Con el cese de Ana Pastor, el asunto ha cobrado relevancia y ha llegado a los titulares, pero esto venía gestándose ya desde hace tiempo. TVE vuelve a ser el coto privado del PP, ahora dominado por Julio Somoano, un periodista que abrazó públicamente el lado oscuro en Telemadrid y que ahora se cobra la recompensa de tantos años de esfuerzo. Ana Pastor es el rostro de la limpia ideológica que hace el partido en el Gobierno en la televisión pública, pero no es el único. Es, quizá, el más simbólico, por ser el más esperado. No en vano varios dirigentes del PP ya alardearon de lo poquito que le faltaba a la periodista en el Ente Público una vez que su partido ganara las elecciones de finales del pasado año. Como con todo lo que está haciendo este Gobierno, lo de TVE tampoco me ha supuesto sorpresa alguna. Si acaso, por lo mucho que han tardado en devolvernos a la caverna más oscura del periodismo público, esa que, pese a quien pese, se comenzó a olvidar en las dos últimas legislaturas.
Comentaba este tema con unos amigos hace un par de días. "Eso lo hacen todos", me dijeron. Es verdad, TVE siempre ha sido un juguetito en manos de Moncloa. Ganar unas elecciones implicaba colocar a periodistas afines en los centros de poder de la radiotelevisión pública y que sus mensajes comenzaran desde las elecciones a esquinarse en el espectro político de una forma tan sesgada como evidente. ¿Lo convierto eso en algo menos censurable? No. Pero en todo caso hay diferencias entre estos y "todos" los demás, porque además el momento en que esto llega multiplica su efecto. Supongo que habrá que asumir el pago de alguna que otra indemnización en los despidos que lleguen. O que se dupliquen sueldos al colocar a amigos que sustituyan a profesionales que ahora irán a pasillos o a galeras. Eso, dado que me suena que seguimos en un momento en el que el Gobierno recorta servicios básicos pero parecen no importarle estas cosas, ya huele mal.
Pero huele peor si lo miramos desde el punto de vista del periodismo, esa noble profesión cada vez más hundida en el fango y la podredumbre que pierde credibilidad a pasos agigantados y yo no sé si podrá recuperarla alguna vez. Insisto, le duela a quien le duela y no sin dificultades, TVE había conseguido readquirir una cierta aureola de independencia y calidad en los últimos siete años, desde que Zapatero llegó a la Moncloa. No soy un ferviente fan del periodismo actual, ni siquiera del de TVE. Soy, en cambio, de los que se lleva las manos a la cabeza con lo fácil que parece hoy en día editar y emitir un informativo y lo asumibles que son errores de calado y de simple anecdotario sin que haya consecuencias. Pero habíamos avanzado. Ojo, que veníamos de la negra etapa en la que Alfredo Urdaci se convirtió en el primero director de informativos de TVE condenado por manipulación (aquel histórico y vergonzoso momento de "ce ce o o" al leer el propio Urdaci la sentencia con la que manchó a la televisión pública, entonces más de partido que nunca), y aún así el Ente Público había remontado el vuelo y recuperado algo de reputación.
Hace años entrevisté a Ana Pastor y me dejó alguna frase que ahora cobra más sentido que nunca. Soy un ingenuo para muchas cosas pero para esto no. Sabía que iba a suceder. Y lo sabía porque el PP y sus afines ya aprovecharon el buen momento de TVE para dejar su sello. Ana Pastor vivió en sus propias carnes algunos de los episodios más sonados, por ejemplo cuando la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, lamentó en directo, en Los Desayunos, una falta de pluralidad de TVE que no se sostiene con ningún dato. Pero lo dijo, y algo quedó entre los suyos, por supuesto. También recuerdo en 59 segundos a Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno en la primera legislatura de José María Aznar, llamando "nazi" repetidas veces y con un gesto de odio al doctor Montes, ya absuelto por la Justicia. Episodios más o menos anecdóticos que confirmaron una triste realidad. TVE es un juguete para el PP, un juguete que se puede romper si están en la oposición y un vehículo de propaganda si están en el poder. Aunque se haga siempre, es triste que lo asumamos y no nos rebelemos. Yo, desde ya, veto los Informativos de TVE como en su día veté a los de Telemadrid por su caza de brujas ideológica y su partidismo descarado. No quiero volver a vivir otro "ce ce o o".
