Mostrando entradas con la etiqueta Ibarretxe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ibarretxe. Mostrar todas las entradas

miércoles, mayo 28, 2008

¿Hacia dónde vas, Ibarretxe...?

Si algún día la vida me diera la oportunidad de hablar con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, creo que esa es la primera pregunta que le haría: "¿Hacia dónde va?". O quizá la pregunta sería algo distinta. "¿Hacia dónde cree que va?" parece una formulación más adecuada. Lo que más me apena es que seguramente ni él mismo sería capaz de darme una respuesta coherente. Acabaría haciéndole más preguntas sobre su respuesta y no llegaríamos a ninguna conclusión razonable. Cada vez tengo más claro que lo suyo es una simple huida hacia adelante, sin rumbo conocido, sin pararse a pensar en las consecuencias, sin importar lo que él mismo hubiera dicho antes.

Ya conocemos qué quiere preguntar a los vascos. De una propuesta para el encaje de Euskadi en España que sólo sería votada en ausencia de violencia, como el mismo lehendakari dijo en su día, pasa a incluir el fin de ETA en una de las preguntas de su famoso e imposible referéndum. De no dialogar con nadie para formular aquel texto conocido como Plan Ibarretxe, y apoyarse para aprobarlo en los votos que dijo que no iba a aceptar, los de la izquierda abertzale (Batasuna en su día, Partido Comunista de las Tierras Vascas ahora), ahora pide el respaldo de los vascos a un diálogo entre todos los partidos para "alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir". De negociar directamente con Zapatero ahora quiere hablar con los partidos. De puro incoherente es delirante.

No soy nacionalista. Ni mucho menos independentista. Tampoco centralista. Pero no me da miedo ninguno debatir con cualquiera propuestas de este estilo. Con alguien que sepa defender lo que dice y escuchar lo que yo digo. Me atrevo a proclamarlo porque he tenido conversaciones así con amigos vascos. No están de acuerdo conmigo, ni yo con ellos, pero nos escuchamos. Y escuchando a los demás se puede llegar a acuerdos. ¿Quiere hablar? Hablemos, pero con las normas que tenemos todos, no como al lehendakari se le antoje. Ibarretxe ha demostrado sobradamente que no sabe lo que es hablar de igual a igual. En realidad, no quiere hablar con nadie. Creo que pocos dudan, ni siquiera los nacionalistas, que si tuviera mayoría absoluta no se andaría con tantos rodeos. Convocaría el referéndum y listo. Se movería. Pero no puede hacerlo porque necesita votos que no tiene. Y si no los tiene es precisamente porque los vascos no se los han dado.

Desde que nació el Plan Ibarretxe, el PNV no ha hecho más que perder votos en las sucesivas elecciones que se han celebrado. Eso es un hecho. El lehendakari no se ha parado a pensar en los motivos de ese hartazgo de los ciudadanos, y ese es su primer gran error. Ibarretxe puede convertirse en el lehendakari que protagonice el histórico día en que el nacionalismo deje de gobernar en Euskadi. Y eso es una página muy importante de la historia reciente. El segundo gran error de Ibarretxe es vincular constantemente su proyecto con lo que hace o deja de hacer ETA, y siempre a conveniencia propia. Yo no soy partidario de paralizar el mundo por una banda terrorista o dejar que unos asesinos marquen la agenda política, de qué o de qué no se puede hablar. Pero Ibarretxe lo vincula sólo por su interés, y eso es lo doloroso.

Desde que Ibarretxe anunció por primera vez sus planes para convocar un referéndum, estoy totalmente seguro de que no lo va a celebrar nunca. No puede hacerlo. Va en contra de la Ley. Si el lehedakari, el PNV, sus votantes, el pueblo vasco o quien sea quiere un nuevo modelo político, sabe los mecanismos que tiene que seguir. Ibarretxe sabe que estos no son los caminos adecuados. Aún así, se tira de cabeza. Sabe que no hay agua en la piscina, pero no le preocupa cuántos más puedan caer al vacío. Y se ampara en que los demás no quieren escuchar al pueblo vasco. Excusas de mal perdedor. Todos los ciudadanos tienen cauces para manifestarse, y esas elecciones en las que el PNV está perdiendo votos son el mejor camino para hacerlo.

Ibarretxe es el peor enemigo del nacionalismo vasco. Está consiguiendo que mucha gente fuera de Euskadi muestre sentimientos muy negativos (por utilizar un eufemismo) no sólo contra los nacionalistas sino contra los vascos en general, y eso es muy doloroso. Porque estoy convencido de que Ibarretxe lo sabe. Pero no le importa. O le importan más otras cosas. ¿Cuáles? No tengo ni idea. De lo que sí estoy seguro es de que la historia será muy severa con él, por ser un dirigente que no sabe dónde va y al que no le importe qué y quiénes se queden en el camino.

miércoles, octubre 03, 2007

El referéndum de Ibarretxe

Corría el año 2000 cuando José José Ibarretxe habló por primera vez de ese famoso referéndum que pretende convocar. Han pasado nada menos que siete años. No ha habido discurso de política general en el Parlamento vasco, el que se celebra todos los meses de septiembre para abrir el curso político, en el que el lehendakari no mencionara la necesidad inaplazable de convocar el referéndum. No ha habido discurso de Ibarretxe que no haya contado con la al parecer obligada respuesta de todo el mundo: medios de comunicación, autodenominados líderes de opinión y partidos políticos.

