lunes, noviembre 23, 2009

La honestidad y el meme

La encantadora Simone, del blog Ni Prada ni Manahattan, me dio un premio hace unos días, un premio de esos que vienen acompañados de un meme. El premio es a la honestidad (gracias, Simone) y el meme obliga a contar diez cosas sobre mí... y hacerlo con honestidad, claro. Dado que, aunque mis amigos se rían de mí por ello, presumo de contar siempre la verdad, no parece una tarea difícil que sea honesto en esta entrada. Lo que sí me es complejo es encontrar diez cosas que contaros que susciten comentarios del tipo "qué interesante", "qué gracioso", "a mí me pasa lo mismo/lo contrario" o "anda, eso no lo sabía yo". De hecho, en el momento de escribir estas líneas, no tengo decididas las diez cuestiones que vais a leer a continuación, así que desde ya os anuncio que esto procede de la más absoluta improvisación.

1. Creo que desde siempre tuve claro que quería ser periodista. Desde luego, cuando entré al instituto con 14 años era un objetivo claramente definido, y eso me distinguía de las dudas que tenía el 99,9 por ciento de mis compañeros, muchos de los cuales ni siquiera habían decidido si querían hacer letras o ciencias. Y todo para que el mayor logro que conseguí en la carrera fuera el título de la liga interna de fútbol sala...

2. Me saca de mis casillas que el argumento de la gente en una conversación sea la descalificación personal de lo que yo digo, lo que yo pienso o lo que yo soy. Me tengo por una persona tolerante ante las ideas del otro, incluso aunque sean radicalmente contrarias a las mías. Pero jamás entenderé que la gente no sepa defender precisamente eso, lo que dice, piensa o es y tenga que limitarse a rechazar a su oponente de una forma tan absurda.

3. Viendo un partido de fútbol soy... digámoslo así... muy expresivo. Soy de los que gritan, saltan, se acuerdan de la familia del árbitro y alcanzan la más absoluta felicidad cuando los suyos marcan un gol. Por eso me gusta ver los partidos en la televisión de mi casa. Con compañía más o menos extraña me corto más y no llevo bien lo de ver fútbol en un bar. En la grada de un estadio, depende. Si veo que mi integridad corre peligro, sé morderme la lengua. Si no, como si estuviera en el salón de mi casa.

4. No bebo alcohol, no fumo y no conduzco. No bebo alcohol porque no me gusta, no aguanto ni su sabor ni su olor y no le encuentro encanto alguno a la borrachera. No fumo porque creo que es una forma absurda de envenenarme, tanto a largo plazo como a corto (no soy capaz de dormir en condiciones después de una noche en un bar lleno de humo). Y no conduzco porque no me siento cómodo en un coche y no quiero tener la responsabilidad de tener un volante entre mis manos. Estas tres negaciones de mi vida han llevado a unos amigos míos a referirse a mí con frecuencia como al tipo que dice "yo nunca" para todo. Es falso, porque no tengo más negaciones vitales, pero si ellos son felices...

5. Odio los compromisos y todo ritual social que se haga para quedar bien. Me parece absurdo que alguien se sienta obligado a invitarme a su casa, a su cumpleaños o a su boda sólo por quedar bien no sé muy bien con quién ni para qué. Si alguien quiere de corazón que esté en uno o muchos momentos de su vida, estaré o al menos haré lo imposible por estar. El resto, por favor, que se lo ahorren, por su bien y por el mío...

6. Me encanta aplicar frases de cine a la vida real. Al final las pienso más que decirlas, pero ya he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he podido decir o pensar "que la Fuerza te acompañe", "y Gondor responderá", "necesitamos un barco más grande", "siempre nos quedará París" (y eso que no la conozco), "su carencia de fe resulta molesta", "alégrame el día", "yo no bebo... vino", "he visto cosas que vosotros no imaginaríais", "nadie es perfecto", "voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar", "me encanta el olor del napalm por la mañana", "¿me estás hablando a mí?", "cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia", y otras muchas más.

7. Hace ya unos cuantos años, una amiga y compañera de trabajo me dijo que por qué no le hacía un periódico de su boda. Se lo hice. Se llamó La Sinrazón, pero escrito con la tipografía de El País. Desde entonces, todas las bodas de amigos en las que he estado han tenido su propio periódico. He hecho uno incluso de una boda en la que no pude estar, con fotos y relatos de gente que sí estuvo. Y no sólo me limito a las bodas, ya que casi desde el principio amplié horizontes y utilicé este particular periódico para despedidas de compañeros, nacimientos de sobrinos postizos e incluso algún viaje. Ya me han dicho que debería hacerme una web y venderlo a todo el que quiera uno, pero sin cariño no tiene la misma gracia, ¿no...?

8. Suelo viajar solo. Primero, porque normalmente hago coincidir mis viajes por España con partidos de fútbol de la Real y ahí no suelo encontrar compañía (y cuando voy a San Sebastián, destino preferente por encima de todos, la compañía me espera por allí). Segundo, porque disfruto enormemente pateando las ciudades de arriba a abajo, sacrificando bastante la vida nocturna en el destino escogido a cambio de madrugones y satisfactorias palizas turísticas... y ahí no suelo encontrar compañía. No me van las vacaciones contemplativas de sol y playa.

9. Me considero un envidioso atípico. Envidioso, sí. Me da envidia que un amigo esté felizmente casado o emparejado porque yo no he tenido la suerte de encontrar a esa pareja y que ella me encuentre a mí al mismo tiempo. Me da envidia ver a amigos que tienen críos, porque me encantaría ser padre y sin la necesaria voluntaria lo tengo complicado. Me da envidia ver a quien puede hacer el viaje de sus sueños (o de los míos) cuando a mí no me queda más remedio que quedarme en tierra. Pero envidioso atípico, porque lejos de quedarme en la envidia o de generar rencor hacia mis amigos, el sentimiento que acompaña a esa envidia es la felicidad. Felicidad por el otro, porque si es mi amigo me alegro de corazón de que las cosas le vayan bien, incluso aunque a mí no me vayan igual de bien.

10. ¿Y qué cuento yo para finalizar este repaso...? Pues creo que lo voy a terminar donde empece, pero de otra forma. Antes de ser periodista, ya había salido en televisión. Más de una vez, pero sobre todo una vez. ¿Dónde? Casi me atrevería a decir que en el programa que menos os podéis imaginar, pero eso sí que no lo voy a confesar yo mismo, aunque hay gente que lo sabe y que lo mismo es tan malvada de dejarlo en los comentarios para que sea de dominio público. No porque me avergüence (no, no fue en un programa de Leticia Sabater), sino porque algo de incógnita tendré que dejar entre tanta honestida. Vamos, digo yo...

Se supone que ahora tengo que pasarle el meme a otras diez personas, pero no voy a poner en el compromiso a nadie. Y si alguien necesita el compromiso para lanzarse a hacerlo, es fácil que daros por aludidos. Los blogs que frecuento desde hace tiempo están en la columna de la derecha. Y espero que todos sepáis ya de sobra que, aunque no os pongo en el aprieto de tener que hacerlo o rechazarlo, me gustaría (me gusta) leer cosas sobre vosotros. Porque la verdad es que está fenomenal esto de ir conociendo un poquito más a la gente de este maravilloso mundo de los blogs, ¿no...?

jueves, noviembre 19, 2009

El peligro de ser irresponsable

Siempre he pensado que la irresponsabilidad es mucho más grave que la incompetencia. Esto, hoy en día, me sitúa a contracorriente. La tendencia normal (y lógica) es culpar de lo que sucede al Gobierno. Evidente, son ellos quienes toman las decisiones y quienes tienen la capacidad de cambiar las cosas. Y con todo lo mal que se puedan estar haciendo o haber hecho algunas cosas (ya lo creo que hay ejemplos), la mayoría las achaco a la incompetencia y no a la irresponsabilidad. No es algo bueno, evidentemente. Pero no es el peor de los escenarios. Y es que, por contra, la labor de la oposición está siendo irresponsable. Reconozco que eso sí me da miedo porque es imposible de solucionar. Miedo porque está demostrado que no tiene consecuencias negativas actuar de esta forma. Miedo porque esos mismos irresponsables son quienes aspiran a gobernar el país en el futuro. Miedo porque sus tácticas me parecen desleales, deshonestas y sencillamente vergonzosas.

Forges, como siempre, da con la explicación a todo esto. El PP, que durante tanto tiempo ha acusado al Gobierno de crear cortinas de humo para que no se hablara de ciertas cosas (desde el Estatuto catalán a la crisis económica, pasando por la negociación con ETA), se ha convertido en todo un experto en la materia. Con un máster acelerado, ha conseguido la perfección (cosa que no se llevará mi aplauso porque desprecio esa forma de actuar). En este país se habla de lo que quiere el PP y con el punto de vista que quiere el PP. Quien habla de lo que ellos no quieren o lo hace en términos críticos hacia ellos es porque les persigue y busca, lisa y llanamente, su aniquilación. Me preocupa que cale esta realidad alternativa que nada tiene que ver con lo que yo veo. Porque o tengo un problema yo o lo tiene demasiada gente. Tengo ejemplos de sobra, ahí van tres.

Desde que María Dolores de Cospedal lanzó esa irresponsable (porque se hizo sin pruebas y poniendo en tela de juicio este Estado de Derecho que tanto dicen defender) acusación de que el Gobierno espiaba al PP de forma ilegal, se ha difundido la idea de que el Ejecutivo socialista estaba persiguiendo a los populares, que utilizaba a los jueces y fiscales para esa tarea. La gente se lo ha creído en buena medida. O no ha creído conveniente rebatirlo. Qué malos eran los socialistas. Que delincuentes. Que deshonestos. Sale ayer el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y revela que de las 730 causas que tiene abiertas la Justicia para investigar corrupción política 264 son contra miembros del PSOE y 200 contra el PP. Pues vaya birria de persecución al PP. Como dicen los periodistas que están arruinado esta profesión, no hay que dejar que la realidad estropee un buen titular.