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martes, agosto 07, 2012
sábado, noviembre 10, 2007
Soy periodista, votante de izquierdas y proclamo mi hartazgo
Ahora soy yo el que va a decir basta. Las respuestas a lo sucedido en la última edición de 59 segundos han colmado mi paciencia. Suele ser bastante respetuoso, dentro de la discrepacia política e ideológica, con los periodistas profesionales que uno lee y escucha en televisión, radio, prensa o Internet. Bastante mal está la profesión, y llevo mucho tiempo denunciándolo, como para que nosotros mismos nos dediquemos a guerras fratricidas inútiles. Pero estoy verdaderamente harto de manipulaciones, de tergiversaciones, de campañas proselitistas. Estoy harto de buscar culpables donde no los hay y conspiraciones donde es imposible que las haya. Estoy harto de que la prensa haya perdido toda credibilidad, y no hay más que preguntarle a la gente que nos lee o escucha, por culpa de estas actitudes.Los medios y periodistas alineados con la derecha política ya han encontrado un culpable a lo sucedido en 59 segundos. Ya sé que no va a ser una sorpresa, porque es el mismo que tienen para todo. Es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Llega un momento en que uno piensa si es posible en esta vida que suceda algo malo, negativo, deleznable o perverso en este mundo sin que Zapatero tenga la culpa. Pues también la tiene de la discusión entre José Mari Calleja e Isabel San Sebastián, por si alguien tenía alguna duda. Agapito Maestre en Libertad Digital: "Zapatero y los separatistas (...) son los amos y persiguen a todo aquel que pretenda reconstruir una sola calle, cualquier espacio común, que pudiera servir para detener o rescatar algo de esa urbanización en ruina".
Continúa Libertad Digital en un editorial diciendo que "zafiedad, calumnia y destrucción personal, estas son las consignas que la izquierda mediática parece haber recibido de alguien y que reproduce de forma cada vez más obsesiva y compulsiva". Añade que este comportamiento de la izquierda y de los nacionalistas es "más afín a las prácticas de la Komintern y al estilo de la fenecida prensa falangista que al respeto que cabe esperar en una sociedad democrática". En Diario Siglo XXI Miguel Massanet habla de "la nueva Inquisición, manejada por Zapatero, para acallar a la poca prensa que le es hostil" y afirma que el concepto de democracia del presidente del Gobierno, "por lo visto, se reduce a hacernos tragar a los españoles, como ocurre con las ocas, su pienso especial a base de las recetas comunistas de siempre: totalitarismo, opresión y pérdida de la libertad".
No os vayáis a creer que Zapatero es el único culpable, no. Zapatero tiene a su cargo una serie de meidos y periodistas que le hacen caso en esta deriva totalitaria. Un ejército mediático, por cierto, del que es posible que forme parte yo mismo sin saberlo y sin cobrar por ello, a tenor de los calificativos que leo. "Dice Z que por fin Televisión Española es la televisión de todos. En efecto lo es. De todos los nuestros", nos explica Pablo Molina también en Libertad Digital. La propia Isabel San Sebastián ha exigido que TVE se disculpe, o de lo contrario no volverá a 59 segundos: "Sólo lamentan (TVE y sus directivos) la situación que provocó Calleja y no cómo actuó la moderadora y los responsables del programa, que debían haberle obligado a rectificar. Aquí la insultada y agraviada soy yo. Se han traspasado unos límites intolerables y estoy pensando la posibilidad de emprender acciones legales".
¡Lo que me faltaba, la culpa es de Ana Pastor! Y de 59 segundos, claro, una tertulia en la que periodistas de todas las ideologías confrontan sus posiciones políticas. ¿A quién se le ocurre pensar que eso es pluralidad? Nos lo deja clarísimo Pablo Molina: "Isabel San Sebastián tiene el prestigio suficiente como para no tener que someterse a las vejaciones de un programa preparado para destrozar a quien no piensa como Pepiño Blanco. Yo es que cuando escucho la palabra pluralismo echo mano al revólver que no tengo. Pluralismo no es reunir en torno a una mesa a unos cuantos hooligans zapateristas y un par de periodistas desafectos como nota de exotismo ideológico para que los primeros les azoten, sino la existencia de medios diferenciados en los que quienes comparten ideas y filosofía puedan expresarse libremente".
