martes, octubre 28, 2008

Curso de ética periodística

Si algo me encantaba del Caiga quien caiga original (un programa que es Historia de la televisión en España), era la sección que llevaba Juanjo de la Iglesia, que tenía el sugerente título de Curso de Ética Periodística . Sí, era en apariencia una sección de humor sobre los titulares que uno podía leer en la prensa, pero a la vez era un necesario y certero análisis del trabajo periodístico en España. Allí veíamos, semana tras semana, titulares malintencionados, equívocos, tramposos o simplemente errados. Ahí veíamos muchos de los peligros que tenía y aún tiene la práctica del periodismo, desde la más inocente perversión del lenguaje hasta la interesada manipulación del lector, pasando por deslices ridículos y divertidos.

Hoy nadie hace esa revisión de lo que se publica en los medios de comunicación, y es una lástima. Tampoco es que esté el horno para bollos, claro, porque viendo la guerra que tenemos entre Prisa y Sogecable, el enfrentamiento entre Telecinco y La Sexta, la manipulación denunciada en Telemadrid y otros tantos conflictos, a ver quién es el listo que lanza un programa, una sección o un espacio que pueda sacar las vergüenzas al rival. Hasta en eso hemos salido perdido los lectores de prensa. Pero el caso es que el periodismo sigue necesitando vigilantes que eviten una desinformación del lector. Una desinformación que, consciente o inconscientemente, cada vez es mayor y por las más variadas causas.

No hace mucho, cayó en mis manos un ejemplar de un periódico. Casualidades de la vida, tenía un reportaje sobre Star Wars y otro sobre la Real Sociedad. No es que yo sea un erudito en muchos terrenos de la vida y la cultura, pero es difícil pillarme en esos dos terrenos. Casualidades de la vida de nuevo, ambos reportajes tenían errores. De bulto en el primer caso, de interpretación en el segundo. Pero errores al fin y al cabo que confunden a quien lea dichos reportajes, le crean una falsa impresión sobre la realidad. Si en materias como éstas, tan alejadas de la información mal calificada como seria, se deslizan errores que pueden llevar al lector a equívocos importantes, ¿qué puede estar pasando en materia de política o economía?

Para analizar esos terrenos más relevantes, y hace ya algún tiempo, un compañero periodista tenía un blog que se dedicaba a desmontar titulares pretenciosos y equivocados, claros ejemplos (como éste) de la tendenciosidad de los medios de comunicación y de cómo se pretende dirigir la opinión pública más que informar. Pero ese blog tuvo que morir por el devenir profesional de su autor. No es la primera vez que expreso quejas y temores sobre este tema, pero cada día tengo más claro que esa función de vigilancia es más que necesaria, y que, ya que un medio de comunicación no la va a asumir (por comodidad, por cobardía o por lo que sea), quizá sea la hora de los blogs, de la gente, de los periodistas preocupados con el futuro de su profesión, de los lectores indignados con los errores de bulto que se cometen...

7 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

Precisamente ayer pensé en lo que dices. Estaba viendo CSI Miami, cuando se cometía un asesinato durante un eclipse de sol, es decir, en medio de la oscuridad. Durante los anuncios le dije a mi madre que, aunque pudiese ser una tontería, ese era un caso relevante y curioso en el derecho (no suelo soltar estos sermones eh): es una discusión clásica si la agravante de "nocturnidad" se aplica también cuando, sin ser de noche, sin embargo es un día oscuro. Le dije que lo mismo se podría discutir en este caso, y mi madre se asombró de que te pusiesen una pena mayor por cometer un delito de noche. De broma, me dijo: "ya le diré a la gente que si va a matar a alguien lo haga de día, que así le ponen menos pena". Y aunque parezca una tontería, me acordé de la forma clásica de titular que tienen los medios de comunicación, y no me extrañó imaginar una noticia que dijese: "Imponen una pena menor por matar de día". Cosas así pasan a diario con temas judiciales y claro, entre los juecen que hacen mal su trabajo y la desinformación de los otros, luego acaban echándome a mí la bronca...

