lunes, diciembre 10, 2007

Jugando con fuego

Desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que en el fútbol español estamos jugando con fuego y, al mismo tiempo, teniendo mucha suerte de que no pasen desgracias. El último episodio es el que se vivió el pasado sábado en San Mamés. A Casillas le tiraron de todo desde uno de los fondos del estadio del Athletic de Bilbao, le acertaron en la cabeza con una caja de algo (probablemente de tabaco, aunque no podría asegurarlo), que afortunadamente no era pesado y no le produjo más que el cabreo de repetir "todos los años igual". La Sexta, que dio el partido en directo, ofreció después un plano de una navaja abierta que había caído sobre el cesped. Insisto, una navaja abierta. Si insisto es porque nadie se ha hecho eco de esta situación salvo para comentarlo a modo de anécdota y chascarrillo, no como el suceso grave que es. De hecho, Montes y compañía pasaron olímpicamente de este hecho durante la misma retransmisión.
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En España teníamos la costumbre de premiar la puntería. Se puede tirar de todo al campo, pero si no se da a alguien (preferentemente a un árbitro), no pasa nada y no hay sanción de ningún tipo. Pero desde hace ya algún tiempo ni siquiera se premia la puntería. Recuerdo dos casos sucedidos en el Nou Camp, el primero un mecherazo que se llevó Roberto Carlos en la cabeza (y que, por estar rapado, permitió ver una herida sangrante de grandes proporciones) y la famosa cabeza de cerdo cuya sanción nunca se llegó a cumplir y nunca jamás se supo. También recuerdo uno de aquellos famosos partidos de los lunes de Antena 3 en el Vicente Calderón. Se veían llamas en el fondo del Frente Atlético. El comentarista zanjó el incidente hablando de "un pequeñito incendio".
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Vamos, que existe una tendencia a no dar publicidad a estos hechos que a mí me parece de lo más peligrosa. Como ahora mismo toda la prensa deportiva tiene que estar compuesta irremediablemente de forofos de un equipo, debe ser que estos periodistas piensan que si publican estos hechos están perjudicando a su equipo. Insisto, es peligroso, porque algún día nos encontraremos con alguna desgracia seria, como ya ha sucedido en otros países, como en Italia. Aunque, bien pensando, ya ha habido desgracias serias en nuestro fútbol, como el asesinato de Aitor Zabaleta o de aquel aficionado del Deportivo cuyo nombre ahora mismo no recuerdo. Y no ha pasado nada. No ha cambiado nada. Lamentos y parches. Nada más.
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Es hora de dar pasos serios para erradicar la violencia en los estadios de fútbol. Es hora de impedir el paso a las gradas a energúmenos que se dedican a lanzar objetos al campo, de detener y juzgar a los animales que apedrean los autocares rivales y de acabar con estos grupos. Hace poco, un periodista valiente publicó una información sobre el Atlético de Madrid. Decía que jugadores y técnicos son extorsionados (no gusta utilizar un eufemismo, llamemos a las cosas por su nombre) por estos supuestos aficionados para que les costearan los viajes al extranjero para ver al equipo a cambio de una temporada plácida desde la grada. Por supuesto, historia rápidamente desmentida y muy poco tiempo después olvidada. Pero yo me lo creo, porque recuerdo a esos mismos supuestos aficionados lanzando sillas y huevos a su propio equipo, o saltando a su campo de entrenamiento para amenazarles.
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Cuando murió aquel aficionado del Deportivo, nos vendieron la moto de que los Riazor Blues se habían disuelto. Pero no hay más que ver cualquier partido del Depor para ver que su inmensa pancarta sigue presidiendo uno de los fondos del estadio coruñés. Una mentira de las muchas que se nos cuentan con respecto a la violencia real que hay en y en torno a los campos de fútbol de este país. Yo he visitado muchos y sé que hay sitios donde uno ni siquiera puede cantar los goles de su equipo, donde no te puedes poner la camiseta de tu equipo, donde no puedes ni siquiera aplaudir a tus jugadores, por lo menos no si quiere salir de una pieza de ese estadio. Empiezo a pensar que sólo los aficionados normales peleamos para erradicar la violencia, que al resto de los implicados le da absolutamente igual.
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Y por cierto, ya que hablamos de este deporte, ¿soy el único al que le parece que los estamentos que forman parte del fútbol español están continuamente adulterando la competición? El año pasado se permitió que los árbitros se pasaran cuatro o cinco jornadas redactando negligentemente las actas para que los jugadores no pudieran ser sancionados y ahora acabamos de vivir el esperpéntico episodio de que Puñal, del Osasuna, pudo jugar contra el Valencia a pesar de haber visto su quinta tarjeta amarilla... ¡¡¡porque el comité de competición se había cogido puente!!! Es vergonzoso el fútbol español, sencillamente vergonzoso...

