miércoles, diciembre 05, 2007

El odio da la victoria a ETA

Cuánto odio. Cuánto odio se ha visto en las concentraciones de repulsa por el último atentado de ETA. Pero es un odio equivocado y peligroso. Antes casi todo el mundo tenía claro que el enemigo era el terrorista, el que empuñaba una pistola, el que colocaba una bomba, el malnacido que se creía con derecho a segar una vida pretendiendo defender no sé muy bien qué clase de ideas. Los demócratas y las personas estábamos a un lado. Los terroristas y las bestias sanguinarias estaban al otro. Y sabíamos que contra ellos había que dirigir nuestro odio, nuestra ira, sabíamos que era contra ellos contra quienes debíamos dirigir nuestra lucha por acabar con esta lacra.

Hoy las cosas han cambiado. Hoy el odio es partidista, hoy el odio es ideológico, hoy el odio busca ganar elecciones, hoy el odio se centra en el enemigo equivocado. Dice el alcalde de la localidad leonesa de Vega de Infanzones, Máximo Campano, del PP, el tipo de la foto que encabeza esta entrada, que"el Gobierno es más culpable que los mismos terroristas" de la muerte del agente Raúl Centeno, natural de este municipio. No es nuevo que un responsable política diga una imbecilidad tan inmensa como ésta, aunque casi todo el mundo quiere enterrar declaraciones de este tipo y pasar página. Por eso se siguen reproduciendo cada vez que ETA mata. Siempre hay algún listo que se cree que con derecho de llamar asesino a la persona equivocada.

Leo que grupos de energúmenos (de todas las edades, que nadie piense que son chavales incontrolados) han reventado las concentraciones de condena celebradas el lunes en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla y Córdoba. Leo que, entre otras muchas lindezas, a los socialistas, se les ha llamado desde "cómplices de ETA" hasta "asesinos", pasando por "traidores" o incluso el tan recurrido "maricón" que algún valiente le lanzó a Pedro Zerolo por su condición de homosexual. Ese odio impidió incluso que, en Madrid, se leyera un texto de condena por el último asesinato. Los gritos de odio ahogaron la solidaridad.

Leo además que en la concentración que se celebró ayer en Madrid la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Foro de Ermua no quisieron acudir. Ponen como condición previa para sumarse a estas iniciativas que se ilegalice ANV. Espero que se atrevan a explicarle cara a cara a la familia de la última víctima que no se suman a la condena pública y social de su asesinato por ese motivo. O mejor dicho, por hacer oposición al Gobierno, que es lo único que están haciendo. Las declaraciones de sus dirigentes ya no son nunca de respaldo a las víctimas y a sus familias, no. Son de odio hacia el Gobierno de Zapatero. No recuerdo a Alcaraz o Buesa hablar de los damnificados. Sólo les recuerdo añadiendo crispación. Ellos sabrán por qué.

Palabras y actos como todos éstos son terroríficos, deleznables, repudiables y me atrevo a decir que algunos casos perseguibles por la Justicia (agradezco, sin embargo, la actitud pasiva del Gobierno contra esta gentuza, porque si diera órdenes a la Abogacía del Estado para que actuara contra ellos generaría más crispación). No me importa que vengan desde la izquierda o desde la derecha. Pero ya me pueden contar la historia que quieran, que la sensación de que es la derecha la que suele protagonizar estas barbaridades no me la a quitar nadie. Me acuerdo de burradas de Aznar, de Mayor Oreja, de Acebes, de Alcaraz, de Jiménez Losantos, de Ignacio Villa, de Isabel San Sebastián... Y como no paren, lo que estamos viendo se va a quedar pequeño con lo que puede venir en el futuro. Y si no, al tiempo.
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Y por cierto, digan lo que digan, estoy de acuerdo con los motivos de Zapatero para no acudir a la concentración de ayer. Un presidente del Gobierno no tiene que manifestarse. Tiene que trabajar para que los problemas por los que protestan los ciudadanos dejen de serlo. La calle es de la gente, no de los políticos. Hoy han detenido en Francia a dos presuntos etarras que podrían ser los autores del último atentado. Es el último de una larga lista de éxitos policiales contra ETA. Lo demás, ensoñaciones, vaguedades y, sobre todo, mucho odio. Y es el odio lo que le da la victoria a ETA. Yo no voy a caer en esa trampa, para mí el enemigo está claro. Ojalá todo el mundo lo tuviera igual de claro.