sábado, agosto 14, 2010

Delito prescrito

Llevo todo el día preguntándome por qué prescriben los delitos. El origen de dicha pregunta es, digamos, un poco intrascendente. Está en un delito de cohecho ya prescrito, cometido según la Fiscalía por la actual presidenta de las Cortes Valenciana cuando era consejera de Turismo de la Generalitat Valenciana, Milagrosa Martínez. Son 2.400 euros de nada, pero sigue siendo un cohecho, un delito, que no va a tener castigo alguno. Busco en Google, a ver si alguien es capaz de explicarme el motivo que se esconde detrás de la prescripción de los delitos.

Lo encuentro: la seguridad jurídica. Y encuentro algo más (siempre a la espera de que alguien más versado que yo en estos temas aporte algo interesante y útil a este debate), dos interpretaciones aplicables de ese término. En primer lugar, que con el paso del tiempo las pruebas o los testimonios pueden perder valor y validez, lo que hace que un juicio pueda no ser tan justo como debiera. En segundo lugar, y ésta es la que me llama la atención en realidad, se entiende esa seguridad jurídica en el hecho de que un individuo no puede pasarse la vida con la incertidumbre de no saber si será juzgado.

Desconozco si esta interpretación que he leído en Internet (donde tienen cabida las más descabelladas ideas e interpretaciones sobre cualquier cosa) tiene algún anclaje legal. De tenerlo, creo que tenemos un grave problema social, porque, en realidad, supondría facilitar el llamado crimen perfecto. No es que me libre si no me pillan, que eso se da por descontado. Es que me dan un plazo para, como criminal, alcanzar mi meta. Si consigo llegar libre de incriminaciones a un momento dado (el plazo de prescripción depende del delito cometido), me premian con la absolución.

No dejo de darle vueltas a la perversión de este planteamiento que, insisto, no sé si tiene base jurídica real. Y le doy vueltas porque, en la práctica, es lo que se permite con la prescripción de ciertos delitos. Es lo que le ha pasado a Milagrosa Martínez. Según la Fiscalía, ha cometido un delito y no va a pagar por él. Y no es un delito cometido hace 60 años, no. Es un hecho reciente del que es fácil reunir pruebas documentales y recabar testimonios adecuados. Pero no es lo suficientemente reciente para la Ley. No acabo de entender que un criminal pueda tener derecho a no ser juzgado en determinadas circunstancias temporales. Quizá es que es soy más ingenuo de lo que pensaba, pero no sé por qué tiene que olvidarse un delito.

Y me viene a la cabeza todo el argumentario que suelta Ray Milland en esa obra maestra de Alfred Hitchcock que es Crimen perfecto y sus motivos para matar a su esposa, interpretada por Grace Kelly. Y sigo pensando que, sea el delito que sea, me parece perverso garantizar un perdón a quien consigue ocultarlo durante un tiempo legalmente establecido. El perjudicado por un delito no tiene una prerrogativa similar, no goza de un desagravio legalmente establecido por haber sufrido un delito. El premio es sólo para el que infringe la Ley, pero la infringe bien. Qué cosas.

lunes, agosto 09, 2010

Artículos sobre cómic

Lo bueno de tener una afición es que te permite escribir mucho sobre ella. Y lo bueno de que sea una afición que no comparte demasiada gente, al menos no en España, es que no hay mucha gente que escriba sobre ella. En los artículos que escribo para Suite 101 hay varias temáticas recurrentes y una de ellas es el cómic. La web me propuso ser colaborador experto en dicha materia y desde hoy ya figuro como tal en la misma. Eso, claro, obliga a escrbir más y mejor sobre el noveno arte. Y aunque lo cierto es que mi fuerte es el cómic de superhéroes (género que centra, de largo, la mayoría de lo que he escrito hasta el momento), tendré que empezar a abrir más el abanico para hablar de obras y autores que nada tengan que ver con este género. Por lo pronto, os dejo los enlaces a los 17 artículos que ya he subido sobre cómic, y ya sabéis que acepto de muy buen grado toda sugerencia que me queráis hacer para futuras publicaciones.
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martes, agosto 03, 2010

Periodista de vocación

Nunca me ha gustado la tarea de definirme a mí mismo. Pero cuando abrí el blog, algo había que poner en el perfil. Y se me ocurrió empezar diciendo que soy "periodista de corazón y de vocación". Lo que no pensé en aquel momento es que alguien pudiera ver en esa definición un argumento para reprocharme mis palabras o mis silencios, los temas de los que hablo o de los que no. Esto viene a cuenta de un comentario anónimo (siempre anónimos, qué curioso; ¿nos conocemos en realidad?) de la entrada anterior, que viene a decir que no soy digno de esa etiqueta por no hablar en este pequeño rincón de los "escándalos más sonados del periodismo a nivel internacional". Dicen que no hay que alimentar a los trolls que le visitan a uno, pero voy a contestar por dos motivos. En primer lugar, porque no sé si ese comentario encaja realmente en la definición de troll. Y en segundo lugar, porque me permitirá hablar un poco de periodismo, que, al fin y al cabo, es un tema que me apasiona.

Es cierto que no he hablado de estos grandes temas que me planteas, querido anómimo. Pero también te digo que en dos de ellos no veo mucho margen para hablar o debatir. No creo que haya mucha gente que pueda manifestarse en contra del asesinato de periodistas en Rusia o a favor de la ley mordaza de Berlusconi. Es obvio que matar a quienes desvelan verdades o silenciar burocrática y legalmente (mejor dicho, mediante leyes) a quienes pretenden hacerlo son cuestiones que tienen difícil acomodo en un terreno ético. Más juego podría dar lo de wikileaks, sí, porque ahí sí estoy convencido de que habría gente que defendería el secreto de estado y, por contra, quienes querrían primar la libertad de prensa y e información. Quizá algún día me detenga en esta cuestión, pero antes tendría que informarme mucho más sobre el particular, porque no me gusta opinar a la ligera.

Puede que si no he hablado de estos temas, además de porque no puedo aportar ninguna experiencia a nivel personal comparables con estas situaciones, es porque no me considero capaz de aportar mucho, y el motivo está en lo que decía más arriba. Cualquier persona en su sano juicio condenaría el asesinato de un periodista o una censura institucional. Yo lo podría decir aquí y quedar de maravilla, otorgarme una garantía de dudosa calidad cuando alguien me reproche algo y decir "¡eh, que yo lo he condenado!", sin importar después mis auténticas creencias o mis actos. Pero creo que ese es un funcionamiento algo perverso del sistema. No es imprescindible condenar de palabra todo lo condenable por si acaso o por el qué dirán, ni opinar sobre todo para dejar escrito que lo he hecho.

Y puede que también tenga otra razón más personal, y quizá más difícil de entender en este contexto, para no hablar de estas cuestiones: considerarme periodista de vocación y tratar de ejercer como tal durante unos cuantos años ha acabado con todos los restos de corporativismo que pudiera tener hace algunos años, cuando empecé en este mundillo. Que no comulgue con el periodismo actual no significa que pueda llegar a defender la censura o el asesinato de periodistas (lo digo, esta vez sí, por si acaso, no se me vaya acusar de algo que no he dicho ni quería decir), pero creo que la labor del periodista de a pie, del que no cuenta con el respaldo de un gran grupo de comunicación, del que escribe sólo en su nombre, tiene que empezar mucho más abajo de esos grandes temas. En el día a día y en las pequeñas cosas.

