viernes, noviembre 23, 2007

La televisión bajo sospecha

Cada cierto tiempo, la sociedad encuentra un enemigo perfecto en la televisión. Se culpa a este aparentemente diabólico aparatejo de ser el culpable de los males que nos rodean. Son modas que surgen, del mismo modo que hace unos años se decía que sólo los psicópatas empleaban su tiempo en juegos de rol o como de vez en cuando se dice alegremente que el cine inspira a asesinos. Siempre he pensado que cuando un imbécil quiere dar rienda suelta a sus odios, a sus instintos violentos y a sus problemas psicológicos, lo va a hacer de cualquier manera. ¿Que la televisión puede actuar como catalizador? Seguro que sí. Como cualquier otra cosa. Como, por ejemplo, que alguien piense que le has mirado mal. Culpar a la televisión, aunque algo de culpa pueda tener en casos puntuales, siempre me ha parecido bastante cínico y una forma estupenda de no querer ver los males reales de la sociedad.
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Estos días se han publicado dos ejemplos que me vienen a la perfección para ilustrar esta teoría. El primero es sobre Barrio Sésamo, la serie con la que han crecido todos los que ahora rondamos o pasan de los 30. La edición en DVD que acaba de salir en Estados Unidos contiene esta advertencia: "El contenido es para mayores y podría no ser apto para los niños de preescolar de hoy". ¡¿¡¿Cómo??!! ¿Que Barrio Sésamo no es apto para los niños de preescolar de hoy? Dice una productora ejecutiva del programa que "hay modelos de comportamiento de entonces que hoy no son aceptables", y cita, atención, a Triqui fumando en pipa y comiéndosela después (ya se sabe que entre los niños de antes el empacho de pipas era muy habitual...) y el carácter gruñón de Blas (porque hoy, como sabemos, los niños no toleran a los gruñones; hay un enanito que tiene sus días contados como Disney haga una edición especial de Blancanieves...). Simplemente alucino. La gente parece pensar que los niños son imbéciles y día tras día nos demuestran que son más inteligentes que muchos adultos.
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El segundo caso es el de El Diario de Patricia. Como ya sabréis, el programa de Antena 3 llevó a una mujer a escuchar como un hombre le pedía matrimonio sin éxito. El tipo tenía en trámites una orden de alejamiento y, tras la negativa de la mujer, la acabó matando esta semana. Ahora sale otro caso, de otro hombre que intentó apuñalar a su ex mujer porque salió en ese programa hablanco con un "cibernovio". A estos programas hay que exigirles un cuidado extremo a la hora de llevar a sus invitados, sí, y parece claro que en el primer caso hubo un fallo grave del programa, puesto que existían antecedentes de violencia. Pero el caso se está saliendo de madre. Bien que ve la gente esos programas. Bien que se calla todo el mundo antes de que pase una tragedia. Pero cuando pasa, todos a saco a por el programa. Creo que es una gran hipocresía. ¿De verdad piensa alguien que esos tipos no habrían encontrado una excusa para agredir a sus ex pareja? Podremos llegar a lograr que la televisión no sea esa excusa, pero la violencia seguirá existendo.
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Luchemos contra la violencia, pero no matemos al mensaje de una forma tan drástica.

2 comentarios:

Petrarca dijo...

Esto me recuerda al viejo debate sobre democracia y educación. Si hace un siglo la mayoría de la población era analfabeta, ¿era deseable la democracia? ¿Era posible?

Los analfabetismos de hoy no tienen nada que envidiar a los de entonces y condenar a la televisión por la falta de educación de los espectadores sería como acabar con la democracia por la ineptitud de los ciudadanos. Ay, el demos... ¡Cuánto da que hablar!

Reverendo Pohr dijo...

Bueno, cuando alguien cae en desgracia por alguna adicción o alguna consecuencia negativa a algún acto, la culpa la tiene todo el mundo menos uno mismo o... en el otro extremo, uno carga total y absolutamente con toda la pesada e insufrible culpa hasta el punto de querer machacarse a si mismo.

Por supuesto, el nudismo está causado por esa costumbre de Espinete de ir pelotas y el Neng de Castefa es una versión a la española de Coco.