viernes, septiembre 16, 2011

Policías

Anonymous ha publicado en Internet datos de 30 agentes de policías adscritos al servicio de escolta de Presidencia del Gobierno, con el evidente riesgo que supone para su vida y para su profesión que se pueda conocer su identidad. Los enfrentamientos en que acabaron algunas manifestaciones del 15-M provocaron numerosas y contundentes críticas hacia la Policía. Se hablaba de brutalidad policial y de actuaciones desmedidas, se evocaba a los grises (me vais a disculpar la interrupción asombrada, pero ¡como si la actual situación política tuviera que ver con aquella!) e incluso, en las opiniones más extremistas, a regímenes totalitarios y fascistas. Hace unas cuantas fechas recuerdo que en el barrio madrileño de Lavapiés también hubo enfrentamientos con la Policía, en los que llegaron a pedir (en serio) que se marcharan del barrio. Seguro que me estoy dejando muchos ejemplos, pero creo que estos son suficientes para dejar clara la animadversión creciente que mucha gente tiene hacia la Policía. Y es algo que no sólo me llama la atención, sino que también me preocupa.

No seré yo quien niegue las acusaciones concretas que puedan hacerse. Pero sí me voy a atrever a negar la mayor y a rechazar el tópico. Da la sensación de que mucha gente se queda la mar de contenta apostando por la generalización, presumiendo de que cuando ve un policía cruza de acera por si acaso, difundiendo que la culpa de todo enfrentamiento con las fuerzas de seguridad es sólo por su culpa, entendiendo los comportamientos negligentes de uno, dos o cuantos policías sean a todo un cuerpo, a toda una profesión. Me llama la atención, sí. ¿Sabéis por qué? Porque los policías son personas. Como yo. Como tú que estás leyendo estas líneas. Y los hay que son unos auténticos cafres y los hay que derrochan profesionalidad y buena educación. Como en mi profesión. Como en la tuya. Funcionarios, periodistas, médicos, informáticos, telefonistas, barrenderos, mecánicos... En todas partes hay grandes trabajadores y grandes impresentables. Es evidente que un policía tiene un poder que no tienen otros profesionales. ¿Pero no se puede pensar eso de los médicos? ¿O de los jueces? ¿O de cualquier otra profesión que tenga nuestras vidas o nuestros derechos sobre la mesa?

¿Por qué parece que a algunos colectivos les interesa tanto difundir una imagen tan negativa de la Policía? O, quizá, habría que decir en algunos momentos. Quiero decir que todos nos alegramos de que la Policía esté de nuestro lado cuando nos toca vivir una tragedia en nuestras vidas con un delito de fondo. Ante un asesinato, un robo, una violación o lo que sea. Ahí sí nos quejamos de que no hay suficiente policía. También les felicitamos ante cualquier operación antiterrorista o cuando nos enteramos de que los delitos bajaron un 6 por ciento en 2010. Pero qué bien parece venir un policía cuando hay que buscar un malo, un chivo expiatorio, un argumento con el que reforzar nuestras posiciones, sean las que sean. Habrá un policía concreto que sea un cabrón. Ese que da palos en las manifestaciones sin justificación alguna y que lo disfruta. Uno. Dos. Los que sean. Pero no son todos. Habrá un mando policial que sea un cafre y dé ordenes abusivas. O dos. O los que queráis. ¿Todos? Lo dudo. Pero parece que generalizar no importa cuando uno le viene bien esa generalización.

¿Cómo os sentaría a vosotros que se generalizara de forma despectiva e insultante hacia todos los que formáis parte de una profesión? A mí no me gustan las generalizaciones. Nunca me han gustado. En el caso de la Policía, reconozco que me parece una generalización preocupante. Igual vuelvo a ser un facha por decirlo. Pero es que los policías son también personas. Conozco a algunos. Y, qué queréis que os diga, son gente fabulosa. No son de los que irían por ahí dando porrazos a chavales inocentes sólo porque les apetezca. De hecho, me han contado cosas muy diferentes a las que más difusión han obtenido por la red. Cosas que contradicen esa visión fascista y violenta de lo que siguen siendo los cuerpos de seguridad del Estado. Me viene a la cabeza una imagen, de esas que alumbran esperanza aunque luego no sean para tanto. Cuando Miguel Ángel Blanco estaba secuestrado, recuerdo a agentes de la Ertzaintza quitándose los casos, las máscaras y los pasamontañas. Recuerdo que la gente les abrazaba. Recuerdo que me pareció una de las cosas más bonitas e inspiradoras de aquellos días.