En lo que yo creo es un periodismo que actúe como contrapoder (como el cuarto poder, si quieres), no que se alíe a cualquier otro poder. Por eso desprecio que se haga periodismo forofo y partidista en función de intereses más o menos oscuros. Creo en un periodismo de investigación (trabajado), divulgación (de asuntos trascendentes) y denuncia (de todo aquello que podemos cambiar entre todos una vez conocido), no en la publicación sistemática de todo lo que diga alguien poderoso sin siquiera constatar la veracidad de lo que dice. Entiendo como necesario contextualizar lo que se publica, porque el lector no tiene por qué acordarse de todo lo anterior que rodea a un hecho o un personaje. Apuesto por valorar de una vez por todas al buen periodista, reconociendo su trabajo profesional y económicamente, algo que ahora no se hace. Valoro un criterio de noticia que ya no se estila, porque hoy es más fácil rellenar un periódico o un informativo con curiosidades intrascedentes en lugar de buscar noticias de las de verdad. Y creo en cuidar el lenguaje, la gramática y la ortografía, porque al final esas son nuestras armas.

De esos temas sí he hablado en otras muchas ocasiones, pero tampoco creo que me conviertan en periodista de vocación, no. Hay muchas clases de periodista y muchas serán mejores que la que yo he escogido. Pero cada uno tiene su camino.

domingo, agosto 01, 2010

Coherencia

El diccionario de la Real Academia recoge que coherencia es la "actitud lógica y consecuente con una posición anterior". No sólo me parece la ocherencia uno de los valores más elogiables cuando mantengo una conversación con una persona (también como actitud vital, claro...), sino que tengo la sensación de que es una cualidad poco apreciada y cultivada. Es decir, que vivimos en un mundo en el que podemos decir lo que nos dé la gana sin necesidad de plantearnos si cinco minutos antes hemos defendido justo lo contrario de lo que estamos aseverando ahora. Y lo siento, pero por ahí ya no paso. Me he cansado de ese partidismo interesado, de esos argumentos inverosímiles, de esos razonamientos que rozan el absurdo. Y de que la memoria sea algo inútil.

No soy capaz de entender que se pueda criticar la orden de equipo de Ferrari en 2010 (Alonso el beneficiado, Massa el perjudicado) cuando no se censuró la de McLaren en 2008 (Hamilton el beneficiado, Kovalainen el perjudicado). Tampoco que un señor que se llama Mariano Rajoy diga que un Gobierno no puede poner en duda una sentencia judicial (la del Estatuto catalán), pero él, que pretende gobernar, sí pueda poner en duda otras (la del 11-M o las de Gurtel). No entiendo que haya quien diga que se prohiben los toros en Catraluña porque son un maltrato animal pero defienda la continuidad de los correbous (se prenden dos bolas de fuego en los cuernos del toro). No puedo asimilar que la misma acción convierta a uno en un sinvergüenza digno de toda clase de insultos y a otro en un ídolo con la razón de su parte.

Y así tantas y tantas cosas.

lunes, julio 26, 2010

Las fuentes de La Granja

Es una pena que a veces no nos demos cuenta de la cantidad de maravillas que tiene España. Es el nuestro un país con una enorme riqueza cultural y turística, con miles de rincones que conocer y disfrutar. Esa es la sensación que desprende La Granja, en Segovia. Porque allí había mucha gente ayer domingo, pero todo es relativo. En comparación con el espectáculo, me pareció en realidad poca gente la que acudió, a pesar de que desde Madrid es una cómoda excursión. Los jardines son espectaculares y por sí solos ya consiguen que la visita merezca la pena. Pero es que además ayer 25 de julio, al igual que sucederá el 25 de agosto, se pusieron en marcha las ocho fuentes monumentales que completan estos jardines. ¿Y eso es espectacular? ¿Merece la pena verlo? Aunque las fotos no dejan ver ni la décima parte de lo que se experimenta en vivo, juzgad vosotros mismos.

Y ahora os preguntaréis quiénes son estos dos señores... Pues yo os lo digo. Estos, y algún otro que llevaba el mismo uniforme, son los tipos que se encargan de coordinar el espectáculo de juegos acuáticos (para saber el orden en el que se encienden las fuentes, a partir de las 17.30, no hay más que seguir al que lleva una gran bandera española), de dar las órdenes de que se enciendan las fuentes y de que la gente esté correctamente ubicada en torno a las fuentes. ¿Y por qué he puesto esta foto? Pues porque si ellos o cualquiera de sus compañeros os dice que el agua va a llegar hasta el seto, es que el agua va a llegar hasta el seto. No exageran, no. Si te quedas entre el seto y la fuente, es totalmente seguro que viviréis algo parecido a ésta:

Y para qué engañaros, con treinta y tantos grados, uno agradece el agua... aunque venga a traición como vino en la fuente que hay detrás de los dos operarios. Con que os llevéis ropa para cambiaros basta para que podáis disfrutar a tope la experiencia. Iba a deciros que es altamente recomendable, pero no es del todo cierto. Eso sería si visitas los jardines, el laberinto, el estanque, la cueva y el pueblo. Con todas las fuentes mostrando los juegos acuáticos es sencillamente imprescindible.

miércoles, julio 21, 2010

Aragón, el nuevo osezno de Cabárceno

Este es Aragón, un osezno de unos siete meses de vida que hace poco más de 30 díasllegó al Parque de Cabárceno (¿no conocéis Cabárceno? Pues os cuento algo más aquí y os digo que es un lugar que tendríais que visitar...). Su historia tiene un comienzo trágico y un final feliz. A comienzos del mes de junio, la Guardia Civil detuvo a un coche de alta gama en el que viajaban dos ciudadanos rumanos, dos tipejos a los que se les podría calificar con todo tipo de insultos, que pretendían traficar con él. No se sabe cuál es la procedencia del osezno ni tampoco si su madre vive. Lo que sí estaba claro es que el animal estaba en un estado lamentable.

Estaba desnutrido y deshidratado, porque los miserables que querían ganar dinero con él no sabrían probablemente ni qué come un oso. Tenía un fuerte estrés acumulado por su cautiverio y por la traúmatica extracción de su medio natural, y presentaba heridas en las patas, que bien podrían haber sido provocadas durante su captura o incluso por mordeduras de la propia cría. Cuando le encontraron, Aragón era un osezno violento y herido. Pero con los cuidados adecuados, el animal se fue curando y tranquilizando, además de ganar peso (de los 3,7 kilos que pesaba cuando le localizaron pasó en menos de un mes a más de seis).

Todavía no se le ha podido integrar con el resto de osos de Cabárceno y permanece en un recinto aislado que, en principio, no iba a ser visitable. Pero sí se le puede ver. Y hay que ver lo bonito que es, parece sacado de la entrañable serie de dibujos animados Jackie y Nuca. Las ganas que dan de cogerlo y abrazarlo, de acariciarlo, de dejarle que te lama la mano. Es un bichejo curioso, en cuanto ve a la gente se acerca y en cuanto escucha el sonido de una cámara quiere saber qué es eso (le saqué más de 70 fotos en el ratito que estuvimos con él, incluyendo las queíncluyo en esta entrada). Y es tan increíble como odioso que haya desalmados dispuestos a traficar con animales tan bonitos.

martes, julio 13, 2010

Campeones del mundo

España ha ganado el Mundial de fútbol. Campeones del mundo. Esperad, que lo voy a escribir otra vez: campeones del mundo. Y otra más: campeones del mundo. No sé cuántas veces más lo voy a poner por escrito o decir de viva voz para terminar de creerlo, para asumirlo completamente. Para darme cuenta de que aquello con lo que todo crío ha soñado alguna vez es verdad. Porque ahora me acuerdo de aquellos partidos que jugaba de niño con un balón hecho con papel de plata o incluso con una botella de batido de chocolate que era nuestro Jabulani particular (y se movía más o menos igual, vaya...). En aquellos partidos de patio de colegio lo que jugábamos en realidad era la final del Mundial, aquel partido inalcanzable que sólo cobraba forma en nuestros sueños, juegos e ilusiones. Y ahora es real. Es mío. Yo soy campeón del mundo. No he jugado esa final, no, pero he soñado con ella tantas veces que un trocito tiene que ser mío por fuerza. Mío y de todos los que lo habían soñado.

