretenden amedrentar los focos de poder de España, porque, de lo contrario, no estarían sobre el famoso anuncio de Tío Pepe de la Puerta del Sol. O, quizá, es que en realidad la única persona que podría defendernos de la invasión es Esperanza Aguirre, cuyo gobierno está a unos pocos metros de la zona en la que está la nave nodriza... ¡Tiembla, Espe, que llegan los visitantes...!

viernes, febrero 26, 2010

De líderes de opinión y estadísticas varias

Mira que veo poco la televisión, pero justo he dado con los dos momentos cumbres de la historia catódica (aunque ahora ya habría que decir digital, que nos quedan poco más de diez días para el apagón analógico...) de la pasada semana. Por un lado, vi la exhibición de testosterona de John Cobra en el programa en el que se escogió la canción que representará a España en Eurovisión. Y de eso prefiero no hacer comentarios, vaya... Por otro, vi el momento dorado de MQB (siglas que ya no sé si representan Mira quien baila, Más que baile o Madre, qué barbaridad). Este segundo ha pasado desapercibido, aunque a mí me ha llamado más la atención. Boris Izaguirre, excelso miembro del jurado de este programa, al calificar el baile de Belén Esteban, dijo de ella que es "una líder de opinión" de la que esperamos que todo lo haga bien. Una líder de opinión, me repito a mí mismo. Ya lo de "la voz del pueblo" me sonaba duro. Líder de opinión. Ahí ya me quedé sin aliento.

Y, claro, uno se pone a pensar en esto de los líderes de opinión. ¿Qué hace falta para convertirse en ello? ¿Qué obligaciones trae consigo para quien adquiere semejenate título? ¿Quién tiene la legítima potestad de nombrar a una persona como tal? No es que yo quiera serlo, no. No creo siquiera que las 48.786 visitas que ha recibido este blog desde noviembre de 2006 me califiquen en un puesto remótamente cercano al de un líder de opinión. Pero me pregunto cuándo una persona deja de ser un personaje público para ser un líder de opinión. Y visto que esta etiqueta sólo parecen dársela a quien grita mucho, a quien crispa más, a quien divide a las masas entre partidarios y detractores, casi mejor que paso de los líderes de opinión, que no he encontrado yo todavía a nadie que me haga seguirle de forma ciega en casi todo lo que diga.
Con esto de los líderes, no obstante, me he puesto a pensar en estadísticas que, si bien no guardan relación directa con este asunto, sí que me las tomo como argumentos de autoridad, como baremos que miden quién puede decir algo con criterio sobre la materia de la que hablemos. Así, me he acordado de una entrevista que vi hace ya algunos años con un director de cine al que no trago demasiado y al que no voy a mencionar por si acaso mi memoria es traicionera en los detalles de esta anécdota (como hace tanto de aquello, Google no ha podido ayudarme). Él, que presume de ser muy culto, comentó en aquella entrevista que había visto mucho cine a lo largo de su vida. Nada menos que 3.000 películas. Aquel día me picó la curiosidad y me pregunté cuántas había podido ver yo a lo largo de mi vida. Y nada más preguntármelo, estaba ya haciendo una lista para solucionar mi duda.
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Tomando como base mi videoteca de entonces y algún que otro libro enciclopédico sobre cine, comenzó la ingente tarea que llegó a buen puerto, para mi sorpresa, con bastante rapidez. Desde entonces, guardo un documento en mi ordenador al que voy añadiendo religiosamente cada título que veo. Contando con la que he visto antes de ponerme a escribir aquí, acumulo 1.914 películas (si esto fuera el Un, dos, tres y ahora una azafata multiplicara, seguro que me llevaba un buen pellizco económico...). Teniendo en cuenta que cuando ese director que pronunció esa frase ya me sacaba algo menos de tres décadas de vida y que yo no me dedico profesionalmente a esto del cine, tengo que confesar que estoy muy contento con mi cifra. Cifra, por cierto, que no incluye las repeticiones. Porque si tengo que contar las veces que he visto, por ejemplo, Star Wars, es posible hasta que supere ya a este prestigioso cineasta.

Esta portada de Mundo Deportivo, en su edición guipuzcoana, aporta la segunda estadística. Este caballero, del que desconozco la edad, pero que también aparenta bastantes años más que los que yo tengo, hará este fin de semana su viaje 193 para seguir a la Real. Me quito el sombrero ante él, porque tengo la misma visión sobre esta afición y porque hay mucho realista (y seguidor de otro equipo) de boquilla que no tiene estos desvelos por sus colores. Y he pensado lo mismo, cuántos viajes habré hecho yo ya para seguir a este mi equipo de fútbol. Como conservo estadísticas muy precisas y como el número es bastante inferior al de las películas que he visto, confieso que elaborar esta lista no me ha llevado más que diez minutos de mi tiempo.
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Viajo para ver a la Real desde el año 1997 (hay que añadir unos pocos viajes más realizados en familia antes de esa fecha), y desde entonces he cogido un tren o un autocar en 47 ocasiones. En ellos cuento, obviamente y a pesar de que ahí la Real juega como local, los viajes a San Sebastián (29), que para mí son largos y costosos pero terriblemente placenteros. He pasado por otras doce localidades españolas, por algunas en dos ocasiones, desde Vigo a Valencia, pasando por Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Salamanca o el pequeño Almendralejo. El récord lo tengo en la temporada 2007-2008, la de nuestro regreso a la Segunda División, en la que me hice nada menos que diez desplazamientos. Sería para mitigar el sufrimiento... En Madrid, además, he visto en directo, dentro de un campo (ya sea Bernabéu, Calderón, Vallecas o Getafe), otros 34 partidos. No me quejo tampoco de esta cifra, porque mi intención sigue siendo la de recorrer todo el país viendo a la Real y, por descontado, visitar todas las temporadas mi San Sebastián natal.
No soy un líder de opinión en nada, pero cómo pasa el tiempo y qué experiencia me va dando ya...

martes, enero 26, 2010

"Imbécil perdido"

Por un momento he temblado. He pensado que cuando Jorge Javier Vázquez ha dicho que estaba imbécil perdido (¿tendría que poner que supuestamente estaba imbécil perdido para evitar una demanda...?), afirmación que abría en la noche del martes la web de su programa, Sálvame, era porque se arrepiente de todo este asunto de Pop Star Queen (¿tendría que poner la cantante -o algo así- antes conocida como Karmele Marchante para evitar más demandas...?). Que se han dado cuenta de lo que hacen es telebasura pura y dura, que lo que están haciendo es crear una polémica tan artificial y tan chusca que no merece la pena perder un segundo más hablando de ella, que lo único que querían era conseguir audiencia de una forma lamentable, patética y triste, y llenar sus horas de programación con contenidos igualmente estúpidos pero que al menos no vulneran el horario infantil en televisión.

