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miércoles, diciembre 31, 2008

Así fue 2008

Se acaba 2008, un año en el que han pasado muchas cosas. Como en todos, se podrá decir. Y quizá sea verdad. Pero es que de verdad han pasado muchas cosas. ¿O acaso no es 2008 el año en el que Estados Unidos eligió por primera vez un presidente negro? Obama, el protagonista de este año sin duda alguna, llegó como salvador. Si lo es, lo tendrá que confirmar en 2009, cuando ponga fin a los nefastos ocho años de Bush en la Casa Blanca, noticia que por si sola ya era tremendamente positiva, al margen de quién ocupara su lugar. Obama sólo ha tenido un rival en las páginas y los informativos de los medios: la crisis. Esa economía de la que tan poco sabíamos y de la que ahora todos somos expertos. Hipotecas subprimes, euribor, IPC, inflación y paro ya son términos del día a día. La crisis, la noticia de 2008. Y de 2009. Pero no tanta crisis para algunos, que ya sabemos que siempre hay algunos que se las arreglan para salir de estos desaguisados.

La huelga de los transportistas nos anunció un año económico duro, el precio de la gasolina nos colocó en el peor de los escenarios y luego llegó lo que tenía que llegar. Empezaron a caer bancos por todas partes. En España no. Pero aquí sí se tambalearon las inmobiliarias. De las grandes sólo se hundió Martinsa-Fadesa, pero el agujero es grande. Como el de los pisos sin terminar que pueblan la geografía española. La construcción cae y eso genera paro. Vuelve el alquiler como forma de vida, aunque a pasos muy lentos. El sector del automóvil también cayó y sigue cayendo en picado. Planes de emergencia cuyos resultados no llegan a la gente, a pesar de los famosos 400 euros de Zapatero. Subió el precio del arroz y nos dimos cuenta de que teníamos también un problema en el sistema alimentario mundial. Y nadie de los que mandaban se dieron cuenta de que todo ésto iba a pasar. Eso debe ser malo. Y por eso quisieron hacer algo en Washingtyon esos que forman el G-20. Con Zapatero allí sentado.

Y en España Zapatero ganó otra vez las elecciones generales, y van dos. Rajoy perdió otra vez las elecciones generales, y van dos. Si nada lo remedia, y hay muchas cosas que lo pueden remediar, en 2012 los dos políticos harán su hat trick particular. Para bien o para mal, que de todo hay, el año político fue también el año de la mujer. Zapatero hizo un gobierno con más mujeres que hombres, el primero de la Historia, y si hay alabanzas para Carme Chacón no hay más que crítica para Bibiana Aído. Rajoy, tras su amago de dejarnos y antes de que Esperanza Aguirre proclamara la guerra, le dio poder a Arenas y al PP valenciano y colocó a dos mujeres en la vanguardia popular: María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santarmaría. Si ya lo dejó claro Rajoy cuando sacó a la niña en el debate... Porque hubo debate antes de las elecciones, dos de hecho, y eso ya era noticia.

Será por eso que Zaplana dejó la política y Acebes se convirtió en un pluriempleado diputado raso. ¿Y Pizarro? El abandono más triste fue el de Leopoldo Calvo Sotelo, que se convirtió en el primer presidente de la democracia en morir. Quizá la mayoría pensaba que ese iba a ser Suárez, sobre todo cuando se publicó esa bonita fotografía de su encuentro con el Rey, ambos de espaldas, como dos viejos amigos aunque no sabemos si se reconocieron. Ibarretxe se quedó sin una consulta que él ya sabía que no iba a poder hacer. La Constitución, mientras tanto, cumplió nada menos que 30 años mientras el Congreso se ve más vacío que nunca por mucho que Bono, presidente de la Cámara Baja, lo señale primero y lo intente explicar después. Y el 2 de mayo cumplió 200 años. La Constitución Europea no llegó ni a vivir y su muerte se certificó en Irlanda. Garzón quiso procesar a Franco. Y certificó su muerte, claro. Pero abrió vías y debate.

