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jueves, mayo 28, 2009

Enorme

Lo que ha hecho el Barça este año es enorme. No soy del Barça, pero adoro el fútbol. Y cuando se juega de verdad al fútbol, además de engancharme a la televisión por poco que me pueda importar el partido en cuestión, el deporte suele premiar a los valientes. No tiene perdón que un equipo grande no salga a jugar al fútbol de verdad, pero pocos lo hacen. Este Barcelona lo ha hecho. Y el premio que le ha devuelto al fútbol ha sido tan inmenso como merecido: el triplete. Pep Guardiola ha roto tantos mitos equivocados que lo único que puedo hacer es, además de admitir y aceptar que estamos ante el mejor del equipo del mundo en esta temporada, darle las gracias por devolver la ilusión a este deporte. Sé que los madridistas no lo estarán disfrutando, claro, pero esto es cosa de ciclos. Este del Barça es apasionante. Que alguien se atreva a retarle es lo que hará el fútbol todavía más grande la próxima temporada.

Yo ayer quería que ganara el Manchester United, porque es mi equipo de la Premier. Los culés tuvieron suerte de marcar el gol cuando lo hicieron (qué tópico tan cierto ese de la suerte de los campeones), en su primera llegada al área, en su primera jugada hilvanada y después de nueve minutos en los que sufrieron. Pero ahí comenzó un aplastamiento puro y duro. Hay quien piensa que los Diablos Rojos hicieron un mal partido, yo creo que no les dejaron hacerlo mejor. Para cuando Messi marcó el segundo, yo ya me había quitado el sombrero, había asumido que el destino de la Copa era Barcelona y había admitido la clara superioridad de un equipo sobre el otro. Sobre todos los demás. Qué temporada. ¿Que ha tenido suerte? Claro, no se pueden ganar títulos sin ella. ¿Que le han ayudado los árbitros? Sin duda, pero es lo que tiene ser grande y tener el poder federativo. ¿Que todo eso es lo trascendente? En absoluto. Lo trascendente, siempre, es el fútbol. Y el Barça lo ha bordado. Enhorabuena.

jueves, julio 26, 2007

Quince años desde aquel momento mágico

Es increíble que hayan pasado ya quince años desde aquel 25 de julio de 1992 en el que Epi corría por las calles del Estadio de Montjuic con la antorcha olímpica en la mano, desde que encendió la flecha que Rebollo disparó hacia el pebetero y encendió la llama olímpica. Desde aquel momento que viví con la emoción que siente un crío de catorce años que nunca antes había vivido tan de cerca unos Juegos Olímpicos. Ayer vi esas imágenes otra vez. Quince años después, nada menos que quince años después. Y la piel de gallina volvió a aparecer. Hoy soy un adulto de 29 años que ve esas imágenes con la misma emoción que entonces, y que está deseando volver a ver otro encendido del pebetero.

Qué bonito, qué obra de arte, qué insuperable fue aquello. Ya sé que no es lo mismo revivirlo ahora (sobre todo por parte de quienes no lo vivieron en su día) que verlo en directo, pero esas imágenes forman parte ya del imaginario cultural e histórico de los veinteañeros y treintañeros de este país, por ser quienes siguieron aquellos Juegos Olímpicos con el fervor de la juventud ilusionada. Cuántas cosas han pasado en esos quince años, a nivel personal y a nivel colectivo. Cuántos recuerdos. Algunos tan vivos como éste. No todos tan bonitos, pero todos igual de valiosos. No perdáis nunca la memoria. Momentos como ese no se pueden olvidar. Disfrutad ahora de él tal y como se vivió en su día.