lunes, enero 22, 2007

El fútbol se muere... ¡Viva el fútbol!


"Juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos". Según la Real Academia de la Lengua, eso es el fútbol. La definición no ha cambiado, pero el deporte se está muriendo poco a poco. El juego ya no apasiona, los jugadores ya no son unos privilegiados capaces de hacer cosas que los aficionados sólo soñamos. ¿Cuántos partidos de fútbol hay que tragarse para ver uno mínimamente decente? Y lo dice alguien que es rara la semana que no ve por lo menos un par de partidos. En lo que llevamos de temporada no he visto más que un partido de esos que hacen afición, y no fue en España. Fue el partido que jugaron Liverpool y Arsenal en la Carling Cup, y que acabó con el resultado de 3-6. Sí, sí, 3-6, un resultado que sigue siendo posible en el mundo del fútbol, no os vayáis a pensar que hay alguna norma nueva que obliga a que los partidos acaben 1-0, 0-1 o 0-0.
En España tenemos la nada más absoluta. Hay quien presume de que tenemos la mejor Liga del mundo y lo que tenemos en realidad es el campeonato más sobrevalorado del planeta. Y como muestra, la última jornada de Liga. Diez partidos y sólo nueve goles, ni siquiera a una media de uno por partido. Hasta trece equipos se quedaron con el cero inicial en su marcador, y sólo uno marcó más de un tanto. Fue el Barça y hasta su propia afición le dedicó tímidos silbados por el mal juego.
Hay al menos tres clases de enemigos en el fútbol actual. El primero es el colectivo arbitral. Me acuerdo de una crónica que tengo del año 1975 en la que se decía que el árbitro se vio obligado a cortar de raíz el juego violento de un equipo italiano hasta con tres tarjetas amarillas (y lo decía como si fuera una barbaridad). Ahora vemos partidos constatemente interrumpidos (ver 40 faltas en un partido y media docena de tarjetas es lo normal), faltitas que en cualquier otro deporte no serían ni tenidas en cuenta, y eso ya sin contar con decisiones estrambóticas que toman y que deciden partidos. Al árbitro se le aplaudía antes cuando pasaba desapercibido. Ahora quien ser tan estrellas como los jugadores.
El segundo enemigo son los entrenadores. Antes era normal ver a los equipos volcarse cuando no ganaban un partido. ¿Que ibas perdiendo 1-0? Sacabas cuatro delanteros y si hacía falta a colgar balones al área como descosidos, pues se hacía. Ahora lo importante es la defensa, los cuatro jugadores atrás, los dos medio centros defensivos y al delantero centro más le vale presionar, que si no se va al banquillo. El día que un entrenador permita a su equipo jugar al fútbol y al ataque, se habrá ganado mi simpatía de por vida. Ahora está de moda el sufrimiento, el jugador clónico, aquel que es capaz de hacer lo mismo que todos los demás pero que no destaca en nada. Eso es lo que los entendidos y los entrenadores llaman un jugador "polivalente". ¿Algún viejo aficionado se imagina a Juanito (ese enorme jugador del Madrid que se mató en accidente de tráfico cuando ya era entrenador) jugando de lateral o de mediocentro, a Zamora (el cerebro de aquella Real Sociedad que ganó dos Ligas) de central o a Dani (pedazo de delantero del Athletic de Bilbao) de extremo? No, tenían sus puestos y eran los mejores en él. Ahora los entrenadores quieren jugadores que puedan actuar en cuatro posiciones distintas en cada partido sin problema.
Y el tercer enemigo es el futbolista. Ahora el jugador de fútbol no intenta divertir al público, ganarse a la afición, probar cosas nuevas, inventar jugadas, pasárselo bien con el balón... No, ahora lo esencial no es ser un futbolista, es ser primero atleta (digo yo que para correr ya está la maratón, que el fútbol es otra cosa) y ser una estrella. Y el problema, por mucho que se diga, no está en los sueldos de los jugadores (la gente paga su entrada por verlos a ellos, se compran camisetas con sus nombres; no sé por qué criticar el sueldo de los futbolistas y no el de otros colectivos que ganan lo mismo o incluso más por tareas más dudosas y de interés menos legítimo). Está en la desgana generalizada que se consiente desde todas las esferas, desde el público hasta los entrenadores, pasando por las directivas.
Seguro que se podrían decir muchas cosas más para explicar porqué se está muriendo el fútbol, pero lo que está claro es que poco a poco se está perdiendo la esencia de ese deporte que antaño gustaba a casi todo el mundo. Y pese a todo... ¡que viva el fútbol! Seguro que algún día volverá a estar entre nosotros...

