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lunes, marzo 02, 2009

Reflexiones postelectorales

Tengo que reconocer que el resultado de las elecciones en Euskadi me ha dejado bastante satisfecho. Y la razón fundamental no está en la posibilidad de que Patxi López se convierta en el próximo lehendakari, tema al que me refiero algo más abajo. La victoria en estas elecciones ha sido contra el mundo de ETA. Por encima de cualquier otra consideración. Victoria mínima, si se quiere, pero victoria al fin y al cabo y un punto de partida extraordinario para acabar para siempre con la legitimación social que pueda encontrar el terrorismo en el pueblo. Siempre me he preguntado por qué el mundo abertzale no era capaz de ofrecer una candidatura alternativa a la dirigida por los terroristas. Siempre he pensado que los votantes abertzales debían tener una vía política que invalide las tesis etarras por muchas listas que se anularan aplicando la Ley. Y estas elecciones me han dado esa satisfacción. Se llama Aralar.

Para quien no lo sepa, Aralar es una formación política escindida de Batasuna por un motivo muy simple: no aprueba, defiende ni tolera la violencia como medio de influir en la vida política y social. Son abertzales, sí. Son independentistas, también. Pero no son terroristas y acaban para siempre con esa arrogante y simplista asociación que se hace en demasiadas ocasiones. Aralar es la vía política necesaria para una ideología que, sin compartirla en lo más mínimo, es tan lícita como cualquier otra que se defienda por los cauces democráticos. Aralar, en estas elecciones, ha logrado cuatro escaños, tres más de los que tenía, gracias a que ha conseguido 62.000 votos, 45.000 más que en los anteriores comicios. ETA, con su comunicado de siempre en campaña electoral, había pedido el voto nulo. Pero en estas elecciones ha habido 50.000 vascos menos que en las anteriores que han optado por ejercer así su derecho. La tercera parte de quienes respaldaron al PCTV en las pasadas elecciones no han votado como pedía ETA. La democracia va ganando y esa, y no otra, es la mejor noticia que han dejado estas elecciones.

También es buena noticia, y por qué no decirlo, el gran resultado del PSE de Patxi López. Los socialistas han conseguido 45.000 votos más que hace cuatro años y seis escaños más, lo que le permite estar en disposición de formar gobierno. Aunque tiene más escaños el PNV (seis más, hasta 30; pese a que me gusta el resultado y las posibilidades que abre, sigo siendo favorable a la reforma de la Ley Electoral para que se elija presidente de una forma más clara y directa), la mayoría en el Parlamento vasco ya no es nacionalista. A Ibarretxe no le bastan los votos de EA (espectacular batacazo el de la formación nacionalista tras romper la coalición electoral con el PNV; y puede ser aún mayor si el PSE le arrebata otro escaño más que está en juego con el voto por correo) y Ezker Batua (confirmando la tendencia general de Izquierda Unida hacia la desparición), ni siquiera contar con los de Aralar. Todos ellos se quedan en 37 escaños, por los 38 que podrían sumar entre PSE, PP y Unión, Progreso y Democracia.

¿Qué puede pasar ahora? La clave está en lo que quiera hacer el PSE. Yo no entendería que, como hicieron en los años 80, los socialistas cedieran la Lehendakaritza al PNV. No es el momento. El nacionalismo peneuvista no ha cumplido con el resto como para ofrecerle de nuevo ese gesto de buena voluntad y la sociedad vasca parece madura para el cambio. Creo que tener un lehendakari socialista ahuyentaría muchos fantasmas, puesto que mucha gente vería que sin un nacionalista en el poder Euskadi va a seguir siendo Euskadi. Sin el apoyo del PSE, Ibarretxe no puede ser lehendakari. Y cierta gracia me hace que el PNV critique un posible frente no nacionalista cuando el frente hasta ahora ha sido nacionalista. El frente valía si ganaban los míos, pero no si lo hacen los contrarios. Eso es hipócrita. El PNV perdió en los años 80 la posibilidad de gestionar ese gobierno de nacionalistas y socialistas. Perdió la ocasión de abrir el futuro. Hoy, además, ha perdido la legitimidad de criticar que se le aparte del poder.

Si Ibarretxe no puede ser investido, el testigo pasa a Patxi López. Si le gana a EA ese escaño que baila todavía en Alava, con el voto afirmativo del PP será suficiente para que haya un lehendakari socialista. Sería incomprensible que los populares (que han perdido votos y escaños, pero mantienen un apoyo suficiente para influir en el futuro gobierno) no ayudaran a que no repitiera ese gobierno nacionalista que tanto han criticado. A tenor de lo que han dicho los líderes del PP tras conocerse el resultado, no parece probable que eviten darle apoyo a Patxi López. Con UPyD la cosa es algo distinta. Dicen que van a vender caro su apoyo al PSE, aunque su planteamiento de salida invalidad facilitar la reelección de Ibarretxe. Reconozco que tengo muchas ganas de ver a Rosa Díez, que tanto ataque gratuito ha lanzado hacia el PSOE, el PSE, Zapatero y Patxi López, apoyar a este último para que se convierta en lehendakari. Será una de esas imágenes que en buena lid se pueden considerar como de justicia poética.

