Por un vez, los franceses nos han echado un cable en algo que merece la pena. El cielo francés, por lo menos. Mariano Rajoy andaba tan, tan, tan preocupado por perderse la final de Roland Garros que, mira, se ha puesto a llover y los franceses han decidido suspender el partido hasta mañana. Todo perfecto para nuestro presidente del Gobierno, ese que en un fin de semana en el que España ha recibido el resc... perdón, el préstamos en condiciones beneficiosas, sólo tenía una entrada en su agenda que, hay que fastidiarse, encima le impedía ver a Nadal. No era una reunión del G-8, no era una Eurocumbre, ni siquiera era una reunión del Consejo de Ministros o una comparecencia parlamentaria. Era el primer partido de España en la Eurocopa. Vaya... Pero como no era justo que Rajoy no pudiera ver a Nadal, fíjate tú por donde, ya puede verlo.
Seguramente, los defensores de Rajoy (me empieza a asombrar que le queda alguno) pensarán que esto es demagogia. Serán los mismos que pusieron a caldo a Zapatero por ir a la final (nótese en todo caso la diferencia entre la final y el primer partido) de la Eurocopa de hace cuatro años. Pero, en todo caso, aceptemos esa definición de la situación. A mí es que en realidad no me preocupa que el presidente del Gobierno se vaya al fútbol los domingos por la tarde, como bien reza la canción. A mí lo que me preocupa es que eso sea lo que ha condicionado su agenda. Me molesta sobremanera que en el fin de semana que hemos tenido, la única actividad conocida de antemano en la agenda del presidente del Gobierno fuera ese viaje (al que, por cierto, imagino que habrá viajado acompañado de unos cuantos asesores, por ejemplo un tal Jorge Moragas que también está ahí en la foto, pegando saltos...). ¿Pero sabéis que me preocupa más? Esa inverosímil e imperdonable actitud de mandar siempre a los demás a dar explicaciones.
Al final, no queda más remedio que entenderlo, porque escuchas a Rajoy dando explicaciones y es para echarse a llorar. Es tristísimo no sólo que acabe convirtiendo el resc... perdón, el préstamo en condiciones beneficiosas es una espléndida noticia para España (digo yo que algo habremos hecho mal para necesitar esa cantidad de dinero, ¿no?), sino que además lo haga adoptando la actitud del Marca, esa de "como habíamos adelantado" que utiliza ese periódico deportivo para justificar que acierta en uno de los 37 fichajes que anuncia todos los veranos para el Real Madrid. Resulta que el presidente del Gobierno está convencido de que ésto que ha pasado ahora nos lo había anticipado en la sesión en la que fue investido presidente. Con un par. Alabado sea el Señor, el mismo que dicta su política económica, no lo olvidemos, por permitirnos el uso de las hemerotecas y de las videotecas.
Más claro, agua. Y con los cinco primeros minutos del vídeo, basta y sobra. En cualquier caso, es bochornoso que el presidente del Gobierno no haya dado la cara ni por la reforma laboral, ni por las dos reformas del sistema financiero, ni por el resc... beno, por esto, sea lo que sea. Sin embargo, él sí se hizo la foto con Nadal al comienzo de su legislatura, sí se hizo la foto con la selección española cuando se marchó a la Eurocopa y sí se ha ido ahora a verlos debutar. Y ahora, a seguir con la agenda del Gobierno. Esa en la que, para este fin de semana, sólo había otro acto programado, la presencia del ministro de Cultura en Francia para ver la final de Roland Garros. Imagino que Wert se habrá quedado por allí. ¿Le da tiempo a Rajoy a ir a ver el último set del partido...? Seguro que sí, y así se quita el disgusto de habérselo perdido hoy. Que lo importante es lo importante, eso está claro...







