miércoles, febrero 21, 2007

¿Por qué se ha retirado la Ley del Alcohol?



El Gobierno ha dado marcha atrás en su valiente pretensión de hacer una ley sobre el alcohol que dificulte el acceso de los menores a la bebida. Es la primera ley que comienza a estudiar el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que no llegará al Parlamento. La decisión me parece equivocada y me da lástima que esa valentía que se ha tenido en cuestiones como el tabaco o el matrimonio homosexual (o en este mismo terreno por comenzar a estudiar una nueva normativa) no se haya mantenido. El alcohol es para mí uno de los mayores problemas que aquejan a la sociedad actual, sobre todo a la juventud, aunque parece que no se tiene consciencia de ello.

Y es que los motivos por los que se retira no me quedan del todo claros. La decisión se anunció apenas unas horas después de que el sector del vino anunciara que rompía negociaciones con el Gobierno. Este sector quería que se excluyera al vino de esta ley, lo que es del todo imposible porque como bien argumenta la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, eso obligaría a sacar del texto a las bebidas con menos graduación alcohólica que el vino, por ejemplo la cerveza. De hacerse, la Ley quedaría vacía de contenido en la práctica. Pero el anuncio tras esta ruptura de las negociaciones obliga a pensar en la posibilidad de que el Gobierno cede a presiones empresariales. Y eso no es nada bueno.

La ministra Salgado asegura que la trifulca política (¿a alguien le sorprende que PSOE y PP anden también a la gresca con este tema? Cuánto daño está haciendo la clase política...) ha tenido mucho que ver en la posición de fuerza del sector vinícola y recuerda las declaraciones del presidente del PP, Mariano Rajoy, que consideró un "disparate colosal" que el vino estuviera incluido en la Ley. Y ante la decisión del Gobierno de retirar la Ley otro portavoz popular, en esta ocasión el ínclito Vicente Martínez-Pujalte, el único diputado que tiene un su haber la expulsión de un pleno del Congreso por alborotos, ha asegurado que es una medida electoralista. Según dijo, el PSOE busca de esta manera no mermar sus opciones de voto en comunidades autónomas con amplia presencia vinícola, como Castilla-La Mancha, Extremadura (estas dos con gobierno socialista en la actualidad) o La Rioja (donde manda el PP).

La verdad es que poco me importa quien gobierne en cada sitio o las presiones de cualquier sector. Yo sigo creyendo que es necesaria una Ley sobre Alcohol. A mí me aterra ver cómo se emborrachan chavales que ni siquiera se acercan a la mayoría de edad. Ayer leía en El País que el alcohol daña severamente el cerebro de los adolescentes, que la mitad de los que empiezan a beber antes de los 14 años (¡¡¡antes de los 14 años!!!) acabará desarrollando algún tipo de dependencia, una teoría avalada cada vez por más estudios. En el mismo diario se apuntaba que España es el sexto país del mundo en consumo de alcohol, con una media de diez litros de alcohol puro por persona y año.

En nuestro país mueren al año unas 8.500 personas por causas que se vinculan al consumo de alcohol. Una auténtica barbaridad. Entre ellas asumo que están las que pierden la vida al volante. No se termina de entender lo peligroso que es conducir bajo los efectos del alcohol. Que levante la mano quien no ha salido de marcha con amigos y al final ha visto a algunos de ellos volverse a casa en co0che después de haberse tomado un par de cervezas o un par de copas.

Son muchas las razones por las que era necesaria una Ley que pusiera freno a todo esto, pero parece que nadie está por la labor. Los jóvenes (y también los adultos) rechazan cualquier medida porque la consideran restrictiva (será que para ser guay hay que beber como animales, cosa que nunca he entendido y en la que nunca he caído; no bebo alcohol porque no me gusta y porque nadie me va a obligar a adoptar conductas sociales sólo por ser aceptado). Los empresarios no quieren arriesgarse a perder un solo euro de sus beneficios, sean cuales sean los costes sociales y personales. Y el Gobierno no ha sido aquí lo suficientemente valiente. Sus motivos tendrá, pero yo no los entiendo...

10 comentarios:

Sprocket dijo...

...de lo que vengo a deducir que el “lobby” vitivinícola de este país tiene más fuerza de la que yo esperaba.