En Galicia el resultado ha sido mucho más claro, por obra y gracia también de tener un número mucho menor de partidos políticos. No hay discusión alguna: clarísima victoria del PP. ¿Por qué? Sin conocer demasiado los entresijos de la política gallega y teniendo claro que en estas elecciones no se vota como si fueran unas generales (de ahí que no entienda mucho la celebración de militantes del PP en la calle Génova de Madrid...), lo más probable es que los gestos hayan tenido mucho que ver. Y entre el coche y el despacho del ya ex presidente gallego y ex líder de los socialistas gallegos, Emilio Pérez Touriño (buen gesto el de dimitir, verbo que se puede y debe conjugar más a menudo en la política española), y el yate en el que se vio al líder del BNG, Anxo Quintana (que sigue siéndolo porque de momento no renuncia a dejar el cargo, éste por lo visto no sabe lo que es dimitir), es posible se hayan escapado los votos que al final han provocado que un escaño socialista y otro nacionalista fueran a manos del PP.
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Como en los días previos se había insistido en el efecto que podría tener una derrota en las elecciones gallegas para Mariano Rajoy, es justo evaluar lo que sucede cuando las ha ganado. Y no creo que se pueda extrapolar en absoluto el resultado de las autonómicas a unas generales (ese análisis me parece prematuro ahora, lo aceptaría en todo caso con las europeas que tenemos en unos meses), pero son las primeras elecciones que el líder del PP gana con claridad desde que cayó en su primer lucha por La Moncloa. Y por eso estaba tan feliz. A Rajoy le ha venido bien porque supone un respiro importante. Si no le aparecen nuevos escándalos (como los de Madrid) o disputas políticas (vaya, también como las de Madrid...), además de acallar el nuevo revés en Euskadi (dos escaños y 65.000 votos menos son como para reflexionar sobre ello) ha ganado unos meses de tranquilidad, probablemente hasta las elecciones europeas. Que no es poco con el comienzo de año que ha tenido.

lunes, septiembre 22, 2008

¿De verdad que no hay ningún valiente...?

Cada vez que hay un atentado de ETA, sobte todo cuando se ha llevado por delante la vida de alguna persona, me hago la misma pregunta. ¿No hay ningún valiente en el mundo abertzale (nacionalista en euskera, las connotaciones ya proceden de cada persona que pronuncie la palabra) que levante la voz, que diga que esto es absurdo, que la violencia no va a servir para conseguir absolutamente nada, que hay vías normales y democráticas para pelear por los objetivos, que esto es un comportamiento mediocre y cobarde? ¿De verdad que no hay ningún valiente...?

Es muy triste comprobar cómo a este mundo (lo que se da en llamar la izquierda abertzale) le da absolutamente igual dejar sin una opción política a miles de ciudadanos vascos. Es muy triste que en ese mundo da igual quien hable. Casi todos los dirigentes de estas supuestas formaciones políticas (y demás apéndices como Gestoras) han pasado ya por la cárcel. Se dice a veces que alguno de verdad apuesta por la política y por el diálogo, pero nunca se consigue nada concreto. Los nombres se van olvidando con facilidad porque ninguno de ellos habla en serio. Ninguno de ellos es lo suficientemente valiente como para actuar.

Guste o no, se compartan sus ideas o no, el independentismo es una opción política legítima. En Galicia gobierna un partido independentista (el BNG, en alianza con el PSOE) y no ha pasado nada. En Cataluña gobierna otro (ERC, junto a PSC e ICV) y tampoco ha pasado nada. Pero en Euskadi todavía hay quien cree (siempre serán demasiados aunque sólo haya uno) que el asesinato cobarde es una opción legítima para defenderse... ¿Y defenderse de qué? Eso también me lo pregunto cada vez que hay un atentado y nadie, absolutamente nadie, me puede dar una respues que me sirva para entender la extinción cruel de una vida.

Yo no sé si las ilegalizaciones sirven para algo, pero si hay conexciones económicas con ETA me parecen indiscutibles y necesarias. Si quieren trabajar, saben a qué lado de la Ley se puede hacer. Con un grupo terrorista y asesino, nunca. Pero, insisto, ¿de verdad que no hay ningún valiente independentista vasco que dé un paso al frente y dé a los votantes una opción DEMOCRÁTICA...? Iba a decir que lo triste es que la respuesta es negativa, pero sería engañarme. Lo triste es que unos asesinos han matado hoy a otra persona. Eso es lo triste y lo irreparable.

miércoles, mayo 28, 2008

¿Hacia dónde vas, Ibarretxe...?

