miércoles, octubre 13, 2010

Los abucheos de unos y los abucheos de otros

Desfile de la fiesta nacional y los ya típicos abucheos al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (sí, sigue siendo él). Es deporte nacional lo de insultar al político rival a la mínima ocasión, así que tampoco cabe sorprenderse. Me confieso cansado de tener que criticar a Zapatero para dejar claro que no estoy de acuerdo con él en algunas cosas, o que no soy su agente de prensa (no, sigo sin serlo ni lo seré), así que me vais a perdonar que esta vez me salte esa parte. Quien esté más cerca de los extremos igual interpreta lo que escribo como una enconada defensa de la política económica, social, y hasta deportiva del actual presidente del Gobierno. No lo es, pero ya no insistiré en ello. A lo que iba, que pierdo el hilo. Lo que yo quería decir es que no termino de entender que se utilicen actos de esta naturaleza para dar rienda suelta a la ira política que uno lleva dentro.

Es decir, se trata de la fiesta nacional (recalco lo de fiesta, aunque igual algunos celebran fiestas con insultos y cabreos, no sé), luego el objetivo es celebrar una identidad común en torno a una bandera y unos símbolos. El símbolo que se pasea año tras año por el madrileño Paseo de la Castellana es el Ejército. Yo no me siento nacionalista (de ningún nacionalismo), así que no es algo que me llene de furor, pero entiendo que haya gente que sí lo sienta. La libertad va sobre esto, vaya. Sin duda, uno de los momentos señalados de este desfile es el homenaje a los caídos. No se puede decir que que los que quisieron abuchear a Zapatero escogieran este momento para hacerlo, porque se hicieron notar en muchos otros momentos, pero ahí también se les escuchó. A mí me parece una absoluta falta de respeto y un signo de muy mala educación. Sobradas son las intervenciones públicas de Zapatero en las que es él el centro de atención. Ahí los silbidos serían más entendibles y razonables. En un homenaje como el del 12 de octubre, para mí no lo son.

Lo curioso siempre es comprobar las reacciones de unos y de otros cuando acontecen estas cosas. Más que nada por tener claro de qué pie cojea cada uno, que al fin y al cabo es la lección más importante que siempre dejan estos episodios. Hoy en día es muy fácil insultar a Zapatero, sí (¿lo ha sido siempre?). Quizá incluso hasta merecido, ¿por qué no? Ni que hubiera límites en la crítica política, ¿verdad? La respuesta de Zapatero fue estoica. Incluso comprensiva con quienes le abuchearon. No está de más recordar lo que hizo el anterior presidente del Gobierno cuando fue abucheado en un acto que poco tenía que ver con un homenaje nacional. Lo que hizo fue una peineta a quienes le insultaron. No me gustó que trataran de reventar un acto de Aznar, como tampoco me gustó lo del desfile. La conclusión de todo esto viene a ser que también se puede abuchear y criticar sin necesidad de alterar el orden público o faltar al respeto al auténtico protagonista que debiera ser de unidad, por mucha razón que se pueda tener (y que se puede perder fácilmente cuando se equivocan las formas).

Entramos ahora en las valoraciones políticas. Sin palabras me he quedado al leer un fragmento de la información que publica El País sobre lo acontecido en el desfile, que reproduzco en dos partes. "El PP guardó silencio. Ni su presidente, Mariano Rajoy, ni su portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, presentes en el acto, criticaron en público a los alborotadores". Pensaréis que, claro, son del PP y cómo van a criticar algo que les viene bien para arañar otro puñado de votos. Alberto Ruiz-Gallardón lo hizo hace un año. Hoy la cosa cambia. Zapatero "se lo merece", ha dicho Vicente Martínez Pujalte. "Los políticos tenemos que respetar la libertad de expresión de los ciudadanos, aunque hay algunos como los socialistas (nota mía: como Aznar, por lo visto) que la respetan siempre que no suponga demostrar un descontento con el Gobierno", dice Francisco Granados. "En otros sitios hay abucheos, mientras que aquí ha habido aplausos", sentencia María Dolores de Cospedal en otro acto. Pues eso.

Segunda parte. "Y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, pareció incluso justificar su conducta cuando subaryó que Defensa había dispuesto menos tribunas para el público y más alejadas de las autoridades para evitar abucheos a Zapatero. La esposa del presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, relató que, cuando ella se quejó en voz alta por los abucheos, Aguirre le respondió: 'Pero si a ti no te va a pasar nada. Es libertad de expresión'". Aguirre dijo hoy que no tenía "ni idea" de a qué se refería. Revilla lo ha explicado con más detalle por si acaso. En cualquier caso, Aguirre bien sabe de qué va esto de los abucheos y también, cómo no, lo de la libertad de expresión. Cuando es ella la abucheada, responde con sonrisa cínica, con enfrentamientos directo y con movimientos en los despachos. Lo podéis leer aquí. Sí, mamporreros hay en todos los partidos. Pero los abucheos de unos y los abucheos de otros no encuentran la misma respuesta en uno y otro partido.

Ahora me venía a la memoria otro abucheo singular, el que padeció el Rey (con el silencio censor y culpable de TVE) en la final de la Copa del Rey que enfrentó hace año y medio a Barcelona y Athletic de Bilbao. Entonces, Mariano Rajoy le quitó importancia al hecho y dijo que "a veces la noticia son unos pocos y efectivamente fueron unos pocos". Jaime Mayor Oreja dijo que le producía "una enorme pena y tristeza". Y sentenciaba con algo con lo que, pese a todo, tengo que estar de acuerdo. "Aunque sea fútbol, no deberíamos no darle importancia a lo de ayer. Es un síntoma (...). No hay que dramatizarlo, pero es evidente que no hay que despreciarlo". Evidentemente. Si la gente protesta, hay que saber por qué. Pero que la protesta de la gente esté justificada no impide que se pueda decir de esa misma protesta que se ha llevado a cabo en un entorno en el que no encaja y, por tanto es susceptible de ser considerada como un error y un gesto de terrible mala educación. Por cierto, el único abucheo que cuenta de verdad es el voto.

viernes, octubre 08, 2010

Un gran análisis

Qué maravilla los especiales que ha emitido esta semana Telecinco sobre Mario Vargas Llosa. El del martes fue una bonita casualidad, pues todavía no le habían concedido el Premio Nobel de Literatura, pero el de ayer y seguro que también el que emiten esta noche, en horario de máxima audiencia, se pueden considerar un gran análisis de la vida, obra y trayectoria vital de un gran nombre de las letras. Fue maravilloso oírle hablar de sus inquietudes, de sus inspiraciones, de sus ideas. Qué gran trabajo de documentación, qué acertadas las entrevistas que tenían estos programas especiales, encontraron a gente que seguro que Vargas Llosa pensaba que se pondrían delante de una cámara para hablar de él. Y una delicia los tertulianos que juntaron, que ofrecieron un análisis certero y accesible de la obra literaria del escritor. Estoy deseando ya ver el de esta noche.

Espera, que no te entiendo bien... ¿Cómo dices...?

¿Que esos programas no existen ni se han emitido...? Ah, muy gracioso... ¿Cómo no van a hacer especiales televisivos sobre un Premio Nobel de Literatura en un país tan culto como España? Anda, que casi me pillas...

¿Pero lo dices de verdad...?

¿En serio me dices que lo que emitió Telecinco en la noche del martes fue una entrevista con la hermana de la amante del marido de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿No me tomas el pelo contándome que lo del jueves fue un documental sobre la vida, obra y milagros de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿Lo de esta noche es una entrevista con el marido de la ex pareja y madre de la hija de un torero y colaboradora de un programa de televisión de la misma cadena...?

¿Y de verdad en las otras cadenas se ha hablado más de este asunto que del Premio Nobel...?

Vaya...

Eso sí que es un gran análisis del país en el que vivimos...

martes, octubre 05, 2010

Una de primarias


Veréis, a mí esto de las primarias siempre me ha gustado. Si un partido presenta a un candidato para una elección, me parece sano y razonable que se pronuncien antes las personas que forman el partido, no sólo los que circunstancialmente ostentan los cargos directivos. El sistema es perfecto (si es que la perfección existe en este mundo, y en particular en la política), porque así se eliminan los intereses oscuros, y sólo falla cuando precisamente el poder quiere interferir en el proceso. Digo interferir, que no intervenir. Es decir, que me parece perfectamente lícito que la cúpula presente a un candidato, siempre y cuando no amañe las elecciones para que gane el suyo.

Sin duda, el sistema que ha escogido el PSOE mucho mejor que el dedazo que se estila en el PP. Y sin embargo, las primarias de los socialistas provocan muchas más dudas, recelos, resquemores y polémicas (en los medios y en la gente) que la elección directa a manos de una sola persona de los populares. A mí, y espero no molestar a nadie con esta apreciación, eso me parece un rasgo de inmadurez democrática. El PSOE de Madrid ha votado entre dos candidatos. Ha ganado uno. Además, el candidato que no presentaba el poder del partido. Más democrático, imposible. Pero todo el mundo hace interpretaciones durísimas.