Y ya sé que todo el mundo verá mil veces, un millón de veces, el gol de Iniesta, el tanto que nos da la victoria en la final ante Holanda y el título de campeón del mundo. Ya sé que todo el mundo pensará que eso, y no otra cosa, es lo que nos convirtió en campeones. Ya sé que en los próximos años vamos a escuchar no sé cuántas veces la narración original de ese instante, sea en una cadena de televisión u otra. Pero para cuando Iniesta marcó el gol, yo ya sabía que éramos campeones. Que íbamos a serlo, más bien. Que la Copa no podía tener otro dueño. Que no había más resultado posible que la victoria, fuera en lo que quedaba de prórroga o en los penaltis. Yo ya había cantado otro gol sin que el balón entrara en una portería. Cuando Sneijder, creo que fue él, metió un balón de profundidad a Robben, ya sabía que Piqué no iba a llegar a cortar ese balón. Ya sabía que no iba a llegar ningún otro defensa para cortar la jugada. Ya sabía que en esa jugada se decidía quién iba a ser campeón del mundo.

Llamadme oportunista si queréis, pero ya sabía que Iker la iba a parar. Creo que él también. No sabía si iba a ser una mano salvadora, quizá un pie oportuno, a lo mejor un blocaje en toda regla. Pero sabía que no iba a ser gol. Yo soy portero y, aunque no juegue, siempre lo voy a ser. Tengo ese alma solitaria que hace falta para ponerte bajo los palos con una camiseta distinta a la de todos tus compañeros de equipo. Para mí el momento de la final fue éste. Fue ver ese pie rechazando el disparo de Robben. Ahí ya supe que íbamos a ser campeones del mundo, que no había carambola del destino que nos pudiera arrebatar lo que tenía que ser nuestro. Qué grande eres, Iker. Qué grande es este deporte. Y qué grande es, mucho más, cuando además es justo. Esperad otra vez, que tengo que repetirlo: campeones del mundo. Sí, el escalofrío que me recorre la espalda cuando lo digo me confirma que es verdad. Saboreadlo y disfrutadlo, que es Historia.

jueves, julio 08, 2010

Todo ha cambiado

En 1978 no tenía edad ni para saber lo que era el fútbol, mucho menos para enterarme de que se jugó un Mundial o del fallo de Cardeñosa.

En 1982 me gustaban más los dibujos de Naranjito que la competición deportiva, por lo que no tengo recuerdos de derrota ni de fracaso en casa.

En 1986 mi ilusión de niño me hace recordar más los cuatro goles del Buitre a Dinamarca que el penalti que falló Eloy.

En 1990 mis momentos fueron cuando Górriz marcó ante Bélgica o los tres de Michel a Corea. Y el grito de "me lo merezco". Pero también perdimos.

En 1994 aprendí de verdad que esto de las decepciones iba con nosotros. Lo vi en Dublín, después de alucinar con la cantidad de banderas de tu país que puedes encontrar en otro.

En 1998 la eliminación encontró su primer rincón en el salón de siempre. Fue apoyado contra el radiador, frente al televisor pero escondido tras el sofá.

En 2002, fue a la derecha de la pantalla. De rodillas en el suelo esperando el milagro. Y pensando cómo era posible que los coreanos nos metieran los cinco penaltis.

En 2006 el lugar fue bajo la puerta del pasillo. Sin mirar a la tele por la incredulidad de caer como siempre después de haber jugado la primera fase como nunca.

Y entonces llegó esto.

Me diréis que todo empezó cuando Casillas paró aquel penalti a Italia en los cuartos de final de la Eurocopa de 2008. O cuando Torres marcó el gol de la final ante Alemania y nos convertimos en campeones. Pero no es así. Al menos no para mí, porque un Mundial es siempre un Mundial y es más grande que todas las demás cosas. Todo ha empezado aquí, con estas imágenes que sigo viendo en mi cabeza fijas, sin movimiento o a cámara lenta, más lenta que cualquiera que hayamos visto por la tele. Porque gracias a este gol España ha llegado a la final de un Mundial, hasta el último partido del torneo. El domingo podremos ganar o podremos perder, pero algo ha cambiado para siempre porque de este Mundial ya no nos vamos eliminados antes de tiempo. Lo de ayer ante Alemania, lo de Paraguay, incluso lo de Portugal, son ya instantes inolvidables de pura felicidad. Y nos queda otro. Sólo uno. Uno más.

martes, junio 29, 2010

¿Huelga...? No, chantaje y delito

Metro de Madrid está de huelga y, para hacérnoslo saber a todos los ciudadanos, ha decidido colpasar Madrid e impedir que la gente pueda hacer con normalidad todo aquello que pensaba hacer hoy. Hablan de dos millones de afectados por la huelga, pero no quiero ni pensar la cantidad de gente a la que le habrán impedido coger su vuelo o su tren, llegar a una importante reunión de trabajo o ir a visitar a un familiar enfermo. ¿Huelga? No, esto no es una huelga, no. Esto es un chantaje. Esto es un "o me das lo que pido o te destrozo el funcionamiento normal de la ciudad". Esto es un "o me das lo que pido o me tomo la libertad de saltarme la ley a la torera y atrévete a sancionarme". Eso es un "o me das lo que pido o voy a joder tanto a la gente que igual algo te acaba salpicandote a ti y te obliga a darme todo lo que te pido".

Estoy cansado de que las huelgas tenga siempre como objetivo primordial destrozar la vida del ciudadano, porque es él, como se ve en esta foto de El País que encabeza la entrada, el único afectado. Estoy cansado de que los sindicatos no cumplan la función para la que fueron creados y ahora sólo sirvan para ir eligiendo a qué clase de ciudadanos van a incomodar con sus tácticas. Estoy cansado de que cualquier imbécil, reclamando no sé muy bien qué, se tome la libertad de incumplir la ley que le salga de las narices. Estoy cansado de que por las grandes injusticias sociales nadie mueva un dedo y, en cambio, monten la revolución en una ciudad por un puñado de euros. Y estoy cansado de que nunca se haga nada para evitarlo, por lo que confío en que la Comunidad de Madrid llegue hasta el final para sancionar y despedir a quienes han incumplido los servicios mínimos que marca la Ley.

Si lo hacen, estaré encantado de ver cómo el protegido sindicalista que ha alentado esta salvajada ilegal le explica a la familia del conductor despedido por incumplir los servicios mínimos que ésto era realmente necesario. Estaré encantado de ver las caras de todos los que hoy han colpasado Madrid al darse cuenta de que la amplia mayoría de los ciudadanos les tienen ya como enemigos públicos a ellos mismos y no a quienes ellos querían situar en la diana. Estaré encantado de que, de una vez por todas, se impida el uso del derecho a la huelga (y que no lo utilicen, además, clases privilegiadas de esta sociedad) como una sucia y ponzoñosa coartada para chantajear a todos los ciudadanos para saciar intereses particulares. Estaré encantado de que pierdan sus trabajos los insolidarios de esta sociedad, porque seguro que hay mucha gente parada dispuesta a trabajar en las condiciones por las que estos tipos han secuestrado Madrid.