Si algún día la vida me diera la oportunidad de hablar con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, creo que esa es la primera pregunta que le haría: "¿Hacia dónde va?". O quizá la pregunta sería algo distinta. "¿Hacia dónde cree que va?" parece una formulación más adecuada. Lo que más me apena es que seguramente ni él mismo sería capaz de darme una respuesta coherente. Acabaría haciéndole más preguntas sobre su respuesta y no llegaríamos a ninguna conclusión razonable. Cada vez tengo más claro que lo suyo es una simple huida hacia adelante, sin rumbo conocido, sin pararse a pensar en las consecuencias, sin importar lo que él mismo hubiera dicho antes.

Ya conocemos qué quiere preguntar a los vascos. De una propuesta para el encaje de Euskadi en España que sólo sería votada en ausencia de violencia, como el mismo lehendakari dijo en su día, pasa a incluir el fin de ETA en una de las preguntas de su famoso e imposible referéndum. De no dialogar con nadie para formular aquel texto conocido como Plan Ibarretxe, y apoyarse para aprobarlo en los votos que dijo que no iba a aceptar, los de la izquierda abertzale (Batasuna en su día, Partido Comunista de las Tierras Vascas ahora), ahora pide el respaldo de los vascos a un diálogo entre todos los partidos para "alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir". De negociar directamente con Zapatero ahora quiere hablar con los partidos. De puro incoherente es delirante.

No soy nacionalista. Ni mucho menos independentista. Tampoco centralista. Pero no me da miedo ninguno debatir con cualquiera propuestas de este estilo. Con alguien que sepa defender lo que dice y escuchar lo que yo digo. Me atrevo a proclamarlo porque he tenido conversaciones así con amigos vascos. No están de acuerdo conmigo, ni yo con ellos, pero nos escuchamos. Y escuchando a los demás se puede llegar a acuerdos. ¿Quiere hablar? Hablemos, pero con las normas que tenemos todos, no como al lehendakari se le antoje. Ibarretxe ha demostrado sobradamente que no sabe lo que es hablar de igual a igual. En realidad, no quiere hablar con nadie. Creo que pocos dudan, ni siquiera los nacionalistas, que si tuviera mayoría absoluta no se andaría con tantos rodeos. Convocaría el referéndum y listo. Se movería. Pero no puede hacerlo porque necesita votos que no tiene. Y si no los tiene es precisamente porque los vascos no se los han dado.

Desde que nació el Plan Ibarretxe, el PNV no ha hecho más que perder votos en las sucesivas elecciones que se han celebrado. Eso es un hecho. El lehendakari no se ha parado a pensar en los motivos de ese hartazgo de los ciudadanos, y ese es su primer gran error. Ibarretxe puede convertirse en el lehendakari que protagonice el histórico día en que el nacionalismo deje de gobernar en Euskadi. Y eso es una página muy importante de la historia reciente. El segundo gran error de Ibarretxe es vincular constantemente su proyecto con lo que hace o deja de hacer ETA, y siempre a conveniencia propia. Yo no soy partidario de paralizar el mundo por una banda terrorista o dejar que unos asesinos marquen la agenda política, de qué o de qué no se puede hablar. Pero Ibarretxe lo vincula sólo por su interés, y eso es lo doloroso.

Desde que Ibarretxe anunció por primera vez sus planes para convocar un referéndum, estoy totalmente seguro de que no lo va a celebrar nunca. No puede hacerlo. Va en contra de la Ley. Si el lehedakari, el PNV, sus votantes, el pueblo vasco o quien sea quiere un nuevo modelo político, sabe los mecanismos que tiene que seguir. Ibarretxe sabe que estos no son los caminos adecuados. Aún así, se tira de cabeza. Sabe que no hay agua en la piscina, pero no le preocupa cuántos más puedan caer al vacío. Y se ampara en que los demás no quieren escuchar al pueblo vasco. Excusas de mal perdedor. Todos los ciudadanos tienen cauces para manifestarse, y esas elecciones en las que el PNV está perdiendo votos son el mejor camino para hacerlo.

