viernes, octubre 23, 2009

"Diversión inofensiva"

Éstas son tres viñetas del número cuatro de la serie de Power Girl que está editando ahora mismo DC Comics. La heroína (la rubia), en su identidad civil secreta, va al cine con una amiga menor de edad (la morena). A la salida, mantienen este diálogo.

"- No me ha gustado. Para nada. Era muy sangrienta y violenta, y había chicas desnudas por ahí corriendo. ¿Por qué no escogiste una peli romántica?
- Me encantan las pelis de terror, especialmente las pelis de terror más duras, no las que edulcoran para la audiencia adolescente.
- ¿Ésa era edulcorada?
- Sí, no puedo llevarte a una peli que tenga la calificación "R"... Bueno, sí podría pero he preferido no hacerlo.
- Me alegro. Creo que cosas como esa sólo animan a las personas a comportarse de forma violenta las unas con las otras.
- Creo que piensas demasiado. Todo era falso y diversión inofensiva... Te lo he dicho, miembros de goma y jarabe como sangre".

En España le acaban de dar la calificación "X" a la sexta entrega de Saw. "X" es más restrictiva que la "R" americana, ya que impide que se exhiba la película así calificada en salas convencionales. Vi la primera película de Saw hace ya algunos años y no me gustó, pero no precisamente por su violencia. Sobra decir que no he visto las cuatro siguientes entregas y que Saw VI no estaba en mis planes tampoco. Pero de ahí a entender que se le dé la calificación "X" va un trecho largo. No lo entiendo porque no soy capaz de entender esa clase encubierta de censura, la misma por la que tardaron décadas en ver El exorcista en el Reino Unido. La que trata al espectador como si fuera un autómata que va a repetir en la vida real lo peor de lo que ve en la pantalla.

Se entiende de la prohibición que Saw VI hace apología de la violencia. ¿Las cinco anteriores entregas no la hacían? ¿Qué ha cambiado desde el estreno de las anteriores además de la ministra de Cultura y el director del Instituto de Cine? Si se entiende que en Saw VI se hace apología de la violencia, ¿no sería lo mismo en otras películas de psicópatas y asesinos en serie? ¿Tarantino no hace apología de la violencia en sus películas? ¿Qué tiene de diferente Estados Unidos para que entiendan estas películas como "diversión inofensiva", como se dice en los bocadillos de estas viñetas, y pongan su fe, más que en la restricción absoluta, en el sistema de calificación y en la inteligencia del personal para ver o no ver aquello que uno quiera (o que los padres decidan)?

Al organismo encargado de calificar las películas para su exhibición en España, el Instituto de Cine, dependiente del Ministerio de Cultura, habría que recordarle un par de detalles interesantes. Dicen que la gente no va al cine. Pues a los 800.000 espectadores que ha tenido de media esa saga en España les han privado de su opción preferida para este fin de semana... con lo que muchos se la terminarán descargando de Internet (y lo llamarán piratería). Dicen que la industria del cine (y espero que con eso no sólo se refieran a las películas españolas, sino a todo el conjunto de distribuidoras y exhibidores) está en peligro. Pues le acaban de cercenar cuatro millones de euros de recaudación que podría haber conseguido esta película.

Y para terminar de rematar la jugada maestra del Ministerio, resulta que tienen un mes para estudiar el recurso que ha presentado la distribuidora. Un mes. A Clint Eastwood, con lo rápido que trabaja, casi le daría tiempo en ese mes a rodar otra película para estrenarla en lugar de Saw VI. ¿Quién tiene que estudiar ese recurso? ¿A qué va a dedicar esa o esas personas el próximo mes de su vida laboral? ¿De verdad que no van a tener tiempo de estudiar el recurso? ¿Se creen que somos idiotas? Vale, obviad esa última pregunta, sí creen que somos idiotas. Y bienvenidos al maravilloso entremado burocrático que hace la vida un poco más difícil a todo el mundo.

domingo, octubre 18, 2009

Manifestándome

Vayan por delante dos ideas. La primera, que no me gustan las manifestaciones. Creo en ellas como derecho, pero no son para mí. Las veo siempre desvirtuadas, oportunistas, dirigidas, poco claras y menos efectivas. La segunda idea es que aquí no me voy a meter en el tema de fondo de la manifestación estrella de ayer y que, por descontado, no pretendo descalificar a quien salió a la calle en defensa de sus ideas. Dicho esto, siento la obligación de hablar de la manifestación de ayer en Madrid porque hay demasiados detalles que me chirrían, como persona, como ciudadano, como votante y como periodista.

Lo primero es que creo que fue un engaño. En el manifiesto en el que se convoca, en el que no hay ninguna referencia a la actual ley, se explica claramente que se trata de una protesta contra la reforma de la ley del aborto que ha aprobado el Gobierno para su envío al Parlamento. Mentira. Es una manipulación. Y no lo digo yo. Lo dice el principal convocante de la manifestación, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia. "Una sociedad sana y humana no puede convivir con una ley permisiva del aborto, ni con la actual, ni con la anunciada, ni con ninguna", afirmó ayer. Luego la manifestación no era contra la ley del aborto, sino contra el aborto. Es un matiz demasiado importante para ser obviado.

Eso es así si tenemos en cuenta la materia de la que trataba, pero creo que no se puede tener la ingenuidad de desligar esta manifestación de la situación política general. Y hubo gente en la manifestación que así lo confesaba abiertamente, "Muchos venimos también para protestar por cómo gobierna Zapatero. Hay millones de parados y muchas familias lo están pasando fatal. No entiendo por qué no nos quejamos más", dijo una mujer llamada María Isabel Espada. Es decir, que en la manifestación podía haber votantes socialistas que no estén de acuerdo con el aborto y a quienes se ha contabilizado como persona en contra del Gobierno. Eso es falsear la realidad. Como prueba de las inteniones de la manifestación, muchas pancartas hacían alusión a dirigentes políticos del actual Gobierno (algunas, por cierto, de tan mal gusto que se descalifcan solan y aumentan el peligro de que haya gente que repudie a todos los manifestantes por culpa de algún insensato). Fue una protesta tan social como política.

Y esto queda claro también por la presencia de destacadísimos dirigentes del PP. El principal partido de la oposición falsea también la realidad. Oficialmente, no apoya la convocatoria (¿por qué?). Pero muchos de sus nombres principales allí estuvieron. ¿Acudió José María Aznar o acudió el ex presidente del Gobierno? ¿Acudió María Dolores de Cóspedal o acudió la secretaria general del PP? ¿Acudió Esperanza Aguirre o acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid? Su negativa a apoyar la marcha con todas las letras y todas las consecuencias y la presencia al mismo tiempo de tantos de sus miembros relevantes es un engaño más a la sociedad. Una mentira electoralista, que pretende no ofender a los votantes más conservadores ni cerrar la puerta a votos más de centro. Lo que, hablando en plata, es una manipulación.

Gracias a las hemerotecas y aunque a mucha gente le dé igual, las palabras no se las lleva ya el viento. "O hay un Gobierno del PP, o hay una coalición de pancarteros, de Zapatero, de comunistas e independentistas", proclamó Aznar en un mitin de la campaña electoral antes de las generales de 2004. Aznar ayer llevó la pancarta. Esa es la más evidente contradicción entre el Aznar de hoy y el de 2004, pero no la única. No me puedo cansar de recordar que llegó a convertirse en presidente del Gobierno con los votos de CiU y PNV (¿eran ya entonces independentistas?). Pero también se puede desviar la mirada al presente. De cumplirse las previsiones, el PP votará con todo el placer del mundo en contra de los presupuestos de este año junto a CiU, ERC, IU y Nafarroa Bai. ¿Y con quién pactaría el PP en caso de ganar las próximas elecciones generales y hacerlo sin mayoría absoluta? De eso nadie dice nada. Ya encontrarán excusa en su momento.

También es interesante resaltar que, dado que la manifestación era contra el aborto, la presencia de Aznar o Esperanza Aguirre es una inmensa hipocresía. Este es el comentario más frecuente, porque es el más sencillo. ¿Cómo pueden protestar personas que han pasado por el Gobierno y no han tenido las creencias o los arrestos necesarios para modificar aquella Ley? Había gente en la manifestación que no dudaba es destacar esa contradicción, y eso les honra. No creo que pueda valer la explicación que dio Aznar, que salía a la calle en contra de la reforma propuesta, porque mucha gente no estaba allí por eso (y me remito de nuevo a las palabras de Benigno Blanco). El ex presidente, como en demasiadas ocasiones, demuestra que no tiene sentido de Estado, que le importa más autoreivindicarse y morder al rival político que la convivencia o el futuro de su país, ese que tanto dice defender pero al que no duda en atacar cada vez que sale de él.

El número de manifestantes también me llama la atención por muchos motivos. Tiendo a desacreditar las iniciativas de este tipo que inflan con descaro y sin pudor la cifra de asistentes. Es muy fácil proclamar a gritos un número. Aunque, también, sea mentira. Los organizadores hablan de dos millones. La Comunidad de Madrid, de 1,2 millones. El País calcula 265.300 personas. La Policía habla de 250.000. Y EFE difundió la cifra que le dio la empresa Lynce: 55.000 personas. Ni los organizadores, ni la Comunidad de Madrid, ni la prensa tiene la necesidad de controlar a las personas. Tiendo, por tanto, a creerme a la Policía. Y a dudar de la buena voluntad y las intenciones de quien se inventa la presencia de 1.750.000 personas. La opinión de una persona, si está razonada, cuenta para mí mucho más que la de una masa.