Y así seguimos, como lo demuestra el segundo ejemplo. Resulta que el PP compró durante los últimos tiempos de su mandato en Moncloa un sistema de escuchas policiales que se conoce como Sitel. Como el PP sabe que no tiene fundamento alguno (de lo contrario, ya habríamos visto las pruebas) en sus acusaciones de espionaje, ahora arremete contra ese sistema, al que ha llegado a calificar de ilegal (¿por qué demonios lo compraron entonces?). Esta irresponsable postura ha encontrado rápido eco en procesos de importancia. El considerado como máximo capo de la mafia rusa en España ha pedido que se anulen las escuchas que se le practicaron con este sistema... siguiendo los argumentos del PP. Es tranquilizador que frases y políticas irresponsables se conviertan en argumento para delincuentes. O piratas (pero del Alakrana mejor no hablo porque estoy seguro de que soltaría posiciones demasiado incorrectas políticamente hablando).

Llegamos al tercer caso. ¿Recordáis todo lo que se dijo de la famosa asignatura de Educación para la ciudadanía? De "catecismo socialista" llegó a tacharla Mariano Rajoy desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, nada menos. Y resulta que quienes no tienen reparo alguno en manipular a los niños son otros. Ana Botella, que además de ser concejal en el Ayuntamiento de Madrid es la esposa de un ex presidente del Gobierno, ya nos deleitó hace años con sus explicaciones políticas y sociales aplicadas a cuentos infantiles. Ahora vuelve con la segunda parte. Y sus apostillas no tienen precio. Bueno, sí, tienen el precio de ponerte de una mala leche increíble ante el ejercicio de adoctrinamiento que suponen y ante el recuerdo de las acusaciones que se lanzaron en su momento por la implantación de una asignatura que, mejor o peor, se imparte en toda Europa.

Sigo aspirando a que este país este gobernado por gente honesta y capaz. Pero como por lo visto lo que toca es elegir entre incompetencia e irresponsabilidad, prefiero quedarme con la incompetencia. A quien no sabe se le puede enseñar. Contra quien quiere emponzoñarlo todo sólo cabe el recurso del pataleo. Y con escasísimas posibilidades de éxito. Ya sabéis, digama que algo queda. Y mejor si puedes hacerlo sin dar explicaciones, pruebas o alternativas. Eso lleva a La Moncloa. Fijo.

domingo, noviembre 15, 2009

Sarkozy y sus cosas

No soporto a Nicolas Sarkozy. Tampoco a Silvio Berlusconi, pero creo que sobre el dirigente italiano hay cierta unanimidad en tener una opinión negativa y, en cambio, sobre el político francés parece haber división de opiniones. Ya he perdido la cuenta de los escándalos, polémicas y absurdeces en que se ha metido este hombre (y ni siquiera cuento entre ellas que se haya casado con una cantante y modelo, lo que ha banalizado bastante su labor político o, al menos, la visión que de ella dan los medios de comunicación).

La última ha sido su prodigiosa relevación de que él (menos mal que no sólo él) derribó el Muro de Berlín. En Francia se lo están pasando pipa con esta afirmación, y los fotomontajes del dirigente galo en acontecimientos históricos (se le ve siendo miembro de los Beatles o recogiendo la copa del Mundial de fútbol que Francia ganó en 1998) se propagan a la velocidad del ADSL. Hay que tener un ego del tamaño del Gran Cañón del Colorado para hacer algo así. No es que Sarkozy sea único en ese terreno, claro, pero sorprende la torpeza de decir algo que tan fácilmente se puede demostrar como falso.

Todavía está fresco su intento de lanzar la carrera política de su hijo de 23 años antes incluso de que finalice su carrera universitaria (¿qué se habría dicho por estos lares si Zapatero hubiera hecho algo parecido?). Y me acuerdo de cuando se le retocaron digitalmente los michelines, como si fuera una modelo, en las fotos de unas vacaciones. O cuando se hizo público que en su visita a no recuerdo qué empresa se seleccionó a los trabajadores que iban a salir con él en las fotos en función de su altura, para que ninguno sobresaliera por encima de Sarkozy.

O de comentarios tan oportunos como cuando dudó de la inteligencia de Zapatero o califico de "gentuza" a los jóvenes que protagonizaron disturbios en 2005. ¿Y qué decir de aquella rueda de prensa que dio con aspecto de estar borracho tras una reunión del G-8? ¿O cuando se levantó de una entrevista en el programa 60 minutos de la CBS llamando "imbécil" a la periodista que le hacía las preguntas porque no le había gustado una de esas cuestiones?

Ah, lo que ha perdido España por que Sarkozy naciera en Francia...

lunes, noviembre 09, 2009

Escribo, luego existo

A estas alturas de la película, supongo que no asombraré a nadie si proclamo lo muchísimo que me gusta escribir. "Claro, idiota, tienes no sé cuántos blogs", estaréis pensando algunos. El caso es que escribo estos blogs, sí, pero no sólo escribo aquí. Aunque todos esos espacios tienen un enlace en la columna que tenéis a vuestra derecha, seguro que muchos no los conocéis. Por eso, me voy a tomar la libertad de introduciros a dos de los lugares en los que dejo de vez en cuando palabras juntadas por mí, por si os apatece daros una vueltecita por allí.


¿Qué es El Infrecuente? La primera definición que uno encuentra al entrar es "sobre las combinaciones no aleatorias de letras manchando papel". Suena bien, suena original, suena diferente. La segunda definición, si uno navega un poquito por entre sus páginas, es que se trata de un lugar que propone "alternativas de lectura". Yo creo que es un lugar en el que personas que adoran leer os van a contar lo que han sentido leyendo. Y no se me ocurre nada más bonito después de leer un buen libro que compartir esas sensaciones, esas emociones, esos recuerdos. Mi contribución, por ahora, se ha centrado en el mundo del cómic, pero poco a poco espero enriquecer ese precioso sueño que es El Infrecuente.

No he tenido nada que ver en la creación de esta web, pero me hace una ilusión tremenda escribir en ella. ¿Por qué? Además de por la simple ilusión que me genera siempre escribir, por la persona que me lo propuso. Porque es alguien que ama la literatura y porque valoro mucho sus opiniones en éste y en otros muchos terrenos. Y cuando alguien así cree que puedo aportar algo a una web así, más me vale estar a la altura. En este extraño mundo que es el del periodismo, en el que parece que para sobrevivir es necesario clavar puñaladas en la espalda, conspirar contra quienes te rodean y despuntar más que nadie, que alguien te proponga sumar tus letras a las suyas y a las del resto de sus compañeros es algo que me llena de alegría.

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Suite 101 es una historia totalmente diferente. Aquí puede apuntarse cualquiera que supere la selección que hacen en la web (si alguno se anima, espero que me avise para poder leerle). Aquí la libertad temática es absoluta, se puede escribir de todo y con cualquier enfoque. Por ahora he escrito mucho de fútbol, bastante de cine y de cómic, y algo de otras cosas como sociedad y música. Espero ir ampliando temas poco a poco. Por descontado, acepto sugerencias de todo tipo, porque al fin y al cabo lo que uno quiere cuando escribe es que la gente se interese por lo que se escribe.
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En un mes, y con 24 artículos publicados (aquí los tenéis todos; cuatro de ellos han conseguido la distinción de Los favoritos de la redacción), he conseguido más de 1.600 visitas. ¿Pocas? Valoro muchísimo cada una de ellas, siempre hace ilusión que alguien se detenga en lo que uno escribe. Y si os gusta lo que habéis leído podéis dejar vuestras impresiones en los comentarios. Pero con leerlo vale. Cualquiera de las dos formas es bienvenida.
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Y llegamos a los blogs. No me va mucho esto de conmemorar efemérides propias, pero el mes pasado cumplí tres años en este maravilloso mundo de los blogs. En ese tiempo (además de encontrar a personas increíbles, algunas a las que he conocido en persona y otras a través del mail), he escrito más de 1.400 entradas en los cuatro que tengo abiertos aunque casi tendría que decir tres, porque el último lo tengo abandonadísimo. En el que más lo he hecho es en Corazón Txuri Urdin. He conseguido, en total, casi 140.000 visitas. En número vence el mismo blog, pero de media por entrada gana éste, Un Mundo Peculiar. Mi tope diario está en las 299 personas que entraron aquí una vez. Seguramente esas cifras no son nada relevantes en este mundo de Internet en el que vivimos, pues hay incontables páginas y blogs que reciben más tráfico que el mío.
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Pero como yo no escribo para ser más que nadie, eso no me importa y valoro cada una de esas visitas, cada persona que gasta parte de su tiempo en entrar aquí y ver qué he escrito. No me importa que me visite sólo gente que esté plenamente de acuerdo conmigo y me haga la pelota, ni mucho menos. Y tampoco me quita el sueño tener el blog visualmente más espectacular. Veréis que, dado que no soy ningún genio de la informática, estos blogs son bastante simples y no cuentan con demasiados adornos. Lo que quiero es que quien pase por aquí se sienta cómodo, interesado por lo que escribo y dispuesto a aportar su valioso punto de vista. Por eso, aunque no me voy a hacer millonario ni con El Infrecuente, ni con Suite 101, ni con estos blogs, sigo escribiendo. Luego existo.

jueves, noviembre 05, 2009

Esto es periodismo y lo demás son tonterías

Sin más preámbulos, tres claros ejemplos del estado en que se encuentra el periodismo en España.


Así nos explicó Marca el acuerdo parlamentario para equiparar los impuestos que pagarán a partir del 1 de enero los futbolistas que vengan del extranjero con los que efectivamente ya pagan los futbolistas españoles. Es decir, que estemos a favor o en contra de la medida, lo que supone es eliminar a España de la lista de paraísos fiscales para los deportistas de élite. Mira que he leído titulares partidistas, tendenciosos, surrealistas y sencillamente falsos, pero éste me impresionó. Y seguro que no me impresionó sólo a mí. Al poco tiempo de publicarse semejante noticia, la web de Marca decidió rectificar el titular, sin tocar una sola coma de la información. ¿Llamó alguien para pedir la retirada de dicho titular? ¿Se publicó acaso sin la autorización de los mandamases del periódico, que se tiraron de los pelos al verlo? Todos los que hemos pasado por una, ya sabemos que hay cuestiones que, o las vives en primera persona, o se quedan para siempre en una redacción...

