miércoles, mayo 13, 2009

Cuando se pierde el respeto, se acaba la conversación

Empiezo a pensar si procede ya entonar un requiem por la política española. La situación actual es para llorar y el Debate sobre el estado de la Nación lo confirma. En primer lugar, porque parece que no había muchos políticos en él dispuestos a debatir con seriedad sobre el asunto del debate, "el estado de la Nación". En segundo lugar, porque parece que la mente de algunos estaba más en hacerse fotos en los leones del Congreso de los Diputados con la camiseta, bufanda y bandera de su equipo de fútbol horas antes de la final de la Copa del Rey, que en escuchar lo que se decía en el hemiciclo. En tercer lugar, porque vivimos atrapados en un modelo parlamentario en el que nadie parece creer. Si no, ¿cómo se explica que nadie siga las intervenciones de los partidos mayoritarios y se abandone masivamente el hemiciclo tras el cara a cara entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición? Y en cuarto lugar, porque cuando se pierde el respeto la conversación deja de merecer la pena.

Como las tres primeras percepciones ya encuentran un reflejo más o menos desarrollado en los medios de comunicación, me voy a centrar en el cuarto punto, del que apenas se ha hablado hoy. Llevo mucho tiempo diciendo que Rajoy ha sido para mí una gran decepción. Cuando Aznar hizo su elección a dedo del sucesor, y aunque ya le conocía de su paso por diferentes ministerios, esperaba un tipo decente, un orador competente y un político al menos responsable. Y no lo ha sido. Por eso, cinco años después de que asumiera el mando del PP, lo mejor que puedo decir de él, lo más amable, es que me ha decepcionado. Ayer le escuché en el Congreso un par de perlas (más) que, desde mi humilde punto de vista, le invalidan para actuar en representación de diez millones de personas, las que en las pasadas elecciones generales depositaron en las urnas la papeleta del PP. Insisto en lo que decía antes: cuando se pierde el respeto por tu interlocutor y por las personas que representa, se acaba la conversación. Si no, es la ley de la selva, y que gane el que diga la mayor animalada del mundo.

Al poco de iniciar su primera intervención en el Congreso, pasadas las cuatro de la tarde, Rajoy contestó a algún grito que le lanzaron desde las bancadas socialistas (curioso comportamiento el de sus señorías, por cierto; ¿alguien ha pensado en realizar los debates a puerta cerrada, sin parlamentarios, sólo con los portavoces...?) asegurando que a esos mismos socialistas "no les importa que haya cuatro millones de parados". En los últimos años hemos visto que desde el PP primero se quisieron apropiar de la Constitución. Después de las víctimas del terrorismo y la lucha contra ETA. Después, directamente y sin rodeos, de España, de su idea y de su unidad. Ahora, los cuatro millones de parados son suyos. El debate me confirmó que si Zapatero sólo puede tener razón en una cosa es esta: el PP trabaja para servirse de la crisis, y no tanto para resolverla. Si no es con esta premisa, no se puede explicar que alguien quiera apropiarse así de la defensa en exclusiva de los parados. Los parados son de todos y todos debemos trabajar para frenar el aumento de su número. Lo demás son estupideces. Me cansa ver las sonrisitas de algunos a cada dato económico negativo. Me cansa. Y por eso le doy la razón a Zapatero en esto.

Mi asombro con esta afirmación del líder del PP fue grande, porque no la esperaba ni en este ambiente ni en esta cita, pero se quedó pequeño con lo que sucedió a continuación. Cuando Rajoy se puso a hablar del plan anti-crisis de su partido, se montó un pequeño revuelo en el hemiciclo. "¡Pero si ustedes no saben leer!", dijo Rajoy en dirección a los socialistas, me imagino que contestando a alguien que le pidió que le diera por escrito sus propuestas para hacer frente a la actual situación económica. "¡Qué gente!", añadió después Rajoy mientras se partía de la risa y miraba a los suyos, cual niño travieso que busca la complicidad de sus amigos cuando ha hecho alguna trastada. Aquello de que no insulta quien quiere sino quien puede es totalmente cierto. Yo no me di por aludido ante la barbaridad que el líder de la oposición soltó en la casa de la soberanía popular, la acusación más estúpida, gratuita y banal que jamás he oído ahí. Pero fue una falta de respeto inmensa hacia los diputados socialistas y hacia quienes les hemos votado. Así lo entendí y así lo juzgo.

Zapatero ha cometido numerosos errores en la gestión de esta crisis y en su acción de gobierno. Algunas de las propuestas que hizo en el debate me gustaron (en especial me gustó su explicación sobre lsa efectos que tuvo la gestión del PP en materia inmobiliaria, nunca había oído a alguien con responsabilidad política explicarlo así y se lo agradezco), otras no tanto. Ojalá la política española llegara a un escenario en el que se evaluara con más detenimiento eso y no otra cosa. Pero para eso hace falta una oposición seria y rigurosa, capaz de sentarse a buscar consensos en materias fundamentales para la buena marcha del Estado y cuyas críticas sean sensatas y, sobre todo respetuosas. Si hasta la prensa de derechas reconoce que el presidente del Gobierno ha salido vivo de un Debate sobre el estado de la Nación que se produce en medio de una crisis económica y con cuatro millones de parados, es que el líder de la oposición no fue capaz ni de hacerle sombra. Ni de llegarle a la altura de los zapatos.

Tengo claro es que no se puede debatir con quien descalifica de una forma tan gratuita. Es más, creo que José Bono perdió una ocasión espléndida de llamar al orden a Mariano Rajoy. Probablemente no se atrevió porque sabe que eso, de haberse producido, habría centrado toda la atención mediática de lo sucedido ayer en el Debate. Habría sido un detalle probablemente histórico y sin precedentes en un debate como éste. Pero debió hacerlo. Estoy cansado del todo vale. Incluso con una política de tan bajo nivel como la que tenemos hoy en día, todo no puede valer. Y que el líder de la oposición se plante en el Congreso para insultar a unos cientos de diputados tendría que formar parte de esa categoría. ¿El Debate? ¿De verdad alguien quiere hablar de lo que pasó en el Debate...? ¿No...? Pues nada, vámonos a ver la final de la Copa del Rey, que Nadal ya ha ganado fácil en su debut en Madrid...

lunes, mayo 11, 2009

Muertes en directo

El otro día debatíamos sobre el futuro de la televisión a través de los realisties que inundan las parrillas. Visto que el objetivo parece ser humillar al personal que desfila por los programas o generar audiencia a través del morbo, me mostré convencido de que el siguiente paso a dar es una muerte en directo. Ahora veo el vídeo en el que Josué Estébanez de las Heras apuñala a Carlos Palomino. Es el vídeo que grabaron las cámaras del Metro de Madrid de un asesinato cometido el 11 de noviembre de 2007. El vídeo es esencial para el proceso judicial. ¿También para el resto de los mortales? Es difícil pronunciarse. Yo me habría conformado con ver el inicio y el final, sin llegar a reproducir nunca el momento de la puñalada mortal. A mí no me aporta nada, salvo constatar la sangre fría que se puede llegar a tener para sesgar una vida. Algo terrorífico, por cierto.

Como espectador me desagrada ver algo así, aunque estoy convencido de que habrá gente que tenga cierta necesidad de ver esas imágenes para tener la certeza de que los hechos ocurrieron así. Como periodista no llego a encontrarle sentido, aunque es obvio decir que todos los medios lo han reproducido y no han visto nada que deban omitir. Y la parte que más me preocupa es la de quienes conocen tanto al imputado por este asesinato como a la víctima. En este caso, ha hablado la madre del chaval que perdió la vida aquel día y aunque cree que es necesario que el vídeo tenga difusión, dice dos cosas muy a tener en cuenta. Primero, que ella no lo quiere ver. Y segundo, que los amigos del asesinado lo están pasando fatal tras salir a la luz pública. Muchas veces parece que eso no llega al debate interno de los medios de comunicación cuando se enfrentan a la decisión de publicar material tan sensible como éste. Yo, insisto, no lo hubiera publicado íntegro.

Tanto la conversación entre amigos como este caso me han recordado otro. En enero de 2001, un testigo murió durante el juicio por el asesinato de Lasa y Zabala, uno de los crímenes de los GAL. Aquel día, no hubo tiempo ni para el debate. Las imágenes se emitieron sin pudor alguno. Se vio la secuencia íntegra, cómo al comisario Jesús García García se le iba escapando la vida entre los dedos, con la mirada perdida, con el rostro desencajado, con mucho sufrimiento. Todos los informativos emitieron el vídeo a mediodía. Algunos tuvieron el pudor de difuminar el rostro del fallecido ya por la noche. Y al día siguiente más de un periódico decidió publicar una secuencia de fotos que dejaba bien a las claras lo que había sucedido. No se mostró respeto alguno por la víctima o por sus familiares y amigos. Porque, insisto, si ya me parece desagradable ver algo así sin conocer al sujeto en cuestión, no quiero ni imaginarme que fuera mi padre, mi hermano, mi hijo o mi amigo.

A diferncia de lo que ha sucedido ahora con el vídeo de la muerte de Carlos Palomino, que se ha acogido sin polémica, sin debate y sin crítica alguna a los medios de comunicación, en aquella ocasión sí se montó revuelo en torno a la difusión de las imágenes de Jesús García. ¿Tanto nos hemos acostumbrado a ver imágenes así que ya las aceptamos sin reservas y sin debate? ¿Tanto ha cambiado la sensibilidad del espectador en apenas ocho años? ¿Estamos dispuestos a ver en la televisión todo lo que nos echen a la cara? Si uno se acuerda del reciente caso de Jade Goody, las respuestas a estas preguntas parecen más que claras. Lo dicho, cada día que pasa estoy más convencido de que el siguiente paso es ver una muerte en directo, con una impecable puesta en escena y con muchas cámaras grabando desde diferentes ángulos. Incluso con una cámara superlenta. Todo sea por no perder detalle.

viernes, mayo 08, 2009

Goles de último segundo

Con el gol de Iniesta ante el Chelsea en el minuto 93, un gol que al Barça le ha supuesto la clasificación para la final de la Champions League (y que yo celebré porque la propuesta del Chelsea me pareció rastrera, pedestre y lamentable), me ha dado por recordar esos tantos que, en el último suspiro, han cambiado para siempre la Historia del fútbol. Así a bote pronto me salen cuatro que recuerdo con muchísimo cariño. Uno valió una Liga, otro una Champions, otro una Recopa y el último... bueno, el último no sirvió para ganar nada, pero cómo me acuerdo de ese gol.



