Mostrando entradas con la etiqueta Batman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Batman. Mostrar todas las entradas

miércoles, mayo 27, 2009

Batman, 70 años

Batman cumple 70 años este mes de mayo. Fuera del círculo de aficionados, pocos se han hecho eco de este aniversario, como tampoco difundieron con demasiado entusiasmo la del mismo cumpleaños de Superman, que se produjo el año pasado (yo sí hablé de ello, claro), y es una pena que el mundo del cómic sigue siendo algo tan ignorado por los medios de comunicación. Es una falta de visión y, por qué no decirlo, de cultura (porque la cultura es mucho más que lo que sale en los medios de comunicación, influenciados casi siempre por buenas campañas de marketing de quienes ganan dinero con su distribución), una ausencia de reconocimiento a iconos de la cultura popular del siglo XX (y ya del XXI), no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. ¿Quién no ha oído hablar de Batman? ¿Quién no sabría decirnos algunos detalles básicos de su historia o cómo viste? ¿Quién no ha leído un cómic, visto una película o un capítulo de alguna de las series que se han hecho sobre el personaje? Es lo que tienen los iconos, que son reconocibles. E inolvidables.

El debut del héroe fue en el lejanísimo mes de mayo de 1939. Batman apareció por primera vez en el número 27 de una colección llamada Detective Comics que, poco tiempo después, ya estaba dedicada en exclusiva al héroe de Gotham City. No voy a aburriros contándoos la larga y apasionante historia de Batman (ya la he escrito aquí, centrándome sólo en sus aventuras y desventuras en las viñetas, excluyendo sus apariciones en cine y televisión), pero sí tengo que aprovechar ese aniversario para dejar constancia de mi profunda admiración hacia Bob Kane, creador del mito junto a un puñado de guionistas y dibujantes como Bill Finger o Jerry Robinson. Hacia Neal Adams, el hombre que mejor ha sabido dibujar a Batman. Hacia Denny O'Neil, guionista y editor, quizá el profesional que mejor comprendió lo que significa este héroe. Hacia Frank Miller, por reinventar el personaje en las dos historias más imprescindibles, Año Uno y El regreso del Señor de la Noche. O hacia Bruce Timm y Paul Dini, los genios que crearon en forma de dibujos animados la versión más apasionante del héroe.

Batman significa muchas cosas. Para empezar, es el primer superhéroe humano, el primero que construye su identidad heroíca en base a una misión y no por contar con superpoderes que le dan ventaja con respecto a los malos. Siendo un crío, Bruce Wayne vio cómo un criminal asesinaba a sus padres, y esa tragedia le llevó a jurar que convertiría su vida en una lucha contra la injusticia, con el ingenuo y utópico objetivo de que nunca más se produjera un suceso así. Si Superman era la luz, Batman era la oscuridad. Las sombras de una ciudad imaginaria, Gotham City, su mejor aliado. La batseñal en el cielo recordaría a los criminales que alguien les está vigilando. El miedo de los villanos, cobardes y supersticiosos, la mejor arma de Batman. Ya sé que es el argumento que utilizan todos los defensores de Batman, pero es cierto: bajo determinadas circunstancias, todos podríamos ser Batman. Jamás llegaremos del planeta Krypton o seremos mordidos por una araña radioactiva, pero sí podremos llegar al límite nuestro cuerpo y nuestra mente para luchar contra los malos.

Han sido muchos años de historias. Y todas son Batman. No dejéis que nadie os engañe, pero sí que os explique el contexto en que nace cada una de las versiones. Renegad de quien os diga que el Batman de la serie de televisión de los años 60 (el de las onomatopeyas en pantalla) no es Batman. Claro que lo es. Es una versión muy particular, pero es Batman. Como el de Tim Burton o el de Christopher Nolan. Como el de la maravillosa e inigualable serie de animación de los años 90. Como el del cómic de los años 50 que se enfrentaba a alienígenas y seres de otras dimensiones. O como el Batman oscuro y detectivesco que creó Bob Kane, que se recuperó en los 70 y que se convirtió el leyenda en los 80 gracias a Frank Miller. Como todos. Porque todos usan un universo especial, una Gotham fantástica, una galería de villanos inigualable en todo el mundo de ficción (Joker, Catwoman, Ra's Al Ghul, Pingüino, Espantapájaros Enigma, Bane...), unos aliados humanos y admirables (Robin, Batgirl, el comisario Gordon, Alfred el mayordomo...) y un mundo mítico que es una leyenda en la ficción del siglo XX. Porque esa es la riqueza de un personaje inmortal.