El subconsciente es malísimo a la hora de escribir noticias. Por eso es importante que se las revise alguien antes de ser publicadas, porque a uno se le pueden escapar cosas al escribir y no ver semejantes barbaridades al repasar lo escrito. Que motes ponemos todos a mucha gente y hay veces que no nos damos cuenta de que los hemos soltado en público. Y es que, con la que ha caído en el PP, ver que la web de Telemadrid (como todo el mundo sabe, emisora bajo el control del Gobierno autonómico de Esperanza Aguirre) se refiere al futuro presidente de Caja Madrid como "Podrido Rato" tiene su aquel. Telemadrid ya ha rectificado la nota de prensa en la que se cometió el ¿error? mencionado. La noticia la vi en 20 minutos por la mañana. Lo curioso es que este periódico cambió la explicación inicial de Telemadrid. Antes venía a decir algo así como que la cadena le quitó importancia y dijo que se le habría colado a alguien. Ay, esos teclados traicioneros, esas llamadas cruzadas para pedir rectificaciones y esos secretos inconfesables de fondo...

Mi preferida para el final. Todavía no he superado el shock de ver cómo una radio de Prisa le ha dado un Ondas a Jorge Javier Vázquez, destacando además la frescura que ha traído a "un género polémico" como es la crónica rosa. El shock viene por el reconocimiento a lo que el común de los mortales llama "telebasura", porque venga de quien tantas veces se ha jactado de no abordar ese tipo de prensa y por el sujeto en cuestión al que se ha querido premiar. Al recogerlo, el presentador en su día de Aquí hay tomate y en la actualidad de Sálvame, declaró lo siguiente: "sólo me falta presentar un Telediario; de aquí a tres años quiero hacerlo y además el de las nueve de la noche". Eso lo dice el mismo que el viernes pasado, el día 30 de octubre, le dijo lo siguiente a una invitada: "A mí no me importa que sea verdad lo que me cuentan aquí". Visto lo visto, da la sensación de que pensar en los términos en los que se expresó Jorge Javier Vázquez es un buen requisito para presentar un telediario...
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Ya lo he dicho muchas veces, pero no me canso de repetirlo: el periodismo ha muerto, ¡viva el periodismo!

lunes, noviembre 02, 2009

Conversación

Salía yo a la calle esta mañana con un doble propósito, probar funciones de mi cámara hasta ahora desconocidas para mí y acercarme a la biblioteca en busca de alguna lectura interesante y algún DVD para ver. Al llegar a la biblioteca, y viendo que la luz solar era propicia, ambos intereses confluyeron y decidí sacar algunas fotos al edificio en cuestión. Estaba yo revisando las imágenes tomadas cuando una mujer sale de la biblioteca y da comienzo la siguiente conversación.

- ¿Por qué le haces fotos a la biblioteca?
(Ni "hola", ni "buenos días", ni "perdona, me gustaría hacerte una pregunta. La conversación comenzó literalmente así)
- Por nada especial, estoy probando la cámara.
- Es que es un edificio muy famoso.
(Lo cual es entonces una respuesta muy probable para la pregunta que me formuló, ¿no...?)
- ¿Ah, sí?
(La mujer prosigue su camino sin despedirse y sin dar signos visibles de que la conversación ha terminado. Cuando está dos pasos por detrás de mí, se da la vuelta de nuevo y la reanuda como si nada)
- ¿Eres arquitecto?
(Me giro, claro, que hablar de espaldas me resulta algo incómodo. Raro que soy, ya véis...)
- No, soy periodista.
(Se da la vuelta y sigue andando. Dos pasos más y, sí, habéis acertado, se da la vuelta de nuevo)
- Es que tengo prisa y no me puedo parar a contarte cosas de este edificio. Pero que sepas que es famoso.
- ¿Ah, sí?
(Sí, me repito, pero como no me sé la historia y ella no me la contaba, mis respuestas estaban bastante limitadas)
- Sí, muy famoso.
- Bueno, pues investigaré.
(Una vez más, sin despedida alguna, la mujer reanuda su plan original... y como no podía ser de otra forma, retoma la conversación contra todo pronóstico una vez más)
- Ya me gustaría saber qué investigas.

Y ante esa afirmación, me quedé sin respuestas posibles. Lamento decir que no investigo nada en concreto, que las fotos que le saqué a mi biblioteca no forman parte de un elaborado estudio sobre la arquitectura municipal madrileña y que, como le dije a esta buena señora al comienzo de esta surrealista conversación (¿existió de verdad o fue un sueño extraño...?), sólo estaba probando mi cámara.

lunes, octubre 26, 2009

La corazonada sigue viva... en Caja Madrid

¡La corazonada de Madrid 2016 sigue viva! La foto está tomada el pasado jueves en una de las oficinas de Caja Madrid del centro de la capital. La pegatina en cuestión está bien visible en su acristalada puerta principal. Y, claro, uno no sabe cómo tomárselo. ¿Será que esas pequeñas revueltas de Río de Janeiro que acaban con helicópteros derribados y unos cuantos muertos le dan todavía posibilidades a Madrid de ser sede olímpica? No parece probable, no, que si algo caracteriza al COI es su tozudez, y ya que nos tumbó la candidatura no veo yo que den marcha atrás y nos concedan ahora los Juegos. Ni aunque arda Río.

¿Será entonces que están tan ocupados en Caja Madrid por asumir los cuchillos volando que hay entre los dirigentes del PP por el control de la entidad bancaria que no tienen tiempo de quitar la pegatina? Hombre, yo entiendo que eso distrae lo suyo, que si Aguirre quiere un presidente, que si Rajoy otro, que si Gallardón dice que decida Rajoy, que si Aguirre le dice que no puede hacerlo por ley, que si Cobo dice que lo de Aguirre y los suyos es "de vómito", que si Aguirre le quiere echar del partido, que si Rajoy calla (qué raro, si eso no lo hace nunca...). Pero no creo, ¿no? Seamos serios, al pobre mandado que tiene que retirar la pegatina, poco le importan los tejemanejes del poder, porque al final no va a oler ni un euro.

¿Será entonces que ese carácter español de dejar las cosas abandonadas por mucho que hayan caducado o pasado de actualidad es el que ha llevado a no retirar todavía esta pegatina? Sí, no sé por qué, pero me da que ésta y no otra es la explicación de que la pegatina siga ahí. La misma, supongo, que me lleva a ver en el Metro de Madrid carteles de películas estrenadas cuatro o cinco meses atrás. O la misma que lleva a mi servicio técnico a tomarse su tiempo para contestar a mi aviso de que la antena no funciona. O a mi compañía telefónica a no contestar mi queja. O a cierta distribuidora a tardar ocho meses en mandarme una película ganada por el sudor de mis puntos, y a decirme ahora que la espera antes de final de año. Ay, maldita desidia...

viernes, octubre 23, 2009

"Diversión inofensiva"

Éstas son tres viñetas del número cuatro de la serie de Power Girl que está editando ahora mismo DC Comics. La heroína (la rubia), en su identidad civil secreta, va al cine con una amiga menor de edad (la morena). A la salida, mantienen este diálogo.

"- No me ha gustado. Para nada. Era muy sangrienta y violenta, y había chicas desnudas por ahí corriendo. ¿Por qué no escogiste una peli romántica?
- Me encantan las pelis de terror, especialmente las pelis de terror más duras, no las que edulcoran para la audiencia adolescente.
- ¿Ésa era edulcorada?
- Sí, no puedo llevarte a una peli que tenga la calificación "R"... Bueno, sí podría pero he preferido no hacerlo.
- Me alegro. Creo que cosas como esa sólo animan a las personas a comportarse de forma violenta las unas con las otras.
- Creo que piensas demasiado. Todo era falso y diversión inofensiva... Te lo he dicho, miembros de goma y jarabe como sangre".

En España le acaban de dar la calificación "X" a la sexta entrega de Saw. "X" es más restrictiva que la "R" americana, ya que impide que se exhiba la película así calificada en salas convencionales. Vi la primera película de Saw hace ya algunos años y no me gustó, pero no precisamente por su violencia. Sobra decir que no he visto las cuatro siguientes entregas y que Saw VI no estaba en mis planes tampoco. Pero de ahí a entender que se le dé la calificación "X" va un trecho largo. No lo entiendo porque no soy capaz de entender esa clase encubierta de censura, la misma por la que tardaron décadas en ver El exorcista en el Reino Unido. La que trata al espectador como si fuera un autómata que va a repetir en la vida real lo peor de lo que ve en la pantalla.

Se entiende de la prohibición que Saw VI hace apología de la violencia. ¿Las cinco anteriores entregas no la hacían? ¿Qué ha cambiado desde el estreno de las anteriores además de la ministra de Cultura y el director del Instituto de Cine? Si se entiende que en Saw VI se hace apología de la violencia, ¿no sería lo mismo en otras películas de psicópatas y asesinos en serie? ¿Tarantino no hace apología de la violencia en sus películas? ¿Qué tiene de diferente Estados Unidos para que entiendan estas películas como "diversión inofensiva", como se dice en los bocadillos de estas viñetas, y pongan su fe, más que en la restricción absoluta, en el sistema de calificación y en la inteligencia del personal para ver o no ver aquello que uno quiera (o que los padres decidan)?

Al organismo encargado de calificar las películas para su exhibición en España, el Instituto de Cine, dependiente del Ministerio de Cultura, habría que recordarle un par de detalles interesantes. Dicen que la gente no va al cine. Pues a los 800.000 espectadores que ha tenido de media esa saga en España les han privado de su opción preferida para este fin de semana... con lo que muchos se la terminarán descargando de Internet (y lo llamarán piratería). Dicen que la industria del cine (y espero que con eso no sólo se refieran a las películas españolas, sino a todo el conjunto de distribuidoras y exhibidores) está en peligro. Pues le acaban de cercenar cuatro millones de euros de recaudación que podría haber conseguido esta película.

