viernes, junio 13, 2008

Eso no es una huelga, es fanatismo

No estoy viendo una huelga, no. Lo que estoy viendo a un puñado de fanáticos que deben ser castigados por la Justicia. Estoy viendo a grupos de irresponsables a quienes no les importan las consecuencias que pueden tener sus actos sobre los demás. Estoy viendo a personas que no se paran a pensar en si lo que están haciendo está mal, cegados por su propio odio. Estoy viendo a gente egoísta y rastrera que pisotea los derechos de los demás en una supuesta defensa de los suyos propios. Estoy viendo fanatismo. Y lo que es peor, fanatismo organizado, chulesco y violento. Lo camuflan como una huelga, pero no lo es.

Y es que, por mucha razón que puedan tener en sus reivindicaciones los colectivos en huelga, ya no me importa lo más mínimo lo que defiendan ni lo que pidan. No respeto su posición porque con violencia no se defiende nada (el argumento no sólo vale para ETA y su entorno, amigos fanáticos) Y lo digo así, tan claramente como puedo. Se me han quedado grabadas las palabras del hombre al que unos energümenos huelguistas casi asesinan dentro de su camión mientras dormía en él, mientras le sacaban del vehículo con la piel quemada. No paraba de repetir que él estaba con la huelga, que no había hecho nada (y por nada se entiende ejercer su derecho al trabajo). Se me ponía la piel de gallina. La conclusión es lógica: si no nos plegamos a la huelga, corremos el peligro incluso de morir. Es increíble que esas prácticas medievales sigan encontrando defensores en el siglo XXI.

He visto a chulos sindicalistas dar órdenes a la Guardia Civil para que paren a todos los vehículos con el fin de que ellos informen a los trabajadores de la huelga. ¿Informarles? ¡Ja! O están (estamos) con vosotros o que se atengan (atengamos) a las consecuencias, que pueden ir desde la agresión física del trabajador (o de las fuerzas de seguridad) al destrozo material de su vehículo o de la mercancía que transporta. ¿Desde cuando destrozar lavadoras o comida en las cunetas forma parte del derecho de huelga? ¿Desde cuando quién ejerce el derecho de huelga se cree con la potestad de decirme a mí si quiero secundarla o no? Eso es lo que han hecho estos fanáticos, a quienes no les ha importado amenzar y agredir con tal de que sus objetivos se cumplan. ¿Un centenar de detenidos? Me parecen pocos para lo que he visto, que será una ínfima parte de todo lo que ha sucedido.

Y eso sin hablar de las múltiples consecuencias económicas que va a tener esta salvajada. Están provocando pérdidas millonarias en sectores que no se tenían que ver afectados. Y como muestra, una trivialidad. El músico Ennio Morricone ha pospuesto los conciertos que debía dar estos días en España porque no tenía garantías de que sus instrumentos llegaron a los lugares en los que iban a celebrarse. Si eso ha pasado en algo tan mundano como un concierto, imagináos todo lo que puede haber detrás en sectores productivos esenciales para la economía española. Eso convierte esta huelga en una irresponsabilidad, en una medida de presión que no actúa contra el Gobierno al que se pretende obligar a ceder, sino contra el ciudadano. Nos han chantajeado, nos han perjudicado, nos han amenzado.

No entiendo mucho de cuestiones económicas, pero una huelga así me parece una medida desesperada, que se puede dar al final de una negociación que no consigue cerrarse. ¿Hemos llegado a ese punto? Creo sinceramente que no. Líbreme quien sea de salir a defender a un Gobierno que veo algo desaparecido después de las elecciones (a ver si Rajoy toma nota de lo que debe hacer en realidad la oposición, porque no es ni lo que hizo en los últimos cuatro años ni lo que está haciendo en estos últimos dos meses), pero jamás voy a defender a estos fanáticos. Lo que habría que hacer es, con el archivo fotográfico y videogfráfico en la mano, identificar a todos los que han cometido la más mínima irregularidad y juzgarles. Porque la huelga, amigos fanáticos, también tiene reglas. Y muchos de vosotros, demasiados, las habéis roto.

7 comentarios:

Leyre dijo...

Ostras Juan, me has dejado sin palabras.

Roi Piñeiro dijo...

De acuerdo 100%. Justicia para todo tipo de asesinos, independientemente de las siglas que lleven detrás.

Una cosa es hacer huelga y otra muy distinta es hacer terrorismo. Pero... ¿alguno de estos desgraciados se ha parado a hacer alguna comparación? Pongamos como ejemplo mi gremio, el sanitario. Una cosa es que nos pongamos en huelga (siempre con servicios mínimos) y otra muy diferente es que nos pusieramos con navajas a la puerta del hospital impidiendo el paso de todos los pacientes que llegaran infartados... Bueno pues lo segundo es lo que están haciendo los transportistas, pero en su terreno. Me da igual que tengan razón o no, con su actitud han perdido toda, y lo que es peor, han puesto a la Sociedad en su contra.

El diesel está caro, tienen derecho a protestar, pero no a atentar.

Y aunque no tenga nada que ver, Aupa Real! Un año sin los txuriurdin ya ha sido mucho, os esperamos el año que viene en primera.

Arual dijo...

Totalmente de acuerdo con Roi la verdad es que se han pasado tres pueblos, vale que el diesel está por las nubes, pero de ahí a paralizar a un país y a no dejar pasar a nadie, conozco a quien le registraron hasta un monovolumen, es vergonzoso. Debería haberse respetado al menos a la gente que no quería hacer huelga. La libertad es lo primero. Me parece muy fuera de lugar todo esto. Todo el país se ha puesto a criticarles y no es para menos. En fin que de la protesta al vandalismo hay demasiado poco...

Noelia Jiménez dijo...

Lo que más gracia me hace de las huelgas es que los huelguistas enarbolan su derecho a los paros, pero no respetan el derecho de quienes no quieren parar.

Reverendo Pohr dijo...

No se debería generalizar, pero sí parece que algunos, demasiados, energúmenos han aprovechado la situación para desplegar su hooliganismo egocéntrico y el desahogo de sus frustraciones personales. Como los gamberros de manifestación, fervientes creyentes de que "si no se lía, no te hacen caso", pero lo único que les preocupa es sentirse "poderosos".

Es una lástima. A muchos autónomos y demás profesionales que creían que reivindicaban algo más justo no les hará gracia que, encima que han estado perdiendo dinero, se les vea como una panda de matones ególatras y como los malos de una película que se les fue de las manos. Sin duda, unos cuantos "rambitos" ya pueden sentirse "orgullosos".

alaluzdeunaluciernagaazul dijo...

No es una huelga, es una vergüenza la actitud d los piquetes.
Abochornante.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Leyre, espero haberte dejado sin palabras para bien, je, je...

Roi, algo falla si tú y yo estamos de acuerdo al cien por cien, je, je... Y van a tener que ser dos años...

Arual, la cercanía de protesta y vandalismo me da que se difumina porque les compensa, y eso es lo triste...

Noelia, esa es la clave. El irrespetuoso siempre anda pidiendo respeto para sí mismo.

Reverendo, está claro que no son todos, pero son los que más ruido hacen. Y casi nadie de entre quienes hacían protestas justas y civilizadas les condena públicamente. Eso también es preocupante.

Alaluzdeunaluciernagaazul, pues sí, bochorno es lo que produce. Pero como nadie pone freno a estas cosas, habrá que esperar a la próxima huelga de lo que sea para ver imágenes similares. Triste, muy triste...