Dicen que mañana la huelga seguirá en las mismas condiciones ilegales. Es decir, que no habrá servicios mínimos. Eso es un delito y espero que se aplique el castigo que dicta la Ley para dicho delito. ¿De verdad esperan estos huelguistas que me ponga de su lado cuando ellos se alejan tanto del mío? ¿De verdad confían en que yo sea solidario con ellos cuando su insolidaridad es tan evidente? ¿De verdad creen que voy a llorar por ellos cuando ellos sabotean mi vida de esta forma? ¿De verdad esperan que alguien cumpla las normas con ellos cuando ellos deciden saltárselas de una forma tan evidente? Y ya que estamos, ¿qué se puede esperar de una sociedad en la que los delitos quedan impunes? La huelga es un derecho, pero si no respetamos sus normas, ¿qué nos queda? No me quedaré tranquilo hasta que no vea las sanciones, multas y despidos que, ojalá, se impongan a quien han alentado, desde su protegida silla sindical, a que todo un colectivo quebrante la Ley.

Qué harto estoy de que todo el mundo decida qué leyes se quiere saltar, de no poder hacer nada para evitarlo y de que quien cumple las normas y protesta por los canales racionales nunca consiga ni la mitad de lo que sí logran los salvajes insolidarios... Porque eso es lo más triste de todo. Estoy convencido de que después de uno, dos o más días de huelha salvaje e ilegal, estos tipos van a conseguir cosas. O, al menos, que no se aplique la Ley con ellos. Qué asco.

domingo, junio 27, 2010

Deporte manipulado

Qué día tan triste para todo seguidor y amante del deporte. Triste, porque nada hay más bonito que una bella pugna entre dos deportistas y nada más triste que una competición deportiva manipulada, adulterada, tergiversada y emponzoñada. Más de una vez me han dicho que pongo demasiado énfasis en eso, en lo que hacen quienes tienen que actuar como jueces y que, al final, no son otra cosa que pobres ejecutores. Fernando Alonso ha hablado hoy de una "carrera manipulada", la que se ha disputado en Valencia. Y tiene razón, porque se ha manipulado no sólo su resultado sino también su desarrollo. Manipulada, además, con todo aquello que se puede manipular. Con incompetencia y con maldad. Pensar otra cosa es un ejercicio de ingenuidad del que ya no me considero posible, al menos en buena medida.

A la incompetencia se puede achacar el momento en el que aparece en pista el safety car que al final ha decidido tantas cosas. Dicen que el reglamento permite la aparición de este coche en cualquier momento de la carrera. Pues vale. Uno piensa que debiera primar la seguridad de los conductores y, después, la noble contienda deportiva. Ni una cosa ni la otra. No había urgencia en el safety car puesto que los dos pilotos afectados en el choque estaban perfectamente y salieron de sus coches por su propio pie. ¿Por qué entonces se mete en pista el safety car detrás del primer clasificado? Me dejo llevar por mi ingenuidad al decir que esto es un error producto sólo de la incompetencia, pero en realidad no me lo creo ni yo. La FIA ya ha dado sobradas muestras en años precedentes de lo que es capaz de hacer cuando quiere que alguien sea campeón. O que no lo sea.

Luego llega el chiste y la maldad. Hamilton adelanta al safety car, algo que, obviamente, está prohibido. La sanción le llega media hora después, cuando el castigo de pasar una vez por boxes no tiene relevancia alguna en la carrera. Fernando Alonso cumplió las normas cuando iba tercero y acabó octavo. Hamilton las incumplió cuando iba segundo y segundo acabó. ¿Eso es justicia? ¿Eso es respeto al duelo entre dos deportistas? Esto es basura. Y basura es lo que llevamos ya muchos años tragando de las decisiones de los que mandan en la Fórmula 1. No soy un erudito de este deporte, pero me es difícil creer que pueda haber existido un piloto que se haya saltado más normas que Hamilton con tan pocas consecuencias en su contra. Es sencillamente indignante. Y lo es, además, porque no pasa nada, porque nadie se rebela, porque el enfado dura diez minutos y ya estamos pensando en la próxima carrera. Yo, después de cada estafa, cada día pienso menos en la siguiente. Y a este paso llegará el día en que ni la vea.

Después de esta vergonzosa y falsa carrera de Fórmula 1, llegó el turno del Mundial de fútbol. Algunos dicen que es el mayor espectáculo del mundo. Yo lo he creído durante años, y espero con fervor que pasen esos cuatro años para disfrutarlo. Ahora mismo me parece la mayor farsa (con permiso de la Fórmula 1, claro). Vale que el nivel futbolístico está siendo bastante bajo, pero lo realmente increible de esta cita deportiva es el paupérrimo nivel arbitral. Se suele excluir del análisis de los partidos, y yo seguiré clamando en el desierto para que se tengan en cuenta, con la misma importancia que cobran durante los partidos, estas tergiversaciones del deporte, estas manifiestas incompetencias que adulteran resultados y campeones. Parece que cuando te quejas del árbitro es porque te ha perjudicado a ti, a tu selección, a tu equipo. Parece que todo se quiere solucionar reabriendo del debate sobre la tecnología en el fúbol.
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Seamos serios de una vez. No hace falta tecnología para ver que el gol de la derecha, anotado por Lampard para Inglaterra, ha traspasado la línea de gol aunque el equipo arbitral decidiera no darle validez. ¿Que lo habría certificado sin lugar a dudas en el propio partido? Sin duda, y por eso soy partidario de utilizarla para casos como éste. Pero ese gol lo ha visto todo el mundo en directo. Todo el mundo menos el árbitro y sus asistentes. ¿Casualidad? Imposible, es imposible. Frecuento estadios de fútbol. Sé lo que se ve y lo que no se ve. Sé lo que es que miles de personas en un estadio vean algo y el árbitro no. A mí no me engañan. Tampoco hace falta mucha tecnología, ni siquiera mucha competencia o inteligencia, para ver que el gol de la izquierda, marcado por Tévez para Argentina, es un fuera de juego tan flagrante que es imposible no señalarlo. No lo señalaron, claro.
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Las dos selecciones beneficiadas por estas decisiones ganaron sus partidos y seguramente buena parte de ese triunfo se debió a que a Inglaterra le anularon el empate a dos contra Alemania y a que Argentina se adelantó así contra México. Por mucho quye después ambas golearan. No importa lo que se haga sobre el campo, porque todo el trabajo de 22 jugadores está en manos de unos supuestos jueces que no tienen el nivel para ejercer como tales. Estos dos son los errores más claros que se han visto en el Mundial, pero en absoluto los únicos. Ha habido goles ilegales, penaltis clamorosos no señalados, expulsiones inverosímiles. Está habiendo de todo. Y puede haber más. Ojo, que esta Copa del Mundo está teniendo visos de pasar a la Historia por el fracaso europeo, por la desaparición de los jugadores estrella, por la constatación de que el entrenador es un estorbo al entretenimiento que ofrece este deporte y, me temo que por encima de bastantes de estas cosas, por la grave influencia arbitral en su desarrollo y resolución.
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Qué día más triste. ¿Mañana será otro día...?

miércoles, junio 23, 2010

Misterios del periodismo moderno... y un poco de autobombo

Bienvenidos al esperpéntico mundo del periodismo moderno. Abro la web de Marca y me encuentro esta noticia. Sí, amigos míos, sí, resulta que Jorge Javier Vázquez también tiene un hueco entre las páginas de los diarios deportivos. Pero, con ser eso preocupante, no es el auténtico motivo de que haya decidido martirizaros con el enlace a esta noticia (¿noticia?). El caso es que me sirve como un perfecto ejemplo para explicar lo que me revienta de verdad del periodismo de hoy en día. No es ya que no haya noticia alguna en lo que dice, es que la información (¿información?) presenta tantos errores en tan pocas líneas que da miedo verla. No sé de quién será la culpa, si de su firmante o del redactor jefe que ha autorizado su aparición tal cual en la web, pero lo que sí puedo decir es que muchas cosas no son ajenas a lo que ya he vivido yo.