El análisis mayoritario es que Zapatero ha perdido. ¿Que ha perdido? ¿El qué? Sigue siendo presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, ¿no? Si Tomás Gómez recupera la Comunidad de Madrid para el PSOE, ¿de verdad habrá quien crea que Zapatero ha perdido? ¿No sería eso un espaldarazo espectacular de cara a las aspiraciones socialistas en las próximas elecciones generales? Eso en clave de futuro, pero ahora vayamos al pasado. ¿Por qué Zapatero no tiene derecho a presentar o respaldar a un candidato? ¿Por qué se lo negamos? ¿Qué tendría que hacer como secretario general del partido? ¿Cruzarse de brazos?

Y vayamos al presente. Tomás Gómez es ya el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid. Y el partido tendrá que apoyarle. Sea por convencimiento, sea por obligación. En ese punto es donde estuvo el error de las primarias que provocaron la mayoría absoluta del PP en 2000, las primarias que desataron el pavor político al término "bicefalia" (pavor que también afectó al PP cuando se hablaba de la sucesión de Aznar). Ganó Borrell a Almunia, el candidato de la dirección del partido, pero el propio partido es el que no sólo no apoyó sino que quiso derribar a su propio candidato. El partido acabó imponiendo al suyo, pero perdió el favor de los votantes.

También es una interpretación mayoritaria decir que Tomás Gómez ha desafiado a Zapatero, que se ha enfrentado al líder de su partido. Y la verdad es que yo tampoco lo veo así. Tomás Gómez ha hecho aquello que se espera de él. Es el máximo dirigente del partido en Madrid y está obligado por ello a representar al PSOE en el lugar más elevado posible, esto es, en la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Lo criticable sería que, en la loa permanente al líder intocable, hubiera decidido retirarse. En otros partidos, la designación es casi automática en función de ese cargo. El PSOE, en cambio, da la opción de presentarse a unas primarias a cualquier militante que reuna los avales suficientes.

¿Eso es malo? ¿Eso tiene necesariamente que suponer un enfrentamiento? ¿Eso tiene por qué debilitar a un partido? No tendría que ser así, por mucho que la percepción social, influída por el PP y por sus medios de comunicación afines, sea la contraria. Percepción que es real, no se puede negar. Ahora, en el PSOE, todos los que apostaron por Trinidad Jiménez buscan su hueco en los medios de comunicación para proclamar su apoyo a Tomás Gómez. Y en el PP hablan de debilidad de Zapatero. Lo hubieran hecho incluso si hubiera ganado la ministra de Sanidad, no tengo la más mínima duda, sólo que en lugar de debilidad en el partido hubieran hablado de electoralismo por cambiar a una ministra en época de crisis. O lo que sea.

Igual el problema es de madurez democrática. Porque de otro modo se me hace difícil entender que estas primarias (que ya forman parte del pasado sin que se hayan derrumbado los muros de la realidad por ello) generen más polémica, más noticias, más declaraciones y más valoraciones que las que suscitó la elección de Mariano Rajoy como sucesor de José María Aznar. Allí nadie tuvo voto, pero tampoco voz. Nadie habló. Sólo escogió Aznar, sin escuchar a nadie, sin que el partido colaborara más que para ratificar su orden. Pero eso se acogió como normal. Las primarias no. Y no, no lo entiendo. Será que mi ingenuidad política me hace pensar que la decisión democrática de los militantes entre dos candidatos tiene por fuerza que ser mejor que la designación directa de un sucesor por parte de quien ostenta el poder.

miércoles, septiembre 29, 2010

Lo que es un "piquete"

No sabéis lo tranquilo que me he quedado cuando, alarmado por las imágenes que he visto en algunos medios de comunicación, he ido a buscar en la web de la Real Academia Española la definición de piquete y he visto que es un "grupo de personas que pacífica o violentamente intenta imponer o mantener una consigna de huelga". Por un momento, pensé que se estaban extralimitando esos tipos que se han dedicado durante la jornada de hoy a insultar a quienes querían ejercer su derecho al trabajo, a lanzar piedras contra transportes públicos y privados, a coaccionar a dueños y dependientes de establecimientos para que cierren, a realizar pintadas sobre propiedades privadas, a cruzar o incluso quemar contenedores y a enfrentarse con la Policía. Sí, tranquiliza saber que en la acción del piquete ya se espera la imposición y la violencia, ya lo creo. Lo que ahora no me ha quedado claro es de dónde salió la expresión "piquete informativo".

viernes, septiembre 24, 2010

¿Y la confianza...?


"Secretos y facetas nunca contadas a lo largo de treinta años y cinco presidencias de Gobierno en un mismo entorno: el palacio de La Moncloa, la residencia oficial de los jefes de Gobierno en la democracia española. Una visión novedosa de la vida política desde centro (sic) del poder. Un relato en el que toman especial relevancia los datos de la vida cotidiana que generalmente no se incluyen en los libros de historia. Una narración fluida y bien construida desde el primero (sic) momento". Así describe la editorial Espasa uno de los últimos libros que ha publicado, Los presidentes en zapatillas. Lo ha escrito María Ángela López de Celis, ex secretaria en La Moncloa de Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, los cinco presidentes que ha tenido España desde que se instauró la democracia.

Sé que todos llevamos un cotilla dentro. Sé que a todos nos hace gracia (que sea más o menos dependerá de la persona) conocer detalles desconocidos de personajes públicos, y un presidente del Gobierno no es una excepción. ¿Pero que ocurre con la confianza? Desconozco si el libro tiene la autorización, siquiera el conocimiento previo, de los personajes en él retratados. Pero a mí no me gustaría ver publicado un libro con confidencias personales que yo he decidido hacerle a una persona o que he permitido que esa persona las presenciara gracias al cargo que ocupaba. Uno quiere pensar que una secretaria de Moncloa, como tantos otros, es un cargo de confianza, y para mí esa confianza queda traicionada cuando se publica un libro así. No se ha generado polémica alguna con esta publicación, algunos medios se han hecho eco de algunos extractos del mismo y ya está. Pero a mí no me gusta.

No me gusta sobre todo por esa cuestión de confianza a la que hacía relación, pero también porque evidencia una forma de trabajar y vivir que estamos premiando con exceso: la de acercarnos a alguien, sea por motivos personales o de trabajo, para después contar su vida, sus miserias, sus secretos, sus ilusiones. Algo propio de la deleznable información del corazón que se hace en España, pero que por lo visto se extiende sin freno por todos los ámbitos de la vida. ¿Dónde está el límite? ¿Qué vamos a considerar inaceptable en esta carrera? Visto lo visto, probablemente ya vale todo. Este libro no es el peor ejemplo, pero se enmarca en esta peligrosísima pendiente en la que vivimos. No se trata de ocultar delitos o actitudes denunciables. La confianza de la que hablo no es eso. Pero se trata de que la confianza vuelva a significar algo a todos los niveles. Y cada vez me parece más difícil que eso suceda.

martes, septiembre 21, 2010

Carbonero

Mira que no quería hablar sobre Sara Carbonero. Desde poco antes de que comenzara el Mundial de fútbol, allá por el mes de junio (toda una vida, por lo visto), esta mujer se ha convertido en el centro de conversaciones, tertulias, análisis, polémicas y no sé qué más cosas. Y no quería hablar sobre ella. Pero al final voy a caer. Me pasa muy a menudo. No quiero hablar de algo y a fuerza de ver la presencia constante y machacona en todas partes de un asunto determinado, acabo cediendo. Soy así, qué le voy a hacer. En este caso concreto, no quería hablar de Carbonero porque el asunto me parece interesado (cómo disfruta Telecinco con la notoriedad que consigue de asuntos así), tramposo, engañoso, artificil y estéril. Y sobre el que todo el mundo quiere tener una opinión autorizada que proclamar a los cuatro vientos. Después de unos cuantos meses evitándolo, y tras escuchar las últimas palabras de esta periodista, las noticias sobre esas palabras y las reacciones sobre las noticias, toca escribir mi opinión.

Desde mi humilde punto de vista, una de las peores decisiones que puede tomar un periodista es convertirse en noticia. No de forma puntual, que eso nos puede pasar a todos por millones de motivos, sino de forma continuada y permanente. Sara Carbonero lo hizo cuando decidió compaginar una relación sentimental con un futbolista con su profesión de periodista deportiva. Es una decisión libre. Yo no la hubiera adoptado. Si mi novia fuera Elsa Pataky, no creo que pudiera hablar de sus películas con la objetividad debida. Si fuera Shakira, el Waka Waka no podría parecerme tan malo. Si fuera Carme Chacón, la crónica política y yo no seríamos buenos compañeros. Así es la vida. Creo que tu trabajo se ve seriamente comprometido desde el momento en que tienes que informar sobre asuntos o personajes relacionados con tu vida privada. Ella ha escogido ese camino, y es un camino que supone que se preste más atención a imágenes como la que encabeza estas líneas que a la valía profesional de su protagonista. No obstante, ese camino, por sí solo, es totalmente lícito.

