martes, octubre 16, 2007

Iban un franquista y un manipulador...

Y no, no es el comienzo de un chiste porque algunas cosas no tienen gracia. Puede tener gracia el vídeo de Rajoy, si quieres tomártelo con humor, pero esto no. Porque esto es la historia de un franquista y de un manipulador que, para colmo, fueron ministros del Interior cuando José María Aznar fue presidente del Gobierno. Es grave que tipos que han ocupado esa responsabilidad nos tomen por imbéciles de la forma en que lo han hecho ahora (y lo han hecho muchas veces antes, pero ésta última tiene narices).

El franquista, Jaime Mayor Oreja, concedía una entrevista el pasado domingo en La Voz de Galicia. Le preguntaban por qué al PP le costaba tanto condenar el franquismo. "Porque eso forma parte de la historia de España. Yo no lo he condenado, yo elogio y alabo la transición democrática. ¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?", responde. El periodista, me imagino que algo alarmado y sorprendido, le dice que por esa regla de tres el nazismo tampoco sería condenable. "En la guerra hubo dos bandos y en el nazismo sólo uno", añade, convencido de que "también hubo dos" bandos después, en la dictadura, "porque el franquismo fue la consecuencia de una Guerra Civil en la que hubo dos bandos. No es lo mismo que el régimen nazi, donde había un solo verdugo".

Y prosigue el festival: "¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con normalidad y naturalidad? En mi tierra vasca hubo unos mitos infinitos. Fue mucho peor la guerra que el franquismo. Algunos dicen que las persecuciones en los pueblos vascos fueron terribles, pero no debieron serlo tanto cuando todos los guardias civiles gallegos pedían ir al País Vasco. Era una situación de extraordinaria placidez. Dejemos las disquisiciones sobre el franquismo a los historiadores". Cito de nuevo textualmente: "una situación de extraordinaria placidez", dice este demócrata convencido. Pásese usted, señor Mayor Oreja, por alguna de las fosas comunes que todavía quedan en este país y verá la "extraordinar placidez" que encontraron algunos durante la dictadura.

Después de esto, le preguntan al manipulador (según la RAE, "manipular" es "intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares"), Ángel Acebes, por estas declaraciones: "Lo que ha dicho Jaime Mayor es que este debate, que divide y enfrenta a los españoles, es un debate del pasado que incumbe a los historiadores. Traer a la actualidad el dolor del enfrentamiento que supuso la Guerra Civil entre españoles no aporta nada bueno. Creo que esto es lo que ha criticado Jaime Mayor". Esa es la interpretación que hace de las anteriores palabras quien en su día tachó de "miserables" a todos los que pensaron que ETA no estaba detrás del 11-M.

Lo dicho, un franquista y un manipulador. Pero no tienen gracia...

12 comentarios:

Petrarca dijo...

Pues estoy de acuerdo con lo que dice Mayor Oreja. Por lo menos está mucho más cerca de la realidad que lo que dicen esos anti-franquistas convencidos que tanto chuparon del régimen. Polanco el prime.

sprocket dijo...

Pues siento discrepar con la opinión del amigo Petrarca (En realidad, no lo siento. Me encanta llevar la contraria), pero considero que la idea que tiene de la posguerra el amigo Jaime, es parcial y sectaria.

Ambos (Jaime y yo) tenemos una edad parecida. Estudiamos en el mismo colegio, y vivimos en la misma provincia en la misma época, y mi experiencia no fue de “tranquila placidez”. De modo que alguno de los dos vivió en un realidad paralela... y estoy convencido de que no soy yo.

Lo siento, pero sigo pensando el estos dirigentes Ppsunos mienten más que hablan, y su realidad es distinta de la mía. De modo que , Petrarca, habrá que decidir primero, de que realidad estamos hablando.

Reverendo Pohr dijo...

Encuentro lógico que Mayor Oreja no quiera condenar el franquismo. Él procede de una familia que vivió muy bien en dicho regimen y no va despotricar que aquello que lo alimentó. Ahora bien, ahora es un político en democracia. Si solo va a representar a los "suyos" (a los que vivieron bien), no es de extrañar que su carrera política haya sufrido semejantes altibajos.

Como hace ya "algún" tiempo, cuando se consideraba que el vencedor en un duelo era el poseedor de la razón y la gracia divina, no son pocos que creen que las atrocidades de la Guerra Civil y la postguerra están justificadas (la típica excusa es culpar al otro, como si las salvajadas se relativizaran o se atenuaran sin más). Simplemente porque vencieron. Ningún argumento, por inteligente que sea, podrá cambiar esa forma de pensar. Pero tampoco lo hará a los que piensan en sentido contrario.

PD: ¿Hace falta compartir la opinión de Oreja mencionando Polanco? Seguro que se puede defender un argumento mucho mejor, si caer en la demagogia.

Greetings

Silvia dijo...

Parece que ciertas personas ya se van quitando la careta. Aunque ya les teníamos calados de antes...
Bss.

Petrarca dijo...