Comencemos este improvisado, apresurado y en el fondo intrascendente análisis periodístico (digo intrascendente porque instrascendente es la propia información objeto de esta entrada) por el titular. "Jorge Javier analiza el Mundial y hace una promesa si España gana". Lo que se destaca en el titular es porque se trata de lo más destacado de la información, ¿verdad? Falso en este caso. Ni hay análisis del Mundial ("sólo veo los partidos que son importantes para mí"... y eso se limita a los de España, según añade) ni hay promesa alguna. Aunque parezca mentira, en todo el cuerpo de la información no hay referencia alguna a dicha promesa. ¿Por qué es entonces el titular? ¿Cómo es posible que lo más destacado de todo el, sin duda, interesantísimo contenido de la entrevista a Jorge Javier Vázquez en Radio Marca, no aparezca en la información? Misterios del periodismo moderno.

Sigamos. "Jorge Javier Vázquez, el brillante conductor de los exitosos 'Sálvame' y 'Sálvame Deluxe'...". ¿"Brillante conductor"? Viva la objetividad, viva el peloteo, incluso más allá de la telepromoción que supone dar cobertura en Marca a una entrevista realizada... en Radio Marca. Pero sigamos aún más. "También desveló como anima a España en la intimidad". Y seguro que os estáis preguntando cómo (con acento, que en la información no lo lleva) lo hace. Pues buscaos otra forma de averiguarlo porque en la información, por sorprendente que pueda pareceros, se omite ese dato. Y si no sabemos cómo anima a España, no encontramos análisis del Mundial porque el propio entrevistado admite que no ve los partidos, y no tenemos ni la más remota idea de que ha prometido si España gana el Mundial... ¿de qué nos sirve esta información? Dejo esa respuesta en manos de vuestras creativas mentes.

Y ahora, si me lo permitís también, me voy a dar un poco de autobombo. Resulta que Suite 101, la web en la que colaboro, ha decidido nombrarme autor de la semana, distinción que me llena de orgullo y que se debe a la serie sobre la Historia del Mundial de fútbol que he venido publicando a través de este sitio en Internet durante los últimos meses, pensando precisamente en la Copa del Mundo que acoge Sudáfrica estos días. Si alguien tiene interés por saber lo que digo en la entrevista que me han hecho con motivo de este reconocimiento, puede pinchar aquí. Si alguien quiere leer todos mis artículos, puede hacerlo aquí. Y si alguien sólo quiere ver esa Historia del Mundial que acabo de mencionar, hace unas pocas entradas de este mismo blog, concretamente aquí, puse todos los enlaces.

Y un segundo motivo de autobombo. Resulta que la encantadora Jo Grass, a través de su espléndido blog Cariño, ¡se te ha pasado el arroz! ha decidido otorgarme uno de esos premios que circulan por la blogsfera, el de Blog de oro. Ella está de aniversario por su blog, por lo que procede insistir en una felicitación por ese motivo. Si no lo conocéis, si no la conocéis a ella, os animo con mucho entusiasmo a que os paséis por su cocina, donde se sirve un delicioso menú semanal todos los jueves. No lo vais a lamentar, porque da gusto leer lo que escribe (y aprender sobre muchas cosas así como quien no quiere la cosa) y ver lo que fotografía.
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No hay normas en este premio, así que no voy a dedicarme a contaros todos los blogs que me apasionan (que ya sabéis quiénes sois porque me encanta pasar por vuestras casas virtuales), que es lo que suele ser habitual en este tipo de cadenas, que si me gustan por algo es, precisamente, porque siempre llevan a conocer nuevos lugares en los que emplear el tiempo en Internet. En lugar de eso, me voy a tomar al pie de la letra el nombre del premio y voy a hablaros sólo de un blog. Y es que llevo tiempo ya esperando que me cayera un premio de estos para pasárselo a esta persona en concreto...
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Porque, veréis, se trata de una mujer que tiene un corazón enorme y por eso sabe conmover como nadie con sus historias breves, que a veces tienen mucho de historia y a veces algo de realidad. Tiene un ojo increíble para la fotografía y cada día me gustan más sus imágenes. Le suceden y ve cosas de lo más peculiares, pero no es cuestión de mala suerte, no, es que tiene imán para todo aquello que tenga interés humano. No sé cómo ni desde dónde llegué a su pequeño rincón en Internet, pero haber llegado hasta él ha sido para mí uno de esos golpes de suerte que nunca agradeceré lo bastante. Por el blog y, sobre todo, por esa persona que hay detrás de él, para quien siempre pienso que se me van a agotar los elogios, pero al final siempre encuentro uno nuevo que dedicarle. Raquel busca su sitio. Estoy seguro de que lo acabará encontrando (ojalá) y cuando lo haga seguirá maravillándome con su blog y con muchas otras cosas. Raquel, todo tuyo el premio.

viernes, junio 11, 2010

La Real es de Primera

"Otra señal de que aquel no era un día cualquiera fue que Mandela, normalmente poco dado a los nervios, tenía un nudo en el estómago. 'No sabes lo que pasé aquel día -me confesó-. ¡Qué tenso estaba!'. Una confesión curiosa, en un hombre con su historia. No era el día de su liberación en febrero de 1990, ni su toma de posesión como presidente en mayo de 1994, ni siquiera la mañana de junio de 1964 en la que se despertó en una celda, sin saber si el juez iba a condenarle a muerte o, como al final fue, a cadena perpetua. Era el día en el que su país, Sudáfrica, iba a enfrentarse a la mejor selección del mundo, Nueva Zelanda, en la final de la Copa del Mundo de rugby. Sus compatriotas estaban tan nerviosos como él. Pero lo extraordinario, en un país que había dado bandazos históricos entre crisis y desastres, era que los nervios que sentían todos se debían a la perspectiva del inminente triunfo nacional".

El factor Humano (John Carlin)
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Esa es la fuerza del deporte. Así, justo así, es como me siento yo antes de un partido de la Real. Y mucho más cuando se trata de un día histórico. Así me sentía yo este domingo, 13 de junio de 2010, porque estaba a punto de ver a la Real certificando su ascenso a Primera División, después de tres años de sufrimientos en la Segunda. Justo así. Nervioso y después feliz. Muy feliz. Aunque haya gente que no entienda que me provoque felicidad que un hombre al que no conozco personalmente, vestido con la camiseta de mi equipo, introduzca un balón en una portería, es justo eso. Es primero el nerviosismo y luego la felicidad. Si Mandela puede sentirse así, ¿qué no voy a sentir yo...? Ahora los nervios han acabado por un tiempo. La Real es de Primera.

miércoles, junio 09, 2010

El reclamo de España

Llegamos al Mundial en forma. España ganó ayer 6-0 a Polonia. Y vale que los polacos no son nada del otro mundo, no, pero siempre ilusiona ganar así. Llegamos al Mundial pensando que podemos ganarlo. Eso de imaginarnos campeones ya lo hemos hecho otras veces y el batacazo ha sido fenomenal, pero oiga, es que esta vez llegamos a la gran cita futbolística como campeones de Europa, que no es poco, no... Y llegamos con media selección del Barcelona y del Madrid, que son los dos equipos que más distancia han sacado a sus perseguidores en las ligas de todo el mundo. Y llegamos jugando bien, con la gente ilusionada.

