lunes, octubre 15, 2007

Una victoria no debería cambiar nada


Suelo ver los grandes partidos de España en casa de un amigo, todos (incluso los no futboleros, reunidos delante del televisor, palomitas en la mesa y casmiseta de la selección puesta (sólo yo, creo que el resto de mis amigos no son tan forofos como un servidor). Si todo marcha como me han contado, la próxima Eurocopa no la veremos allí, puesto que este amigo se me va a mudar y dejará esa casa. Me acuerdo de cada rincón en el que me quedé hecho polvo después de cada eliminación, desde la Eurocopa de 1996 (la eliminaciónd el Mundial 94 la viví ¡en Irlanda!) hasta el Mundial 2006. Ahora, aunque de esta frase me arrepentiré cuando queden dos días para que empiece la Eurocopa y vuelva a ilusionarme, tendré que buscar un rincón nuevo para la próxima eliminación, que doy por segura desde ya en algún momento del torneo. Y es que todo parece cambiar en torno a la selección. Hace tiempo, cantaba los goles de España como los de la Real. Ahora, la verdad es que ya no me hace ni ilusión ver a la roja, como les ha dado ahora por llamarla.

No me gusta en lo que se ha convertido la selección. En primer lugar, porque no me gusta el vaivén de opiniones y comentarios que le rodea. Esta semana ha sido un perfecto ejemplo. El viernes la selección española de fútbol estaba en peligro de quedarse fuera de la Eurocopa, su seleccionador debía dimitir, sus jugadores no eran tan buenos como decían, la situación era de crisis total, lo de Raúl era un escándalo nacional... Y hoy resulta que tenemos un equipazo, que el estilo de Luis Aragonés ha triunfado, que Iniesta es un supermegacrack, que el segundo gol a Dinamarca fue el mejor de la historia de la selección y que ojalá empezara la Eurocopa mañana que nos comemos a alemanes, ingleses, franceses, italianos y demás pobres jugadores de pacotilla que tengan la mala suerte de enfrentarse contra nosotros.

¿Que ha pasado entre estas dos impresiones generales que se recogen en la prensa española? Pues le hemos ganado 1-3 a Dinamarca, una hazaña por lo visto al alcance de muy pocos. Debió ser el partido del siglo o bien una muestra de oportunismo de la prensa, que se apunta a caballo ganador y que destroza al perdedor antes incluso de perder... por si acaso. Debe ser que como me perdí la primera media hora del partido no pude ver el recital que después cantó la prensa al día siguiente.

Yo vi que España apenas generó ocasiones de gol, además de los que metió, vi en la segunda parte que los daneses, con muy poquito, nos metieron en nuestra área y tuvieron un puñado de ocasiones como para al menos empatar el partido.De hecho, en Dinamarca se ha hecho hincapié en que España tiene el mejor portero del mundo, Casillas. Si el portero danés hubiera parado más o menos lo mismo que el nuestro no tengo yo tan claro cuál hubiera sido el resultado. Y no todos los porteros tienen el nivel del danés, ya jugaremos, como ya hemos jugado en el pasado, con los buenos de verdad. Sí, ganamos a Dinamarca. Pero ya está. Lo hemos celebrado casi como si hubiéramos ganado la Eurocopa, y eso me devuelve a las fechas previas a tantos y tantos torneos que hemos jugado sin ganar nada.

El segundo motivo para no tener fe en esta selección no puede ser otro que Luis Aragonés. De hecho, debería ser el primer y fundamental motivo, pero bueno... Tengo la sensación de que este hombre no sabe ni lo que hace ni lo que dice. Si a mí en el fondo me da igual que lleve o no a Raúl a la selección (aunque una delantera Raúl-Villa ahora mismo sería demoledora...), pero es que cada vez que abre la boca para hablar de este tema se equivoca por completo. Si no se quiere llevar al 7 del Madrid, que lo diga abiertamente. Porque hacen falta cámaras escondidos para escuchar lo que de verdad piensa Luis. Cuando Clemente se cargó a Michel lo dijo abiertamente. Michel no tenía cabida en su selección. Y punto. Si Luis fuera valiente y dijera que nunca jamás volverá Raúl a la selección mientras mande él, por lo menos ganaría credibilidad.