jueves, abril 09, 2009

Nos invaden los superhéroes americanos


Hace algún tiempo, incluí en este blog la visita que Batman hizo a Gibraltar. Bueno, pues ahora parece que se ha puesto de moda que los superhéroes americanos visiten España (¿o es que sus villanos se refugien en nuestro país...? No, eso no, que seguro que a alguno le da por echarla la culpa a Rubalcaba y a Zapatero...). En próximas fechas, veremos tanto a Batman como a Spiderman luchando en nuestro país. Y luego dicen que España está perdiendo atractivo turístico... Por un lado, el Hombre Araña visita Cádiz (no acabo de tener muy claro cómo enfocar eso de que Spiderman toree a Rhino... con una bandera española) y por otro el Hombre Murciélago resuelve un caso en Barcelona.
-
La elección de la Ciudad Condal es lógica y razonable, puesto que es una ciudad que está en el mapa internacional desde hace muchos años (sobre todo desde los Juegos Olímpicos de 1992), pero la de Cádiz me ha parecido mucho más curiosa. E interesante, para qué negarlo, porque el exotismo del escenario (que lo tiene aunque para nosotros sea de sobra conocido) siempre llama la atención. No es la primera que la industria americana del entretenimiento se fija en la ciudad andaluza (recuerdo que para Muere otro día, la última película de Pierce Brosnan como James Bond, se rodaron algunas escenas allí), pero la historia gaditana no ha suscitado la misma atención mediática que la de Batman (que tuvo su hueco en muchos medios digitales y algunos informativos de televisión). Una pena.
-
Aunque los cómics en cuestión no pasen a la historia precisamente por sus valores artísticos, como jugada promocional no está nada mal. Será difícil que el lector habitual de cómics se resista a echar un vistazo a una aventura de sus héroes que se desarrollan tan cerca de sus propias casas. Y, qué demonios, a los lectores extranjeros les servirá para colocar el país en el mapa, porque aunque a veces nos creamos el ombligo del mundo los hay que no tienen muy claro dónde está España o qué puede ofrecer. Y ahora la veda está abierta... ¿Cuál será la próxima ciudad española que visiten los héroes del cómic? ¿Madrid? Gallardón, toma nota que cualquier publicidad es buena para conseguir los Juegos Olímpicos de 1016...

jueves, marzo 26, 2009

Terror sagrado

Allá por 1991, DC Comics editó este curioso cómic titulado Batman: Terror sagrado. Era la primera historia dentro del sello Elseworlds, en la que se coloca a los héroes en universos y tiempos alternativos. Concretamente, aquí Batman vive en un mundo dominado por la Iglesia. Los policías son inquisidores, se declaran guerras contra regímenes "corruptos y paganos", el apoyo a pornógrafos judíos se paga con el ahorcamiento, las mujeres no tienen el mismo derecho al voto que el hombre y las "razas no blancas" sólo tienen derecho a medio voto y tanto el aborto como la homosexualidad son delitos perseguidos y castigados con la muerte. Los metahumanos, seres con poderes sobrehumanos, son también proscritos, pero el mando eclesial-gubernamental, no duda en utilizarlos para sus propios propósitos.

Al final de la historia (no revelo demasiado y no estropeo la lectura de este cómic escrito por Alan Grant y dibujado por Norm Breyfogle; altamente recomendable, por cierto, a pesar de que pase sólo de puntillas por un gran tema que podría haber utilizado: ¿es Superman reflejo de Dios o incluso un Dios en sí mismo...?), acepta el destino que había escogido como sacerdote antes de conocer los motivos de la tragedia que aconteció en su niñez, pero luchando contra la corrupción del poder como Batman. "Dios no es el Estado y el Estado no es Dios. Desafiar a los autoproclamados intérpretes de Dios no es renegar de él. Le serviré a mi manera. Durante el día con las sagradas vestiduras y de noche con otras vestiduras... de un color más oscuro", proclama Batman en ese cómic.