El gol de Zarra sólo nos llevó a la cuarta plaza, si Cardeñosa hubiera metido aquel gol igual ahora ya éramos campones, Naranjito no pudo ayudarnos, los cuatro goles del Buitre no terminaron de darnos una gesta mayor, el "me lo merezco" de Michel no nos llegó, el fallo de Salinas ante Italia nos robó la merecida gloria, como el de Zubi ante Nigeria hizo inútil la goleada ante Bulgaria, Al Ghandour nos hizo el atraco del siglo y todavía estamos buscando a Zidane y Ribery. Pero ahora parece que sí, que puede ser la hora de España.

Y entre tanta ilusión, ¿qué reclamo ha escogido la mítica revista Don Balón para motivarnos de cara al Mundial...?

Belén Esteban. Y en exclusiva.
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Lo habré dicho alguna vez, pero hasta ahora realmente desconocía lo que significaba quedarse sin palabras. Paren el mundo, que yo me bajo...

viernes, mayo 28, 2010

Historia del Mundial de fútbol

Quedan dos semanas para que empiece el Mundial de fútbol de Sudáfrica. La 19ª edición del torneo futbolístico más importante y, seguramente, el segundo evento deportivo más trascedente después de los Juegos Olímpicos. Han sido cuatro años de espera desde que Italia derrotó a Francia en los penaltis, después de la triste imagen de Zidane expulsado por golpear a Materazzi. Han sido ocho años desde la eliminación de España en los penaltis tras el infame arbitraje de un tal Al Gandhour. Han sido sesenta años desde el gol de Zarra a Inglaterra. Han sido 24 años después de la mano de Dios de Maradona y de su gol a Inglaterra. Han sido muchos años después de muchas cosas.

Algunas de esas historias, anécdotas, goles, victorias, derrotas y emocionantes momentos para el recuerdo los he ido recogiendo en los últimos meses en una pequeña historia de la Copa del Mundo que he ido publicando en Suite 101. Ahora que ya se acerca el Mundial, y para todo aquel que quiera conocer un poco más de cómo fueron las diferentes ediciones, reúno aquí los enlaces de todas esas entregas. Espero que lo disfrutéis y, sobre todo, que os sirva para conocer cosas que no sabíais y recordar otras que ya habéis vivido. El próximo capítulo comienza a escribirse el día 11 de junio. Sudáfrica. ¿España campeona por fin...?

· Antecedentes
· 1930 Uruguay
· 1934 Italia
· 1938 Francia
· 1950 Brasil
· 1954 Suiza
· 1958 Suecia
· 1962 Chile
· 1966 Inglaterra
· 1970 México
· 1974 Alemania
· 1978 Argentina
· 1982 España
· 1986 México
· 1990 Italia
· 1994 Estados Unidos
· 1998 Francia
· 2002 Corea / Japón
· 2006 Alemania
· La selección española
· Los máximos goleadores
· Récords y estadísticas

domingo, mayo 23, 2010

¿Y si yo no quería verlo...?


Será que soy un antiguo, pero no acabo de entender cómo es posible que abra el diario que abra, digital o en papel, me encontrara un primer plano del asta de un toro entrando por el cuello de un torero y saliendo por su boca. Será que no sé apreciar el valor de una imagen así, pero estoy plenamente convencido de que se podía haber informado sobre una cogida en Las Ventas sin necesidad de exponer a todos los lectores sin excepción a ver una imagen tan explícita, tan dramática, tan dura como primera aproximación a la noticia. Será que soy un integrista, pero no soy capaz de etender cómo la misma gente que censura, reprocha, critica y masacra a un producto de ficción (sea una película, una serie, un cómic o cualquier otra cosa) por su violencia, puede ver sin que se le revuelva el estómago una fotografía como la que la gran mayoría de los medios de comunicación escogieron como reclamo de sus primeras páginas.

¿Y si yo, que no me interesa y no estaba viendo el espectáculo taurino en directo, no quería ver esa imagen? ¿Cuando perdió el lector la capacidad de leer lo que quiere leer y ver las imágenes que realmente quiere ver? ¿Qué pasó con aquellas advertencias en televisión sobre la dureza de las imágenes que estamos a punto de ver? ¿Cuándo hemos decidido que todo el público está preparado para ver algo así? ¿Cuándo hemos dejado que el morbo nos gane la partida de una forma tan clara? Yo no digo que esa foto no se publique. No digo que las cámaras miren a otro lado. Lo que digo es que fue imposible ir a leer la prensa y no verla, quiera o no. Y ante una imagen dura, descarnada, violenta, dramática y desagaradable, el poder tiene que ser del individuo. Puede suceder que la veas sin quererlo, sí. Pero lo que no puede suceder es que nos la impongan. No, yo no quería verla. Y yo no la voy a poner aquí. Que cada cual haga lo que quiera.

viernes, mayo 14, 2010

Una noche en el tenis (2)

Dos años y medio después de la primera vez, de nuevo en el tenis. Y casi todo ha cambiado. Ya no es el Masters Series de Madrid, sino el Madrid Open. Ya no se juega en superficie sintética, sino en tierra batida (aunque la pista estaba mucho más rápida de lo que esperaba, igual porque la lluvia había obligado a cerrar la cubierta). Ya no se disputa en el Telefónica Arena, sino en la Caja Mágica. Ya no se celebra en octubre, sino en mayo. Lo que no cambia es el atraco sistemático al que se somete al espectador. Y no me refiero al precio de las entradas, que eso va al margen, sino de la inaceptable (pero socialmente aceptada) costumbre de impedir a la gente introducir comida o bebida en un recinto sólo para que tengan que comprarse las viandas precisas en los establecimientos interiores.

¿Qué significa eso? Que si quieres una Coca-Cola, pagas religiosamente tres euros. Que si quieres un triste sandwich de esos de máquina, van a ser cinco euros. ¿Un café con leche? 2,50. Por un paquete de M&M, te soplan tres eurazos también. Y como te apetezca un bocadillo, lo llevas claro: siete euritos. Puestos hay muchísimos, todos con los mismos precios. Vergüenza ajena daba ver a un guardia de seguridad impedir a una mujer la entrada porque llevaba... ¡una bolsa de quicos! ¿Hasta cuándo aguantaremos estos atropellos? Quién sabe. Por el momento, por entrar el baño no te cobran, no, y a lo mejor ahí está la frontera del pasotismo. Pero como quieras darle al crío (si vas con uno) el capricho de la pelota gigante, que sepas que te cuesta diez euros. Al menos hay varios escenarios para hartarte de ver tenis.

Partido estrella de la noche en la pista central, Roger Federer contra Stanislas Wawrinka (aunque se oían más gritos de ánimo y buen ambiente en las pistas en las que estaban jugando David Ferrer y Feliciano López). Dos suizos, pero sin color alguno. El número 1 del mundo (al que también vi hace dos años y medio. Es lo que tiene no escoger personalmente el día o la hora de las entradas, que todavía no he podido ver en directo a Nadal) no tuvo problema alguno para ganar el partido a su compatriota. Wawrinka empezó con fuerza rompiendo el primer saque de Federer, pero en cuanto éste le devolvió la rotura de saque en el siguiente juego se acabó el partido. Una pena, porque ver un partido de tenis resuelto casi desde el principio, y ya sin la emoción del resultado, limita el disfrute a los buenos puntos que quieran ofrecer los dos jugadores. Alguno hubo, pero para mí estuvo demasiado descafeinado todo.