Pero miente descaradamente, y no sé muy bien el motivo. No se atreve a hacer esta proclama, y luego va diciendo por ahí que con Raúl no hemos ganado nada. Claro, don Luis, claro. Ni con ningún otro jugador o seleccionador. Don Luis, es que no hemos ganado nada, que ya nadie se acuerda de la Eurocopa del 64... Es más, por seguir con su demagógico argumento, no sé qué ha ganado Luis Aragonés, más allá de un par de Copas del Rey, y eso que ha entrenado a casi todos los equipos importantes de España salvo al Real Madrid. Por cierto, que este tema también lo alimenta la prensa del mismo modo: el viernes, Raúl debía ir a la selección. Hoy ya se ha quedado sin sitio. Viva la coherencia, cualidad que ya se ha perdido para siempre en los anales de la prensa deportiva (y no deportiva) española. Lamentable.

Y qué queréis que os diga, yo no sé todavía cómo y con quiénes juega Luis Aragonés. Vale, sí, quiere un fútbol de toque, perfecto. Pero no sé si cuenta de verdad con Xabi Alonso o Cesc o si sólo van a jugar de vez en cuando, porque aparecen y desaparecen de las alineaciones como el Guadiana de su curso. No había apostado por ellos hasta el pasado Mundial, y cuando los puso España jugó como nunca lo había hecho conLuis de seleccionador. Después de creernos que íbamos a ganar el Mundial con esos mimbres, nos llevamos la desilusión con Francia y todo cambió otra vez. Albelda, que apenas jugó en el Mundial, volvió a ser indiscutible. Cesc desapareció. Xabi Alonso también. Iniesta no jugaba. Y nos ganó Irlanda del Norte y aquello parecía Pompeya tras la erupción del Vesubio.

Pero ahí no queda todo. Ahora ganamos un partido y ya lo tenemos todo claro. Resulta que no queremos a Raúl, que el delantero es Villa. A Torres un día le decimos que tiene mucho que aprender y le dejamos fuera de la convocatoria, y al siguiente Luis le suelta que es un monstruo mundial y le da la titularidad. Y no están ninguno de los dos, ni Villa ni Torres, y llamamos a Tamudo... que dos años después de su último partido con la selección ahora resulta que es un indiscutible. Y no sé si os acordaréis de que a Joaquín nos lo cargamos por decir que todo esto es un "despelote", y ahora, en cambio, lleva hasta el brazalete de capitán.

Pues yo no entiendo nada, de verdad... Una victoria o una derrota cambian por completo los discursos de la prensa, de los jugadores y, sobre todo, del seleccionador. Y eso no puede ser. Yo me declaro perdido con la selección. No dejo de ver a un puñado de jugadores sobrevalorados, a un par de grandes jugadores y a un seleccionador que no sabe lo que dice ni lo que hace. Como la clasificación ya es casi un hecho, parece que la próxima crisis no llegará hasta después de la Eurocopa, cuando nos eliminen otra vez ¿en cuartos de final...?

2 comentarios:

Roi Piñeiro dijo...

De acuerdo en todo menos en una cosa:

La próxima Eurocopa, como siempre, en mi casa, ¡¡que el autobús deja en la misma puerta y ahora hay sitio para que se quede a dormir toda la selección si hace falta!!, con nuevos rincones para descubrir y "celebrar" nuestras derrotas, para después consolar nuestras penas con un buen PES 2008 en LCD de 30 y no se cuántas pulgadas mínimo!!!

Queda aquí reflejado, para la historia, que una cosa es que me mude y otra que las buenas costumbres cambien.

Por cierto, este domingo, "palonsitas" de maíz, por favor.

Reverendo Pohr dijo...

Efectivamente, una victoria no cambia nada. Sin duda, supuso una alegría enorme, porque deja a España cerca de Austria/Suiza (algo que desde el partido de Belfast me llevaba a pensar en un torneo sin la Roja y los partidos siguientes no alimentaron demasiado el optimismo). No obstante, no hay que hacerse ilusiones desmedidas. La publicidad siempre ha sobrevalorado el potencial de la Selección con afán lucrativo y después uno se siente decepcionado. Disfrutemos, en la medida de lo posible del partido a partido en lugar de pensar en finales y celebraciones. Y la clave está en llegar en las mejores condiciones a los torneos, en lugar de hacer fases previas despampanantes. Las dos últimas veces que Brasil ganó el Mundial, se había clasificado previamente en el último partido (si perdía se quedaba fuera).

El balance de Luis se debe hacer al final.Ya cansa tanto debate, sobretodo en torno a Raul. Parece que sea el centro del universo. Si no va, no va, punto. ¿Qué le debe la prensa para darle tanto bombo?

PD: Yo también viví un mundial en Irlanda (2002). Ví el robo arbitral contra Corea y viví la eliminación de la propia Irlanda...