No sé si te lo he comentado alguna vez, pero hay un blog que está muy bien y que hace esa labor de crítica, aunque centrándose en los medios de comunicación deportivos. Se llama "La libreta de Van Gaal", y no se casa con nadie a la hora de mostrar las vergüenzas de los fanáticos que se llaman periodistas. Uno de los artículos que más me gustan, y más ejemplares con el paso del tiempo, es el siguiente:

http://lalibretadevangaal.blogspot.com/2007/03/amor-de-madre.html

antonella puntocom dijo...

Tengo unos cuantos finales en mente, aunque aún no se cual será el definitivo, la historia tiene su paralelismo en la vida real,así que a ver como van las cosas.
Gracias por la crítica!

Vanessa León dijo...

La sección que comentas era una de mis preferedidas del programa en su formato original. Era muy crítica y divertida.

La verdad, es que aún siendo periodista, hace tiempo que dejé de creer y criticar a los medios de comunicación de masas. Independientemente de errores, malas intenciones y manipulación está el hecho de la intoxicación. Es decir, nos informan de lo que tres agencias deciden que son los temas del día y todos los temas se repiten en el día en periódicos, telediarios, radios....

¿Por qué? ¿Por qué voy a 'creer' que es verdad lo que me cuentan? Vivimos en la sociedad del miedo y la manipulación con la intención de convertirnos en amebas andantes.

Dificil es, pero espero llegar a ser una liberpensadora algún día y no intoxicarme por los mas media.

Un becho

El Impenitente dijo...

Pues, hala, ya tienes tarea. Una entrada quincenal denunciando titulares malévolos.

MoN dijo...

a mi me encantaba...

Yo no creo que falten buenos periodistas, yo creo que hacen falta empresas que crean en el buen periodismo, y eso escasea.

pero en fin...

es como luchar uno contra un millon.

y me supongo que siendo periodista tiene que joder mucho mas, hablando mal.

Juan Rodríguez Millán dijo...

C. C. Buxter, genial la anécdota. Y muy bueno el blog que mencionas. La prensa deportiva es que da muchísimo juego para este asunto...

Antonella, de nada, espero seguir leyéndote...

Vanessa, que difícil no dejarse intoxicar si hasta los propios medios viven encantados en esa intoxicación...

Impenitente, ardua tarea ésta. Hace tiempo me habría puesto sin dudarlo, entre otras cosas porque tenía acceso a toda la prensa y necesidad de leerla a diario. Hoy no, y por eso veto ciertas cosas por mi salud mental. Pero de vez en cuando me oiréis desprotricar...

Mon, pues sí, es peor ejerciendo la profesión, claro... Yo también creo que el problema está más en los medios que en los periodistas, pero hay cada periodista que es para echarse a temblar...

Al-Duende dijo...

Hola, nene. Pues hace seis meses que me quisieron linchar por ejercer esa función de crítica, como bien sabes. Y esta misma semana volví a soltar estopa por el reportaje de Tele 5 sobre los periodistas que fueron a una cárcel catalana de próxima inauguración, y ya me han vuelto a poner el sambenito de ir contra la profesión.

El problema de este puñetero oficio, tan inmenso pero tan lleno de ratas y sabandijas, es que en cuanto te metes con el gremio, los cuatro inútiles que hay en todos lados te cuelgan por las pelotas. Que la vida del periodista es mísera, sí; que las empresas periodísticas no tienen ni repajolera idea de su propio negocio, también. Pero es que a veces, chato, nos lo ganamos a pulso. Veo mucho mandanga pidiendo sueldos "dignos" (digno, para mí, son 3.000 euros, lo demás son engaños que nos han hecho tragar por vía rectal los últimos 20 años de revolución neocon), y pocos exigiendo la calidad.

Sólo un ejemplo reciente, y real, de las sanguijuelas que habitan en esta profesión. Mengana le dice a Fulana: "Oye, ¿esto mismo no era lo que hacía Luciano (nombre ficticio, el novio de Mengana), y le ponías a caldo (llegó a hacerle llorar)". "Sí, pero ahora la que manda soy yo". Mengana y Fulana se descojonan. Así funcionamos, y así es imposible demandar nada para el gremio. No digamos ya algo de ética.

El ex Contratitulares, hoy Al mismo que me condena.