Pero no. Resulta que no. Debajo de ese titular, figura un subtítulo apasionante. "Lo que se puede hacer estando enamorado". Tal ha sido mi decepción por el auténtico contenido del vídeo sobre el titular que al final he decidido no verlo. No me interesan tanto las historias personales de este caballero, y por eso me he ido a la columna de la izquierda, que es donde está la chicha sobre este asunto eurovisivo. Pero chicha de verdad. Porque igual os habéis creído que esto no le importa a nadie. Pues no sabéis lo equivocado que estáis, amigos míos. Equivocadísimos diría yo. Y lo digo porque en el párrafo anterior yo pensaba como vosotros, pero según estaba escribiendo esto me he dado cuenta de que me han convencido. Sí, queridos visitantes de este pequeño rincón en el ciberespacio, sabed que la lucha de Telecinco, Sálvame y la cantante antes conocida como Karmele (ella se presentó como "mi mismidad" cuando declaró "la guerra" a RTVE) figurará dentro de unos años en los libros de texto como ejemplo de la defensa de las libertades y colectivas de los españoles.

He empezado a convencerme después de ver que el viernes unos fans de KarmelePopStarQueen han convocado una manifestación en Prado del Rey, sede de la perversa RTVE que ha decidido expulsarla de tan trascendente contienda. "¡Todos con Karmele!" es el lema. Yo no veo Sálvame (craso error el mío, sin duda), pero he conseguido averiguar que tanto la cantante como Jorge Javier Vázquez (que no se nos olvide que es todo un premio Ondas) han hecho un llamamiento al pueblo español para que acudan a la concentración. Ah, se me olvidaba, también han hecho un llamamiento para que la concentración sea a las 19.00 horas en lugar de las 12.00 horas que al parecer figura en la convocatoria, porque así, de paso, la retransmiten en directo en su programa. Yo iría, ¿sabéis?, pero me viene mal. Es que estoy pensando en que en España hay cuatro millones de parados y no consigo meterme todavía en el problema tan grave de Karmele. Pero grave es, ¿eh?, que eso quede bien claro.

Sigo contándoos los motivos de mi cambio de opinión, buceando en la citada web y justo antes de donde pone que os podéis bajar el politono de la canción de Karmele (el SMS sólo os cuesta 1,392 euros, baratito, ¿eh...?). Junto a la convocatoria de la manifestación, hay un manifiesto, claro. Pero este no es de los convocantes, sino de Telecinco.es. Dicen que RTVE se ha portado de forma "inaceptable, antidemocrática e inconstitucional". Nada más y nada menos. Y si lo dicen en Telecinco.es, y utilizando palabras tan grandilocuentes, tan hermosas y tan inspiradoras, debe de ser porque tienen razón. Porque, claro, ¿qué puede haber más democrático que un concurso de música? ¿Qué puede ser más inconstitucional que eliminar de dicho concurso una candidatura que no cumple las normas de los convocantes? ¿Qué puede haber más inaceptable en esta vida que algo tan descorazonador como ésto? El Manifiesto por la democracia eurovisiva se leerá en el futuro junto al Yo acuso de Zola, no lo dudéis.
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Por si todavía no he conseguido convenceros también a vosotros, almas cándidas, de la nobleza de esta lucha, faltan las palabras de la propia Karmele, mujer indefensa, hundida y humillada por el poder del ente público. Dice que se ha producido un "fraude contra la ciudadanía sobrerana y libre", "un engaño y un atentado en varios frentes: el de la libertad de expresión y voto, en el anticonstitucional" (esto ya lo había dicho Telecinco.es, pero es que es tan importante...), que RTVE "carece en estos momentos de credibilidad y está sobrada de censura" (porque censura es ésto; ¡me río yo de la dictadura franquista y de todos los regímenes del mundo que van asesinando a periodistas y cerrando medios de comunicación, sabrán ellos lo que es censura!). ¡Y sin duda tiene razón!

Lo dicho, amigos míos, soy un convencido más. Karmele Marchante, a pesar de no tener la más mínima formación musical, a pesar de que su canción sea un pálido intento de copiar la tontería que fue lo del Chikilicuatre del año pasado, a pesar de que incumpla las normas de Eurovisión y a pesar de presentar una canción chusca, horrible y mala de solemnidad, tendría que acudir a Oslo y representar a España. Por descontado, con esto quiero exigir, además de todas las dimisiones pertinentes en RTVE y en el Gobierno de España, la presencia en el Festival del Rey (lo suyo sería que fuera con toda la familia, por supuesto...) y del presidente del Gobierno, además de la de Fernando Alonso, Pau Gasol y Rafa Nadal (por aquello de dar lustre a nuestra presencia allí, vamos...) y la de cualquier otra personalidad de la cultura española que desee mostrar su adhesión a tan noble propósito. Y Gibraltar español, por cierto.

sábado, agosto 29, 2009

Impunidad televisiva

Esta es una de las imágenes de cabecera de la página web de la FORTA (Federación de Organismos o Entidades de Radio y Televisión Autonómicos). Aparte de esa hermosa y previsible corrección política de colocar a una mujer morena junto a otra rubia, reconozco que la risa de ambas mujeres no me produce la sensación de alegría, cercanía y felicidad que seguro tenía en mente quien decidió colocar dicha imagen como bienvenida. A mí la risa me viene a decir algo así como que las televisiones autonómicas son un claro reducto de chanchulleo, enchufismo y aprovechamiento amoral de las posiciones políticas de cada cual sin que el común de los ciudadanos pueda hacer nada. Ja, ja, ja. En tu cara.

Eso es lo que contaba este artículo de El País hace un par de días sobre los consejos de administración de las televisiones autonómicas, pero va más allá y se extiende, con especial incidencia en los servicios informativos, a toda su programación. Si eres afín, tienes trabajo. Si no lo eres, no. Y da importa que tengas conocimientos, profesionalidad o aptitudes imprescindibles para el trabajo. No saber hacer la O con un canuto también sirve a veces como mérito profesional, y más, por lo visto, si la adjudicación de un puesto depende de un político. Lo bueno de todo esto es que sólo tenemos acceso a una cadena autonómica y conseguimos el raro privilegio de librarnos del resto. Pero una basta para sentirse asombrado por el grado rastrero y triste que puede llegar a alcanzar la manipulación.