El primero tenía que ser éste. Temporada 80-81, la (mi) Real Sociedad se jugaba el título de Liga contra el Real Madrid y le bastaba lograr un empate en la última jornada, en Gijón ante el Sporting. Los madridistas ganaron cómodamente, 1-3, en Valladolid. La Real se adelantó pronto, al anotar Kortabarria un claro penalti cometido sobre López Ufarte. Pero el Sporting marcó en el último minuto de la primera parte y en el primero de la segunda, por medio de Mesa en ambas ocasiones. 2-1. Y con un campo lleno de barro, la Real intentó lograr el empate que le daba el título. Y el empate llegó en esta jugada, en el minuto 44 y medio. Górriz intenta disparar y le sale un tiro mordido, el barro frena el balón y cae a los pies de Zamora. Y Zamora marca. Y convierte a la Real en el más grande de los pequeños y en el más pequeño de los grandes. Y a los realistas en los seguidores más felices y orgullosos del mundo del fútbol. Me hubiera gustado poner un vídeo con la narración original de Joxean Alkorta, que pone la piel de gallina a cualquier por el sentimiento que encierra su grito, pero no lo he encontrado. A mí me emociona igual por lo que supuso: la primera Liga de la casi centenaria Historia de la Real.



Nos vamos a 1999. Final de la Champions League. Se juega en Barcelona. Manchester United y Bayern de Munich miden sus fuerzas. El partido es de claro dominio alemán y el gol que marca el Bayern hace justicia a lo que se está viendo sobre el césped, un partido en todo caso de poco fútbol. Pero llega el último minuto del partido y los ingleses fuerzan un corner. Sus seguidores lo celebran como si hubieran marcado ya el gol, así de hermoso es el fútbol en las islas. Schmeichel, portero del United, sube a rematar porque apenas queda tiempo para nada más. El balón va de un lado a otro del área. Cae en los pies de Teddy Sheringham. Y lo mete, empatando la final en el último suspiro. ¿El último? Al Manchester todavía le quedó tiempo para forzar otro corner. Estábamos en el descuento. Los seguidores de los Diablos Rojos lo vuelven a celebrar como si fuera un gol. Y sólo unos segundos después pueden celebrarlo como tal. Solskjaer marca el segundo. Lo canté como loco durante 30 segundos. Después abrí los ojos y vi a los jugadores alemanes destrozados, con Colina (creo que el único árbitro que he respetado nunca de verdad por ser un deportista) intentado levantarles del suelo. Qué putada, pensé. Pero esta vez el fútbol sonrió a los míos. Y me recordó lo grande que es este deporte.



Saltamos a 1995. El Zaragoza, con un grandísimo equipo, llega a la final de la Recopa, que le enfrentó al Arsenal. Con la camiseta blanca de los maños estaban Cedrún, Esnaider, Pardeza, Higuera, Aragón, Belsué... y Nayim. El partido llegó a la prórroga, a pesar de que Esnaider había adelantado al Zaragoza en la primera parte con un golazo de Esnaider. ¿Golazo? Todavía no habíamos visto nada. Cuando el reloj llegaba ya al minuto 30 de la segunda mitad de la prórroga y los penaltis parecían inevitables, ocurrió lo que aparece en el vídeo. Nayim pegó un zambombazo desde casi el centro del campo, con una parábola altísima que cayó como una bomba sobre la portería de David Seaman. El portero inglés debió de quedarse tan sorprendido como el mundo entero. Como yo mismo, que todavía me recuerdo diciendo "¿pero qué hace...?". La Recopa se fue a la capital aragonesa en la última acción del partido. Y yo, entusiasmado con el juego de aquel Zaragoza aquella temporada, no podía dejar de cantar el gol en el que yo no creí y Nayim sí.



Año 2000, Eurocopa de naciones. España, a lo suyo de entonces. Es decir, sudar la gota gorda para pasar la fase de grupos y caer en cuartos de final. Había que ganar a Yugoslavia en el último partido de la primera fase para clasificarnos. Y como somos (¿éramos?) así, llegamos al minuto 92 perdiendo 2-3. Mendieta empata el partido de penalti en el minuto 93 y ni siquiera corre a por el balón para que la locura se pueda convertir en realidad. Le pegué tal grito que la televisión tembló (nadie se dio cuenta de todos modos, porque estábamos en la oficina viéndolo -¿alguien trabaja cuando juega la selección en una Eurocopa o Mundial a media tarde...?- y mis gritos se confundían entre otros muchos). Balón al centro del campo, sacamos, colgamos al área, rebote, Guardiola la recoge en el centro del campo, cuelga al área, peina Urzaiz... y Alfonso nos hizo felices. Y eso que sólo habíamos logrado pasar a cuartos, pero después brindamos con cava. Con qué poco éramos felices antes de que España ganara la Eurocopa el verano pasado, ¿verdad...? El vídeo también demuestra la cantidad de tontadas que puede hacer uno cuando se siente feliz.

martes, mayo 05, 2009

Verdades sobre la piratería y los derechos de autor

Hoy es uno de esos días que tienen que abrir los ojos a quienes hablan de piratería, descargas en Internet, derechos de autor, compensación a los autores y todas esas cosas. Hoy uno abre los periódicos y se encuentra dos noticias sobre todo este asunto. Dos verdades que destapan muchas mentiras. Y sonrío al leerlas, ya lo creo que sonrío (en el segundo caso después de superar el asombro por la miseria moral que comporta), porque con estas noticias es como se descubre toda la falacia que rodea algunos discursos. Porque ni las descargas de Internet van a arruinar a la industria del entretenimiento ni el pago de un canon salvaguarda los intereses de los autores.

Primera verdad. Resulta que Lobezno ha recaudado nada menos que 120 millones de euros en todo el mundo en su primer fin de semana de estreno. Pero la noticia no está ahí, no. Eso era más o menos lo esperado, pues es el título con el que Hollywood daba el pistoletazo de salida al verano cinematográfico, periodo de tiempo en el que estrena las grandes superproducciones con las que pretende reventar las taquillas en todo el mundo. La noticia está en que desde hace un mes circula por Internet una copia de la película, un borrador prácticamente acabado, con una calidad de imagen y sonido magnífica. Es decir, que quien hubiera querido ver la película, la habría visto antes de su estreno y sin necesidad de pagar el altísimo precio de una entrada de cine. Pero, a pesar de eso, la gente ha ido al cine en masa.

Moraleja de este asunto, que es mentira todo lo que nos cuentan. Que la gente no deja de ir al cine por tener la posibilidad de ver la película en su casa recién descargadita de Internet. Que si la película interesa, la gente va al cine. Yo me bajé la película, sí, pero no la vi hasta después de pasar por la taquilla y sentarme en una butaca ante una pantalla grande. Lo que la gente se baja de Internet, es más, provoca el efecto contrario por mucho que intenten negarlo quienes viven de las subvenciones: si alguien la ha visto antes y le ha gustado, seguro que ha pagado la entrada aunque antes no pensara hacerlo. Cuando uno escucha una canción gracias a Internet, puede acabar comprándose el disco (y hay estudios que revelan una relación entre ambas cosas). Cuando uno ve una película o una serie en los formatos disponibles en la red, puede acabar comprándose el DVD. Lobezno lo ha demostrado. Pero no se enteran. Es mejor seguir chupando del bote.

La segunda noticia me produce más asco que cualquiera otra cosa. Resulta que la SGAE se empecinó en cobrar el 10 por ciento que le corresponde legalmente por un concierto que David Bisbal ofreció desinteresadamente para ayudar en la curación de un chavalín de cinco años que padece una enfermedad gravísima. Pocas horas después, la SGAE ha rectificado y ha anunciado que devolverá los 5.000 euros que quería escamotear a la lucha por la vida de un niño pequeño. La misería moral de este comportamiento es lo más deleznable de este caso, porque se me revuelven las entrañas de pensar en que unos miserables quieran cobrar su cuota de un concierto pensado para recaudar un dinero que debe servir para ayudar a salvar una vida.

La SGAE no vela por los intereses de los autores. Lo que la hace la SGAE es encabezar una lucha por conseguir dinero a cualquier precio. Dice la SGAE que lo que ha hecho en este caso es legal. Claro que lo es, forma parte de una ley injusta y que desde hace tiempo encuentra un fuerte rechazo social y en la red. Pero incluso las leyes injustas necesitan contar con actitudes personales indignas para encontrar su reflejo en la realidad. Y exactamente eso es lo que ha pasado aquí. Yo no habría sido capaz de dirigirme a la familia de este chavalín y pedirle ese dinero, insistemente y ofreciendo soluciones con el único propósito de recaudar. Pero por lo visto hay gente que sí es capaz. De este caso nos hemos enterado, pero ¿cuántos habrá por ahí similares sin que lleguemos a tener conocimiento? ¿Así defienden la cultura?

Presidente, ministra, haced el favor de tomar nota de estos casos. Porque ésta es la realidad y no lo que algunos dicen.

