jueves, septiembre 01, 2011

Expertos constitucionales

El artículo 135 de la Constitución tiene dos puntos. El primero dice que "el Gobierno habrá de estar autorizado por ley para emitir Deuda Pública o contraer crédito". El segundo añade que "los créditos para satisfacer el pago de intereses y capital de la Deuda Pública del Estado se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de los presupuestos y no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la ley de emisión". Que levante la mano quien se haya leído esta artículo antes de que se hablara por primera vez, hace unos días, de la reforma de la Constitución española. Qué demonios, que levante la mano quien se haya leído, completa, la Constitución española. La respuesta parece evidente, y sin embargo hoy todos parecemos expertos constitucionales, hoy todos sabemos qué es lo que se debe y lo que no se debe reformar de la Carta Magna. Hoy todos nos sentimos dueños de esta Constitución a la que normalmente no hacemos ni caso.

No es que me parezcan mal las protestas de estos días, al contrario. No me gusta que la Constitución se reforma a espaldas de la gente. Pero también entiendo que someterla ahora a referéndum nos metería en un callejón sin salida de proporciones épicas, puesto que estoy convencido de que una votación depararía resultados más catastróficos que los que vivió en su momento el referéndum sobre la Constitución Europea (que en España no fueron malos del todo, pero que en otros países acabaron por arruinar el invento). Es decir, que presumo que, o bien habría más votos en contra que a favor, o bien la participación sería bajísima. O incluso las dos cosas a la vez. No creo que el procedimiento de urgencia que han pactado PSOE y PP tenga otro objetivo que no sea el de evitar este resultado, cuyas consecuencias serían absolutamente imprevisibles. Desconozco si la reforma tendrá efectos positivos, pues, como tantas veces he dicho, la economía no es mi punto fuerte. Sí tengo claro que no me gusta que los partidos políticos jueguen sin dejar que la gente se pronuncie (al fin y al cabo, eso es uno de los motivos por los que nació la protesta del 15-M), pero entiendo que ahora se muevan como lo están haciendo.

En realidad, comparto la reivindicación de fondo que se escucha en la calle, pero no creo que sea el momento. Es decir, la Constitución necesita una revisión más a fondo que la modificación de su artículo 135. La Carta Magna se escribió hace más de 30 años, en una España que poco tenía que ver con la actual, en el marco social y en el panorama político. Yo apostaría por una reforma mucho más amplia de la Constitución, una que saliera de un proceso de estudio y reflexión largo y profundo. Sin crispaciones ni partidismos, con sosiego y calma. No me importaría que llevara toda una legislatura decidir, con las aportaciones de todos los sectores sociales, qué merece la pena reformar. Pero con los pies en el suelo. No me gustaría ver que ese debate se llenara de preciosas ideas utópicas que, en el mejor de los casos, retrasaran o aligeraran la trascendencia de ese debate. Si la reforma completa fuera la intención final, a mí no me molestaría lo más mínimo este cambio actual sin acudir al referéndum. Pero el problema es que no será así. Y es así donde me surgen las dudas. No sé si este cambio es bueno o malo. Y quiero votar mi Constitución. Pero completa. No sólo esto.

Quizá ese debate, si se produjera, nos convirtiera a todos en expertos constitucionales. Y eso, seguro, convertiría muchas de las protestas actuales en interés sincero y legítimo por el modelo de Estado que tenemos. Quizá así podríamos separar las ideas políticas de las ensoñaciones irrealizables. Quizá así seríamos capaces de ver si hay políticos con sentido de estado en este país. Quizá.

7 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

Estos días está pasando como cuando hay una guerra y, de repente, oyes hablar a la gente de ciudades o lugares exóticos y desconocidos como si fuesen allí a pasar todos los veranos con la familia. Cínicamente, se dice que lo bueno de las guerras es que aprendes mucha geografía; a lo mejor con esto aprendemos derecho constitucional... pero lo dudo.

Puedo levantar la mano y afirmar que he leído toda la constitución, pero también te digo que no tenía ni idea de lo que decía este dichoso artículo 135.