Y para terminar de rematar la jugada maestra del Ministerio, resulta que tienen un mes para estudiar el recurso que ha presentado la distribuidora. Un mes. A Clint Eastwood, con lo rápido que trabaja, casi le daría tiempo en ese mes a rodar otra película para estrenarla en lugar de Saw VI. ¿Quién tiene que estudiar ese recurso? ¿A qué va a dedicar esa o esas personas el próximo mes de su vida laboral? ¿De verdad que no van a tener tiempo de estudiar el recurso? ¿Se creen que somos idiotas? Vale, obviad esa última pregunta, sí creen que somos idiotas. Y bienvenidos al maravilloso entremado burocrático que hace la vida un poco más difícil a todo el mundo.

domingo, octubre 18, 2009

Manifestándome

Vayan por delante dos ideas. La primera, que no me gustan las manifestaciones. Creo en ellas como derecho, pero no son para mí. Las veo siempre desvirtuadas, oportunistas, dirigidas, poco claras y menos efectivas. La segunda idea es que aquí no me voy a meter en el tema de fondo de la manifestación estrella de ayer y que, por descontado, no pretendo descalificar a quien salió a la calle en defensa de sus ideas. Dicho esto, siento la obligación de hablar de la manifestación de ayer en Madrid porque hay demasiados detalles que me chirrían, como persona, como ciudadano, como votante y como periodista.

Lo primero es que creo que fue un engaño. En el manifiesto en el que se convoca, en el que no hay ninguna referencia a la actual ley, se explica claramente que se trata de una protesta contra la reforma de la ley del aborto que ha aprobado el Gobierno para su envío al Parlamento. Mentira. Es una manipulación. Y no lo digo yo. Lo dice el principal convocante de la manifestación, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia. "Una sociedad sana y humana no puede convivir con una ley permisiva del aborto, ni con la actual, ni con la anunciada, ni con ninguna", afirmó ayer. Luego la manifestación no era contra la ley del aborto, sino contra el aborto. Es un matiz demasiado importante para ser obviado.

Eso es así si tenemos en cuenta la materia de la que trataba, pero creo que no se puede tener la ingenuidad de desligar esta manifestación de la situación política general. Y hubo gente en la manifestación que así lo confesaba abiertamente, "Muchos venimos también para protestar por cómo gobierna Zapatero. Hay millones de parados y muchas familias lo están pasando fatal. No entiendo por qué no nos quejamos más", dijo una mujer llamada María Isabel Espada. Es decir, que en la manifestación podía haber votantes socialistas que no estén de acuerdo con el aborto y a quienes se ha contabilizado como persona en contra del Gobierno. Eso es falsear la realidad. Como prueba de las inteniones de la manifestación, muchas pancartas hacían alusión a dirigentes políticos del actual Gobierno (algunas, por cierto, de tan mal gusto que se descalifcan solan y aumentan el peligro de que haya gente que repudie a todos los manifestantes por culpa de algún insensato). Fue una protesta tan social como política.

Y esto queda claro también por la presencia de destacadísimos dirigentes del PP. El principal partido de la oposición falsea también la realidad. Oficialmente, no apoya la convocatoria (¿por qué?). Pero muchos de sus nombres principales allí estuvieron. ¿Acudió José María Aznar o acudió el ex presidente del Gobierno? ¿Acudió María Dolores de Cóspedal o acudió la secretaria general del PP? ¿Acudió Esperanza Aguirre o acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid? Su negativa a apoyar la marcha con todas las letras y todas las consecuencias y la presencia al mismo tiempo de tantos de sus miembros relevantes es un engaño más a la sociedad. Una mentira electoralista, que pretende no ofender a los votantes más conservadores ni cerrar la puerta a votos más de centro. Lo que, hablando en plata, es una manipulación.

Gracias a las hemerotecas y aunque a mucha gente le dé igual, las palabras no se las lleva ya el viento. "O hay un Gobierno del PP, o hay una coalición de pancarteros, de Zapatero, de comunistas e independentistas", proclamó Aznar en un mitin de la campaña electoral antes de las generales de 2004. Aznar ayer llevó la pancarta. Esa es la más evidente contradicción entre el Aznar de hoy y el de 2004, pero no la única. No me puedo cansar de recordar que llegó a convertirse en presidente del Gobierno con los votos de CiU y PNV (¿eran ya entonces independentistas?). Pero también se puede desviar la mirada al presente. De cumplirse las previsiones, el PP votará con todo el placer del mundo en contra de los presupuestos de este año junto a CiU, ERC, IU y Nafarroa Bai. ¿Y con quién pactaría el PP en caso de ganar las próximas elecciones generales y hacerlo sin mayoría absoluta? De eso nadie dice nada. Ya encontrarán excusa en su momento.

También es interesante resaltar que, dado que la manifestación era contra el aborto, la presencia de Aznar o Esperanza Aguirre es una inmensa hipocresía. Este es el comentario más frecuente, porque es el más sencillo. ¿Cómo pueden protestar personas que han pasado por el Gobierno y no han tenido las creencias o los arrestos necesarios para modificar aquella Ley? Había gente en la manifestación que no dudaba es destacar esa contradicción, y eso les honra. No creo que pueda valer la explicación que dio Aznar, que salía a la calle en contra de la reforma propuesta, porque mucha gente no estaba allí por eso (y me remito de nuevo a las palabras de Benigno Blanco). El ex presidente, como en demasiadas ocasiones, demuestra que no tiene sentido de Estado, que le importa más autoreivindicarse y morder al rival político que la convivencia o el futuro de su país, ese que tanto dice defender pero al que no duda en atacar cada vez que sale de él.

El número de manifestantes también me llama la atención por muchos motivos. Tiendo a desacreditar las iniciativas de este tipo que inflan con descaro y sin pudor la cifra de asistentes. Es muy fácil proclamar a gritos un número. Aunque, también, sea mentira. Los organizadores hablan de dos millones. La Comunidad de Madrid, de 1,2 millones. El País calcula 265.300 personas. La Policía habla de 250.000. Y EFE difundió la cifra que le dio la empresa Lynce: 55.000 personas. Ni los organizadores, ni la Comunidad de Madrid, ni la prensa tiene la necesidad de controlar a las personas. Tiendo, por tanto, a creerme a la Policía. Y a dudar de la buena voluntad y las intenciones de quien se inventa la presencia de 1.750.000 personas. La opinión de una persona, si está razonada, cuenta para mí mucho más que la de una masa.

Las grandes cifras han llevado a muchos, organizadores y periodistas (El Mundo siempre a la cabeza), a decir que el Gobierno no puede permanecer ajeno a lo que le dice tanta gente. Ojo con el peligro que tiene esa afirmación. Ayer se celebró otra amnifestación, en San Sebastián, donde decenas de miles de personas protestaron por las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga y otros destacados dirigentes de la izquierda abertzale radical al servicio de ETA. Si también a ellos les tenemos que hacer caso, hay que liberar inmediatamente a gente que la Policía considera terroristas. Si hacemos caso a las manifestaciones independentistas por su número, a lo mejor hay que plantearse ya lo quempiden. Pero, aquí como en casi todo, es fácil lanzar proclamas que aplicaremos sólo cuando convenga a quien las hace.

jueves, octubre 15, 2009

Burócratas



En los últimos meses he descubierto las interioridades del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, me he peleado con amables comerciales y empleados de un operador telefónico cualquiera y me he visto atrapado entre mi operador de televisión digital, mi comunidad de vecinos y el servicio técnico con el que ambos tienen un contrato firmado. A eso añado las historias relatadas por una amiga, tras sufrir dos robos en menos de un año, para solventar problemas como la sustracción del móvil, el DNI o la tarjeta sanitaria. Ante la comprobación, que no descubrimiento, de que hay gente nacida para agravar aún más los problemas y no para solucionarlos, me ha venido a la memoria esta portentosa e inolvidable escena de Las doce pruebas de Asterix.

Vaya dedicado este vídeo a todas aquellas personas que, desde una ventanilla, un mostrador o un puesto teléfonico, se dedican a hacer imposible la vida de la gente, a hacer que problemas cotidianos fácilmente solucionables parezcan la escalada del Everest, a tocar las narices del personal por el simple placer de hacerlo y a quienes ocupan un puesto de trabajo pero jamás sabrán lo que es desempeñar de verdad ese trabajo. A todos ellos, sólo puedo desearles que acaben como los burócratas a los que Asterix, el gran Asterix, sí supo cómo vencer. Yo, de momento, sigo peleando y de vez en cuando consigo alguna victoria. Pírrica, pero victoria al fin y al cabo...

miércoles, octubre 14, 2009

Terror

Terror. Eso es lo que siento cada vez que veo en la televisión algún programa que decide hacer el experimento de evaluar los conocimientos históricos, culturales y sociales de chavales de instituto. No porque no sepan alguna cosa, algo que no tiene la mayor importancia porque todos tenemos lagunas, olvidos o materias que no dominamos. En realidad, el terror viene de la más absoluta carencia de las nociones más básicas de la realidad en la que viven. De la más absoluta falta de interés por conocer el mundo que les rodea. De la nula curiosidad que tienen por las cosas. Y, sí, ya sé que no se puede etiquear de incultos bárbaros a todos los jóvenes, pero me sigue pareciendo un drama que chicos supuestamente formados e inteligentes desprecian de esta forma el conocimiento.