Si lo contrario a la placidez es la heroicidad del pueblo español contra el tirano que murió en el poder y de viejo... Me quedo con la placidez. Y si mento a Polanco mento a El País y si mento a El País mento a todos los feligreses convencidos de su infalibilidad. De haber hace 40-50 años tantos anti-franquistas como hoy, otro gallo (menos plácido) nos hubiera cantado a todos. Pero, ay...

Isabel dijo...

Es buenísimo esto. Ayer lo trataron en el intermedio con toque de humor y lo que me pude reir. Y flipar, claro. Más que nada por la interpretación del otro.
JuÁ!

un beso Juan

Anónimo dijo...

Para petrarca:
Sin duda alguna con Franco hubo una extraordinaria placidez, la de los que oprimen al pueblo. Revelandose por las armas contra un gobierno democráticamente elegido, exterminando a la oposición, codeandose con Hitler y admirando el ideal nazi.
El general Franco sumió a este país en un tiempo de tinieblas del que todavía nos estamos recuperando. Y lo peor de todo es que todavía algunos se empeñan en negar las evidencias que generó la desastrosa gestión de este señor.
Hambre, muerte, miseria, persecuciones, asesinatos, restricción delibertades elementales por no hablar de la penuria económica.
En resumen, un tiempo de "extraordinaria placidez" para los que vivían en la opulencia, miraban para otro lado y machacaban al pueblo.

*V* dijo...

Definitivamente Acebes como humorista no tiene precio porque con estas cosas que dice lo único que se nos puede pasar por la cabeza es que está de broma (aunque luego lo pienses y seas consciente de que no, de que encima lo dice totalmente en serio y hay quien le cree)
Y lo de Mayor Oreja es un discurso del Tipo ignorante que se basa en "cómo yo no lo viví no ha pasado".... está muy bien que se acuerde de vez en cuando de los historiadores pero si ya le diera por leerlos se ganaría una medallita, por lo menos, a la coherencia.
Que no se condene el Franquismo equivale a aquellos que justifican y no condenan, por ejemplo, a ETA, está en el mismo orden moral. En el Franquismo no sólo hay placidez, dentro de esa relativa placidez se incluye mucha sangre injustificada.
Que penita de país!

Reverendo Pohr dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Reverendo Pohr dijo...

Como ya decía es lógico. Uno puede vivir "plácidamente" cuando su opinión y la de quiénes piensan igual es la única que se puede manifestar; Cuando nadie puede hacerte la más mínima crítica y todo son adulaciones; Cuando impones tu forma de ver las cosas; Cuando los que piensan diferente son torturados y silenciados por la fuerza. Los que sufren son los otros. Para uno mismo y para sus homoioi, la vida es maravillosa si no le afecta.

Sigo pensando que, a pesar de ello, uno puede defender el franquismo presentando los puntos fuertes de su visión sin culpar a los que no piensan igual, sin andar diciendo que la maldad de una dictadura es una invención de un único grupo de prensa sectario y sin ir prejuzgando y despreciando a sus lectores (presuponiendo que son una secta homogenea, a diferencia de los "propios", que son los defensores de la "libertad"). Ahora resultará que las ejecuciones sumarias, la represión y todas las barbaridades de una tiranía son culpa exclusiva de las víctimas, "empeñadas" en sufrir. Seguro que hay argumentos más constructivos.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Sí que ha generado debate este tema, de lo cual me alegro muchísimo. Ya sabéis que me encanta contrastar ideas y que en este blog sois todos bienvenidos.

Sólo quiero añadir un matiz más al debate iniciado por Petrarca. No creo que sirva para justificar lo que dice Mayor Oreja, pero sí te doy la razón en que después del régimen salieron muchos antifranquistas que no lo demostraron durante la dictadura.

Pero la sinceridad de Mayor Oreja no impide que su argumento sea falaz hoy en día. Que él y su familia viviera bien durante el régimen no puede ser una excusas para oponerse a que se dé un trato justo a quienes no lo vivieron como él (y no es una defensa de la Ley de Memoria Histórica, sino de todas las víctimas de la dictadura y de sus derechos).

C.C.Buxter dijo...

Para mí es un error tener que elegir entre la "placidez del franquismo" y el impostado heroísmo antifranquista de tantos; no hay que elegir entre dos falsedades, sino aceptar la versión más ajustada a los hechos que ocurrieron realmente.

Últimamente, al calor de una reinvención del pasado que están haciendo algunos (aquellos a los que escuchas y tienes la impresión de que, realmente, el mayo del 68 lo hicieron en su mayoría españoles, porque parece que todos estaban allí), está habiendo la reacción (nunca mejor dicho) contraria: justificar lo injustificable. No se puede, simultáneamente, manifestar el más absoluto apoyo a la Constitución de 1978 y ser tibio con el régimen franquista: se excluyen mutuamente.

Que Largo Caballero fuera "malo" no hace "bueno" a Queipo de Llano, ni Paracuellos del Jarama justifica que se bombardease a la población que huía de España por los Pirineos hacia Francia; el golpe de 1936 no se justifica por la revolución de 1934, igual que ésta no se legitima por la "sanjurjada". No se trata de ser antifranquista una vez muerto Franco, sino de ser coherente con los principios que uno pueda tener; y lo mismo lo digo del franquismo que del castrismo, sobre todo después de la lamentable justificación que Llamazares hizo en TVE.