Las grandes cifras han llevado a muchos, organizadores y periodistas (El Mundo siempre a la cabeza), a decir que el Gobierno no puede permanecer ajeno a lo que le dice tanta gente. Ojo con el peligro que tiene esa afirmación. Ayer se celebró otra amnifestación, en San Sebastián, donde decenas de miles de personas protestaron por las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga y otros destacados dirigentes de la izquierda abertzale radical al servicio de ETA. Si también a ellos les tenemos que hacer caso, hay que liberar inmediatamente a gente que la Policía considera terroristas. Si hacemos caso a las manifestaciones independentistas por su número, a lo mejor hay que plantearse ya lo quempiden. Pero, aquí como en casi todo, es fácil lanzar proclamas que aplicaremos sólo cuando convenga a quien las hace.

jueves, octubre 15, 2009

Burócratas



En los últimos meses he descubierto las interioridades del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, me he peleado con amables comerciales y empleados de un operador telefónico cualquiera y me he visto atrapado entre mi operador de televisión digital, mi comunidad de vecinos y el servicio técnico con el que ambos tienen un contrato firmado. A eso añado las historias relatadas por una amiga, tras sufrir dos robos en menos de un año, para solventar problemas como la sustracción del móvil, el DNI o la tarjeta sanitaria. Ante la comprobación, que no descubrimiento, de que hay gente nacida para agravar aún más los problemas y no para solucionarlos, me ha venido a la memoria esta portentosa e inolvidable escena de Las doce pruebas de Asterix.

Vaya dedicado este vídeo a todas aquellas personas que, desde una ventanilla, un mostrador o un puesto teléfonico, se dedican a hacer imposible la vida de la gente, a hacer que problemas cotidianos fácilmente solucionables parezcan la escalada del Everest, a tocar las narices del personal por el simple placer de hacerlo y a quienes ocupan un puesto de trabajo pero jamás sabrán lo que es desempeñar de verdad ese trabajo. A todos ellos, sólo puedo desearles que acaben como los burócratas a los que Asterix, el gran Asterix, sí supo cómo vencer. Yo, de momento, sigo peleando y de vez en cuando consigo alguna victoria. Pírrica, pero victoria al fin y al cabo...

miércoles, octubre 14, 2009

Terror

Terror. Eso es lo que siento cada vez que veo en la televisión algún programa que decide hacer el experimento de evaluar los conocimientos históricos, culturales y sociales de chavales de instituto. No porque no sepan alguna cosa, algo que no tiene la mayor importancia porque todos tenemos lagunas, olvidos o materias que no dominamos. En realidad, el terror viene de la más absoluta carencia de las nociones más básicas de la realidad en la que viven. De la más absoluta falta de interés por conocer el mundo que les rodea. De la nula curiosidad que tienen por las cosas. Y, sí, ya sé que no se puede etiquear de incultos bárbaros a todos los jóvenes, pero me sigue pareciendo un drama que chicos supuestamente formados e inteligentes desprecian de esta forma el conocimiento.

En el primero de los programas que vi, preguntaron a una serie de jóvenes sobre el Día de la Hispanidad. Nadie sabía que lo que se celebraba era el descubrimiento de América. Uno razonaba, espero que en un tono de broma que yo no capté, que en lugar de celebrar el viaje al nuevo continente de un italiano podríamos colocar esa festividad en el día que España ganó la Eurocopa de fútbol (y digo yo, ¿sabrá el chaval en cuestión que en 1964 ganamos otra...?). Lo más dramático de este primer programa fue cuando le preguntaron a una chica cuándo se descubrió América y empezó a decir "mil... novecientos... cuarenta y dos... No, mil ochocientos cuarenta y dos". Creo que ahí tuve que apagar la televisión. Mi ingenuidad no estaba preparada para escuchar lo que podía seguir a semejante barbaridad.

En el segundo programa, les planteaban diez preguntas sobre diversas materias a un grupo de chavales, de uno en uno y por separado. Cuestionados sobre quién escribió el Quijote, casi nadie lo supo. "Sé que empieza por 'V'", dijo una chica, mientras que otro recurría al consabido "lo tengo en la punta de la lengua" que casi todos hemos utilizado alguna vez para disimular la más absoluta de las ignorancias. Les preguntaron por el nombre del ministro del Interior. Las respuestas fueron de lo más variado: Rajoy (al menos lo fue en su día, pero me da que no estaba esa etapa en la mente de quien respondió su nombre), Camps (¡¿?!), Esperanza Aguirre (¡¡¿¿??!!) y "Zapatero, ¿no...?". Se les pidió que dijeran quienes (sí, quiénes) fueron Ortega y Gasset. Sólo uno pilló la trampa.

Creo que nunca he llegado a estudiar la Guerra Civil, siempre se acababan los cursos antes de que llegáramos a una parte tan avanzada de los programas. Y he comprobado que, hoy en día, es posible que le suceda lo mismo a otros chavales. Sólo así se puede explicar que tengan su capacidad de asimilación de la Historia tan distorsionada como para decir que aquel conflicto bélico empezó en 1975 o que una chica tenga la osadía de responder al entrevistador pidiéndole que le aclare "cuál de las dos" guerras civiles es el objeto de su pregunta.

Una de televisión. ¿Quién es Jaime Cantizano? Como la del equipo en el que corre Fernando Alonso, esa casi todos la acertaron. Pero justo esa pregunta es la que más terror me produjo. Una chica dijo, entre numerosas pausas dubitativas, que era "el representante de la Casa Real en televisión". Si me leen en Zarzuela, ruego me digan dónde puedo mandar el currículum para desempeñar ese cargo. Lo dicho, terror. Porque creo que el terror que me produce ver a alguien pensar que Valladolid está en el terreno ocupado por Tarragona o Córdoba, o que les dé igual decir que Chávez es el presidente de Cuba o Argentina ("es el que le dijo al Rey lo de por qué no te callas", dijo otra, tergiversando la realidad mejor que una televisión autonómica...) es algo que tengo más o menos superado.

Según he ido escribiendo esta entrada, mi terror ha ido creciendo...

domingo, octubre 11, 2009

Rojos peligrosos

Qué coincidencia tan interesante. Cuando la Justicia italiana decide que el primer ministro italiano no tiene la capacidad de crear una ley para que no se le pueda juzgar, resulta que unos cuantos "jueces rojos" están persiguiendo al pobre Silvio, según nos explica el propio Berlusconi. Si es que estos jueces rojos no tienen ni idea. ¡Cómo no apreciar ese portento de movimiento político! En cuanto llego al poder, promulgo una ley que me garantice inmunidad... y van y dicen que eso no se puede hacer. Qué insensatos. Claro, si es que son rojos, ¿cómo van a entenderlo? "Viva Italia, viva Berlusconi", dijo el angelito al final de un discurso en el que también dijo que "menos mal que está Silvio" para salvar al país.

La modesta y moderada reacción de Berlusconi me recordó al primer argumento detrás del cual se escondió Rajoy cuando nació el caso Gürtel. Nos recordó que Garzón, el juez que inició el oleaje, "es socialista". Rojo, socialista... tanto da. Todos peligrosos al fin y al cabo. Luego Mariano se lió un poco y tachó de "fascista" a todo aquel que se dedicara a acusar a miembros de su partido de cualquier cosa. Ahora resulta que la trama de corrupción se extiende y él pide "indiferencia". ¿La de los jueces para no investigar? ¿La de los dirigentes de su partido para seguir llevándose pasta, coches, relojes y trajes? ¿O la de los ciudadanos para seguir en la más absoluta de las ignoracias? Lo mismo da. La media docena de argumentos que hausado el PP para defender lo indefendible han ido cayendo. Hay corruptos. Y parece que se les puede pillar. Aleluya.

Pero no pasa nada. Puede que quienes se sienten perseguidos por los rojos tengan razón. Sí, sí, puede que sí. O al menos que la mayor parte de la gente crea que tienen razón, que para el caso es aún peor. Berlusconi no deja de ganar elecciones en Italia, no importa cuan escandaloso sea su último escándalo, judicial, sexual, diplomático o judicial. Camps tiene una mayor absoluta brutal en la Comunidad Valenciana y las encuestas le prometen una ventaja aún mayor en caso de que se adelantaran las elecciones. Igual que a Rajoy su victoria en las generales. Y, claro, uno no deja de pensar que tenemos lo que nos merecemos...

martes, octubre 06, 2009

La ignorancia lleva al desprecio (2)

Han llegado ya las explicaciones "con la atención y el respeto debidos" que había prometido Vicente Molina Foix a quienes no fuimos capaces de entender su furibundo e injustificado ataque contra los dibujos animados y el cómic en un artículo que publicó en la revista Tiempo hace un par de semanas. Y han llegado en una segunda columna en las páginas de la misma revista. Reconozco que esperaba otra cosa, supongo que porque mantengo cierta ingenuidad en los debates y nunca pienso que alguien defiende algo sin motivo. Y es que cuando uno lee o escucha a alguien, normalmente de cierto prestigio, soltar algún improperio contra un tercero, espera encontrar alguna justificación, alguna explicación, algo que motive el razonamiento posterior. En el primer artículo no la había, y en este segundo tampoco. Es más, de alguna forma, Vicente Molina Foix pretende ahora situarse como el agredido en este caso, cuando es él quien ha iniciado una polémica absurda e injustificada.