La crisis lo ocultó casi todo, pero algunos asoman la cabeza porque su miseria no les deja hacer otra cosa. Con la triste llamada de atención a los medios del 31 de diciembre en forma de atentado contra la libertad de expresión e información, ETA puso fin a otro año de inexplicable, incomprensible e irracional violencia en el que asesinó a cuatro personas. ¿Para qué? Ni ellos mismos lo saben. Y por eso cayeron hasta tres cúpulas de la banda terrorista y asesina. Tres números uno. Cada rueda de prensa de Rubacalba es una fiesta. Y habrá más en 2009. De Juana Chaos salió de prisión poniendo fin al circo de sus huelgas de hambre. Está en Irlanda, pero tendrá que volver a España para ser juzgado. Como todos los que opten por la vía terrorista después de haber renunciado a la vía de la palabra.

El milagro se produjo y el AVE, sorteando socavones, retrasos y mil problemas más, llegó a Barcelona. Donde no hubo milagro posible fue en Barajas. El avión de Spainair provocó una tragedia de enomes proporciones. Murieron 154 personas en una jornada de horror. Como murió una niña pequeña, Mari Luz, revelando lo que muchos ya sabían: que la Justicia no va bien. Su padre, sin embargo, dio una lección de concordia difícil de olvidar. En Zaragoza tuvieron su Expo del Agua. Murieron 70 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Como si hubiera sido solo una. Una ya sería demasiado. La Reina provocó un escándalo con unas declaraciones publicadas en un libro que no sabemos si dijo o no, si eran exactas o inexactas. Y los porteros de discoteca saltaron a la primera página cuando la muerte de un chaval en la puerta de una de ellas nos llevó a leer cómo se saltan la ley a conveniencia. Hubo cayucos, siempre los hay, pero parece que este año fueron menos que el anterior. Y eso ya es bueno.

Kosovo nació como país, aunque todavía muchos no lo han reconocido. La invasión de Irak cumplió cinco años y los atentados que allí se producen ya no son casi ni noticia. Si lo fueron los de Bombay, un cuidado y macabro plan que sembró el terror y dejó casi 200 muertos. Los Juegos de Pekín fueron un oportunista altavoz para muchos que quisieron protestar por la situación del Tibet. De China también nació el escándalo de la leche contaminada que acabó con la vida de varios niños y arruinó las vidas de muchos más. Descubrimos el horror desatado en su propia familia por Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten. El ciclón Nargis arrasó Myanmar y unas 140.000 vidas. Descubrimos que en Somalia, además de hambre y miseria, hay piratas. Fidel Castro no ha muerto aún, pero delegó el poder en su hermano. Y Berlusconi volvió a mandar en Italia. Ingrid Betancourt por fin fue liberada y se convirtió en un símbolo. Rusia atacó Chechenia. Israel, Gaza. Y Naciones Unidas sin dar noticias.

Fue el año de la huelga de guionistas, que apresuró el fin de las temporadas de las series y paralizó películas de Hollywood. Fue el año en el que un español, Javier Bardem, ganó un Oscar como mejor actor y en el que No es país para viejos ganó el premio a la mejor película. Pero sobre todo fue un año de lágrimas. Primero se fue Charlton Heston y después murió Paul Newman. ¿Por qué? Porque las leyendas también mueren, pero siempre nos dejarán su imagen en la pantalla grande. Fue el año de El Caballero Oscuro, que sólo se ve superada en taquilla por aquel fenómeno que fue Titanic, y del regreso de Indiana Jones. Se acabó Harry Potter, al menos en los libros. Como los Guiñoles en Canal +. Y el Chikilicuatre, infiltrado de La Sexta en TVE, se presentó en Eurovisión con una triste imagen y un resultado también triste. La TDT llegó para quedarse... o eso creo. ¡Fútbol gratis en La Sexta! ¿Cómo lo pagan ellos? Ni idea. Y Superman cumplió 70 años.