Hace unas semanas, y por puro aburrimiento, levanté momentáneamente mi veto sobre los informativos de Telemadrid para ver si en verano, y con los primeros espadas de vacaciones, la cosa seguía igual. Casi peor. Será que los suplentes quieren hacerse con un puesto en el equipo titular o que el gran hermano que todo lo vigila no descansa ni en agosto. No duré ni cinco minutos frente al televisor, la curiosidad me hizo lo mismo que algato. Y hay otro caso más con mayor gracia. Ahora resulta que se marcha el mandamás de la televisión valenciana, antiguo jefe de prensa del presidente de dicha comunidad autónoma. En su cadena sólo se dio una noticia del caso Gürtel: la absolución de Camps. Eso se llama manipulación. Pero no se ha ido por eso, no. Se ha ido, dicen, porque recibió trajes de la trama corrupta. De qué me sonará a mí eso...

Ofrezco mi voto y respeto perpétuos para el presidente autonómico que tenga el valor de devolver a la televisión pública la libertad que merece. Sin haber podido lograrlo del todo, porque parece una misión imposible, el único que da pasos positivos en esta materia no es un presidente autonómico, sino el presidente del Gobierno. Mientras no haya libertad y continúe esta impunidad política, social y televisiva, para mí las autonómicas es como si no existieran. Salvo que emitan fútbol, claro. Triste vida esta...

lunes, mayo 11, 2009

Muertes en directo

El otro día debatíamos sobre el futuro de la televisión a través de los realisties que inundan las parrillas. Visto que el objetivo parece ser humillar al personal que desfila por los programas o generar audiencia a través del morbo, me mostré convencido de que el siguiente paso a dar es una muerte en directo. Ahora veo el vídeo en el que Josué Estébanez de las Heras apuñala a Carlos Palomino. Es el vídeo que grabaron las cámaras del Metro de Madrid de un asesinato cometido el 11 de noviembre de 2007. El vídeo es esencial para el proceso judicial. ¿También para el resto de los mortales? Es difícil pronunciarse. Yo me habría conformado con ver el inicio y el final, sin llegar a reproducir nunca el momento de la puñalada mortal. A mí no me aporta nada, salvo constatar la sangre fría que se puede llegar a tener para sesgar una vida. Algo terrorífico, por cierto.

Como espectador me desagrada ver algo así, aunque estoy convencido de que habrá gente que tenga cierta necesidad de ver esas imágenes para tener la certeza de que los hechos ocurrieron así. Como periodista no llego a encontrarle sentido, aunque es obvio decir que todos los medios lo han reproducido y no han visto nada que deban omitir. Y la parte que más me preocupa es la de quienes conocen tanto al imputado por este asesinato como a la víctima. En este caso, ha hablado la madre del chaval que perdió la vida aquel día y aunque cree que es necesario que el vídeo tenga difusión, dice dos cosas muy a tener en cuenta. Primero, que ella no lo quiere ver. Y segundo, que los amigos del asesinado lo están pasando fatal tras salir a la luz pública. Muchas veces parece que eso no llega al debate interno de los medios de comunicación cuando se enfrentan a la decisión de publicar material tan sensible como éste. Yo, insisto, no lo hubiera publicado íntegro.

Tanto la conversación entre amigos como este caso me han recordado otro. En enero de 2001, un testigo murió durante el juicio por el asesinato de Lasa y Zabala, uno de los crímenes de los GAL. Aquel día, no hubo tiempo ni para el debate. Las imágenes se emitieron sin pudor alguno. Se vio la secuencia íntegra, cómo al comisario Jesús García García se le iba escapando la vida entre los dedos, con la mirada perdida, con el rostro desencajado, con mucho sufrimiento. Todos los informativos emitieron el vídeo a mediodía. Algunos tuvieron el pudor de difuminar el rostro del fallecido ya por la noche. Y al día siguiente más de un periódico decidió publicar una secuencia de fotos que dejaba bien a las claras lo que había sucedido. No se mostró respeto alguno por la víctima o por sus familiares y amigos. Porque, insisto, si ya me parece desagradable ver algo así sin conocer al sujeto en cuestión, no quiero ni imaginarme que fuera mi padre, mi hermano, mi hijo o mi amigo.

A diferncia de lo que ha sucedido ahora con el vídeo de la muerte de Carlos Palomino, que se ha acogido sin polémica, sin debate y sin crítica alguna a los medios de comunicación, en aquella ocasión sí se montó revuelo en torno a la difusión de las imágenes de Jesús García. ¿Tanto nos hemos acostumbrado a ver imágenes así que ya las aceptamos sin reservas y sin debate? ¿Tanto ha cambiado la sensibilidad del espectador en apenas ocho años? ¿Estamos dispuestos a ver en la televisión todo lo que nos echen a la cara? Si uno se acuerda del reciente caso de Jade Goody, las respuestas a estas preguntas parecen más que claras. Lo dicho, cada día que pasa estoy más convencido de que el siguiente paso es ver una muerte en directo, con una impecable puesta en escena y con muchas cámaras grabando desde diferentes ángulos. Incluso con una cámara superlenta. Todo sea por no perder detalle.

martes, enero 27, 2009

Las preguntas para el presidente

Otra vez, todo el mundo habla hoy del programa Tengo una pregunta para usted, el srgundo en el que el protagonista es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Punto a favor de TVE, sin duda, porque consiguió una audiencia muy elevado y el seguimiento de todos los medios de comunicación. Pero, aún a riesgo de colocarme frente a toda la opinión pública, no termino de ver las bondades de este formato. Me explico. Que un medio de comunicación delegue en los ciudadanos su misión de entrevistar a todo un presidente del Gobierno supone la asunción de un cierto fracaso. Colocar al presidente del Gobierno frente a un centenar de ciudadanos supone pensar que las respuestas de Zapatero van a aportar en este formato un valor distinto al que ofrecerían si las preguntas las hicieran los periodistas. O dicho de otra forma: el papel del periodista acaba por ser irrelevante, porque cualquiera puede plantear preguntas a un presidente del Gobierno con la habilidad suficiente como para que sean objeto de debate.