Decía Vicente Molina Foix en su blog que quería responder a quienes le hicieron críticas razonadas. Y, sin embargo, ha contestado a todos los demás, como deja claro con el título de su réplica: Fobias y amores locos. Ha respondido a los fanáticos que le insultaron, no a quienes pidieron educadamente una explicación. "Escribo, por desgracia, para una minoría, pues, junto a la legítima argumentación razonada de una queja o un rechazo a mi texto, lo predominante en esas ofendidas reacciones ha sido la expresión de un grotesco fanatismo propio de secta de iluminados", dice en este segundo artículo. La única interpretación que puedo hacer de esta arranque de su nuevo comentario es que he caído en la trampa. Además de buscar un motivo, cuando leo algo como el artículo original me planteo si merece la pena responder, si en mi intento de aclarar cuestiones no estaré en realidad cayendo en la provocación de quien intenta crear una polémica falsa y estéril, y hacer que su nombre se pronuncie. Aunque sea rodeado de insultos.

Y, sí, tengo la sensación de que eso, y no otra cosa, es lo que ha pretendido Vicente Molina Foix. Yo me decanto normalmente por contestar, y más cuando creo que lo que se dice se debe a una ignorancia que puedo ayudar a solventar, porque me gusta el debate serio, sosegado y argumentado. Ni sé de todo ni sé todo de nada, por lo que siempre me es grato escuchar puntos de vista diferentes, incluso discrepantes. Enhorabuena, señor Molina Foix, conmigo ha triunfado. Hablar de su segundo artículo supone reconocerle eso, que he caído en su trampa, que he perdido mi tiempo en intentar encontrar una explicación a algo que no la tenía. La polémica por la polémica, no hay nada más. Porque no encuentro otra forma de entender que no responda a los profesionales y aficionados que rebatieron su pobre argumentación original, y, sin embargo se dedique ahora a ensalzar a amigos suyos que idolatran las historietas o a defender que otros artículos suyos sobre sus particulares gustos no hayan encontrado tanta respuesta como éste.

Lo único que le puedo decir, además de hacerle notar que si ha tenido una respuesta mayoritaria no estaremos ante un arte tan minoritario como decía, es que la crítica a una obra concreta no puede equipararse al desprecio a todo un género o una industria. Por ponerle un ejemplo práctico, el desprecio hacia su columna no va a llevar a nadie a dejar de leer columnistas, igual que quien se haya aburrido con Lolita (no es mi caso, no se alarme) no dejará por ello de leer novelas. Respondiendo a sus incorrectas equiparaciones, le diré también que una cosa es censurar el cine de Kiarostami, y otra muy distinta censurar a sus seguidores. Una cosa es decir que no le gusta Up, y otra muy distinta que le produzca vergüenza que le guste a otros. Una cosa es proclamar que el cómic no le gusta, y otra muy distinta decir que como no le gusta el cómic habría que acabar con todos los reconocimientos que reciba porque a usted le gustan otras cosas, que son las que por lo visto debieran gustarle a todo el mundo. Haga lo que quiera, pero a mí ya no me pilla más. He aprendido la lección.

Hay un detalle que se me pasó por un alto al leer la primera columna. Vicente Molina Foix llama a su sección Visiones. Supongo que, en base a su defensa, escogió ese título por la tercera definición que ofrece la RAE del término visión: "punto de vista particular sobre un tema, un asunto, etc." Visto lo visto, yo prefiero entender que se trata de la quinta: "Creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera". Tenga cuidado con los molinos. O con los Skrulls, por hacerle una referencia a un cómic de esos que me gustan.

martes, septiembre 29, 2009

Subiendo impuestos

La crisis ha conseguido algo que, lo reconozco, me parecía absolutamente imposible: que todo el mundo hable de economía como si realmente tuviera la absoluta certeza y convicción de saber de lo que está hablando. También tengo que admitir, como hago casi siempre que me acerco a estos temas, que mis conocimientos económicos siguen siendo tan poco destacables como antes de esta crisis. El exceso de información, en este caso, no me ha reportado grandes conocimientos ni una mayor comprensión de los sucesos que han hecho tambalearse a todo el mundo. Ahora de lo que se habla es de la anunciada subida de impuestos, y (¿absolutamente?) todo el mundo está en contra. Por motivos ideológicos, no se considera posible que un Gobierno de izquierdas apueste por subir tasas. Por motivos económicos, se apunta que la medida tendrá un efecto contrario al que se busca.

A mí, y perdonadme que insista en que no soy ni mucho menos un avezado economista, la medida no me convence en absoluto. La veo como uno de los muchos bandazos que está dando este Gobierno en esta materia y, además, una medida bastante impopular y muy mal explicada (claro que afecta a las rentas medias, como acaba de reconocer la vicepresidenta económica). Además, con el ambiente político, periodístico y social en el que nos movemos, lo más normal era lo que ya está empezando a suceder, que se creara un estado de alarma generalizada en todos los sectores. Alarma, por cierto, que no comparto en absoluto. Será que no me van las alarmas. No me voy a detener en banalidades como la de un tipo que pretende ser presidente del Gobierno (y que ya tiene la parejita, porque a la famosa niña del debate electoral suma ahora al niño de las chuches; para que luego critiquen a Bibiana Aído, ¡viva la igualdad!), sino en la que parece ser la percepción general.

Se dice que la subida del IVA afectará al consumo. Pero yo no lo acabo de ver tan claro en este caso y menos tal y como se está explicando. En primer lugar, el aumento de los impuestos no tiene por qué repercutir directamente en el bolsillo del ciudadano. Para mí el problema en los precios (además de su relación con los salarios) no está en los impuestos que pagamos y que ya están incluídos en la cantidad final que desembolsamos, sino en el margen de beneficio. Hay empresarios que viven con la soga al cuello, que apenas pueden ganar dinero con su trabajo, atrapados en una interminable cadena de intermediarios o en un abusivo precio de las materias primas. Todo mi respeto para ellos, porque son los que de verdad intentan ayudar. Pero hay otros que viven en la abundancia de unos margenes de beneficio asombrosamente alto y que, además, o no se han visto muy mermados por la crisis o directamente han crecido. Ejemplos hay muchos si se buscan. Un empresario puede decidir libremente bajar el precio de su producto para que al consumidor le cueste lo mismo a pesar de la subida del IVA.

Por otro lado, está la percepción de la gente. Lo dice Javier Ruiz en esta entrada de su blog (que ya me ha convertido en seguidor por la sencillez con la que explica temas que yo no domino en absoluto). Al pagar un producto, la gente no es consciente de que cantidad de su dinero se va a un empresario, a un distribuidor o al Gobierno en forma de impuestos. Ayer ya me vino a la cabeza un ejemplo perfecto para ilustrar esta idea, reforzado ahora por la explicación de Javier Ruiz: la llegada del euro. Creo que todos fuimos y somos conscientes de que, a pesar de que el IPC de la época dijera lo contrario, los precios subieron cuando dejamos la peseta y abrazamos la moneda única. Todos conocemos sobrados ejemplos de bienes y servicios que en su precio sólo añadieron una coma (de 150 pesetas a 1,50 euros).

¿Dejamos por eso de consumir? No, mantuvimos el mismo comportamiento que hasta la fecha, buscando el mejor producto al precio más barato. Como creo que va a suceder cuando suba el IVA. En las pequeñas compras, la diferencia va a ser mínima. Nadie deja de comprar una falda, unos pantalones, un DVD o dos kilos de carne porque en lugar de 30 euros nos cueste 31. Del mismo modo que nadie dejó de comprar en las tiendas de todo a cien a pesar de que pasaran a ser tiendas de todo a 166 con el cambio al euro. Sí estoy seguro de que afectará y se notará con mucha más claridad en las compras más grandes, porque ahí la diferencia por los impuestos sí va a ser fácilmente cuantificable. Pero, claro, entramos en otra dinámica que justificaría la (dudosa) afirmación del Gobierno de que los más ricos pagarán más. Porque quien tiene un millón de euros para pagar un piso enorme en una zona exclusiva puede que tampoco se vaya a sentir demasiado cohibido porque le cueste 200.000 euros más...