Con respecto al famoso anteproyecto de ley sobre el consumo de alcohol, mi opinión es que, aunque necesario e imprescindible, es total y absolutamente tan inútil e hipócrita como lo ha sido la ley antitabaco. Me explico:

Inútil, porque ni se cumple, ni se hace cumplir salvo en contadas e inevitables ocasiones. No se puede fumar en los hospitales, pero no se exige que los restaurantes y bares cumplan la normativa. No se debe servir bebidas alcohólicas a menores pero se declaran de interés general fiestas como la “Batalla del vino” (con todos mis respetos para los nativos de Haro y su comarca) en la que hasta los más tiernos infantes tienen acceso al líquido elemento.

Hipócrita: Porque si dices que son productos nocivos, no puedes, a continuación, dar subvenciones para su producción y elaboración.

No creo que la solución al abuso del alcohol esté ni en legislación anti-, ni en la prohibición, medida que ya se demostró ineficaz durante la Ley Seca en los USA. Más bien la veo, la solución, en la Cultura (así con mayúscula). Aprender a usar las bebidas alcohólicas, disfrutándolas con moderación y respeto, hacia el propio cuerpo y hacia los demás.

Elucubrante dijo...

Yo apoyo a sprocket. Creo que es un problema educacional. El problema principal es que lo chavales de hoy en día no tienen respeto por NADA, ni siquiera por su propia persona. Están absolutamente convencidos de que sus hechos no tienen ninguna trascendencia y mientras no cambiemos eso, no hay nada que hacer. Las drogas están prohibidísimas y se consumen igual o más que nunca.-
No se puede prohibir todo lo peligroso, porque la vida misma implica peligro. No puedes prohibir a un niño de 1 año que ande, aunque pueda caerse y hacerse daño porque necesita aprender. Los de 14 años también necesitan equivocarse para aprender, pero dentro de un ambiente controlado. Es mas fácil comprarles una consola y que jueguen a atropellar gente, que hablarles de que la vida es lo más grande y que hay que respetarse a si mismo y a los demás.

Roi Piñeiro dijo...

Pues totalmente de acuerdo con sprocket y con elucubrante. Lo único que han demostrado a lo largo de la historia ciertas prohibiciones es que al final se sigue haciendo lo mismo pero, además, con mafias que se enriquecen a costa del gobierno inquisidor.

Y es que estoy más a favor de "Prohibido prohibir" que de la ministra de sanidad socialista que nos han colocado, más facha y nazi que el peor Aznar imaginable, que hace y deshace por sus santos ovarios y le encanta jugar a ser "Mamá Estado".

Quien tiene que educar a la población es la propia población, cada familia en su casa, cada uno con sus errores y aciertos; no ser educados una vez más en lo que es bueno y lo que es malo bajo la doctrina estatal. Entonces en Holanda están todos como cabras!!, fuman droga, abortan cada dos por tres!!, putas en las calles, limpias, aseadas y con seguridad social!! Pero qué clase de comunistas anarquistas peligrosos viven en esas tierras bajas!! Por Dios y la santísima Virgen!!

Estoy de acuerdo en que existe en España una tolerancia con el alcohol que asusta, pero la prohibición no es la solución, como no lo es con las drogas ni el aborto ni la eutanasia. El día menos pensado nos prohíben el fútbol por riesgo elevado, y confirmado en varios estudios, de atrofia cerebral.

Por mi parte, Mamá Ministra, se puede beber unos cuantos minis a mi salud a ver si con la mente menos despejada se dedica a hacer menos gilipolleces. Por cierto, la foto del niño, demagogia barata... Quiero decir, que hubiera quedado mejor una Guinness...

C.C.Buxter dijo...

Pues las razones parece claro que son las que tú apuntas: la oposición del sector y el coste electoral de una medida impopular. Además, creo que en la formación de una opinión desfavorable hacia esta ley también han tenido mucho que ver los medios de comunicación, y no parece que por motivos únicamente altruistas: no sé si habrás escuchado estos días la cuña de TODAS las radios (acuerdo igual de difícil de conseguir que uno entre PP y PSOE) en contra de que se prohibiese dar publicidad de bebidas alcohólicas.

El tema del alcohol es preocupante, pero no sólo entre los jóvenes. Muchas familias lo pasan mal porque uno de sus miembros (normalmente el padre) es alcohólico. La hipocresía de hablar constantemente mal del botellón está en que no se denuncia de igual forma los mini-botellones que a todas horas hay en los bares de toda España entre personas no precisamente jóvenes...