Y es verdad que algunos hacen buenas preguntas (supongo que ahí radica el valor de este programa), pero se pierde la esencia de la entrevista. En un cara a cara de este tipo, el objetivo tiene que ser uno: que el entrevistador dirija al entrevistado hacia donde él quiere llegar, nunca deja que el entrevistado se escape a su terreno. Eso, con este formato, es absolutamente imposible, porque apenas hay réplica. Valoremos las preguntas a Zapatero de una en una. ¿Cuántas cuestiones directas dejó sin contestar? Bastantes. E hizo bien (unas porque no le corresponde, otras porque no tiene los datos concretos, y otras, por qué no decirlo, porque las quiere eludir), que nadie piense que con ello estoy criticando la habilidad del político para solventar una pregunta con evasivas. Entre otras cosas porque muchas de las preguntas no tenían una respuesta que pudiera darles el presidente del Gobierno. La de si piensa que un feto o un embrión son seres humanos no me parece una pregunta para él, porque no puede darle una respuesta personal. No se trata de creencias, se trata de legalidad.

De lo que hizo Zapatero, tengo que lamentar su cada vez más inverosímil uso de la gramática. Como he tenido la suerte de ejercer de periodista desde unos meses antes de que el ahora presidente del Gobierno saltara a la primera línea política, puedo decir que le he escuchado en casi toda su carrera política. Y al principio Zapatero era un orador brillante, inteligente y coherente. Sigo recordando su primer Debate sobre el estado de la Nación, un debate magnífico por su parte, que protagonizó sin papeles que leer. Aunque la entonces controladísima (por Moncloa) prensa le dio la victoria inmediata a Aznar en aquel Debate, lo cierto es que las encuestas dos semanas después, sobre todo la del CIS demostraron que la gente vio vencedor a Zapatero. Yo vi vencedor a Zapatero y me alegró enormemente que los ciudadanos hubieran visto lo mismo que yo. Me reafirmó en mi vocación periodística. Pero hoy Zapatero se ha olvidado de hablar. Ya no sabe hacerlo. Y a mí, por eso, me ha periddo un poco.

Eso sí, el presidente dejó algunas cosas interesantes. Al margen de la polémica que algunos quieren montar ahora con lo de las armas vendidas a Israel (¿buscamos en los archivos para ver a quién vendía armas el Gobierno del PP...? Mira que si nos llevamos alguna sorpresa...), su presencia en el programa demostró que los mensajes no suelen llegar efectivamente al público. Hasta dos veces tuvo que aclarar que no se ha regalado dinero a los bancos. Otra más tuvo que negar que se haya mostrado en contra del plan de Bolonia. Y creo que otras dos veces tuvo que recordar que el eslogan del pleno empleo no pudo ser jamás una promesa (porque, entre otras cosas, Zapatero no firma contratos ni nóminas). Los mensajes no llegan. Me encantaría saber qué parte de culpa tienen (tenemos) los periodistas y comunicadores. Y, sobre todo, me encantaría saber qué porcentaje obedece a un trabajo mal hecho (algo que siempre se puede corregir si se conocen las causas) y qué porcentaje se debe a la manipulación de frases, cifras y noticias.

No voy a entrar en la diferencia de agendas y preocupaciones que tienen ciudadanos y medios de comunicación porque me parece un debate estéril y muy tramposo. Es obvio que al españolito de a pie en el fondo le da igual la financiación autonómica, quién gobierna una u otra comunidad autónoma o que en el PP anden espiándose o contraespiándose. Lo que le preocupo es el sueldo, la hipoteca y poder comer todos los días. Lógico. Pero los medios de comunicación no pueden informar sólo de eso, el espectro es y debe seguir siendo mucho más amplio. Si no se informara de todas esas cuestiones, estaríamos dejando al poder un marco de impunidad enorme.

viernes, octubre 31, 2008

Reflexionando sobre los comentarios

Cuando alguien me deja un comentario inteligente, me hace reflexionar y profundizar en mis ideas. Por eso los agradezco tanto, aunque a veces se me pase hacerlo de forma directa en los comentarios del blog. Este post surge, de hecho, de dos comentarios de una de mis últimas entradas, la de Curso de ética periodística. Concretamente, los de El Impenitente y Al-Duende. El primero me anima a que siga con la labor de denunciar los desmanes de los medios de comunicación, esos que hacen que muchos periodistas nos veamos obligados a criticar a nuestro propio gremio. Sí, yo desde luego pienso seguir, a pesar de lo que me recuerda el segundo (que las críticas parecen aseguradas por parte de aquellos que parecen vivir más cómodos en el corporativismo propio... que para el ajeno ya tendremos críticas, claro), aunque no sea el único palo que toque en este humilde blog. Y si antes me animo a proclamar que continúa mi cruzada, antes encuentro un nuevo caso que comentar.

Telecinco está ya anunciando una entrevista con Julián Muñoz, el ex alcalde de Marbella, que, por supuesto, se hará a cambio del pago de una ingente cantidad de dinero que según algunos han llegado a decir coincide incluso con la fianza que le impuso el juez del caso Malaya. A mí me da igual la cantidad, la verdad, la paga una televisión privada con sus ingresos por publicidad. Si nadie lo viera, no habría publicidad ni tampoco dinero para pagar estas exclusivas Allá cada cual. Y aunque podría cebarme con la calidad de los entrevistados de Telecinco (que en breve recibirá a Luis Roldán y que hace ya tiempo, por ejemplo, invitó a Mario Conde, ya en unas cuantas ocasiones a la mujer del tipo ese que está en la cárcel porque dejó en coma a Neira, y a quien, que nadie lo dude, entrevistarán en cuanto salga de prisión) o la poca ética de costear las fianzas judiciales de tipos así, no es ése el tema que me interesa con respecto a este caso.

Resulta que ayer vi un fragmento de un programa de Antena 3 en el que se critica abiertamente a Telecinco por haber comprado esa entrevista, dudando de su calidad e incluso pidiendo públicamente que se abra un debate sobre los contenidos de los medios de comunicación audiovisuales. Y aunque ya hemos visto muchos, éste es un ejercicio de hipocresía de tal envergadura que no se puede dejar pasar. Si Julián Muñoz va a Telecinco es porque la oferta económica es superior a la Antena 3. En Internet hay decenas de noticias que hablan de una "subasta" por esa entrevista a Julián Muñoz. El clásico quién da más. Y como ha sido Telecinco y Antena 3 no la ha conseguido (insisto, no me parece un mérito periodístico), ahora recurre al pataleo, a la crítica y al desprestigio de la cadena rival. Impresionante.

Esto entronca con el comentario que me dejó el amigo Al-Duende. Resulta que todo el mundo habla de regenerar los medios de comunicación cuando está abajo, pero cuando llega arriba, cuando alcanza los puestos de responsabilidad hace exactamente lo mismo que sus predecesores, esos a los que tanto censuró desde su puesto de base. La pescadilla que se muerte la cola: ¿pide el espectador lo que le damos o le damos lo que pide sin posibilidad de elección? Sigo creyendo que otra televisión, que forme y entretenga, es perfectamente posible, pero con comportamientos así jamás superaremos esta fase. Es más, sin duda empeorará. Ya hemos visto casi de todo en televisión, y la reciente polémica en la BBC inglesa demuestra que encima nos regodeamos con la superación de las cotas de cutrez.