Ibarretxe es el peor enemigo del nacionalismo vasco. Está consiguiendo que mucha gente fuera de Euskadi muestre sentimientos muy negativos (por utilizar un eufemismo) no sólo contra los nacionalistas sino contra los vascos en general, y eso es muy doloroso. Porque estoy convencido de que Ibarretxe lo sabe. Pero no le importa. O le importan más otras cosas. ¿Cuáles? No tengo ni idea. De lo que sí estoy seguro es de que la historia será muy severa con él, por ser un dirigente que no sabe dónde va y al que no le importe qué y quiénes se queden en el camino.

miércoles, enero 09, 2008

Creer a un terrorista

Cada cierto tiempo, volvemos al dilema de siempre. ¿Se debe creer lo que dice un terrorista? ¿Debemos darle la misma credibilidad que podemos darle a cualquier otra persona de ideales mucho más democráticas? ¿Es aceptable que haya personas de responsabilidad que crean a un asesino con más firmeza que a un agente de la ley o a un responsable de la administración? Y la respuesta... La respuesta es unas veces sí, unas veces no, a un terrorista sí y a otro terrorista no, en un momento dado es posible y en otro ni hablar. Sin duda, toda una victoria para los terroristas que se les crea más que a cualquier otro.

Todo este lamento viene a raíz de lo que le pasó a Igor Portu, uno de los dos detenidos hace tres días por la Guardia Civil. Está hospitalizado con una costilla rota. Y qué más necesitábamos para despertar el fantasma de las torturas... Cabe recordar que en los numerosos manuales que se han incautado a miembros de ETA viene perfectamente explicada la necesidad de declarar que han sufrido malos tratos en dependencias policiales. Con eso ni niego, ni afirmo (¿quién soy para hacerlo? No tengo datos ni a favor ni en contra...), ni justifico las torturas, aviso. Dicho ésto, me resulta particularmente curioso que el nacionalismo más moderado (hablo de PNV y EA) necesite tan poca excusa para exigir (nunca piden, siempre exigen) explicaciones por parte del Ministerio del Interior.

Por citar uno de los ejemplos más sosegados que se han oído en las últimas horas, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, ha dicho que "si es verdad que las graves lesiones se produjeron en el momento de la detención", el Ministerio del Interior tendrá que dar "claras" explicaciones porque el caso tiene "la suficiente gravedad como para exigir al Gobierno que los aclare con inmediatez". Me sigue pareciendo curioso que los políticos nacionalistas vascos adopten estas posiciones, sólo para no quedar mal ante una izquierda abertzale que suele criticarles, casi tanto como ETA les desprecia por cierto. Porque cuando sucede al revés, cuando es la Ertzaintza el cuerpo incriminado, salen rápidamente a defenderse esos mismos políticos que ponen en duda a la Guardia Civil y a la Policía.

Y como ejemplo, ahí va lo que ETA decía en uno de sus Zubates (boletín interno de la banda) que salió a la luz en diciembre de 2006, hace ahora dos años (lo he encontrado con una sencilla búsqueda en Google, seguro que hay declaraciones de los terroristas mucho más recientes con el mismo contenido). Decía entonces la dirección etarra que la Ertzaintza es una "amenaza grave contra el derecho de los vascos a vivir en libertad", el "brazo armado del PNV" que ha "golpeado, secuestrado, torturado y matado" durante años a los vascos "en favor de España". Y advertía: "si no se desactiva como cuerpo represivo, no se puede garantizar asegurar una situación de paz".

Y la pregunta que se le debe lanzar al Gobierno vasco y a los políticos nacionalistas en general es sencilla. ¿Debemos creer a ETA cuando dice eso de la Ertzaintza? ¿Sólo cuando lo dice de Policía Nacional y Guardia Civil? ¿Por qué en unos casos sí debemos dar credibilidad a una banda terrorista y en otros no? ¿Por qué en unos casos son necesarias explicaciones inmediatas para zanjar cualquier sombra de duda y en otros casos hay que creer a pies juntillas lo que dice el cuerpo policial? ¿Creen de verdad que la tortura es un fenómeno que sólo puede existir fuera de Euskadi y que los ertzainas son policías más incorruptibles que sus compañeros de otros cuerpos?

Vamos a empezar por la parte práctica, proclamando que estoy en contra de toda tortura en depencias policiales (que no sólo los terroristas lo denuncian, el año pasado vimos un par de casos en comisarías catalanas), no vaya a ser que se me acuse de defenderlas (ya se sabe que en estos días para ponerse a hablar de cualquier cosa es necesario casi hacer una confesión completa de ideales y posicionamientos). Una vez dicho esto, no salgo de mi asombro. Resulta que van dos terroristas armados, se les detiene... y hay que pedir explicaciones a las fuerzas de seguridad por cada rasguño que pueda sufrir uno de esos terroristas en la detención. ¿No parece más creíble, así de primeras, que las contusiones que pueda sufrir el delincuente son producto de la detención y no de una tortura? Estoy convencido de que si fuera un delincuente común en lugar de un terrorista nadie se estaría haciendo esa pregunta, y eso es lo triste.