domingo, mayo 03, 2009

Asaltador de sueños

Podría hablar de lo cabreado que estoy con la alarma mediática que se ha generado con lo de la gripe procina-nueva-A-comosellame y que no acabo de entender. Podría hablar de la cantidad de chorradas previas que he escuchado en torno al Madrid-Barça de ayer y que demuestran que la prensa está gobernada por hooligans. Podría despotricar contra cierto ex presidente del Gobierno que dice que tiene soluciones para todo, incluso para lo que no tiene solución alguna. Podría pensar que ha pasado el 1 de mayo sin que, otro año más, sepa qué se celebra exactamente. Pero como todo esto me va a poner de mala leche, me quedo con un meme con el que me ha premiado Key a través de El Blog de Art Bandeley, toda una sorpresa que acepto encantado.
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NORMAS:
1. Echarle imaginación.
2. todas las situaciones son ficticias, pero debes responder con respuestas reales.
3. Debes ubicarte en la situación para responder.
4. Puedes agregar más situaciones pero no borrar las que ya están.
5. Transfiere el meme a 5 bloggers más.
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Y ahí van las preguntas...
1. A pocos segundos de finalizar el juego, le has dado la victoria a tu equipo con una magnífica anotación. ¿Qué deporte es? ¿En qué equipo juegas? ¿Que número llevas en tu camiseta?
Por fuerza tiene que ser fútbol, pero yo no marco el gol decisivo, no, yo paro el balón que iba a privarnos de la victoria cuando no queda tiempo para nada. Juego, obviamente, en la Real Sociedad y el número de mi camiseta es el 1 (es lo que tiene crecer con Arconada bajo palos...). En la vida real, he pasado por esa situación (aunque no con la Real, claro) jugando a fútbol sala. Con el tiempo cumplido paré un doble penalti que era el empate. Y yo más ancho que largo...
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2. ¡Te han elegido para cantar una canción en Viña del Mar! ¿Qué canción cantarías?
Esto de sueño tiene poco, más bien de pesadilla, puesto que mis dotes musicales son inexistentes y directamente proporcionales a mis ganas de convertirme en cantante... Ya puestos, que elija el público la canción, que si es un festival son ellos los que mandan, ¿no...?
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3. Estás nuevamente en un escenario pero ahora ¡tocas con una banda! ¿Qué banda es? ¿Qué canción tocan? ¿Qué instrumento tocas?
Más de lo anterior, me temo... Pero como habrá que decir algo, yo creo que tendría que formar parte de una banda mítica, unos Rolling Stones o algo así, y ser ese componente del que apenas nadie habla, del que toca la guitarra ahí atrás sin que nadie repare en él hasta que le toca hacer un solo... Siempre he querido tocar la guitarra, pero habiendo recibido algunas lecciones muy, muy, muy, pero que muy básicas, hay que asumir cuando uno no tiene capacidad alguna para hacerlo...
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4. Te falta una palabra para completar un crucigrama pero no la escribirás porque es la palabra que más odias. ¿Qué palabra es?
Trabajando como he trabajado con las palabras, lo llevaría muy crudo si tratara de evitar alguna. Además, creo que podrían más mis ganas de acabar el crucigrama que el odio que pudiera tener a palabra alguna. Odiar no, pero no soporto el mal uso de "presunto", ya lo he comentado alguna vez.
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5. ¡Acabas de ganar un Oscar por tu actuación! ¿En qué película actuabas? ¿Cuál era tu personaje? ¿A quién le dedicas el premio? La Academia siempre ha odiado el cine fantástico y de ciencia ficción, así que es difícil que me den el Oscar por el papel de mi vida... Porque quien me conoce ya sabe que "soy un Jedi, como mi padre antes que yo". Pero como siempre acaban compensando, acabé ganando el de mejor actor secundario por dar vida a Malone en Los intocables de Eliot Ness. Mira que pensaron en Sean Connery para el papel, pero yo soy mucho mejor que él. Además, el escocés ya se lo pasó pipa con decenas de chicas Bond a su alrededor, así que no tiene nada de qué quejarse...
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6. Función sorpresa. Se apagan las luces y en la pantalla aparece esa escena que más te gusta del cine. ¿Qué película es? ¿Cuál es la escena?
E.T. volando con Elliot en su bicicleta con la luna de fondo. Creo que pocas cosas me han hecho más felices que el recuerdo de haber visto esta película en el cine en el lejano 1982 en que se estrenó y 20 años después en su reestreno. En la primera era un niño, en la segunda me sentí de nuevo como si lo fuera. Y eso no tiene precio.
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7. Es fin de semana, enciendes la TV y para sorpresa tuya han vuelto a programar un programa que te gustaba mucho en tu infancia. ¿Cuál es esa serie?
Dragones y Mazmorras. Siempre será la mejor serie de animación de la Historia, la que más me entretuvo, la que más disparó mi imaginación, la que (a pesar de lo breve que fue) más tiempo me divirtió. Y como las televisiones se han olvidado de que todos los que tenemos o rozan la treintena crecieron viendo dibujos animados en la tele por las tardes, nos queda el DVD. Y Dragones y Mazmorras, obviamente, está en mi colección. Mis hijos (si algún día llega esa eventualidad) y seguro todos mis sobrinos postizos tendrán que pasar por la experiencia de ver esa serie...
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8. Encuentras un paquete a la puerta de tu casa, la tarjeta dice que es para ti. Lo abres y es justo lo que deseas en estos momentos ¿Qué es?
Lo que deseo de verdad no se puede meter en una caja, lo siento... De hecho, ninguna de las dos cosas que deseo... Pero si alguien quiere regalarme algo de esta forma, que no se corte, que los regalos siempre son bienvenidos y mucho más cuando han escaseado en las ocasiones señaladas...
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9. No pudiste resistir y te comiste todo el pastel que guardábamos en la nevera. ¿De qué sabor era?
Imagináos a Homer Simpson babeando y diciendo "chocolaaaaaaaate". Pues algo así soy yo... Pero yo comparto, no soy capaz de comerme todo un pastel y no dejar nada para los demás...
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10. Las Horas del Olimpo te han elegido para que borres un personaje de la historia. ¿Cuál borrarás?
¿Sólo uno...? Pues las Horas del Olimpo me ponen en un serio aprieto, porque a veces uno tiene la impresión de que demasiada gente no tiene cabida en este mundo... Me sale lo fácil, algún genocida lunático como Hitler o algo así... Pero después de ver en Regreso al futuro lo peligrosas que son las superparadojas temporales, no sé yo si me atrevería a borrar a alguien del pasado...
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11. No conformes, las Horas del Olimpo te piden que intercambies papeles con un personaje histórico. ¿Con quién intercambiarás papeles?
Aquí no hay duda posible: Yuri Gagarin. Eso de ser el primer hombre que salió al espacio exterior, ver por primera vez la Tierra desde fuera, sentir el universo a tu alrededor sin que nada rompa el encanto del momento, es demasiado bonito como para resistirse...
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12. Encontramos una foto del momento más alegre en tu vida hasta este día. ¿Recuerdas cuál es? Todavía no han hecho esa foto, así que no la puedo recordar...
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13. También encontramos una foto del momento más vergonzoso en tu vida hasta este día. ¿Recuerdas cuál es?
Pues tengo que decir que no, que no lo recuerdo... No creo que haya un momento que recuerde como el más vergonzoso de mi vida... Quizá cuando, siendo crío, una profesora me dijo en el colegio, después de aprobarme un examen por los pelos, que me parecía poco a mi hermano (que sacaba mejores notas que yo, claro), quizá cuando nos cazaron en una guerra de tizas en el instituto y nos echaron la bronca... No sé, de verdad que no sé...
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14. ¡Felicidades! Has sido elegido para un viaje al planeta Marte. Lleva contigo cinco cosas personales y cinco cosas que representen a tu país. ¿Qué llevaras?
Esto sí que es complicado... Como en mi país (España; lo escribo para no recibir la misma acusación que en su día escuchó Zapatero: no atreverse a pronunciar "España") andamos más a la gresca que otra cosa, cinco cosas que nos representen en conjunto son muchas. Y casi que no me salen más que nombres de deportistas... Me llevo una camiseta de la selección española y una pelota de tenis firmada por Rafa Nadal. Me puedo llevar unos cuantos txuletones para que en Marte sepan lo que es comer. Una guitarra española, aunque no la sepa tocar. Y porque sin el tópico no somos nadie, me llevo un capote.
Y cinco cosas personales... Mi reloj (siempre llevo reloj fuera de casa, y siempre y hasta que se rompa llevará el escudo de la Real), mi ordenador (mejor uno nuevo, que el mío ya tiene mucho recorrido y está ya cansadito...; supongo que en Marte hay ADSL, ¿no?), mis DVDs y un reproductor (aunque asumo que es trampa considerar una cosa una colección de más de 800 discos, pero bueno...), mi casco de Darth Vader (que le tengo cariño por mi parte friki y por el recuerdo de la época y las personas que me lo regalaron) y una piedra de la suerte que llevo conmigo desde hace unos cuantos años (suerte lo que es suerte, tampoco es que me traiga mucha, ni creo demasiado en estas cosas, pero...).
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15. Has vuelto a nacer y puedes elegir tu primer palabra! ¿Cuál será?
"Hola". Educación ante todo...
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16. ¡Te van a fusilar por ese defecto que no puedes corregir! ¿Cuál es?
Yo creo que al final me fusilarán por las consecuencias que acarreará en mi vida pensar que la Real va a ganar cualquier partido que juegue... Puede ser que falle una quiniela de quince por eso, que haya hecho alguna apuesta brutal y por descontado la pierda, o porque alguien se canse de mi eterno optimismo que año tras año, jornada tras jornada y palo tras palo me demuestra que lo mío es grave... Aunque, en realidad, lo mismo me fusilan por mi cabezonería...
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17. ¡¡¡Ganaste la Lotería!!! ¿Qué es lo primero que harías o comprarías?
Pensando a lo grande, busco vivienda, que ya es hora. Nada demasiado exagerado, no me van las grandes mansiones, pero sí que llegue a los tres dígitos de metros útiles y con una terraza imponente que permita hacer cenitas al aire libre. Pensando a lo pequeño (no tan pequeño en realidad, pero bueno...), hace tiempo que le advertí al dueño de la tienda de cómics que frecuento que me fuera empaquetando todo un estante para cuando tuviera dinero...
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18. Puedes escoger CUALQUIER marca y Modelo de automóvil que quieras. ¿Tú escoges cuál?
Partimos de una base que resta toda verosimilitud a la pregunta: no tengo carnet de conducir, no me apasiona el coche como pasajero y descarto por completo la idea de ponerme al volante (a pesar de que ya he recibido alguna oferta para pagarme la autoescuela, dado que no bebo alcohol y así podría ser muy útil a mis amigos...). Pero si me ponen delante el Batmóvil de la película de Tim Burton o un Delorean volador, lo mismo me lo pienso y todo...
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Me temo que no he agregado ninguna situación más y que me voy a saltar por completo el punto cinco de las normas. Vamos, que no paso el meme a nadie, sentíos todos los que pasáis por aquí libres de hacerlo, que ya sabéis que estaré encantado de leer vuestras respuestas si decidís hacerlo...

lunes, abril 27, 2009

"Su sociedad está mucho más evolucionada"

"- Eso era un platillo volante que te saludaba. Hace dos semanas en México vimos unos 40, volando en formación. Tienen bases por todo el mundo, ¿sabes? Están viniendo desde 1946 cuando los científicos empezaron a llegar con el radar hasta la luna. Y han estado viviendo y trabajando entre nosotros en gran número desde entonces. Los gobiernos están informados.
- ¿Pero qué dices, tío?
- Bueno, tú acabas de ver uno, ¿no?
- Hombre, yo he visto uno ahí arriba, pero no trabajando aquí, a ver si me explico...
- Pues porque son personas como nosotros, de nuestro mismo sistema solar, solo que su sociedad está mucho más evolucionada. Ellos no tienen guerras, no tienen sistema monetario y no tienen líderes, porque cada hombre es su propio líder. Allí, cada hombre por su tecnología se puede alimentar, vestir, alojar, transportar a sí mismo, y todo sin ningçún esfuerzo.
- Uau... ¿Pues sabes lo que te digo...? Pues que eso son gilipolleces. ¿Qué te parece, eh?, que no son más que gilipolleces... Porque si son tan estupendos, ¿porque no se presentan claramente y se dejan de mariconadas?
- No se presentan claramente porque si lo hicieran en todo el planeta cundiría el pánico. En serio, porque nosotros tenemos líderes y nos fiamos de la información que nos dan. Y los líderes han decidido limitar la información por el shock que causaría a nuestros anticuados sistemas. Y el resultado de esto es que los venusinos han contactado con personas de todo el escalafón social. (...) Sería un duro golpe para nuestros anticuados sistemas. Por eso los venusinos se han mezclado con personas de todo el escalafón social en calidad de asesores. Alguna vez el hombre tendrá control absoluto sobre su destino, tendrá la ocasión de trascender y evolucionar con igualdad para todo el mundo."

