viernes, mayo 28, 2010

Historia del Mundial de fútbol

Quedan dos semanas para que empiece el Mundial de fútbol de Sudáfrica. La 19ª edición del torneo futbolístico más importante y, seguramente, el segundo evento deportivo más trascedente después de los Juegos Olímpicos. Han sido cuatro años de espera desde que Italia derrotó a Francia en los penaltis, después de la triste imagen de Zidane expulsado por golpear a Materazzi. Han sido ocho años desde la eliminación de España en los penaltis tras el infame arbitraje de un tal Al Gandhour. Han sido sesenta años desde el gol de Zarra a Inglaterra. Han sido 24 años después de la mano de Dios de Maradona y de su gol a Inglaterra. Han sido muchos años después de muchas cosas.

Algunas de esas historias, anécdotas, goles, victorias, derrotas y emocionantes momentos para el recuerdo los he ido recogiendo en los últimos meses en una pequeña historia de la Copa del Mundo que he ido publicando en Suite 101. Ahora que ya se acerca el Mundial, y para todo aquel que quiera conocer un poco más de cómo fueron las diferentes ediciones, reúno aquí los enlaces de todas esas entregas. Espero que lo disfrutéis y, sobre todo, que os sirva para conocer cosas que no sabíais y recordar otras que ya habéis vivido. El próximo capítulo comienza a escribirse el día 11 de junio. Sudáfrica. ¿España campeona por fin...?

· Antecedentes
· 1930 Uruguay
· 1934 Italia
· 1938 Francia
· 1950 Brasil
· 1954 Suiza
· 1958 Suecia
· 1962 Chile
· 1966 Inglaterra
· 1970 México
· 1974 Alemania
· 1978 Argentina
· 1982 España
· 1986 México
· 1990 Italia
· 1994 Estados Unidos
· 1998 Francia
· 2002 Corea / Japón
· 2006 Alemania
· La selección española
· Los máximos goleadores
· Récords y estadísticas

domingo, mayo 23, 2010

¿Y si yo no quería verlo...?


Será que soy un antiguo, pero no acabo de entender cómo es posible que abra el diario que abra, digital o en papel, me encontrara un primer plano del asta de un toro entrando por el cuello de un torero y saliendo por su boca. Será que no sé apreciar el valor de una imagen así, pero estoy plenamente convencido de que se podía haber informado sobre una cogida en Las Ventas sin necesidad de exponer a todos los lectores sin excepción a ver una imagen tan explícita, tan dramática, tan dura como primera aproximación a la noticia. Será que soy un integrista, pero no soy capaz de etender cómo la misma gente que censura, reprocha, critica y masacra a un producto de ficción (sea una película, una serie, un cómic o cualquier otra cosa) por su violencia, puede ver sin que se le revuelva el estómago una fotografía como la que la gran mayoría de los medios de comunicación escogieron como reclamo de sus primeras páginas.

¿Y si yo, que no me interesa y no estaba viendo el espectáculo taurino en directo, no quería ver esa imagen? ¿Cuando perdió el lector la capacidad de leer lo que quiere leer y ver las imágenes que realmente quiere ver? ¿Qué pasó con aquellas advertencias en televisión sobre la dureza de las imágenes que estamos a punto de ver? ¿Cuándo hemos decidido que todo el público está preparado para ver algo así? ¿Cuándo hemos dejado que el morbo nos gane la partida de una forma tan clara? Yo no digo que esa foto no se publique. No digo que las cámaras miren a otro lado. Lo que digo es que fue imposible ir a leer la prensa y no verla, quiera o no. Y ante una imagen dura, descarnada, violenta, dramática y desagaradable, el poder tiene que ser del individuo. Puede suceder que la veas sin quererlo, sí. Pero lo que no puede suceder es que nos la impongan. No, yo no quería verla. Y yo no la voy a poner aquí. Que cada cual haga lo que quiera.

viernes, mayo 14, 2010

Una noche en el tenis (2)

Dos años y medio después de la primera vez, de nuevo en el tenis. Y casi todo ha cambiado. Ya no es el Masters Series de Madrid, sino el Madrid Open. Ya no se juega en superficie sintética, sino en tierra batida (aunque la pista estaba mucho más rápida de lo que esperaba, igual porque la lluvia había obligado a cerrar la cubierta). Ya no se disputa en el Telefónica Arena, sino en la Caja Mágica. Ya no se celebra en octubre, sino en mayo. Lo que no cambia es el atraco sistemático al que se somete al espectador. Y no me refiero al precio de las entradas, que eso va al margen, sino de la inaceptable (pero socialmente aceptada) costumbre de impedir a la gente introducir comida o bebida en un recinto sólo para que tengan que comprarse las viandas precisas en los establecimientos interiores.

¿Qué significa eso? Que si quieres una Coca-Cola, pagas religiosamente tres euros. Que si quieres un triste sandwich de esos de máquina, van a ser cinco euros. ¿Un café con leche? 2,50. Por un paquete de M&M, te soplan tres eurazos también. Y como te apetezca un bocadillo, lo llevas claro: siete euritos. Puestos hay muchísimos, todos con los mismos precios. Vergüenza ajena daba ver a un guardia de seguridad impedir a una mujer la entrada porque llevaba... ¡una bolsa de quicos! ¿Hasta cuándo aguantaremos estos atropellos? Quién sabe. Por el momento, por entrar el baño no te cobran, no, y a lo mejor ahí está la frontera del pasotismo. Pero como quieras darle al crío (si vas con uno) el capricho de la pelota gigante, que sepas que te cuesta diez euros. Al menos hay varios escenarios para hartarte de ver tenis.

Partido estrella de la noche en la pista central, Roger Federer contra Stanislas Wawrinka (aunque se oían más gritos de ánimo y buen ambiente en las pistas en las que estaban jugando David Ferrer y Feliciano López). Dos suizos, pero sin color alguno. El número 1 del mundo (al que también vi hace dos años y medio. Es lo que tiene no escoger personalmente el día o la hora de las entradas, que todavía no he podido ver en directo a Nadal) no tuvo problema alguno para ganar el partido a su compatriota. Wawrinka empezó con fuerza rompiendo el primer saque de Federer, pero en cuanto éste le devolvió la rotura de saque en el siguiente juego se acabó el partido. Una pena, porque ver un partido de tenis resuelto casi desde el principio, y ya sin la emoción del resultado, limita el disfrute a los buenos puntos que quieran ofrecer los dos jugadores. Alguno hubo, pero para mí estuvo demasiado descafeinado todo.

La salsa de este torneo hace años la puso Manolo Santana, su director, al tomar la decisión de que modelos actuaran como recogepelotas. Con la que se montó hace unos años y ahora ya nadie habla de ello. Qué fácil es que nos acostumbremos a todo, incluso a aquello con lo que no estamos de acuerdo. Con no hacer caso a las críticas y capear el temporal durante un tiempo, uno puede hacer lo que quiera en este país (¿en todos?). A mí me sigue pareciendo absurdo que se le robe la oportunidad a un chaval apasionado del tenis de compartir un partido con sus ídolos por hacer que mande la imagen y el marketing. A las chicas se les nota mucho la falta de habilidad para manejar una pelota de tenis con las manos. Para compensar, en el torneo femenino hay modelos masculinos. ¡Viva la igualdad! Y una duda existencial... Mirad la primera foto. Las dos modelos que están junto a la red están en cuclillas. Cuando cambió su vestuario en el último set y llevaban una sudadera en lugar de tirantes, estaban de pie. Todo eso está entrenado, claro. ¿Acierto si pienso mal...?

Antes del Federer-Wawrinca, la pista central del torneo (llamada Manolo Santana; hay que fastidiarse con las casualidades de la vida, sin restar un ápice de importancia a ese nombre en la historia del tenis español) acogió un encuentro del torneo femenino, la española Anabel Medina contra la serbia Jelena Jankovic. Tampoco hubo color. El partido duró un par de minutos más que el masculino, poco más de una hora, pero aquí la española tuvo menos opciones todavía de ganar que Wawrinca. La verdad es que no veo al tenis femenino en un buen momento. Prima la fuerza sobre la técnica. Con un buen saque, están ganado casi todos los puntos. Y con buenos músculos se ganan más que con buena técnica. Jankovic es la número cuatro del mundo y tampoco es que me entusiasmara. Algún malpensado seguro que me dice que tuve mala suerte de que Jankovic eliminara en la ronda previa a Anna Ivanovic. ¿Al tenis no se iba a ver tenis...? Lo único que tengo claro es que no se puede ir con quicos...

martes, mayo 11, 2010

Meme literario

Invitado indirectamente por Sonix desde su Sonia Unleashed, ahí va un meme literario de lo más completo. Como ella, no nomino a nadie para hacerlo, quien tenga ganas de contarnos sus filias y fobias literarias puede hacerlo.

1. ¿Cuál es la obra que más veces has leído?
No tengo mucha costumbre de releer libros, más que nada porque casi siempre prefiero leer cosas nuevas. Es más, no creo haber leído nunca un libro más de dos veces. Y se que repetí, por ejemplo, con El Señor de los Anillos o El Quijote. En el caso de la trilogía de Tolkien, lo leí por primera vez de crío y lo hice de nuevo tras ver las películas. En el caso de Cervantes, una de las nefastas profesoras de literatura que tuve en el instituto, la que nos olbigó a leérnoslo de mala manera, en mal plazo y con una mala evaluación, fue lo que me llevó a dar una segunda oportunidad a un libro tan impresionante. Y ahora tengo pendiente una segunda lectura de un libro que una buena escritora hizo el favor de enviarme. Está prometida y además tengo ganas de hacerla.