Y aún digo más. Estoy totalmente convencido de que si los políticos nacionalistas vascos no se metieran en estos charcos, tendrían muchas más simpatías en el resto de España, o al menos no tantas antipatías como generan cuando lanzan sus discursos independentistas (por otra parte, totalmente legítimos y válidos, tanto como las demás ideas políticas que no se defiendan con bombas y metralletas). Dicen que estos terroristas pensaban poner una bomba de gran potencia en un aparcamiento del centro de Madrid. Eso quiere decir que yo mismo podría ser una víctima de este atentado, puesto que resido en Madrid. ¿Por qué eso parece precouparle menos a un político nacionalista que las heridas que sufre un terrorista?

Yo lo tengo claro. Entre terrorista y demócrata, creo al demócrata. Entre delincuente y policía, me pongo junto al policía. Entre asesino y víctima, defiendo a la víctima. Y en eso no caben ideologías. Ese debate no debiera existir. Del político hablamos cuando quieran y como quieran.

miércoles, octubre 03, 2007

El referéndum de Ibarretxe

Corría el año 2000 cuando José José Ibarretxe habló por primera vez de ese famoso referéndum que pretende convocar. Han pasado nada menos que siete años. No ha habido discurso de política general en el Parlamento vasco, el que se celebra todos los meses de septiembre para abrir el curso político, en el que el lehendakari no mencionara la necesidad inaplazable de convocar el referéndum. No ha habido discurso de Ibarretxe que no haya contado con la al parecer obligada respuesta de todo el mundo: medios de comunicación, autodenominados líderes de opinión y partidos políticos.

Ninguna posición ha cambiado en los últimos siete años y casi todas me tienen sumido en la más absoluta perplejidad. Ibarretxe sigue defendiendo la convocatoria de la consulta y por eso le ha puesto fecha, el 28 de octubre de 2008, prolongando al menos un año más el debate estéril sobre la materia. Y digo estéril porque todos descartan, de una forma u otra, la posibilidad de llegar a un acuerdo, con lo que todo paso que dé el Gobierno vasco en un sentido legalmente dudoso lo acabará frenando el Gobierno español, lo ocupe quien lo ocupe.

Siempre he tenido la sensación de que el lehendakari no se atrevía a hablar de cuestiones concretas. Yo no sé si él mismo tiene claro qué es lo que pretende someter al voto ciudadano. ¿Independencia del País Vasco a cualquier precio? ¿Un estado asociado a España como contemplaba el archifamoso Plan Ibarretxe? ¿Qué quiere consultar exactamente? ¿De qué quiere hablar Ibarretxe con Zapatero el próximo día 16? Si los vascos quieren la independencia, que se hable de ello. Si los vascos quieren más competencias, que se hable de ello. Si los vascos quieren una reforma política, que se hable de ello. Pero que se hable de lo que quieren todos los vascos y que el lehendakari ponga cuestiones concretas sobre la mesa.

Si algo no me gustaba del Plan Ibarretxe y de que ahora ponga fecha para la consulta es la forma. Ibarretxe es lehendakari gracias a la Constitución y al Estatuto de Gernika. Ambos textos incluyen fórmulas para su modificación. Pero el lehendakari insiste en saltárselas a la torera. Si quiere una reforma, ésta debe partir del Parlamento vasco. Sin un acuerdo entre los vascos (entre todos los vascos), no hay nada que consultar a la ciudadanía o que dialogar con el Gobierno de España. Pero Ibarretxe no atiende a esos pasos. Quiere ir directamente a la consulta sin saber qué va a consultar. Ni siquiera me muestro en contra de que se produzca ese referéndum, que la discusión sobre las implicaciones legales sería otra muy distinta, pero es que hay que tener algo que consultar e Ibarretxe hoy no lo tiene. O por lo menos no lo dice abiertamente.

Creo, además, que el lehendakari está cometiendo graves errores estratégicos. Primero, porque está desaprovechando la presencia en Moncloa del mejor Gobierno posible para sus intereses. Mareando tanto esta perdiz lo que en realidad está haciendo es dar argumentos al PP para arremeter contra Zapatero. Ibarretxe no va a encontrar un presidente del Gobierno más propenso a hablar de estos temas. No creo que al PNV, al nacionalismo vasco y a Ibarretxe les interese un Gobierno del PP. Ya han pasado aquellos años en que Arzalluz manifestaba que en quince minutos con Aznar había conseguido más que en quince años con los socialistas. Sí, si el PP necesita el apoyo del PNV para alcanzar la Presidencia del Gobierno les prometerá cuatro migajas más, alguna competencia, un dinerito extra para callarles la boca y lograr su respaldo, pero nada más. Con el PP nunca se hablara de lo que Ibarretxe quiere hablar.