Ahora bien, además de las lícitas dudas personales sobre los méritos que le garantizan un hueco en este mundo profesional, hay un asunto que me plantea muchas dudas de ética profesional. En esas últimas palabras de la periodista de Telecinco, en el programa de Ana Rosa Quintana, ella habla del trato personal que da Mourinho a sus jugadores, de los enfados que tiene el técnico del Real Madrid, de que no es verdad que Cristiano Ronaldo visitara a un psicólogo o del carácter egoísta como jugador del portugués. ¿Está hablando Sara Carbonero o está hablando la novia de Casillas? O lo que es lo mismo, ¿estamos escuchando el resultado de lo que Casillas le ha contado a su novia o lo que una periodista ha averiguado por otras fuentes? Por supuesto, no tengo la respuesta a estas preguntas, pero si tuviera que decir algo creo que hablamos de lo primero. Y eso no me parece bien, entre otras cosas porque daña al propio Casillas. Si yo fuera jugador del Real Madrid, y aunque tengo una imagen fantástica de su capitán y portero, me cuidaría mucho de contarle ciertas cosas porque sé en manos de quién pueden acabar. No digo que lo haga o que lo haya hecho. Digo que puede suceder, y ni siquiera con mala intención sino por un desliz.

Diga lo que diga y haga lo que haga, Sara Carbonero se ha convertido en noticia. Por eso se publicaron tantas fotos suyas durante el Mundial sin necesidad de vestir la camiseta de ninguna selección. Por eso se publican ahora sus palabras, porque han cobrado una relevancia que antes no tenían. Una de las críticas que se hace a ese juego absurdo es que nadie le hacía tanto caso antes de ser la novia de Casillas, aunque ya entonces fuera una periodista deportiva. Claro. Se llama notoriedad y es uno de los motivos que en las redacciones lleva a plantearse si es un asunto es o no una noticia que pueda interesar al público. Otra cosa es que yo esté de acuerdo, pero no creo que pueda sorprender a nadie el aumento en el interés de las palabras, gestos y presencias de esta periodista tras saberse con quien comparte tantas cosas. Y no es que ella se haya ocultado precisamente, pues en los últimos meses ha visitado platós, ha concedido entrevistas a revistas del corazón y, también es importante recordarlo, ha aumentado su currículum gracias a este asunto. ¿Sólo por sus méritos profesionales?

Y un último asunto. Estoy cansado de que cualquier crítica que se la haga a Sara Caronero convierta a su autor en un machista. La última en llenarse la boca con este término ha sido Ana Rosa Quintana, quien dice que es eso, machista, decir que Sara Carbonero es "la novia de Casillas". Pues ya lo siento, pero es una de las cosas que es esta muchacha. Volviendo al ejemplo de antes, si yo estoy con Shakira resulta que soy "el novio de Shakira", de la misma forma que si lo fuera de una desconocida. Y, por cierto, es un título que llevaría a mucha honra, el de "novio de". Machista podría ser que sólo mencionarámos a Sara Carbonero como "la novia de Casillas". Pero ése es uno de los sustitutos ideales para su nombre cuando en un texto tienes que referirte a ella en numerosas ocasiones. Es "periodista de Telecinco" y es "novia de Casillas" por igual, igual que Casillas es "jugador del Real Madrid" y "novio de Carbonero".

Lo que sí es machista, tanto como oportunista, es darle a un profesional un trabajo por ser la novia de alguien. Si las dos partes están de acuerdo en contratar a alguien por ese motivo y en aceptar el trabajo a pesar de las connotaciones, dudas y problemas que pueda plantear, es su problema. Pero ambas pierden derecho a quejarse cuando alguien, de forma crítica y respetuosa, llama la atención sobre este tema.

viernes, septiembre 17, 2010

Una dudosa huelga general

No termino de ver clara la huelga general del próximo día 29. Y hay muchos motivos que me llevan a dudar de que esta iniciativa tenga algún tipo de trascendencia. Partimos de la misma convocatoria, que se hizo hace meses. ¿Por qué no se hizo la huelga general entonces? No entiendo este receso al que nos han obligado los sindicatos. No sé si ellos mismos lo entienden. Si esto es una huelga contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno y ya aprobada en el Congreso hace unos días, la presión podría haber sido efectiva antes de que dicho plan finalizara su trámite parlamentario. Ya no tiene ningún poder. Hacemos huelga. ¿Y qué? Ya no es más que un pataleo. Cuando se convocó la huelga contra el decretazo del Gobierno Aznar se consiguió que diera marcha atrás porque la reforma no había sido aprobada definitivamente. Ahora no sirve de nada. Bueno, sí, para que a todos los trabajadores nos den de baja por un día de la Seguridad Social y nos descuenten una cantidad de dinero de nuestros exiguos salarios.

Vamos ahora a los convocantes. Los sindicatos. Es obvio que se trata de organizaciones que han dicho palabras muy importantes en la historia de las relaciones laborales y que sin ellos no estaríamos aquí. Pero aunque habrá de todo en el mundo, no lo dudo, no conozco a nadie que me haya contado que un sindicato haya hecho algo realmente valioso por él. Mi experiencia laboral habla de que teníamos más poder los compañeros unidos (poder que, al fin y al cabo, era mínimo) que si acudíamos a nuestro enlace sindical (que vivía maravillosamente bien con la seguridad de que jamás sería despedido y sin preocuparse de que su trabajo, escaso, tuviera el nivel mínimo aceptable para seguir en su puesto). No me inspiran mucha confianza los sindicatos, por noticias que uno ve de vez en cuando como ésta, pero también por su financiación y por el desfase que hay entre su modo de vida y el de que aquellos que dicen proteger (y que, sintiéndolo mucho, no veo que protejan).

Sigamos en parte con los sindicatos para hablar de los bandos de esta huelga. En las informaciones que uno lee sobre los actos que están convocando los sindicatos para calentar el ambiente antes del día 29, los gritos que se oyen son "Zapatero, dimisión". Y aunque es Zapatero quien está detrás de la reforma, lo cierto es que no me quito de encima la sensación de que este huelga es mucho más política que económica o social. Me da la impresión de que hay muchos políticos haciendo cola para apuntarse el tanto de esta huelga general, aprovechándose de muchos que creerán que están luchando por sus derechos y por mucho que no suponga cambio alguno en el mercado laboral o en la situación económica de los trabajadores. Y si encima leo que la huelga para los políticos va a ser casi como aquellas huelgas de cachondeo que hacíamos en el instituto y que no eran más que novillos encubiertos de reivindicaciones (los políticos huelguistas sí van a cobrar el día aunque no lo trabajen), se me siguen quitando las ganas de apoyar la convocatoria.

Y llegamos a otro punto clave: el enemigo. ¿Contra quién se convoca esta huelga general? Después de lo dicho anteriormente y de lo que se habla desde fuentes políticas y sindicales, está claro que la huelga es contra Zapatero y su Gobierno. No es por el trabajador, es contra el Gobierno. Y no me parece lo mismo aunque muchos lo vean así. No me gustan las medidas adoptadas en la reforma laboral de Zapatero, eso está claro (aunque habría que valorar cuántas medidas nos han venido impuestas con más o menos fuerza desde Europa). ¿Pero está ahí el problema de la crisis? Yo lo sigo viendo en el mismo lugar de siempre. En los salarios, en los escasísimos salarios que perciben trabajadores que han pasado muchos años de su vida formándose y que ganan menos que personal no cualificado de otros sectores. En los bancos, esos que no dejan de presentar beneficios millonarios y que se lanzan a grandes aventuras de compra de otras entidades o de patrocinio de eventos deportivos, pero al mismo tiempo lloran dinero a los estados y ahogan al cliente que menos tiene a base de cobrar comisiones y denegar créditos. En los empresarios que con tal de ahorrarse unos pocos euros deciden aprovecharse de sus trabajadores, en cuanto a horarios, en cuanto a salarios y en cuanto a condiciones laborales.