2. ¿Cuál ha sido el último libro que has dejado a medias?
Tampoco suelo dejar libros sin terminar. No me gusta. Si he empezado, no es tan duro terminar. De hecho, sólo recuerdo haber dejado un libro, y lo hice no a medias sino en las primeras páginas. Fue El péndulo de Foucault, de Umberto Eco. Cuando vas pasando páginas, por pocas que sean, y te das cuenta de que no te estás enterando de nada, mejor tirar la toalla...

3. ¿Qué te suele llevar a preferir una lectura en vez de otra?
Ni la más remota idea, no hay algo concreto. Suelo fijarme mucho en las sinopsis, y si me llama la atención se ha ganado la lectura. A veces lo que me llama la atención es el lomo. Aunque parezca raro, no soy de cubiertas. Tampoco de escritores concretos, aunque eso va por fases. Ahora mismo llevo dos libros casi seguidos de Paul Auster y creo que habrá un tercero en no demasiado tiempo.

4. ¿Recomiendas libros con frecuencia? ¿Qué libros recomiendas más?
La verdad es que no mucho. No suelo verme envuelto en conversaciones literarias. Aquí en el blog alguna pincelada de los libros que leo sí suele quedar, aunque sea en forma de citas que me llevan a escribir sobre algún tema. Pero recomendar, lo que se dice recomendar, prefiero que me recomienden a mí antes que recomendar yo.

5. ¿Cuál fue el último libro de poemas que leíste?
No tengo ni la más remota idea. Mi memoria no llega a tanto, porque eso debió de ser en el instituto. No es la poesía el género que más me gusta. Le reconozco su mérito, pero el verso puede conmigo. Indudablemente, soy de prosa. Y en la prosa también hay poesía, aunque ya sé que no se refiere a eso la pregunta.

6. ¿Cuál es tu momento preferido del día para leer?
Me es indiferente, puedo leer en cualquier momento del día. Cuando más me cunde la lectura es en los trayectos, sean éstos a la hora que sean. Un viaje en tren para mí es una magnífica oportunidad para devorar dos o tres libros. El autobús de las mañanas lo es para avanzar unas pocas páginas. Menos mal que no me duró esa costumbre infantil de marearme en los transportes...

7. ¿Recuerdas el primer libro serio o adulto que leíste?
No podría jurarlo, pero lo más probable es que sea El señor de las moscas. Y reconozco que la primera vez que lo leí no me gustó demasiado. Probablemente no lo entendí del todo. Éste es otro de los que releí años después, y lo hice en inglés, curiosamente, porque es el libro que nos asignaron un verano de estudio en Irlanda.

8. ¿Te gusta ir al teatro? ¿Y leer teatro?
Me gusta mucho más de lo que lo hago. Entre unas cosas y otras, al teatro hace mucho que no voy, aunque en mis años de instituto fui bastante aprovechando que la profesora de literatura nos conseguía entradas a precios reducidos. Y con la lectura de teatro me pasa un poco lo mismo. Tanto teatro leí de estudiante, que luego perdí la práctica. Pero Hamlet, de William Shakespeare, lo devoro cada cierto tiempo.

9. ¿Lees libros con frecuencia que no sean literatura (filosofía, divulgación, biografías, guías de viaje, cómics...)?
Ahora sí que me he ofendido... El cómics ES literatura. Años y años llevo peleándome por ello, y seguiré haciéndolo, que nadie lo dude. Con eso, es obvio que la respuesta es sí, leo libros que no son literatura. Cómics muchos, y en los últimos tiempos además estoy ampliando bastante los horizontes, antes algo limitados al género superheróico. Y también caen con mucha frecuencia libros de otros temas. Cine, sobre todo.

10. ¿Prefieres comprar los libros o aprovecharte de las bibliotecas? ¿Te gusta curiosear en los mercadillos de libros (Feria del libro, libreros antiguos y de viejo...)?
Depende. Para lectura de ficción suelo tirar de biblioteca. Para lectura de no ficción me gusta más comprar. Cómics, sin duda comprar, soy un gran coleccionista de cómics. Más que en mercadillos, sí que frecuento un par de librerías de segunda mano donde he encontrado unos cuantos libros la mar de interesantes, tanto de ficción como de no ficción (sobre todo de éstos últimos). Siempre he preferido el olor de un libro viaje antes que el de un libro nuevo, aunque me gustan ambos.

11. Cuando acabas un libro, ¿cuánto tardas en empezar otro? ¿Lees puntualmente o siempre tienes un libro entre manos?
No tengo una pauta fija, aunque me acerco más a la lectura continuada. En un viaje, por ejemplo, acabo uno y empiezo el siguiente casi sin digerir el primero. De forma cotidiana, a veces sí que tengo periodos más o menos largos en los que no estoy leyendo libro alguno. Pero si es así, es también porque estoy leyendo cómics o artículos.

12. ¿Has escrito alguna vez algo que considerases literatura? De hacerlo, ¿tendrías algún género al que te inclinases más?
En absoluto. No veo nada fácil el salto de la realidad a la ficción, y siendo periodista (dícese de aquel profesional que, se supone, tiene que contar hechos verídicos) el tránsito se me hace complicadísimo. Ideas tengo, pero nunca me he atrevido a sentarme delante de la hoja en blanco para ver si les puedo dar forma. De no ficción, sin problema. Pero la literatura me queda grande. Al menos de momento. Siempre he tenido ganas de escribir un buen relato de ciencia ficción o de fantasía. Son géneros que me apasionan en todas las artes y creo que algo sé de sus claves. Pero de ahí a escribir algo decente...

13. ¿Qué libro deseas leer y jamás lo has hecho?
Vaya, qué solemne ha quedado esta pregunta... No creo que haya ninguno que pueda definir así. Hay muchos grandes libros que no he leído y que sin duda me encantaría leer, pero no es algo que me preocupe a la hora de escoger la próxima lectura. Si cae en mis manos, bien. Si no, hay otras. El único que se me ocurre citar en estos momentos que ando persiguiendo sin éxito es El factor humano, de John Carlin, el libro en el que se basó la película de Clint Eastwood Invictus. El caso es que llevo meses intentando sacarlo de la biblioteca pero siempre está cogido...

14. Un best-seller que no tengo el más mínimo interés en leer.
Casi podría decir que todos. Los fenómenos editoriales me suelen echar para atrás casi siempre. No he leído ningún Harry Potter, Crepúsculo o Millenium, y El Código Da Vinci sí porque cayó en mis manos accidentalmente. Pero para mí esa etiqueta de best-seller no me dice nada. Bueno, sí, me dice que unos cuantos expertos en marketing han decidido que ese libro lo tienen que vender como churros, pero no que el libro sea necesariamente bueno o que me vaya a gustar.

15. Un libro que nunca terminaré.
¿El pendulo de Foucault...? Igual algún día me atrevo a cogerlo otra vez...

16. Un libro unfumable.
Pues no sé qué contestar. En realidad no recuerdo haberme topado con un libro de esos que pienses que fue un grandísimo error haberlo leído. Unos me gustan más, otros me gustan menos, pero infumable no recuerdo ninguno... Supongo que la lectura la escojo con algo más de tacto que el cine, donde no me importa tragarme de vez en cuando un bodrio absoluto.

17. Un libro que me sorprendió.
Casi todos. No soy tampoco un gran experto en literatura como para saber lo que me voy a encontrar, ni tampoco soy un gran analista de lo que leo. En cualquier caso, La tregua, de Mario Benedetti, fue una gratísima sorpresa por la emoción que me produjo. 1984, de George Orwell, o Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, me dejaron alucinado. Matar a un ruiseñor choca, más incluso si ya has visto la película. El coleccionista, de John Fowles, creo que es uno de los libros que más impactado me ha dejado por lo que cuenta. En el punto de mira, de Arthur Miller, también lo podría calificar de sorprendente, por lo implicado que me tuvo durante toda la lectura. Y podría seguir hasta el infinito...

jueves, mayo 06, 2010

Esta entrada no va sobre arte

Lo aviso desde el principio, para que nadie se lleve a engaño. Esta entrada no va sobre arte. Lo digo porque empezar con la Maja desnuda de Goya puede incitar a error a quien inadvertidamente llegue a este pequeño rincón de Internet. Pero ya veréis que lo hago por vuestro bien. Bueno, se impone una precisión: lo hago por el bien de los lectores masculinos que pueda tener esta entrada. Veréis, es que hace unos días me topé con una de esas noticias que publica todo el mundo como tal y que me veo en la obligación de compartir.

Al parecer, hay un estudio que confirma que las mujeres guapas son perjudiciales para la salud de los hombres. Pero no porque generen peleas por celos entre machos viriles o algo parecido, no. Tampoco por los accidentes de tráfico que el vestuario veraniego de las féminas pueda provocar en caso de conductor masculino. Según se dice, es que esas mujeres, las guapas, provocan estrés. Tal cual. Semejante conclusión es la que ofrece un estudio elaborado nada menos que por dos universidades, la española de Valencia y la holandesa de Groningen.

La prueba del experimento era de lo más sencilla sencilla. 84 hombres tenían que resolver un sudoku (¿os podéis creer que todavía no he hecho un sudoku en toda mi vida...?) en una sala en la que estaban también un hombre y una mujer desconocidos para el hacedor de crucigramas. Si la mujer en cuestión era guapa (y yo me pregunto... ¿Eso cómo se mide? ¿Tenían mujeres guapas y mujeres feas para hacer el experimento? ¿Hicieron tras la prueba una encuesta para que los autores de sudokus valoraran a las mujeres? ¿Qué tiene que decir ante esa posiblidad el Ministerio de Igualdad?), se disparaba el nivel de cortisol en los sujetos hasta que dicha mujer abandonaba la sala.