A mí tampoco me gusta la forma en la que se va a hacer la reforma, legal pero políticamente muy discutible. La intención es obvia: evitar que gane el no en un eventual referendum. Seamos sinceros: esta reforma se hace porque nos obligan a ello desde fuera, y donde manda patrón no manda marinero.

Por lo demás, yo no veo tan urgente una amplia reforma constitucional. Para una constitución, treinta años no son nada. Quizá sí se podrían retocar aspectos puntuales, pero en general creo que es una buena constitución.

Lola dijo...

No me atrevo a opinar. Lola

Anónimo dijo...

Yo creo que la reforma del art. 135 pone en peligro, como ya se está viendo, lo que dispone el art. 40:"Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo". Por otra parte, el equilibrio entre ingresos y gastos está, no solo en la Constitución, también en la Ley de Presupuestos y sus posibles modificaciones, si las circunstancias lo exigen, y en las disposiciones de la UE. ¿Por qué entonces la reforma ahora? Me creo lo que dicen algunos expertos (Vicenç Navarro, por ejemplo). Sacraliza para siempre la carga de la crisis sobre los hombros de las clases populares y no sobre las élites económicas que, en realidad, son las que tienen el poder y obligan a los estados a realizar políticas de derechas tal y como exigen los gobiernos de derechas (Francia, Alemania) y los famosos mercados que, por definicion, también son de derechas. A ese panorama, propio del PP, se ha sumado el PSOE. Un referendum pondría en peligro todo eso. Desde que comenzó la crisis se discute sobre la necesidad de un auténtico gobierno europeo que haga frente a tanto desequilibrio y a los ataques de los especuladores que ponen en aprietos a las economías de los Estados. Los nacionalismos europeos nos pierden. Que cada uno se las arregle como pueda mientras la bancarrota no me toque a mí.
Tú, Juan, centras la cuestión. ¿Por qué ahora? Estableciendo una cifra para el límite de gasto se llega a políticas como las que ya se están poniendo en práctica. En Castilla-La Mancha, Valencia, etc. Recortes sociales, despidos masivos, aumento del paro, crecimiento irrelevante, aumento de la deuda. La reacción de los mercados ha sido "un corte de mangas", según expresión de un diputado del PSOE. Caen las bolsas a día siguiente y aumenta la prima de riesgo.
De acuerdo contigo: Más debate sobre la Constitución y sus reformas pendientes: la machista sucesión a la Corona, el inútil Senado, la Ley Electoral, la total separación entre Estado e Iglesia. Un debate que sirva para que podamos expresar nuestra opinión sobre qué pais queremos. Aunque haya que volver a escribirla.
Me saló un comentario muy largo. Pero es que, amigo Juan, tus entradas dan para mucho. Hacen pensar. Por eso me gusta Un Mundo Peculiar, ya lo sabes.
Luis R. O.

Cris* dijo...

Interesante tu "rincón" y gracias por pasarte por el mío. Te he firmado en la entrada anterior, que me ha gustado. También me "quedo" con el de tus críticas de cine.

Anónimo dijo...