Cuando uno escucha las palabras del Papa sobre el sida con motivo de su viaje a África, cuando uno lo que un colegio religioso entiende por educación no partidista, o cuando escucha cómo se valora una película como Camino (en próximos días escribiré algo yo en mi blog), la sensación que queda es que habría gente feliz en un mundo como el que se describe en Terror sagrado. Respeto las creencias, pero jamás las imposiciones, el "conmigo o contra mí" o el desprecio a los demás. Y hay mucho de todo eso en esos tres ejemplos, y en otros muchos.

jueves, febrero 12, 2009

Una de frikis

Me contaba hace algunos días un amigo médico, pediatra para más señas, una de esas anécdotas que marcan para siempre. Atendió a una niña pequeña de nombre Padme y de apellido uno de los más comunes de las páginas amarillas. Padme, para los no iniciados, es el nombre del personaje que interpreta Natalie Portman en las películas de Star Wars. Y ha llegado un tipo y le ha puesto a su hija Padme. Mi amigo, que es un cachondo, le pregunta si al próximo le va a llamar R2. "No, pero si es niña le pondremos Leia", le contesta. Craso error, diría yo. Lo suyo era haber llamado Leia a la niña y buscar la parejita para ponerle Luke al crío, ¿no? Ay, si es que la gente no se conoce la historia de Star Wars...

Cada vez que en alguna conversación sale esto de los nombres que algunos frikis ponen a sus hijos me acuerdo de Nicolas Cage. Sí, el actor. Resulta que tuvo un niño al que le puso Kal-El. Es el nombre kryptoniano de Superman. ¿Habrá pensado en algún momento el señor Cage la de niños con los que se va a encontrar su retoño que querrán presumir de haberle pegado una paliza a Superman...? ¿Por qué los padres no ahorran el sufrimiento a sus hijos de tener un nombre que no le va a traer más que disgustos. Preguntas sin respuesta, que obedecen sin duda a un frikismo mal entendido que puede llevar a algunos a realizar las acciones más rocambolescas. Y cuando uno cree que lo ha visto todo, se encuentra a Michael.

Sí, éste es Michael. Se ha tatuado en el pecho el logo de Batman. Le faltan la capa y las orejas puntiaguadas y ya parecería todo un superhéroe...

jueves, enero 15, 2009

Obama y Spider-Man, la política y el cómic

Supongo que la mayoría ya habrá visto la portada del cómic de Spider-Man en la que aparece Barack Obama. Ha salido en muchos medios de comunicación (recuerdo haberlo visto en El Mundo, El País y los informativos de La Sexta, que no está nada mal para un medio, parece mentira, tan minoritario en España como es el cómic). En su momento, como me suele pasar siempre que se aborda el cómic, me dio cierta pena el enfoque que se dio a esta información, algo simplista y sin bucear en los antecedentes. Parecían la simple lectura del comunicado de prensa de Marvel Comics, con algún añadido supuestamente gracioso del redactor ne cuestión. Información ninguna, que la información hay que buscarla y eso lleva tiempo. Qué le vamos a hacer...
-
El caso es que Barack Obama, dicen, es un gran aficionado al mundo del cómic. Y él mismo lleva camino de convertirse en todo un fenómeno en este mundo. Hace ya en algún tiempo, durante la precampaña de las elecciones americanas, el casi presidente de Estados Unidos (que hasta el día 20 no toma posesión, y ansioso estoy de que lo haga para empezar a comprobar si "Yes, we can" o si otra vez igual...) ya protagonizó su propia historieta. Para ser justos, cabe decir que John McCain también tuvo la suya, claro. Y aunque cuando se publicó la historia de Spider-Man nadie quiso ponerse a buscar, lo cierto es que ya había aparecido en las portadas de la serie de otro personaje, Savage Dragon, de la editorial Image.

Claro que, rebuscando un poquito en Internet (sólo un poquito, que muchas veces, no hace falta más y me encantaría que lectores y periodistas se dieran cuenta de ello...), he encontrado una portada de Savage Dragon que me ha hecho casi más ilusión que las de Obama. Por aquello de que un superhéroe no tenga reparo alguno en golpear al todavía presidente de Estados Unidos. Y es que ya he dicho unas cuantas veces que a mí, de momento, lo que de verdad me hace ilusión es que Bush salga de la Casa Blanca, por más que Obama pueda ser el salvador del mundo que algunos esperan (y al que habrá que dar tiempo, como es normal).