Pero si por algo destacó 2008 fue por el deporte. Los éxitos de los españoles. Nadal, número 1 del mundo, dejó una inolvidable final de Wimbledon con Federer. Y sin Nadal ganamos la Copa Davis. España nos hizo cantar aquello de "campeones" por fin en fútbol, con una Eurocopa que supo a gloria. Contador se convirtió en el primer español en ganar Giro, Tour y Vuelta. Alonso nos recordó al campeón de siempre en un final de temporada enorme. Las chicas de natación sincronizada, Gemma Mengual a la cabeza, nos hicieron soñar otra vez. La selección de baloncesto demostró que sólo con trampas se le puede ganar y Gasol jugó una final de la NBA con los Lakers. La perdió, pero todo llegará. Las 18 medallas olímpicas de los nuestros y miles de éxitos deportivos más a lo largo del año. El mejor, en el fondo, el de Seve Ballesteros, que va ganando el partido de su vida.

La Real sigue en Segunda, sí (por lo que ocurrió sobre el campo, los tristísimos dos minutos en Vitoria, pero también por la ya demostrada compra de partidos que pone sobre la mesa la triste podredumbre que hay bajo las alfombras sin que nadie quiera investigarlo o poner remedio), pero eso se solucionará en 2009. ¿Que Hamilton ganó el Mundial de Fórmula 1 más igualado y emocionante de la historia? Qué le vamos a hacer, con lo de la Real ya tenía claro que 2008 no podía ser pefecto. Por muy lejano que parezca, el Madrid ganó la Liga, y el Manchester la Champions. Rossi fue otra vez campeón de Moto GP. Pero el deporte tenía ya sus héroes en los Juegos. Michael Phelps hizo la bestialidad de ganar ocho medallas de oro, algo que nadie había logrado antes. Usain Bolt destrozó los récords de 100 y 200 dejándonos con la boca abierta. ¡Qué juegos tan hermosos!

Ya se hacen órganos en el laboratorio para ser trasplantados a seres humanos, ya se clonan embriones humanos para en el futuro poder curar enfermedades como el Alzheimer. Se intentó restringir, todavía y afortunadamente sin éxito, la descarga de archivos con los sistemas P2P. La piratería es otra cosa. Facebook se convirtió en parte de las vidas de casi todos. En Marte se descubrió agua helada. ¿Vida? Eso todavía no. Llegó el Blu-Ray, aunque la mayoría todavía no nos hemos enterado. Y, sí, llegó por fin a España el iPhone. El profesor Neira nos enseñó los valores y las consecuencias de ser valiente y de tratar de defender a una mujer maltratada. Y la miseria del ser humano, con las caras de su agresor y de la mujer a quien intentó defender. Un acelerador de partículas nos debía enseñar cómo nació el universo, pero se estropeó.

Esto fue, a grandes rasgos, 2008. Año de ilusiones, de frustraciones, de risas, de lágrimas. Cuántas cosas pasaron en 2008. Y cuántas van a pasar en 2009. Dentro de un año os las recuerdo.

lunes, diciembre 31, 2007

Así fue 2007

Llega a su fin 2007, un año intenso que ha tenido de todo y que ahora que se acaba merece la pena recordar. Porque ha sido un año de elecciones municipales y autonómicas. Ganó el PP en número de votos, pero perdió poder territorial y el PSOE habría sacado más escaños de haber sido unas generales. Enlazamos una campaña con otra hasta que ésta parece perpetua y mientras tanto se suceden las noticias de mentira (cuánta polémica artificial ya olvidada ha generado la política este año...) y las de verdad. ETA rompió formalmente la tregua que ya había destrozado en vísperas de la Nochevieja de 2006 con el atentado de Barajas.