En mi opinión, el tan manido “equilibrio” presupuestario no es una cuestión de izquierdas ni de derechas, sino de sentido común. Los políticos no son más que gestores temporales del dinero que reciben, y ninguno debería gastar más de lo que dispone y luego dejar que los que vengan detrás tengan que responder de una situación de la que ellos no son responsables.
Lo que no me gusta en absoluto es que me tomen por imbecil. Después de estar harta de escuchar que la Constitución no se puede modificar en otros temas tan importantes como sería una reforma que garantice una representación parlamentaria más acorde con lo que los ciudadanos expresamos en las urnas, o la eliminación de la discriminación por sexo en el acceso a la corona (bueno, yendo mas lejos se podría, ya puestos, plantear el sustituir la monarquía por una república), resulta que de forma ultrarápida y sin consultarnos se puede modificar, para satisfacer intereses no del todo claros.
No entiendo la prisa en aprobar algo que tiene que entrar en vigor en 2020 y que está garantizado por otros artículos de la constitución que solo necesitan un desarrollo como ley (no soy ninguna experta en el tema así que si me equivoco, no me molestaría que alguien me corrigiera), dinamitando todo el consenso que supuso la Constitución en su momento y sin consultar a la ciudadanía.
Claro que el hecho de incluir esto en la Constitución, no implica que se tenga que cumplir, como ya ocurre con otros derechos, como el derecho al trabajo o a una vivienda digna, que sólo son papel mojado.
Estoy de acuerdo con Juan en que la Constitución requiere una revisión profunda, no es (no debería ser) inamovible, la sociedad ha cambiado mucho desde 1978 y la Constitución también debe evolucionar, además todos los menores de 50 años no hemos tenido oportunidad de expresar nuestra opinión sobre ella, y eso es una buena parte de la población actual. Pero me temo que precisamente a lo que más miedo tienen, es a esa reforma en profundidad de la Constitución, consensuada por todo el mundo y de la que podría resultar un país mucho más democrático.
Saludos,
Edurne

Jose Vte. dijo...

Yo, creo que como casi todos, nosoy ningún experto en economía, por eso no me voya pronunciar, seguramente metería la pata.
Pero no entiendo tanta prisa en reformar una constitución que hasta hace bien poco parecía intocable y casi imposible.
Los mercados, el FMI, Merckel, Sarkozy, el problema de Zapatero es que ahora mismo no decide que mdidas tomar, sino que éstas son impuestas desde fuera.

Y digo yo, ya que toca reformar la Constitución, ¿porque no modifica el art. 49 que para que todas las personas con discapacidad sean llamadas así, discapacitadas y no minusválidas o inválidas, etc., como en su día prometió el propio Zapatero que haría?

Como siempre, Juan, estupendos atículos

Juan Rodríguez Millán dijo...

C.C.Buxter, totalmente de acuerdo en lo que dices de los motivos y los propósitos de la reforma. Yo no digo que sea urgente la reforma, pero sí creo que creo que es algo que la gente está con ganas de apoyar. Y aunque su vida es relativamente corta, creo que los cambios sociales han sido muchos en estos treinta años. Yo abogo por un debate sobre el tema. Y si la conclusión es no reformar, que no se reforme, pero es que parece (bueno, parecía) un tema tabú y no entiendo por qué.

Lola, seguro que tienes más que decir de lo que crees, aunque entiendo que tanto ruido mediático al final lo que hace es confundir más que informar.

Luis, no te preocupes por la extensión de los comentarios, que siempre merece la pena leer lo que opinas. Y, con todas las cautelas de mi falta de conocimiento en economía, estoy bastante de acuerdo con lo que dices, aunque desconozco qué efectos tendrá esta reforma. Lo que sí tengo claro es que el debate no debiera estar en el techo de gasto, sino en qué se gasta. Y de eso se habla poco más allá de una noticia pseudo-escandalosa y de corto recorrido.

Cris, muchas gracias por tu visita. Te doy la bienvenida y espero verte por mis pequeños rincones en Internet, de verdad.

Edurne, la clave de todo esto, para mí, está en la palabra que utilizas: responsabilidad. Aquí nadie se hace responsable de nada, y ese es el problema. Y no sólo eso. Nadie vigila la responsabilidad de quien (mal)gasta (¿despilfarra?) el dinero público. Mucho Tribunal de Cuentas, muchos tribunales ordinarios, pero a nadie le parece no ya delictivo, sino siquiera irresponsable que alguien se gaste no sé cuántos millones, por ejemplo, en un aeropuerto al que no llegan aviones. Y es sólo un ejemplo, que los hay a miles y de todas las cantidades económicas que uno se pueda imaginar.

José Vicente, eso parece claro, que hay reformas que estamos viendo en España que vienen impuestas desde arriba. Por eso hablaba de una reforma más general de la Constitución. Si sales a la calle, muy poca gente pediría la reforma que tú propones. Y para muchas personas sería importante. Y es tan fácil de hacer...