En el primero de los programas que vi, preguntaron a una serie de jóvenes sobre el Día de la Hispanidad. Nadie sabía que lo que se celebraba era el descubrimiento de América. Uno razonaba, espero que en un tono de broma que yo no capté, que en lugar de celebrar el viaje al nuevo continente de un italiano podríamos colocar esa festividad en el día que España ganó la Eurocopa de fútbol (y digo yo, ¿sabrá el chaval en cuestión que en 1964 ganamos otra...?). Lo más dramático de este primer programa fue cuando le preguntaron a una chica cuándo se descubrió América y empezó a decir "mil... novecientos... cuarenta y dos... No, mil ochocientos cuarenta y dos". Creo que ahí tuve que apagar la televisión. Mi ingenuidad no estaba preparada para escuchar lo que podía seguir a semejante barbaridad.

En el segundo programa, les planteaban diez preguntas sobre diversas materias a un grupo de chavales, de uno en uno y por separado. Cuestionados sobre quién escribió el Quijote, casi nadie lo supo. "Sé que empieza por 'V'", dijo una chica, mientras que otro recurría al consabido "lo tengo en la punta de la lengua" que casi todos hemos utilizado alguna vez para disimular la más absoluta de las ignorancias. Les preguntaron por el nombre del ministro del Interior. Las respuestas fueron de lo más variado: Rajoy (al menos lo fue en su día, pero me da que no estaba esa etapa en la mente de quien respondió su nombre), Camps (¡¿?!), Esperanza Aguirre (¡¡¿¿??!!) y "Zapatero, ¿no...?". Se les pidió que dijeran quienes (sí, quiénes) fueron Ortega y Gasset. Sólo uno pilló la trampa.

Creo que nunca he llegado a estudiar la Guerra Civil, siempre se acababan los cursos antes de que llegáramos a una parte tan avanzada de los programas. Y he comprobado que, hoy en día, es posible que le suceda lo mismo a otros chavales. Sólo así se puede explicar que tengan su capacidad de asimilación de la Historia tan distorsionada como para decir que aquel conflicto bélico empezó en 1975 o que una chica tenga la osadía de responder al entrevistador pidiéndole que le aclare "cuál de las dos" guerras civiles es el objeto de su pregunta.

Una de televisión. ¿Quién es Jaime Cantizano? Como la del equipo en el que corre Fernando Alonso, esa casi todos la acertaron. Pero justo esa pregunta es la que más terror me produjo. Una chica dijo, entre numerosas pausas dubitativas, que era "el representante de la Casa Real en televisión". Si me leen en Zarzuela, ruego me digan dónde puedo mandar el currículum para desempeñar ese cargo. Lo dicho, terror. Porque creo que el terror que me produce ver a alguien pensar que Valladolid está en el terreno ocupado por Tarragona o Córdoba, o que les dé igual decir que Chávez es el presidente de Cuba o Argentina ("es el que le dijo al Rey lo de por qué no te callas", dijo otra, tergiversando la realidad mejor que una televisión autonómica...) es algo que tengo más o menos superado.

Según he ido escribiendo esta entrada, mi terror ha ido creciendo...

domingo, octubre 11, 2009

Rojos peligrosos

Qué coincidencia tan interesante. Cuando la Justicia italiana decide que el primer ministro italiano no tiene la capacidad de crear una ley para que no se le pueda juzgar, resulta que unos cuantos "jueces rojos" están persiguiendo al pobre Silvio, según nos explica el propio Berlusconi. Si es que estos jueces rojos no tienen ni idea. ¡Cómo no apreciar ese portento de movimiento político! En cuanto llego al poder, promulgo una ley que me garantice inmunidad... y van y dicen que eso no se puede hacer. Qué insensatos. Claro, si es que son rojos, ¿cómo van a entenderlo? "Viva Italia, viva Berlusconi", dijo el angelito al final de un discurso en el que también dijo que "menos mal que está Silvio" para salvar al país.

La modesta y moderada reacción de Berlusconi me recordó al primer argumento detrás del cual se escondió Rajoy cuando nació el caso Gürtel. Nos recordó que Garzón, el juez que inició el oleaje, "es socialista". Rojo, socialista... tanto da. Todos peligrosos al fin y al cabo. Luego Mariano se lió un poco y tachó de "fascista" a todo aquel que se dedicara a acusar a miembros de su partido de cualquier cosa. Ahora resulta que la trama de corrupción se extiende y él pide "indiferencia". ¿La de los jueces para no investigar? ¿La de los dirigentes de su partido para seguir llevándose pasta, coches, relojes y trajes? ¿O la de los ciudadanos para seguir en la más absoluta de las ignoracias? Lo mismo da. La media docena de argumentos que hausado el PP para defender lo indefendible han ido cayendo. Hay corruptos. Y parece que se les puede pillar. Aleluya.

Pero no pasa nada. Puede que quienes se sienten perseguidos por los rojos tengan razón. Sí, sí, puede que sí. O al menos que la mayor parte de la gente crea que tienen razón, que para el caso es aún peor. Berlusconi no deja de ganar elecciones en Italia, no importa cuan escandaloso sea su último escándalo, judicial, sexual, diplomático o judicial. Camps tiene una mayor absoluta brutal en la Comunidad Valenciana y las encuestas le prometen una ventaja aún mayor en caso de que se adelantaran las elecciones. Igual que a Rajoy su victoria en las generales. Y, claro, uno no deja de pensar que tenemos lo que nos merecemos...

martes, octubre 06, 2009

La ignorancia lleva al desprecio (2)

Han llegado ya las explicaciones "con la atención y el respeto debidos" que había prometido Vicente Molina Foix a quienes no fuimos capaces de entender su furibundo e injustificado ataque contra los dibujos animados y el cómic en un artículo que publicó en la revista Tiempo hace un par de semanas. Y han llegado en una segunda columna en las páginas de la misma revista. Reconozco que esperaba otra cosa, supongo que porque mantengo cierta ingenuidad en los debates y nunca pienso que alguien defiende algo sin motivo. Y es que cuando uno lee o escucha a alguien, normalmente de cierto prestigio, soltar algún improperio contra un tercero, espera encontrar alguna justificación, alguna explicación, algo que motive el razonamiento posterior. En el primer artículo no la había, y en este segundo tampoco. Es más, de alguna forma, Vicente Molina Foix pretende ahora situarse como el agredido en este caso, cuando es él quien ha iniciado una polémica absurda e injustificada.

Decía Vicente Molina Foix en su blog que quería responder a quienes le hicieron críticas razonadas. Y, sin embargo, ha contestado a todos los demás, como deja claro con el título de su réplica: Fobias y amores locos. Ha respondido a los fanáticos que le insultaron, no a quienes pidieron educadamente una explicación. "Escribo, por desgracia, para una minoría, pues, junto a la legítima argumentación razonada de una queja o un rechazo a mi texto, lo predominante en esas ofendidas reacciones ha sido la expresión de un grotesco fanatismo propio de secta de iluminados", dice en este segundo artículo. La única interpretación que puedo hacer de esta arranque de su nuevo comentario es que he caído en la trampa. Además de buscar un motivo, cuando leo algo como el artículo original me planteo si merece la pena responder, si en mi intento de aclarar cuestiones no estaré en realidad cayendo en la provocación de quien intenta crear una polémica falsa y estéril, y hacer que su nombre se pronuncie. Aunque sea rodeado de insultos.

Y, sí, tengo la sensación de que eso, y no otra cosa, es lo que ha pretendido Vicente Molina Foix. Yo me decanto normalmente por contestar, y más cuando creo que lo que se dice se debe a una ignorancia que puedo ayudar a solventar, porque me gusta el debate serio, sosegado y argumentado. Ni sé de todo ni sé todo de nada, por lo que siempre me es grato escuchar puntos de vista diferentes, incluso discrepantes. Enhorabuena, señor Molina Foix, conmigo ha triunfado. Hablar de su segundo artículo supone reconocerle eso, que he caído en su trampa, que he perdido mi tiempo en intentar encontrar una explicación a algo que no la tenía. La polémica por la polémica, no hay nada más. Porque no encuentro otra forma de entender que no responda a los profesionales y aficionados que rebatieron su pobre argumentación original, y, sin embargo se dedique ahora a ensalzar a amigos suyos que idolatran las historietas o a defender que otros artículos suyos sobre sus particulares gustos no hayan encontrado tanta respuesta como éste.

Lo único que le puedo decir, además de hacerle notar que si ha tenido una respuesta mayoritaria no estaremos ante un arte tan minoritario como decía, es que la crítica a una obra concreta no puede equipararse al desprecio a todo un género o una industria. Por ponerle un ejemplo práctico, el desprecio hacia su columna no va a llevar a nadie a dejar de leer columnistas, igual que quien se haya aburrido con Lolita (no es mi caso, no se alarme) no dejará por ello de leer novelas. Respondiendo a sus incorrectas equiparaciones, le diré también que una cosa es censurar el cine de Kiarostami, y otra muy distinta censurar a sus seguidores. Una cosa es decir que no le gusta Up, y otra muy distinta que le produzca vergüenza que le guste a otros. Una cosa es proclamar que el cómic no le gusta, y otra muy distinta decir que como no le gusta el cómic habría que acabar con todos los reconocimientos que reciba porque a usted le gustan otras cosas, que son las que por lo visto debieran gustarle a todo el mundo. Haga lo que quiera, pero a mí ya no me pilla más. He aprendido la lección.

Hay un detalle que se me pasó por un alto al leer la primera columna. Vicente Molina Foix llama a su sección Visiones. Supongo que, en base a su defensa, escogió ese título por la tercera definición que ofrece la RAE del término visión: "punto de vista particular sobre un tema, un asunto, etc." Visto lo visto, yo prefiero entender que se trata de la quinta: "Creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera". Tenga cuidado con los molinos. O con los Skrulls, por hacerle una referencia a un cómic de esos que me gustan.

martes, septiembre 29, 2009

Subiendo impuestos

La crisis ha conseguido algo que, lo reconozco, me parecía absolutamente imposible: que todo el mundo hable de economía como si realmente tuviera la absoluta certeza y convicción de saber de lo que está hablando. También tengo que admitir, como hago casi siempre que me acerco a estos temas, que mis conocimientos económicos siguen siendo tan poco destacables como antes de esta crisis. El exceso de información, en este caso, no me ha reportado grandes conocimientos ni una mayor comprensión de los sucesos que han hecho tambalearse a todo el mundo. Ahora de lo que se habla es de la anunciada subida de impuestos, y (¿absolutamente?) todo el mundo está en contra. Por motivos ideológicos, no se considera posible que un Gobierno de izquierdas apueste por subir tasas. Por motivos económicos, se apunta que la medida tendrá un efecto contrario al que se busca.