Se acabó el bulo del 11-M. Fueron unos islamistas y no ETA. Lo ha dicho la Justicia. Pero el PP y El Mundo insisten e insistirán mientras les convenga para ganar unos cuantos votos para la derecha. También insistirán en montar polémicas sobre la banda terrorista etarra con el mismo fin electoralista. 2007 nos deja a ANV y al PCTV todavía legales, por mucho que se haya hablado de su ilegalización, y a De Juana Chaos y Otegi en la cárcel sin que se haya acabado el mundo. A Navarra en España, aunque algunos la creían ya entregada a ETA. Y a la Policía donde debe estar, intentando detener terroristas. Por desgracia, Fernando Trapero y Raúl Centeno no lo consiguieron. Los dos guardias civiles fueron las primeras víctimas mortales tras la ruptura de la tregua.

Fue un año en el que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se sometieron a las preguntas de los ciudadanos en el ya famoso Tengo una pregunta para usted. Se destacó que para el primero el café cuesta unos 80 céntimos y que el segundo, sin dar una cifra por miedo a parecer demasiado rico ante sus electores, dijo que su sueldo es bastante más elevado que una pensión de 500 euros. No sorprende a estas alturas que los políticos no vivan en el mismo mundo que los ciudadanos. ¿E Ibarretxe? El lehendakari puso fecha al referéndum que no puede legalmente convocar. Pero eso queda para 2008. Y mientras el Constitucional paralizado y el Consejo General del Poder Judicial sin renovar por falta de acuerdo. ¡Ay, esa justicia politizada que no cambia!

La frase del año fue sin duda el “¿Por qué no te callas?” del Rey a Hugo Chávez. Se marchó un peso pesado de la política internacional, Tony Blair (de la foto de las Azores ya sólo queda Bush), dejando en su lugar a Gordon Brown, y llegó otro, Nicolas Sarkozy, que consiguió liberar a esos españoles detenidos en el Chad por sus malas compañías del Arca de Zoé. La violencia, macabra costumbre de todos los años, visitó todos los lugares del mundo. Irak sigue siendo viviendo un reguero continuo de atentados. Como el que acabó con la vida de ocho españoles en Yemen allá por el mes de julio o con la de seis militares españoles en Líbano en junio. Birmania centró la atención de los medios durante unas semanas, pero se acabó olvidando. Lo mismo pasará seguramente con Pakistán, ahora presente en las noticias por el asesinato de Benazir Bhutto.

El terremoto en Perú que se cobró centenares de víctimas mortales nos conmovió a todos. Tanto dolor dejó esta noticia como asco nos produjo ver las imágenes que se grabó de sí mismo el psicópata que se lió a tiros en la Universidad norteamericana de Virginia y mató a 33 personas en abril. La mejor noticia que llegó del mundo fue el gobierno de concentración en Irlanda del Norte que permitió el fin de la misión allí del ejército británico. Un poco de paz en estos tiempos violentos alimenta la esperanza. Al igual que la detención del delincuente más buscado en España, El Solitario, ese que se presentó a los medios todo orgulloso pero esposado.

La portada de El Jueves con los Príncipes, ejemplar secuestrado por la Justicia (¿a quién molestó realmente?), dio casi tanto que hablar como las dos portadas de Elsa Pataky posando casi sin ropa, la oficial y la robada. Un drama para la actriz, sin duda. Hablamos tanto de la desaparición de la pequeña Madeleine McCann como del vídeo de la agresión de un idiota a una joven ecuatoriana en un tren de Barcelona. Pero sobre todo hablamos del cambio climático. Unos creen en él, otros no. El primo de Rajoy parece que no, pero Al Gore, adalid de esta causa, no para de cosechar galardones. Del Oscar por su documental en la ceremonia en la que triunfó Scorsese con Infiltrados, al Nobel, pasando por el Príncipe de Asturias patrio.