Sí me preocupan los pequeños y medianos empresarios, porque a ellos sí veo con claridad cómo les puede afectar esta subida de impuestos. Ellos sí van a notar que sus facturas van a aumentar sin la contrapartida de un mayor beneficio y, además, no van a tener mucho margen para reducir sus precios. Y digo que me preocupan porque las pymes son las grandes generadoras de empleo en España y, como de sobra sabemos todos, el empleo es precisamente el principal problema que tenemos en esta crisis. Es por eso por lo que no comparto la subida de impuestos y donde temo que el Gobierno no haya sido capaz de calibrar sus efectos futuros. Pero habrá que esperar, claro. Primero porque aunque muchos hablen de la subida de impuestos como algo ya instaurado (o se agarren a lamentables argumentos de autoridad como que Alemania los ha bajado, cuando 1) es una promesa electoral de alguien que no tiene mayoría absoluta para gobernar y 2) no se aplicará hasta 2011, cuando se espera que la crisis sea agua pasada), esto no llegará hasta julio de 2010. Y primero hay que aprobar los presupuestos en el Parlamento.

domingo, septiembre 27, 2009

Justicias y propagandas

Leo (sí, digo bien, leo) a Forges un día más y un día más estoy plenamente de acuerdo con él. Me identifico plenamente con el protagonista de su tira de hoy, al compartir enfado y asombro por los casos de corrupción que rodean al PP valenciano y la triste respuesta que se está dando desde donde se debe responder a los delitos. Creo que ya se puede decir sin temor a equivocarme que existe una coincidencia general en que algo oscuro e ilegal hay tras todo el revuelo mediático. Que trama corrupta hay, sin prejuzgar por ello cuán alargada es su mano o a quien afecta. Y digo coincidencia general porque incluso sus protagonistas ponen más énfasis en culpar a otros de que hayan surgido estos asuntos que en desmentirlos. Sin embargo, también estoy convencido de que todo este asunto no derivará en condena alguna a un político. Quizá caiga alguno de rango menor, pero en absoluto salpicará a quienes están al mando. Pesimista que es uno para estas cosas.

Creo que a estas alturas no sorprenderá a nadie que haya un político corrupto. Lo que sí me sigue causando sorpresa es lo que denuncia Forges: la inacción de la Justicia valenciana. Sin que nadie moviera un dedo, se consistió que un juez, el presidente del Tribunbal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Pedro de la Rúa, juzgara a alguien a quien considera "más que amigo", con la absoluta perversión del sistema que eso supone. Él mismo no tuvo la consideración debida a su profesión y su carrera, al decidir que inhibirse le era impensable, pero no hubo recusación alguna, no hubo queja por los cauces oficiales, ni siquiera ha habido una investigación del Consejo General del Poder Judicial una vez que se ha sabido que no se quisieron valorar informes policiales que comprometían la postura de los acusados. Por acción o por omisión, por incompetencia o por connivencia, todos han fallado. Y han dejado a la Justicia, una vez más, a los pies de los caballos.

Hay otra vertiente singular de este caso, que me asombra tanto o más que la anterior. La ilustra otro genio de la viñeta política, Peridis. Nos viene a decir que no pasa nada, que se puede hacer cualquier caso, con tal de tener algo del rival político con qué esconderlo. Al PP le basta con hablar de lo que hace el Gobierno (decisiones a veces asombrosas, por cierto, a ver si algún día me detengo en eso...), para no hablar de lo suyo. Mariano Rajoy ha convertido el silencio en un arte, que debiera ser inaceptable para cualquier demócrata (mucho más para los medios de comunicación, a los que la sociedad entregó hace mucho tiempo las funciones de cuarto poder y que demasiadas veces no se ven satisfechas), pero que los suyos aceptan sin más. La propaganda vende más que la verdad, y desde hace muchos años tengo claro que la propaganda de la derecha española es mucho más contundente, cuantiosa y eficaz que la de la izquierda.
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En esta última idea me he encontrado oposición en alguna que otra conversación. Me dicen que el monopolio propagandístico es de la izquierda. Y yo no me lo creo. Es más, defiendo lo contrario, basándome en mi doble experiencia como periodista y como espectador curioso de la realidad. Ahora baso mi argumentario en una situación de fondos y otra anecdótica. La de fondo es que la agenda periodística está marcada (siempre con excepciones, porque el periodismo ya ha decidido hace mucho tiempo que hay que elegir bando con todas las consecuencias), en temas y enfoques, por lo que el PP quiere. De la gripe A, las dudas y debilidades de la prevención. De la economía, la subida de impuestos de Zapatero. De la reforma del aborto, que Zapatero y Aído quieren matar fetos en el interior de las niñas de 15 años. De la situación parlamentaria, que el Gobierno está solo. De la corrupción en el PP, los espionajes nunca probados del Gobierno, el uso nunca demostrado de los socialistas para acabar con el PP. Y así con casi todo.
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También con el transfuguismo, que es mi argumento anecdótico. Llevamos semanas oyendo hablar de Benidorm, de la madre de Leire Pajín, de ese diabólico PSOE aprovechándose de tránsfugas para ganar alcaldías, rompiendo la voluntad democrática del pueblo. Que fácil son las declaraciones grandilocuentes y erigirse en portavoz de un pueblo al que jamás se escucha. Y descubro, ya sin asombro, que en los últimos cinco años los socialistas han perdido el doble de alcaldías que los populares y que estos han ganado una decena más de ayuntamientos que el PSOE por esta deleznable práctica. Y descubro también que existe un pueblo llamado Silleda en el que se va a dar una situación análoga a la de Benidorm pero de signo contrario. No os preocupes, Rajoy sigue callado. Aunque él mismo se pasee por ese pueblo sin decir ni pío y aunque él mismo firmara en su día el pacto antitransfuguismo como ministro de Administraciones Públicas.

jueves, septiembre 24, 2009

La ignorancia lleva al desprecio

A través de El lector impaciente, blog que figura entre mis favoritos, encuentro noticia sobre una columna de opinión escrita por Vicente Molina Foix publicada en la revista Tiempo. En ella, su autor desprecia y menosprecia tanto al cómic como a los dibujos animados. A su juicio, no pueden tener la consideración de artes, es asombroso que los medios de comunicación pierdan su tiempo y espacio hablando de cuestiones relacionadas con estas disciplinas, y quienes seguimos con cierto fervor alguna de ellas, o las dos, es porque somos menores (no sé bien si de edad, de cantidad o de calidad).

La primera y lógica reacción que puede suscitar Vicente Molina Foix con este trabajo es la indignación. Cuando uno arremete de una forma tan gratuita contra un grupo (¿por qué esa manía de menospreciar a uno para ensalzar a otro?), lo lógico es que ese grupo se cabree. Y tan grande ha debido ser el cabreo, que el autor de dicha columna ha tenido que utilizar su blog para refererise a este asunto. Lo ha hecho, de momento, para pedir tiempo para responder (ahora se encuentra, dice, "en condiciones laborales muy duras y absorbentes") y para proclamar que su intención "no era la ofensa", sino evidenciar "la libertad de gusto" entre él y esos menores (insisto, de edad, de cantidad o de calidad) que leemos cómics y vemos películas de dibujos animados, a quienes nos dice, por si nuestra edad, cuantía o categoría no nos ha permitido darnos cuenta hasta ahora, que a sus ojos "coleccionar sellos revela más sensibilidad que coleccionar tiras cómicas".

Ansioso estoy por leer esas explicaciones que Vicente Molina Foix pretende ofrecer "con la atención y el respeto debidos", pero me va a permitir su autor que no me crea las breves pinceladas que adelanta. Es más, da la sensación de que no se las cree ni él mismo, pero, insisto, esperaré. En todo caso, creo que es lícito responderle que quien no quiere ofender a un sector como el del cómic, no hablaría nunca de "dibujantes de monigotes", de "dibujitos", de "infantilismo expresivo" o de que es "un entretenimiento no sé si para menores, pero desde luego muy menor". Si lo que quería era decir que no le gusta el cómic, podría haber dicho exactamente eso.

El respeto, por difícil que parezca y por mucho que el mundo en el que vivimos presente innumerables ejemplos de lo contrario, es asumir que los gustos de uno no tiene por qué coincidir con los de los demás. Es decir, lo contrario de lo que el autor de esta columna de opinión ha escrito. ¿Que a Vicente Molina Foix le parece que Up es "una chorrada de plastilina"? Está en su derecho no sólo de pensarlo, sino también de decirlo. Y yo de leerlo y respetarlo. Reírse de los críticos "serios" (la cursiva aparece en el original) que han disfrutado con ella o de los "filósofos de fuste y poetisas de la experiencia" que sean "devotos acérrimos de los dibujitos" es no respetar ni los gustos ni el trabajo de las personas cuyas aficiones no coinciden con las Vicente Molina Foix. Y eso es lo que hace que cualquier persona que lea esta columna de opinión esté en su derecho de despreciar lo que dice su autor.