Así que lo que parece es que se trata de un problema de respeto. La prensa afecta a la derecha política cree que se le ha faltado al respeto a Isabel San Sebastián y pide que no se actúe así, claro. Copio a continuación un extracto de una información publicada en Libertad Digital, que comienza con unas declaraciones de Calleja en El Plural (periódico digital que se autodefine como "progresista", dirigido por Enric Sopena) explicando lo que sucedió en 59 segundos y continúa con una valoración del medio: "'Ella te puede insultar pero no se la puede describir porque entonces se enfada', declara Calleja a una web de agitación e intoxicación pro-gubernamental en la que colaboran otros conocidos tertulianos de 59 Segundos, igual de sectarios en su apoyo al Gobierno que Calleja".
Sí señor, eso es el respeto que piden. Pero hay, gracias a esta polémica, más muestras de ese respeto habitual. Según Pablo Molina, Calleja es un "antaño valeroso defensor de los que sufren el terror nacionalista en el País Vasco, hogaño cómodo asalariado de una de las cadenas del grupo PRISA, desde la que, con fervor típico del neoconverso que vuelve al redil de la secta, se dedica a escarnecer a los que defienden lo que él mismo compartía hace tan sólo unos meses". Jesús Salamanca, en Diario Siglo XXI, habla de "la estupidez profesional llevada a cabo por el prosocialista, José Mª Calleja", y añade que "ya no hay vuelta de hoja: ahora la mediocridad y la falta de ingenio tienen nombre de tertuliano". Vamos, respeto en estado puro, el mismo que, por ejemplo, tuvo Federico Jiménez Losantos hace pocas fechas insultando sin piedad a Ernesto Ekaizer. Os pido disculpas, Google tiene que estar funcionando mal, porque no encuentro respuestas críticas con Jiménez Losantos por todo esto, ni siquiera, ahora que está tan de moda esto de luchar contra el racismo, por sus burlas al origen argentino de Ekaizer...
Federico Quevedo, en El Confidencial, es quien mejor plasma la situación en la que vivimos hoy en día, una situación que, de ser el ciudadano "normal" que el PP quisiera que yo mismo fuera, me tendría que llevar a plantearse salir del país...: "A Ignacio Villa lo manipularon, a la COPE la amenazan, y a Isabel San Sebastián la insultan sin piedad. Ese es el estilo que ha impuesto Rodríguez, que ha impuesto una izquierda decidida a no perder el poder, y si para eso tiene que practicar la Ley de la Mordaza, lo va a hacer sin tapujos. Malos tiempos para la prensa crítica. Y si gana Rodríguez, vendrán peores". Amenazados quedamos todos, en especial los ignorantes como yo que se nos ocurrió un triste día de nuestra vida votar al PSOE, de lo que puede pasar si Zapatero gana otra vez las elecciones...
¿Y por qué estoy harto? Porque toda esta gente esconde que los dos principales portavoz de los Gobierno de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez (amenazas a Prisa) y Pío Cabanillas (que llegó a conseguir que El Mundo publicara una información falsa sobre un viaje de Felipe González a Marruecos), tuvieron sus trifulquillas con la prensa. Porque se les olvida mencionar que en los medios que controla la derecha no es que se levanten los contertulios que no están de acuerdo, es que les echan (incluso a los de derechas, como a Germán Yanke en Telemadrid). Porque se les olvida que nunca hubo ni podría haber habido un programa como 59 segundos en la TVE gobernada por la derecha, que, por cierto, encontró en Alfredo Urdaci al primer y único director de informativos del ente público que tuvo que leer una condena por manipulación informativa.
Porque llevamos años aguantando informaciones falsas (¿Se ha negociado con Marruecos por Ceuta y Melilla? ¿Se ha entregado Navarra a ETA? ¿Es Cataluña la comunidad autónoma beneficiada económicamente por el Gobierno? ¿Fue el 11-M una conspiración etarra-socialista? ¿Se manipuló la mochila que no estalló en los trenes? ¿Había armas de destrucción masiva en Irak...?) publicadas por medios de comunicación que nunca publican rectificaciones que se sí apresuran a pedir a los medios de la cuerda ideológica contraria cuando dicen falsedades. Porque hay periodistas que se dedican a insultar, incluso al Rey y encuentran la defensa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, mientras que no respaldar a Isabel San Sebastián es, para Libertad Digital, una "cobarde indiferencia" por parte del resto de periodistas presentes.