El exceso de cortisol, apuntan, puede provocar diabetes o hipertensión. Según los autores del estudio, lo que sucede es que, en presencia de una mujer guapa, los hombres piensan que tienen que ligar con ellas. Tal cual, otra vez. Me imagino que la heterosexualidad o la homosexualidad de los sujetos de la prueba no sería una variable a tener en cuenta, aunque sí voy a lamentar profundamente que no se repitiera la prueba con 84 mujeres intentando resolver un sudoku con un hombre guapo en la sala. Por aquello de la igualdad, vaya...

Ahora comprenderéis el motivo por el que he optado por poner un cuadro de Goya en lugar de una foto de, por ejemplo, Scarlett Johansson. Única y exclusivamente por el bien de los lectores masculinos, que no quiero que se me estresen leyendo esto. Ya sé que eso no os va a impedir entrar ahora en Google, teclear el nombre de la actriz (o el de cualquier otra mujer... o sin nombre siquiera, que por lo visto para ciertas cosas es innecesario hasta esto...), pero no quiero que me culpéis de vuestro estrés. No quisiera yo tampoco que parezca que falto al respeto de los investigadores a cargo de este proyecto, que estoy seguro tendrá algún tipo de utilidad práctica, médica o científica. Pero, claro, entenderéis que me vea en la obligación de proclamar mi asombro.

Mi asombro porque, de ser ciertas estas conclusiones, yo tendría que estar severamente enfermo recordando, por ejemplo, que he trabajado durante muchos años en una redacción en la que había bastantes mujeres hermosas. Esta misma mañana acabo de hablar con otra mujer de esa especie (de las guapas, digo), aunque supongo que como la conversación ha sido por Messenger no contará, claro.

Pero el fin de semana pasado estuve en una casa rural con un enorme grupo de personas, y creo que no me llega con los dedos de las manos para contar las mujeres guapas que había. ¿Salí acaso estresado de semejante trance? Me temo que no. El caso es que todos los periódicos habidos y por haber, nacionales y locales, en papel y digitales, se han hecho eco de la noticia. ¿Un indicio de culpabilidad? No seré yo el que vuelva la vista para no contemplar a una mujer guapa, no, pero a ver si voy a ser justo la excepción que confirma la teoría...

jueves, abril 29, 2010

Todo lo que detesto del fútbol

Todo, absolutamente todo lo que detesto del fútbol se vio ayer en el Camp Nou, en el partido de vuelta de esa semifinal de Champions entre el Barcelona y el Inter. El antifútbol triunfo sobre el fútbol. El equipo que defendía con diez y no quería el balón para nada se impuso al equipo que atacaba, por mal que lo hiciera, con diez. El que vio como un simple estorbo la pelota, eso con lo que sueña todo niño que disfruta con este deporte, se salió con la suya; el que tenía que manejarlo se fue con el rabo entre las piernas. Hoy el entrenador que perpetró el horror táctico del Inter, por desagradable aunque fuera efectivo, es considerado por muchos un héroe, un fenómeno para su presidente y alguien que "se ha ganado" entrenar al Madrid para el imparcial diario Marca.

Ese héroe no es más que un provocador. El día previo dijo que para él era un partido normal. Después de ganar, ese "partido normal" se había convertido en "el día más importante de mi vida como técnico" y su "logro más bello". No cabe preguntarse cuándo estaba mintiendo, ¿para qué? En su afán de provocar, seguramente mentiría en las dos ocasiones. Mourinho vaciló a la gente que estaba en la grada en varios momentos del partido y culminó su obra provocadora con el pitido final, corriendo como un poseso por todo el césped del Camp Nou. Dice que para celebrarlo con la gente del Inter. Ya. Seguro. He estado a puntito de creérmelo, sí.

Mourinho no supo ganar. Es el mejor en eso, en ese arte tan triste de no saber ganar, de reírse del que pierde. Siempre lo ha sido, no va a cambiar ahora. Aunque ganó, no supo ganar ni con lo puesto sobre el campo ni con su actitud antes, durante y después del partido. Tampoco supieron ganar los jugadores del Inter que, en su fiesta, hicieron algunos destrozos en el vestuario que ocuparon en el Camp Nou. Tampoco supieron ganar ese madridistas que se fueron de fiesta a la Cibeles (igual que los que, en otras ocasiones análogas a ésta pero con los colores de otro equipo, se fueron a Canaletas), ni los indocumentados que boicotearon la señal de Telemadrid para que no se pudiera ver el partido en buena parte de Madrid.

Pero también los hubo que no supieron perder. Los del Barcelona que decidieron impedir que los jugadores del Inter celebraran su triunfo conectando los aspersores de agua nada más finalizar el partido. El Barcelona tampoco supo perder desde el punto de vista más futbolístico. Lo intentaron, se dejaron la vida y no hay nada que reprocharles. Pero a un equipo tan sobresaliente lo que hay que pedirlo es precisamente eso, que hagan algo más. Que hagan que el fútbol gane. Que las estrellas brillen. Que los goles manden. No lo consiguieron. Y ese es el fracaso de anoche. No perder, no, pero sí la forma de perder. No pusieron fútbol para responder al fútbol. Sólo corazón. Y cuando el antifútbol es tan poderoso, el corazón casi nunca basta por sí solo.

El arbitraje también entra en este apartado negro. La eliminatoria, al final, la decidió la catastrófica actuación arbitral del partido de ida, con dos goles del Inter ilegales y dos posibles penaltis (para mí, uno claro y otro dudoso). En la vuelta, el colegiado expulsó a Motta (uno de esos jugadores que podrían estar todos los días expulsados). Busquets fingió pero hay golpe y la amarilla es justa. Otra para Busquets no hubiera estado mal. Pero es triste responder a una táctica deliberada de pérdida de tiempo avisando al portero de que está dispuesto a expulsarlo, cuando todos sabemos que no es verdad, que nadie tiene el valor de cumplir así el reglamento, descontando sólo cuatro minutos y privando al Barcelona de una de sus últimas ocasiones por una mano que no existía.

¿Y la prensa...? Para qué voy a hablar de la prensa, esa que monta escándalos arbitrales sólo cuando perjudican a los suyos o que limitan el análisis futbolístico al resultado... No creo que la UEFA o la FIFA utilicen el vídeo de anoche para aficionar a nadie al fútbol. Es más, yo diría que es de esos partidos que, o eres del Inter y estás contento por el triunfo o te parece el espectáculo más deplorable que se puede ver en un recinto deportivo. Si tuviera cerca a algún niño que haya visto el partido, le diría que eso no es fútbol. ¿Qué es el fútbol entonces? Muchas cosas, todas alejadas de lo de ayer. Una de esas cosas que sí es fútbol la leí el pasado lunes en una entrevista. Satrústegui. El delantero de aquella Real Sociedad campeona de los años 80. Qué grande era. Lo cuenta él mejor de lo que lo lo podría contar yo.

"Partido aquí, en Atocha, contra el Granada. Un tal Castellanos, al principio del segundo tiempo, le metió la plancha en la espinilla a Gaztelu. En aquellos tiempos, ni espinilleras ni nada. Le destrozó la media, había sangre por todas partes y se le veía el hueso. No sé si era la tibia o el peroné, pero allá se veía el hueso. Salió Juan Mari Anza, el masajista, y pidió el cambio. Yo no me olvidaré en la vida, se me pone la carne de gallina al recordarlo, cuando Gaztelu le agarró desde el suelo: 'átame eso que sigo'. Y Juan Mari allí, atándole la pierna con una venda como pudo para pararle toda la sangre. Al terminar el partido, tuvieron que sacar a Gaztelu en camilla para coserle. Yo no volví a ver algo así nunca en un campo. Como para rajarte tú después de eso".

Eso sí es fútbol. Lo de ayer fue todo lo que detesto del fútbol.

viernes, abril 23, 2010

¡Tiembla, Espe, llegan los visitantes!

Hace ya casi tres años (¡¡¡tres años!!!), recordaba por aquí que la mítica serie V, en uno de sus capítulos, nos hablaba de la presencia en España de los visitantes, esos alienígenas con aspecto humano pero en realidad similares a los lagartos. Córdoba, nos contaban, era el último bastión de defensa. Pues resulta que esa serie tiene un remake, que se está emitiendo ahora mismo en Estados Unidos (y que después de un arranque un tanto soso y que se alejaba bastante del concepto original, parece que empieza a cobrar interés), y que, como no podía ser de otro modo, también se ha acordado de España. ¡Y resulta que tenemos una nave visitante nada menos que sobre la Puerta del Sol!

A diferencia de la serie original, aquí no hay un emocionte relato sobre la lucha de los españoles contra los lagartos (a los que aquí todavía no se les ha visto mucho como lagartos, por cierto), sólo un plano del mensaje de la líder visitante, Anna (¿por qué demonios le han cambiado el nombre, con lo emblemático que era el de Diana?), a toda la población mundial. Lo que está claro es que estos visitantes no pretenden amedrentar los focos de poder de España, porque, de lo contrario, no estarían sobre el famoso anuncio de Tío Pepe de la Puerta del Sol. O, quizá, es que en realidad la única persona que podría defendernos de la invasión es Esperanza Aguirre, cuyo gobierno está a unos pocos metros de la zona en la que está la nave nodriza... ¡Tiembla, Espe, que llegan los visitantes...!

lunes, abril 19, 2010

Unas bromas de cine en el cómic

Hace ya algunos años, Marvel decidió reinventar su universo, crear unas nuevas y actualizadas versiones de sus héroes. Así nació el universo Ultimate, nombrecito que serviría también para rebautizar a los Vengadores como los Ultimates. En el número cuatro de su serie, The Ultimates, sus creadores, Mark Millar a los guiones y Brian Hitch al dibujo, introdujeron unas cuantas alusiones cinematográficas, bromas privadas y conversaciones que cualquier friki del mundo podría tener. Me encantan estos pequeños detalles y guiños, cosas que al final enriquecen mucho la lectura de un cómic de aventuras superheróicas.