Y segundo, porque genera división. Nuestros representantes no quieren darse cuenta de esto, pero los proyectos políticos que se construyen en el aire, generan división y enfrentamientos, no ya entre partidos políticos, que a la larga importa poco, sino entre la gente. Yo vivo en Madrid y viajo bastante a Euskadi. No estoy del todo seguro que pueda decir abiertamente en todos los sitios el lugar del que provengo. Y viceversa, no estoy del todo convencido de que sea seguro para un vasco decir que lo es en algunos sitios de Madrid. Lo mismo pasa ya en Cataluña, lo mismo pasa ya con los monárquicos y antimonárquicos y seguirá pasando con otras muchas cuestiones. Se pierde libertad cada vez que un político actúa de forma irresponsable.

Ibarretxe no ha sabido o no ha querido (y eso sería lo más preocupante) medir las consecuencias de todo esto. Si empezara como tiene que empezar, con una ponencia en el Parlamento vasco, nadie podría quejarse como lo está haciendo ahora. Podría expresas sus diferencias ideológicas y políticas, pero no hablar como se habla de rupturas de la Constitución o de desafíos a la democracia. Si la consulta fuera el medio y no el fin, sería legalmente irreprochable. Pero, con el planteamiento de Ibarretxe, lo que se genera es un encontranazo entre instituciones, si se quiere incluso entre pueblos, que sólo va a deparar problemas. Lo decía incluso el alcalde de Bilbao, el peneuvista Iñaki Azkuna, en unas declaraciones que, unidas a la marcha de Josu Jon Imaz de la presidencia del PNV, evidencian que el camino marcado por el lehendakari ni siquiera lo comparte todo el partido.

En estos siete años de polémica (algo artifical e interesada, diría yo), sólo ha habido un movimiento sensato. El que hizo Zapatero cuando el Plan Ibarretxe llegó al Congreso de los Diputados. Ese plan nació con la severa tara de contar con la oposición de un amplísimo porcentaje del Parlamento vasco (y por consiguiente, aunque algunos lo quieran ignorar y se aroguen la representatividad absoluta, de la ciudadanía vasca que vota a esos partidos). Y Zapatero, con absoluta tranquilidad y desde la tribuna de oradores del Congreso, rechazó el plan e instó a Ibarretxe a proponer una reforma por los cauces legales. Esa reforma sí se estudiará en las Cortes, como se han estudiado otras como la del Estatuto catalán.

Queda como poco un año más de problemas, división, enfrentamientos y odio. Ojalá sólo fuera un año más, pero hay pocas esperanzas de que los políticos (y no estoy apuntando en una sola dirección) se paren a pensar en el daño que hacen con algunos de sus movimientos.

jueves, abril 12, 2007

Símbolos para la confrontación

Seguro que la mayoría ya habéis visto las imágenes que acompañan esta entrada. Sucedió el pasado domingo en El Algarve, Portugal. Los equipos alevines de Barcelona y Valencia iban a jugar la final del Mundialito de la categoría. Y la organización quiso homenajear a los participantes haciendo sonar el himno español para acompañar la salida de ambos equipos, como ya habían hecho sin problema alguno en las finales de otras categorías también de críos. El Barça no saltó al campo y esperó a que finalizara el himno español para hacerlo.

Al margen del asco que me produce que haya personajes por ahí sueltos que utilicen a críos de estas edades con fines ¿políticos?, creo que el fenómeno es digno de estudio porque desde hace tiempo se viene reproduciendo en muchos ámbitos. Eso de faltar al respeto a himnos y banderas, apropiarse símbolos que deberían ser de todos y de utilizar todas estas cuestiones como elemento de confrontación entre gobiernos, políticos, personalidades e incluso entre la gente de la calle.

Algunos catalanes, como los responsables de este grupo de chavales, creen que no deben saludar el himno español. No se sienten españoles. Y están en su derecho. ¿Pero qué hubiera pasado si un catalán que sí se sienta español, más español que catalán, no quiere cantar Els Segadors? De fascista para arriba se le habría tachado. Estamos en un momento en que algunos piensan que son agresiones sin precedentes comportamientos que son habituales en ellos mismos, pero de signo inverso, claro está. Porque, desde ese perverso y tergiversado punto de vista, criticar el catalán es una ignominia pero censurar el uso del castellano en Cataluña es lo normal en un buen catalán.

En un libro que me han regalado recientemente (Vaya país. Cómo nos ven los corresponsales de prensa extranjera), encuentro una anécdota clarificadora. Un periodista holandés afincado en Barcelona relata cómo se encontró con una familia catalana en un hotel de Tarifa. La familia tenía un crío de cuatro años y el periodista, con ánimo de ser agradable con el pequeño, le pregunta cómo se llama. El niño se le queda mirando sin entenderle. La pregunta se la había hecho en castellano. El padre le explica que el crío sólo habla catalán y el periodista le hace notar lo mermado que estará su futuro si no sabe hablar castellano o inglés. "El catalán es nuestro idioma y eso es lo primordial", fue la respuesta del orgulloso progenitor.

