miércoles, noviembre 08, 2006

Martina Hingis: una veterana campeona de 26 años


Martina Hingis ha vuelto. Ya sé que no es noticia, que volvió a jugar al tenis a comienzos de este 2006 después de haber dejado las pistas en 2002 por culpa de una lesión crónica en el pie. Pero escribo ahora sobre ella porque ayer tuve la oportunidad de ver buena parte del partido del Masters femenino, que se está dispuesto en Madrid, que jugó contra la belga Justine Henin-Hardenne. Martina perdió en tres sets, pero yo volví a ver a esa niña que hace tantos años me devolvió la ilusión por el tenis. La misma que llegó al deporte profesional cuando el dominio de Steffi Graf era incontestable. La misma que tuvo que hacer frente al regreso a las pistas de Monica Seles y a la llegada de las musculosas hermanas Williams.
La sonrisa de niña atrevida que enseñó al ganar el segundo set a Henin-Hardenne (en el tie break y después de remontar un 5-2 en contra) es la misma que vi hace tantos años a esa jovencita. Martina ha ganado cinco trofeos del Gran Slam (Wimbledon, USA y Australia tres veces) dentro de sus 42 títulos. Tiene además una treintena de títulos de dobles, incluyendo los cuatro grandes (en 1998 ganó los cuatro y es la jugadora más joven en haber ganado Wimbledon, con sólo 15 años). Pero por encima de sus resultados, lo que me entusiasma de Martina Hingis es la clase con la que juega. Hace que el tenis no sea un deporte sólo físico, limitado a la fuerza con la que coloques un primer servicio (algo que parecía triunfar con las Williams y con muchos de los hombres que se dedican a este deporte). Salvando las distancias, siempre me ha recordado un poco al gran Stefan Edberg, el tenista al que más cariño he tenido desde siempre y que seguro que la mayoría de los que lean esto ni siquiera conocerán.
Siempre he admirado a deportistas aunque es un mundo del que para muchos no se pueda sacar admiración. Las mujeres que se dedican a este mundo tienen todavía más mérito, puesto que el deporte femenino no suele contar con el respaldo popular y mediático que tiene el masculino. El tenis es buena prueba de ello. Y cuando una deportista triunfa parece que tiene que tener el físico espectacular de Anna Kournikova, una ¿tenista?, por cierto, que nunca llegó a ganar un solo trofeo. En ese contexto, el regreso de Martina Hingis es una noticia todavía más importante. Gane o pierda, ojalá Martina siga dándonos grandes partidos como el de anoche, porque los grandes deportistas lo son en las victorias y en las derrotas. Y Martina es de las grandes.

2 comentarios:

Edu000 dijo...

Hace ya mucho tiempo que no veo a la Hingis en pista, así que es hablar por no callar.

Espero que, cuando dices que vemos a la Martina de siempre, te refieras a la Martina tenista. Porque yo la Martina Hingis que recuerdo es una adolescentilla pija, mimada, y soberbia, con sus maneras correspondientes, lo que hizo que se me atragantara desde casi el principio. Algo parecido a lo que me pasa con Mary Pierce, aunque, en este caso, con más delito, porque dejó de ser una adolescente hace mucho, mucho tiempo...

Juan Rodríguez Millán dijo...

La tenista, la tenista, y además parece que ha aprendido de ese deje soberbio que sí es verdad que llevaba a esta chica a hacer cosas extrañas... Sigue teniendo la clase de siempre, a ver si pese a perder dos partidos se mete en semifinales...