A la espera, insisto, de esas explicaciones, yo a Vicente Molina Foix le recomendaría dos cosas. En primer lugar, que abra los ojos al mundo y no se quede en su perversa simplificación de la realidad. El lector de cómics también lee novelas serias, el espectador del cine de animación también puede haber disfrutado con El acorazdo Potemkin o con cualquier película que a él le parezca digna de elogio. En segundo lugar, que lea cómics. Porque si toda su experiencia es lo que leyó de niño (es lo que puede deducirse de su columna) lo mismo se lleva una sorpresa al descubrir que no todo en este arte, el noveno, es Mortadelo y Filemón (lo menciono porque él lo hace; yo, sin ser fan irredento, tengo en gran estima a esos personajes y a su creador, Ibáñez). Mientras no siga estos dos humildes consejos, mi opinión sobre esta columna y su autor no puede ser muy distinta de lo que he dicho. No demuestra respeto y sí, en cambio, un gran desconocimiento de la realidad. La ignorancia lleva al desprecio. Ambas cosas tienen cura, pero reconocer el defecto inicial es imprescindible para emprender ese camino.

lunes, septiembre 21, 2009

Campeones de septiembre

No existe análisis serio en el mundo del deporte. Por eso aparece un fenómeno curioso al que hace años bauticé como los campeones de septiembre. Me van a disculpar los amantes de otras disciplinas, porque tomar como referencia ese mes se debe a que tomo como referencia el fútbol, que es de largo el deporte que más me apasiona y llena mis horas de ocio. Llamadlo campeones de primera fase si queréis. El caso es que en fútbol la temporada comienza en agosto, pero en septiembre ya encontramos sentencias inamovibles. Ya sabemos quien va a ser el campeón, quien va a fracasar y a quien hay que criticar despiadadamente. No importa que quede el 90 por ciento de la competición, no importa que la Historia nos haya enseñado una y mil veces que esos campeones de septiembre no tienen por qué serlo en junio. No importa. Año tras año se sienta cátedra de una forma tan absurda como equivocada en un análisis movido por el enfado o la euforia, nunca por el raciocinio o el pensamiento, por la circunstancia puntual y nunca por una realidad prolongada en el tiempo.

Eso le ha sucedido a la selección española de baloncesto. Hace una semana (¡¡¡una semana!!!) proliferaron los comentarios sobre el fin de una generación, los agradecimientos a quienes tanto nos dieron en el pasado pero ya no llegarán al éxito en el futuro, los augurios de una temprana eliminación, las críticas hacia jugadores que hasta entonces, y para las mismas personas que ahora casi pedían su retirada, eran dioses sin igual ni rival en el mundo entero. No recuerdo haber visto que el presidente de la federación, el entrenador y el capitán de la selección tuvieran que dar una rueda de prensa conjunta, en mitad de un campeonato de cualquier deporte, para recalcar algo tan obvio como que el torneo no sólo no se había acabado en la primera o en la segunda fase, sino que las opciones de ganarlo estaban intactas, a pesar de un par de malos partidos. Aquí tuvieron que hacerlo. Una semana después, España es campeona de Europa de baloncesto. Con el cambio de deporte, del fútbol al baloncesto, resulta que estos sí son campeones de septiembre. Brutal, chicos, brutal. Vaya aplastamiento, qué superioridad, menuda paliza. Enhorabuena.


Como amante del deporte y como periodista, no puedo dejar de comentar la portada que hoy presenta el diario AS. No soy capaz de entenderla desde ninguna de las dos vertientes. Sin ser un apasionado del baloncesto, que no lo soy, no sé como un periódico deportivo español no es capaz de dedicar su portada al último éxito la mejor generación de la Historia de esta disciplina. Sin ser el mejor periodista del mundo, que no lo soy ni de lejos, no sé qué le puede pasar por la cabeza al director de un periódico deportivo para, ante un éxito deportivo tan grande como el de la selección española de baloncesto, dedicar la portada a una insulsa y aburrida victoria del Real Madrid de fútbol en la jornada tres de Liga. Claro que estamos hablando de un periódico que el día en que murió el capitán del Espanyol, Dani Jarque, centró su portada en que los compañeros de Raúl alucinaban con su estado de forma. Notición donde los haya. Lo que hubiera dado por estas en las reuniones en las que se decidieron los contenidos de esas dos portadas. Lo que me hubiera reído con los argumentos para defender las portadas que finalmente vieron la luz.

lunes, septiembre 14, 2009

"No te quedes cerca de un edificio alto contra el que se haya chocado un avión"

No sabía que en el 11-S había muerto un periodista. Ahora, con los anuales recuerdos de aquella tragedia, he llegado hasta la historia de Bill Biggart. Esta imagen que encabeza la entrada es una de las fotos que tomó en aquella mañana de septiembre de 2001, antes de que se desplomara la primera de las dos torres y antes de que la caída de la segunda se le llevara por delante. Supongo que su vida sería como la de las más de tres mil personas que murieron entonces. Supongo que cualquiera de los que allí perdieron la vida podría contarme lo más bonito de su existencia, su profesión, su familia o sus pasiones. Pero el caso de Bill (hasta me tomo la licencia de llamarle Bill) me ha emocionado. Quizá sea porque el 11-S me llegó bastante, porque Nueva York es MI ciudad de siempre o por una especie de corporativismo periodístico que me hace sentirme cerca de quienes adoran esta profesión hasta el extremo de jugarse la vida. No lo sé.

En la web, hay una frase de Wendy Doremus, viuda de Bill. "Estoy segura de que si Bill hubiera vuelto a casa al final de aquel día, nos hubiera contado muchas historias, como siempre hacía. Y si le hubiéramos preguntado como había sido realmente aquello, nos habría dicho 'Sigue mi consejo, no te quede cerca de un edificio alto contra el que se haya chocado un avión'". Y leyendo esa frase se me ha puesto la piel de gallina. Igual que mientras iba avanzando por la galería de las fotos que tomó aquella mañana (que se pudieron rescatar de la memoria de su cámara digital), viendo como pasaban los segundos, esperando llegar a su última foto. Vas viendo cómo se iba acercando a las Torres, cómo se metió en el centro de la noticia. Y cuando llegas al final y regresas al principio te vuelve a impresionar su cámara, cómo quedó el aparato que rescataron junto a su cuerpo sin vida. Destrozada. Como su vida y la de los suyos.

lunes, septiembre 07, 2009

Feliz centenario, Real

Por el gol de Zamora que valió una Liga, tras el peor tiro pero el mejor pase de Górriz.

Por las gradas de El Molinón repletas de realistas felices.

Por ser un equipo campeón antes incluso de nacer, por el Club Ciclista.
Por el cerrojo y la WM del gran Benito Díaz.

Por los tres Zamoras consecutivos de Arconada, sus medias blancas y sus paradas imposibles.

Por el ascenso de Puertollano, con el gol de un chaval debutante y una promesa truncada de no volver nunca a Segunda.

Por 40 años seguidos de alegrías y penas en Primera Divisón.

Por el 14-2 al Valladolid de la temporada 40-41 y el 0-5 al Oviedo de la 97-98.

Por ganar todos los partidos en Atotxa de la temporada 48-49.

Por la épica final de Copa de 1928 y la contraoda de Gabriel Celaya al poema culé de Rafael Alberti.

Por la imagen de Kortabarria e Iribar portando la prohibida ikurriña.

Por el inmortal encanto de Atotxa, sus cohetes, su marcador simultáneo y la cercanía del césped.

Por la final de Copa de Europa que merecimos y que nos arrebató un gol alemán en fuera de juego.

Por extranjeros como Aldridge, Darko, Kodro, Karpin, Océano..., que siempre fueron como de casa.

Por el equipo ascensor, ese que tan pronto bajaba a Segunda como subía a Primera.

Por los 162 goles que Satrústegui celebró siempre con el puño en alto.

Por Zubieta, surtidor inagotable de una cantera única, y todos los que jugaron allí soñando con llegar al primer equipo.

Por Javier Expósito, José María Echaniz, Carmelo Amas y tantos otros que han construido chavales campeones.

Por el descenso a Tercera que evitó la Guerra Civil.

Por los 77 goles marcados en la Liga 50-51.

Por Aitor Zabaleta, siempre en el recuerdo.

Por las incontables batallas ante el Real Madrid, por el 4-2 de 2003, por el 0-4 de 1988 y el 4-0 que valió la Supercopa de 1982.

Por la modernidad de Anoeta, aunque sus pistas de atletismo enfríen el ambiente.

Por los 42 realistas que fueron llamados para la selección española.

Por Alberto Ormaetxea, el campeón humilde, el hombre que nos llevó a la gloria eterna.

Por el 5-0 al Athletic. Por los dos, el de los años 70 y el de los 90.

Por los 599 partidos de Górriz, que debieron ser 600.

Por la primera Real que pudo ser campeona, la de 1931, que no lo fue por la diferencia de goles.

Por la Copa de La Romareda, por sus penaltis, por el “No pasa nada, tenemos a Arconada”.

Por escuchar en Anoeta el himno de la Champions, por el gol de Kovacevic en el debut, por el de De Paula que nos metió entre los 16 mejores.

Por aquellas 32 jornadas imbatido que no tuvieron el merecido premio de la Liga.

Por Paco Bienzobas, el único realista que fue máximo goleador de una Liga, de la primera.

Por la remontada, tan gloriosa como inacabada, ante el Inter.

Por no dejar que el título logrado en Gijón fuera flor de un día, por ser bicampeones de Liga.

Por Toshack, el cabrón simpático que más ha querido a la Real.

Por todas las finales de Copa que nos ganó el Barça, por las tardes tristes de Sevilla, Vigo o Valencia.

