domingo, septiembre 27, 2009

Justicias y propagandas

Leo (sí, digo bien, leo) a Forges un día más y un día más estoy plenamente de acuerdo con él. Me identifico plenamente con el protagonista de su tira de hoy, al compartir enfado y asombro por los casos de corrupción que rodean al PP valenciano y la triste respuesta que se está dando desde donde se debe responder a los delitos. Creo que ya se puede decir sin temor a equivocarme que existe una coincidencia general en que algo oscuro e ilegal hay tras todo el revuelo mediático. Que trama corrupta hay, sin prejuzgar por ello cuán alargada es su mano o a quien afecta. Y digo coincidencia general porque incluso sus protagonistas ponen más énfasis en culpar a otros de que hayan surgido estos asuntos que en desmentirlos. Sin embargo, también estoy convencido de que todo este asunto no derivará en condena alguna a un político. Quizá caiga alguno de rango menor, pero en absoluto salpicará a quienes están al mando. Pesimista que es uno para estas cosas.

Creo que a estas alturas no sorprenderá a nadie que haya un político corrupto. Lo que sí me sigue causando sorpresa es lo que denuncia Forges: la inacción de la Justicia valenciana. Sin que nadie moviera un dedo, se consistió que un juez, el presidente del Tribunbal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Pedro de la Rúa, juzgara a alguien a quien considera "más que amigo", con la absoluta perversión del sistema que eso supone. Él mismo no tuvo la consideración debida a su profesión y su carrera, al decidir que inhibirse le era impensable, pero no hubo recusación alguna, no hubo queja por los cauces oficiales, ni siquiera ha habido una investigación del Consejo General del Poder Judicial una vez que se ha sabido que no se quisieron valorar informes policiales que comprometían la postura de los acusados. Por acción o por omisión, por incompetencia o por connivencia, todos han fallado. Y han dejado a la Justicia, una vez más, a los pies de los caballos.

Hay otra vertiente singular de este caso, que me asombra tanto o más que la anterior. La ilustra otro genio de la viñeta política, Peridis. Nos viene a decir que no pasa nada, que se puede hacer cualquier caso, con tal de tener algo del rival político con qué esconderlo. Al PP le basta con hablar de lo que hace el Gobierno (decisiones a veces asombrosas, por cierto, a ver si algún día me detengo en eso...), para no hablar de lo suyo. Mariano Rajoy ha convertido el silencio en un arte, que debiera ser inaceptable para cualquier demócrata (mucho más para los medios de comunicación, a los que la sociedad entregó hace mucho tiempo las funciones de cuarto poder y que demasiadas veces no se ven satisfechas), pero que los suyos aceptan sin más. La propaganda vende más que la verdad, y desde hace muchos años tengo claro que la propaganda de la derecha española es mucho más contundente, cuantiosa y eficaz que la de la izquierda.
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En esta última idea me he encontrado oposición en alguna que otra conversación. Me dicen que el monopolio propagandístico es de la izquierda. Y yo no me lo creo. Es más, defiendo lo contrario, basándome en mi doble experiencia como periodista y como espectador curioso de la realidad. Ahora baso mi argumentario en una situación de fondos y otra anecdótica. La de fondo es que la agenda periodística está marcada (siempre con excepciones, porque el periodismo ya ha decidido hace mucho tiempo que hay que elegir bando con todas las consecuencias), en temas y enfoques, por lo que el PP quiere. De la gripe A, las dudas y debilidades de la prevención. De la economía, la subida de impuestos de Zapatero. De la reforma del aborto, que Zapatero y Aído quieren matar fetos en el interior de las niñas de 15 años. De la situación parlamentaria, que el Gobierno está solo. De la corrupción en el PP, los espionajes nunca probados del Gobierno, el uso nunca demostrado de los socialistas para acabar con el PP. Y así con casi todo.
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También con el transfuguismo, que es mi argumento anecdótico. Llevamos semanas oyendo hablar de Benidorm, de la madre de Leire Pajín, de ese diabólico PSOE aprovechándose de tránsfugas para ganar alcaldías, rompiendo la voluntad democrática del pueblo. Que fácil son las declaraciones grandilocuentes y erigirse en portavoz de un pueblo al que jamás se escucha. Y descubro, ya sin asombro, que en los últimos cinco años los socialistas han perdido el doble de alcaldías que los populares y que estos han ganado una decena más de ayuntamientos que el PSOE por esta deleznable práctica. Y descubro también que existe un pueblo llamado Silleda en el que se va a dar una situación análoga a la de Benidorm pero de signo contrario. No os preocupes, Rajoy sigue callado. Aunque él mismo se pasee por ese pueblo sin decir ni pío y aunque él mismo firmara en su día el pacto antitransfuguismo como ministro de Administraciones Públicas.