¿Tiene de eso la culpa Zapatero? Igual sí por no meter mano en el asunto como debería, pero a mí me ha hecho más daño siempre mi jefe que el presidente del Gobierno. Quizá tendríamos que pasar más tiempo pensando en la situación del trabajador y en la actitud del empleador que en la crítica al poder político. Y no digo que ésta no se haga, ni mucho menos, pero sinceramente la crítica no va a mejorar las condiciones laborales de nadie, especialmente si la respuesta en la calle llega, como decía al principio, después de que las medidas se hayan adoptado y tras dejar un enorme e incomprensible plazo de tiempo. Además, ya ha habido una huelga, la de funcionarios, y tuvo escaso seguimiento, a pesar de que este colectivo es uno de los más afectados por los recortes del Gobierno.

Y un detalle más que afectará sólo a algunos sectores. Muchos trabajan día a día y sus labores se van renovando en cada jornada. Pero otros muchos trabajan con plazos y objetivos. La huelga no va a afectar esos objetivos, con lo que el daño al empresario tirano con el paro del día 29 va a ser nulo. Simplemente, cada trabajador tendrá que trabajar un poquito más en los días siguientes o anteriores para llegar a tiempo a los plazos, hará horas extraordinarias que tampoco le pagarán o incrementará su tiempo de trabajo en la jornada, perpetuando el mito (con mucho de realidad) de la escasa productividad en España, el mito de que el tiempo que pasamos en el trabajo no lo pasamos necesariamente trabajando. O quizá, en otros sectores, sólo provoque que quien no haga huelga ese día tenga que hacer su trabajo y el de algunos compañeros. Esto quizá es el aspecto más nimio y anecdótico de la huelga en terminos de trascendencia general, pero seguramente también el más cercano a la realidad de muchos trabajadores.

¿Huelga general? Es un derecho de cada uno. Para mí es una convocatoria muy dudosa. Por usar un eufemismo. Yo no la apoyo.

martes, septiembre 14, 2010

No es un buen tenista

¿Sabéis qué? En mis conversaciones deportivas todavía escucho a alguien decir que Nadal no es un buen tenista. Que el bueno de verdad es Federer. Que Nadal es sólo físico. Que gana por aburrimiento. Que es muy parecido a quien aquí se rebautizó como Frontón Sánchez Vicario (por Arantxa, claro). Tiene que haber de todo en esta vida. Conste que respeto todas las opiniones, que en la diferencia está la gracia de cualquier debate. Pero uno también tiene derecho a asombrarse por algunas opiniones.

Hasta ayer, nunca había trasnochado por ver un partido de tenis. Creo que ni siquiera en Juegos Olímpicos, que es la cita que cuando se la llevan al otro lado del mundo más madrugadas deportivas me ha hecho vivir. No me suele entretener tanto un duelo de raquetas que se prolongue durante tantas horas, aunque me maraville la plasticidad de puntos concretos. Ayer me fui a dormir a las cuatro y cuarto de la madrugada. Y no vi sólo puntos concrentos. Vi un partidazo antológico. Qué golpes. Qué carreras. Qué saques. Qué voleas. Qué carácter. Qué bestia. Qué maravilla. Y eso que no es buen tenista.

jueves, septiembre 09, 2010

El premio y el mundo de los blogs

Esto de los premios es lo que tiene, que uno está moralmente obligado a realizar un discurso de aceptación. María, jefa de ese pequeño gran espacio llamado De todo un poco, me ha nombrado a la hora de conceder este colorista premio y por ello le doy las gracias. En realidad, lo que ella mencionó fue mi blog cinéfilo, La Sala de Cine, pero como decía que podía ser para cualquiera de mis sitios me permito la licencia de hablar de la condecoración en Un Mundo Peculiar. El caso es que poco a poco uno va encontrando gente interesante por la blogsfera, va conociéndola poco a poco con lo que escribe y va entablando relación mediante los comentarios. María es una de esas personas interesantes y además es una colega de profesión, así que tengo doble motivo de alegría por esa pequeña relación que ya tenemos entablada a través de muchas cosas, pero sobre todo de la literatura en su blog y a través del cine en el mío.

María le concede el premio a seis blogs, pero como no hay obligación ni normas concretas, voy a hacer algo diferente. Hace poco comprobé que Blogger ha incluído estadísticas de visitas en el escritorio, así que voy a tirar de ellas para, de paso, seguir agradeciendo a otros blogeros que me sirvan de enlace privilegiado para llegar hasta aquí y hasta La Sala de Cine. Al final, esto de los premios entre blogeros (al igual que los comentarios que dejamos en tantos sitios que probablemente ya ni nos acordemos) me parece importante por esto mismo, porque sirve para conocer a otras personas que deciden pasar parte de su tiempo libre delante del ordenador para contarnos sus vidas y sus historias. En mi caso, son tres los blogs que me aparecen en esas estadísticas.

No soy Patricia Conde es el lugar que más visitas me ha dado para La Sala de Cine. No es extraño, porque ella, Beatriz, habla mucho de cine en su blog. La verdad es que esta blogera tiene un mérito increíble porque actualiza todos los días. ¿Con qué? Con todo lo que os podáis imaginar. Con cine, con música, con su propia vida, con curiosidades, con personajes. Yo llegué hasta ella gracias a mi afición por el cómic y una entrada que había publicado sobre un personaje del universo de Batman, aunque podría haber sido por cualquier tema futbolístico (ya sabe que me acuerdo de ella cuando el Atlético de Madrid es el pupas, pero sobre todo cuando deja de serlo). Como me pareció un blog interesante y divertido, me quedé. Y a pesar de algún susto que nos dio su autora, sigo encantado por allí, esperando que repare su escáner o se compre uno nuevo, que algún día llegue de nuevo a tiempo para entrar en alguno de sus más que originales concursos y que siga contándonos su convivencia con la señora Fletcher.

La Ciudad Dorada es el que más visitantes ha llevado hasta aquí. Tampoco me extraña, porque no es raro que crucemos temas para entradas cuando nos interesa mucho lo que dice el otro. C. C. Buxter (ya con esa referencia cinéfila deletreada de otra forma al protagonista de El apartamento es fácil ganarse mi presencia por allí) es un hombre de leyes que algún día tendrá e impartirá justicia. Fan tan particular de las conspiraciones como del Real Madrid, me sorprendió desde el principio encontrar en su forma de escribir un enfoque similar al mío (aunque igual él no lo ve así) de las circunstancias de la vida que comentamos en nuestros blogs. Como yo, él siempre se explica con mucho detalle. Como yo, siempre intenta vender aquello que le gusta (sí, de verdad, intentaré ponerme con The Wire). Es un tipo interesante al que además ya he tenido la suerte de conocer en persona. A ver si la próxima vez que nos veamos en el mundo real es para celebrar lo que ya le toca.

Los cariacontecidos es el segundo blog en mi ranking de procedencia a Un Mundo Peculiar. Y eso tiene un mérito añadido porque a su autor lo conocí en un blog anterior que tuvo que cerrar por circunstancias de la vida. El Impenitente es otra de esas personas de las que me acuerdo cuando el Atlético de Madrid gana algo, es un tipo que cuenta las cosas con una gracia diferente, con un toque de ironía no exenta de verdad en muchas ocasiones. Es alguien con quien da gusto debatir y compartir recuerdos (por cuestión de edad, él tiene más recuerdos que yo, pero no vayáis a pensar que es un viejo, no...), que siempre que te deja un comentario es porque realmente tiene algo interesante que decir o que soltar. Y que siempre que escribe en su blog es porque algo le asombra, le gusta o le apasiona. Como lo de correr. Mira que eso no lo entenderé nunca, que siempre me quedé con aquello de que correr es de cobardes. Pero resulta que me has demostrado que no. Qué cosas aprende uno desde tierras valencianas y desde el secarral.

Sobra decir que no es necesario que os hagáis eco del premio, que cada uno es muy dueño de su blog y de sus escritos. Pero aquí queda esto por si alguien se anima a pasar por sus casas y dejar constancia de esa forma en las estadísticas de Blogger de que habéis llegado allí a través de mí.

sábado, septiembre 04, 2010

El mejor discurso sobre cultura y piratería

Os presento a Mark Waid. Los que tengáis conocimientos sobre el mundo del cómic, sabréis quién es. Para los que no, os diré que es un guionista norteamericano que tiene 48 años y que lleva unos 25 trabajando en la industria de la historieta. Cuando escribió Kingdom Come (una maravillosa y recomendable obra dibujada por Alex Ross), publicada en 1996, ya era uno de los nombres más reconocibles del cómic norteamericano. En realidad, yo le empecé a apreciar bastante más tarde. Fue en 2003, cuando empezó la publicación en España de su etapa en Los 4 Fantásticos.