5 comentarios:

Luis dijo...

Para los que hemos podido compartir asiento en un estadio contigo, podemos decir bien alto, que seguidores como tu, son lo mejor que le puede pasar a un equipo. Espero que todo estos que comentas que ocurren fuera del campo, como también los que ocurren dentro (esas patadas y riendo las gracias de que han lesionado a alguien de por vida) se erradiquen. Porque este es un problema de jugadores, árbitros, los que retramiten los partidos ¿periodistas?, ¿de que?, presidentes corruptos, y por supuesto esos energúmenos, que van al campo.

Gracias por ser tan buen aficionado, eres un ejemplo desde que te sigo, y más desde que nos vimos en Valencia.

Espero que este foro, siga teniendo una repercusión que no es pequeña

Un abrazo

Silvia dijo...

Yo cada vez que voy al fútbol, flipo más con la gente. No entiendo como se te puede ir la cabeza de esa manera. Yo soy la más hincha de los hinchas, pero joder, es un juego, no significa nada al final, no se termina el mundo, por dios. No sé, parece que hay gente que tienen un vida de mierda y utilizan el fútbol para desahogarse o algo.

Bss.

Roi Piñeiro dijo...

Dos soluciones:

1. Medidas de acceso al estadio casi como las de un aeropuerto. El problema grave no es que un aficionado tire una navaja, el problema es que una navaja pueda entrar en un estadio. Casi prefiero la "ida de olla" de un aeropuerto en el que no puedes meter una tijera de uñas a que esa tijera termine en el cuello de alguien.

2. Hay cámaras por todas partes ¿No se sanciona a nadie? Pero no con una zurra en el culo e "impidiendo ver el próximo partido". Sanción ejemplar y delito penal, como por fin se ha hecho con tráfico.

Y como no sería viable aplicarlo a todos los estadios con la cantidad de divisiones que hay, por lo menos que se aplique en todos los campos de Primera y Segunda.

Y si no lo hacen, pues al futbol seguirán yendo sólo dos tipos de personas: los verdaderamente aficionados (muchos ánimos de mi parte) y los animales. Los que nos gusta el fútbol pero hasta cierto punto, pues nos quedamos en casa porque no nos merece la pena ver como vuelan sobre nuestras cabezas pipas, cojines, navajas, mecheros o piedras, o tener que tragar el lamentable espectáculo de ver como llamaban terrorista al jugador de la Real que el año pasado sacaba un corner en el Calderón.

Y son los clubes los que no actuan, así que mi dinero no se lo van a llevar. Al futbol de gratis, o sino desde casita cuando nos lo echen gratis.

C.C.Buxter dijo...

No te esfuerces, Juan: es predicar en el desierto. A nadie le importa la violencia en el futbol por eso nadie hace nada para impedirla (excepto, hay que reconocerlo, Laporta: sus amenazas de muerte le costó). Al final, siempre acaban diciendo, aunque sea muy bajito, que los ultras son "los que siempre están con el equipo". Como si estar con el equipo lo justificase todo...

david dijo...

En cualquier caso no estás solo.

Pero es una cuestión de beneficio y de gasto, imagino. Los equipos son así, y están dirigidos por empresarios por algo.

En fin, siempre quedará el tenis, ese inmenso deporte de caballeros, ah.