Easy Rider (Dennis Hopper, 1969)

No toméis en serio la conversación que acabo de transcribir. Al fin y al cabo, la sostienen dos personas (el que defiende la existencia de platillos volantes es Jack Nicholson; el que flipa con ello es Dennis Hopper, también director y coguionista de la película) que llevan un pedal importante en una película mítica de un modo de vida muy particular. Pero esta conversación me ha recordado que un amigo mío dice que si algún día los alienígenas nos invaden, él tiene claro qué bando va a escoger. El nuestro no, por si alguien tenía alguna duda. Yo tan claro no lo tengo (...todavía...), pero empiezo a tener dos razones de peso para apoyarle (y a nuestros invasores). En primer lugar, que mi fe en el ser humano cae en picado y a pasos agigantados. Y en segundo lugar, aunque para ello tenga que dar credibilidad a la conversación que genera esta entrada, que los venusinos no tienen sistema monetario. Seguro que así no tienen crisis económica alguna para amargarnos la vida...

viernes, abril 24, 2009

Crisis humana

Cada día que pasa tengo más claro que lo que vivimos no es una crisis económica, sino una crisis humana. Cada día estoy más convencido de que lo que está pasando no es culpa del sistema económico, sino del comportamiento de las personas. Cada día veo más urgente cambiar nuestra forma de ser que nuestra forma de gastar. Cuatro millones de parados. ¿Y a quién le importa? ¿Quién hace algo de verdad para detener esa sangría de puestos de trabajo? ¿Los gobiernos (y, sí, digo los gobiernos, que algo tendrán que decir las instituciones de este alabadísimo estado de las autonomías que tenemos)? ¿Las empresas? ¿Los bancos? ¿A quién le importa? Que alguien me diga quién mueve un dedo para que no se pierda un puesto de trabajo y no para el enriquecimiento personal.

A las compañías telefónicas no les importa cortarte el móvil sin avisar por el retraso en el pago de una letra, sin importarles el perjuicio que te causen. Las eléctricas están dispuestas a liquidar el suministro a los abonados que no puedan pagar un mes por mucho que uno o su empresa necesiten imperiosamente la electricidad para salir de la crisis. Los bancos te machacan a comisiones, algunas de ellas ridículas, sin importar que seas un cliente fiable de muchos años que nunca se había retrasado en un pago. El crédito no llega a las pequeñas empresas, y a nadie le importa que eso suponga el cierre de estas empresas o el despido de la mayoría de sus trabajdores. Los gobiernos anuncian planes, inyecciones económicas, proyectos de salvamento y miles de ideas maravillosas que no parecen tener efecto alguno en la vida real. Los particulares se machacan entre sí por miserías y nadie tiende la mano al prójimo para tratar de ayudar. Nadie hace nada. A nadie le importa.

¿Crisis económica? No soy nadie para negar que exista, desde luego. Ya he dicho muchas veces que yo de economía no sé mucho, y lo poco que sé indica que sí hay crisis, claro. Pero me sigo riendo de la crisis económica cuando veo los beneficios multimillonarios de algunos. Cuando veo que algunos hablan de catástrofe por un descenso del beneficio en un seis por ciento o por perder dinero por primera vez en décadas (¿qué han hecho con todo lo que ganaron?). Cuando veo a algunos sectores ganando más dinero que nunca (porque los hay aunque no salgan en los medios). Cuando veo que pisotear a los demás por el miserable beneficio propio sigue formando parte del paisaje social. No nos engañemos. A nadie le importa que haya cuatro millones de parados, siempre y cuando uno mismo no sea uno de ellos. Mientras uno pueda mantener su ritmo de vida, ¿qué le importa lo que le pase a los demás?

Catástrofe es no tener dinero para pagar la hipoteca, para poder comer o para criar a tus hijos. Quienes sufren esto son quienes tienen derecho a hablar de la crisis. A mí cada día que pasa me da más asco la sociedad en la que vivimos y me aterra pensar que no hay alternativa, que estamos en una espiral destructiva de la que no vamos a salir nunca. En España hay cuatro millones de crisis. Un millón de hogares, sin salario alguno, en crisis. Ellos sí pueden hablar de crisis, ellos sí pueden contar historias, ellos sí pueden dejar claro que esto es, por encima de todo, una crisis humana y social. Pero a nadie le importa. Son sólo una cifra. No quieren que haya personas detrás de esas cifras, como tampoco quieren que haya personas detrás de las actitudes carentes de toda humanidad que han provocado esta crisis. Nos rodea la miseria humana. Y por eso es la misma esencia del ser humano lo que está en crisis.

miércoles, abril 22, 2009

Alucinado

Mi yo futbolero vive alucinado. Alucinado, para empezar, por lo que se vio ayer en el Santiago Bernabéu. Alucinado por diez minutos locos de los que engrandecen este deporte (igual que el Chelsea-Liverpool de unos días antes o el Liverpool-Arsenal que se jugó al mismo tiempo que el Real Madrid-Getafe; ¡cuatro goles de Arshavin en Anfield!), en los que la emoción, el ataque desenfrenado, la fe por ganar y el orgullo marcaron lo sucedido. Alucinado porque un jugador (en realidad fueron dos, ¿verdad, Marcelo?) arruinó esos diez minutos con una actuación irracional y fuera de lo común. Alucinado por ver a Pepe propinar dos patadas a un jugador, Casquero, que estaba en el suelo y al que acababa de hacer un claro penalti; por agarrarle del brazo y del pelo y decirle cualquiera sabe qué; por golpear en la cara a Albín con su puño y empujar a otro jugador del Getafe; por insultar al árbitro, al linier y al cuatro árbitro; por no irse del campo cuando le habían expulsado; por hacer inverosímil su arrepentimiento cuando salió como loco a celebrar el tercer gol de su equipo.

Estoy alucinado porque hacía muchos años que no veía algo parecido en un campo de fútbol. Porque uno puede entender una ofuscación momentánea, pero no una sucesión de acciones condenables y deplorables como la que protagonizó Pepe. Pero estoy también alucinado por el hecho de que haya que decidir entre un respaldo incondicional a una acción injustificable o un acoso absoluto contra el jugador. Alucinado al escuchar a Juande Ramos justificar lo sucedido, preguntándole a un periodista en la rueda de prensa posterior al partido si él pensaba que Pepe hubiera fallado si le hubiera querido dar una patada a Casquero en el suelo (¿y el puñetazo, Juande?). Alucinado al seguir escuchando a Juande al decir que considera una provocación que Casquero tirara el penalti a lo Panenka (la próxima vez que Robben regatee a seis jugadores, ¿qué hacemos, Juande? ¿Justificamos que alguien le parta la pierna?).

Pero también estoy alucionado con quienes hacen un juicio sumarísimo a Pepe, que hasta ahora se había mostrado como un jugador correcto. Lo que ha hecho el jugador madridista es gravísimo, sin duda. Tendrá una sanción que, me temo por los precedentes y por la absurda justicia futbolística que hay en España, va a ser corta para lo que ha hecho en el campo. Pero ya he dicho muchas veces que los linchamientos no me gustan y como se está produciendo uno contra el portugués, yo no me voy a sumar. Digo, sin ninguna intención de hacer daño y sí de que haya justicia, que me parecería inaudito que Pepe volviera a jugar esta temporada... y en algún partido más de la próxima. Pero hay quien está llegando a decir que habría que echarle del país y, lo siento, no me sumo. Un error, por grave que sea, no sentencia a nadie de esta forma. Y menos a un deportista. Tendrá una sanción y la cumplirá. Punto.

Lo que pasa es que vivimos una cultura de permisividad que se tiene en el fútbol con los nuestros. Lo suyo hubiera sido que en este caso, el primero en tomar medidas fuera el Real Madrid. Pero no ha sido así. Como tampoco lo han hecho antes otros equipos, tampoco nos vamos a engañar. ¿Sancionó el Barça a Giovanni por sus famosos cortes de mangas en el Bernabéu? ¿O más recientemente a Messi por escupir a un rival? ¿Hizo lo propio el Madrid con las peinetas que lanzó Michel a la grada del viejo Atotxa en San Sebastián? Ejemplos los hay de todos los colores y camisetas. Si es uno de los nuestros, el jugador recibe el apoyo incondicional haga lo que haga. Si es de los nuestros, es que algo habrán hecho para provocarle. Si no es de los nuestros, hay que lapidarle primero y preguntar después por los condicionantes. Ni uno ni otro tienen razón. Más justicia y menos aspavientos.

Y como lo que me gusta es el fútbol, y aunque no soy madridista (vivo en una curiosa esquizofrenia: los madridistas piensan que soy culé, y los culés piensan que soy madridista; y yo sólo soy txuri urdin, qué le vamos a hacer...), ¡viva el Pipita Higuaín! Ojalá todos los jugadores tuvieran su espíritu y sus ganas de ganar.

viernes, abril 17, 2009

Yo de mayor quiero ser eurodiputado

Ya está, ya lo he decidido. He tardado, que ya paso de la treintena, pero por fin lo he visto claro. De mayor quiero ser eurodiputado. Digo de mayor, a pesar de mi tardanza, porque ya voy a tener que esperar cinco años para poder conseguir el billete a Bruselas o Estrasburgo (que como no soy cervecero, tanto me da un destino que otro...). Me da que los partidos ya deben tener más o menos cerradas las listas para las elecciones que se celebran en junio, así que tendré que presentar mi candidatura para las de 2014. Y digo quiero ser eurodiputado porque si ya pensábamos que ese es el chollo de la política actual, el mejor retiro posible para un político, a partir de ahora la cosa mejora. Y es que resulta que después de la votación de junio entra en vigor un nuevo estatuto que regula las condiciones en las que sus señorías van a desempeñar su labor durante los próximos cinco años.

Para empezar, se fija un sueldo único para los eurodiputados de todos los países miembros de la Unión Europea. Esta medida viene a eliminar las desigualdades que producía el hecho de que cada eurodiputado cobrara el mismo sueldo que los parlamentarios que trabajaban en su propio país. Y ese sueldo único se ha fijado en 7.665 euros al mes. Dado que los eurodiputados españoles están cobrando, hasta las elecciones de junio, 3.126 euros (chínchense los italianos, que antes ganaban 11.703 euros al mes y ahora van a perder cuatro mil cada treinta días...), creo que podemos concluir que su subida salarial será ligeramente superior a la del IPC. Y hago esa comparativa porque nunca jamás en mi vida he visto en mi nómina una subida superior a la del IPC anual.