Por los tres campeonatos de invierno, ninguno de ellos con el sabor final de la victoria.

Por los 25 goles de Kodro que ningún otro realista ha logrado marcar en una sola Liga.

Por Mariano Arrate, el primer gran capitán.

Por Górriz, Larrañaga, Zamora, Arconada, Gajate, López Ufarte y Bakero, los únicos que ganaron todos los títulos.

Por José Luis Orbegozo, Luis Uranga y todos los que aportaron grandeza desde las oficinas.

Por las decenas de entrenadores y centenares de jugadores que han vestido la camiseta txuri urdin, por todos ellos sin excepción.

Por miles de partidos y goles, por formar parte de nuestras vidas, por grandes momentos de emoción, por risas y llantos, alegrías y penas, momentos inolvidables, jugadores que se nos quedan en la retina, gestos que aplaudimos a rabiar, viajes agotadores sólo por ver once camisetas de blanco y azul, fútbol y más fútbol, sentimientos a flor de piel. Por todo ello, feliz centenario, Real; feliz centenario, realistas. Hoy cumplimos cien años. Hoy, como siempre, somos grandes. En Primera o en Preferente, con la Real hasta la muerte.


sábado, septiembre 05, 2009

Los mejores del mundo

Ricardo Costa es el secretario general del PP valenciano. Para el común de los mortales, para los que no vivan por la zona de Levante o para quienes no tengan demasiado interés en el mundo de la política, es un nombre que podrá sonar sobre todo porque fue imputado junto al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, por el asuntillo de los trajes. Para mí, desde hoy, es el autor de una comparación mítica. Le han preguntado en los Informativos de La Sexta que con qué personaje compararía al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a sus dos jefes, Mariano Rajoy y el propio Camps. Al primero, como no podía ser menos, le ha buscado un villano. Y ha escogido a Gargamel, el de los Pitufos. Para referirse a los otros dos, Costa se ha metido en el mundo del cómic (¿será aficionado a los superhéroes?) y se ha acordado de un título muy concreto (reeditado hace poco), Los mejores del mundo, una historia protagonizada por Batman y Superman. Eso sí, ha dejado a criterio del entrevistador decidir quién sería cada uno.

Y yo, que además de un apasionado de los superhéroes soy un tipo curioso donde los haya, he dedicado unos minutos de mi tiempo (tampoco demasiados, no os vayáis a pensar...) a buscar razones para decidir quién de los dos podría ser Superman y quién Batman. Y he decidido que Mariano Rajoy tendría que ser el héroe de Metrópolis y Francisco Camps el de Gotham City. ¿Por qué? Tengo que confesar que Camps me parece más siniestro que Rajoy, así que le pega mejor eso de ser un Caballero Oscuro. Ese es, sin duda, el principal motivo de mi elección. Que, con cierta ironía, haya quien califique a Superman de boy scout también me ha hecho relacionarle con Rajoy, aunque los motivos para encasillar ahí al Hombre de Acero y al Líder de la Oposición (se lo pongo también en mayúsculas no se nos vaya a enfadar...) sean bien distintos, claro está.

Otro motivo de peso para la elección es que Batman es millonario y, sin duda, se paga sus trajes. Las facturas no son un problema para él, porque de eso se encarga su mayordomo, Alfred (desconozco si Camps tiene un empleado así en su casa). Además, Superman no puede tener problemas de alopecia. Lo de la barba habría que meditarlo, pero a lo largo de las siete décadas que llevamos viendo tanto a Superman como a Batman, el primero sí ha lucido barba en alguna historia mientras que el segundo apenas ha permanecido sin afeitarse un par de días, nunca como para lograr el aspecto de Rajoy. Camps, como Bruce Wayne, ha construído al superhéroe sin superpoderes. Rajoy, como Superman, parece obvio que proviene de otro planeta, aunque Superman es un ídolo de masas y el líder del PP se siente perseguido. No importa, en la serie de animación de los 90 hay una historia en la que un conquistador galáctico, Darkseid, le lava el cerebro y le envía a destruir la Tierra. Entonces todo el mundo le odia, le persigue y quiere acabar con él, a pesar de todas las buenas acciones que ha hecho por nosotros.

Batman tiene un antagonista local preferente, el Joker (no soy capaz de resistirme a trazar una analogía entre éste y Zaplana...). Rajoy, en cambio, está orientado a salvar el mundo de cualquier peligro, venga del Gobierno socialista que venga (¿Zapatero como Lex Luthor...? Algo forzado, pero podría valer desde su punto de vista...). Y ya que hablamos de secundarios, estos dejan bien claro que Rajoy tiene que ser Superman y Camps Batman. María Dolores de Cospedal encaja como Wonder Woman, esa amazona que durante mucho tiempo parece que está loca por Superman pero que nunca acaba con él (la secretaria general del PP se casa con otro, así que...) y Soraya Sáenz de Santamaría, por aquello de que en su día se la consideró la niña del debate de Rajoy, puede ser Supergirl, aunque me da que no le gustan mucho las minifaldas ni las botas altas. Por el otro lado, Costa encaja como un perfecto Robin. Pensar en Rita Barberá como Catwoman ya exige algo más de esfuerzo, pero todo es posible en el mundo de los superhéroes del PP...

miércoles, septiembre 02, 2009

Me he quedado sin palabras

Llevo tanto tiempo queriendo hablar de la que se ha montado con la gripe A que en realidad ya no sé ni qué decir ni cómo decirlo. Estoy tan alucinado con la atención mediática que ha suscitado un virus que, dicen los expertos, tiene menor incidencia que la gripe estacional, que no tengo palabras para explicarlo. No salgo de mi asombro, de verdad. ¿Alguna vez habéis visto en un informativo que hable de los muertos por gripe? Porque esto es como las meigas y haberlos, haylos. Parece que una vez hemos sobrepasado la veintena de muertes por gripe A vamos a dejar de contarlos. Ya no va a ser "la vigésimoséptima". Ya es "la última". Esa última además suele ser un tipo con múltiples dolencias. Pero se da a entender que ha sido sólo la gripe A. Y menos mal que hemos desaterrado esos mapas de España con los fallecidos por comunidad autónoma, que ya veía yo un conflicto entre Murcia y La Rioja como en una de ellas se muriera una sola persona más.

De verdad, me he quedado sin palabras. Porque si las tuvieras, tendría que hablar de un fracaso más del periodismo, que ha provocado histeria en lugar de informar. Que se ha convertido en un ejemplo más de cómo los medios no saben calibrar la importancia de un asunto global ni el tratamiento que debían darle. Que no ha contribuido a que la gente sepa más sino todo lo contrario. Que se ha movido más por el morbo y por el sensacionalismo que por el servicio público. Ahora, unos cuantos meses después de que oyéramos hablar por primera vez de la gripe A, parece que los medios están reaccionando. Ahora ya salen mujeres embarazadas que han pasado el virus y están perfectamente y opiniones de médicos que creen que la cosa no es para tanto. Incluso alguno apunta para la reflexión que habría que ver a quién le interesa una situación de histeria con respecto a la gripe A. A los laboratios sin duda. ¿A la prensa? Me temo que por este lado es una cuestión más de incompetencia que de mala fe para vender periódicos. Yo, por si acaso, me quedo sin palabras. No vaya a ser que contraiga la gripe A.

sábado, agosto 29, 2009

Impunidad televisiva

Esta es una de las imágenes de cabecera de la página web de la FORTA (Federación de Organismos o Entidades de Radio y Televisión Autonómicos). Aparte de esa hermosa y previsible corrección política de colocar a una mujer morena junto a otra rubia, reconozco que la risa de ambas mujeres no me produce la sensación de alegría, cercanía y felicidad que seguro tenía en mente quien decidió colocar dicha imagen como bienvenida. A mí la risa me viene a decir algo así como que las televisiones autonómicas son un claro reducto de chanchulleo, enchufismo y aprovechamiento amoral de las posiciones políticas de cada cual sin que el común de los ciudadanos pueda hacer nada. Ja, ja, ja. En tu cara.

Eso es lo que contaba este artículo de El País hace un par de días sobre los consejos de administración de las televisiones autonómicas, pero va más allá y se extiende, con especial incidencia en los servicios informativos, a toda su programación. Si eres afín, tienes trabajo. Si no lo eres, no. Y da importa que tengas conocimientos, profesionalidad o aptitudes imprescindibles para el trabajo. No saber hacer la O con un canuto también sirve a veces como mérito profesional, y más, por lo visto, si la adjudicación de un puesto depende de un político. Lo bueno de todo esto es que sólo tenemos acceso a una cadena autonómica y conseguimos el raro privilegio de librarnos del resto. Pero una basta para sentirse asombrado por el grado rastrero y triste que puede llegar a alcanzar la manipulación.