Hulk es aquí una bestia gris (como en los primeros números allás por los años 60) y no verde, como casi todo el mundo conoce al personaje. Se cabrea cada vez que ve a su ex novia, Betty, queda con otro hombre. Y resulta que el tipo con el que sale en este número es Freddie Pinze Junior, protagonista de Scooby-Doo. Resulta que Freddie, cuyo rostro no aparece en el cómic porque no dio tiempo a conseguir su autorización antes de que se publicara, está casado en la vida real con Sarah Michelle Gellar, protagonista de la serie Buffy, cazavampiros. Dicha serie la creó Joss Whedon, quien, además de ser el probable director de la adaptación cinematográfica de Los Vengadores (prevista para 2012), pensó que sería un regalo ideal para la pareja la viñeta original en la que Hulk grita que quiere matar a Freddie Prinze Junior. Una forma cualquier otra de decir "tío, que suerte tienes de casarte con ella".

En otro momento de dicho número, los héroes se ponen a hablar sobre una posible película con ellos como protagonistas. Pero fallan en casi todas sus premoniciones sobre las adaptaciones que se hicieron después de la publicación del cómic. Hablan de Brad Pitt como el Capitán América, cuando en realidad lo va a interpretar Chris Evans, el mismo que dio vida a la Antorcha Humana en Los 4 Fantásticos. Nick Furia está convencido de que el mejor actor para interpretar a Tony Stark, alias Iron Man, es Johnny Depp. Craso error el suyo, Robert Downey Jr. ha demostrado ser la elección perfecta. Hank Pym, el Hombre Gigante en esta versión de los héroes (Furia sugiere para él a Matthew McConnaughey), tiene al perfecto Bruce Banner, alias Hulk: Steve Buscemi. No tiene mala pinta, no, pero es alguien un poco alejado de los dos actores que le han dado vida ya en el cine, Eric Bana y Edward Norton.
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Pero sí aciertan en uno. El propio Furia tiene muy claro quien podría darle vida. "Mister Samuel L. Jackson, por supuesto. Eso ni siquiera está abierto a debate", dice. De hecho, ese actor fue el modelo que escogieron los creadores del universo Ultimate para el personaje. Y, no podía ser de otro modo, es el intérprete que puso cara y voz a Nick Furia en las películas en las que ya ha aparecido (las dos entregas de Iron Man y El increíble Hulk) y en las que harán en el futuro, incluída Los Vengadores. Por cierto que el original Nick Furia del cómic no era negro (pocos generales negros había en el ejército norteamericano en los años 60), ese fue uno de los cambios adoptados en el universo Ultimate.

La primera viñeta de ese número cuatro de The Ultimates es ésta. Tony Stark, en una de sus excentricidades, se monta una cita en el espacio con la actriz Shannon Elizabeth, a la que algunos la habrán visto en American Pie, American Pie 2 o Scream. El guionista confiesa que pensó en ella porque, al parecer, tanto Shannon como su novio son grandes aficionados al mundo del cómic. "En realidad, sólo esperábamos que fuera una buena excusa para conocerla en persona", explica Millar en el volumen recopilatorio de los 13 primeros números que se ha publicado en España. No es mala excusa para cenar un día con una actriz de Hollywood, no... Aunque tenga novio...

viernes, abril 16, 2010

Internet y las erratas

Uno de los aspectos en los que más me afanaba en mi trabajo, en una agencia de noticias, era que en mis textos no hubiera errores gramaticales ni ortográficos. Ni tan siquiera erratas. Me preocupa escribir bien, ya lo he dicho alguna que otra vez. Pero a veces se cuelan algunas letras o faltan otras, o aparece un acento que te traiciona o un género que no concuerda. Por eso, siempre viene bien que otros ojos vean lo que uno ha escrito. Una de las mayores sorpresas que me llevé en mi experiencia laboral es, precisamente, el escaso control que había para prevenir estos problemas. Eran corrientes las erratas y los errores, en el cuerpo de las noticias, donde son más invisibles, pero también en los titulares. El sistema de control era prácticamente inexistente. Mi ex jefa muchas veces revisaba los textos por encima (más cuanta mayor era su desgana por hacer un buen trabajo), por lo que la calidad del texto dependía en buena medida de nosotros mismos.

Como decía, fue una sorpresa. Yo pensaba que un texto, para ser publicado, tenía que pasar por muchas manos y muchos ojos, pero no es así. Quizá es que miraba el periódico con los ojos ilusionados de quien quería dedicarse a escribir en él. El caso es que muchas veces las noticias y las crónicas sólo se las leía su autor antes de que llegaran al destinatario. Y por muy buena voluntad que se le ponga, es fácil que se escapen errores o erratas, sobre todo en días de mucho trabajo. Asemejo el funcionamiento que teníamos entonces en la agencia al que permite Internet. Ahora, cualquiera puede publicar sin control profesional alguno. Cualquiera tiene su propio blog, cualquiera puede colaborar en una página especializada. Y muchas veces el único corrector es uno mismo. En eso, Internet está siendo perjudical incluso para los grandes medios de comunicación. Como ejemplo, dos erratas vistas en Internet en las últimas semanas.

La página digital de El Mundo publicó este titular el pasado 5 de marzo. "Indentitario", obviamente, es un término que no existe. Es una simple errata, una "n" que se ha colado en una palabra. Eso pasa. Lo que sorprende es que no haya filtros que depuren estas faltas y lleguen al titular de una web.

Aunque muchos tendrían la tentación de pensar que esta errata se debe al furor futbolístico, yo me inclino por un simple deslizamiento del dedo que tenía que escribir el resultado del partido que ayer jugó el Real Madrid en Almería. Yo lo vi y puedo garantizar que no acabó 21-1, que en realidad fue 1-2 (como ya aparecía corregido en la web de El País una horitas después de publicar semejante errata).
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Estas erratas son más habituales de lo que parece. Internet ha provocado (o, quizá, acrecentado)la necesidad de ser el primero en publicar algo, con lo que se multiplican las posibilidades de error. Y es una pena, porque es algo fácilmente solucionable con los filtros adecuados. Si los redactores jefe, que son los responsables últimos de lo que se publica, no pueden ocuparse de estos detalles, quizá no estaría de más la figura del corrector.

domingo, abril 11, 2010

Cómo no hacer una reforma necesaria

Menuda la han montado nuestros amigos los diputados con su intención de reformar el Censo Electoral de Residentes Ausentes. A modo de resumen, resulta que, según publicó El País hace algunos días, PSOE y PP estarían bastante de acuerdo en limitar bastante el derecho al voto de los españoles que residen en el extranjero. Suena mal y, en realidad, es bastante peor de lo que suena. La idea expuesta en ese artículo es que todo español que no viva en España (que no tenga la residencia en nuestro país) pierda la capacidad de votar en las elecciones municipales y autonómicas (sólo en éstas podrían votar los ausentes temporalmente, pero no quienes tengan fijada su residencia en el extranjero), mientras que en las generales sólo podría votar para el Senado, pero no para el Congreso (lo que, en la práctica, les impide votar por un presidente del Gobierno). Lógicamente, Internet ha sido un hervidero de críticas a esta medida. Críticas que vienen, claro está, de los españoles residentes en el extranjero.

Es importante poner un contexto esta información, porque puede que quien no esté muy familiarizado con el sistema de voto no sepa muy bien en qué nos afecta. En las últimas elecciones generales, el PSOE perdió un senador por Tenerife gracias al voto emigrante. Y aunque no tuvo efecto final, las elecciones en las que Emilio Pérez Touriño fue elegido presidente de la Xunta de Galicia en 2005 estuvieron pendientes de un posible vuelco gracias al recuento de estas papeletas, que se produjo dos semanas después del día fijado para aquellos comicios. Con la Ley de Memoria Histórica, se cacula que unas 300.000 personas han solicitado la nacionalidad española (y es justo que la tengan), pero eso implica muchos votos más y un escenario más complejo a la hora de dar seguridad jurídica. Vam0os, que hay fraude y así lo ha reconocido la Oficina del Censo Electoral. En las generales de 2008, el voto emigrante supuso el 2,3 por ciento del voto total (un porcentaje superior al que consiguieron en esas elecciones, por ejemplo, PNV, ERC o Unión, Progreso y Democracia).

Estoy totalmente de acuerdo en que hay que hacer una reforma de la Ley Electoral, y llevo muchos años abogando por ello. Y también, aunque no me parece uno de los aspectos tan importantes, en el voto emigrante. Pero así no. Así no se hace. Primero, porque supone una prueba más de lo que disfrutan nuestros políticos con la técnica del globo sonda. Consiste en decir una barbaridad a ver cómo reacciona el personal y, en función de eso, actuar. Como los españoles que viven fuera de España han puesto el grito en el cielo, pues ahora parece que se recula. Desde el PSOE ya se ha dicho que dicho acuerdo "está bastante verde y, desde luego, no tan maduro como se pretende dar a entender". Luego dicen que no llegará para las elecciones del año que viene. En cuaqluier caso, por lo publicado en diferentes medios y aunque ningún diregente nacional ha hablado del tema, parece que el PP es más partidario de restringir las condiciones de este voto.