6 comentarios:

Victoria dijo...

Yo creo que no es el tercero, sino el primero, el peor enemigo. Es decir, el futbolista.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Es que tengo una especial fobia hacia los árbitros... Muchos años pegándoles gritos, me temo... Por eso les he puesto los primeros, pero en realidad creo que los tres que cito están a la par.

C.C.Buxter dijo...

Creo que el factor principal para el estado actual del futbol (no sólo el español) es la falta de calidad de los jugadores y la apuesta por la potencia física; no tengo clara qué es causa y qué consecuencia. Es algo parecido a lo que ha pasado en la NBA la última década.

Supongo que también tendrá algo que ver el dinero que mueve el futbol, que ha hecho necesario ganar a toda costa y sea como sea. Sobre todo ha afectado a los equipos grandes: no sólo por el dinero que pierden, sino por las críticas tremendas que reciben después de una derrota.

No creo que los árbitros tengan tanta culpa como dices. Yo parto de que ellos arbitran de buena fe e intentan hacer bien su trabajo; eso de que quieren ser estrellas se dice mucho, pero la verdad, cuando un árbitro es protagonista es siempre para mal. Los árbitros suelen ser una excusa: al acabar la liga, si repasamos todas las ruedas de prensa de los equipos, veríamos que todos se sienten perjudicados y que, más aun, todos creen que les tienen manía. Además, a los árbitros siempre se les juzga sin piedad: si no te pitan un penalty, dices "he perdido por su culpa"; sin embargo, si es el jugador de nuestro equipo quien falla el penalty, se dice "sólo lo falla quien lo chuta".

Roi Piñeiro dijo...

Excelente valoración arbitral de c.c.buxter.

Desengañate Juan, al fútbol suele perder el que juega peor o tiene menos suerte, y a veces, nos perjudica el árbitro de forma escandalosa como con Corea.

Es posible que en una copa el ganador no sea justo porque los cruces pueden haber sido más fáciles, pero en la Liga, en un todos contra todos tan largo, el mejor suele ser el que gana, y el peor el que pierde.

No son cucarachas. Son el punto de mira más fácil cuando los colores de tu equipo pierden, por culpa de la incompetencia del entrenador y de los jugadores.

Por otro lado, mi máximo apoyo a la Real, y sabes que si hace falta ir a Donosti a gritar para salvar al equipo, pues se va, que ya me estoy cansando de calderones, ronaldos, gutis y subnormales.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Algún día tendré que centrarme en los árbitros en algún post... Los árbitros son en el fútbol lo que los jueces en la vida real. Pero en este maldito deporte que tanto me gusta no se les puede recusar, ni presentar recursos a sus decisiones. Tienen un poder excesivo y ninguna responsabilidad. Si lo hacen mal, no son sancionados, ni cobran menos ni dejan de pitar partidos (si mi equipo lo hace mal, se va a Segunda; si un jugador rompe las normas, es sancionado). Conseguiré haceros ver mi punto de vista algún día, aunque bienvenida sea la discrepancia en la blogsfera...

Edu000 dijo...

¿Ves lo fácil que es animar un blog? Basta con hablar de fútbol, que de eso sabemos todos (o eso creemos).

Preciasamente el sábado hablaba con unos amigos, viendo el bodrio de partido que jugaron ya nbo me acuerdo quién (¿Villarreal y Sevilla?). Y llegamos la conculusión de que el reglamento debería modificarse, y prohibir expresamente la alineación de menos de 4 delanteros, como antaño. Más o menos como en los futbolines de toda la vida. Y que se pudiera pitar pasivo, como en el balonmano (en esgrima se llama "falta de combatividad", y supone tarjeta).

Aisgh.