La anécdota que cuenta Al-Duende me ha hecho recordar también aquello que pensaba con cierta inocencia en mis años de estudiante (hasta primero de carrera, que ahí creo que ya desperté del todo). Siempre me preguntaba cómo era posible que los profesores fueran a veces tan injustos y además a propósito al juzgar o evaluar a sus estudiantes. Me preguntaba si ya se habían olvidado de cuando ellos mismos eran estudiantes y sufrían el maltrato de sus propios profesores. Si habían aparcado los buenos deseos que, seguro, habían formulado aquellos días, aquellas promesas de no comportarse igual cuando ellos tuvieran el poder sobre el alumnado que da formar parte del profesorado. Y, por desgracia, es así en demasiados casos de demasiados ámbitos de la vida. Quien llega a jefe, se convierte en un tirano. ¿Por qué? No tengo ni la más remota idea. A mí no me ha pasado. ¿Me pasará? Hoy afirmo que no con rotundidad.

Cómic, cine y televisión 'simpsonizados'

En este inmenso mundo virtual que es Internet, uno puede encontrar casi de todo. Hoy me vais a permitir que os recomiendo un blog muy peculiar, llamado Springfield Punx. La idea de su autor, Dean, es recrear personajes de la televisión, el cine y el cómic como si tuvieran que salir en Los Simpson. La mezcla es muy curiosa, así que os animo a que os déis una vuelta por allí. Para picar vuestra curiosidad, os dejo dos ejemplos: Batman (visto desde la óptica del cómic, la serie de los años 60 y la más reciente Batman begins) y los 4 Fantásticos, dos de mis favoritos en esto del cómic. Pero hay mucho más y se actualiza con muchísima frecuencia.


miércoles, septiembre 03, 2008

Más hipocresías mediáticas

Sin que se haya enfriado todavía la hipocresía vivida durante los Juegos Olímpicos (y, además, como ya nadie habla de esto, me imagino que el Tibet será libre y China respetará ahora los derechos humanos...), los medios de comunicación me siguen dando motivos para denunciar la hipocresía que nos rodea. Nada parece estar a salvo de este mal tan extendido en el siglo XXI. Ahí van dos ejemplos que me parecen dignos de mención.


El fotograma que podéis ver arriba es uno de los poquitos que se podrán ver del primer episodio de la nueva temporada de Hospital Central. ¿Por qué? Porque no se va a emitir, esta noche sólo se podrá ver un pequeño resumen (al que me imagino que pertenece la imagen) para poder seguir la trama antes de la emisión del segundo capítulo. ¿Y eso? Pues resulta que dicho episodio, grabado en junio, tenía como una de sus tramas principales un accidente de avión, dicen, muy parecido al de Barajas. "Hemos querido evitar que todos los que se vieron implicados en el accidente tuvieran que revivirlo", dice Alberto Carullo, director de Antena de Tele 5, quien añadió que el equipo de la serie consideró "implanteable" la emisión de este capítulo tras el accidente que se cobró la vida de más de 150 personas en Madrid.

O sea que no podemos ver una historia de ficción porque se parece al accidente de Barajas pero sí podemos mercadear con los SMS que las víctimas (las de verdad, las personas de carne y hueso) mandaron a sus familiares antes de morir. No podemos ver una simulación de un accidente (ni siquiera el de Barajas, sino uno de ficción), pero sí imágenes de los cadáveres reales carbonizados en el aeropuerto de Madrid. No podemos ver en pantalla el sufrimiento de un personaje, pero sí regodearnos con el de una mujer que de verdad ha perdido a su marido, unos padres que han perdido a hijos y nietos o un hombre que ha perdido a su familia. Después de todo lo que hemos visto y oído sobre el accidente de Barajas, que ahora nos hablen de la protección a los afectados me parece una broma de mal gusto, una tomadura de pelo, una muestra más de la inmensa irresponsabilidad de los medios de comunicación de este país. Y, sobre todo, una hipocresía.

De todos modos, y aunque suene políticamente incorrecto, yo soy partidario de la emisión del capítulo y de no dejar que una tragedia sea un impedimento para la libertad de expresión artística. ¿No enseña esa misma serie otro tipo de tragedias? ¿Accidentes de coche, explosiones domésticas, navajazos producto de peleas o cosas similares? ¿Por qué a las víctimas de sucesos más cotidianos no se les quiere demostrar el mismo respeto que ahora dicen sentir por las del accidente de Barajas? Por pura hipocresía. Una serie de ficción es eso, ficción. No hay que darle más vueltas.

Por supuesto que respeto a quienes no deseen verlo y estoy convencido de que si yo hubiera vivido en primera persona una tragedia como la de Barajas no querría ponerme delante del televisor. ¿Pero por qué esconderlo en una lata? ¿Por qué esquivar temas o imágenes en la ficción audiovisual? El11-S, una tragedia que afectó a muchas más personas que el accidente de Barajas, nos dejó United 93 (una grandísima película, un relato estremecedor sobre el vuelo que, se supone, los pasajeros consiguieron estrellar en una zona deshabitada sin que llegara al objetivo de los terroristas). Con la misma moral con la que se oculta este capítulo, no habríamos visto esa magnífica obra. O se habría mutilado el climax de V de Vendetta, que presenta un vagón de metro cargado de explosivos (la película se estaba rodando cuando se produjeron los atentados de Londres). O cientos de casos similares.

La segunda hipocresía destacada de estos últimos días ha venido del mundo del deporte y de su magnificación a cargo de los medios de comunicación. El tenista David Ferrer cayó eliminado el otro día del US Open ante un jugador japonés que no tengo el gusto de conocer. Con el cabreo que llevaba encima el español por lo mal que le estaban saliendo las cosas en el partido, dio una respuesta poco correcta a la juez de silla que lo arbitraba. Dicha juez (sí, una mujer, por si había dudas), le dio un aviso por elevar su voz durante un descanso (dos avisos le cuestan un punto). "¿Por qué warning? Es normal, tú eres una chica. Las chicas no pueden hacer nada". La juez no le dio importancia alguna al hecho y soltó una sonrisa que sirvió para que el incidente no pasara a mayores en la pista.