Ya basta. Lo dije en mi última entrada y lo mantengo: hay demasiados periodistas, y los veo sobre todo en la derecha, que tienen en su modo de trabajar una loa permanente al PP y una crítica continua al Gobierno. Digo esto desde la independencia que tengo, proclamando que hoy soy votante de izquierdas y recordando, y para eso está el archivo de mi blog, que también sé criticar a un Gobierno de izquierdas cuando se lo merece. Y eso no es periodismo. Eso es sectarismo y dependencia absoluta del poder (y no siempre del poder ejecutivo, como se está viendo). Yo me niego a caer en eso.
Termino esta larga entrada (disculpadme la longitud del texto, os agradezco que hayáis llegado hasta aquí), con dos frases de Edward R. Murrow, uno de los periodistas norteamericanos que más abiertamente se enfrentó al senador McCarthy, ideólogo de la caza de brujas, y que aparece reflejado en la magnífica película Buenas noches, y buena suerte. Son frases muy adecuadas a esta discusión y perfectamente aplicables a la realidad de nuestros días. Y no sólo a la de Estados Unidos.
“Es maravilloso contemplar la velocidad de la comunicación. Pero también es verdad que la velocidad acelera la distribución de la información que sabemos que es falsa”.
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“No podemos confundir discrepancia con deslealtad. Si la oposición leal muere, el alma de América morirá con ella”.
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jueves, noviembre 08, 2007
Ellos y los demás
Ayer se vivió una situación inédita en 59 segundos. Después de un cruce de acusaciones entre José María Calleja e Isabel San Sebastián, ella se levantó y se marchó del programa. Y como algunas de las informaciones que he leído no me parecen del todo exactas o evitan mencionar ciertos detalles, paso a relatar lo que sucedió antes de dar mi opinión.El tema de debate era lo sucedido en el Chad con esa supuesta ONG francesa y los tripulantes españoles del avión que están allí retenidos. José Antonio Sentís, uno de los subdirectores de La Razón, lanzó un duro ataque a la política internacional del Gobierno, por este caso y por otros anteriores. Antonio Casado le respondió que en el afán por criticar al Ejecutivo de Zapatero algunos se olvidan de que se consiguió la liberación de las tres azafatas españolas. Fernando Ónega añadió que el embajador norteamericano en España, en una entrevista en TVE, había dicho que no veía otra forma de haber actuado en este caso.
José Mari Calleja apuntó en ese momento, sin tener el turno, que también había alabado la sentencia del 11-M (que ya había sido debatida antes en el programa, con el habitual enconamiento en las posturas; los periodistas que se alinéan con la derecha siguen pidiendo que se investigue el autor intelectual, los que se alinéan con la izquierda alaban la resolución del juez). Llegó el turno de Isabel San Sebastián, que comenzó diciendo que en la mesa había cuatro periodistas que defendían "vehementemente" al Gobierno y que no hacía daño que hubiera dos, Sentís y ella misma, que le criticaran. Ónega lo negó. Calleja y San Sebastián comenzaron un cruce de reproches mientras Ana Pastor, moderadora del debate y subdirectora del programa, les pedía a ambos que dejaran las descalificaciones personales.
San Sebastián espetó a Calleja que había "cambiado de chaqueta" que "ahora defiendes lo que antes criticabas". Y Calleja le respondió que "defiendes a la ultraderecha" y que "tú has engordado a ETA con tu silencio". La columnista de El Mundo exigió una rectificación, Calleja no se la ofreció, por lo que se levantó y se fue. Sentís apuntó que era "intolerable" lo que acababa de hacer Calleja. El debate continuó y Ana Pastor, en una gran apunte final por su parte, aprovechó el cierre del programa para pedir disculpas a los espectadores por lo sucedido y para decir que espera que Isabel San Sebastián vuelva al programa en futuras ediciones.