Hace unas semanas, y por puro aburrimiento, levanté momentáneamente mi veto sobre los informativos de Telemadrid para ver si en verano, y con los primeros espadas de vacaciones, la cosa seguía igual. Casi peor. Será que los suplentes quieren hacerse con un puesto en el equipo titular o que el gran hermano que todo lo vigila no descansa ni en agosto. No duré ni cinco minutos frente al televisor, la curiosidad me hizo lo mismo que algato. Y hay otro caso más con mayor gracia. Ahora resulta que se marcha el mandamás de la televisión valenciana, antiguo jefe de prensa del presidente de dicha comunidad autónoma. En su cadena sólo se dio una noticia del caso Gürtel: la absolución de Camps. Eso se llama manipulación. Pero no se ha ido por eso, no. Se ha ido, dicen, porque recibió trajes de la trama corrupta. De qué me sonará a mí eso...

Ofrezco mi voto y respeto perpétuos para el presidente autonómico que tenga el valor de devolver a la televisión pública la libertad que merece. Sin haber podido lograrlo del todo, porque parece una misión imposible, el único que da pasos positivos en esta materia no es un presidente autonómico, sino el presidente del Gobierno. Mientras no haya libertad y continúe esta impunidad política, social y televisiva, para mí las autonómicas es como si no existieran. Salvo que emitan fútbol, claro. Triste vida esta...

viernes, agosto 14, 2009

Agosto, ese mes perdido

Cada año que pasa tengo más claro que agosto es un mes extrañamente absurdo. Desperdiciado sería la palabra adecuada. En agosto no se puede hacer más que una cosa: irse de vacaciones. Si quieres hacer algo distinto, estás perdido. ¿Que tienes que hacer un trámite con la administración? "Lo siento, la persona que necesita está de vacaciones". ¿Que tienes que comprar algo en esa pequeña tienda a la que vas tan a menudo? "Cerrado por vacaciones". ¿Que este año te toca hacer guardia en el trabajo en agosto? Matemática pura, te va a tocar el marrón, y no vas a poder recurrir a la persona adecuada... porque estará de vacaciones. ¿Que te apetece quedar con ese amigo al que hace tanto tiempo que no ves? Sí, se ha ido de vacaciones. Y se asume como normal. En verano las cosas están paradas, es así y así hay que aceptarlo. Pero particularmente en agosto la situación es salvaje. Me pregunto si este fenómeno es español o sucede igual en el resto del mundo...

martes, agosto 11, 2009

¿Rarezas...?

Jo Grass, a través de su blog Cariño, ¡se te ha pasado el arroz! (que conozco desde hace poco pero que ya me tiene entre sus incondicionales), me ha concedido el Premio Rarezas (original el premio, un girasol con cara y gorra...), porque cree, y cito textualmente, que yo también soy "un exquisito gourmet en asuntos de rarezas". Y puede que sí, Jo, que tengas razón y para algunas cosas sea un bicho raro, sí. Pero ¿rarezas...? ¿Y encima siete? No sé, no me veo yo capaz de sacar siete rarezas sobre mi persona porque, claro, para mí no terminan de ser rarezas. Seguro que quien me conozca bien sí será capaz de elaborar una lista, de siete o seguro que de más comportamientos míos que le parecerán raros. Pero hacerlo yo mismo sobre mi persona lo veo complicado...

Para mí no es raro detestar las legumbres, que no me atraiga absolutamente nada un plato de fabada o lentejas, que de niño hiciera lo imposible por evitar esos platos hasta que por fin de adulto los he desterrado de mi dieta. Para mí no es raro que el árbitro del partido de fútbol del fin de semana se lleve la mayor parte de los gritos que puedo soltar. Para mí no es raro que no me guste comer nada durante un partido de fútbol de mi equipo (por la alta probabilidad de atragantarme si tengo que gritar al árbitro, un gol o lo que sea...) o viendo una película (no me gusta distraerme de la pantalla). Tampoco veo como una rareza ir al cine habitualmente solo y buscando las sesiones en las que menos gente haya. O tener vetado cualquier plan cotidiano a la hora a la que juega la Real, dos horas sagradas de disfrute personal e intrasferible cada fin de semana entre agosto y junio. O sacar fotos de gente sacándose fotos en lugares representativos de una ciudad. Tampoco veo raro acordarme de cómo fue un gol de un partido jugado por la Real en 2001 o 1993. O leer cómics y ver series de dibujos animados como si tuviera todavía once años. ¿Es una rareza no beber alcohol y no fumar? ¿O preferir una cena en casa de un amigo antes que un restaurante?

Ya he dicho más de siete cosas, sí, pero para mí no son rarezas. A no ser que lo normal sea raro. Y eso me ha recordado un fragmento de una conversación que escuché por casualidad un día, mientras paseaba por las calles de Madrid. "Es que cada día es más difícil ser normal", decía un hombre de menos de 40 años. ¿Será eso? ¿Es difícil ser normal? Claro que, para poder entendernos en esa conversación, tendríamos que llegar a un acuerdo sobre lo que es normal y lo que es raro. Mis rarezas para mí son normales, pero supongo que habrá gente que no lo vea así. ¿O no...?

Se supone que las normas del premio obligan a nominar a siete blogeros para que nos cuenten siete rarezas propias. Pero, como siempre, lo dejo en vuestras manos. Que cada cual cuente lo que quiera. O que me diga si lo que he dicho me convierte en raro o en normal...

viernes, agosto 07, 2009

El post en el que lo cuento todo

Después de las declaraciones que ha hecho la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, creo que es hora de contarlo todo. Sí, es cierto que el Gobierno ha empleado el aparato de las fuerzas de seguridad del Estado, en connivencia con varios jueces, para espiar al principal partido de la oposicón. Lo que es grave es contar los motivos. Y aquí van. Tras consultar a mis fuentes y darme estas permiso para contar lo que en los medios periodísticos españoles es conocido desde hace años, creo que es el momento de desvelar toda la verdad. Un periódico, una radio o una televisión jamás se atreverían a publicar la información que voy a revelar aquí porque tienen mucho que perder. En un blog no hay censura de ninguna clase y tengo toda la libertad del mundo para decir todo lo que sea necesario. Y es necesario decir muchas cosas, porque muchas cosas y muy graves son las que hay detrás de esa información.

El origen de las escuchas y espionajes al PP parte de antes de las elecciones de 2004. En aquella época, el Gobierno de José María Aznar, obsesionado con el fin de ETA y ante las informaciones que le llegan de que grupos terroristas de otro índole están planeando atentar en España, se reúne con varios de estos grupos, intentando que la ofensiva de Al Qaeda en Europa quede minimizada. El trato es claro: nada de atentados en España bajo ninguna circunstancia. A cambio, y a pesar de la foto de las Azores (más de consumo nacional que de ayuda efvectiva a la misión de Estados Unidos contra Sadam Hussein), España se compromete a mediar en las diferentes zonas de conflicto: Irak, Irán, Líbano, Afganistan e Israel. Por eso no había medios en el CNI contra el terrorismo de origen islamista. El 11-M coge por sorpresa al Gobierno de Aznar por este motivo. Había un acuerdo y un grupo terrorista islámico se lo saltó. Por eso Acebes expresó con tanta insistencia la teoría de que ETA estaba detrás de la matanza de Madrid, porque para él no había otra posibilidad en las primeras horas. Después no le ha quedado al PP más remedio que mantener la teoría de la conspiración para no desvelar su acuerdo previo.

Todo esto está incluído en las grabaciones que jueces y cuerpos policiales hacen, no sólo ya en Génova, sino también en La Moncloa durante los últimos años del PP en el Gobierno. Mediante estas escuchas, las fuerzas de seguridad descubren también numerosas tramas de corrupción. Gürtel es sólo la punta del iceberg y, de hecho, consecuencia de posteriores enfrentamientos en el seno del principal partido de la oposición. En Madrid una maniobra tan poco ética como legal es la que permite que el socialista Simancas no se convierta en presidente madrileño. Con diversos pagos de por medio, incluyendo a los dos diputados tránsfugas del PSOE, se logra la repetición de las elecciones y la victoria de Esperanza Aguirre. En Baleares, bajo el Gobierno de Jaume Matas, se hacen decenas y decenas de operaciones ilegales de las que ya se empieza a conocer algo. La trama en Valencia es mucho más profunda. Con varias operaciones de blanqueo de dinero, tráfico de influencias y cohecho se consigue para la capital del Turia la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la concesión de la Copa América de Vela o el Gran Premio de Fórmula 1. Todo de forma irregular.

El nivel de implicación de los altos cargos del partido es total. Mariano Rajoy no sólo conoce sino que además ha impulsado varias de estas operaciones. El apoyo de Camps y los populares valencianos en el último congreso se debe precisamente a favores de esta índole. La animadversión de Aguirre y los populares madrileños, justo a lo contrario: a ese favoritismo que Rajoy concede a la Comunidad Valenciana. La cúpula del PP entiende que en Madrid no puede ya ganar más votos para las elecciones generales y por eso se vuelca en otros territorios. La rebelión en Navarra del UPN de Sanz también obedece a maniobras oscuras. Sanz se siente utilizado en la campaña contra el Gobierno durante la tregua en la ETA porque no ha conseguido beneficios económicos de ningún tipo, ni legales ni ilegales, y por eso rompe con el PP. Zaplana deja la primera línea de la política cuando considera que ya ha conseguido suficiente. Pizarro no llega a entrar porque le habían prometido manejar muchas partidas ministeriales en caso de ganar las elecciones de 2008, pero como es sabido venció el PSOE.

