viernes, junio 20, 2008

Espejo roto

- El espejo... Está roto...
- Sí lo sé, y no me disgusta. Así me veo tal y como me siento.

(Billy Wilder, El apartamento)

Hay tanta gente que se puede sentir así en algún momento de su vida... Hay tanta gente que en un instante necesita un hombro en el que llorar, una persona a la que acudir, un extraño en quien confiar, un amigo al que hablar... Y cuesta tan poco escucharles y ayudarles... Sólo un momento, sólo una palabra de confianza, sólo un gesto de comprensión y el mundo parece distinto, aunque sea fugazmente...

Las películas suelen tener final feliz. Ese es sólo uno de los momentos por los que tanto me gusta el cine. De vez en cuando, la vida regala finales así. Y le pueden tocar a cualquiera.

5 comentarios:

bebita dijo...

:)

Como he dicho siempre, un pequeño gesto es muestra de que puedes hacer algo grande. Me ha encantado este post!
Besitos!

Mara dijo...

Pero también las hay con finales tristes que te hacen pensar en todo lo que tienes y te enseñan a valorarlo más :) Eso tb cuenta!

El Impenitente dijo...

Cuántas veces, al pulsar en un ascensor, me acuerdo de Shirley Maclein girando la mano antes de pulsar.

Y los finales perfectos no tienen porque ser alegres. Siempre pienso en "El tercer hombre".

Leyre dijo...

¡Ufff... corazón gigante Juan!
Cuántas, dime cuántas veces necesitamos que nos hagan caso en esta vida. Siempre, para llorar, reír, hablar...chillar. Que chulada de post!

besote!!!

Noelia Jiménez dijo...

Desde luego, esas dos frases no pueden ser más ciertas... más descarnadas... más sinceras. Me encantan. Tendré que ver la peli.

Besos.