Al margen del enorme disgusto que supuso el descenso a Segunda de la Real Sociedad, el deporte español nos ha dado grandes alegrías en los últimos doce meses. Que el tiro de Pau Gasol se saliera y España no lograra el Europeo de baloncesto en Madrid, no empaña que las selecciones de voleibol y fútbol sala sí consiguieron ese entorchado. O que España tuviera dos ganadores del Tour en el mismo año, Alberto Contador en la edición de 2007 y Oscar Pereiro en la de 2006, un título pospuesto hasta este año por el dopaje de Landis. Fernando Alonso, ya de vuelta en Renault, no pudo ganar su tercer título mundial consecutivo, pero a todos nos quedó una sonrisa por el fracaso de Hamilton y McLaren. Todos celebramos un poquito el título de Raikonen.

2007 fue un año blanco, ya que el Madrid fue campeón de liga en fútbol y baloncesto, pero la Copa de Europa fue para el Milán, que se vengó del Liverpool. ¿Y Ronaldinho? Pues empezó el año como héroe y lo acaba como villano. ¿Y la selección de fútbol? Pues tan bien como siempre en los años impares, sin Raúl y con Luis Aragonés. Qué cruz... Jorge Lorenzo ganó su segundo mundial de 250 cc y Pedrosa no pudo darnos una alegría en Moto GP, categoría dominada por Casey Stoner y lastrada por los neumáticos. Mientras Valencia acogió la Copa América de vela, ese monstruo llamado Powell dejó el récord del mundo de los 100 metros lisos en 9,74. Marion Jones nos dejó helados al reconocer su positivo y perder todo lo que logró. Martina Hingis dejó el tenis y ahora tendrá que demostrar su inocencia ante un positivo por cocaína. Nadal aguanta como número 2, pero Federer sigue siendo mucho Federer.

El fútbol provocó la guerra mediática del año. ¿Gratis y en La Sexta o en exclusiva en Canal +? Entre querellas y noticias tergiversadas cruzadas, Telecinco dio algún partido con sólo tres cámaras. Porque en el mundo mediático uno ya no sabe a qué atenerse. El País critica al Gobierno y el Marca se pone en contra del presidente del Madrid. De locos... ¿Y TVE? Pues perdiendo su histórica hegemonía y aprobando su necesario pero no sé si muy bien ejecutado plan de regulación de empleo. No se emitió al final la famosa entrevista de Quintero en la que José María García no dejaba títere con cabeza y el loco de la colina se marcha del canal de todos.

Podría haber sido el año del iPhone, pero España llega tarde, como casi siempre. Por eso, casi todos hablamos de la Wii y jugamos con ella. Digo casi todos porque en Barcelona estaban más pendientes primero de los apagones y después con los problemas que generó el AVE que no termina de llegar. Del Estatut no se habla en la calle, no... Sí llegó la alta velocidad ferroviaria a Málaga y Valladolid, pero con algún que otro retrasillo. Magdalena Álvarez se convirtió por todo ello en la ministra más famosa del Gobierno. Y en Canarias lucharon como nunca contra el fuego que arrasó las islas afortunadas durante el verano, aunque por fortuna menos que en Grecia.

¿A alguien le importó realmente el final del culebrón de la famosa OPA sobre Endesa? Por si acaso, recordar que Enel y Acciona consiguieron culminarla. También se consiguió aprobar la famosa Ley de la Memoria Histórica sin que España se haya roto todavía como auguraba el PP, o el cheque bebé, o las ayudas para el alquiler... Eso que Zapatero llama medidas sociales. Lo que no se pudo aprobar, porque el Gobierno no se atrevió, fue una ley sobre alcohol. Pero, claro, ¿quién se atreve a decirle al ex presidente Aznar cuánto vino puede beber antes de coger el coche...? O antes de hablar, ya puestos... Lo mejor para estos casos, hacer un vídeo. Las juventudes socialistas ridiculizando a los jóvenes de derechas, un Rajoy con complejo de Rey diciendo lo mucho que le gusta la bandera española, Zapatero haciendo gala de su Z... Lo que sea por utilizar el dinero de los contribuyentes...