El principal problema de este sector del censo, en todo caso, no está ahí, en el voto de los emigrantes. ¿Que hay problemas con el censo? Que se depure, que para eso se paga a los políticos. Pero el problema más grande que presenta este voto, a mi modo de ver, está en el proceder de los propios partidos y de sus representantes. En todas las elecciones suele haber denuncias a la Junta Electoral por viajes que realizan nuestros políticos al extranjero para captar votos aprovechándose del dinero público. Presidentes autonómicos o ministros siempre hacen algún viaje de estos, siempre en fechas cercanas a unos comicios, a algún lugar con una importante residencia de españoles. Les venden lo mucho que trabajan por ellos para buscar un voto fácil. Por mucho que la Junta Electoral censure estas iniciativas a posteriori, el daño ya está hecho. La campaña irregular ya ha dado sus frutos. Eso es lo que se tendría que prohibir y sancionar con dureza en primera instancia si el objetivo es dar más garantías al voto extranjero.

Pero no. El objetivo primordial de esta reforma, quieran o no, lo digan así o con otros términos, supone restringir derechos. Del votante, nunca del político, claro. Y, ojo, que cualquier medida que se adopte en este terreno puede tener problemas legales y seguro que, de adoptarse en los términos que se están mencionando, acaba en los tribunales. La Constitución reconoce el derecho al voto de todos los españoles, por mucho que ahora algunos quieran restringirlo a los residentes. La idea, con muchos matices, podría tener algún fundamento de cara a las elecciones autonómicas y municipales. Quienes piden que los inmigrantes puedan votar en España en estos comicios se basan en el argumento de que quien vive aquí debe tener la capacidad de influir en la convivencia diaria y en los asuntos que afectan a su vida. Lo mismo podría aplicarse para restringir el voto a los españoles no residentes (aunque falta el debate sobre ese asunto, claro). ¿Pero quitarles el derecho a votar las listas para el Congreso? Lo que hace el Gobierno de la nación es lo que más afecta a estos ciudadanos. Me parece increíble que se plantee quitarles ese derecho.

La Ley Electoral necesita cambios. Sigo pensando que no es justo que un partido regional consiga la misma representación en el Congreso de los Diputados alcanzando un porcentaje de votos sólo en su territorio que un partido nacional por lograr lo mismo en toda España. Sigo creyendo que el Senado tendría que ser la cámara de representación territorial que define la Constitución (y que no es hoy en día) y ser ahí donde encuentren cabida las formaciones regionalistas y nacionalistas. Sigo convencido de que, de alguna forma, habría que evitar cambalaches que den el poder de facto para la elección de gobiernos (sobre todo municipales y autonómicos) a fuerzas minoritarias que apenas tienen respaldo electoral. Y sigo siendo un firme defensor de restringir al mínimo, incluso a suprimir, el gasto electoral sufragado por las arcas públicas. Si quieren comprar votos (que al fin y al cabo en eso parece consistir la campaña electoral), que lo hagan con su dinero y el de sus afiliados. Y que la Ley dé apoyo al Tribunal de Cuentas para actuar con dureza ante estos abusos.

Pero eso no se reforma, no. Los políticos prefieren reformar (y restringir) el derecho de los ciudadanos antes que perfeccionar el funcionamiento de la vida pública. Así no se hace una reforma. Y es necesaria. Pero así no. Los que viven fuera son tan españoles como los que viven aquí. Restringirles el voto es un ninguneo que, además, se estaba haciendo a oscuras, de tapadillo. ¿Qué iban a hacer? ¿Simplemente anunciarles que ya no pueden votar al Congreso? ¿Cómo es posible que nadie se dé cuenta de la indefensión que eso produce? Si no fuera por la noticia de El País, nadie se habría enterado hasta que la cosa ya no tuviera solución. El voto que el ciudadano otorga a un político en unas elecciones no da a nadie carta blanca para hacer lo que se quiera. Y menos aún para contubernios sin luz ni taquígrafos como éste. La política se ha convertido en el arte del oscurantismo. Así nos va. Pero, atención, la cosa todavía puede empeorar.

jueves, abril 01, 2010

Les ofrezco otra explicación...

Vaya revuelo que se ha montado en España por un artículo publicado por Los Angeles Times sobre la piratería digital en España. Casi todos los medios han publicado algo relativo a ese artículo. Vaya revuelo y vaya forma de tomar el pelo. La que habitualmente salpica todos los debates sobre la piratería, tampoco hay de qué asombrarse. El caso es que con esta información y con el eco que se ha generado se introduce un nuevo elemento de discusión: Hollywood amenaza con dejar de distribuir películas en DVD en España por el altísimo índice de descargas ilegales que hay en estas tierras. Dicen que en 2006 nos bajábamos 132 millones de películas ilegalmente y que en 2008 ya eran 350 millones. Dicen que entre 2005 y 2009 han perdido el 60 por ciento de sus ingresos (ya sólo ganan 178 millones de euros). Y dicen que en los últimos cinco años se han dejado de vender 30 millones de películas en DVD en España. Y la única explicación que hay para todo eso es... la piratería, claro está.

Pues, generoso que me siento hoy, yo le voy a ofrecer otra explicación a Hollywood: el precio. Y no lo voy a dejar ahí, no, porque cualquier puede decir que no se compra una película en DVD porque es cara. Yo les voy a dar datos. Por ejemplo, el día 14 de abril va a salir a la venta en Blu-Ray un pack con la trilogía de El Señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson. Esperadísima por muchísimos aficionados, por si alguien puede pensar que he escogido una película poco representativa. Por supuesto, ya se puede reservar en muchos sitios. Voy a la web de El Corte Inglés. El precio es de 64,95 euros. Carillo, pero como es un artículo preciado muchos pasarán por caja. Busquémoslo algo más barato. Nos vamos a la FNAC. 62,95 euros. Bueno, dos euros son dos euros. Y ahora vámanos a buscarla en el extranjero, a ver cuánto nos cuesta más allá de nuestras fronteras.

En Tower Video cuesta 73,85... dólares. Lo que convertido a euros se queda en 54,72. Ya son diez los euros que me ahorro comparado con el precio de El Corte Inglés. Vayamos a la web británica play.com. Allí resulta que me cuesta 51,99 euros. Y no me cobran gastos de envío. Me voy a HMV, también británica. 44,99 libras, lo que transformado en euros se queda en 50,56. Vaya. Seguro que los amigos de estas tiendas se arruinan con estos precios (o se asombrarían al conocer los precios españoles y el margen de beneficio que deben de tener). El caso es que en HMV, que no me cobra gastos de envío si mi compra supera los 25 euros, me ahorro algo menos de quince euros con respecto al precio de venta en El Corte Inglés.

Con un poco más de esa cantidad que me he ahorrado, me puedo comprar en esta misma tienda los DVDs de la edición del 70 aniversario de Dumbo, la primera entrega de Crepúsculo y el peliculón de El desafío. Frost contra Nixon. Eso suma en HMV un total de 21,97 libras, que al cambio nos da un total de 24,69 euros. En El Corte Inglés, esas tres películas cuestan un total de 40,85 euros; en la FNAC 39,85. Parece que merece la pena comprar películas en el extranjero, ¿no?

El precio. La explicación que le puedo dar a los mandamases de la industria del cine en Estados Unidos y sus filiales europeas y españolas para entender por qué la gente no compra DVDs es el precio. Está claro que, ante la alternativa de no pagar nada y descargártela de Internet, el negocio de la venta de películas no puede ser tan rentable como si no existiera la banda ancha y los sitios de descargas ilegales. Totalmente de acuerdo. Pero prueben a poner las películas en DVD más baratas. Ya verán como suben las ventas y los ingresos. Igual hace falta que cumplan su amenaza y abandonen el mercado de DVD en España para que se den cuenta de que se va a piratear lo mismo. ¿Por qué en estos sesudos artículos de análisis sobre la piratería en España jamás se considera el altísimo, sobrevalorado y excesivo precio de venta como una de las causas del descenso de beneficio? Que cada cual responda como quiera a esa pregunta.

sábado, marzo 27, 2010

¿Y eso cómo se hace, don Jaime...?

Ya no me sorprende la obsesión de Jaime Mayor Oreja de enturbiar la lucha antiterrorista cuando no es él o alguno de los suyos quien la dirige. Tampoco me sorprende que dé a ETA una vez más la capacidad de interlocutor político en el día de hoy porque con ello piense que hace daño al Gobierno. Me sorprende mucho menos su escasa habilidad política de plantear la connivencia del Ejecutivo con la rama política abertzale justo la misma semana en la que el Consejo de Ministros endurece las leyes para impedir que vuelvan a las instituciones. Ni mucho menos ese afán por insistir en teorías que absolutamente nadie le ha respaldado, ni siquiera un Mariano Rajoy que ha adoptado la posición de siempre: ambigua primero y callada después.

No se puede decir que sea novedoso que Mayor Oreja se refugie en medios afines para soltar sus barbaridades monotemáticas (¿este señor no se supone que ahora trabaja como eurodiputado y no como ministro del Interior?). Tampoco que se exija al Gobierno que pruebe su inocencia en lugar de probar él la culpabilidad que le achaca (y el Estado de Derecho me lo paso por donde ya se sabe). Y menos aún que decida dar credibilidad a Gara sólo cuando le interesa (en el 11-M ya sabemos que Gara mentía, claro, que ETA tenía algo que ver) para dar así un halo de credibilidad a sus teorías conspirativas. O que convierta los "muchos signos" que él ve o sus "certezas" en dogmas de fe que tenemos que creer todos, pensemos lo que pensemos (como aquella "convicción moral" de Mariano Rajoy en la jornada de reflexión previa a las elecciones de 2004).