Hasta que no haya una opinión generalizada en contra del abuso del alcohol (independientemente de quién sea el abusador), veo difícil que pueda solucionarse nada.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Creo que éste es el primer gran debate que fomento en este blog en el que mantengo una opinión contraria en varios puntos a lo que decís casi todos. Me alegra esa pluralidad, de verdad...
Vale, la educación es la clave. Estoy de acuerdo con todos vosotros en eso, aplicable tanto en este como en otros campos, pero eso no puede excluir la acción ejecutiva. El Gobierno tiene la obligación de velar por la salud de los españoles. ¿Que se supone que debe hacer en un asunto que provoca 8.500 muertes al año? ¿Mirar para otro lado? ¿Dejarlo sólo en manos de los ciudadanos? La de palos que se llevaría el Gobierno si hiciera lo mismo en otros asuntos que afectan a mucha menos gente que el excesivo consumo de alcohol... No, debe intervenir de alguna manera, y no por ello se convierte en "Mamá Estado" como apunta Roi. Tiene que haber un marco regulador, como de hecho ya lo hay, no pensemos que vivimos en la libertad absoluta y que vamos a pasar a una represión neofascista porque eso sería engañar (y engañarse).
Yo no apuesto por una prohibición total en absoluto (lo digo por la mención a la Ley Seca de EE UU), pero sí por una regulación más estricta que la actual, que se ha demostrado ineficaz en muchos campos (especialmente en el consumo de los más jóvenes, como se puede ver cada fin de semana).
Como bien apunta Sprocket, uno de los problemas actuales es que la legislación actual no se cumple. Y es que es difícilmente entendible que esté prohibido vender alcohol a menores y que éstos se inicien en su consumo a una edad media de 14 años. Yo, por lo menos, no lo entiendo. No hablamos de probar el vino o la cerveza, hablamos de borracheras.
No había oído la cuña, C.C.Buxter. Una pena que los medios de comunicación no contribuyan más a esa formación de las personas. El dinero y los anunciantes parece que valen mucho más...

Roi Piñeiro dijo...

Pues en tu replica, Juan, me das gran parte de la razón cuando dices que "esté prohibido vender alcohol a menores y que éstos se inicien en su consumo a una edad media de 14 años" demostrando una vez más que las prohibiciones no llevan a ningún sitio.

Dices que el alcohol es responsable directo de 8500 muertes al año (me encantaría saber quien hace este tipo de estudios por cierto, porque en mi experiencia científica me parece imposible cuantificar esta etiología con tal severidad y exactitud). En el caso de que fuera así... ¿por qué no es el tipo de comida que venden en McDonald's o en el Hollywood responsable directo de los accidentes cardiovasculares, primera causa de mortalidad en el primer mundo? ¿y qué hay de los niveles de CO2, que varios estudios relacionan con patologías pulmonares? ¿Qué pasa con el aumento de los asmáticos y los alérgicos? ¿Y el abuso en los servicios de urgencias, cuántas vidas se han perdido por estar pendientes del sabañón del gilipollas del box 1? Se me ocurren millones de comparaciones, cada cuál más demagógica que la anterior. Tienes que ver ya mismo "Gracias por fumar".

Prohibir para no cumplir es el mejor trabajo que puede hacer una ministra hipócrita como la que tenemos, cuyos conocimientos en salud son menores que los míos sobre esgrima. Cuando se prohíban los coches, los cocidos con tocino, los callos y la oreja junto con el entrecot del gallego, y los que vayan a urgencias por dolor de ceja sean tratados como criminales de guerra, entonces, y sólo entonces, prohibiremos la venta de alcohol, y podremos dejar a nuestros hijos en la guardería del Estado para irnos de copas mafiosas al bar de en frente.

Bueno... Me voy a duchar, mientras no me lo impida ningún Gobierno por la posible presencia de Legionella en las gotas de lluvia de la alcachofa.

Saludos y abrazos de un cabezón.

Ana dijo...

Según leí yo en El País, la ley se ha dejado a un lado debido a las próximas elecciones municipales. Me parece mal esta actuación de Salgado, porque creo que el alcohol es un gran problema de la sociedad, fundamentalmente en los accidentes de tráfico. No obstante creo que de todos modos no la Ley no se cumplirá al igual que muchas otras leyes, como por ejemplo, la del tabaco. Pienso que antes que poner tan serias restricciones al sector del vino se debería de poner más prohibiciones en la carretera. Por mucha ley que pongan tampoco se dejará de hacer botellón.

Un saludo

sprocket dijo...