Hace un par de años estuve en Barcelona y le pregunté a una señora de unos 50 años por la ubicación de mi antiguo colegio, puesto que de niño viví un año en la Ciudad Condal y el catalán fue una asignatura más (que hoy sólo ha dejado en mi memoria la comprensión de algunas palabras y, sobre todo, de los meses del año que todavía recito de carrerilla). Mis preguntas fueron en castellano, sus respuestas en catalán, a pesar de que le indique que no sé hablar catalán. No quiso reprenderle su mala educación para no fomentar un altercado y por el asco que siento ante tanta mala educación. Sé que son anécdotas, que el común de los catalanes no es imbécil, como tampoco lo es el común de los españoles, pero la proliferación de casos (insisto, no sólo en Cataluña, sino en cualquier parte y con una sesgada ideología de muy distintos signos) me preocupa cada vez más.

Telemadrid emitió esta semana un reportaje sobre la situación de los castellano-parlantes en Cataluña. En condiciones normales, me sumaría a las tesis de ese programa. Esta es que desde ciertos sectores institucionales y sociales de Cataluña se intenta hacer la vida imposible a quien no conozca el catalán. Pero como sé que el citado reportaje no es más que una estrategia del canal autonómico que controla Esperanza Aguirre, no puedo hacer sumarme. Porque tanto unos como otros utilizan el catalán, como tantos otros símbolos, como arma arrojadiza. Y así sólo conseguimos que en Barcelona se mosqueen con Madrid y en Madrid con Barcelona.

Y lo digo así de claro porque eso mismo forma parte de mi experiencia personal con el euskera. Yo no sé hablarlo, pero durante una etapa de mi vida he coincidido mucho tiempo con gente que sí lo hablaba. Y no podéis imaginaros las caras de odio que en alguna triste ocasión he visto en algunos ciudadanos de Madrid al escuchar el uso de esta lengua. Todavía me acuerdo de una curiosa anécdota que me pasó en una ocasión. Volvía yo de la facultad en el autobús con una carpeta en la que estaba claramente visible el escudo de la Real Sociedad. Se me sentó enfrentó un señor mayor y se puso a silbar Que viva España. De la enorme sorpresa que me llevé, no fui capaz de decirle nada a este tipo.

Hay catalanes estúpidos e intransigentes, igual que hay españoles estúpidos e intransigentes. Y también hay vascos que caben en esa categoría. Y gentes de todas las regiones españoles a los que se les puede considerar así. Si caemos en el error de pensar que una intransigencia es mayor que otra no sólo no solucionaremos el problema, sino que lo agravaremos más. Si es que eso es posible ya.

Por cierto, mi DNI (español, por cierto) sigue diciendo que soy vasco. Mi educación me impide hablar a una persona en un idioma que no conoce. Mi tolerancia me hace respetar los himnos y banderas de todos los países, naciones y comunidades autónomas. Y me seguiré encontrando con personas estúpidas que me clasifiquen por eso en grupos que no sean de su agrado. Así, habrá gente en Euskadi que me niegue el ser vasco. Habrá gente en Madrid que me califique hasta de etarra. Y habrá gente en Cataluña que me tache de centralista. Pues ellos se lo pierden...