Supongo que llegar al primer día del curso parlamentario y encontrarte una nómina de más del doble de dinero del que cobrabas hasta el final del curso anterior debe ser una experiencia alucinante y recomendada por diez de cada diez médicos. Por si alguien se lo está preguntando, el presidente del Gobierno gana más que un representante en el Parlamento Europeo. Concretamente, dos euros y cuarenta céntimos más, justa retribución a la distinta carga que tiene con respecto a un eurodiputado. Si sólo fuera cuestión de salario, uno podría sentir la tentación de opositar a presidente del Tribunal Supremo (146.342,58 euros anuales, 12.195 al mes) del Congreso de los Diputados (193.398 euros anuales, 16,116,5 mensuales) o incluso de la Generalitat de Cataluña (169.446 euros al año, 14,120 cada treinta días). Pero, amigos míos, es que ahí no acaba todo para el eurodiputado.

Para empezar, me gusta su jornada de trabajo. Mientras el Parlamento Europeo llegó a debatir que se ampliara la jornada laboral de 48 a 65 horas semanales (quizá en un atisbo de vergüenza torera, la Eurocámara acabó rechazando esa propuesta), resulta que sus señorías trabajan de lunes a jueves. No se vayan a cansar, oiga, que tienen que estar frescos para hacer lo suyo. Y para solucionar cualquier tipo de incomodidad que estos cuatro días de trabajo pudieran generan en nuestros representantes electos, resulta que cada día que un eurodiputado pase en alguna de las dos sedes parlamentarias recibe 241 euros en concepto de dietas. Seguro que si les busco en Internet, encuentro para nuestras señorías algún restaurante local en el que puedan degustar un magnífico menú por diez o doce euros, que no se vean apurados por cuestiones económicas, no...

Pero no paréis de leer, que hay más. Con el nuevo reglamento, los eurodiputados tienen la potestad de contratar, a cuenta del Parlamento por supuesto, a "colaboradores personales libremente seleccionados por ellos". Comentan que en la práctica eso suponía hasta ahora que te llevabas a Bruselas o Estrasburgo a tu pareja o amigo del alma para vivir la vida loca. Y por si eso pudiera parecerle poco ético a alguien, lo ponemos en el reglamento y así le damos una estupenda cobertura legal. Un punto a favor del nuevo reglamento es que ahora la Cámara va a pagar lo que cuesten los billetes de avión de los europarlamentarios, y no una cantidad fija como sucedía hasta ahora. Antes sus señorías se andaban peleando con las páginas web para conseguir vuelos baratos y ofertas de última hora porque se quedaban con la diferencia. Para compensar esa pérdida de poder adquisitivo, el Parlamento Europeo abre la posibilidad de que viajen en clase businness, que en turista ya viaja el populacho y además no te dan de comer.

Dentro de unos pocos días, nuestros políticos comenzarán sus discursos para intentar convencernos de lo importantísimo que es el Parlamento Europeo y de lo imprescindible que es que todos, absolutamente todos, vayamos a votar. No soy del todo capaz de entender para qué sirve en realidad el Parlamento Europeo (y si alguien quiere saber más sobre esta institución, para eso está la Wikipedia), pero me parecer perverso que estas elecciones sean solo una especie de primarias para las generales. Porque eso es lo que van a ser. Si el PP gana, pedirán a Zapatero que adelante las elecciones al Parlamento patrio. Si es el PSOE el que vence, conseguirá un respiro que le permitirá, seguramente, llegar al final de la legislatura a poco que los datos económicos siquiera comiencen a mejorar. Reconozco que esa lectura, y no otra cosa, desde luego ninguna ilusión especial de carácter europeo, es lo que me va a llevar a votar dentro de mes y medio.

Y mientras tanto, 50 españolitos se irán a trabajar al Parlamento Europeo. Pero bien pensado, yo de mayor no quiero ser eurodiputado. Creo que no sería capaz de vivir con tanto lujo a cambio de semejante carga de trabajo.

miércoles, abril 15, 2009

Justo cuando el fútbol me empezaba a aburrir...

Sí, lo admito. El fútbol me empieza a aburrir. La mayoría de las veces que me siento delante del televisor o en un estadio a ver un partido, ya no veo ese deporte apasionante del minuto uno hasta el final. Salvo contadas excepciones, ya no veo un juego agresivo, vibrante, apasionante y competido. Lo que veo es un aburrido juego de mesa de entrenadores, jugadores sin talento y sin sangre, árbitros que ralentizan los partidos y alteran los resultados, información rosa y amarilla en lugar de análisis y debate deportivo. Pero entonces, justo cuando de verdad me empiezo a plantear en serio que el fútbol me empieza a aburrir, entonces sucede algo que borra por completo esa sensación y me hace sentirme de nuevo como un niño pequeño: Chelsea 4 - Liverpool 4. Con la música de Champions de fondo.

Con este partido, sucede que redescubro todo lo que me hace adorar el fútbol por encima de todas las cosas. Vuelvo a ver que es un deporte que me emociona aunque mi equipo no esté sobre el campo. Disfruto de una lucha hasta el final incluso cuando no hay esperanza. Anhelo estar donde dos grandísimos equipos ofrecen una batalla para la historia. Salto con cada gol, con cada jugada, con cada oportunidad porque veo que hay 22 jugadores sobre el campo que lo dejan todo, que luchan cada balón, que buscan la gloria por imposible que parezca alcanzarla. Que se marcan ocho goles, que tiran 32 veces a puerta, que engrandecen el fútbol, el deporte y la vida misma. Porque me han dejado dos horas que no se me van a olvidar nunca y porque sé que, dentro de muchos años, cuando hable de fútbol con gente que no haya visto este partido, hablaré con ellos sobre esta remontada inconclusa, sobre este hermosísimo espectáculo deportivo, sobre este imborrable espectáculo.

No, no soy seguidor del Liverpool. Me hice un poco de este equipo cuando fichó a Xabi Alonso. Es el mejor jugador que ha salido de la cantera de mi Real Sociedad en años y cuando le veo triunfar me doy cuenta de que, por mucho que estemos en Segunda y en la ruina económica, mis sueños en blanquiazul son posibles. Pero en realidad soy del Manchester United. Ver siendo un crío a Eric Cantona me hizo para siempre seguidor de este equipo. Porque uno no elige de qué equipo es, no. Eso se siente en un momento especial, único e inolvidable. Y por eso sé, que si hoy fuera niño, sería irremediablemente del Liverpool. Porque noches como la de ayer o como la de la final de Champions que le remontó al Milán (3-0 al descanso, 3-3 al final, Liverpool campeón por penaltis) son las de que hacen soñar, de las que hacen sentir y vibrar como si el partido que estás viendo fuera el único, el último y el mejor.
Pero además de futbolero, soy periodista. Y toda la satisfacción y orgullo que sentí al ver el partido de ayer se convierte en tristeza y lástima cuando uno ve las portadas de la prensa. As y Marca tienen cosas mejores de las que hablar en lugar de dedicar algo de atención a un partidazo inolvidable. ¿Noticias? Ninguna. El rinconcito de arriba a la derecha es todo lo que consigue este partido. La prensa deportiva se muere si no atiende al deporte. Y aquí, de donde menos cabía esperarlo hace tiempo, un resquicio de esperanza. A pesar de que también jugaba el Barça, Mundo Deportivo sí da espacio a este Chelsea - Liverpool. La prensa catalana es tradicionalmente mucho más forofa y menos objetiva. No, rectifico. Lo era. Hoy, cuando ambas parecen estar a la par en sus enfoques tergiversados, ficticios y aburridos, la prensa catalana ha dejado una lección para la madrileña porque ha centrado su atención en el deporte. Y como el propio Mundo Deportivo dice, eso es lo apasionante.

martes, abril 14, 2009

Sobre las descargas en Internet

Que Ángeles González-Sinde sea la nueva ministra de Cultura y que Francia esté a punto de aprobar una ley durísima contra la piratería en Internet ha devuelto al primer plano de la actualidad el asunto de las descargas desde la Red. Y hace tiempo que le doy muchas vueltas al asunto porque no acabo de entender muchas de las cosas que oigo. En primer lugar, lamento que se esté aplicando el término "pirata" con una ligereza que me parece poco menos que inconcebible. ¿Eramos piratas en los años 80 por copiar LPs a una de esas viejas cintas? ¿Lo éramos por copiar las películas en VHS que nos dejaba un amigo? La respuesta es obvia: no. Y no se nos perseguía por ello. Por lo tanto, ahora no podemos serlo por bajarnos una copia de un disco o una película de Internet. La vida se adapta a Internet, la industria no. De eso tiene la culpa la industria, no el consumidor.

Dejando claro que no me considero para nada un pirata por mucho que pueda descargar de la red, sí es cierto e indiscutible que hay que luchar contra la piratería. Hay que aplicar la ley contra quien vende copias ilegales, con quien trafica con películas o discos. Pero en su justa medida. Es un absurdo jurídico plantear penas mayores contra los piratas informáticos que contra alguien que asalte un centro comercial y se lleve todos los CDs y DVDs que encuentre. Durante años se ha actuado contra el top manta. Pero no tanto contra los suministradores de esos discos como contra los vendedores. Y eso es otro error. Sacar a un vendedor de las calles no elimina el negocio ilegal. Pero, como sucede demasiadas veces en esta vida, quien de verdad tiene el poder no sufre las consecuencias de la persecución. El top manta era para algunos (y parece que lo sigue siendo) un negro vendiendo discos en la calle. El que los copia, distribuye y se enriquece lo mismo no es un negro.

Otro gran error es contabilizar todo lo descargado como pérdidas de la industria del entretenimiento. Bueno, no es un error, es directamente una mentira interesada. ¿Acaso creen que todo el mundo pagaría por los contenidos que se baja de Internet si no tuviera la posibilidad de conseguirlos gratis? En absoluto. Es más, creo que el fenómeno es el contrario. Internet es una herramienta de publicidad impresionante que la industria no utiliza. En El Mundo, encontré una referencia a este informe canadiense que concluye que las descargas en Internet ayudan a la venta de discos. Y no puedo estar más de acuerdo porque, extrapolado a mi propia experiencia veo que es verdad. Yo me bajé toda la serie de Galactica porque no tenía otro modo de verla. Y ahora me la he comprado en DVD. Descuenten lo que me ha costado de las pérdidas que Internet provoca a la industria, por favor. ¿Cómo hago para comprarme todos los números de Batman editados desde 1940 hasta hoy? Porque yo no dejo de adquirir a su precio de portada las novedades que se editan en España. Internet permite conseguir contenidos inaccesibles de otro modo. Pero eso no parece contar para quienes maquinan la nueva ley.