Me andaba yo preguntando en aquellos días si seguía comprando la colección o no, puesto que los últimos números me habían decepcionado bastante. Nada que ver, para mí, con las grandes etapas de sus creadores, Stan Lee y Jack Kirby, o la de John Byrne (que es la que me hizo adorar al cuarteto cuando yo era niño). Aquí en España, Fórum decidió empezar un nuevo volumen, con numeración desde el número 1, coincidiendo con la etapa de Waid a los guiones y el fallecido Mike Wieringo a los lápices. Y decidí darle una oportunidad. Total, por 1,70 euros, si no me gusta lo dejo de comprar y listo. Y resulta que me encantó. Ese número, el 60 del tercer volumen norteamericano, el 1 del quinto volumen en España, constituía la mejor forma de explicar qué son los 4 Fantásticos y por qué los adoro. Waid me ganó para siempre.
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Y ahora lo ha vuelto a hacer. Gracias a los chicos de Entrecomics, he llegado hasta el discurso que pronunció Waid en la entrega de los Premios Harvey. Él mismo comentó que sus palabras nacieron en parte de los efectos del vodka. El discurso en cuestión le provocó un enfrentamiento con el español Sergio Aragonés, autor de cómics español que no está de acuerdo con las ideas de Waid. Para mí, lo que dijo éste es el mejor análisis sobre los derechos de autor, cultura y piratería que he leído en mucho tiempo. Podéis leer el discurso entero aquí. Yo destaco algunas de sus frases.
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"Lo que la mayoría de la gente no entiende sobre el copyright es que originalmente fue concebido no para proteger a los artistas, sino al dominio público. (...) Cierto, deberías beneficiarte, y deberías tener protección legal, pero me parece interesante que la idea inicial fuera devolver las ideas al dominio público".
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"La cultura es más importante que el copyright".
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"(La defensa del copyright por las megacorporaciones) ha llevado a la mentalidad entre los creadores de que la única recompensa aceptable por la creatividad son dólares y centavos... y eso deja a la cultura y al dominio público desamparados".
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"Si estás aquí para ganarte la vida y al mismo tiempo encontrar una manera de devolverle al mundo, entonces los archivos compartidos no son un problema... Son una oportunidad".
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"Somos el medio más inteligente y creativo de América. (...) Hay más ideas en una tienda de cómics un miércoles que en Hollywood en tres años. Somos claramente malos negociantes, pero no hay quien nos iguale en creatividad e inventiva, y hay maneras de hacer que los archivos compartidos trabajen para nosotros en lugar de encogernos temiendo que vayan a destruirnos".
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Me quito el sombrero ante el discurso, y más teniendo en cuenta que parte de un nombre establecido en la propia industria. Y si de verdad nació del vodka, espero que sea una demostración de que los borrachos no mienten y de que, por tanto, hay gente en esa industria del entretenimiento que sabe leer la realidad más allá de la ecuación "descargas=piratería". Ojalá esta forma de ver las cosas se extendiera, ojalá se aprovechará Internet para difundir la cultura y el entretenimiento en lugar de verlo como el enemigo de los creadores, ojalá habláramos de la importancia de que la cultura llegue a cuantas más personas mejor, que para eso no hace falta arruinar a ningún creador.

miércoles, septiembre 01, 2010

Políticos en los palcos deportivos

El pasado viernes, el Atlético de Madrid ganó en Mónaco la Supercopa de Europa de fútbol. Al día siguiente, algunos medios de comunicación destacaron y criticaron la ausencia en el palco de autoridades del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y que el Consistorio de la capital sólo mandara un edil como representación. Que al mismo tiempo se alabara a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por estar allí presente junto con sus dos vicepresidentes, da una idea de que tanto la crítica como el elogio es por el "quién" y no por el "qué" de esta noticia. Pero yo me voy a quedar con el "qué". Y es que, al margen de lo cansino que es leer siempre críticas a alguien (si va porque va, si no va porque no va), yo ya empiezo a estar bastante harto de la presencia de dirigentes políticos en los palcos de recintos deportivos.

En el pasado Mundial de fútbol, celebrado en Sudáfrica, trascendieron las críticas que recibió en su país la canciller alemana, Angela Merkel, por plantarse en el país africano para ver el partido que jugó su selección en cuartos de final. Se hablaba de despilfarro, y con toda la razón del mundo. Y es que las cosas son así: si un político está presente en el palco de un recinto deportivo el viaje se lo han pagado los ciudadanos. Yo añadiría más. Creo que es un capricho que nada tiene que ver con el ejercicio de las funciones públicas de un cargo electo. De ahí que, con ese necesario y leve toque de ironía, siempre haya dicho que Jaime Lissavetzky tiene el mejor trabajo del mundo: ser secretario de Estado para el Deporte. Viajas por todo el mundo viendo acontecimientos deportivos de primer orden para los cuales siempre es dificilísimo (y carísimo) conseguir entradas, te haces fotos con los mejores deportistas del mundo, y todo ello a gastos pagados.

Como resulta que el deporte español está en su momento de oro y es un escaparate espléndido para esta deleznable política de fotos que se practica hoy en día, no hay acontecimiento deportivo que no ofrezca una cuantiosa presencia de cargos electos en los palcos. ¿Tienen alguna utilidad allí? Pues en la mayoría de las ocasiones, y desde mi punto de vista, no. Se podrá hablar de una labor de representación, pero no creo, por seguir con el ejemplo inicial, que a Madrid le sirva de mucho que en el palco monegasco estén la presidenta y los dos vicepresidentes del Gobierno autonómico. Y más si tenemos en cuenta que era el Atlético de Madrid, una entidad privada, la que estaba disputando la contienda deportiva sobre el terreno de juego. La cosa podría tener cierto pase si estamos hablando de una selección nacional, ¿pero entonces para qué sirven las federaciones y sus presidentes si no es precisamente para esa labor de representación?

Ojalá llegue el día en que conozcamos cuánto dinero se gastan nuestros políticos en estos viajes, porque para mí no son más que una forma encubierta de turismo a gastos pagados (¿también de dejación de sus responsabilidades diarias?) y una manifestación más de, como decía, la política de fotos que se ha impuesto ya definitivamente a la política de hechos. Y ya que estamos, ojalá llegue el día en que también en España, donde dicen que criticar es deporte nacional, se censure con fuerza este gasto supérfluo y por desgracia socialmente admitido de nuestros políticos.

domingo, agosto 29, 2010

¿Está justificado el titular?

Vivo en la eterna contradicción de que algunos madridistas me creen culé y algunos culés me creen madridista. No soy tan ingenuo como para pensar que algún día se darán cuenta de la realidad, pero no me canso de proclamarla. Yo soy seguidor de la Real Sociedad. Punto. No creo en aquello de los segundos equipos. Durante tres años, los duelos contra Alicante, Rácing de Ferroll, los filiales del Sevilla y el Villarreal, Real Unión o Granada 74 han sido para mí mucho más importantes que cualquier final de Champions League. Como vivo en Madrid, la prensa deportiva que más llego a ver cada día es la madrileña (aunque Internet permite ver las informaciones -...y los deslices- de todos). Si viviera en Barcelona, sería a la inversa. Doy estas explicaciones porque el fútbol se ha convertido en una materia muy sensible, en la que una opinión descontextualizada le convierte a uno en un adversario al que hay que rebatir con contundencia. Y con ese contexto, leo esta primera página.

Portada de Marca. Declaraciones de José Mourinho, entrenador del Real Madrid. Juega contra el Mallorca, pero ya sabemos que el mundo parece girar con demasiada frecuencia en torno al Real Madrid y al Barcelona. Los demás, muchas veces, como si no existiéramos más allá de ser actores secundarios en sus batallas. Y, claro, en la rueda de prensa Mourinho habla del Barcelona. Y de ahí surge el titular que extrae el diario deportivo para decorar su primera página. "El Barça juega con 11... y muchas veces contra 10". El mensaje viene a reforzar la creencia popular de que el Barcelona es un club beneficiado por los árbitros y, de forma inversamente proporcional, el Real Madrid perjudicado. No seré yo quien medie en este debate, pero aún así, y por aquello de seguir contextualizando la opinión de quien esto escribe, diré que creo que los grandes siempre reciben favores arbitrales, al menos en comparación con la mayoría del resto de los mortales. Y en ese equilibrio de poder entre los dos grandes, creo que ahora mismo vence el Barcelona. Los motivos que los expliquen los poderosos.

Pero volvamos a esas palabras de Mourinho. Marca no las contextualiza, poco con sus palabras y nada con datos. Sólo dice la información a la que hace referencia en su primera página que que las palabras citadas sirven "para refrescar memorias y recordando la última semifinal de Champions". En aquella semifinal, el Inter pasó, después de ganar 3-1 en Milán, perdiendo en el Camp Nou con diez jugadores por expulsión de Motta. Expulsión que, por cierto, me pareció justa. Pero como me apasiona el sano debate que tendría que generar el deporte, me puse a buscar información. Y no recurro a otro medio, que siempre se podrá decir que los intereses maquillan datos. Cojo la Guía Marca de la Liga, que salió a la venta hace unos días. Y busco los datos referentes a las tarjetas y expulsiones, y ya también a otras cuestiones arbitrales para completar el cuadro, con el fin de saber si la afirmación de Mourinho tiene base en la realidad o es una frase sin fundamento de la que Marca se hace eco sin buscar los datos que la avalen. Ahí van los datos.