La salsa de este torneo hace años la puso Manolo Santana, su director, al tomar la decisión de que modelos actuaran como recogepelotas. Con la que se montó hace unos años y ahora ya nadie habla de ello. Qué fácil es que nos acostumbremos a todo, incluso a aquello con lo que no estamos de acuerdo. Con no hacer caso a las críticas y capear el temporal durante un tiempo, uno puede hacer lo que quiera en este país (¿en todos?). A mí me sigue pareciendo absurdo que se le robe la oportunidad a un chaval apasionado del tenis de compartir un partido con sus ídolos por hacer que mande la imagen y el marketing. A las chicas se les nota mucho la falta de habilidad para manejar una pelota de tenis con las manos. Para compensar, en el torneo femenino hay modelos masculinos. ¡Viva la igualdad! Y una duda existencial... Mirad la primera foto. Las dos modelos que están junto a la red están en cuclillas. Cuando cambió su vestuario en el último set y llevaban una sudadera en lugar de tirantes, estaban de pie. Todo eso está entrenado, claro. ¿Acierto si pienso mal...?

Antes del Federer-Wawrinca, la pista central del torneo (llamada Manolo Santana; hay que fastidiarse con las casualidades de la vida, sin restar un ápice de importancia a ese nombre en la historia del tenis español) acogió un encuentro del torneo femenino, la española Anabel Medina contra la serbia Jelena Jankovic. Tampoco hubo color. El partido duró un par de minutos más que el masculino, poco más de una hora, pero aquí la española tuvo menos opciones todavía de ganar que Wawrinca. La verdad es que no veo al tenis femenino en un buen momento. Prima la fuerza sobre la técnica. Con un buen saque, están ganado casi todos los puntos. Y con buenos músculos se ganan más que con buena técnica. Jankovic es la número cuatro del mundo y tampoco es que me entusiasmara. Algún malpensado seguro que me dice que tuve mala suerte de que Jankovic eliminara en la ronda previa a Anna Ivanovic. ¿Al tenis no se iba a ver tenis...? Lo único que tengo claro es que no se puede ir con quicos...

martes, mayo 11, 2010

Meme literario

Invitado indirectamente por Sonix desde su Sonia Unleashed, ahí va un meme literario de lo más completo. Como ella, no nomino a nadie para hacerlo, quien tenga ganas de contarnos sus filias y fobias literarias puede hacerlo.

1. ¿Cuál es la obra que más veces has leído?
No tengo mucha costumbre de releer libros, más que nada porque casi siempre prefiero leer cosas nuevas. Es más, no creo haber leído nunca un libro más de dos veces. Y se que repetí, por ejemplo, con El Señor de los Anillos o El Quijote. En el caso de la trilogía de Tolkien, lo leí por primera vez de crío y lo hice de nuevo tras ver las películas. En el caso de Cervantes, una de las nefastas profesoras de literatura que tuve en el instituto, la que nos olbigó a leérnoslo de mala manera, en mal plazo y con una mala evaluación, fue lo que me llevó a dar una segunda oportunidad a un libro tan impresionante. Y ahora tengo pendiente una segunda lectura de un libro que una buena escritora hizo el favor de enviarme. Está prometida y además tengo ganas de hacerla.

2. ¿Cuál ha sido el último libro que has dejado a medias?
Tampoco suelo dejar libros sin terminar. No me gusta. Si he empezado, no es tan duro terminar. De hecho, sólo recuerdo haber dejado un libro, y lo hice no a medias sino en las primeras páginas. Fue El péndulo de Foucault, de Umberto Eco. Cuando vas pasando páginas, por pocas que sean, y te das cuenta de que no te estás enterando de nada, mejor tirar la toalla...

3. ¿Qué te suele llevar a preferir una lectura en vez de otra?
Ni la más remota idea, no hay algo concreto. Suelo fijarme mucho en las sinopsis, y si me llama la atención se ha ganado la lectura. A veces lo que me llama la atención es el lomo. Aunque parezca raro, no soy de cubiertas. Tampoco de escritores concretos, aunque eso va por fases. Ahora mismo llevo dos libros casi seguidos de Paul Auster y creo que habrá un tercero en no demasiado tiempo.

4. ¿Recomiendas libros con frecuencia? ¿Qué libros recomiendas más?
La verdad es que no mucho. No suelo verme envuelto en conversaciones literarias. Aquí en el blog alguna pincelada de los libros que leo sí suele quedar, aunque sea en forma de citas que me llevan a escribir sobre algún tema. Pero recomendar, lo que se dice recomendar, prefiero que me recomienden a mí antes que recomendar yo.

5. ¿Cuál fue el último libro de poemas que leíste?
No tengo ni la más remota idea. Mi memoria no llega a tanto, porque eso debió de ser en el instituto. No es la poesía el género que más me gusta. Le reconozco su mérito, pero el verso puede conmigo. Indudablemente, soy de prosa. Y en la prosa también hay poesía, aunque ya sé que no se refiere a eso la pregunta.

6. ¿Cuál es tu momento preferido del día para leer?
Me es indiferente, puedo leer en cualquier momento del día. Cuando más me cunde la lectura es en los trayectos, sean éstos a la hora que sean. Un viaje en tren para mí es una magnífica oportunidad para devorar dos o tres libros. El autobús de las mañanas lo es para avanzar unas pocas páginas. Menos mal que no me duró esa costumbre infantil de marearme en los transportes...

7. ¿Recuerdas el primer libro serio o adulto que leíste?
No podría jurarlo, pero lo más probable es que sea El señor de las moscas. Y reconozco que la primera vez que lo leí no me gustó demasiado. Probablemente no lo entendí del todo. Éste es otro de los que releí años después, y lo hice en inglés, curiosamente, porque es el libro que nos asignaron un verano de estudio en Irlanda.

8. ¿Te gusta ir al teatro? ¿Y leer teatro?
Me gusta mucho más de lo que lo hago. Entre unas cosas y otras, al teatro hace mucho que no voy, aunque en mis años de instituto fui bastante aprovechando que la profesora de literatura nos conseguía entradas a precios reducidos. Y con la lectura de teatro me pasa un poco lo mismo. Tanto teatro leí de estudiante, que luego perdí la práctica. Pero Hamlet, de William Shakespeare, lo devoro cada cierto tiempo.

9. ¿Lees libros con frecuencia que no sean literatura (filosofía, divulgación, biografías, guías de viaje, cómics...)?
Ahora sí que me he ofendido... El cómics ES literatura. Años y años llevo peleándome por ello, y seguiré haciéndolo, que nadie lo dude. Con eso, es obvio que la respuesta es sí, leo libros que no son literatura. Cómics muchos, y en los últimos tiempos además estoy ampliando bastante los horizontes, antes algo limitados al género superheróico. Y también caen con mucha frecuencia libros de otros temas. Cine, sobre todo.

10. ¿Prefieres comprar los libros o aprovecharte de las bibliotecas? ¿Te gusta curiosear en los mercadillos de libros (Feria del libro, libreros antiguos y de viejo...)?
Depende. Para lectura de ficción suelo tirar de biblioteca. Para lectura de no ficción me gusta más comprar. Cómics, sin duda comprar, soy un gran coleccionista de cómics. Más que en mercadillos, sí que frecuento un par de librerías de segunda mano donde he encontrado unos cuantos libros la mar de interesantes, tanto de ficción como de no ficción (sobre todo de éstos últimos). Siempre he preferido el olor de un libro viaje antes que el de un libro nuevo, aunque me gustan ambos.