Hace poco me decían que en Suecia se ha aplicado una restrictiva ley, similar a la que quiere sacar adelante Francia (y que sirve de modelo a demasiada gente en España; y no deja de ser curioso y paradójico que los adalides del progresismo copien una ley de Sarkozy, pero bueno...) y que el descenso en la contratación de las líneas de ADSL ha sido brutal. A ver cómo explica la industria del entretenimiento el colapso de la industria de las comunicaciones cuando se produzca por su culpa. Pero es que hasta en esto hay un error grave. Pensamos que todo el mundo necesita una conexión de alta velocidad para bajarse películas y discos a lo bestia y no es verdad. Cometemos aquí el mismo error que con el famoso canon que grava discos vírgenes. Igual que se usan estos soportes para grabar contenidos personales y profesionales, Internet es un instrumento de comunicación (personal y profesional) impresionante que está limitado por la ínfima calidad de las líneas que tenemos en España. No creo que tengamos que pagar más por el uso fraudulento que algunos quieran darle. Me niego a pagar más por un DVD en el que quiero guardar mis fotos y me niego a pagar más por mi ADSL para compensar a los creadores.

Y llegamos a los creadores. Siempre he pensado que cometen un error inmenso al tratar al consumidor como un delincuente. Yo no dudo en comprar discos o películas que me gustan si los encuentro a precios razonables. Quizá lo que habría que pensar es que pagar siete euros por una entrada de cine, 30 por un DVD de estreno, 45 por una temporada de una serie o 25 por un disco recién lanzado al mercado no es el precio más adecuado para convencer al consumidor de adquirir el producto. Quizá habría que enseñar antes algo de ese eproducto para que nos picara el gusanillo y lo compremos. Quizá haya que poner más empeño en ofrecer contenidos de calidad y no la misma película de siempre con dos trailers más en una edición especial por la que cobrar doble precio o un disco de versiones con dos temas nuevos como si estuvieras comprando algo diferente. Quizá. Claro que un creador tiene que ganar dinero con su trabajo, no faltaba más, pero no a costa de timar al consumidor. Son ellos, además, los que obligaron a poner sistemas anticopia en los discos, vulnerando el derecho del comprador a hacer una copia privada.

La ministra de Cultura forma parte hoy de ese autoproclamado grupo de guardianes de la propiedad intelectual. Ya hay peticiones para que se inhiba en decisiones que tendrían que ser naturales para un ministro de este ramo, y eso es un problema que no había alcanzado a ver cuando, hace un par de entradas, pedí cien días de gracia para ella. Si soy inflexible con las incompatibilidades de un diputado que quiera ejercer como abogado, también tengo que serlo con una ministra que se puede convertir en juez y parte en temas audiovisuales. Por otro lado, la nueva ministra dice que hay que escuchar a todas las partes para la nueva ley, pero no tengo claro que lo vaya a hacer. No tengo claro que el testimonio de un usuario sirva de mucho. Es más fácil ceder a la demagogia sobre la piratería en Internet. Y así, que no lo duden, acaban fomentando la piratería como forma de rebelión.

domingo, abril 12, 2009

Pequeños momentos

Una larga charla con un amigo. Visitar el piso todavía vacío en el que una pareja a la que adoro ya ha comenzado a construir su vida. Comer la hamburguesa más grande que he visto en mi vida tras ser desafiado a que no podría con ella. Decirle a una persona especial lo mucho que me alegro de haberla conocido. Intentar entender lo que significa cada mirada, cada sonrisa y cada palabra de una preciosa niña de tres años. Darte cuenta una vez más de que la distancia geográfica no marca el grado de amistad y de cariño que sientes por alguna gente. Escuchar el mar, olerlo, sentirlo y quedarte embobado mirándolo. Que te inviten a cenar porque quieren hacerlo, nunca por compromiso. Acordarte de un amigo que pasa por malos momentos y ver que algo, por poquito que sea, le has ayudado. Recibir un regalo que te hacen porque saben que te va a gustar y no porque toque hacerlo. Emplear tu tiempo en crear algo que sabes que hace ilusión recibir. Ver sentado en el borde de la silla y comiéndote la pantalla el final de una serie que te ha tenido años enganchado. Estar, aunque fuera sólo unas pocas horas, en la ciudad más bonita del mundo. Que toquen madera por ti. Cantar un gol de los tuyos aunque, al final, no sirva para ganar. Dar las gracias por algo que te han hecho y que te las den por algo que has hecho.

Pequeños momentos, todos ellos de las últimas semanas. Al final eso es lo que cuenta.

jueves, abril 09, 2009

Nos invaden los superhéroes americanos


Hace algún tiempo, incluí en este blog la visita que Batman hizo a Gibraltar. Bueno, pues ahora parece que se ha puesto de moda que los superhéroes americanos visiten España (¿o es que sus villanos se refugien en nuestro país...? No, eso no, que seguro que a alguno le da por echarla la culpa a Rubalcaba y a Zapatero...). En próximas fechas, veremos tanto a Batman como a Spiderman luchando en nuestro país. Y luego dicen que España está perdiendo atractivo turístico... Por un lado, el Hombre Araña visita Cádiz (no acabo de tener muy claro cómo enfocar eso de que Spiderman toree a Rhino... con una bandera española) y por otro el Hombre Murciélago resuelve un caso en Barcelona.
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La elección de la Ciudad Condal es lógica y razonable, puesto que es una ciudad que está en el mapa internacional desde hace muchos años (sobre todo desde los Juegos Olímpicos de 1992), pero la de Cádiz me ha parecido mucho más curiosa. E interesante, para qué negarlo, porque el exotismo del escenario (que lo tiene aunque para nosotros sea de sobra conocido) siempre llama la atención. No es la primera que la industria americana del entretenimiento se fija en la ciudad andaluza (recuerdo que para Muere otro día, la última película de Pierce Brosnan como James Bond, se rodaron algunas escenas allí), pero la historia gaditana no ha suscitado la misma atención mediática que la de Batman (que tuvo su hueco en muchos medios digitales y algunos informativos de televisión). Una pena.
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Aunque los cómics en cuestión no pasen a la historia precisamente por sus valores artísticos, como jugada promocional no está nada mal. Será difícil que el lector habitual de cómics se resista a echar un vistazo a una aventura de sus héroes que se desarrollan tan cerca de sus propias casas. Y, qué demonios, a los lectores extranjeros les servirá para colocar el país en el mapa, porque aunque a veces nos creamos el ombligo del mundo los hay que no tienen muy claro dónde está España o qué puede ofrecer. Y ahora la veda está abierta... ¿Cuál será la próxima ciudad española que visiten los héroes del cómic? ¿Madrid? Gallardón, toma nota que cualquier publicidad es buena para conseguir los Juegos Olímpicos de 1016...

miércoles, abril 08, 2009

¿Cien días o cien segundos...?

Cien días de cortesía. Eso era lo que se solía dar a todo aquel que era nombrado para desempeñar una función. Digo era porque eso, si es que en realidad llegó a existir alguna vez, forma parte del pasado. Zapatero cambia el Gobierno y hay críticas casi desde antes de que nombre a los nuevos ministros. El rey de la confusión, otra vez más, fue Mariano Rajoy, que se puso a hablar ante los medios antes incluso de que el presidente del Gobierno concluyera su comparecencia. Bien pensado, daba igual porque dijera lo que dijera Zapatero y nombrara a quien nombrara, el discurso de Rajoy habría sido el mismo. Previsible, aburrido y poco argumentado en la realidad. Si yo hubiera estado delante de él, le hubiera pedido que me dijera los nombres de los nuevos ministros, así de convencido estoy de que ni siquiera se los sabía. Porque luego hay mucho valiente a la hora de interrogar a una aspirante a Miss España, pero, ah, la valentía se evapora cuando delante está el líder de la oposición...

De entre los nuevos, parece que hay cuatro que no van a tener esos cien días de cortesía. Los afortunados que sí da la impresión que disfrutarán de ellos son Trinidad Jiménez y Ángel Gabilondo. En ambos se da la circunstancia de que debutan como ministros y eso juega a su favor en este mezquino aspecto de la evaluación precipitada. En el caso de Gabilondo, además, está el desconocimiento absoluto que demasiada gente tiene sobre él. Eso indica dos cosas. La primera, que la educación pasa por un nivel bajísimo de reconocimiento social y político, puesto que estamos hablando del rector de una universidad. La segunda, que parece que el Gobierno apuesta por la educación a través de la educación. Y ya era hora. Reconoce un error (dar la competencia de universidades al Ministerio de Ciencia de Cristina Garmendia) y coloca a quien sabe de educación al frente de esa cartera. Ojalá lo haga bien y por fin España consiga un mínimo consenso en esta materia, tan despreciada y vilipendiada durante tantos años por todos los agentes implicados.

A los otros cuatro ya se les ha juzgado y, por lo general, condenado. Manuel Chaves y Elena Salgado han sufrido un juicio político por lo que ya sabemos de ellos, aunque no comparto muchas de las cosas que he oído. A mí me parece lógico que un político que ha sido presidente de una comunidad autónoma durante casi dos décadas se ocupe de las relaciones con las distintas administraciones territoriales. Y lo de Salgado también tiene cierta lógica. La ya vicepresidenta tiene muy buena fama entre la gente que ha trabajado con ella, goza de la confianza absoluta de Zapatero, ha pasado por ministerios técnicos que le ayudarán a gestionar la economía, y si algo ha marcado su participación hasta ahora en el Gobierno ha sido su habilidad para no crear polémicas artificiales. Es fiable. ¿Está preparada para asumir la vicepresidencia económica? En realidad no lo sé. ¿Cien días de cortesía para averiguarlo...?

El juicio a José Blanco y Ángeles González-Sinde ha sido social. Pepiño cae mal a la gente. No conozco a nadie, de izquierdas o de derechas, que hable bien de él en una tertulia política. Pero suelen ser juicios sobre su fachada, no sobre su trabajo, porque aquello y no ésto es lo que más se conoce de él. Que sea un tipo aparentemente antipático, que sea a Zapatero lo que Guerra fue a Felipe, que haga de vez en cuando declaraciones altisonantes (que a mí tampoco me suelen gustar demasiado), no oculta (o no debiera ocultar) sus méritos: ha ganado todas las elecciones en las que la maquinaria socialista ha dependido de él y ha sabido pacificar en torno a su líder aun partido que, cuando Zapatero llegó a la Secretaría General del PSOE, estaba divivido por broncas y peleas varias. Caldera se moderó mucho cuando llegó a ministro. ¿Le sucederá lo mismo a Blanco? Por otra parte, siempre he pensado que Fomento necesita de un ministro más técnico que político, pero volvemos a lo anterior: cien días de cortesía y después ya veremos.