A mí, y perdonadme que insista en que no soy ni mucho menos un avezado economista, la medida no me convence en absoluto. La veo como uno de los muchos bandazos que está dando este Gobierno en esta materia y, además, una medida bastante impopular y muy mal explicada (claro que afecta a las rentas medias, como acaba de reconocer la vicepresidenta económica). Además, con el ambiente político, periodístico y social en el que nos movemos, lo más normal era lo que ya está empezando a suceder, que se creara un estado de alarma generalizada en todos los sectores. Alarma, por cierto, que no comparto en absoluto. Será que no me van las alarmas. No me voy a detener en banalidades como la de un tipo que pretende ser presidente del Gobierno (y que ya tiene la parejita, porque a la famosa niña del debate electoral suma ahora al niño de las chuches; para que luego critiquen a Bibiana Aído, ¡viva la igualdad!), sino en la que parece ser la percepción general.

Se dice que la subida del IVA afectará al consumo. Pero yo no lo acabo de ver tan claro en este caso y menos tal y como se está explicando. En primer lugar, el aumento de los impuestos no tiene por qué repercutir directamente en el bolsillo del ciudadano. Para mí el problema en los precios (además de su relación con los salarios) no está en los impuestos que pagamos y que ya están incluídos en la cantidad final que desembolsamos, sino en el margen de beneficio. Hay empresarios que viven con la soga al cuello, que apenas pueden ganar dinero con su trabajo, atrapados en una interminable cadena de intermediarios o en un abusivo precio de las materias primas. Todo mi respeto para ellos, porque son los que de verdad intentan ayudar. Pero hay otros que viven en la abundancia de unos margenes de beneficio asombrosamente alto y que, además, o no se han visto muy mermados por la crisis o directamente han crecido. Ejemplos hay muchos si se buscan. Un empresario puede decidir libremente bajar el precio de su producto para que al consumidor le cueste lo mismo a pesar de la subida del IVA.

Por otro lado, está la percepción de la gente. Lo dice Javier Ruiz en esta entrada de su blog (que ya me ha convertido en seguidor por la sencillez con la que explica temas que yo no domino en absoluto). Al pagar un producto, la gente no es consciente de que cantidad de su dinero se va a un empresario, a un distribuidor o al Gobierno en forma de impuestos. Ayer ya me vino a la cabeza un ejemplo perfecto para ilustrar esta idea, reforzado ahora por la explicación de Javier Ruiz: la llegada del euro. Creo que todos fuimos y somos conscientes de que, a pesar de que el IPC de la época dijera lo contrario, los precios subieron cuando dejamos la peseta y abrazamos la moneda única. Todos conocemos sobrados ejemplos de bienes y servicios que en su precio sólo añadieron una coma (de 150 pesetas a 1,50 euros).

¿Dejamos por eso de consumir? No, mantuvimos el mismo comportamiento que hasta la fecha, buscando el mejor producto al precio más barato. Como creo que va a suceder cuando suba el IVA. En las pequeñas compras, la diferencia va a ser mínima. Nadie deja de comprar una falda, unos pantalones, un DVD o dos kilos de carne porque en lugar de 30 euros nos cueste 31. Del mismo modo que nadie dejó de comprar en las tiendas de todo a cien a pesar de que pasaran a ser tiendas de todo a 166 con el cambio al euro. Sí estoy seguro de que afectará y se notará con mucha más claridad en las compras más grandes, porque ahí la diferencia por los impuestos sí va a ser fácilmente cuantificable. Pero, claro, entramos en otra dinámica que justificaría la (dudosa) afirmación del Gobierno de que los más ricos pagarán más. Porque quien tiene un millón de euros para pagar un piso enorme en una zona exclusiva puede que tampoco se vaya a sentir demasiado cohibido porque le cueste 200.000 euros más...

Sí me preocupan los pequeños y medianos empresarios, porque a ellos sí veo con claridad cómo les puede afectar esta subida de impuestos. Ellos sí van a notar que sus facturas van a aumentar sin la contrapartida de un mayor beneficio y, además, no van a tener mucho margen para reducir sus precios. Y digo que me preocupan porque las pymes son las grandes generadoras de empleo en España y, como de sobra sabemos todos, el empleo es precisamente el principal problema que tenemos en esta crisis. Es por eso por lo que no comparto la subida de impuestos y donde temo que el Gobierno no haya sido capaz de calibrar sus efectos futuros. Pero habrá que esperar, claro. Primero porque aunque muchos hablen de la subida de impuestos como algo ya instaurado (o se agarren a lamentables argumentos de autoridad como que Alemania los ha bajado, cuando 1) es una promesa electoral de alguien que no tiene mayoría absoluta para gobernar y 2) no se aplicará hasta 2011, cuando se espera que la crisis sea agua pasada), esto no llegará hasta julio de 2010. Y primero hay que aprobar los presupuestos en el Parlamento.

domingo, septiembre 27, 2009

Justicias y propagandas

Leo (sí, digo bien, leo) a Forges un día más y un día más estoy plenamente de acuerdo con él. Me identifico plenamente con el protagonista de su tira de hoy, al compartir enfado y asombro por los casos de corrupción que rodean al PP valenciano y la triste respuesta que se está dando desde donde se debe responder a los delitos. Creo que ya se puede decir sin temor a equivocarme que existe una coincidencia general en que algo oscuro e ilegal hay tras todo el revuelo mediático. Que trama corrupta hay, sin prejuzgar por ello cuán alargada es su mano o a quien afecta. Y digo coincidencia general porque incluso sus protagonistas ponen más énfasis en culpar a otros de que hayan surgido estos asuntos que en desmentirlos. Sin embargo, también estoy convencido de que todo este asunto no derivará en condena alguna a un político. Quizá caiga alguno de rango menor, pero en absoluto salpicará a quienes están al mando. Pesimista que es uno para estas cosas.

Creo que a estas alturas no sorprenderá a nadie que haya un político corrupto. Lo que sí me sigue causando sorpresa es lo que denuncia Forges: la inacción de la Justicia valenciana. Sin que nadie moviera un dedo, se consistió que un juez, el presidente del Tribunbal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Pedro de la Rúa, juzgara a alguien a quien considera "más que amigo", con la absoluta perversión del sistema que eso supone. Él mismo no tuvo la consideración debida a su profesión y su carrera, al decidir que inhibirse le era impensable, pero no hubo recusación alguna, no hubo queja por los cauces oficiales, ni siquiera ha habido una investigación del Consejo General del Poder Judicial una vez que se ha sabido que no se quisieron valorar informes policiales que comprometían la postura de los acusados. Por acción o por omisión, por incompetencia o por connivencia, todos han fallado. Y han dejado a la Justicia, una vez más, a los pies de los caballos.

Hay otra vertiente singular de este caso, que me asombra tanto o más que la anterior. La ilustra otro genio de la viñeta política, Peridis. Nos viene a decir que no pasa nada, que se puede hacer cualquier caso, con tal de tener algo del rival político con qué esconderlo. Al PP le basta con hablar de lo que hace el Gobierno (decisiones a veces asombrosas, por cierto, a ver si algún día me detengo en eso...), para no hablar de lo suyo. Mariano Rajoy ha convertido el silencio en un arte, que debiera ser inaceptable para cualquier demócrata (mucho más para los medios de comunicación, a los que la sociedad entregó hace mucho tiempo las funciones de cuarto poder y que demasiadas veces no se ven satisfechas), pero que los suyos aceptan sin más. La propaganda vende más que la verdad, y desde hace muchos años tengo claro que la propaganda de la derecha española es mucho más contundente, cuantiosa y eficaz que la de la izquierda.
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En esta última idea me he encontrado oposición en alguna que otra conversación. Me dicen que el monopolio propagandístico es de la izquierda. Y yo no me lo creo. Es más, defiendo lo contrario, basándome en mi doble experiencia como periodista y como espectador curioso de la realidad. Ahora baso mi argumentario en una situación de fondos y otra anecdótica. La de fondo es que la agenda periodística está marcada (siempre con excepciones, porque el periodismo ya ha decidido hace mucho tiempo que hay que elegir bando con todas las consecuencias), en temas y enfoques, por lo que el PP quiere. De la gripe A, las dudas y debilidades de la prevención. De la economía, la subida de impuestos de Zapatero. De la reforma del aborto, que Zapatero y Aído quieren matar fetos en el interior de las niñas de 15 años. De la situación parlamentaria, que el Gobierno está solo. De la corrupción en el PP, los espionajes nunca probados del Gobierno, el uso nunca demostrado de los socialistas para acabar con el PP. Y así con casi todo.
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También con el transfuguismo, que es mi argumento anecdótico. Llevamos semanas oyendo hablar de Benidorm, de la madre de Leire Pajín, de ese diabólico PSOE aprovechándose de tránsfugas para ganar alcaldías, rompiendo la voluntad democrática del pueblo. Que fácil son las declaraciones grandilocuentes y erigirse en portavoz de un pueblo al que jamás se escucha. Y descubro, ya sin asombro, que en los últimos cinco años los socialistas han perdido el doble de alcaldías que los populares y que estos han ganado una decena más de ayuntamientos que el PSOE por esta deleznable práctica. Y descubro también que existe un pueblo llamado Silleda en el que se va a dar una situación análoga a la de Benidorm pero de signo contrario. No os preocupes, Rajoy sigue callado. Aunque él mismo se pasee por ese pueblo sin decir ni pío y aunque él mismo firmara en su día el pacto antitransfuguismo como ministro de Administraciones Públicas.

jueves, septiembre 24, 2009

La ignorancia lleva al desprecio

A través de El lector impaciente, blog que figura entre mis favoritos, encuentro noticia sobre una columna de opinión escrita por Vicente Molina Foix publicada en la revista Tiempo. En ella, su autor desprecia y menosprecia tanto al cómic como a los dibujos animados. A su juicio, no pueden tener la consideración de artes, es asombroso que los medios de comunicación pierdan su tiempo y espacio hablando de cuestiones relacionadas con estas disciplinas, y quienes seguimos con cierto fervor alguna de ellas, o las dos, es porque somos menores (no sé bien si de edad, de cantidad o de calidad).