El motivo de que ningún juez haya abierto ninguna investigación conocida es que el comienzo de las escuchas fue ilegal. No existen sumarios, pero hay jueces que conocen estos movimientos, que son los que dan pie a Garzón a abrir el caso Gürtel. Al margen de la vía judicial, las fuerzas de seguridad decidieron saltarse la cadena de mando, ante el grado de corrupción conocido y la gravedad de los delitos cometidos, y acudir directamente a la Zarzuela. El Rey conoce todos los movimientos que ha hecho el PP, y ha sido precisamente él quien ha impedido que se difundiera la información. El monarca entiende que publicitar una trama de corrupción tan extensa, que abarca al principal partido de la oposición y al gobierno de bastantes comunidades autónomas, puede suponer la quiebra de la España actual. Para el Rey Juan Carlos estaría en peligro incluso la monarquía. La Corona cree que, ante unos hechos de tanta gravedad, sería imposible detener una protesta social de una magnitud desconocida en España. Por eso, lo que el Rey intentó hacer fue mediar con Mariano Rajoy no en una sino en muchas reuniones secretas.

Los acuerdos entre la Corona y el PP eran simples: detener la maquinaria de corrupción a cambio de que ningún cargo popular acabara sentado en un tribunal. Y un pacto de silencio por las dos partes. Pero Rajoy fue perdiendo poco a poco el control de los suyos y la corrupción, que antes se inicaba en Génova, ahora tiene numerosas ramificaciones locales. Eso es lo que se está conociendo ahora gracias a Correa, el tesorero Barcenas y los trajes de Camps. Cada vez que un dirigente del PP hacía algunas manifestaciones fuera de tono y ponía en el ojo de la polémica al Gobierno, a los jueces o a la Policía, el Rey llamaba a capítulo a Rajoy. El último atentado de ETA, que resultó con la muerte de dos guardias civiles, pareció que iba a significar el fin de esta pugna entre Génova y Zarzuela. Pero es entonces cuando se producen las declaraciones de Dolores de Cospedal, denunciando públicamente las escuchas ilegales a su partido, exactamente lo que Zarzuela no quería que se conociese. El Rey está tremendamente molesto con Rajoy y con el PP y la Casa Real le ha tenido que parar los pies al monarca, que estaba dispuesto, previo despacho con Zapatero en Mallorca, a contarlo todo, tenga las consecuencias que tenga.

Y un detalle más de toda esta historia. Es MENTIRA, es un relato cien por cien ficticio. Todo esto me lo acabo de inventar sobre la marcha, ni siquiera he partido de un borrador previo. Es sencillísimo decir algo sin pruebas de ningún tipo. Los medios de comunicación se han autoimpuesto la palabra "supuesto" cada vez que hablan de algo, sea lo que sea y aunque tengan la más fiable de las comprobaciones o las fuentes, pero los políticos parecen tener una impunidad que asusta y a la que todavía nadie ha puesto freno, lo que redunda en el desprestigio de la propia política. Yo no tengo ni la más remota idea de si se ha espiado al PP. Quiero creer que no. Pero lo que sí tengo claro es que un demócrata no puede lanzar una acusación como esa gratuitamente, sin pruebas, poniendo en tela de juicio el funcionamiento de todo el Estado de Derecho, desde las fuerzas de seguridad, a varios ministerios, pasando por los servicios de inteligencia y el propio Gobierno. Y eso es lo que ha hecho María Dolores de Cospedal. Exactamente eso.

Creo que el Fiscal General del Estado tiene que actuar. Tiene que levantar el teléfono y llamar a María Dolores de Cospedal para plantearle una alternativa: o presenta pruebas que respalden su información para que se abra una investigación (si hay algo, adelante; caiga quien caiga) o se enfrenta a un proceso penal por calumnias en la que Gobierno, jueces y cuerpos policiales se personen como acusación. Ya está bien de que cargos públicos, que gente que pretende gobernar este país, puedan decir lo que quieran. Ya está bien de ampararse en la libertad de expresión para decir auténticas barbaridades. Ya está bien de esconder casos de corrupción reales e investigaciones necesarias detrás de cortinas de humo en la que todo el mundo conspira contra el PP. Ya está bien. Porque cualquiera puede apuntarse al juego de inventarse historias con tal de ganar unos cuantos votos o subir una décima en las encuestas. ¿Que nos cargamos por el camino el Estado de Derecho? Qué más da...

lunes, agosto 03, 2009

Mentira acreditada, nula consecuencia

Viendo el entusiasmo con el que Mariano Rajoy ha celebrado el archivo de la investigación contra Francisco Camps, a mí me asalta de nuevo esa sensación de que Spain is different. Todo este caso ha provocado una revolución. Sí, sí, una revolución. Porque del Gürtel han nacido nuevas figuras que, dentro de nada, tendrán que ser de estudio obligatorio en manuales de nuestros futuros jueces, fiscales y políticos. El tesorero del PP, Luis Bárcenas, ha creado una nueva figura, la del "dimitido temporal", y Camps hizo lo propio con la del "imputado feliz". Lo que ahora resulta de la sentencia no lo voy a valorar con una denominación tan específica como esas tan oportuna y acertadamente creadas por ellos mismos, no vaya a ser que me caiga a mí una querella por decirlo.

Pero la conclusión es obvia, y lo dice la sentencia que ha traído tanta felicidad a Rajoy. Camps ha mentido en sede parlamentaria y, siempre y cuando mantuviera allí la misma versión que ha sostenido siempre en público, en sede judicial. Los regalos existieron. Existen. Son algo tangible. Los jueces así lo asegura en la sentencia. Si no se prosigue con la investigación es porque dos de los tres magistrados entienden que no se puede inferir que los regalos se producen a causa de que Francisco Camps sea presidente de la Comunidad Valenciana o del PP valenciano ni que las personas que los hicieron consiguieron beneficio directo con sus dádivas. Me pasa como al magistrado que ha emitido un voto particular, no entiendo esa interpretación. Camps no es presidente valenciano ocho horas al día y el resto deja de serlo. Si recibe regalos importantes de gente que anda procesada en casos de corrupción, es factible pensar que alguna relación puede haber.

El caso es que con este auto se acredita así la mentira continuada. No lo digo yo, lo dicen los jueces. Ni Camps pagó los trajes, ni Camps rechazó regalos, ni Camps desconocía a las personas que dijo desconocer. Por el momento, no hay juez que haya dicho que hay ilegalidad alguna en todos estos extraños movimientos. De acuerdo. Pero hay mentiras. Claras, manifiestas y verificables. No es cuestión ya de opiniones, ni de confianza en Camps, ni de afinidad política hacia el sujeto de este asunto. ¿Qué va a pasar ante este panorama? Absolutamente nada. Hemos cruzado hace demasiado tiempo un punto de no retorno en el que nuestros políticos tienen manga ancha para hacer cualquier cosa. Pueden mentir. Pueden decir una cosa y la contraria según les convenga. Pueden valerse de sus mentiras para ganar elecciones. Y ahora han demostrado que pueden saltarse leyes a la torera.

Con esto de los regalos a los cargos públicos pasa algo parecido a lo de las primas a terceros en el mundo del fútbol: son ilegales, todo el mundo las conoce y nadie hace nada, ni por perseguirlas ni por legalizarlas. Un presidente del Gobierno, un ministro, un presidente autonómico, un alcalde, no puede recibir regalos. Punto. Lo dice la ley. Es así de sencillo y no cabe aquí debate moral y ético alguno. Como todos se la saltan, qué graciosa es la ley pero cómo vamos a hacerla cumplir. Y cuando cogen a uno saltándosela, en lugar de utilizar este asunto como inicio de una limpieza total y radical de la política, pasamos de la negación más absoluta o decir que es que todos hacen lo mismo. Y a nadie se le cae la cara de vergüenza por admitir públicamente que se salta la ley. Rita Barberá nos lo demostró, con un rizo de la historia sencillamente portentoso. Primero quiso que se procesara al presidente del Gobierno por recibir regalos y después nos dijo que ella también los recibía como todos. ¿Pedía implícitamente su propio procesamiento? Seguro que no. Pero con su habilidad para hacer declaraciones así, seguro que se ha ganado una nueva mayoría absoluta en las próximas elecciones. Tiempo al tiempo.

Lo de Camps me deja otra preocupación. Muy honda. La misma que me dejó el caso del Yak y el hecho de que el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, se haya ido de rositas. Y es que parece que la política cuenta con un paraguas judicial especial, con una protección extraordinaria por parte de los jueces de la que el ciudadano de a pie jamás gozará. Por más pruebas documentales, testimoniales y periciales que haya, da la impresión de que el político goza de una inmunidad casi total. A menos que haya una conjunción de planetas políticos, judiciales y mediáticos, un responsable público actual o pasado jamás sufrirá el azote de la Ley y de la Justicia. Eso es lo que sucedió con los GAL, los Fondos Reservados, Roldán y demás. Desde entonces, y mira que ha llovido desde entonces, esa conjunción no se ha producido. Algunos, como hoy Rajoy, lo celebran. Para mí, es una puñalada más en el corazón de la credibilidad política y judicial.