El final de Los Soprano, que a España empieza a llegar ahora (para quienes no se lo hayan descargado de Internet, claro...), marcó una época en Estados Unidos. En nuestro país, la ampliación del Museo del Prado se convirtió por fin en una realidad. La noticia ¿negativa? para la Familia Real fue la separación de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar y la feliz el nacimiento de Sofía, la segunda hija de los Príncipes de Asturias. Y la Constitución sin reformar... Como el tercero sea un niño, habemus problema sucesorio... Pero al españolito de a pie lo que le preocupó de verdad fue la vivienda. Sube menos, pero el Euribor sigue presente en nuestras pesadillas. Y como eso sube menos, pues ya nos suben ahora todos los recibos a principios de año, no preocuparse...

Como todos los años, muchos se fueron. La cultura llora a Paco Umbral, a Fernando Fernán-Gómez, al Fary, a José Luis Coll, a Deborah Kerr, a Ingmar Bergman, a Pavarotti, a Rostropovich... La política a Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución. El deporte, al sevillista Antonio Puerta, vaya conmoción que provocó en todo el país este joven futbolista, o a ese caballero culé que fue Nicolau Cassaus. Boris Yelstin, más recordado por sus problemas con el vodka que por su vida política, también ser marchó. El mundo de la comunicación perdió a Jesús de Polanco.

Se va 2007, en lo personal un año de transición en casi todos los sentidos, y llega 2008, que nos dejará tantas cosas como las que nos han quedado de los últimos doce meses. Habrá que verlas, vivirlas y contarlas, como siempre.

