sábado, noviembre 08, 2008

¿Y sus señorías...?

Una de esas cosas que no parece cambiar con el paso del tiempo es la imagen del hemiciclo del Congreso de los Diputados literalmente desierto. La casa de todos los españoles, el lugar donde se deciden las leyes que nos afectan a todos, el lugar de trabajo de nuestros supuestos representantes sigue ofreciendo imágenes bochornosas. No importa que la excusa sea la campaña electoral, un partido de la selección española de fútbol o la temprana hora a la que esta legislatura ha puesto José Bono las sesiones de control al Gobierno. El caso es que algunos de sus señorías casi siempre parecen tener algo mejor que hacer.

Hace poco más de una semana, dicha sesión de control estuvo dedicada a la crisis económica, eso que ahora nuestros políticos llaman "los problemas de los ciudadanos". Y lo que se vivió fue realmente descorazonador. Ni la mitad de los diputados llegó a ocupar su asiento en el hemiciclo durante dicha sesión. Hubo incluso momentos en los que no había ni una veintena de diputados escuchando a quien tenía la palabra en aquel momento. Y aunque ya se ha olvidado, un diputado del PP que debía formular una pregunta al vicepresidente económico, Pedro Solbes, ni siquiera estaba allí para hacerla. "Un despiste", dije después Ramón Aguirre, que así se llama este diputado. Pues vale.

La excusa de aquel día para muchos era claramente mediática. No había foto en el Congreso y por eso muchos decidieron quedarse en casa. Aunque no lo puedan decir, claro. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no podía acudir a la sesión. Eso provoca que el líder de la oposición, Mariano Rajoy, tampoco vaya. No hay foto. Quienes sólo van a meter ruido y aplaudir a los suyos pensaron que madrugar para nada era tontería. Y para rematar la situación, como tampoco había votación alguna aquel día, sus señorías pensaron mayoritariamente que no merecía la pena cumplir con un horario laboral. Dando ejemplo al resto de los españoles, sin duda. Sobre todo cuando muchos de los que sí fueron tomaron el camino de sus casas a las 12.30 horas.

El diario El Mundo publicó una semana después de esta vergonzosa estampa parlamentaria una curiosa estadística que refleja el grado de no asistencia de los diputados en las votaciones (de las que sí queda registro; por desgracia, sus señorias no fichan en la entrada del Congreso cada día). El reportaje sólo mide las 47 votaciones registradas en el actual periodo de sesiones, que comenzó tras las (largas para nuestros diputados) vacaciones estivales, pero los datos son suficientemente descorazonadores. En cada votación (en el resto de actividad parlamentario da miedo pensar en los datos) faltó una media de más de 25 diputados. El PP se lleva la palma, puesto que aporta 15 de ellos, el 10 por ciento de su Grupo en el Congreso nada menos. Claro que el Gobierno no se libra. Por pleno en el que hay votación faltan unos seis ministros, aunque si prevalece el pensamiento más ingénuo uno puede creer que estarán trabajando en algo en esos momentos.

La cosa, ya de por sí indignante, me indigna aún más cuando leo en El País que sólo 45 de los 350 diputados tienen dedicación exclusiva a su tarea como parlamentarios. Sería muy interesante saber si esos 45 figuran entre los valientes que asisten con habitualidad a los plenos, pero los datos son secretos. El resto tiene alguna otra ocupación en la vida. Me llama poderosamente la atención que 112 de nuestros diputados declaren como actividad profesional al margen de la política ser conferenciantes o tener alguna dedicación literaria o artística. Incluso que 90 colaboren con algún medio de comunicación, contribuyendo a esa cada vez más difusa línea entre la política y el periodismo.

Alguno pensará que, dado que se dice que los parlamentarios españoles están entre los que menos cobran, sus señorías buscan ingresos extraordinarios con los que afrontar la crisis. Pero resulta que la Ley Electoral (en su artículo 157) explica que su mandato "será incompatible con el desempeño, por sí o mediante sustitución, de cualquier otro puesto, profesión o actividad, públicos o privados, por cuenta propia o ajena, retibuidos mediante sueldo, salario, arance, honorarios o cualquier otra forma". Vamos, que no pueden cobrar más que dietas o indemnizaciones para desempeñar esas funciones, que además deben recibir el visto bueno del Congreso.

Al margen de los motivos que tenga cada diputado para ausentarse del trabajo para el que le hemos elegido los españoles, lo cierto es que algunos no suelen pisar mucho el Congreso. Por mucho que esté dentro de la Ley, a mí me sigue pareciendo indignante. Sobre todo cuando escucho propuestas para aumentar el número de diputados en sucesivas legislaturas. ¿Más sillas que ofrecer a los amigos? No, gracias. Para ver esta imagen y para ver alteradas las votaciones en el Congreso (que, en cierto sentido, viola el voto de los españoles, puesto que no hay tantos represantes de cada partido como han sido elegidos), démos a cada portavoz el número de votos correspondiente al reparto por escaños que salga de las elecciones y paguemos un sueldo sólo a quien tenga trabajo en las comisiones. Lo demás sobra. Pero no es que me sobre a mí. Es que parece sobrarle incluso a los diputados.

4 comentarios:

Petrarca dijo...

Después de leer los periódicos (¿difusa línea?) el PP decidió aumentar la multa para los diputados que se ausentaran. Tengo entendido que esa multa es de 70 euros. Romper la disciplina de voto cuesta 300. Deberían hacer como en Perú: publicar los nombres de los faltones en la web del Congreso para escarnio público y lanzamiento de huevos, si procede.

Casandra dijo...

Precisamente llevo una semana despotricando por eso, desde que lo oí en la radio! Es indignante! Una vergüenza!! Y estos son los que toman las decisiones por nosotros?? Pues vaya tela marinera!! :o( Cuánto cabrón irresponsable!!
Así va el mundo y así va España, señores!

Un besito y buen finde!!

Yomismo dijo...

Vergonzoso, sin más.
Y a final de mes, a cobrar igual.

Beatriz dijo...

Y luego me siento culpable por hacer pellas...¬¬
Saludos!