La primera y lógica reacción que puede suscitar Vicente Molina Foix con este trabajo es la indignación. Cuando uno arremete de una forma tan gratuita contra un grupo (¿por qué esa manía de menospreciar a uno para ensalzar a otro?), lo lógico es que ese grupo se cabree. Y tan grande ha debido ser el cabreo, que el autor de dicha columna ha tenido que utilizar su blog para refererise a este asunto. Lo ha hecho, de momento, para pedir tiempo para responder (ahora se encuentra, dice, "en condiciones laborales muy duras y absorbentes") y para proclamar que su intención "no era la ofensa", sino evidenciar "la libertad de gusto" entre él y esos menores (insisto, de edad, de cantidad o de calidad) que leemos cómics y vemos películas de dibujos animados, a quienes nos dice, por si nuestra edad, cuantía o categoría no nos ha permitido darnos cuenta hasta ahora, que a sus ojos "coleccionar sellos revela más sensibilidad que coleccionar tiras cómicas".

Ansioso estoy por leer esas explicaciones que Vicente Molina Foix pretende ofrecer "con la atención y el respeto debidos", pero me va a permitir su autor que no me crea las breves pinceladas que adelanta. Es más, da la sensación de que no se las cree ni él mismo, pero, insisto, esperaré. En todo caso, creo que es lícito responderle que quien no quiere ofender a un sector como el del cómic, no hablaría nunca de "dibujantes de monigotes", de "dibujitos", de "infantilismo expresivo" o de que es "un entretenimiento no sé si para menores, pero desde luego muy menor". Si lo que quería era decir que no le gusta el cómic, podría haber dicho exactamente eso.

El respeto, por difícil que parezca y por mucho que el mundo en el que vivimos presente innumerables ejemplos de lo contrario, es asumir que los gustos de uno no tiene por qué coincidir con los de los demás. Es decir, lo contrario de lo que el autor de esta columna de opinión ha escrito. ¿Que a Vicente Molina Foix le parece que Up es "una chorrada de plastilina"? Está en su derecho no sólo de pensarlo, sino también de decirlo. Y yo de leerlo y respetarlo. Reírse de los críticos "serios" (la cursiva aparece en el original) que han disfrutado con ella o de los "filósofos de fuste y poetisas de la experiencia" que sean "devotos acérrimos de los dibujitos" es no respetar ni los gustos ni el trabajo de las personas cuyas aficiones no coinciden con las Vicente Molina Foix. Y eso es lo que hace que cualquier persona que lea esta columna de opinión esté en su derecho de despreciar lo que dice su autor.

A la espera, insisto, de esas explicaciones, yo a Vicente Molina Foix le recomendaría dos cosas. En primer lugar, que abra los ojos al mundo y no se quede en su perversa simplificación de la realidad. El lector de cómics también lee novelas serias, el espectador del cine de animación también puede haber disfrutado con El acorazdo Potemkin o con cualquier película que a él le parezca digna de elogio. En segundo lugar, que lea cómics. Porque si toda su experiencia es lo que leyó de niño (es lo que puede deducirse de su columna) lo mismo se lleva una sorpresa al descubrir que no todo en este arte, el noveno, es Mortadelo y Filemón (lo menciono porque él lo hace; yo, sin ser fan irredento, tengo en gran estima a esos personajes y a su creador, Ibáñez). Mientras no siga estos dos humildes consejos, mi opinión sobre esta columna y su autor no puede ser muy distinta de lo que he dicho. No demuestra respeto y sí, en cambio, un gran desconocimiento de la realidad. La ignorancia lleva al desprecio. Ambas cosas tienen cura, pero reconocer el defecto inicial es imprescindible para emprender ese camino.

lunes, septiembre 21, 2009

Campeones de septiembre

No existe análisis serio en el mundo del deporte. Por eso aparece un fenómeno curioso al que hace años bauticé como los campeones de septiembre. Me van a disculpar los amantes de otras disciplinas, porque tomar como referencia ese mes se debe a que tomo como referencia el fútbol, que es de largo el deporte que más me apasiona y llena mis horas de ocio. Llamadlo campeones de primera fase si queréis. El caso es que en fútbol la temporada comienza en agosto, pero en septiembre ya encontramos sentencias inamovibles. Ya sabemos quien va a ser el campeón, quien va a fracasar y a quien hay que criticar despiadadamente. No importa que quede el 90 por ciento de la competición, no importa que la Historia nos haya enseñado una y mil veces que esos campeones de septiembre no tienen por qué serlo en junio. No importa. Año tras año se sienta cátedra de una forma tan absurda como equivocada en un análisis movido por el enfado o la euforia, nunca por el raciocinio o el pensamiento, por la circunstancia puntual y nunca por una realidad prolongada en el tiempo.

Eso le ha sucedido a la selección española de baloncesto. Hace una semana (¡¡¡una semana!!!) proliferaron los comentarios sobre el fin de una generación, los agradecimientos a quienes tanto nos dieron en el pasado pero ya no llegarán al éxito en el futuro, los augurios de una temprana eliminación, las críticas hacia jugadores que hasta entonces, y para las mismas personas que ahora casi pedían su retirada, eran dioses sin igual ni rival en el mundo entero. No recuerdo haber visto que el presidente de la federación, el entrenador y el capitán de la selección tuvieran que dar una rueda de prensa conjunta, en mitad de un campeonato de cualquier deporte, para recalcar algo tan obvio como que el torneo no sólo no se había acabado en la primera o en la segunda fase, sino que las opciones de ganarlo estaban intactas, a pesar de un par de malos partidos. Aquí tuvieron que hacerlo. Una semana después, España es campeona de Europa de baloncesto. Con el cambio de deporte, del fútbol al baloncesto, resulta que estos sí son campeones de septiembre. Brutal, chicos, brutal. Vaya aplastamiento, qué superioridad, menuda paliza. Enhorabuena.


Como amante del deporte y como periodista, no puedo dejar de comentar la portada que hoy presenta el diario AS. No soy capaz de entenderla desde ninguna de las dos vertientes. Sin ser un apasionado del baloncesto, que no lo soy, no sé como un periódico deportivo español no es capaz de dedicar su portada al último éxito la mejor generación de la Historia de esta disciplina. Sin ser el mejor periodista del mundo, que no lo soy ni de lejos, no sé qué le puede pasar por la cabeza al director de un periódico deportivo para, ante un éxito deportivo tan grande como el de la selección española de baloncesto, dedicar la portada a una insulsa y aburrida victoria del Real Madrid de fútbol en la jornada tres de Liga. Claro que estamos hablando de un periódico que el día en que murió el capitán del Espanyol, Dani Jarque, centró su portada en que los compañeros de Raúl alucinaban con su estado de forma. Notición donde los haya. Lo que hubiera dado por estas en las reuniones en las que se decidieron los contenidos de esas dos portadas. Lo que me hubiera reído con los argumentos para defender las portadas que finalmente vieron la luz.

lunes, septiembre 14, 2009

"No te quedes cerca de un edificio alto contra el que se haya chocado un avión"

No sabía que en el 11-S había muerto un periodista. Ahora, con los anuales recuerdos de aquella tragedia, he llegado hasta la historia de Bill Biggart. Esta imagen que encabeza la entrada es una de las fotos que tomó en aquella mañana de septiembre de 2001, antes de que se desplomara la primera de las dos torres y antes de que la caída de la segunda se le llevara por delante. Supongo que su vida sería como la de las más de tres mil personas que murieron entonces. Supongo que cualquiera de los que allí perdieron la vida podría contarme lo más bonito de su existencia, su profesión, su familia o sus pasiones. Pero el caso de Bill (hasta me tomo la licencia de llamarle Bill) me ha emocionado. Quizá sea porque el 11-S me llegó bastante, porque Nueva York es MI ciudad de siempre o por una especie de corporativismo periodístico que me hace sentirme cerca de quienes adoran esta profesión hasta el extremo de jugarse la vida. No lo sé.

En la web, hay una frase de Wendy Doremus, viuda de Bill. "Estoy segura de que si Bill hubiera vuelto a casa al final de aquel día, nos hubiera contado muchas historias, como siempre hacía. Y si le hubiéramos preguntado como había sido realmente aquello, nos habría dicho 'Sigue mi consejo, no te quede cerca de un edificio alto contra el que se haya chocado un avión'". Y leyendo esa frase se me ha puesto la piel de gallina. Igual que mientras iba avanzando por la galería de las fotos que tomó aquella mañana (que se pudieron rescatar de la memoria de su cámara digital), viendo como pasaban los segundos, esperando llegar a su última foto. Vas viendo cómo se iba acercando a las Torres, cómo se metió en el centro de la noticia. Y cuando llegas al final y regresas al principio te vuelve a impresionar su cámara, cómo quedó el aparato que rescataron junto a su cuerpo sin vida. Destrozada. Como su vida y la de los suyos.

lunes, septiembre 07, 2009

Feliz centenario, Real

Por el gol de Zamora que valió una Liga, tras el peor tiro pero el mejor pase de Górriz.

Por las gradas de El Molinón repletas de realistas felices.

Por ser un equipo campeón antes incluso de nacer, por el Club Ciclista.
Por el cerrojo y la WM del gran Benito Díaz.

Por los tres Zamoras consecutivos de Arconada, sus medias blancas y sus paradas imposibles.

Por el ascenso de Puertollano, con el gol de un chaval debutante y una promesa truncada de no volver nunca a Segunda.

Por 40 años seguidos de alegrías y penas en Primera Divisón.

