domingo, septiembre 11, 2011

Me gusta pensar que siguen ahí

No importa cuántos años pasen, y ya van diez. A mí me sigue gustando pensar que están ahí. Que siguen ahí. Que las Torres Gemelas no se cayeron nunca. Las he visto miles de veces en películas y en fotografías. Y siguen ahí. No se han ido. No creo que se vayan nunca de mi cabeza. Me recuerdo viendo cómo caían. No me lo creía, no lo asimilaba, pero lo vi. Han pasado diez años de aquello. Diez. Toda una vida. Muchas vidas. Las que se fueron y las que cambiaron. Pero yo sigo pensando a menudo que están todavía ahí. ¿Cómo puede existir Nueva York sin las Torres Gemelas? ¿Cómo pueden haber dejado las Torres Gemelas Nueva York? No, no pueden. El King Kong de los 70 sigue saltando entre ambos colosos de hierro. Superman sigue sobrevolando esas dos altas cumbres. El Nueva York de Woody Allen o el de Paul Auster está incompleto.

Me gusta, me gusta pensar que siguen ahí. Como esas cosas que a veces salen del camino de una vida, que dejan un rastro de melancolía, las que uno siempre desearía que estuvieran ahí pero que no estarán más. ¿Cómo no van a estar ahí? Miradlas en la foto. Majestuosas. Por encima de las nubes. Como cuando uno sueña con lo inalcanzable.

7 comentarios:

Jose Vte. dijo...

Creo que a todos nos gustaría pensar que siguen ahí. Las imágenes de los impactos de los aviones en las torres y su posterior caida son de una fuerza indescriptible.
El mundo ya no volvió a ser el mismo desde aquel día.
Magnífica la foto que has colocado.

Un abrazo

Cris* dijo...

Preciosa foto, precioso texto. Por desgracia para los familiares de la gente que murió el 11-S las torres nunca seguirán ahí. Aunque todo lo que merece ser recordado vale la pena. Yo seré una de esas personas que jamás pueda conocerlas en vivo.

Anónimo dijo...

...he vuelto para hacer breve escala en Madrid y preparar la maleta, pues en 4 días estaré allí. No podré evitar pasarme por la "Zona Cero", yo también vivo con la sensación de que siguen ahí, igual que la foto que tengo en la habitación. Duplex majestuoso.

Supongo que allí me recorrerá un escalofrío, y más en estas fechas. Soy de esos frikis que piensan que no todo se ha contado en esta historia, y pensamientos rocambolescos van y vienen en mi mente.

10 años... cómo pasa el tiempo. Yo tampoco me lo creía cuando lo veía por la televisión... aquel 11 de septiembre, tras mi último examen en la Facultad de Derecho. Paradójica macabra: era Derecho Mercantil III... y con ello acababa la carrera. Fin con "lo mercantil", y cae el mayor símbolo de lo ídem. Parece un relato profético de Nostradamus, pero se me pone la piel de gallina al pensar en los cientos de vidas que se fueron al traste de un plumazo.

¿Un punto de inflexión? ¿una continuación? la vida, esa cosa efímera...

Aunque éste no sea el foro, enhorabuena por la Real.

Un abrazo,

David.

Anónimo dijo...

En "La última noche", de Spike Lee, Nueva York y la ausencia de las torres son auténticos personajes. Una escena en al solar donde estuvo el WTC es realmente impresionante. El vacío añade dramatismo a la situación. Y el restaurante donde se homenajea a los bomberos. Y el principio, con los focos iluminando el lugar sin las torres. Me lo ha recordado tu excelente texto y la fotografía que, como la película, expresan la tristeza y la melancolía por las cosas que se pierden.
Las cosas ya no son como eran. Pero el cine y la literatura, (los Allen, Coppola, Scorsese, Dos Passos, Auster, etc.de antes y de ahora). seguirán contándonos historias de Nueva York y cómo cambió el mundo tras los criminales atentados del 11-S: ascenso de los neocom, economía ultraliberal, pérdida de derechos civiles, crisis económica y política, terrorismo... Y dos largas guerras que aún no han terminado.
Realmente es como para desear que las Torres Gemelas sigan aún en pie.
Excelente, Juan.
Saludos.
Luis

El Impenitente dijo...

Decían de las Torres Gemelas lo mismo que dicen de las Torres de Jerez en Madrid, que desde allí se veían las mejores vistas de la ciudad porque desde allí no veían las Torres Gemelas.

Por seguir poniendo cierto contrapunto a tu entrada recientemente estuve con unos vascos que se han hinchado a trabajar en los aeropuertos con motivo de los incrementos de la seguridad. Confesaban que ellos tenían que hacerle un monumento a Bin Laden y que, ahora que están de reducciones de plantilla y de sueldos, necesitan otro 11-S.

Ana y yo estuvimos de viaje de novios en Nueva York. Entonces estaban las Torres. Para mí siempre estarán allí.

Juan Rodríguez Millán dijo...

José Vicente, a mí se me sigue poniendo la piel de gallina cuando veo ciertas cosas que vi hace diez años. En cuanto vi la foto, me enamoré de ella, ojalá fuera mía.

Cris, ese era el contraste que buscaba. Para mí, sigue allí. Para demasiada gente, no. Yo tampoco las he visto ni las veré, y es algo que me produce mucha pena.

David, o sea que ya estarás allí, lo que me produce una envidia tremenda, ya lo sabes... Curiosa coincidencia, desde luego. Y sobre las teorías conspirativas, pues tienen su aquel, porque, como dices, hay muchos huecos por rellenar todavía.

Luis, la de cosas que han pasado en estos diez años y cómo se interrelacionan entre sí, desde luego. Igual suena frívolo y egoista, pero yo imagino que siguen en pie porque quería verlas y ya no podré. Todo lo que dices, son más motivos para incidir en ese deseo.

Impenitente, toda arquitectura diferente tiene detractores, desde luego. A mí me pasa con el Kursaal de San Sebastián, no me gusta nada. Pero las Torres Gemelas sí me gustaban. Igual es por el misticismo del cine, el cómic y la literatura, pero me gustaban. Qué gran motivo el tuyo para recordar que siguen ahí.

Lola dijo...

Bonito homenaje a las Torres Gemelas. Me sumo a tus palabras. Un abrazo. Lola