Tras el partido, Ferrer pidió disculpas en un comunicado. "Lo que dije fue una tontería, producto de los nervios y sin pensar lo que estaba diciendo. Por supuesto jamás he subestimado a la mujer respecto al hombre, y quiero pedir perdón a todas las personas que se hayan podido ofender. (...) Estaba enfadado conmigo mismo y lo pagó el árbitro. Espero que aceptéis todos mis disculpas", concluye el tenista, confiando en que "no se le dé la mayor trascendencia" a este asunto. Pero como la cámara le cazó y los medios huelen la carnaza, pues resulta que el hecho sí ha tenido trascendencia. Mala suerte, David, porque la hipocresía ataca de nuevo, además en un campo en el que dicho argumento suele ser demasiado recurrente, y te ha escogido como víctima. Menos mal, eso sí, que no ha actuado el Ministerio de Igualdad (que yo sepa...).

A ver quién puede decir que no ha soltado alguna inconveniencia (machista, racista o de cualquier otro tipo) en un momento de ofuscación, por un revés deportivo, personal, laboral o en otro momento de la vida. ¿Nadie? Pues eso. Pero resulta que a este tenista no se le aceptan las disculpas, no sé muy bien por qué. He llegado a leer textos en los que se establece una conexión entre la reacción de David Ferrer y la muerte de decenas de mujeres en España a manos de sus parejas o ex parejas. Es como si un tipejo fuera a matar a su mujer gritándole algo así como que "si hasta David Ferrer dice que no podéis hacer nada bien, ¿cómo no te voy a matar?". No tengo ni la más remota idea de si este tenista es un hombre machista o no, no puedo defenderle en este sentido porque no le conozco. Pero ese comentario no se puede magnificar hasta los obscenos extremos que ha alcanzado.

Reconozco que a mí esto de la "igualdad" y el "machismo" ya me está empezando a fastidiar lo suyo. No me considero superior a la mujer (sí a algunas mujeres; ¿seré por ello un machista peligroso o será que por ser políticamente correcto y esquivar las críticas tengo que decir que TODAS las mujeres son más listas que yo...?), jamás en mi vida me he metido con una mujer por el simple hecho de serlo, pero sigo convencido de que muchas (y muchos que, en realidad, me temo que sólo quieren quedar bien) equivocan el enemigo. El linchamiento público a David Ferrer, siento decirlo, no va a permitir que un energümeno mate a su ex pareja. O que los sueldos de un hombre y una mujer a igual trabajo sea idénticos. O a que las empresas decidan incorporar a mujeres válidas en sus puestos de dirección. Tenemos el enemigo equivocado. Y así no se pueden solucionar los problemas.

miércoles, agosto 06, 2008

"Compañeros"

Ver los informativos de televisión es, desde hace algún tiempo, una tarea bastante ingrata, y más para quien adora el periodismo y ha ejercido la profesión, como es mi caso (aunque no en la pequeña pantalla). Informaciones que no tienen valor alguno, noticias prefabricadas y a veces incluso inventadas, errores cometidos por ignorancia y falta de interés en dar al espectador datos reales y veraces, intereses comerciales, desidia, nula credibilidad en algunos casos, nefasta selección de temas... Vamos, que a mí como periodista de vocación me duele ver en lo que se está convirtiendo la profesión en general y su faceta televisiva en particular. Ayer, dos ejemplos que me llamaron la atención.

La Sexta, informativo de las 14.20 horas. Sandra Sabatés presenta los deportes (ya lo he dicho alguna vez, pero no está de más insistir en ello: ¿por qué lo llaman deportes cuando quieren decir fútbol?) y nos informa del fichaje de Rafael van der Vaart por el Real Madrid. Sabatés suelta esa coletilla que tanta gracia me hace y que se escucha casi a diario en estos informativos. "Nuestros compañeros del diario Marca", dice, adelantaron la noticia un mes antes. Por lo visto, una exclusiva mundial, claro. Y a continuación añade la parte que provocó mi asombro. La presentadora explica que mientras Marca publicaba eso, "otros" decían que estaba fichado por el Atlético de Madrid. La imagen de fondo era una captura de la web del AS, el otro gran diario deportivo madrileño.

¿Prentenden decirnos que los del AS no son "compañeros"? ¿Que los del Marca son los únicos que publican noticias veraces? ¿Directamente que AS miente? Puedo imaginar que esto son órdenes de arriba que tienen su razón de ser en el litigio que mantienen Mediapro y Sogecable por el fútbol, pero ¿a ningún profesional le preocupa ya faltar al respeto a un colega con tal de conseguir esos objetivos? ¿Qué le dirá Sandrá Sabatés (o sus jefes, que son quienes tienen la verdadera responsabilidad; puede suponerse sin dificultad que la presentadora se pliega al interés de quien le paga la nómina, algo que ya es triste pero menos grave que quien da la orden, sin duda) a quien escribiera esa información en AS si algún día se cruza con él? A mí me daría vergüenza y agacharía la cabeza. Porque vergüenza es lo único que puede producir hacer algo así.

Telemadrid, informativo de las 20.30 horas. A falta de mi adorado Julio Somoano, me imagino que en sus merecidas vacaciones, presenta Mercedes Landete. Paso con cierta desgana por las tres primeras piezas del informativo porque sólo tienen un objetivo político, el habitual, atacar al Gobierno de Zapatero y crear un estado de opinión contrario al mismo. Y llega la noticia de los supuestos ataques de Joan Puig, ex diputado de ERC, a los extremeños. Ni siquiera me interesa entrar en el fondo de la cuestión más allá de decir que quien insulta como argumento es que no tiene nada sólido que defender y poco intersante que decir. El caso es que Puig escribió la palabra "malnacidos" en referencia a algún extremeño, sea político o ciudadano de a pie. Y Telemadrid, como otros muchos medios, no pierde ocasión de censurar a algún político catalán, claro. Pieza previsible en el informativo, sin duda.
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Pero aquí me asalta la duda. Resulta que casi al mismo tiempo que Puig escribía la palabra "malnacidos", Rosa Díez, adorada en Telemadrid desde que se opuso a Zapatero y diputada en activo (lo que le debería llevar a guardar las formas algo más si hubiera estilo en este país, pero...), escribía en su blog la palabra "lerdo", en alusión al vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes. Telemadrid, por supuesto, no dio la información. Un curioso doble rasero en la forma de dar a un hecho categoría de noticia. Y el caso es que tenemos dos insultos, los dos escritos en blogs, los dos escritos por alguien que ha ocupado u ocupa un escaño en el Congreso de los Diputados. ¿La diferencia entre los casos? Es tan obvia que da asco decirle. Órdenes de arriba otra vez, pero esta vez por una causa política en lugar de por una causa empresarial. Vamos, que sólo se convierte en noticia si sirve a unos intereses del poder. Igualmente vergonzoso.
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Y todo ello sucede mientras mantengo mi asombro por no haber escuchado todavía ni una sola palabra sobre los Juegos Olímpicos. Sobre los Juegos digo, no sobre otros asuntos que, por mucho que se diga, nada tienen que ver con la mayor cita deportiva del mundo. Oigo que hay atentados, censura, polución, represión... pero de deporte todavía ni una palabra. Veo a periodistas deportivos centrarse en todo lo negativo de China (país al que yo no voy a defender, desde luego), pero que callan ante otros países y en situaciones igualmente vergonzosas. Será que piensan que no tienen un escaparate tan bonito para lucirse como unos Juegos Olímpicos. No pasa nada, pronto nos sumaremos todos al carro de los deportistas ganadores, en cuanto empiecen a caer las medallas. Y nos olvidaremos de ellos con la misma facilidad... Qué triste...