Lo que pasó anoche en 59 segundos era previsible, hablando en términos generales. El debate político, y también el periodístico, lleva mucho tiempo viciado. Se están diciendo demasiadas cosas de manera irresponsable y eso lleva al hartazgo. Lo cierto es que hay periodistas alineados con la derecha política que están marcando una línea muy peligrosa. Están diciendo muchas cosas sin pruebas (sobre ETA, sobre el 11-M, sobre España, sobre las relaciones internacionales) y eso está provocando, insisto, mucho hartazgo. Para ellos, sólo hay una forma de hacer las cosas bien, la del PP. Los que no estamos de acuerdo con ellos, tengamos las razones que tengamos, caemos en el mismo saco. Y así, periodistas que se colocan en otro punto del espectro ideológico, políticos de izquierda, nacionalistas e independentistas, terroristas de ETA o islamistas, los jueces que no les gustan y gente de todo tipo son, para ellos, lo mismo. Sólo hay un requisito: que no piensen como ellos. Están ellos y los demás.
Isabel San Sebastián ayer, antes de esta desagradable situación, realizó una encendida defensa de Federico Jiménez Losantos y acusó a Calleja, esta vez sin nombrarle, de querer censurarle (Calleja lo negó con su ironía característica). Sólo en este último debate, al Gobierno le dedicó todo tipo de descalificaciones y utilizó adjetivos como "deleznable", "grotesco", "nefasto" para calificar su política, sus declaraciones o sus actuaciones. Acusó al PSOE de vincular el atentado del 11-M con la guerra de Irak para ganar las elecciones de 2004 (después de hacer un repaso a la hemeroteca de aquellos días de un periódico poco sospechoso de ser socialista como El Mundo, no encuentro ninguna frase de un socialista que se pueda entender de esta forma; es más, el día 13 se publica que Zapatero dijo que "no toca extraer consecuencias políticas" y el diario elogia su actitud de "irreprochable respaldo al Gobierno").
Hay una larga lista de descalificaciones por parte de Isabel San Sebastián a todo aquel que no está de acuerdo con ella. Pero llega el momento en que ella es la ofendida, y se marcha. Isabel San Sebastián exigió unas disculpas que ella no está dispuesta a ofrecer cuando se revela como falso aquello que ella ha defendido de una u otra forma. Es la misma actitud que mantiene Federico Jiménez Losantos, aunque San Sebastián tenga menos grandilocuencia o atención del resto de medios de comunicación. Lo que hizo ayer Calleja fue explotar. A mí me pasa algo parecido viendo 59 segundos, muchas veces no soy capaz de contener respuestas cuando escucho barbaridades y me veo a mí mismo contestando a una pantalla que no me va a responder (veo el programa solo, porque a las horas a las que desgraciadamente se emite, la mayoría de la gente está durmiendo). Es el mismo hartazgo que tenemos muchos ante tanta mentira y tanta manipulación, el mismo que, si recordáis, atribuí al presidente del Gobierno en el último Debate sobre el estado de la Nación, donde respondió con una dureza inédita a las acusaciones de Mariano Rajoy.
No quiero que nadie malinterprete lo que voy a decir a continuación, a pesar de que estoy convencido de que habrá quien lo quiera malinterpretar. No es necesario que reitere mi condena al totalitarismo de unos asesinos terroristas ni que insista en solidarizarme con todos los que viven amenazados, que en el fondo somos casi todos, aunque unos más que otros. Eso se le debiera suponer a todo demócrata, aunque parece que para algunos si no lo decimos constantemente es que nos estamos alineando con los terroristas. Y lo digo: Calleja tiene razón. Llevamos años, desde que Zapatero ganó las elecciones, escuchando acusaciones durísimas contra su Gobierno y contra todo el que le ha defendido. Llevamos años viendo como profesionales de la comunicación creen mucho más a ETA que a un Gobierno democrático. Actúan como voceros de lo que dice la banda terrorista. Se posicionan junto a su versión de los hechos antes que junto a su Gobierno (y aquí la ideología no importa; el de Aznar era también mi Gobierno porque lo eligieron los ciudadanos). ¿Quién es el beneficiado de todo ello? ETA, sin ninguna duda. Esta actitud se la he criticado en numerosas ocasiones al PP, y también se la critico a los periodistas que van incluso más lejos que los dirigentes populares.