domingo, diciembre 31, 2006

Así fue 2006

Se va 2006 y con él se van tantas historias, tantos momentos, tantos pensamientos, tantos sentimientos... No está todo, pero este 2006 me deja estos recuerdos...
Cuando se escriba sobre este año en los libros de historia, no se entenderá 2006 en España sin la tregua de ETA. Se llegó a más de tres años sin muertos y la explosión en Barajas nos dejó helados a muchos. Había llegado el fin del sueño de paz, casi cuando sonaban las campanadas de Nochevieja.
Bono dejó el Gobierno y Garzón volvió a la Audiencia Nacional. Esperanza Aguirre y Gallardón siguieron a la gresca y Montilla se convirtió en presidente de la Generalitat de Cataluña, el que tendrá que gestionar el nuevo Estatuto, aprobado en referéndum sin que España se haya partido en dos.
Zapatero, mientras tanto, y ante la imposibilidad de entenderse con Rajoy, promovía su Alianza de Civilizaciones, aunque lo de Irak ya no tiene arreglo. Israel bombardeó con saña Líbano, y al mismo tiempo pasó casi desapercibido un brutal atentado en Bombay, parecido al 11-M. Lo de Madrid todavía colea porque hay quien insiste en buscar debajo de las piedras pruebas que vinculen a ETA con aquel triste día.
La corrupción urbanística se apoderó de la política española, sobre todo en el último tramo del año, y Marbella fue el epicentro de la podredumbre de esa política. Porque la crispación sigue presidiendo este ejercicio, que uno no sabe ya si una vez fue noble, y arrastra a la sociedad. Marín expulsó por primera vez a un diputado del Congreso durante un pleno. El ínclito Pujalte se llevó ese honor con burlonas reverencias al presidente de la Cámara.
La inmigración, la lacra sin fin. Cuantas vidas se pierden por el sinsentido de este mundo. Lo mismo pasa con la violencia de género. Casi 70 descerebrados mataron a la mujer que habían amado. Nunca han sabido y nunca sabrán de verdad lo que es amar. Valencia estuvo en nuestro pensamiento por el trágico accidente del Metro y por la visita del Papa. Lágrimas y celebraciones casi de la mano en la capital del Turia. Galicia tuvo nuestra solidaridad por los incendios del verano. Y todos lo pasamos mal con el precio de la vivienda. Porque las OPAs, Endesa y Gas Natural lo que hicieron fue liarnos, lo mismo que los trabajadores del Prat de Barcelona o los impresentables de Air Madrid.
Los fumadores lo tuvieron algo más difícil y los no fumadores respiramos un poco, sólo un poco mejor. Y hay que alegrarse de que más de medio millón de personas haya dejado ese nefasto hábito. Las carreteras segaron cientos de vidas, pero menos que otros años. El carné por puntos ya es una realidad, pero seguimos viendo a locos al volante.
El fin del año implica recordar el fin de algunas personas. Se fueron sin que yo malgastara lágrima alguna en ellos dictadores como Pinochet o Milosevic. Sadam fue ejecutado en las últimas horas de este 2006. Para Castro habrá todavía que esperar, más si no tiene cáncer, como dice ahora un médico-estrella mediática español. Pero se fueron también personas de esas que nunca deberían morir. Cándido ya no nos hará reír más. Glenn Ford nos dejó para siempre la bofetada a Gilda. Paquito Fernández Ochoa su medalla de oro. Telmo Zarra su gol a Inglaterra.
Cuando debió sufrir Zarra viendo el Mundial y la nueva decepción de España. El Mundial nos dejó el cabezazo de uno de los más grandes, Zidane, al que ya nunca veremos deleitarnos en un campo. El Barça ganó su segunda Copa de Europa y a mí la Real me dio el peor año de la historia, con la alegría momentánea en mayo de seguir en Primera División un año más. Pero lo mejor del año no estuvo en el fútbol, qué más quisiera el deporte rey. Ese Fernando Alonso, bicampeón del mundo, y esos dos grandes campeones del mundo de motociclismo, y esa selección de baloncesto que alcanzó lo más alto, y ese Pereiro al que ya le tienen que dar el Tour que mereció celebrar en París, entre otros muchos campeones españoles.
Todo el mundo hablaba del Amo a Laura o del doctor House, y también de un Andrés Montes que nos metió a todos en la cabeza la pregunta de “dónde están las llaves” durante el Mundial, que dio que hablar por la falta de cobertura de la nueva televisión, La Sexta. Y todo ello mientras Televisión Española cumplía 50 años con la mayor reducción de personal de su historia y el Youtube entraba a formar parte de nuestras vidas. La prensa rosa dio para muchos escándalos, pero nada llenó más horas de su programación que la enfermedad y posterior muerte de Rocío Jurado.
Superman y James Bond volvieron a las pantallas, en los Oscar triunfaron Crash y Brokeback mountain. Shyamalan consiguió emocionarme de nuevo con La joven del agua, no me importa que la película no gustase a la crítica, y El código Da Vinci generó una polémica artificial y mucho dinero. Se acabó la trilogía de X-Men, y Scorsese volvió a ser Scorsese con Infiltrados. Almodóvar volvió como siempre, el cine español perdió muchos espectadores a pesar de Alatriste. Tom Cruise, objeto de polémica, vivió la boda del año. Y la anorexia de las modelos saltó a las primeras páginas gracias a la valiente decisión de la Pasarela Cibeles. De las modelos recogepelotas del Masters Series de Madrid apenas se habló ya. Y hasta Plutón dejó de ser un planeta...
Pero no sólo del mundo exterior vive el hombre. 2006 ha sido un año intenso en lo personal. En estos doce meses me acostumbre a que el sueño más bonito que he tenido nunca sea sólo eso, un sueño. Llegó a este mundo mi primera sobrina postiza y fue un año de bodas, de independencias y, sobre todo, el año en que dejé atrás mi primer trabajo. Me llevo de él experiencias a miles, un grupo de gente increíble y el conocimiento de que también hay gente ruin en el mundo, capaz de actuar contra una persona por migajas, gente con años de experiencia y recién llegados a este mundo del periodismo. En este año he pasado por algunos lugares como Salamanca, San Sebastián, Málaga y, sobre todo (y esto sólo lo entenderán unos pocos de mis lectores) Peñaranda de Bracamonte...
Adiós, 2006. Hola, 2007. Dentro de un año te despediremos como te merezcas.