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sábado, julio 03, 2010
lunes, diciembre 24, 2007
Desde la arena
Pasaba ya bastante de la medianoche cuando llegué el viernes a la puerta de la pensión. Saqué la llave para abrir la puerta. Pero no entré. No podía. A sólo unos metros estaba la playa de la Concha. Me llamó. Y fui. Cumplí con ese ritual que no puedo dejar de cumplir cada vez que voy a San Sebastián. Hay pocas cosas tan bonitas como dar un paseo por esa playa de noche, escuchando sólo el ruido de las olas, el rumor del mar, golpeando contra la arena, paseando sin que nadie moleste, sin que nadie rompa ni perturbe ese silencio. Y viendo Donosti de una forma que no mucha gente la conoce. De noche y en calma. Desde la arena. Grandiosa e iluminada, dispuesta para ser inmotalizada en todas las fotos que saco una y otra vez. A un lado y al otro de la bahía. Tan bonita como siempre.Pasado el asombro habitual por los 50 minutos de retraso con los que llegó el tren a San Sebastián (normalmente suelen ser 30, por eso digo lo del asombro habitual...), sólo salir a las calles de la ciudad ya me alegran el espíritu. Han sido tres días de pasarlo bien, de disfrutar de nuevos lugares donde comer, de estar con gente majísima con la que da gusto conversar de todo, de volver a pasear por los mismos rincones de siempre, que mantienen la belleza de siempre, de ver ganar a la Real para redondear el viaje... y de disfrutar una temperatura espléndida e impropia de estas fechas. ¡Si hasta había gente bañándose en el mar un 22 de diciembre...!
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miércoles, septiembre 05, 2007
Uno de los rincones más bonitos de San Sebastián cumple años
Hace ya nada menos que 30 años que se instaló en San Sebastián El Peine del Viento, la obra realizada por Eduardo Chillida (para quien no lo sepa, un detalle futbolístico: Chillida llegó a ser portero de la Real Sociedad pero una lesión de rodilla truncó su carrera deportiva y le volcó en la escultura). Quien me conoce sabe que este pequeño rincón de Donosti es uno de los lugares que no puedo dejar de visitar cuando voy para allá. Puedo pasarme largos ratos allí sentado, escuchando las olas, comprobando cómo los turistas no dejan de hacerse fotos o de pasar por allí para comprobar la belleza de esta maravilla, viendo que los mismos donostiarras saben que este lugar es una joya y acuden a él de paseo con la familia, a diario o en fin de semana.Aunque mucha gente lo llama de otra forma equivocadamente, el nombre oficial del conjunto es El Peine del Viento. Según recordaba estos días en alguna entrevista el hijo del escultor y director del Museo Chillida-Leku, Luis Chillida, el nombre viene porque el artista "quería que el viento del noroeste, el que viene de Galicia, entrara peinando la ciudad". La conmemoración del 30 aniversario servirá también, por curioso que resulte, para inaugurar el monumento, ya que en 1977 no se realizó acto alguno. Toda obra artística genera polémica durante sus primeros pasos, y en aquella época no todo el mundo entendió la importancia del Peine.
Este jueves se abren los actos de conmemoración con un concierto que ofrecerán Txetxo Bengoetxea, Mikel Erentxun, Amaia Montero y Alex Ubago, y en el que sonará una canción que Diego Vasallo (ex Duncan Dhu) ha compuesto en homenaje al Peine. Hasta el día 16, que es el día que se hará la celebración oficial, habrá conferencias, talleres para niños y otras actividades de homenaje (de entre las que destaco la labor de 30 establecimientos de crear un pintxo inspirándose en este motivo). No se sabe con certeza la fecha de apertura al público de la escultura allá por 1977, pero se sabe que el día 3 de septiembre se colocó la última pieza sobre la roca y se calcula que en torno al 16 se habrían terminado de retirar los raíles con los que se instaló.
Luis Chillida dice que el Peine era el lugar favorito de su padre. No sólo de Eduardo Chillida, también es el mío. Feliz aniversario.
No sé ya cuántas veces habré estado en San Sebastián y junto al Peine. Pero nunca había podido fotografiar la escultura sin que hubiera alguna persona en el encuadre. En mi última visita, hace apenas diez días, por fin lo conseguí. La foto que acompaña a esta entrada es esa imagen que tanto me ha costado captar.
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jueves, agosto 30, 2007
¿Cuándo volvemos...?
No hay ciudad en el mundo que haya visitado tantas veces como San Sebastián. Nací allí, pero nunca he vivido allí. Vamos, que soy donostiarra pero en realidad no lo soy. Y seguramente por eso me gusta ir tanto por allí, la mayoría de las veces con la excusa de ver jugar a la Real en Anoeta. Es raro el año que no voy dos o tres fines de semana, y cada vez que voy me quedo con ganas de más.Ya no sé cuántas veces me habré recorrido paseando las playas de La Concha y Ondarreta, con frío o con calor, eso da igual. Cuántas veces habré oído el sonido de las olas en esos lugares, ajeno a todo lo que pudiera haber alrededor. Cuántas veces me he sentado en el Peine de los Vientos, sin duda mi rincón favorito de la ciudad. Cuántas habré subido al Monte Igeldo. Cuántas me habré preguntado si el Kursaal es horroroso o una genialidad. O cuántas veces habré disfrutado del tiempo que he pasado con la cuadrilla que conozco en Tolosa, un grupo de gente estupenda que sé que frecuenta estos blogs y con el que lo paso genial por allí.
No importa que la Real se abone a resultados adversos. No importa que Renfe me obsequie siempre con un retraso de entre quince y treinta minutos en la llegada a Donosti. No importa que llueva o que haga un calor húmedo de mil demonios. Nada de eso me importa si estoy en Donosti. Porque cada minuto que paso allí vale la pena.
Y es que, insisto, cada vez que voy, regreso a Madrid con ganas de más. Así que la pregunta es obvia. ¿Cuándo volvemos? Porque la próxima visita no depende de mí, sino de que ciertas personas requieran mis servicios como guía de la ciudad más bonita que conozco...
martes, mayo 22, 2007
Donosti, ayer
Así lucía ayer San Sebastián, la ciudad más bonita del mundo. Hacía ya unos mesecillos que no pasaba por allí y ya iba siendo hora. No es que el tiempo me acompañara mucho (el domingo no amaneció con una bruma que tapaba casi por completo los montes Igeldo y Urgull), pero eso no evitó mi visita ya tradicional al Peine del Viento (al que di recuerdos de una gran amiga que descubrió ese rincón de Donosti hace sólo una semana), un par de buenas comidas en la Parte Vieja y, cómo no, el partido del domingo en Anoeta...Y con la excusa futbolera, es más que probable que dentro de tres semanas esté ya otra vez allí, así que veréis seguramente por lo menos otra foto de este ciudad a la que nunca me cansaré de viajar. Los insensatos que no la conozcan, que hagan el favor de incluir San Sebastián entre sus próximos destinos...
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