jueves, abril 05, 2007

Cuando Ermua significaba otra cosa


Cuando ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco, todos grabamos a fuego en nuestra memoria el nombre de Ermua. Aquel pueblo vizcaíno dio nombre al Espíritu de Ermua, aquella unidad de todos los demócratas contra el terrorismo que sacó a millones de personas a la calle. De aquello nació el Foro de Ermua, una asociación cívica entre cuyos fundadores estaba Carlos Totorika. Él era el alcalde de Ermua cuando mataron a Miguel Ángel Blanco y lo sigue siendo todavía. Dio la cara en unos momentos muy difíciles, y no sólo por la muerte de un concejal, sino por el ambiente que había entonces de comprensión hacia ETA en muchos sectores nacionalistas del País Vasco. Estuvo en todo momento en el primer plano de la exigencia a los terroristas para que liberaran a Miguel Ángel Blanco. Estuvo con su familia. Y dio el valiente paso de ser uno de los fundadores del Foro.
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Hoy la situación ha cambiado tanto... El nombre de Ermua ya no significa lo que significó hace algo menos de diez años (parece tanto tiempo el que ha pasado desde aquello...). El miércoles el Ayuntamiento de esta localidad vizcaína adoptó un acuerdo para pedir al Foro que deje de llevar el nombre de Ermua. La iniciativa ha contado con los votos del PSE, incluyendo el de su alcalde, Carlos Totorika, que se ha declarado muy dolido por tener que votar una moción crítica con el Foro del que fue fundador. Pero este Foro ha cambiado mucho desde entonces. Su actual presidente, Mikel Buesa, es uno de los estiletes de la estrategia contra la política antiterrorista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y tiene una presencia pública y mediática de que la que no gozó su precedesor, Vidal de Nicolás.
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Me llama mucho la atención la iniciativa del Ayuntamiento de Ermua, pero la comprendo. Y la comprendo más todavía después de ver la reacción del Foro. Buesa se ha despachado muy a gusto contra la iniciativa. Ha acusado a los socialistas de promover una iniciativa "favorable a quienes mataron a Miguel Ángel Blanco", de "traicionarles". "Ha sido posible por la participación activa de varios concejales socialistas. Surgió de un grupo ligado al nacionalismo terrorista, al menos ideológico, pero no hubiera tenido mayor recorrido si no hubiera sido por el trabajo activo de unos cuantos miembros destacados del PSE en Ermua. La resolución pretende callar nuestra voz porque dicen que crispamos y creamos división", añadió Buesa. Con un par de narices, diría yo...
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En la página web del Foro de Ermua se encuentra una noticia que actúa a modo de respuesta a esta iniciativa. En ella se rechaza el valor de las 3.477 firmas de ciudadanos que avalan la petición del Ayuntamiento porque es "un reducido porcentaje del total de 16.488 vecinos empadronados" en Ermua (no comparto en absoluto el argumento; si casi cuatro mil vecinos se animan a firmar un texto de esta naturaleza, algo está pasando que debería plantearse el Foro). "Los ediles que han aprobado este vergonzoso acuerdo no pueden ocultar que la vía del ¿diálogo? que propugnan supone prácticamente el mismo enfoque que a diario reclama Arnaldo Otegi", añade el texto, en un intento más de identificar a los socialistas con la ilegalizada Batasuna.
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A Carlos Tototika le tachan de "alcalde socialista de Ermua y durante muchos años valeroso luchador constitucionalista". La desfachatez de esta denominación me parece escalofriante. Ahora resulta que la gente se dedica a repartir carnets de contitucionalista y prácticamente declara que éste no es su alcalde. Viva el respeto a la democracia plasmada en el resultado de las elecciones. Carlos Tototika fue uno de los artífices del Espíritu de Ermua y eso no se lo puede quitar nadie. Desde luego, el alcalde de Ermua cuenta con todo mi apoyo para continuar esa labor, y más ante feroces y algo insensatas críticas como éstas.
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Finaliza el texto del Foro con la siguiente afirmación: "Para escarnio de los miembros del grupo municipal del PSE en Ermua, que se han avenido a este intolerante y ridículo acuerdo, al final de este comunicado reproducimos la lista de sus componentes". Interesante forma de señalar a los nueve socialistas que ocupan un cargo en el Ayuntamiento de Ermua, sí señor. La próxima vez que alguno de ellos sufra un ataque de violencia callejera, me preguntaré qué limitada ideología tenía el energúmeno que perpetró el ataque. Yo no pondré aquí sus nombres, me parece ridículo tener que recurrir a eso, pero les ofrezco todo mi respaldo.
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La moción del Ayuntamiento de Ermua no sólo la han apoyado los ediles del PSE, también ha contado con el respaldo de los tres que tienen PNV y EA y el que tiene Ezker Batua (al que el Foro de Ermua califica, en otra muestra más de respeto democrático, de "monaguillo"). Pero también ha votado a favor un concejal del PP. Bueno, debería decir un ex militante de este partido. Los populares decidieron expulsarle nada más conocer el resultado de la votación, según explicó su presidente en Vizcaya, Antonio Basagoiti, por no respetar la disciplina de partido. "Estas cosas pasan, ya que, ante la situación de inferioridad (en que se encuentra el PP para conformar listas) debido a la amenaza del terrorismo en el País Vasco, se acercan hasta nosotros personas con auténtica vocación y algunos pocos que actúan como si les faltara un tornillo", ha dicho Basagoiti. Gran punto final a esta historia.
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No tengo ni idea de los verdaderos motivos de la deriva del Foro de Ermua. Está fuera de toda duda que han hecho de los objetivos del PP su razón de ser y ellos sabrán por qué. Entre los objetivos fundacionales del Foro estaba "favorecer la unidad de las fuerzas constitucionalistas en el País Vasco para vencer definitivamente al terrorismo". No sé si piensan que su estrategia favorece esa unidad. Yo creo que no, pero cada uno que haga su propio examen de conciencia. Ya sé que alguno me dirá que entre los objetivos de este colectivo también estaba "evitar cualquier negociación política entre el Estado y las diversas instituciones públicas españolas y vascas con la banda terrorista ETA", que consideran que el Gobierno de Zapatero lo ha incumplido y deben denunciarlo. ¿Pero así es como hay que hacerlo? Yo lo dudo bastante.