Si uno investiga un poquitín más, se dará cuenta de que el cómic siempre ha utilizado la política (¿o es al revés?). Y no hay que llegar hasta los años 40, cuando los superhéroes que actuaban en Estados Unidos se convirtieron en una herramienta más de la propaganda de la Casa Blanca para conseguir que los ciudadanos compraran bonos que sufragaran el enorme gasto que conllevó la Segunda Guerra Mundial. En esta portada de la derecha, por ejemplo, se ve a Superman trabajando ni más ni menos que para el presidente Kennedy. Uno de los muchos ejemplos que hay de esta tendencia. Y eso me ha hecho recordar (a la espera de ese anunciado cómic de Frank Miller en el que Batman se enfrentará contra Al Qaeda y Osama Bin Laden, y que el trabajo cinematográfico de Miller está retrasando mucho) mis dos ejemplos favoritos de mezcla de política y superhéroes.
-
En la saga Una muerte en la familia, el ayatolá Jomeini, autproclamado en su día líder supremo de Irán, contrata ni más ni menos que al Joker para asesinar a todos los componentes de la Asamblea General de Naciones Unidas. Sobra decir que ahí estaba Batman para impedirlo, con la inestimable ayuda de Superman. Eran tiempos, los años 80, en los que lo políticamente correcto no se había apoderado de todas las manifestaciones culturales y no había problema alguno en que el líder iraní fuera presentado como el villano de la historia. Hoy se pondría un personaje en sombra o, directamente nos inventaríamos un país que nos sirviera como metáfora. Cosas de la modernidad.

Otra vez con Batman de protagonista, en la miniserie Las diez noches de la bestia, publicada en los números 417 a 420 de Batman, el que aparece es el ex presidente americano Ronald Reagan. Un superespía ruso renegado, al que la CIA conoce como la KGBestia, llega a Gotham para ir asesinando a todos los responsables del programa de defensa norteamericano que se conoció como Star Wars. Y el último en la cadena es, precisamente, Reagan, quien, causalmente, se pasará por Gotham. Como antes, sobra decir que Batman será el encargado de la prtección presidencial, cual Clint Eastwood en En la línea de fuego. "Me gusta confiar en profesionales. Y parece que usted es el mejor", le dice Reagan a Batman.

lunes, julio 28, 2008

Politizando el cine

Navegando a través de una muy buena página sobre el noveno arte llamada Entrecomics, me encuentro con un sugerente artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal. El título lo dice todo: Lo que Bush y Batman tienen en común. Obviamente, se refiere al Batman que retrata El Caballero Oscuro, la última, brillante y muy exitosa película sobre uno de los personajes de cómic más conocidos y reconocidos. Este artículo demuestra que existe una tendencia muy acusada en el moderno análisis cinematográfico a catalogar las películas como conservadoras o liberales, de derechas o de izquierdas. Etiquetas políticas no siempre válidas, en muchos casos abiertamente inadecuadas, y que muchas veces no son más que visiones interesadas que nada tienen que ver con la motivación de los cineastas.

Por ejemplo, cuando se estrenó La venganza de los Sith, la tercera entrega de la nueva trilogía de Star Wars, hubo quien quiso ver un reflejo de la guerra contra el terrorismo emprendida por George W. Bush. "O estás conmigo o estás contra mí", le dice en una escena de la película Anakin a su antiguo maestro, Obi-Wan. "Sólo un Sith es tan extremista", le responde el caballero Jedi. Ya está, los liberales norteamericanos encontraron ahí una metáfora de la política actual, una aguda crítica a la gestión de Bush. George Lucas se partió de risa cuando alguien se lo sugirió en una rueda de prensa. ¿Bush en la saga galáctica? No, no iban por ahí los tiros, no...

En el caso de El Caballero Oscuro, Andrew Klavan nos explica su teoría. Sentencia que la nueva de Batman es "una película conservadora sobre la guerra contra el terror". Dice que los filmes de izquierdas que tratan este tema (cita a Redacted o En el valle de Elah) se permiten hablar con claridad de la cuestión, pero son un fracaso. Y que los ideológicamente conservadores se ocultan tras un mundo de fantasía. Cree que eso es lo que caracteriza no sólo a El Caballero Oscuro, sino también a otras películas como 300 (que no gana para etiquetas, de icono gay ha pasado a ser ya, por lo visto, un canto a los valores conservadores), Las crónicas de Narnia, Spider-Man 3 o la trilogía de El Señor de los Anillos. Y, va aún más lejos, está convencido de que esa claridad de ideas conservadoras ("las de la Administración Bush") está detrás del éxito de todos estos títulos.