Lo de González-Sinde es más peliagudo. Por supuesto que habrá que esperar un tiempo para conocer sus primeros movimientos, pero no me ha gustado su nombramiento. El cine español es un sector ultraprotegido por las subvenciones cuyo modelo (por razones económicas, de prestigio y de pura lógica) no puede extenderse al resto de la cultura de este país. No comparto su enconada defensa de la lucha contra la piratería que penaliza el consumidor más que al auténtico ladrón y temo que su nombramiento endurezca leyes que ya de por sí veo absurdas. Ella misma ha dicho en su toma de posesión que entiende la cultura como "generadora de bienestar". Multar a quienes se bajan una película con más dureza que a quien arrampla con toda una estantería de DVDs en un centro comercial no es el camino para ese bienestar. Hagamos cultura y hagámosla bien, y entonces todo lo demás vendrá solo. Porque no sólo se tiene que poner a disposición de los creadores, como dijo, sino también a disposición de los consumidores. Internet, en todo caso, ya es un clamor contra su nombramiento. Ni cien días ni nada, claro.

La salida de Solbes me parece adecuada, entendida como el mismo revulsivo que busca un club de fútbol al cesar al entrenador. La crisis económica, sin ser culpa suya, demandaba ese relevo. Lo de Magadalena Álvarez parecía cantado, pero me parece una decisión a destiempo; debió suceder antes y con un mínimo de autocrítica (aunque no por lo que dijo de ella la oposición en ciertas ocasiones; en ningún país del mundo se genera un linchamiento como el que padeció por una nevada o por el cierre de Barajas para evitar accidentes en un temporal). Bernat Soria se queda como una decepción, porque apuntaba mucho y no legó demasiado. Y tres cuartos de lo mismo con Molina, que tampoco pareció cogerle el pulso al Gobierno. De los cambios de competencias, me gusta mucho que la Secretaría de Estado para el Deporte pase a depender de Presidencia. Nunca le he encontrado mucha lógica a que estuviera en Cultura y tampoco me parece el momento de crear un nuevo ministerio específico, que supondría crear nuevos altos cargos y una nueva y cara estructura en base a la ya existente.

¿Cien días de cortesía? No, esta vez no han sido ni cien segundos. La filtración de alguno de los cambios ha provocado que muchos tuvieran ya pensado su juicio antes de que los nombramientos fueran oficiales. Hablando de la filtración, se me ocurren dos cosas. Primero, que no veo la gravedad por ningún lado. No estamos hablando de un secreto de Estado ni de un sumario judicial que sólo pueden conocer las partes. Estamos ante unos nombramientos. Zapatero podrá lamentar el error de haber confiado en alguna persona en concreto a la que pidiera silencio, pero conocer sus intenciones por una filtración no es un rasgo de control o descontrol de ningún Gobierno. La segunda, que no creo que haya que darle más importancia a una filtración que a la propia crisis de Gobierno. ¿Qué es lo trascedente? Supongo que no habrá dudas a la hora de responder.

miércoles, abril 01, 2009

Dichos y hechos

Creo que puedo decir con total rotundidad que Mariano Rajoy es una de las mayores decepciones políticas que me he llevado en los últimos años. Cuando Aznar le designó como su sucesor, fue todo un alivio porque no creo que el PP, la política y España hubieran sobrevivido a que el escogido fuera Jaime Mayor Oreja. Rodrigo Rato hubiera hecho las cosas mucho mejor, sin duda, pero no sé hasta qué punto hubiera calado en el electorado del PP. Con sus pros y sus contras, y teniendo en cuenta que no compartimos ideología, la elección de Rajoy no parecía mala. Un tipo, en apariencia, más sosegado que Aznar (dicho sea de paso, tampoco es que eso parezca una tarea demasiado compleja), con experiencia en el Gobierno (vicepresidente, portavoz y ministro de Educación y de Interior) y con más dotes parlamentarias que su entonces jefe. Pero de todo eso no hay, no hubo y seguramente no habrá nada de nada.

Su aparición el lunes en el programa de TVE Tengo una pregunta para usted vino a confirmarme lo que ya sabía, que Rajoy tan pronto puede decir una cosa como la contaria, tan pronto puede aplicar un principio como ignorarlo, tan pronto puede hacer una promesa como incumplirla. No es una novedad, por supuesto; esa y no otra es la trayectoria que ha seguido Mariano Rajoy durante los cinco años que lleva dirigiendo el PP, con o sin sombra de Aznar, que para el caso eso ya da igual. Que le defiendan sus correligionarios me parece entendible, que para eso es su jefe y los triunfos de Rajoy serán los suyos propios, pero me asombra que encuentre respaldo más allá. Las encuestas del CIS vienen dejando claro desde el principio que el PP tiene mucho mayor respaldo electoral que él mismo valoración entre los ciudadanos. Y cada vez que actúa (o no actúa) deja claro el porqué.

El lunes, en el plató de TVE, Rajoy aseguró una vez más que no hay que tener miedo a contarle la verdad a la gente. Se refería a la crisis económica. Y es verdad que durante mucho tiempo se minimizó lo que iba a ser esta crisis (otra cosa es que las consecuencias fueran bastante imprevisibles en algunos casos), pero roza lo ridículo que esa afirmación salga de quien dijo que del hundido Prestige salían "hilillos de plastilina", de quien respaldó la existencia de armas de destrucción masiva en Irak o de quien proclamó el 13 de marzo de 2004 que tenía "la convicción moral" de que ETA estaba detras de los atentados del 11-M. Miedo sí debió de tener Rajoy cuando no se atrevió a decirle a la cara a un inmigrante ilegal que su partido defiende la expulsión inmediata del país de todo aquel extranjero que llegue España de forma irregular. Como ese inmigrante que hizo la pregunta. ¿Y acaso es relevante que prometa en su programa electoral equiparar el sueldo de policías y guardias civiles con el resto de agentes de seguridad autonómicos cuando eso mismo prometió siendo ministro del Interior y no lo cumplió? Será que no.

También hay una gran diferencia entre lo que dice y lo que hace cuando se le pregunta por la corrupción o por las dimisiones de cargos políticos implicados en algún asunto turbio. Primero dice, hablando de corrupción, que "las personas que tengan comportamientos inaceptables deben dejar la vida política". Cuando luego se le pregunta por qué no ha cesado a Trillo, por qué alguien que actuó como él lo hizo con las familias de los militares fallecidos es el portavoz del PP en la Comisión de Justicia (¡qué ironía más deplorable!) en el Congreso de los Diputados, dijo que "no se puede inhabilitar a una persona eternamente" por un error político. Hablando en plata, que a los demás les exigiré (nunca pediré, sino que exigiré) sus dimisiones cuando le venga en gana pero para los suyos, hombrepordios, cómo se nos ocurre decirle algo así. Menos mal que todavía Garzón no había apuntado el nombre del tesorero del partido, porque a ver cómo explica que no aparta de las cuentas del PP a quien puede haberse enriquecido con dinero de una trama corrupta. Bueno, lo explica como lo ha hecho hoy: sin contestar a las preguntas de la prensa.

En este mismo terreno, proclamó que no es partidario de tomar decisiones drásticas sin pruebas o decisiones judiciales definitivas, porque luego a ver quién restituye el honor del condenado públicamente por error. Ese rasero ya sabemos que no lo aplica cuando los acusados son de otro partido (¿os acordáis del doctor Montes? ¿Ese al que Esperanza Aguirre iba a restituir en su cargo si se probaba que no había homocidio alguno en el Severo Ochoa de Leganés?). A Bermejo, claro, no pasaba nada por acusarle de connivencia con un juez. Cuando se le pregunta por el Yak-42, a Trillo hay que respetarle y aceptar sus disculpas (las de Bermejo, como está mandado, no). Y el mismo respeto hay que tener con las decisiones que adopte un juez. Pero sólo si ese juez no es Garzón, que entonces es un prevaricador peligroso y "socialista" al que no deberían dejar salir a la calle. Y si es Gómez Bermúdez, sólo estamos de acuerdo sí conviene. Es decir, estamos con él cuando decide no llamar a declarar a Trillo pero rechazamos todo lo que hace cuando se trata del 11-M. Porque sí, amigos míos, este es el mismo juez que instruyó la investigación de los atentados de Madrid, una instrucción que el PP defendió que se desechara y se comenzara de cero.

Cuando le recordaron que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ponía medallas cuando el empleo crecía en dicha comunidad más que la media nacional pero que ahora critica al Gobierno cuando se está destruyendo más empleo que en ningún otro sitio, Rajoy dice que el grueso de las políticas económicas son nacionales (en las oficionas del INEM figuran los escudos autonómicos, así que algo tendrán que decir, en lo bueno y en lo malo). Y cuando le insisten, Rajoy se defiende asegurando que no conoce esas declaraciones. Como tampoco debe conocer las de otros portavoces de su propio partido, puesto que en el programa de TVE garantizó que los ahorros de los españoles estaban asegurados y apostó por la fortaleza del sistema financiero español, a pesar de que horas antes (y, por supuesto, horas después) de que otros dirigentes populares como Cristóbal Montoro o María Dolores de Cospedal auguraran la ruina económica del país por culpa de Zapatero a raíz de la intervención del Banco de España a Caja Castilla-La Mancha. Será que quien le hace el resumen de prensa en Génova le recorta las páginas que no le gustará leer cada mañana a Rajoy.

El líder del PP culpa a Zapatero de que uno de los motivos causantes de la precaria situación de las pymes sea el impago a estas empresas por parte de las administraciones (¡la que está liando Zapatero!, que diría un amigo mío...), pero desde luego no da orden a las comunidades autónomas y ayuntamientos gobernados por el PP para que liquiden esas deudas y ayuden a frenar el aumento del paro. Tampoco moviliza a sus comunidades autónomas para ayudar a Canarias en materia de inmigración porque, lógicamente, es más fácil quedarse de brazos cruzados y culpar al Gobierno de Zapatero. ¿Para qué explicar con claridad las competencias que tiene cada uno en cada materia y ofrecer ayuda a quien tiene problemas? Es mucho mejor culpar al Gobierno de todo tenga o no parte de responsabilidad (y en muchos asuntos ya lo creo que la tiene). Y si alguien me recuerda que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, niego la mayor.

Ese es Rajoy. Alguien que ha convertido en arte la distancia no ya entre lo que se dice y lo que se hace, que ya tendría mérito, sino entre lo que dice en una ocasión y lo que dice en otra. Será que Rajoy es tan revolucionario (pero de derechas, que nadie se confunda...) que yo no soy capaz de entenderle...

sábado, marzo 28, 2009

Yo no me sumo

Quedan unas pocas horas para que la iniciativa que se ha bautizado como La hora del planeta, organizada por WWF. El planteamiento es sencillo. Consiste en apagar las luces durante una hora, de las 20.30 a las 21.30 de hoy, sábado 28 de marzo. Unas 3.000 ciudades de 84 países, más de 80 españolas, han anunciado que se suman a la iniciativa y mantendrán sus monumentos a oscuras durante esos 60 minutos. Se prevé que esta iniciativa, considerada ya la mayor campaña en defensa del medio ambiente de la Historia, la secunden unos 1.200 millones de personas a lo largo del planeta. Yo no seré una de ellas. Yo no me sumo. Ya sé que me sitúo en la esfera de la políticamente incorrecto, pero es lo que voy a hacer y no me pienso esconder.