Por el 14-2 al Valladolid de la temporada 40-41 y el 0-5 al Oviedo de la 97-98.

Por ganar todos los partidos en Atotxa de la temporada 48-49.

Por la épica final de Copa de 1928 y la contraoda de Gabriel Celaya al poema culé de Rafael Alberti.

Por la imagen de Kortabarria e Iribar portando la prohibida ikurriña.

Por el inmortal encanto de Atotxa, sus cohetes, su marcador simultáneo y la cercanía del césped.

Por la final de Copa de Europa que merecimos y que nos arrebató un gol alemán en fuera de juego.

Por extranjeros como Aldridge, Darko, Kodro, Karpin, Océano..., que siempre fueron como de casa.

Por el equipo ascensor, ese que tan pronto bajaba a Segunda como subía a Primera.

Por los 162 goles que Satrústegui celebró siempre con el puño en alto.

Por Zubieta, surtidor inagotable de una cantera única, y todos los que jugaron allí soñando con llegar al primer equipo.

Por Javier Expósito, José María Echaniz, Carmelo Amas y tantos otros que han construido chavales campeones.

Por el descenso a Tercera que evitó la Guerra Civil.

Por los 77 goles marcados en la Liga 50-51.

Por Aitor Zabaleta, siempre en el recuerdo.

Por las incontables batallas ante el Real Madrid, por el 4-2 de 2003, por el 0-4 de 1988 y el 4-0 que valió la Supercopa de 1982.

Por la modernidad de Anoeta, aunque sus pistas de atletismo enfríen el ambiente.

Por los 42 realistas que fueron llamados para la selección española.

Por Alberto Ormaetxea, el campeón humilde, el hombre que nos llevó a la gloria eterna.

Por el 5-0 al Athletic. Por los dos, el de los años 70 y el de los 90.

Por los 599 partidos de Górriz, que debieron ser 600.

Por la primera Real que pudo ser campeona, la de 1931, que no lo fue por la diferencia de goles.

Por la Copa de La Romareda, por sus penaltis, por el “No pasa nada, tenemos a Arconada”.

Por escuchar en Anoeta el himno de la Champions, por el gol de Kovacevic en el debut, por el de De Paula que nos metió entre los 16 mejores.

Por aquellas 32 jornadas imbatido que no tuvieron el merecido premio de la Liga.

Por Paco Bienzobas, el único realista que fue máximo goleador de una Liga, de la primera.

Por la remontada, tan gloriosa como inacabada, ante el Inter.

Por no dejar que el título logrado en Gijón fuera flor de un día, por ser bicampeones de Liga.

Por Toshack, el cabrón simpático que más ha querido a la Real.

Por todas las finales de Copa que nos ganó el Barça, por las tardes tristes de Sevilla, Vigo o Valencia.

Por los tres campeonatos de invierno, ninguno de ellos con el sabor final de la victoria.

Por los 25 goles de Kodro que ningún otro realista ha logrado marcar en una sola Liga.

Por Mariano Arrate, el primer gran capitán.

Por Górriz, Larrañaga, Zamora, Arconada, Gajate, López Ufarte y Bakero, los únicos que ganaron todos los títulos.

Por José Luis Orbegozo, Luis Uranga y todos los que aportaron grandeza desde las oficinas.

Por las decenas de entrenadores y centenares de jugadores que han vestido la camiseta txuri urdin, por todos ellos sin excepción.

Por miles de partidos y goles, por formar parte de nuestras vidas, por grandes momentos de emoción, por risas y llantos, alegrías y penas, momentos inolvidables, jugadores que se nos quedan en la retina, gestos que aplaudimos a rabiar, viajes agotadores sólo por ver once camisetas de blanco y azul, fútbol y más fútbol, sentimientos a flor de piel. Por todo ello, feliz centenario, Real; feliz centenario, realistas. Hoy cumplimos cien años. Hoy, como siempre, somos grandes. En Primera o en Preferente, con la Real hasta la muerte.


sábado, septiembre 05, 2009

Los mejores del mundo

Ricardo Costa es el secretario general del PP valenciano. Para el común de los mortales, para los que no vivan por la zona de Levante o para quienes no tengan demasiado interés en el mundo de la política, es un nombre que podrá sonar sobre todo porque fue imputado junto al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, por el asuntillo de los trajes. Para mí, desde hoy, es el autor de una comparación mítica. Le han preguntado en los Informativos de La Sexta que con qué personaje compararía al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a sus dos jefes, Mariano Rajoy y el propio Camps. Al primero, como no podía ser menos, le ha buscado un villano. Y ha escogido a Gargamel, el de los Pitufos. Para referirse a los otros dos, Costa se ha metido en el mundo del cómic (¿será aficionado a los superhéroes?) y se ha acordado de un título muy concreto (reeditado hace poco), Los mejores del mundo, una historia protagonizada por Batman y Superman. Eso sí, ha dejado a criterio del entrevistador decidir quién sería cada uno.

Y yo, que además de un apasionado de los superhéroes soy un tipo curioso donde los haya, he dedicado unos minutos de mi tiempo (tampoco demasiados, no os vayáis a pensar...) a buscar razones para decidir quién de los dos podría ser Superman y quién Batman. Y he decidido que Mariano Rajoy tendría que ser el héroe de Metrópolis y Francisco Camps el de Gotham City. ¿Por qué? Tengo que confesar que Camps me parece más siniestro que Rajoy, así que le pega mejor eso de ser un Caballero Oscuro. Ese es, sin duda, el principal motivo de mi elección. Que, con cierta ironía, haya quien califique a Superman de boy scout también me ha hecho relacionarle con Rajoy, aunque los motivos para encasillar ahí al Hombre de Acero y al Líder de la Oposición (se lo pongo también en mayúsculas no se nos vaya a enfadar...) sean bien distintos, claro está.

Otro motivo de peso para la elección es que Batman es millonario y, sin duda, se paga sus trajes. Las facturas no son un problema para él, porque de eso se encarga su mayordomo, Alfred (desconozco si Camps tiene un empleado así en su casa). Además, Superman no puede tener problemas de alopecia. Lo de la barba habría que meditarlo, pero a lo largo de las siete décadas que llevamos viendo tanto a Superman como a Batman, el primero sí ha lucido barba en alguna historia mientras que el segundo apenas ha permanecido sin afeitarse un par de días, nunca como para lograr el aspecto de Rajoy. Camps, como Bruce Wayne, ha construído al superhéroe sin superpoderes. Rajoy, como Superman, parece obvio que proviene de otro planeta, aunque Superman es un ídolo de masas y el líder del PP se siente perseguido. No importa, en la serie de animación de los 90 hay una historia en la que un conquistador galáctico, Darkseid, le lava el cerebro y le envía a destruir la Tierra. Entonces todo el mundo le odia, le persigue y quiere acabar con él, a pesar de todas las buenas acciones que ha hecho por nosotros.

Batman tiene un antagonista local preferente, el Joker (no soy capaz de resistirme a trazar una analogía entre éste y Zaplana...). Rajoy, en cambio, está orientado a salvar el mundo de cualquier peligro, venga del Gobierno socialista que venga (¿Zapatero como Lex Luthor...? Algo forzado, pero podría valer desde su punto de vista...). Y ya que hablamos de secundarios, estos dejan bien claro que Rajoy tiene que ser Superman y Camps Batman. María Dolores de Cospedal encaja como Wonder Woman, esa amazona que durante mucho tiempo parece que está loca por Superman pero que nunca acaba con él (la secretaria general del PP se casa con otro, así que...) y Soraya Sáenz de Santamaría, por aquello de que en su día se la consideró la niña del debate de Rajoy, puede ser Supergirl, aunque me da que no le gustan mucho las minifaldas ni las botas altas. Por el otro lado, Costa encaja como un perfecto Robin. Pensar en Rita Barberá como Catwoman ya exige algo más de esfuerzo, pero todo es posible en el mundo de los superhéroes del PP...

miércoles, septiembre 02, 2009

Me he quedado sin palabras

Llevo tanto tiempo queriendo hablar de la que se ha montado con la gripe A que en realidad ya no sé ni qué decir ni cómo decirlo. Estoy tan alucinado con la atención mediática que ha suscitado un virus que, dicen los expertos, tiene menor incidencia que la gripe estacional, que no tengo palabras para explicarlo. No salgo de mi asombro, de verdad. ¿Alguna vez habéis visto en un informativo que hable de los muertos por gripe? Porque esto es como las meigas y haberlos, haylos. Parece que una vez hemos sobrepasado la veintena de muertes por gripe A vamos a dejar de contarlos. Ya no va a ser "la vigésimoséptima". Ya es "la última". Esa última además suele ser un tipo con múltiples dolencias. Pero se da a entender que ha sido sólo la gripe A. Y menos mal que hemos desaterrado esos mapas de España con los fallecidos por comunidad autónoma, que ya veía yo un conflicto entre Murcia y La Rioja como en una de ellas se muriera una sola persona más.

De verdad, me he quedado sin palabras. Porque si las tuvieras, tendría que hablar de un fracaso más del periodismo, que ha provocado histeria en lugar de informar. Que se ha convertido en un ejemplo más de cómo los medios no saben calibrar la importancia de un asunto global ni el tratamiento que debían darle. Que no ha contribuido a que la gente sepa más sino todo lo contrario. Que se ha movido más por el morbo y por el sensacionalismo que por el servicio público. Ahora, unos cuantos meses después de que oyéramos hablar por primera vez de la gripe A, parece que los medios están reaccionando. Ahora ya salen mujeres embarazadas que han pasado el virus y están perfectamente y opiniones de médicos que creen que la cosa no es para tanto. Incluso alguno apunta para la reflexión que habría que ver a quién le interesa una situación de histeria con respecto a la gripe A. A los laboratios sin duda. ¿A la prensa? Me temo que por este lado es una cuestión más de incompetencia que de mala fe para vender periódicos. Yo, por si acaso, me quedo sin palabras. No vaya a ser que contraiga la gripe A.