El autor insiste en que estos filmes conservadores, de ficción pero anclados en la realidad, se basan en valores morales como la moral, la fe, el sacrificio personal o la nobleza de luchar por lo que se considera justo. "En el momento en el que los cineastas abordan el problema del terrorismo islamista en films realistas, de repente esos valores desaparecen. Los buenos ya no se distinguen de los malos y acabamos por denigrar a los auténticos héroes que nos defienden. ¿Por qué? Las respuestas a estas preguntas están para mí en la historia de El Caballero Oscuro. Hacer lo correcto es duro y decir la verdad es peligroso. Muchos han sido odiados por ello, algunos asesinados, uno crucificado", sentencia Klavan.

Partiendo de la base de que me produce cierta repugnancia moral ese paralelismo entre Batman y Bush, lo cierto es que lo veo totalmente equivocado. ¿Tiene el presidente norteamericano un trasfondo humanitario en sus acciones o él y sus amigos han salido beneficiados de sus acciones? ¿Busca realmente Bush el fin del terrorismo internacional o hay debajo de la mesa oscuros intereses como el dominio del petróleo? El autor del artículo, y los defensores de teorías como ésta, presuponen en Bush una bondad que no parece existir. Batman, en cambio, es un héroe. Sí, con todas las letras: un HÉROE. Pensar otra cosa es no entender al personaje. Por muchos recovecos oscuros que se le quieran buscar (que los tiene y son parte del encanto de un personaje inigualable), el trasfondo heróico es innegable.

En un magnifico documental emitido hace muy pocas fechas por el canal History titulado Batman unmasked: The psychology of the Dark Knight, el director de las dos últimas películas sobre el héroe, Christopher Nolan, explica que el paralelismo que siempre ha visto con el detective de Gotham City es con otro presidente norteamericano, Theodore Roosevelt. Como en el caso de Bruce Wayne (el asesinato de sus padres), su figura nace de una tragedia, la muerte el mismo día de su madre y de su mujer, ésta dando a luz a su hija. Como Wayne llevó su cuerpo al límite, Roosevelt tenía devoción por el ejercicio físico y la vida sana, después de haber sufrido asma desde niño. Ambos utilizan medios discutibles para lograr sus objetivos (en Batman es la violencia fuera de la Ley, en Roosevelt, por ejemplo, la invención del hundimiento del Maine para arrebatar a España su poder en Cuba). Y muchas más cosas que convirtieron a Roosevelt en un hombre poderoso hecho a sí mismo, por muy discutible que pueda ser desde el punto de vista ideológico. Como Bruce Wayne/Batman.

El paralelismo Batman/Roosvelt es una motivación más de un director que tiene muchas ideas en su cabeza. Pero trazar un paralelismo tan claro entre un personaje de ficción y uno real como análisis de una película a posteriori tiene sus peligros. Supone no entender que son universos que se rigen por reglas muy distintas. Por supuesto que en El Caballero Oscuro hay metáforas de la sociedad actual (es una parte importante de lo que distingue a esta película como una maravilla), pero no están tan claramente orientadas a las ideas conservadoras como quiere hacer ver Klavan. Su análisis prescinde de muchos aspectos del guión, de la historia y, sobre todo, de su resolución. Decir más destriparía la película y no voy a hacerlo. Pero el componente de heroísmo que es intrínseco a Batman, en ésta y en todas las interpretaciones que ha tenido en sus casi 80 años de vida, desmonta por completo el paralelismo con Bush. Guerra contra el terror sí (¡por fin alguien ha entendido que el Joker es un terrorista!), pero no en los mismos términos.

El propio Klavan, casi sin quererlo, da con la respuesta a sus dudas precisamente con una pregunta. "¿Porque la izquierda se siente libre para hacer sus películas directos y realistas mientras que los conservadores de Hollywood tienen que ponerse una máscara para poder hablar de lo que saben que es la verdad?". Quizá porque no están tan seguros de tener la verdad de su lado, quizá porque saben que hay muchos puntos oscuros detrás de lo que defienden, quizá porque se avergüenzan en privado de ciertas cosas de esa lucha contra el terror y por eso no se atreven a defenderlas en público. Pero, como casi todo en esta vida, ni siquiera en ese análisis habría blancos y negros, sino muchos grises. ¿Batman como Bush? Eso sí que no me lo creo.