Parece que la polémica está servida (lo cual no deja de encantarme). Ante todo he de decir que, aunque próximo a ella, no comparto del todo la radical postura de roi. Quizás los años o el aburguesamiento, han hecho que mi propia radicalidad se vaya diluyendo (o tal vez sea culpa del alcohol consumido en mi juventud). No se. Pero creo que “tampoco es eso”. Es más, sospecho más demagogia en la respuesta de roi, que en el “rapapolvo” de Juan.

Aparte de eso matizar un par de cosas.

Primero: La (futura) Ley no es de la ministra, sino del Gobierno, que la prepara en grupo. Se da el caso que le ha tocado a la Sra. Salgado presentarla por ser la más implicada, pero no la única. Aparte de Sanidad, tienen algo que ver también, Industria, Economía, Interior…

Segundo: La Ley no es contra el vino, sino contra el consumo abusivo de las bebidas alcohólicas. Y el follón se produce cuando el “lobby” vitivinícola exige que no se considere el vino como una bebida alcohólica más. ¿Qué quieren, que se considere un “condimento” medicinal?

Juan Rodríguez Millán dijo...

Gran debate, amigos míos, gran debate...
Una precisión en el tema de los datos. El de 8.500 muertes anuales (puse vinculadas, no directamente causadas por el alcohol) lo saqué de 'El País'. No citaba fuente, asumí que era de algún estudio más o menos conocido y oficial (los temas de salud no han sido mi especialidad periodística, pero consideré interesante meterme en este tema). En una búsqueda rápida por Internet, sí he encontrado datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, concretamente del Plan Nacional sobre Drogas, que cita al alcohol como causante de entre el 10 y el 15% de las urgencias, el 4% de los ingresos hospitalarios, entre el 30 y el 50% de los accidentes mortales de tráfico y entre el 15 y el 25% de los accidentes graves de tráfico. Sus sistemas de medición tendrán, pero no sé cuáles son. De creerme estos datos, me reafirmo en que estamos ante un serio problema que obliga a una intervención del Gobierno.
Otro detalle a matizar es que en materia de Sanidad el Gobierno central puede legislar, evidentemente, pero la función de control depende de las comunidades autónomas (competencia transferida). Eso es lo que está pasando con la Ley antitabaco, que por mucho que quiera el Ejecutivo central, si las autonomías (como es el caso de Madrid) hacen la vista gorda será una Ley incumplida.
Y en este sentido, ¿quién tiene el derecho moral de decidir qué leyes son buenas y hay que cumplirlas y qué leyes son malas y merecen ser incumplidas? Porque de la misma forma que alguien entiende que puede vender alcohol a menores hay otros que piensan que pueden incumplir con toda la razón otras leyes que nos pueden afectar más de forma personal. Hay métodos en nuestro Estado de Derecho para cambiar leyes, tanto en el trámite parlamentario como a posteriori (y fuera de la vía política se pueden reunir firmas para obligar al Parlamento a debatir una proposición o incluso se puede acudir a los tribunales de Justicia).
Y me gusta mucho el matiz que añade Sprocket: creo que hemos perdido de vista que el objetivo de la Ley no era prohibir nada, sino prevenir el consumo abusivo (incido en la palabra "abusivo") de alcohol, sobre todo en los adolescentes y los jóvenes. Ese problema sigue existiendo sin que se ponga remedio o, por lo menos, sin que salga adelante alguna medida paliativa.

Anónimo dijo...

Yo creo que es mejor concretar los factores que entran en juego en este debate:

- Por un lado está el innegable problema de salud pública que supone el consumo abusivo y masivo de alcohol por la juventud española.

- Por otro lado están los legítimos intereses de los productores de vinos y alcohol en general.

Mi opinión es que la ministra ha querido ser tajante y ha intentado solucionar el problema de manera aplastante y no ha ido a la raiz.

La verdadera pregunta es esta y se puede aplicar a múltiples ámbitos: ¿Ante un abuso generalizado y que perjudica a todos se debe plantear una prohibición?.

Para mi la respuesta es NO, la prohibición debe ser algo extraordinario y tiene que venir ante una verdera amenaza. La ministra ha sido poco eficaz y ha intentado cortar el problema de raiz sin meditar en las consecuencias, debería plantear otra serie de medidas paliativas para reducir el abuso entre los jóvenes antes de recurrir a prohibiciones. Aparte de que una medida tan impopular les pasaría factura en las elecciones por lo que al final se han tenido que hechar atrás.