Los periodistas deben ser más responsbales con lo que dicen. El uso incontrolado de la irresponsabilidad es lo que provocó la situación de ayer en 59 segundos. La mayoría de las informaciones sobre lo sucedido se van a quedar en la anécdota (que Isabel San Sebastián se marchó del programa) y se olvidarán de lo que realmente hay detrás. Y detrás está el enfrentamiento brutal en que vive inmerso este país a casi todos los niveles, por mucho que algunos lo pretendan ocultar. Hay profesionales de la comunicación que están avivando fuegos muy peligrosos. Lo de ayer fue una anécdota. Pero corremos el riesgo de que salten más chispas incontroladas y tengamos que luchar por apagar un auténtico incendio. Estamos todavía a tiempo, pero la responsabilidad tiene que convertirse en el eje de la profesión periodística. Hoy no lo es en demasiados casos. Todos debieran reflexionar para que la cosa no vaya a peor.
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miércoles, septiembre 12, 2007
Vuelve el debate, vuelve '59 segundos'
Después de un aburrido verano político, vuelve por fin el debate de Televisión Española, 59 segundos, que afortunadamente seguirá presentando Ana Pastor (me encantó en su primera temporada y me capturó para siempre después de la entrevista que le hice). Y la primera novedad es que ya se puede decir con total propiedad que es el debate de Televisión Española, puesto que pasa a ser un programa de producción propia del ente público (la pasada temporada era Globomedia la productora). Sí, es valiente que TVE apueste por un programa como éste, pero más valiente aún es hacerse cargo de él como ha hecho ahora (incluso con versión en catalán que presenta los martes María Casado). Adelante y suerte con ello.La gente quiere ver debates. 59 abrió la veda. Telemadrid siguió a TVE (pero colocando su debate en prime time) y ahora hasta Antena 3 va a presentar un programa de debate llamado 360º y presentado por Roberto Arce. Habrá que ver éste último, pero a día de hoy la apuesta más plural es la que ofrece la televisión pública estatal y por eso tiene asegurada mi fidelidad. La pluralidad no sólo se ve en la elección de los periodistas, sino también en los temas a tratar. Hoy mismo se va a debatir sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía con la presencia del filósofo y escritor José Antonio Marina y del vicepresidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco. Por si a alguien se le ocurre pensar que este debate pueda ser partidista, no creo que éste diga muchas cosas a favor del Gobierno, ¿verdad...? Ahí está el valor de 59 segundos.
Esta noche volveremos a padecer el infame horario al que se vio relegado este magnífico programa la temporada pasada (medianoche; esperemos que sea sólo porque hay partido a las 22.00 horas de las selección española de fútbol y que a partir de la próxima semana lo podamos ver a horas menos intempestivas), pero aún así estaré delante de la pantalla. Porque aunque temo volver a oír a Isabel San Sebastián y Margarita Sáenz-Díez, también tengo mono de escuchar a José María Calleja, tengo ganas de disfrutar con la elocuencia de Fernando Ónega, quiero descubrir qué tienen que decirnos después del verano Ernesto Ekaizer y Melchor Miralles, y quiero ver qué nos tiene preparado Ana Pastor para lidiar con estos toros.
Suerte, Ana. Y que las audiencias te acompañen...
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jueves, julio 05, 2007
'59 segundos' en prime time
Ayer, ¡por fin!, Televisión Española se decidió a programar 59 segundos a una hora decente, en prime time, a las diez de la noche. El análisis del Debate sobre el estado de la Nación, la entrevista a Pilar Manjón y la particular visión que seis niños de diez años hicieron de la actualidad sirvieron para congregar ante la pantalla al 11,3 por ciento de share, sólo una décima menos de los resultados logrados la pasada semana, cuando el programa se emitió a partir de la medianoche. A cambio de perder esa décima, 59 segundos logró un millón de espectadores más. Y ello a pesar de tener como competencia dos series de las más vistas, Los hombres de Paco (22,6 por ciento) y Hospital Central (22,5), ambas con más de tres millones y medio de espectadores.El debate que presenta Ana Pastor, ya lo he dicho en numerosas ocasiones, es el único programa de la televisión actual que mantiene mi fidelidad. Sigo creyendo que es una gran apuesta de la televisión pública hacer un debate plural e independiente. Merece la pena que se emita. Y merece la pena que se ubique en el prime time. Los datos demuestran que es una competencia muy digna a series de éxito. Algunos seguimos pensando que el debate sobre política y actualidad tiene cabida a unas horas en las que se pueda congregar a más espectadores que los que trasnochan para poder escuchar opiniones libres. Ojalá que los datos de ayer hayan probado a los directivos de TVE que es importante avanzar en la apuesta que supone este programa y lo afiancen en este horario.