El Barcelona provocó seis tarjetas rojas en la Liga 2009-2010. El Real Madrid, las mismas, y con la misma proporción, tres rojas directas y dos dobles amarillas. 122 rivales del Barcelona vieron la tarjeta amarilla. En el caso del Madrid, fueron 115. El Barcelona vio 75 tarjetas amarillas y cinco rojas. El Real Madrid, 91 amarillas y las mismas rojas, cinco. Al Barcelona le señalaron tres penaltis a favor y uno en contra. Al Madrid, ocho a favor y dos en contra. A Messi le indicaron una falta a favor cada 33,9 minutos. A Cristiano Ronaldo cada 28,3 minutos. El Barcelona cometió una falta cada 13,45 minutos. El Real Madrid, cada 15,21. Mi conclusión es que el Barcelona tiene unos datos tan ligeramente superiores que si algo no se puede defender, al menos con respecto a la temporada pasada, es que el Barcelona ganó la Liga por los árbitros. Tampoco que el Real Madrid sea un equipo notablemente perjudicado por las expulsiones con respecto a su directo rival por los títulos.

Con estos datos, ¿está justificado dar credibilidad y la primera página del diario deportivo más vencido del país a esta afirmación de Mourinho? Que cada cual saque sus conclusiones. Por mi parte, sólo me queda añadir el deseo de que la Liga la gane el mejor, incluso si el mejor no es el Barcelona o el Real Madrid. Y en cualquier caso, que disfrutéis del fútbol en la Liga que empieza este fin de semana, porque eso es lo fundamental.

miércoles, agosto 25, 2010

El mundo es maravilloso

El lunes murió George David Weiss. ¿Que no sabéis de quién os estoy hablando? No me sorprende. Hasta hace unas horas, jamás había escuchado su nombre. Pero no os preocupéis, yo os lo digo. Escuchad esto, que seguro que reconocéis.



Y ahora esto otro, que también es va a sonar.



George David Weiss es el tipo que escribió la letra de estas canciones, la primera de ellas junto a Bob Thiele y la segundo con Luigi Creatore y Hugo Peretti. Me he enterado de su muerte por pura casualidad, en un breve del informativo de Cuatro. Y me he puesto a pensar lo injusto que es el reconocimiento que le damos a unos y a otros en esta vida. Si no cantas tus propias canciones, el compositor o el letrista pocas veces encuentran un hueco en la historia, igual que un guionista que no dirige pocas veces logra el merecido reconocimiento por una película que crea leyenda en el cine. Pasa en la cultura, pasa en la vida. En este caso, sin George David Weiss, jamás habríamos escuchado estas canciones. Son sus palabras, sus sensaciones. Y podemos tener en la cabeza a Louis Armstrong cantando la primera o a Elvis Presley interpretando la segunda, pero la idea nació antes de que ellos entraran en el proceso.

Porque al final veo árboles verdes, rosas rojas, cielos azules, días brillantes, niños que aprendarán más de lo que yo sé, los colores del arco iris, amigos que me preguntan qué tal estoy, alguien que toma mi mano y también mi vida, algunas cosas están predestinadas. Porque no puedo evitar enamorarme de ti y porque el mundo es maravilloso. Eso dicen las letras de estas dos canciones, de dos de los pedazos que dejó George David Weiss en este mundo. No hace falta ser un melómano empedernido para saber que ambas forman parte de la vida de millones de personas que han crecido, se han enamorado y se han emocionado con ellas. Y mientras se escuchan canciones como éstas, sí, el mundo es maravilloso. Incluso cuando no lo es.

miércoles, agosto 18, 2010

La respuesta a por qué nadie se lo pregunta

No voy a escribir mi opinión sobre la visita de José María Aznar a Melilla. No voy a malgastar en ello ni un sólo segundo de mi tiempo. No se lo merece, porque se huela a la legua el verdadero motivo del viaje. En cambio, voy a decir otra cosa que me preocupa tanto o más. A preguntármelo más bien. Dice Aznar que ha ido a Melilla para dmostrar su apoyo a quienes velan por la seguridad de la ciudad autónoma y de la valla que la separa de Marruecos. Dice que la ciudad y esos sus vigilantes viven entre "el acoso", se supone que de lo que viene del reino alauí, y "la dejadez", se entiende que del Gobierno español. Dice que siente "absoluto aprecio" por la ciudad española.

Lo que yo me pregunto es por qué a Aznar nadie le ha hecho una pregunta, valga la redudancia. Supongamos (ya es mucho suponer) que lo que ha dicho el ex presidente del Gobierno hoy es verdad. Entonces, ¿por qué jamás visitó la ciudad autónoma cuando estaba en La Moncloa? Nadie se lo ha preguntado hoy. ¿Sabéis por qué? Porque Aznar ha ido a Melilla a hacerse unas fotos, ha comparecido ante los medios, ha soltado lo que quería soltar y se ha ido sin admitir preguntas. No es que no se lo hayan preguntado. Es que este ex presidente del Gobierno (haber desempeñado ese cargo le obliga más que a otros) ni siquiera ha dado opción a que se lo pregunten.

Ahora es cuando yo me hago preguntas. ¿Hasta cuándo van a admitir los medios de comunicación que personajes relevantes de la vida política suelten comunicados prefabricados sin someterse a las inquietudes y dudas de los periodistas y, por extensión, de sus lectores o espectadores? ¿Cuándo habrá un periodismo valiente en España que anteponga la información que es necesario ofrecer a la que los poderosos nos quieren dar? ¿Por qué nadie publica la información de la visita de Aznar a Melilla sin atender a lo que dijo precisamente por no someterse a las preguntas de los profesionales de la información?

Y ya que estamos, una pregunta más, ésta dirigida a todo el mundo, independientemente de lo que piense de Aznar, de su mandato como presidente del Gobierno, del partido del que es presidente honorífico y de cualquier otra consideración partidista. ¿Qué valor tiene lo que pueda decir sobre una cuestión alguien que ha tenido ocho años para preocuparse por ella y no lo ha hecho? Que cada cual le dé el que quiera. Yo lo tengo claro: ninguno.

sábado, agosto 14, 2010

Delito prescrito

Llevo todo el día preguntándome por qué prescriben los delitos. El origen de dicha pregunta es, digamos, un poco intrascendente. Está en un delito de cohecho ya prescrito, cometido según la Fiscalía por la actual presidenta de las Cortes Valenciana cuando era consejera de Turismo de la Generalitat Valenciana, Milagrosa Martínez. Son 2.400 euros de nada, pero sigue siendo un cohecho, un delito, que no va a tener castigo alguno. Busco en Google, a ver si alguien es capaz de explicarme el motivo que se esconde detrás de la prescripción de los delitos.

Lo encuentro: la seguridad jurídica. Y encuentro algo más (siempre a la espera de que alguien más versado que yo en estos temas aporte algo interesante y útil a este debate), dos interpretaciones aplicables de ese término. En primer lugar, que con el paso del tiempo las pruebas o los testimonios pueden perder valor y validez, lo que hace que un juicio pueda no ser tan justo como debiera. En segundo lugar, y ésta es la que me llama la atención en realidad, se entiende esa seguridad jurídica en el hecho de que un individuo no puede pasarse la vida con la incertidumbre de no saber si será juzgado.

Desconozco si esta interpretación que he leído en Internet (donde tienen cabida las más descabelladas ideas e interpretaciones sobre cualquier cosa) tiene algún anclaje legal. De tenerlo, creo que tenemos un grave problema social, porque, en realidad, supondría facilitar el llamado crimen perfecto. No es que me libre si no me pillan, que eso se da por descontado. Es que me dan un plazo para, como criminal, alcanzar mi meta. Si consigo llegar libre de incriminaciones a un momento dado (el plazo de prescripción depende del delito cometido), me premian con la absolución.

No dejo de darle vueltas a la perversión de este planteamiento que, insisto, no sé si tiene base jurídica real. Y le doy vueltas porque, en la práctica, es lo que se permite con la prescripción de ciertos delitos. Es lo que le ha pasado a Milagrosa Martínez. Según la Fiscalía, ha cometido un delito y no va a pagar por él. Y no es un delito cometido hace 60 años, no. Es un hecho reciente del que es fácil reunir pruebas documentales y recabar testimonios adecuados. Pero no es lo suficientemente reciente para la Ley. No acabo de entender que un criminal pueda tener derecho a no ser juzgado en determinadas circunstancias temporales. Quizá es que es soy más ingenuo de lo que pensaba, pero no sé por qué tiene que olvidarse un delito.