11. Cuando acabas un libro, ¿cuánto tardas en empezar otro? ¿Lees puntualmente o siempre tienes un libro entre manos?
No tengo una pauta fija, aunque me acerco más a la lectura continuada. En un viaje, por ejemplo, acabo uno y empiezo el siguiente casi sin digerir el primero. De forma cotidiana, a veces sí que tengo periodos más o menos largos en los que no estoy leyendo libro alguno. Pero si es así, es también porque estoy leyendo cómics o artículos.

12. ¿Has escrito alguna vez algo que considerases literatura? De hacerlo, ¿tendrías algún género al que te inclinases más?
En absoluto. No veo nada fácil el salto de la realidad a la ficción, y siendo periodista (dícese de aquel profesional que, se supone, tiene que contar hechos verídicos) el tránsito se me hace complicadísimo. Ideas tengo, pero nunca me he atrevido a sentarme delante de la hoja en blanco para ver si les puedo dar forma. De no ficción, sin problema. Pero la literatura me queda grande. Al menos de momento. Siempre he tenido ganas de escribir un buen relato de ciencia ficción o de fantasía. Son géneros que me apasionan en todas las artes y creo que algo sé de sus claves. Pero de ahí a escribir algo decente...

13. ¿Qué libro deseas leer y jamás lo has hecho?
Vaya, qué solemne ha quedado esta pregunta... No creo que haya ninguno que pueda definir así. Hay muchos grandes libros que no he leído y que sin duda me encantaría leer, pero no es algo que me preocupe a la hora de escoger la próxima lectura. Si cae en mis manos, bien. Si no, hay otras. El único que se me ocurre citar en estos momentos que ando persiguiendo sin éxito es El factor humano, de John Carlin, el libro en el que se basó la película de Clint Eastwood Invictus. El caso es que llevo meses intentando sacarlo de la biblioteca pero siempre está cogido...

14. Un best-seller que no tengo el más mínimo interés en leer.
Casi podría decir que todos. Los fenómenos editoriales me suelen echar para atrás casi siempre. No he leído ningún Harry Potter, Crepúsculo o Millenium, y El Código Da Vinci sí porque cayó en mis manos accidentalmente. Pero para mí esa etiqueta de best-seller no me dice nada. Bueno, sí, me dice que unos cuantos expertos en marketing han decidido que ese libro lo tienen que vender como churros, pero no que el libro sea necesariamente bueno o que me vaya a gustar.

15. Un libro que nunca terminaré.
¿El pendulo de Foucault...? Igual algún día me atrevo a cogerlo otra vez...

16. Un libro unfumable.
Pues no sé qué contestar. En realidad no recuerdo haberme topado con un libro de esos que pienses que fue un grandísimo error haberlo leído. Unos me gustan más, otros me gustan menos, pero infumable no recuerdo ninguno... Supongo que la lectura la escojo con algo más de tacto que el cine, donde no me importa tragarme de vez en cuando un bodrio absoluto.

17. Un libro que me sorprendió.
Casi todos. No soy tampoco un gran experto en literatura como para saber lo que me voy a encontrar, ni tampoco soy un gran analista de lo que leo. En cualquier caso, La tregua, de Mario Benedetti, fue una gratísima sorpresa por la emoción que me produjo. 1984, de George Orwell, o Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, me dejaron alucinado. Matar a un ruiseñor choca, más incluso si ya has visto la película. El coleccionista, de John Fowles, creo que es uno de los libros que más impactado me ha dejado por lo que cuenta. En el punto de mira, de Arthur Miller, también lo podría calificar de sorprendente, por lo implicado que me tuvo durante toda la lectura. Y podría seguir hasta el infinito...

jueves, mayo 06, 2010

Esta entrada no va sobre arte

Lo aviso desde el principio, para que nadie se lleve a engaño. Esta entrada no va sobre arte. Lo digo porque empezar con la Maja desnuda de Goya puede incitar a error a quien inadvertidamente llegue a este pequeño rincón de Internet. Pero ya veréis que lo hago por vuestro bien. Bueno, se impone una precisión: lo hago por el bien de los lectores masculinos que pueda tener esta entrada. Veréis, es que hace unos días me topé con una de esas noticias que publica todo el mundo como tal y que me veo en la obligación de compartir.

Al parecer, hay un estudio que confirma que las mujeres guapas son perjudiciales para la salud de los hombres. Pero no porque generen peleas por celos entre machos viriles o algo parecido, no. Tampoco por los accidentes de tráfico que el vestuario veraniego de las féminas pueda provocar en caso de conductor masculino. Según se dice, es que esas mujeres, las guapas, provocan estrés. Tal cual. Semejante conclusión es la que ofrece un estudio elaborado nada menos que por dos universidades, la española de Valencia y la holandesa de Groningen.

La prueba del experimento era de lo más sencilla sencilla. 84 hombres tenían que resolver un sudoku (¿os podéis creer que todavía no he hecho un sudoku en toda mi vida...?) en una sala en la que estaban también un hombre y una mujer desconocidos para el hacedor de crucigramas. Si la mujer en cuestión era guapa (y yo me pregunto... ¿Eso cómo se mide? ¿Tenían mujeres guapas y mujeres feas para hacer el experimento? ¿Hicieron tras la prueba una encuesta para que los autores de sudokus valoraran a las mujeres? ¿Qué tiene que decir ante esa posiblidad el Ministerio de Igualdad?), se disparaba el nivel de cortisol en los sujetos hasta que dicha mujer abandonaba la sala.

El exceso de cortisol, apuntan, puede provocar diabetes o hipertensión. Según los autores del estudio, lo que sucede es que, en presencia de una mujer guapa, los hombres piensan que tienen que ligar con ellas. Tal cual, otra vez. Me imagino que la heterosexualidad o la homosexualidad de los sujetos de la prueba no sería una variable a tener en cuenta, aunque sí voy a lamentar profundamente que no se repitiera la prueba con 84 mujeres intentando resolver un sudoku con un hombre guapo en la sala. Por aquello de la igualdad, vaya...

Ahora comprenderéis el motivo por el que he optado por poner un cuadro de Goya en lugar de una foto de, por ejemplo, Scarlett Johansson. Única y exclusivamente por el bien de los lectores masculinos, que no quiero que se me estresen leyendo esto. Ya sé que eso no os va a impedir entrar ahora en Google, teclear el nombre de la actriz (o el de cualquier otra mujer... o sin nombre siquiera, que por lo visto para ciertas cosas es innecesario hasta esto...), pero no quiero que me culpéis de vuestro estrés. No quisiera yo tampoco que parezca que falto al respeto de los investigadores a cargo de este proyecto, que estoy seguro tendrá algún tipo de utilidad práctica, médica o científica. Pero, claro, entenderéis que me vea en la obligación de proclamar mi asombro.

Mi asombro porque, de ser ciertas estas conclusiones, yo tendría que estar severamente enfermo recordando, por ejemplo, que he trabajado durante muchos años en una redacción en la que había bastantes mujeres hermosas. Esta misma mañana acabo de hablar con otra mujer de esa especie (de las guapas, digo), aunque supongo que como la conversación ha sido por Messenger no contará, claro.

Pero el fin de semana pasado estuve en una casa rural con un enorme grupo de personas, y creo que no me llega con los dedos de las manos para contar las mujeres guapas que había. ¿Salí acaso estresado de semejante trance? Me temo que no. El caso es que todos los periódicos habidos y por haber, nacionales y locales, en papel y digitales, se han hecho eco de la noticia. ¿Un indicio de culpabilidad? No seré yo el que vuelva la vista para no contemplar a una mujer guapa, no, pero a ver si voy a ser justo la excepción que confirma la teoría...