Con el programa de ayer, 59 segundos cerró la temporada. Volverá en septiembre, espero que con más ganas que nunca. Yo ya estoy deseando que vuelva. Qué mejor plan para los miércoles por la noche que escuchar a José María Calleja, a Enric Sopena, a Isabel San Sebastián (sí, incluso a ella quiero escucharla, porque eso es lo grandioso de la libertad de expresión y de una cadena pública libre, que se pueden lanzar incluso opiniones contrarias al Gobierno en TVE), a Fernando Ónega y a tantos otros contertulios que han pasado... Y sobre todo a Ana Pastor, que ya ha hecho suyo este programa con un gran trabajo. Enhorabuena, extensiva a todo el equipo de un espacio que no sólo ofrece un debate de altura, sino también unos repasos audiovisuales tan brillantes como los que vimos anoche.
jueves, febrero 01, 2007
Ana Pastor

Anoche, medio por casualidad, acabé enganchado al debate de 59 segundos, en el que estaban Enric Sopena, Nacho Villa, José María Calleja, Pedro J. Ramírez, Charo Zarzalejos y Gorka Landáburu. Y por ese rato que pasé frente al televisor, me siento en la obligación de alabar el trabajo de Ana Pastor, conductora de ese debate. Ya he hablado bien de esta periodista en algún post anterior, pero después de lo de anoche, tenía que volver a hablar de ella.
Hubo un momento de especial tensión en el que Nacho Villa, jefe de Informativos de la Cadena COPE, estaba enfrentado con casi todos los demás tertulianos, sobre todo con Enric Sopena. Ana Pastor calmó los ánimos como pudo, y lo hizo francamente bien. El problema es que en este país no sabemos debatir. Cuando alguien da una opinión contraria a la nuestra, nos lo tomamos como un ataque personal. Eso es lo que les sucedió a muchos de los tertulianos anoche. Y Ana Pastor estuvo soberbia a la hora de cortar de raíz los arranques de furia. Cuando uno de sus contertulios pedía que se respetara su turno y al poco tiempo él mismo incumplía esa elemental norma de educación, Ana Pastor le recordaba que había pedido respeto previamente. Cuando uno hablaba de "argumentos chuscos" que se utilizaban en la mesa del programa para rebatir sus argumentos, Ana Pastor recordaba que hay libertad de expresión, la misma que ese experto que ahora se quejaba había reclamado en su turno de palabra anterior. Hubo un momento especialmente brillante, en el que Ana Pastor dejó en evidencia a uno de los tertulianos al preguntarle directamente, cuando no se callaba sin estar en uso de la palabra: "¿Qué parte de las normas de este programa no entiendes?". Normas del programa y normas elementales para una conversación o debate. Hay que respetar las ideas y la la palabra de los demás.
Bravo por Ana Pastor. Creo que lidia de maravilla con los mihuras que le sueltan cada semana. Y tiene además una enorme virtud. No es una mujer florero, a pesar de ser una mujer muy guapa. Si hay algo que no soporto en televisión, y mucho menos en un programa informativo, es una mujer florero. Ana Pastor no lo es, es una profesional de los pies a la cabeza. Lástima que este debate se emita a las horas que se emite (entre la medianoche y las dos de la madrugada), porque eso me impide verlo todas las semanas. TVE debería dar más cancha a un programa plural, entretenido y útil como es éste.
No sé si he excedido los 59 segundos que tenía en esta intervención, pero espero que Ana Pastor sepa perdonarme si me he pasado. Cuando vuelva a subir mi micrófono, espero volver a hablar de ella, su trabajo se lo merece.
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