Y me viene a la cabeza todo el argumentario que suelta Ray Milland en esa obra maestra de Alfred Hitchcock que es Crimen perfecto y sus motivos para matar a su esposa, interpretada por Grace Kelly. Y sigo pensando que, sea el delito que sea, me parece perverso garantizar un perdón a quien consigue ocultarlo durante un tiempo legalmente establecido. El perjudicado por un delito no tiene una prerrogativa similar, no goza de un desagravio legalmente establecido por haber sufrido un delito. El premio es sólo para el que infringe la Ley, pero la infringe bien. Qué cosas.

lunes, agosto 09, 2010

Artículos sobre cómic

Lo bueno de tener una afición es que te permite escribir mucho sobre ella. Y lo bueno de que sea una afición que no comparte demasiada gente, al menos no en España, es que no hay mucha gente que escriba sobre ella. En los artículos que escribo para Suite 101 hay varias temáticas recurrentes y una de ellas es el cómic. La web me propuso ser colaborador experto en dicha materia y desde hoy ya figuro como tal en la misma. Eso, claro, obliga a escrbir más y mejor sobre el noveno arte. Y aunque lo cierto es que mi fuerte es el cómic de superhéroes (género que centra, de largo, la mayoría de lo que he escrito hasta el momento), tendré que empezar a abrir más el abanico para hablar de obras y autores que nada tengan que ver con este género. Por lo pronto, os dejo los enlaces a los 17 artículos que ya he subido sobre cómic, y ya sabéis que acepto de muy buen grado toda sugerencia que me queráis hacer para futuras publicaciones.
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martes, agosto 03, 2010

Periodista de vocación

Nunca me ha gustado la tarea de definirme a mí mismo. Pero cuando abrí el blog, algo había que poner en el perfil. Y se me ocurrió empezar diciendo que soy "periodista de corazón y de vocación". Lo que no pensé en aquel momento es que alguien pudiera ver en esa definición un argumento para reprocharme mis palabras o mis silencios, los temas de los que hablo o de los que no. Esto viene a cuenta de un comentario anónimo (siempre anónimos, qué curioso; ¿nos conocemos en realidad?) de la entrada anterior, que viene a decir que no soy digno de esa etiqueta por no hablar en este pequeño rincón de los "escándalos más sonados del periodismo a nivel internacional". Dicen que no hay que alimentar a los trolls que le visitan a uno, pero voy a contestar por dos motivos. En primer lugar, porque no sé si ese comentario encaja realmente en la definición de troll. Y en segundo lugar, porque me permitirá hablar un poco de periodismo, que, al fin y al cabo, es un tema que me apasiona.

Es cierto que no he hablado de estos grandes temas que me planteas, querido anómimo. Pero también te digo que en dos de ellos no veo mucho margen para hablar o debatir. No creo que haya mucha gente que pueda manifestarse en contra del asesinato de periodistas en Rusia o a favor de la ley mordaza de Berlusconi. Es obvio que matar a quienes desvelan verdades o silenciar burocrática y legalmente (mejor dicho, mediante leyes) a quienes pretenden hacerlo son cuestiones que tienen difícil acomodo en un terreno ético. Más juego podría dar lo de wikileaks, sí, porque ahí sí estoy convencido de que habría gente que defendería el secreto de estado y, por contra, quienes querrían primar la libertad de prensa y e información. Quizá algún día me detenga en esta cuestión, pero antes tendría que informarme mucho más sobre el particular, porque no me gusta opinar a la ligera.

Puede que si no he hablado de estos temas, además de porque no puedo aportar ninguna experiencia a nivel personal comparables con estas situaciones, es porque no me considero capaz de aportar mucho, y el motivo está en lo que decía más arriba. Cualquier persona en su sano juicio condenaría el asesinato de un periodista o una censura institucional. Yo lo podría decir aquí y quedar de maravilla, otorgarme una garantía de dudosa calidad cuando alguien me reproche algo y decir "¡eh, que yo lo he condenado!", sin importar después mis auténticas creencias o mis actos. Pero creo que ese es un funcionamiento algo perverso del sistema. No es imprescindible condenar de palabra todo lo condenable por si acaso o por el qué dirán, ni opinar sobre todo para dejar escrito que lo he hecho.

Y puede que también tenga otra razón más personal, y quizá más difícil de entender en este contexto, para no hablar de estas cuestiones: considerarme periodista de vocación y tratar de ejercer como tal durante unos cuantos años ha acabado con todos los restos de corporativismo que pudiera tener hace algunos años, cuando empecé en este mundillo. Que no comulgue con el periodismo actual no significa que pueda llegar a defender la censura o el asesinato de periodistas (lo digo, esta vez sí, por si acaso, no se me vaya acusar de algo que no he dicho ni quería decir), pero creo que la labor del periodista de a pie, del que no cuenta con el respaldo de un gran grupo de comunicación, del que escribe sólo en su nombre, tiene que empezar mucho más abajo de esos grandes temas. En el día a día y en las pequeñas cosas.

En lo que yo creo es un periodismo que actúe como contrapoder (como el cuarto poder, si quieres), no que se alíe a cualquier otro poder. Por eso desprecio que se haga periodismo forofo y partidista en función de intereses más o menos oscuros. Creo en un periodismo de investigación (trabajado), divulgación (de asuntos trascendentes) y denuncia (de todo aquello que podemos cambiar entre todos una vez conocido), no en la publicación sistemática de todo lo que diga alguien poderoso sin siquiera constatar la veracidad de lo que dice. Entiendo como necesario contextualizar lo que se publica, porque el lector no tiene por qué acordarse de todo lo anterior que rodea a un hecho o un personaje. Apuesto por valorar de una vez por todas al buen periodista, reconociendo su trabajo profesional y económicamente, algo que ahora no se hace. Valoro un criterio de noticia que ya no se estila, porque hoy es más fácil rellenar un periódico o un informativo con curiosidades intrascedentes en lugar de buscar noticias de las de verdad. Y creo en cuidar el lenguaje, la gramática y la ortografía, porque al final esas son nuestras armas.

De esos temas sí he hablado en otras muchas ocasiones, pero tampoco creo que me conviertan en periodista de vocación, no. Hay muchas clases de periodista y muchas serán mejores que la que yo he escogido. Pero cada uno tiene su camino.

domingo, agosto 01, 2010

Coherencia

El diccionario de la Real Academia recoge que coherencia es la "actitud lógica y consecuente con una posición anterior". No sólo me parece la ocherencia uno de los valores más elogiables cuando mantengo una conversación con una persona (también como actitud vital, claro...), sino que tengo la sensación de que es una cualidad poco apreciada y cultivada. Es decir, que vivimos en un mundo en el que podemos decir lo que nos dé la gana sin necesidad de plantearnos si cinco minutos antes hemos defendido justo lo contrario de lo que estamos aseverando ahora. Y lo siento, pero por ahí ya no paso. Me he cansado de ese partidismo interesado, de esos argumentos inverosímiles, de esos razonamientos que rozan el absurdo. Y de que la memoria sea algo inútil.

No soy capaz de entender que se pueda criticar la orden de equipo de Ferrari en 2010 (Alonso el beneficiado, Massa el perjudicado) cuando no se censuró la de McLaren en 2008 (Hamilton el beneficiado, Kovalainen el perjudicado). Tampoco que un señor que se llama Mariano Rajoy diga que un Gobierno no puede poner en duda una sentencia judicial (la del Estatuto catalán), pero él, que pretende gobernar, sí pueda poner en duda otras (la del 11-M o las de Gurtel). No entiendo que haya quien diga que se prohiben los toros en Catraluña porque son un maltrato animal pero defienda la continuidad de los correbous (se prenden dos bolas de fuego en los cuernos del toro). No puedo asimilar que la misma acción convierta a uno en un sinvergüenza digno de toda clase de insultos y a otro en un ídolo con la razón de su parte.

Y así tantas y tantas cosas.

lunes, julio 26, 2010

Las fuentes de La Granja

Es una pena que a veces no nos demos cuenta de la cantidad de maravillas que tiene España. Es el nuestro un país con una enorme riqueza cultural y turística, con miles de rincones que conocer y disfrutar. Esa es la sensación que desprende La Granja, en Segovia. Porque allí había mucha gente ayer domingo, pero todo es relativo. En comparación con el espectáculo, me pareció en realidad poca gente la que acudió, a pesar de que desde Madrid es una cómoda excursión. Los jardines son espectaculares y por sí solos ya consiguen que la visita merezca la pena. Pero es que además ayer 25 de julio, al igual que sucederá el 25 de agosto, se pusieron en marcha las ocho fuentes monumentales que completan estos jardines. ¿Y eso es espectacular? ¿Merece la pena verlo? Aunque las fotos no dejan ver ni la décima parte de lo que se experimenta en vivo, juzgad vosotros mismos.

