
No soporto esta moda de ver en los informativos la celebración de la familia de un deportista. De verdad que no lo aguanto. No entiendo dónde está la noticia. No comprenderé jamás que eso sustituya a un buen análisis deportivo sobre un campeón. Bueno, no lo comparto, no lo haría jamás, pero sí lo entiendo. Es lo más fácil para estos devaluados medios de comunicación de hoy en día. ¿Para qué molestarme en analizar algo si basta con poner una cámara delante de unas decenas de personas pegando saltos? ¿A quién le importa explicar cómo y por qué ganó Nadal en la final de los Juegos si podemos enchufar el vídeo de Manacor?
¿Qué me aporta que una señora de Manacor me diga que reza antes de cada partido de Nadal para que gane? ¿O que un señor me cuente que es el mejor? En algún informativo (y no quiero señalar a La Sexta...), no pusieron más que un punto de toda la final. Uno. El último. Creo que ni siquiera dijeron el resultado del partido, más allá de la obviedad de que Nadal era campeón olímpico, y eso que estuvieron diez minutos hablando de este triunfo en particular. En otras palabras: no hay información. Nada de lo que dicen aporta absolutamente nada. Que si Nadal es grande, que si es incansable, que si tiene una descomunal fuerza de voluntad. Ya, si eso ya lo sé yo, no me lo tiene que contar nadie. Son frases vacías de contenidos. Loas de aficionado. Del periodista hay que esperar algo más. Bueno, hay que desear algo más, porque esperar ya espero poco.
Nadie cuenta que el chileno González dominaba los puntos cortos, los saques directos y los saque-volea (sobre todo en un buen segundo set), mientras que Nadal hacía suyo el partido cada vez que el intercambio de pelotas se alargaba. Nadie cuenta que el segundo set fue más agónico que los otros dos y que llegó al tie break, siendo el momento clave del partido. Nadie habla del juego. El resultado... y a veces ni eso, porque importa más la celebración. Y más incluso la de la familia que la del propio deportista. Antes nos ceñíamos a las fiestas organzadas o a la familia más directa, padres, conuyges e hijos. Pero ya ni eso. Ayer vi a ¡los tíos! de Iker Martínez, medalla de plata en vela, brindando ante la cámara. Estoy deseando que se dé un paso más y ver así la imprescindible celebración en vivo de los vecinos del pueblo en el que veraneaba alguno de nuestros campeones.

La noticia es ésta. Rafa Nadal, campeón olímpico. De eso es de lo que me gustaría que se hablara. Pero de tenis no ha hablado casi nadie. Y si no se hace cuando se tiene al campeón de Roland Garros, Wimbledon y Juegos Olímpicos, y desde hoy merecidísimo número uno mundial, ¿cuándo se va a hacer...? Menos mal que en estos Juegos la prensa escrita se está salvando en alguna medida de este desastre de la televisión y hay resquicios en los que refugiarse, pero qué pena...
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Y mientras tanto se me agolpan las cosas que decir sobre estos Juegos...
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Qué rabia me ha dado el atraco a Xabi e Iker en Vela (¿dónde estaban los elementos de presión deportiva o política que podrían habernos dado el oro ante semejante y flagrante ilegalidad?; ¿dónde estaba Lissavetzky? Ah, claro, haciéndose fotos con Nadal...) o que Marta Domínguez se cayera cuando acariciaba una merecidísima medalla en 3.000 obstáculos.
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Qué alegrones me siguen dando las medallas anónimas con las que nuestros expertos, esos que hace sólo cuatro días vaticinaban ya un fracaso (me guardo algunas frases que recordaré cuando acaben los Juegos), ni siquiera cuentan, como la de Leire Olaberria.
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Qué tristes algunos (bastantes) aspectos de la organización de los Juegos, como la caótica agenda del tenis (que terminaba de madrugada y con las pistas vacías, obligando a grandísimos e innecesarios esfuerzos a los tenistas) o las medallas que los jueces están dando a China en las competiciones que en que la puntuación de un jurado decide las medallas, una cifra desmedida incluso para un organizador.
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Qué gozada ver al monstruo de Michael Phelps ganar ocho medallas de oro y convertirse en la mayor leyenda olímpica de la historia (no sé si todo el mundo es consciente de que ha ganado ¡¡¡ocho medallas de oro!!! batiendo ¡¡¡siete récords mundiales!!!) o a Usain Bolt correr como nunca lo había hecho el ser humano en la prueba más grande que existe, los 100 metros, y batiendo un récord que destrozará seguro en próxima fechas.
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Qué lástima la cobertura de los Juegos de TVE, dando más importancia a la presencia de miembros de la Familia Real que a algunos deportistas, emitiendo cinco minutos en diferido la primera participación de nuestro abanderado, David Cal, por una entrevista intemporal con Samaranch que sí se podía haber retrasado o adelantado, o incluso no emitiendo en directo por ninguno de sus canales la medalla ganada por Olaberria.
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Y este bellísimo espectáculo sigue...