Pero hay una cosa que sí me ha sorprendido, sí. Dice el eurodiputado (alejado del País Vasco por su trabajo en Bruselas pero aún así autoproclamado conocedor absoluto de la realidad de Euskadi hoy; por lo visto, más que uno que, siendo también del PP vasco, rechaza sus teorías: Antonio Basagoiti) que Zapatero y ETA son aliados potenciales. Dice que Zapatero y ETA comparten "puntos en común" en sus estrategias, puntos en común que luego limita a uno: "una España debilitada" (me quedo más tranquilidad, así no es necesario saber qué opina ETA del Ministerio de Igualdad...). Dice que, en base a estas coincidencias y en el marco de la segunda fase de la negociación con ETA, Zapatero cumplirá su parte del acuerdo permitiendo a la izquierda abertzale que concurra en las próximas elecciones municipales de 2011. Y ETA cumpliría su parte haciendo que el Gobierno gane las elecciones generales de 2012, llegando "a un punto en el que se haga entender que si gana el PSOE llegará la paz, y si lo hace el PP no".

¿Y eso cómo se hace, don Jaime...? Ilústranos, porque eso sí que me parecería interesante que lo aclararas... ¿Cómo demonios hace una banda terrorista, criminal y asesina para entregar un Gobierno democrático, de esos que elegimos los ciudadanos por si lo has olvidado, a un partido político cualquiera? Dínoslo, don Jaime, dínoslo... Que igual la absurda explicación que se te ocurra, la que nunca te van a pedir en las entrevistas que concedes a medios afines, dice todavía más de ti como político que todo lo que he mencionado en este texto.

lunes, marzo 22, 2010

Star Wars in Concert

Pienso en los sueños que tenía de niño. Los sueños de niño, quiero decir, no los del adulto en que se convertiría ese niño. Cuando no existía Internet, cuando el DVD era pura ciencia ficción, cuando vivíamos con el VHS y el cassette, cuando los sueños imposibles parecían de verdad imposibles. Y me acuerdo de uno de esos sueños: ver a una orquesta tocar los temas de Star Wars, la prodigiosa e inolvidable música de John Williams. Un sueño hecho realidad el sábado por la noche. El espectáculo Star Wars in Concert llegó a Madrid para un único día de función. Y un gran amigo se acordó de este sueño. Quizá no sabía que era, en realidad, un sueño tan anhelado. Pero sabía que era un sueño, sabía lo mucho que iba a disfrutarlo. Cuando consiguió las entradas, hace ya meses, me dijo que no hiciera planes para el sábado pasado. No me dijo por qué. No hacía falta. Un sueño hecho realidad, sí.

Dirk Brossé dirigó a la Royal Philarmonic Concert Orchestra a lo largo de casi dos horas, separadas por un descanso de veinte minutos. No sé si se puede llegar a disfrutar en un espectáculo de cualquier tipo tanto como yo lo hice el sábado con éste. Y aún así, el fanático que llevo dentro, hecho de menos dos cosas. La primera, escuchar a un gran coro entonar alguna de las melodías como el Duel of the fates del Episodio I, La amenza fantasma. La segunda, que no apareciera el que, para mí, es el corte musical más hermoso de toda la saga, el que acompaña al duelo de sables de luz entre Luke y Darth Vader en el Episodio VI, El retorno del Jedi. Bueno, y faltó también la presencia del inigualable John Williams, un genio absoluto al que me hubiera encantado poder aplaudir en vivo. ¿Pero qué son estos pequeños inconvenientes al lado de dos horas de pura felicidad?

El espectáculo lo condujo Anthony Daniels, un actor que, dentro de la carcasa de C-3PO, ha aparecido en las seis películas de la saga. Sólo por él ya hubiera merecido la pena estar allí. Muy de agradecer ese pequeño detalle de ofrecer el saludo y la despedida en un forzado castellano. Muy divertidos los momentos en los que se metía de lleno en la piel del androide de protocolo más famoso de la galaxia (y que hicieron reír a todo el auditorio). Yo no paraba de pensar la suerte que tiene este hombre, la que tuvo cuando allá por los años 70 George Lucas decidió escogerle para dar vida a este personaje. Ahora es un emblema de lo que significa Star Wars. Y cómo se lo debe de pasar el tío en espectáculos como el del sábado, con el aplauso y el cariño de la gente.

Durante la primera mitad del espectáculo, me entró cierto miedo. Temía que la nueva trilogía ganara en minutos a la clásica. La música de las tres primeras películas es legendaria, maravillosa. Es Historia pura del cine, porque, además de su gran calidad, cambió la concepción de la música cinematográfica para siempre. Son temas que muchos llevamos en la cabeza y en el corazón desde hace décadas. La nueva trilogía tiene muy buena música, a ratos excepcional, pero en esto no hay color. Mi temor, en todo caso, era infundado. Fue una fusión magnífica de los temas de ambas trilogías, de los personajes de todas las películas, de las imágenes de toda una vida. Y todo contado en orden cronológico, pero de la cronología de la galaxia. Anakin primero fue un niño esclavo, después aprendiz y caballero Jedi y, finalmente y antes de su redención, Lord Sith. Y así nos lo fueron enseñando en el espectáculo.

Darth Vader es, para mí, el más grande villano de la ficción cinematográfica. Su tema musical, la Marcha Imperial, una gozada difícil de igualar. Estos cuatro minutos de este espectáculo forman ya parte de mis recuerdos más hermosos. Cuatro minutos con los que acabó la primera parte del espectáculo, un subidón de adrenalina, de recuerdos, de imágenes y de sonidos. Una maravilla. Cuando acabó, el pensamiento era lógico: con esto tiene que acabar el concierto. Y con eso acabó. La Marcha Imperial fue la respuesta de la maravillosa orquesta a una salva de aplausos de un público puesto en pie. Anthony Daniels nos pidió un momento de silencio y, con marcadísimo acento británico, nos preguntó. "¿otro?". Y otro nos dieron. Otra Marcha Imperial. Otro momento de gloria, aderezado además por el momento más divertido de la noche: un primer plano en la pantalla gigante de la artista que tocaba el triángulo. Un preciso y precioso toque, sólo uno. Qué maravilla.

Al maravilloso sonido del Palacio de los Deportes (tan maravilloso como absurdo el comportamiento de su departamento de prensa, que, al parecer, si no llegas de parte de un gran medio de comunicación, ni siquiera se digna a contestar a tus correos pidiendo información; y eso no sólo lo digo por no haber recibido respuesta a dos correos sobre este espectáculo, sino a otras experiencias que ya me han contado), hubo que añadir un buen espectáculo visual. La selección de las imágenes, muy buena, como no podía ser de otro modo. El tono de luz para cada pieza, magnígfico. Los haces de luz con los que comenzó la segunda mitad del concierto casi parecían sables de luz. Daban ganas de alargar la mano para cogerlos y seguir disfrutando de una experiencia única.

Al final, estuvo todo lo que tenía que estar. Los grandes temas de la trilogía original (Yoda, la Fuerza, Luke y Leia, la Marcha Imperial, el campo de asteroides de El Imperio contraataca, Leia, la cantina...). Todo, absolutamente todo. Incluso momentos de disfrute muy personal, como el prodigioso final de la música de la batalla de Endor, unos segundos que adoro. El aplauso fue genuino por parte de un público muy diverso. Había gente joven, había gente no tan joven ya, había adultos. Nuevos y viejos aficionados. Esa es la magia de Star Wars, que apela a gente de todas las edades y condiciones. Siempre he pensado que la mayor fuerza de esta saga es su poder para generar sueños, ilusiones y entretenimiento. Lo del sábado no fue más que una confirmación más de eso. Bueno, fue mucho más que eso. Fue un sueño hecho realidad, y hecho realidad en muy buena compañía. La Fuerza sigue siendo poderosa. Ya lo creo que sí.

No puedo terminar esta entrada sin referirme a este hombre, que rápidamente se convirtió en el ídolo de cuantos le rodeábamos. En la entrada para el evento aparece la siguiente advertencia: "Queda prohibido cualquier filmación, grabación o reproducción en el interior del recinto salvo autorización expresa del Organizador. Al efecto, se prohíbe la entrada de cámaras de fotos, vídeo y/o aparatos de grabación de cualquier tipo". Yo quería hacer fotos. Y llevé mi cámara pese a la advertencia. Metí el cuerpo de dicha cámara en el bolsillo de mi chaqueta y el objetivo en el bolsillo interior. Al entrar, una guardia de seguridad me preguntó qué llevaba en el bolsillo. "Una cámara", le contesté. "¿Qué tipo de cámara?". Ahí no supe qué decir y me dispuse a mostrársela para que saliera de dudas. Antes incluso de que asomara más que un lateral de la cámara, ya me dejó pasar. Me quedé con la duda de saber qué tipo de cámara no se podía pasar.
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En el interior, todo el mundo estaba haciendo fotos. Pero es que fue llegar al patio de butacas y conocimos a este hombre. Llegó solo, mochila al hombro y se sentó en nuestra fila de delante. Abrió su mochila. Sacó su cámara de vídeo. Sacó después un trípode. Colocó el trípode. Después la cámara sobre el trípode. Y una vez completó la operación, pulsó el botón "REC" y grabó la totalidad del concierto. Como decía, mi ídolo. Hasta tuvo tiempo de hacer alguna que otra fotografía con otra cámara mientras trabajaba su cámara de vídeo. Estuve tentado de pedirle una forma de contacto para que me pasara una copia. Pero no, en realidad no hace falta...

domingo, marzo 21, 2010

De entradas, feminismos y comentarios

No pensaba yo que mi anterior post fuera a dar tanto juego en los comentarios. El asunto me parece fascinante, me encanta el debate que genera. El debate serio, se entiende. Y como creo que en los comentarios hay de los dos, del serio y del no serio, creo que es conveniente aclarar algunas cuestiones. Y lo hago desde la convicción de que es imprescindible y muy positivo que haya opiniones contrarias a la mía. Eso es el debate y me alegra que haya gente que lo entienda así. Vosotros enriquecéis este muy humilde blog y, sobre todo, a mí. Soy curioso por naturaleza. Por eso leo y escucho. Por eso, en este caso concreto, me gusta saber que hay gente que cree que el Ministerio de Igualdad es necesario y los motivos por los que lo piensa. Me gusta que hay gente que piensa que este Ministerio tiene la capacidad de solucionar los problemas reales que atañen a este asunto. Y adoro que alguien me recalque la importancia del feminismo a lo largo de la Historia.

