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miércoles, enero 07, 2009

Análisis políticos

Estaba yo pensando sobre qué escribir y resulta que los análisis (¿análisis?) políticos (¿políticos?) de la prensa de hoy me ponen en bandeja dos temas de esos que uno no se puede resistir a comentar. Y empezamos, claro está, por la polémica del día, del mes y, por supuesto, del año recién comenzado (y nada tiene que ver que sólo llevemos siete días, es que la polémica es de gran calado intelectual, sin duda...): el traje de la ministra de Defensa, Carme Chacón, en la celebración de la Pascua Militar. Porque, amigos míos, en estos tiempos de crisis que corren, en aras del interés general y teniendo en cuenta que la prioridad debe ser siempre atender los problemas de los ciudadanos, no se habla de otra cosa que no sea de los pantalones de la ministra. Bueno, también he oído que se critica que la princesa de Asturias decidiera repetir traje, pero esa historia me interesa todavía menos.

Vamos al origen de la polémica. Al acto invitaba la Casa Real. Y la ministra contactó con, oh, sorpresa, la Casa Real para consultar si el atuendo que pensaba llevar era adecuado. Y la Casa Real, cáspita, aún más sorpresa todavía, le dice a la ministra que adelante, que no hay problema alguno y que no rompe el protocolo previsto. ¿Que no hay problema? Pues lo montamos. Más papistas que el papa, siguiendo lo que sin duda es uno de los deportes nacionales de mayor aceptación, algunos medios de comunicación han puesto el grito en el cielo por el vestuario de la ministra. Y ahora seguro que sí os sorprendo: entre estos medios de comunicación destacan Telemadrid (en una de sus tertulias, Miguel Ángel Rodríguez ha llegado a decir que con ese vestido inivitaría a la ministra "a una fiestuqui") y El Mundo (que le dedica, ni más ni menos, el editorial de su edición de hoy). ¿Que no os he sorprendido...? Vaya, tendré que esforzarme más...

Venga, ahí va el esfuerzo y seguro que ahora sí os sorprendo: Esperanza Aguirre (sí, sí, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y lideresa no oficial del movimiento de oposición al jefe de la oposición) ha mostrado su pleno apoyo a la ministra porque no le parece de recibo discutir el peinado o el modelo que llevan las mujeres que se dedican a la política porque eso no se hace con los hombres. Y, ahora sí que os voy a sorprender, estoy de acuerdo con Espe. Que sí, que tiene razón esta vez. Que es cansino tener que escuchar determinados comentarios rancios y trasnochados que sólo pueden tener su origen en dos cuestiones, y una de ellas es precisamente la que implícitamente cita Esperanza Aguirre: el machismo que sigue imperando en España. La segunda razón es puramente política (o algo parecido...) y se ciñe a que Carme Chacón es del PSOE y como es del PSOE quien defiende al PP tiene que criticar cualquier cosa que se ponga a tiro del PSOE. Triste razón, sí, pero es lo que hay en esta España nuestra.

La segunda cuestión a analizar es la entrevista que José María Aznar concede a Vanity Fair, como si fuera Brad Pitt (no os riáis de la comparación, que se dice que en Italia despiertan más o menos las mismas pasiones sexuales; será por las no sé cuántas mil abdominales que en una ocasión se comentó que hacía a diario nuestro ex presidente del Gobierno). Y ahora sí que os voy a sorprender. Porque seguro que estáis esperando que critique a Aznar por lo que dice de Obama, o de Irak, o de sus esperanzas en Rajoy, o de la situación económica. Pues no, fíjate tú por donde. Me voy a ir a lo previsible, a sus alabanzas a George W. Bush. Dice del ya casi ex presidente norteamericano que es "un gran estadista"que está viviendo "la hora de la ingratitud" que todo pueblo dedica a sus dirigentes cuando dejan el poder. Pobre George, qué mal lo tiene que estar pasando. Menos mal que ahí están sus amigos para ayudarle a pasar este amargo trago.

Siempre me ha maravillado que el peloteo de Aznar a Bush no tuviera límites. A día de hoy, sigue siendo el único líder que aparecía en la triste foto de las Azores que no ha admitido error alguno en la invasión a Irak. A regañadientes, y le costó largo tiempo hacerlo, aceptó que en el país que mandaba Sadam Hussein no estaban las famosísimas armas de destrucción masivas. Incluso en la hora del adiós, Aznar se mantiene inasequible al desaliento en su fervor por Bush hijo. ¿Que el mundo entero celebrará el día 20 la salida de Bush mucho más que la llegada de Obama? Él derramará una lágrima de cariño hacia el líder caído. ¿Que en los libros de Historia quedará como el presidente del baño de sangre en Irak a base de pruebas falsas y de la mayor crisis económica, dicen, en no sé cuántos años? Para Aznar seguirá siendo su ídolo.

Qué curioso que el peloteo de Aznar a Bush no encuentren reciprocidad, ¿verdad? Un ejemplo recientito, recientito. Tanto, que se ha publicado hoy mismo. Resulta que Bush, así, de modo urgente, ha condecorado a varios dirigentes extranjeros con la Medalla Presidencial de la Libertad por, según la Casa Blanca, los esfuerzos de estos líderes en la lucha contra el terrorismo y la defensa de la democracia, los derechos humanos y la paz en el mundo. Y los premiados son el ex presidente británico Tony Blair, el ex primer ministro australiano John Howard y el presidente colombiano, Álvaro Uribe. ¿Y Aznar...? No puede ser, seguro que la orden ministerial está equivocada, hay un lapsus de quien la haya escrito o algo parecido. Bush no puede olvidarse así de Aznar. ¿O sí...? ¿A ver si va a resultar que Bush simplemente utilizó a quien pasaba por allí con aires de grandeza y de salir del rincón de la Historia y en realidad le importa un bledo lo que haga o lo que diga ya que no tiene el poder...? No, no puede ser... Es un error fijo. Con lo que Bush quiere a Aznar, vamos...