martes, agosto 05, 2008

¿Te hubieras llevado los 50 millones...?

Siempre me han gustado los concursos de contenido más o menos cultural, de esos que, por lo menos, te dejan algo en la cabeza. Alguna pregunta inteligente, alguna prueba interesante, algún conocimiento de algo. Aunque hace tiempo que ninguno me engancha de verdad, me tiene un poco aficionado el de ¿Sabes más que un niño de Primaria?. Es asombroso ver el desconocimiento que tienen algunos de los concursantes, casi tanto como comprobar la inutilidad de algunas de las cosas que estudian hoy en día los niños. Y, qué demonios, siempre es divertido ver a un crío reírse de un adulto con razón.

Ayer, no sé por qué, viendo la edición de este concurso, me acordé de 50 por 15, la edición española de ¿Quieres ser millonario?, que presentó hace ya unos cuantos años por primera vez Carlos Sobera en Telecinco. Y me acordé del primer tipo que ganó los 50 millones de pesetas tras acertar las quince preguntas del juego. Y me acordé de que tengo un artículo de El País en el que vienen las quince preguntas. Y como recordaba que me pareció un camino no excesivamente complicado pero en el que no hubiera acertado las quince preguntas, me he puesto a hacerlo de nuevo a ver el resultado.

Si no os acordáis de las normas del concurso, os las digo yo. Cada pregunta se ofrecen cuatro opciones y hay tres comodines que se pueden utilizar una sola vez: el de la llamada (30 segundos de conversación telefónica con una persona previamente escogida de entre un grupo de conocidos aportados por el concursante al programa, para pedirle ayuda), el del público (se le hace la pregunta a quienes asisten al programa y se le dan al concursante los porcentajes de personas que han optado por cada respuesta) y el del 50 por ciento (de las cuatro opciones, se eliminan dos de las equivocadas). Ahí van las preguntas...

1) 25.000 pesetas.
¿Qué nombre recibe concretamente la persona a quien beneficia un contrato de seguro?
a) Asegurador, b) Beneficiario, c) Polizón, d) Segurata.

2) 50.000 pesetas.
¿Qué nombre recibe el tambor muy grande de orquestas y bandas que se toca con una maza?
a) Tamboril, b) Pandereta, c) Casacabel, d) Bombo.

3) 75.000 pesetas.
¿Qué calificativo concreto se otorga a la persona que pronuncia confusamente las palabras?
a) Locuaz, b) Trapajoso, c) Orador, d) Maestro.

4) 150.000 pesetas.
¿De qué Estado norteamericano es capital Indianápolis?
a) Indiana, b) Montana, c) Ohio, d) Luisiana.

5) 300.000 pesetas.
¿Qué voz inglesa se utiliza para designar al agente financiero y bursátil?
a) Stoker, b) Joker, c) Broker, d) Locker.

6) 350.000 pesetas.
¿A qué hacen referencia las palabras dórica, jónica, corintia, compuesta, toscana y salomónica?
a) Nombres femeninos, b) Tipos de estrellas, c) Tipos de columnas, d) Sustancias químicas.

7) 450.000 pesetas.
¿Quién es el alcalde del pueblo Villar del Río en Bienvenido, Mister Marshall?
a) Francisco Martínez Soria, b) José Isbert, c) Antonio Resines, d) Eduardo Fajardo.

8) 600.000 pesetas.
¿Cuál es el planeta más alejado del Sol?
a) Saturno, b) Venus, c) Tierra, d) Plutón.

9) 750.000 pesetas.
¿De qué se alimenta casi exclusivamente el koala?
a) Hojas de eucalipto, b) Gusanos, c) Flores, d) Insectos.

10) 1.500.000 pesetas.
¿Qué potencia nuclear instaló en 1961 bases de misiles en Cuba, provocando un conflicto internacional?
a) Unión Soviética, b) Estados Unidos, c) India, d) China.

11) 3.000.000 pesetas.
¿Cómo se llama el punto a partir del cual empiezan a ser perceptibles los efectos de un estímulo físico?
a) Umbral, b) Umbría, c) Uncial, d) Unicaule.

12) 6.000.000 pesetas.
¿Cuál de los siguientes verbos se refiere al cuidado de las abejas?
a) Avispar, b) Pastorear, c) Abarbar, d) Abejarucar.

13) 12.000.000 pesetas.
¿Qué son los hotentotes?
a) Pueblos africanos, b) Monumentos antiguos, c) Insectos acuáticos, d) Cobertizos árabes.

14) 24.000.000 pesetas.
¿Cómo se llamaban los seres repugnantes de aspecto humano que encontró Gulliver en el país Houyhnm?
a) Viborgs, b) Yahoos, c) Danns, d) Jarttüns.

15) 50.000.000 pesetas.
¿De qué fruta se obtiene la copra?
a) De la piña, b) De la cereza, c) Del coco, d) Del albaricoque.

Se dijo en su día, por supuesto sin que nadie pudiera probarlo, que el concurso facilitó el camino de este concursante a los 50 millones para mantener el interés por el programa entre la audiencia. Aquel día, de hecho, logró un 37 por ciento de share. Yo no sé si fue así, pero el cuestionario no es demasiado complejo. Yo he acertado 12 sin necesidad de comodines, las siete primeras del tirón, con lo que me habría llevado sin ayuda 450.000 pesetas. Las preguntas 8, 12 y 15 se me han atragantado, pero creo que con el comodín del 50 por ciento me podría haber salvado en la primera, el de la llamada en la segunda y el del público en la tercera (¿mucho confiar...?). Las respuestas, en los comentarios de este post. ¿A vosotros qué tal os ha ido...?