Y ahora os preguntaréis quiénes son estos dos señores... Pues yo os lo digo. Estos, y algún otro que llevaba el mismo uniforme, son los tipos que se encargan de coordinar el espectáculo de juegos acuáticos (para saber el orden en el que se encienden las fuentes, a partir de las 17.30, no hay más que seguir al que lleva una gran bandera española), de dar las órdenes de que se enciendan las fuentes y de que la gente esté correctamente ubicada en torno a las fuentes. ¿Y por qué he puesto esta foto? Pues porque si ellos o cualquiera de sus compañeros os dice que el agua va a llegar hasta el seto, es que el agua va a llegar hasta el seto. No exageran, no. Si te quedas entre el seto y la fuente, es totalmente seguro que viviréis algo parecido a ésta:

Y para qué engañaros, con treinta y tantos grados, uno agradece el agua... aunque venga a traición como vino en la fuente que hay detrás de los dos operarios. Con que os llevéis ropa para cambiaros basta para que podáis disfrutar a tope la experiencia. Iba a deciros que es altamente recomendable, pero no es del todo cierto. Eso sería si visitas los jardines, el laberinto, el estanque, la cueva y el pueblo. Con todas las fuentes mostrando los juegos acuáticos es sencillamente imprescindible.

miércoles, julio 21, 2010

Aragón, el nuevo osezno de Cabárceno

Este es Aragón, un osezno de unos siete meses de vida que hace poco más de 30 díasllegó al Parque de Cabárceno (¿no conocéis Cabárceno? Pues os cuento algo más aquí y os digo que es un lugar que tendríais que visitar...). Su historia tiene un comienzo trágico y un final feliz. A comienzos del mes de junio, la Guardia Civil detuvo a un coche de alta gama en el que viajaban dos ciudadanos rumanos, dos tipejos a los que se les podría calificar con todo tipo de insultos, que pretendían traficar con él. No se sabe cuál es la procedencia del osezno ni tampoco si su madre vive. Lo que sí estaba claro es que el animal estaba en un estado lamentable.

Estaba desnutrido y deshidratado, porque los miserables que querían ganar dinero con él no sabrían probablemente ni qué come un oso. Tenía un fuerte estrés acumulado por su cautiverio y por la traúmatica extracción de su medio natural, y presentaba heridas en las patas, que bien podrían haber sido provocadas durante su captura o incluso por mordeduras de la propia cría. Cuando le encontraron, Aragón era un osezno violento y herido. Pero con los cuidados adecuados, el animal se fue curando y tranquilizando, además de ganar peso (de los 3,7 kilos que pesaba cuando le localizaron pasó en menos de un mes a más de seis).

Todavía no se le ha podido integrar con el resto de osos de Cabárceno y permanece en un recinto aislado que, en principio, no iba a ser visitable. Pero sí se le puede ver. Y hay que ver lo bonito que es, parece sacado de la entrañable serie de dibujos animados Jackie y Nuca. Las ganas que dan de cogerlo y abrazarlo, de acariciarlo, de dejarle que te lama la mano. Es un bichejo curioso, en cuanto ve a la gente se acerca y en cuanto escucha el sonido de una cámara quiere saber qué es eso (le saqué más de 70 fotos en el ratito que estuvimos con él, incluyendo las queíncluyo en esta entrada). Y es tan increíble como odioso que haya desalmados dispuestos a traficar con animales tan bonitos.

martes, julio 13, 2010

Campeones del mundo

España ha ganado el Mundial de fútbol. Campeones del mundo. Esperad, que lo voy a escribir otra vez: campeones del mundo. Y otra más: campeones del mundo. No sé cuántas veces más lo voy a poner por escrito o decir de viva voz para terminar de creerlo, para asumirlo completamente. Para darme cuenta de que aquello con lo que todo crío ha soñado alguna vez es verdad. Porque ahora me acuerdo de aquellos partidos que jugaba de niño con un balón hecho con papel de plata o incluso con una botella de batido de chocolate que era nuestro Jabulani particular (y se movía más o menos igual, vaya...). En aquellos partidos de patio de colegio lo que jugábamos en realidad era la final del Mundial, aquel partido inalcanzable que sólo cobraba forma en nuestros sueños, juegos e ilusiones. Y ahora es real. Es mío. Yo soy campeón del mundo. No he jugado esa final, no, pero he soñado con ella tantas veces que un trocito tiene que ser mío por fuerza. Mío y de todos los que lo habían soñado.

Y ya sé que todo el mundo verá mil veces, un millón de veces, el gol de Iniesta, el tanto que nos da la victoria en la final ante Holanda y el título de campeón del mundo. Ya sé que todo el mundo pensará que eso, y no otra cosa, es lo que nos convirtió en campeones. Ya sé que en los próximos años vamos a escuchar no sé cuántas veces la narración original de ese instante, sea en una cadena de televisión u otra. Pero para cuando Iniesta marcó el gol, yo ya sabía que éramos campeones. Que íbamos a serlo, más bien. Que la Copa no podía tener otro dueño. Que no había más resultado posible que la victoria, fuera en lo que quedaba de prórroga o en los penaltis. Yo ya había cantado otro gol sin que el balón entrara en una portería. Cuando Sneijder, creo que fue él, metió un balón de profundidad a Robben, ya sabía que Piqué no iba a llegar a cortar ese balón. Ya sabía que no iba a llegar ningún otro defensa para cortar la jugada. Ya sabía que en esa jugada se decidía quién iba a ser campeón del mundo.

Llamadme oportunista si queréis, pero ya sabía que Iker la iba a parar. Creo que él también. No sabía si iba a ser una mano salvadora, quizá un pie oportuno, a lo mejor un blocaje en toda regla. Pero sabía que no iba a ser gol. Yo soy portero y, aunque no juegue, siempre lo voy a ser. Tengo ese alma solitaria que hace falta para ponerte bajo los palos con una camiseta distinta a la de todos tus compañeros de equipo. Para mí el momento de la final fue éste. Fue ver ese pie rechazando el disparo de Robben. Ahí ya supe que íbamos a ser campeones del mundo, que no había carambola del destino que nos pudiera arrebatar lo que tenía que ser nuestro. Qué grande eres, Iker. Qué grande es este deporte. Y qué grande es, mucho más, cuando además es justo. Esperad otra vez, que tengo que repetirlo: campeones del mundo. Sí, el escalofrío que me recorre la espalda cuando lo digo me confirma que es verdad. Saboreadlo y disfrutadlo, que es Historia.

jueves, julio 08, 2010

Todo ha cambiado

En 1978 no tenía edad ni para saber lo que era el fútbol, mucho menos para enterarme de que se jugó un Mundial o del fallo de Cardeñosa.

En 1982 me gustaban más los dibujos de Naranjito que la competición deportiva, por lo que no tengo recuerdos de derrota ni de fracaso en casa.

En 1986 mi ilusión de niño me hace recordar más los cuatro goles del Buitre a Dinamarca que el penalti que falló Eloy.

En 1990 mis momentos fueron cuando Górriz marcó ante Bélgica o los tres de Michel a Corea. Y el grito de "me lo merezco". Pero también perdimos.

En 1994 aprendí de verdad que esto de las decepciones iba con nosotros. Lo vi en Dublín, después de alucinar con la cantidad de banderas de tu país que puedes encontrar en otro.

En 1998 la eliminación encontró su primer rincón en el salón de siempre. Fue apoyado contra el radiador, frente al televisor pero escondido tras el sofá.

En 2002, fue a la derecha de la pantalla. De rodillas en el suelo esperando el milagro. Y pensando cómo era posible que los coreanos nos metieran los cinco penaltis.

En 2006 el lugar fue bajo la puerta del pasillo. Sin mirar a la tele por la incredulidad de caer como siempre después de haber jugado la primera fase como nunca.

Y entonces llegó esto.

Me diréis que todo empezó cuando Casillas paró aquel penalti a Italia en los cuartos de final de la Eurocopa de 2008. O cuando Torres marcó el gol de la final ante Alemania y nos convertimos en campeones. Pero no es así. Al menos no para mí, porque un Mundial es siempre un Mundial y es más grande que todas las demás cosas. Todo ha empezado aquí, con estas imágenes que sigo viendo en mi cabeza fijas, sin movimiento o a cámara lenta, más lenta que cualquiera que hayamos visto por la tele. Porque gracias a este gol España ha llegado a la final de un Mundial, hasta el último partido del torneo. El domingo podremos ganar o podremos perder, pero algo ha cambiado para siempre porque de este Mundial ya no nos vamos eliminados antes de tiempo. Lo de ayer ante Alemania, lo de Paraguay, incluso lo de Portugal, son ya instantes inolvidables de pura felicidad. Y nos queda otro. Sólo uno. Uno más.