Ahora bien, lo que no entiendo ni comparto es que, en lugar de exponer ideas propias y defenderlas, haya comentarios que pretenden confundir o insinuar cosas sobre mí o mis opiniones. Me quedo con lo último que se dice en los comentarios: respeto. De ese algo ha faltado en más de un comentario. Yo siempre soy respetuoso con todo el mundo y sólo pido lo mismo. Y paso a detallar. El segundo de los comentarios anónimos (siempre anónimos, curioso dato...) dice que mi reacción a la propuesta de Aído es machista aunque no lo acepte o no lo sepa. Discrepo abiertamente. Por desgracia, es el mismo error que ha cometido la ministra al responder las críticas a las declaraciones que dieron pie a mi anterior post. ¿Soy machista por criticar a una mujer? ¿Soy machista por criticar el feminismo? Pues no lo veo así, lo siento. La mujer y el feminismo, como todo en esta vida, pueden recibir reproches si los merecen. En todo caso, y por matizar el asunto, no recuerdo haber criticado ni a la mujer (en general) ni al feminismo. Lo que hice fue tirar de ironía para evaluar las declaraciones de una ministra. No veo el problema.

El tercer anónimo me acusa de no contrastar informaciones y lo hace en unos términos que tampoco comparto. Me parece genial que no estés de acuerdo conmigo, que rompas una lanza y las que hagan falta en favor de la ministra de Igualdad. Lo que no entiendo es por qué descalificas mi forma de trabajar o de escribir sin conocerla. Y para que la conozcas, te la cuento. Leí la información por primera vez aquí. Efectivamente, el enlace es de la versión digital de El Mundo. Pero si te fijas en la firma de la noticia, verás que es de EFE. EFE es la agencia pública, con lo que imagino que, por lo que dices, te podrá generar más confianza que El Mundo o ABC. En cualquier caso, sirve para quitarle todo peso a la argumentación de que la noticia de origen haya podido tergiversar de forma interesada a la ministra. De la noticia enlazada saco los entrecomillados que usé en mi entrada, aunque antes de publicarla leí la información en dos lugares más. En ninguno de los dos había contradicción alguna con lo que leí en primera instancia y, por lo tanto, usé esas declaraciones.

Buscando por ahí, he encontrado la frase exacta que dijo la ministra. "Es el momento en que la igualdad, los estudios de género y la tradición intelectual e histórica del feminismo tienen que ocupar un lugar en la formación troncal de los universitarios", fueron esas palabras. Después, tras el revuelo suscitado, la ministra explicó y matizó esas palabras. "En ningún caso he solicitado que se imparta una asignatura troncal sobre feminismo en las universidades españolas. Lo que he dicho es exactamente lo mismo que ya tenemos recogido en nuestras leyes. Es decir, la necesidad de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres en la formación universitaria", es lo que dijo entonces. En esas mismas declaraciones, apuntó que muchas de las críticas se deben al machismo.

Supongo que con el párrafo anterior, respondo a lo que me pedía el sexto anónimo, el que quería que releyera ambas declaraciones, las pensara un rato y después escribiera una nueva entrada. Sí ha dicho lo que yo creo que ha dicho y, concretamente, lo que yo dije que había dicho. No confundas la ironía que yo pueda poner en mis escritos con una tergiversación de unas declaraciones entrecomilladas. Claro que Bibiana Aído no dijo en ningún momento "quiero que haya una asignatura troncal de Feminismo en todas las carreras universitarias". Eso forma parte de la trayectoria de la política contemporánea en general y, en particular, de esta ministra, algo que ya le he criticado en otras ocasiones, aquí y en conversaciones personales. Creo que no expresa con claridad sus ideas y eso afecta incluso a las que considero buenas. ¿Acaso no puedo criticarle eso a un miembro del Gobierno o me convierte eso en machista o en tergiversador? El afán de no decir las cosas con claridad y de buscar ambigüedades en el discurso es uno de los mayores males del Ejecutivo de Zapatero, del propio Zapatero y de algunos de sus ministros, entre ellos Aído.

Hablando hoy de este tema con una mujer (brillante mujer, por cierto), me decía que ella sí creía que el feminismo debe tener su hueco en los planes de estudio. Dicho así, sí estoy de acuerdo. Darle mayor importancia de lo que tiene ahora, en carreras determinadas, en logros significativos de la mujer a lo largo de la Historia. Esas cuestiones están hoy muy oscurecidas en los planes de estudios. ¿Es lo que quiso decir la ministra? No es lo que dijo, en cualquier caso, con lo que vuelve a la matización anterior. La explicación que esta mujer, amiga mía, me ha dado es mucho más brillante, razonada, completa, imaginativa y seria que la que da una ministra del Gobierno de España. Y lo ha hecho en unas pocas palabras que no forman parte de un discurso preparado. Eso me da que pensar, y mucho. Ojalá tuviéramos ministros que tuvieran buenas ideas y, además, las supieran explicar. Así el mundo sí funcionaría mejor, y no porque hubiera más mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. Insisto, que estén los mejores, los preparados, los inteligentes y los dispuestos a hacer un buen trabajo. Me da igual que sean mujeres u hombres.

El séptimo comentario anónimo me pregunta si estoy en contra del feminismo, tal y como está definido en el diccionario de la Real Academia. La respuesta es obvia. No, no estoy en contra. ¿Acaso en algún momento he dicho lo contrario? Prefiero decir que estoy a favor de la igualdad de oportunidades (que no de números a través de las cuotas), pero me vale. Lo que sí se puede deducir con facilidad de lo que escribí es que actuaciones como muchas de las de este Ministerio del Igualdad, por lo fallidas que las considero, pueden contribuir a que el feminismo quede totalmente desvirtuado y encuentre más enemigos en esta nueva concepción que parece haber en la sociedad española de lo que es el feminismo (porque las palabras no sólo significan lo que dice la RAE, hay acepciones coloquiales o usos sociales que nada tienen que ver con el diccionario). Hoy, por desgracia, se pretende mucho más buscar enemigos del feminismo que lograr la igualdad real. Lo primero me molesta. Lo segundo sigue siendo un objetivo loable y necesario. Y no creo que tenga que demostrarle nada a nadie a este respecto. Las mujeres que me conocen y que han trabajado conmigo saben cómo me muevo yo en la vida y en el mercado de trabajo.

Hay tres comentarios anónimos más en la anterior entrada. No sé si conozco a alguna de las personas que estén detrás de dichos comentarios o si de verdad me son anónimos. En cualquier caso, no sé qué pretenden. No tienen ningún sentido. No aportan nada. No dicen, en realidad, nada. Son irrelevantes y absurdos. Son una pérdida de tiempo. Y, me temo, que el tiempo perdido es de la persona o persona que los ha escrito, no el mío. Ojalá todos empleáremos nuestro tiempo libre en cosas de mucho más provecho que esto. Quizá con estas líneas doy ánimos a estos anónimos para que sigan escribiendo comentarios así. No lo sé. Tampoco me importa mucho, la verdad.

A Sonix, Muchacha de Ojos Tristes, Reverendo Pohr, Arual, C. C. Buxter, Claire, Jo Grass, Lola, Anna y Raquel, y también a los que leéis con interés sin comentar por el motivo que sea, mil gracias. Vosotros hacéis que el mundo de los blogs sea algo fascinante, rico y precioso. Me encanta que estéis al otro lado y que, con vuestras ideas, vuestras críticas y vuestra presencia seáis mucho más importantes que todo lo molesto que pueda tener este pequeño mundo de los blogs.

miércoles, marzo 17, 2010

Ministra del Feminismo

Recuerdo mis años universitarios, en buena medida, como una pérdida de tiempo en lo que se refiere a la formación específica que recibí para desempeñar el oficio al que quería dedicar mi vida. Dicho de otra forma, en Periodismo estudié muchas cosas pero no cómo ser un buen periodista. Eso lo aprendí después, cuando di el salto al mundo laboral, o por mi cuenta, como lector. Con este bagaje personal, creo que aplicable a muchos estudiantes de mi carrera, supongo que no será dificil de entender el enfado monumental que tengo tras leer que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, cree que la igualdad, los estudios de género y la "tradición intelectual" del feminismo tendrían que disponer de "un lugar en la formación troncal" de los universitarios españoles. En otras palabras, que habría que estudiar el feminismo, ya no sé si como asignatura única o como parte de alguna otra.