Ninguna posición ha cambiado en los últimos siete años y casi todas me tienen sumido en la más absoluta perplejidad. Ibarretxe sigue defendiendo la convocatoria de la consulta y por eso le ha puesto fecha, el 28 de octubre de 2008, prolongando al menos un año más el debate estéril sobre la materia. Y digo estéril porque todos descartan, de una forma u otra, la posibilidad de llegar a un acuerdo, con lo que todo paso que dé el Gobierno vasco en un sentido legalmente dudoso lo acabará frenando el Gobierno español, lo ocupe quien lo ocupe.

Siempre he tenido la sensación de que el lehendakari no se atrevía a hablar de cuestiones concretas. Yo no sé si él mismo tiene claro qué es lo que pretende someter al voto ciudadano. ¿Independencia del País Vasco a cualquier precio? ¿Un estado asociado a España como contemplaba el archifamoso Plan Ibarretxe? ¿Qué quiere consultar exactamente? ¿De qué quiere hablar Ibarretxe con Zapatero el próximo día 16? Si los vascos quieren la independencia, que se hable de ello. Si los vascos quieren más competencias, que se hable de ello. Si los vascos quieren una reforma política, que se hable de ello. Pero que se hable de lo que quieren todos los vascos y que el lehendakari ponga cuestiones concretas sobre la mesa.

Si algo no me gustaba del Plan Ibarretxe y de que ahora ponga fecha para la consulta es la forma. Ibarretxe es lehendakari gracias a la Constitución y al Estatuto de Gernika. Ambos textos incluyen fórmulas para su modificación. Pero el lehendakari insiste en saltárselas a la torera. Si quiere una reforma, ésta debe partir del Parlamento vasco. Sin un acuerdo entre los vascos (entre todos los vascos), no hay nada que consultar a la ciudadanía o que dialogar con el Gobierno de España. Pero Ibarretxe no atiende a esos pasos. Quiere ir directamente a la consulta sin saber qué va a consultar. Ni siquiera me muestro en contra de que se produzca ese referéndum, que la discusión sobre las implicaciones legales sería otra muy distinta, pero es que hay que tener algo que consultar e Ibarretxe hoy no lo tiene. O por lo menos no lo dice abiertamente.

Creo, además, que el lehendakari está cometiendo graves errores estratégicos. Primero, porque está desaprovechando la presencia en Moncloa del mejor Gobierno posible para sus intereses. Mareando tanto esta perdiz lo que en realidad está haciendo es dar argumentos al PP para arremeter contra Zapatero. Ibarretxe no va a encontrar un presidente del Gobierno más propenso a hablar de estos temas. No creo que al PNV, al nacionalismo vasco y a Ibarretxe les interese un Gobierno del PP. Ya han pasado aquellos años en que Arzalluz manifestaba que en quince minutos con Aznar había conseguido más que en quince años con los socialistas. Sí, si el PP necesita el apoyo del PNV para alcanzar la Presidencia del Gobierno les prometerá cuatro migajas más, alguna competencia, un dinerito extra para callarles la boca y lograr su respaldo, pero nada más. Con el PP nunca se hablara de lo que Ibarretxe quiere hablar.

Y segundo, porque genera división. Nuestros representantes no quieren darse cuenta de esto, pero los proyectos políticos que se construyen en el aire, generan división y enfrentamientos, no ya entre partidos políticos, que a la larga importa poco, sino entre la gente. Yo vivo en Madrid y viajo bastante a Euskadi. No estoy del todo seguro que pueda decir abiertamente en todos los sitios el lugar del que provengo. Y viceversa, no estoy del todo convencido de que sea seguro para un vasco decir que lo es en algunos sitios de Madrid. Lo mismo pasa ya en Cataluña, lo mismo pasa ya con los monárquicos y antimonárquicos y seguirá pasando con otras muchas cuestiones. Se pierde libertad cada vez que un político actúa de forma irresponsable.

Ibarretxe no ha sabido o no ha querido (y eso sería lo más preocupante) medir las consecuencias de todo esto. Si empezara como tiene que empezar, con una ponencia en el Parlamento vasco, nadie podría quejarse como lo está haciendo ahora. Podría expresas sus diferencias ideológicas y políticas, pero no hablar como se habla de rupturas de la Constitución o de desafíos a la democracia. Si la consulta fuera el medio y no el fin, sería legalmente irreprochable. Pero, con el planteamiento de Ibarretxe, lo que se genera es un encontranazo entre instituciones, si se quiere incluso entre pueblos, que sólo va a deparar problemas. Lo decía incluso el alcalde de Bilbao, el peneuvista Iñaki Azkuna, en unas declaraciones que, unidas a la marcha de Josu Jon Imaz de la presidencia del PNV, evidencian que el camino marcado por el lehendakari ni siquiera lo comparte todo el partido.

En estos siete años de polémica (algo artifical e interesada, diría yo), sólo ha habido un movimiento sensato. El que hizo Zapatero cuando el Plan Ibarretxe llegó al Congreso de los Diputados. Ese plan nació con la severa tara de contar con la oposición de un amplísimo porcentaje del Parlamento vasco (y por consiguiente, aunque algunos lo quieran ignorar y se aroguen la representatividad absoluta, de la ciudadanía vasca que vota a esos partidos). Y Zapatero, con absoluta tranquilidad y desde la tribuna de oradores del Congreso, rechazó el plan e instó a Ibarretxe a proponer una reforma por los cauces legales. Esa reforma sí se estudiará en las Cortes, como se han estudiado otras como la del Estatuto catalán.

Queda como poco un año más de problemas, división, enfrentamientos y odio. Ojalá sólo fuera un año más, pero hay pocas esperanzas de que los políticos (y no estoy apuntando en una sola dirección) se paren a pensar en el daño que hacen con algunos de sus movimientos.