Y ahora la Policía vuelve a ser el malo de la película. Para mí, no. Un policía, vale. La Policía, no. Y me parece preocupante que las masas vean admisibles todo tipo de ataques, algunos delictivos como el de Anonymous, contra quienes se supone que tienen que velar por nuestra seguridad. Preocupante y peligroso.

8 comentarios:

Lola dijo...

Lo veo con tus mismos ojos.
y pienso que llevamos mal camino: si no creemos en el poder judicial, si los políticos no nos gustan, si no nos gustan nuestros gobernantes... y ahora empezamos a odiar a la policía.. ¿Hacia donde vamos?
Sí, lo veo como tú. Habrá excepciones, pero el Cuerpo en sí está para protegernos. A mi me da mucha tranquilidad verlos cerca de mí.
Un abrazo Lola

Arual dijo...

Tu las dicho hay de todo en todos lados y pagan justos por pecadores. No hay que generalizar.

Jose Vte. dijo...

La generalización siempre es mala, como en todos lados, hay gente buena y gente mala, a ésta última hay que expedientarla o apartarla, porque ensucian el buen nombre de un colectivo al que le ha costado mucho limpiarlo.
Lo hecho por Anonymous me parece una salvajada, no se puede consentir que se den nombre y apellidos de personas que se pueden ver en el punto de mira de muchos locos o terroristas.

Aunque todo esto no quita para que tambièn piense que la policía en algunas ocasiones de todas estas movilizaciones del 15M, y sobre todo las que hubo con los angelicales seguidores del papa, que terminaron de rositas, fueran abusivas.

Como siempre un gran artículo.

Un abrazo

Cris* dijo...

Pienso igual que tú. Deberíamos de confiar un poco. Que como humanos se equivocan, claro está, pero están ahí para protegernos.
Respecto a tu comentario, el problema es cuando esa persona se ha convencido de ello a sí misma. Es dificil cambiar de opinión.

El Impenitente dijo...

A mí la policía sólo me ha pegado una vez y era porque estaba de manifestación estudiantil cortando la Castellana. La policía trataba de restablecer un orden que nosotros habíamos desordenado. ¿Se les fue la mano? Seguro. Pero había un problema de orden público que tenían que solucionar de manera urgente.

Orden público y respeto a la autoridad. Si te las saltas después no te quejes. ¿Que el sistema está mal hecho? Tal vez, pero hay que convivir y para ello hay que respetar unas normas. Que no estés de acuerdo con algo no te legitima para hacer lo que quieras, cuando quieras y donde quieras pasando por encima de los demás y luego quejarte porque te han hecho pupita y la pupita duele.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Lola, justo, no creemos en nada pero que queremos que todo se amolde a lo que creemos. Mal camino. Extraño por lo menos.

Arual, es que las generalizaciones son equivocadas siempre. Las entiendo en momentos de calentón o enfado, pero no en reflexiones más sosegadas.

José Vicente, los abusos suelen verse con más facilidad que el buen trabajo y, además, obtienen más difusión. Es asi, no importa lo que se pelee desde un colectivo. Y lo digo siendo periodista, que también la imagen que tiene esa profesión.

Cris, esa es su función, claro está, tendríamos que apoyar todos más a quienes trabajan por la gente. Y sobre lo otro, no hagas que me empeñe en que cambies de opinión, que soy cabezón y lo consigo, ¿eh...?

Impenitente, me encanta tu reflexión, entronca con algo que llevo mucho tiempo pensando, y es que ni siquiera nos hacemos responsables de nuestros actos. Si nos saltamos las normas, por muy injustas que sean, tendríamos que esperar que quien defiende esas normas actúe, ¿no? Pues no. Irresponsables hasta el final.

Anónimo dijo...

Mi tío es policia, a nadie le gusta generalizar... Pero el policia que se salte la Ley y abuse de su autoridad, que pague... que luego se van de rositas y además saben cómo hacerlo (te denuncian a ti antes de que tú puedas denunciarles a ellos). Justicia para todos.
Oye, hablando de generalizar, y salvando las distancias... qué me dices de los árbitros? ;) no serán todos tan malos, no?
Saludos, Roi

Juan Rodríguez Millán dijo...

Roi, pienso que decir de forma preventiva que alguien se va a ir de rositas me suele parecer demasiado oportuno para según qué argumentos. Prefiero la denuncia: este policía ha hecho tal cosa. Y si el proceso para que pague ese culpable no sigue adelante, se vuelve a denunciar. Triquiñuelas para librarte de lo que haces de forma incorrecta las hay en todas partes, eso seguro. ¿Los árbitros? Mucha distancia, sí. Y argumentos que nada tienen que ver. En ese caso, falta de preparación y falta de interés.