Este, por cierto, es el imprescindible vídeo que he encontrado en Youtube de la última pregunta que le hicieron a Enrique Chicote, el tipo que se llevó los 50 millones en el ya lejanísimo 22 de septiembre del año 2000 (espero que no os hayáis hecho trampas escuchando la respuesta de la última pregunta antes de hacer el test...). Enorme la soberbia con la que usa su último comodín, casi tan enorme como la tranquilidad de su mujer al escuchar que le van a hacer una pregunta que le puede dar un premio de 50 kilos...

sábado, julio 19, 2008

Presumir de incultura

Andaba yo pensando estos días el problema que supone la incultura del personal y, sobre todo, presumir de esa supuesta cualidad. Sí, vivimos en un mundo donde no importa que no sepas de nada. Y aún diría más, donde se premia no saber nada y alardear de ello. No es que yo sea la persona más culturizada del mundo, ni mucho menos, mis lagunas tengo y, cuando puedo, hago esfuerzos para subsanarlas. Pero eso de la cultura general es un bien muy preciado, y no sólo para ganar al Trivial. Ejemplos de la incultura hay a mansalva, pero estos días me he topado con dos que me han hecho gracia en televisión.

El primero fue viendo un informativo de Antena 3. Luis Aragonés no es capaz de pronunciar bien el nombre del equipo turco que le ha fichado. En lugar de Fenerbahce, él dice Ferenbahce (nótese el cambio de posición de la n y la r). Terminado el vídeo, nuestro amigo periodista, cinco años de carrera y un supuesto bagaje, dice: "Luis es campeón de Europa, que lo pronuncie como quiera". ¡Ole su gracia, sí señor! ¿Qué habla mal? Pues qué más da. Le faltó decir algo así como que él tampoco tenía ni idea de cómo se pronuncia y que, en realidad, le da igual. Darse un paseo por los informativos suele ser bastante descorazonador, se dicen tantas barbaridades que da auténtico miedo...

Segundo ejemplo, este dentro del maravilloso mundo de los concursos. Por Pasapalabra desfilan cuatro famosos todos los días que ayudan (¿ayudan?) a los concursantes a sumar segundos para la prueba final. Por razones veraniegas (vamos, que ya no hay ningún informativo que empiece a las 20.30 horas), estoy viendo estos días, no todos pero sí la mayoría, el concurso en cuestión. Esta semana, asistí a un portentoso duelo cultural entre Inma del Moral y Melody.

Ambas soltaron muchas perlas, pero sobre todo me quedé con una de carácter cinéfilo. A la pregunta "¿qué baile protagonizó Marlon Brando en París?", la rubia presentadora no fue capaz de dar una respuesta. No supo decir ningún baile, no tenía ni la más remota idea de a qué se podía estar refiriendo la pregunta. Y no lo disimuló. El rebote a Melody lo terminó de arreglar. "Un vals", dijo con aparente seguridad. No, Melody, no, eso es en las bodas y El último tango en París va a ser que exploraba el terreno del amor desde un punto muy alejado de las bodas... La cantante, por cierto, cumple 18 años en octubre, así que ni los dos rombos pueden impedir que vea la película en cuestión.

Pero mi sorpresa ha sido enorme al comprobar que la mujer de la foto de arriba, Manoli Casas, logró hace unos días el premio del programa a pesar de contar en su equipo con la inestimable ayuda de Inma del Moral y uno de los actores de la serie Aída, Eduardo Casanova (otro que se las trae...). Aunque sólo le consiguieron 24 segundos, la concursante pudo ganar un premio de 192.000 euros. Para ello, tuvo que batir un récord. Es la concursante que ha ganado el premio final con menos segundos disponibles.

Nada, a freír espárragos todas las teorías que uno pudiera lanzar aquí sobre lo improductivo de la incultura... Si al final va a resultar que estoy equivocado y eso de saber no sirve para mucho... Ay, cómo echo de menos El tiempo es oro... Y mejor no añado más que un vídeo de aquel magnífico concurso, el único que he encontrado en Youtube, porque me temo que voy a descubrir que muchos de los que me puedan leer no tienen recuerdo alguno de El tiempo es oro, con su gloriosa prueba final con todas las enciclopedias al alcance de los concursantes, y me puedo deprimir...

miércoles, julio 09, 2008

"Quiero que localicen a esta mujer"

En el capítulo 17 de Luz de Luna, esa mítica serie de los años 80, los detectives protagonistas, Maddie Hayes y David Addison, reciben a un hombre que les entrega un dossier y les dice: "Quiero que localicen a esta mujer". No la conoce y no tiene ninguna foto de ella. Y, ante la cara de asombro de los detectives ante semejante rareza de caso, así les explica los detalles del mismo:

"Esto puede parecer poco ortodoxo. No sé quién es esta persona, no sé quién esa mujer, jamás la he visto. Tengo 39 años. He ganado más dinero el año pasado que mi padre en toda su vida. Cambio de coche cada dos y años y medio. Tengo una casa y también un barco. Soy la clase de hombre que lee Playboy, que no sale de casa sin su tarjeta de American Express. Me afeito dos veces al día porque nunca se sabe a quién puede conocerse. Creo en Dios pero no en una religión necesariamente. Y estoy miserable y terriblemente solo.

Ahí tienen todo lo que busco en una compañera, en una pareja. No sé si existe ni estoy seguro de que exista. Pero si ustedes la encuentran, yo les pagaré 30.000 dólares. Llevo 20 años por ahí diciendo todas las mentiras que los hombres dicen a las mujeres y no la he encontrado.

¿Han salido por ahí últimamente? Yo ya no sé qué hacer. Cada noche, clubs, bares, búsqueda, citas personales por computadora. Y no la he encontrado. Estoy empezando a pensar que no existe en absoluto. Pero luego pienso que tal vez no sea su culpa, sino la mía, que tal vez no sepa cómo encontrarla. Me he planteado esto como si buscara a una persona desparecida. Entonces, ¿por qué no acudir a especialistas entrenador para encontrar a gente desconocida basándose en una mera descripción?".

Me quedan todavía unos años para llegar a los 39. Todavía no tengo casa propia y, la verdad, no creo que tenga nunca un barco. Por descontado no me afeito dos veces al día (por Dios, qué coñazo...), ni tengo coche. En realidad, no tengo ni carnet. Y tampoco leo Playboy, francamente... Como tampoco tengo 30.000 dólares, no sé por qué pero me da a mí que David Addison y Maddie Hayes no aceptarían mi caso...