6 comentarios:

Jo Grass dijo...

Fíjate si hay temazos en esta entrada para desarrollar el argumento de 27 culebrones!!! No le des más vueltas Juan, con semejante esfera política no dejaremos de ser Africa o el pais de la pandereta, por lo menos en los próximos lustros!!

Simone B. dijo...

"De charanga y pandereta"..que cásico de frase y que cierta.

Forbes como siempre insuperable, y yo que vivo en Valencia sólo puedo decir que no me extraña nada de lo que pasa, ni por lo que ha pasado ni porque pasan todos de hacer algo.

Saludos;)

Anónimo dijo...

Desde luego Forges dice más con una viñeta que otros con un artículo de una página completa, es simplemente genial.
A mí de todo este asunto lo que me preocupa es que a pesar de no engañar ya a nadie (no creo que haya algún valenciano/a que no esté al tanto de lo que pasa) siguen sacando mayoría absoluta, porque a la gente le parece bien y además piensa que si estuvieran el su lugar harían lo mismo.
Saludos,
Edurne

muchachadeojostristes dijo...

insisto: malos tiempos para la política ¿de quién es la culpa? no lo sé
supongo que todos aportamos nuestro granito de arena
besitos

Reverendo Pohr dijo...

Bueno, teniendo en cuenta el argumento del sinvergüenza que ha robado en el Orfeó catalán, justificándose porque "hay pocos controles", uno piensa en la ética de pandereta y la moral de humo que se extiende en determinados ámbitos: la cuestión no es si algo está bien o mal, sino si te pillan o no te pillan haciéndolo.

El argumento victimista de "nos persiguen" en lugar de plantearse si son ejecutores de delito, habla de esa "jeta" asumida y establecida. ¿Qué tipo de ejemplo se da cuando la respuesta a algo que no está bien es "como todo el mundo lo hace...".?. Luego se echan pestes sobre la juventud, su autocomplacencia victimista y su falta de educación. Menos mal que están los "padres" de la democracia para dar "buen" ejemplo de praxis pública...

Juan Rodríguez Millán dijo...

Jo, el día que hagan un culebrón centrado en la política no sé cómo me lo tomaré... Ya sé que en el fondo puede parecer que no merece la pena darle vueltas a estas cosas, pero yo me siento en la obligación de hacerlo en la medida de mis posibilidades.

Simone, me imagino que quienes lo veis en el día a día estaréis igual que quienes lo vemos desde fuera... Forges es un genio y a veces me da pena que no se le valore tanto como a un tertuliano cualquiera.

Edurne, es otra de esas consecuencias perversas. Hoy veía al PSOE pidiendo elecciones anticipadas en la Comunidad Valenciana. Y por coherente que sea, me parece un error. Porque en las urnas les machacaría el PP igualmente.

Muchacha, estoy de acuerdo, probablemente todos tengamos nuestra parte de culpa en la situación de la política. Pero lo que me parece más preocupante de este caso es la Justicia, que tiene más vías de arreglo y ninguna parece estar funcionando.

Reverendo, me has recordado un asunto que tengo en mente desde hace tiempo para una entrada, el tramposo argumento de "todos los hacen" y la absurda justificación de "es que nadie me iba a pillar". Coincido con tu análisis, pero puede que en breve lo desarrolle más...