Ya incluso antes de bautizar este blog pensaba que el mundo era peculiar. Pero España es aún más peculiar que el resto del mundo. Tiene que serlo por fuerza. No tengo muchas experiencias de primera mano, pero me resulta inverosímil pensar que haya otro país en el que intenten convencerme de que haciendo que el despido sea más fácil y barato se pueda generar empleo. O que se puede generar tanto empleo que compense el paro que se puede generar con tanta facilidad que se da a los empresarios (y pienso en los grandes, no en los pequeños y medianos, que esos sí creo que sufren por lo suyo y por lo de los suyos).
Tampoco creo que sea muy habitual que el presidente del Gobierno se esconda y mande a subalternos a explicarnos reformas que desde su propio Ejecutivo se consideran históricas, por mucho que dicho presidente sea la persona menos propensa a dar la cara. O, ya puestos, es como poco peculiar que ese mismo presidente del Gobierno reciba antes en La Moncloa a una figura del deporte élite, Rafa Nadal el martes, para hablar de que los franceses dicen que nos dopamos, que al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba el miércoles, imagino que para hablar de cosillas sin importancia como el 25 por ciento de paro del país.
No sé si habrá otro lugar en el mundo en el que el juez que investiga a unos criminales es condenado antes que esos criminales, que de una trama de corrupción inmensa el primer culpable sea quien la investiga. O que un juez, ese mismo que ha sido condenado, diga que la suya era una condena dictada de antemano (¿de verdad soy el único escandalizado por el hecho de que un juez diga algo así, presuponiendo todo el conocimiento que sin duda debe de tener del funcionamiento de la Justicia y del que es obvio que los demás carecemos?). O que el órgano de gobierno de los jueces, a través de su portavoz, Gabriela Bravo, admita claramente que hay un trato diferente hacia el Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, o hacia cualquier otro ciudadano.
Es un país extraño éste en el que pende de un hilo la constitucionalidad del matrimonio entre dos personas del mismo sexo, cuando el Gobierno y el partido que lo han elevado al más alto tribunal propone matrimonios ante notario. Es extraño y peculiar que el ex presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps saque una matricula de honor cum laude con su tesis, que versa sobre la reforma del sistema electoral que su partido, junto con el otro mayoritario, se niega siquiera a tratar cuando y donde hay que hacerlo. Extraño por la personalidad y extraño por la materia de la tesis.
España. Un país peculiar. Y así seguimos.
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viernes, febrero 10, 2012
viernes, diciembre 10, 2010
Presuntamente

El dopaje es una de esas cosas que jamás me entrarán en la cabeza, por muchas operaciones que se desaten, por mucha gente que se detenga y por muchos mitos que se derrumben. Imagino que cuando eres un deportista de élite y estás tan cerca de la gloria, tiene que ser duro ver que te falta un peldaño para alcanzarla. Imagino. Tengo que imaginarlo, porque es la única forma que tengo de entenderlo. Nadie te obliga a ser deportista en esta vida (tampoco controlador aéreo, por cierto). Y sé que es muy difícil dedicarse al deporte, especialmente a deportes minoritarios que no tienen la gran atención mediática y de las grandes marcas patrocinadoras. Sé que es complicado entregar tus mejores años a la práctica deportiva y rebasar la treintena y darte cuenta de que en realidad no tienes mucha base sobre la que vivir el resto de tu vida. Pero no le encuentro justificación.
Somos muchos los que vemos las hazañas deportivas suspirando por haber estado ahí algún día. Por haber mirado a una grada repleta de gente que trata de inmortalizar con sus cámaras y sus flashes tu momento de gloria. Que te vitorea, que te aplaude. Que incluso te idolatra. No creo que se pueda describir con palabras la sensación que te deja un triunfo deportivo, porque todos, de niños o de adultos, hemos tenido ese partido o esa carrera que no olvidaremos, por mucho que no nos reportara más que un trofeo de latón comprado en la tienda de deportes del barrio o incluso un simple momento de satisfacción personal sin más. No sé si los atletas que se dopan son consciente de cuánta decepción provocan y en cuántas personas diferentes cuando se descubre que no era sólo ese atleta y por sus méritos el que estaba consiguiendo iluminar nuestros sueños. No sé si se arriesgarían a meterse esas drogas en sus cuerpos si pudieran ver las caras desencajadas de quienes una vez celebramos sus triunfos como propios.
Pero para mí hay algo peor que esos deportistas que se dopan para alcanzar la gloria. Para mí es peor quien se enriquece con ese negocio aunque no haya probado jamás una de esas drogas. Quien comercia con esos sueños e ilusiones de la gente. Quien se aprovecha de las debilidades humanas. Quien nos hace pensar que ojalá sea todo un error de las fuerzas de seguridad que les han pillado, que seguro que el juicio acaba demostrando su inocencia.
Ahora estoy hundido. Marta, me has hundido.
Presuntamente.
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