¿Por qué no me sumo? Para empezar hay una razón de fondo. Aunque es evidente que hay que hacer mucho más para la conservación del medio ambiente, me considero también un firme defensor de los avances tecnológicos. ¿Debemos renunciar a la tecnología para salvar el planeta? No lo creo. ¿Que se puede adaptar más y mejor esa tecnología para que no suponga una agresión al planeta? Sin duda. Pero, como en casi todo, la culpa no es de la energía, sino del uso que hacemos de ella. No creo que apagar las luces durante una hora solucione los problemas medioambientales, y es por eso que la campaña, muy respetable, no me parece más que un acto de propaganda con escasos efectos reales. Quizá a alguno le sirva para tranquilizar su conciencia y sentirse mejor, pero a mí eso no me basta.

Antes que sumarse a lo que yo entiendo como un paripé (ojo, lo sería para mí, no estoy criticando a quien se sume a la iniciativa, digo que, insisto, desde mi punto de vista personal e intrasferible no es suficiente ni le encuentro demasiada justificación), prefiero un comportamiento general. Porque estoy seguro de que hoy habrá muchos que apaguen todo y se sientan muy satisfechos pero a partir de las 21.30 horas se dediquen a despilfarrar. A utilizar el coche para trayectos de diez minutos andando, a dejar todos los aparatos electrónicos de la casa en stand by cuando no los están utilizando, a utilizar las bombillas que más gasten, a dejarse el grifo abierto cuando se lavan los dientes. Si la iniciativa tiene un fin pedagógico y consigue convencer a alguno, bienvenida sea. Pero me da que se queda en un intento noble pero baldío.

Tampoco me gusta que la iniciativa sea un sábado (día que sólo es positivo por las actividades culturales paralelas que se organizan en algunas ciudades, talleres, conciertos y espectáculos). Parece que se coloca en una jornada festiva para que no tenga influencia real en la vida diaria. Entonces no le veo el mérito por ningún lado. Las grandes empresas no se van a ver obligadas a apagar las luces y el llamamiento se limita a los consumidores. Las corporaciones no quieren (no van a) permitirse una hora sin trabajo, pero lo que se nos pide es que a las 20.30 se apagan las luces de los proyectores de cine, las televisiones en las que disfrutamos de nuestras horas de ocio, las luces de los restaurantes y nuestros ordenadores particulares.

En esta línea, empiezo a estar más que harto de que sea el consumidor el que tenga que hacerlo todo y aportar granitos de arena a todas las iniciativas habidas y por haber. En mi antiguo trabajo yo era casi el único que apagaba su ordenador por la noche. Las luces, siempre encendidas, a todas horas. Y es que uno pasea por cualquier ciudad y ve las luces de los edificios de oficinas permanentemente encendidas, incluso de noche e incluso sin que esa luz esté ayudando a nadie. Simplemente no se apaga. Si los grandes consumidores no reducen el desperdicio de energía, es absolutamente inútil que el ciudadano de a pie colabore en estas iniciativas. Lo malo es que hace ya mucho tiempo que las casas no se construyen desde los cimientos, sino que se empieza por los tejados. Yo quiero que los gobiernos actúen, quiero que las empresas sean valientes. Lo demás, a mí no me sirve demasiado. Así que no me sumo a la iniciativa.

jueves, marzo 26, 2009

Terror sagrado

Allá por 1991, DC Comics editó este curioso cómic titulado Batman: Terror sagrado. Era la primera historia dentro del sello Elseworlds, en la que se coloca a los héroes en universos y tiempos alternativos. Concretamente, aquí Batman vive en un mundo dominado por la Iglesia. Los policías son inquisidores, se declaran guerras contra regímenes "corruptos y paganos", el apoyo a pornógrafos judíos se paga con el ahorcamiento, las mujeres no tienen el mismo derecho al voto que el hombre y las "razas no blancas" sólo tienen derecho a medio voto y tanto el aborto como la homosexualidad son delitos perseguidos y castigados con la muerte. Los metahumanos, seres con poderes sobrehumanos, son también proscritos, pero el mando eclesial-gubernamental, no duda en utilizarlos para sus propios propósitos.

Al final de la historia (no revelo demasiado y no estropeo la lectura de este cómic escrito por Alan Grant y dibujado por Norm Breyfogle; altamente recomendable, por cierto, a pesar de que pase sólo de puntillas por un gran tema que podría haber utilizado: ¿es Superman reflejo de Dios o incluso un Dios en sí mismo...?), acepta el destino que había escogido como sacerdote antes de conocer los motivos de la tragedia que aconteció en su niñez, pero luchando contra la corrupción del poder como Batman. "Dios no es el Estado y el Estado no es Dios. Desafiar a los autoproclamados intérpretes de Dios no es renegar de él. Le serviré a mi manera. Durante el día con las sagradas vestiduras y de noche con otras vestiduras... de un color más oscuro", proclama Batman en ese cómic.

Cuando uno escucha las palabras del Papa sobre el sida con motivo de su viaje a África, cuando uno lo que un colegio religioso entiende por educación no partidista, o cuando escucha cómo se valora una película como Camino (en próximos días escribiré algo yo en mi blog), la sensación que queda es que habría gente feliz en un mundo como el que se describe en Terror sagrado. Respeto las creencias, pero jamás las imposiciones, el "conmigo o contra mí" o el desprecio a los demás. Y hay mucho de todo eso en esos tres ejemplos, y en otros muchos.

lunes, marzo 23, 2009

Presentadoras

En Íntimo y personal (simpática películita sobre la televisión que une a dos de los galanes ochenteros de Hollywood, Robert Redford y Michelle Pfeiffer, que narra la ascensión de una aprendiz de periodista desde secretaria-becaria hasta presentadora de informativos, pasando por mujer del tiempo), hay un par de escenas curiosas. En la primera, están reunidos la presentadora de informativos de cuarentaytantos (interpretada por Stockard Channing), la jovencita que le quita el puesto (Michelle Pfeiffer) y el director de la cadena. La primera pone una cinta (que, por si alguien no se acuerda, es lo que se usaba allá por 1996...), con la grabación de un rap emitido por una emisora de radio. La letra afirma que el canal en cuestión tiene "a la chica que me pone cohete", y es obviamente, la jovencita, que, añade el rapero "me pone ciego". “Me está robando el programa”, dice la presentadora de más edad en alusión a la más joven. “Convierte mi emisión y por extensión a mí, en objeto de vulgares insinuaciones”, añade, ahora sobre el rapero.

Con el relevo ya consumado en los informativos, se produce la segunda escena que me ha llamado la atención para escribir sobre ella. La mujer de más edad (por algún extraño motivo, me niego en rotundo a llamar vieja a una mujer de cuarentaytantos) le está explicando a su sustituta los motivos por los que acepta un puesto en una cadena de menor relevancia. "Cuando llegas a los 42, sabes a lo que te expones si saltas desde el último trampolín", le dice. La pregunta es obvia y la más joven de las dos se la hace: ¿a qué te expones en ese caso? "A los 42 no lo preguntarás. No es culpa tuya, ya lo sabes. No es culpa de nadie. Esto funciona así", sentencia. (Inciso: Paradojas de la vida, las dos actrices cayeron en el mal del que hablan y se quitaron años para sus personajes. Michelle Pfeiffer tenía 38 y en la película quería representar alguno menos y Stockard Channing tenía 52, y nos los 44 que después confesaba tener su personaje).

Viene todo esto a cuento de algo que me llama la atención desde hace tiempo. Uno mira los informativos de televisión en España y esas reglas no escritas sobre la edad y el aspecto físico parecen cumplirse a la perfección en la amplia mayoría de los casos. Hay una clara apuesta por las mujeres, ya sea para presentar los informativos, los deportes o el tiempo. Además, el fenómeno del rapero de la película ha encontrado acomodo (como casi todo en esta vida) en Internet. Proliferan los blogs y foros que se dedican día tras día a colgar capturas de pantalla de las más variadas presentadoras de informativos (y, por tanto, se supone que periodistas). Si uno entra en Youtube encontrará vídeos de estas mujeres con reclamos como "tetas perfectas y sin sujetador", "pOOtente con esas tetazas" (nótese el fino uso de la mayúscula; si es que en el fondo hay unos poetas por ahí sueltos...), "bestial", "diosa del tiempo", "ajustada", "marcando melonar", "muestra sus muslitos"...

¿Estoy en contra de que aparezcan mujeres hermosas en los informativos? Desde luego que no. ¿Impide la belleza física a una mujer ejercer como periodista seria? No, eso sería como decir que los calvos tampoco pueden presentar, o los altos, o los de ojos grises, o... Sólo plantearse esa pregunta en serio sería un severo síntoma de machismo. ¿Acaso es mejor que una mujer guapa no sea periodista? Ni mucho menos, cómo si tuviera eso algo que ver... Además, conozco (por la pantalla y a algunas personalmente) a auténticas bellezas que son grandes periodistas, televisivas o no. ¿Importa la más mínimo que sea una mujer y que sea preciosa para valorar su trabajo? Desde luego que no, y he aquí el punto más importante de este debate (¿debate?). ¿Y entonces dónde demonios está el problema? A eso voy.

El problema lo veo en el mensaje. Toda esta gente que se vuelca en colgar fotos y vídeos de presentadoras y periodistas no escucha las noticias. Se pone la televisión para ver a una tía buena. Punto. ¿Qué está diciendo esa tía buena? La respuesta seguramente sería a quién le importa, si está buena (argumento que también he escuchado, por cierto, en conversaciones sobre cine). En España se leen pocos periódicos y si las noticias en televisión las da una mujer hay gente que no presta atención a lo que dice. Es decir, que no importa la noticia, no importa el trabajo periodístico. Importa sólo la imagen. Y llegamos al punto esencial de esta materia: ¿alguien puede plantearse siquiera que esa situación se dé con los hombres...? ¿Alguien se pregunta por la edad de un presentador de un informativos...? ¿De verdad alguien cree que el relevo de un hombre en un informativo será cuestión de imagen y/o atractivo...? ¿Alguna vez se ha hablado de un hombre florero en un espacio informativo...?

Pues eso, que ahí tenemos un problema de machismo. Por parte del ejecutivo televisivo y también por parte del espectador. Yo no le doy la más mínima importancia, me interesa que un periodista sea bueno, y me da igual que sea hombre o mujer, guapo/a o feo/a. Pero los dos diálogos de la película en cuestión y un pequeño paseo por Internet me han recordado que a veces la realidad no tiene nada que ver con lo que yo pienso...