Podríamos estudiar Feminismo, así, con mayúscula. O podríamos, por ejemplo, estudiar Historia de España y el feminismo, Historia del Arte y feminismo, el feminismo y la física cuántica, o teorías aplicadas del feminismo en la microbiología aplicada. Porque, claro, queda una poderosa duda en el aire. ¿En qué carrera o carreras habría que estudiar el feminismo? ¿En todas? ¿Sólo en las de letras? ¿En las que empiecen por vocal? ¿En las que haya mayoría de estudiantas (si nuestra insigne ministra puede hablar de miembras, digo yo que nadie se meterá conmigo por innovar con este término, ¿no...?)? Confío en que la ministra de Defensa, Carme Chacón, no se sentirá celosa de la úlitma y prodigiosa idea de su compañera de Gabinete, porque de lo contrario la Historia militar podría ser también una asignatura universiaria.

El Ministerio de Igualdad nunca tuvo sentido. La práctica, la ministra, sus frases y sus ideas han demostrado que ha sido un error, y por desgracia un error que no se va a rectificar, pues Zapatero alardea de sus logros. Sin embargo, sus grandes temas los podría haber llevado el Ministerio que los llevara antes de la creación de esta nueva cartera. Y sus pequeños asuntos, incluyendo ocurrencias como ésta, me temo que están provocando el efecto contrario al perseguido. Bibiana Aído está consiguiendo que mucha gente se esté posicionando de ella y del Gobierno en primer lugar, pero también, y por extensión, de todas las ideas surgidas de su Ministerio, sean buenas o malas (predominan las malas, para qué nos vamos a engañar).

Hace no mucho, aseguró que "el mundo funcionaría mejor si hubiera más mujeres mandando". Supongo que esos son los méritos que esta pretendida igualdad busca en las personas. Yo prefiero que los puestos de responsabilidad los ocupen personas preparadas y capacitadas. Sean hombres o mujeres. Igual teníamos que preocuparnos de que todos tuviéramos igualdad de oportunidades, que no de puestos, para desempeñar las funciones que mejor se adaptan a nuestra preparación. Esa es la igualdad en la que creo. No la de cuotas. No la de las imposiciones. No la de las ocurrencias absurdas que no contribuyen a solucionar los problemas, sino a enturbiarlos. A mí no me preocupa que haya menos mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. A mí lo que sí me preocupa es que mujeres preparadas no alcancen su potencial por culpa de hombres que no están preparados.

A ver si no nos lo han dicho y resulta que Bibiana Aído no es ministra de Igualdad, sino del Feminismo. Y la pregunta es: ¿eso para qué sirve...?

viernes, marzo 12, 2010

Superhéroes

Creo que puedo afirmar sin temor a equivocarme que este número 285 de Fantastic Four, publicado en Estados Unidos en diciembre de 1985, es el cómic que me hizo pensar que el cómic, y en concreto el cómic de superhéroes, podía ser mucho más que una colección de dibujos de personajes imaginarios de buen corazón luchando contra los malos. Entonces no había Internet y el proceso de traducción y edición hacía que la demora de la publicación de los cómics en España fuera mayor que ahora. No sé cuándo lo leí. Quizá en 1987. Con nueve años. Y recuerdo todavía la huella que dejó en mí.

Espero que os suene la Antorcha Humana. Os cuento quién es, de todos modos. Es un superhéroe, miembro de los 4 Fantásticos. Es un chico algo alocado, feliz, algo irresponsable. Es el más joven del grupo, o debería decir de la familia, porque de eso se trata con los 4 Fantásticos, de familia. Sus poderes, obvios: es capaz de cubrir todo su cuerpo con llamas, manipularlas, y hasta volar. En esta historia, una doctora le busca para llevarle al hospital. Quiere que vea a un niño que tiene a la Antorcha Humana como su ídolo. En el mundo real, los críos tienen como ídolos a actores, cantantes o deportistas. En un mundo lleno de superhéroes, ¿a quién vas a tener como ídolo?

El chaval se está muriendo porque quiso ser como su ídolo. Lleno de esa inconsciencia que a veces tienen los niños, pensó que rociando su cuerpo con gasolina y encendiendo una cerilla podía ser como su ídolo. A la Antorcha Humana le afecta. No, mejor aún. A Johnny Storm le afecta. Porque, además de superhéroe, Johnny es un ser humano. Y uno de los buenos. Piensa que si un niño ha llegado hasta ese punto para imitarle, quizá no merezca la pena seguir siendo la Antorcha Humana. No os voy a contar el final de la Historia. Quizá alguien tenga interés por saber cómo acaba y por qué.

Ese número, escrito y dibujado por el mejor John Byrne, uno de los artistas que mejor ha sabido entender a los 4 Fantásticos, me enseñó que un superhéroe es algo más que un traje vistoso, unos superpoderes atractivos o un mundo de fantasía. Esta historia me enseñó que el cómic es también literatura. Igual aquello no era Shakespeare, Cervantes o, qué mejor día para decirlo y así hacerle un homenaje, Delibes. Pero podía serlo. Podía ser que un cómic tocara aquello que llevamos dentro, apelara a la sensibilidad y al corazón tanto como a los sentidos y a la vista. Aquel cómic me abrió la puerta a un mundo nuevo, lleno de posibilidades y de arte. El superhéroe era mucho más de lo que me había imaginado hasta entonces.
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Si Vicente Molina Foix ya me demostró el año pasado lo osado que se puede ser dentro de la ignorancia, Fernando Trueba ha decidido seguir su ejemplo. Para criticar En tierra hostil, película que a mí no me gusta y que no tengo precisamente motivos para a defender, Trueba no ha tenido más ocurrencia que calificarla como una película "de superhéroes". Pero ahí no queda la cosa. Resulta que en una entrevista en La Vanguardia, Trueba nos apunta lo que para él es un superhéroe: "un imbécil vestido de forma estrafalaria, un fracaso de la ficción". Luego ahonda en su más que particular visión, la que le revela como un hombre ignorante de lo que habla. Y parece que a mucha honra.
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No es que no entienda o no quiera entender lo que es un superhéroe, algo que me parece de lo más legítimo. Es que disfruta despreciándolos. Hace de la ignorancia el camino, porque evidencia con sus palabras que no ha tenido experiencias con el mundo de los superhéroes, y del insulto la herramienta para expresar sus gustos. En la primera de las entrevistas que cito, Trueba lamentaba que la gente no tuviera un espíritu más crítico. Que bueno sería que gente así supiera aplicarse sus propios consejos.
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Ya sé que he caído en la trampa, que hablo de alguien que sólo buscaba que se hablara de él, como ya me pasó con Vicente Molina Foix. Pero espero que el ejemplo que he puesto para expresar que el cómic de superhéroes es mucho más de lo que piensa Fernando Trueba sirva para que la gente no cometa el error de seguir a este director de cine sin al menos haber visitado el mundo de los superhéroes.

martes, marzo 09, 2010

Censura

El 22 de junio del año pasado, escribí una entrada cortita sobre lo importante que es escribir bien, también en los blogs, aprovechando una frase que leí a José Saramago sobre esta herramienta de comunicación tan bonita y accesible a todo el mundo. Como tengo por costumbre contestar a todos los comentarios que recibo siempre tras publicar una nueva entrada, tardé seis días en dar cumplida respuesta a las nueve personas que decidieron aportar algo a aquella.

Entre el pasado 29 de enero y hoy mismo, me han llegado 16 comentarios más a esta entrada. Curiosos comentarios, la verdad, pues todos son anóninomos, todos están en ingles (aunque algunos de sus autores muestran un encomiable esfuerzo por demostrar que saben idiomas y me saludan con un "ciao" o un "ola") y todos, casualmente, contienen una dirección de Internet a la que, me temo, no me he dirigido.

Porque, afrontémoslo, no me interesan informaciones en las que se explique que China y Rusia culpan a un experimento fallido de Estados Unidos del terrmoto de Haití o hacer una encuesta online que servirá para ayudar a los damnificados, participar en casinos de Las Vegas que me regalan 400 euros o comprar un reloj suizo de imitación, llamar a un servicio de limpieza en Londres o ver Gossip Girl onlice. Y aunque parezca mentira, también he declinado contactar con James, más conocido como El Profeta, para que me haga rico a través de mi blog.

No soy un genio informático, pero imagino que aquella entrada en concreto contendría una serie de palabras clave que hacen de él una presa apetitosa para esta clase de spam informático. Igual repitiendo algunas de esas palabras en este post me estoy ganando una gran colección de nuevos comentarios de este tipo. El caso es que, aunque normalmente me da cierta pereza la tarea de borrarlos, hoy he decidido librarme de esos 16 comentarios anónimos y sin contenido. Lo digo por si acaso alguien piensa que se trata de algún tipo de censura, porque no lo es.

Censura es esto.

Y censura de la peor, de la más rastrera, de la mal hecha además. Una censura deplorable, lamentable, condenable y perseguible, porque además de ser censura hay quien la ha querido enmascarar como libertad de expresión. Romà de la Calle decidió abandonar su cargo como director del Museu Valencià de la Illustració y la Modernitat como protesta por este acto vil de censura. Por ello, tiene mi más sincero aprecio y respaldo. Hoy ha estado presente en una concentración de protesta por estos hechos y ha lanzado apasionadamente una proclama de Kant que, desde hoy, es una máxima inquebrantable de mi vida. Lo era ya antes, pero hoy he encontrado la mejor forma de expresarlo: "Hay que atreverse a saber". Y diría más. Hay que seguir acorralando a aquellos que no quieren que sepamos. Sobre este caso y sobre cualquier otra cosa inmoral o ilegal, sea quien sea su responsable.