lunes, marzo 02, 2009

Reflexiones postelectorales

Tengo que reconocer que el resultado de las elecciones en Euskadi me ha dejado bastante satisfecho. Y la razón fundamental no está en la posibilidad de que Patxi López se convierta en el próximo lehendakari, tema al que me refiero algo más abajo. La victoria en estas elecciones ha sido contra el mundo de ETA. Por encima de cualquier otra consideración. Victoria mínima, si se quiere, pero victoria al fin y al cabo y un punto de partida extraordinario para acabar para siempre con la legitimación social que pueda encontrar el terrorismo en el pueblo. Siempre me he preguntado por qué el mundo abertzale no era capaz de ofrecer una candidatura alternativa a la dirigida por los terroristas. Siempre he pensado que los votantes abertzales debían tener una vía política que invalide las tesis etarras por muchas listas que se anularan aplicando la Ley. Y estas elecciones me han dado esa satisfacción. Se llama Aralar.

Para quien no lo sepa, Aralar es una formación política escindida de Batasuna por un motivo muy simple: no aprueba, defiende ni tolera la violencia como medio de influir en la vida política y social. Son abertzales, sí. Son independentistas, también. Pero no son terroristas y acaban para siempre con esa arrogante y simplista asociación que se hace en demasiadas ocasiones. Aralar es la vía política necesaria para una ideología que, sin compartirla en lo más mínimo, es tan lícita como cualquier otra que se defienda por los cauces democráticos. Aralar, en estas elecciones, ha logrado cuatro escaños, tres más de los que tenía, gracias a que ha conseguido 62.000 votos, 45.000 más que en los anteriores comicios. ETA, con su comunicado de siempre en campaña electoral, había pedido el voto nulo. Pero en estas elecciones ha habido 50.000 vascos menos que en las anteriores que han optado por ejercer así su derecho. La tercera parte de quienes respaldaron al PCTV en las pasadas elecciones no han votado como pedía ETA. La democracia va ganando y esa, y no otra, es la mejor noticia que han dejado estas elecciones.

También es buena noticia, y por qué no decirlo, el gran resultado del PSE de Patxi López. Los socialistas han conseguido 45.000 votos más que hace cuatro años y seis escaños más, lo que le permite estar en disposición de formar gobierno. Aunque tiene más escaños el PNV (seis más, hasta 30; pese a que me gusta el resultado y las posibilidades que abre, sigo siendo favorable a la reforma de la Ley Electoral para que se elija presidente de una forma más clara y directa), la mayoría en el Parlamento vasco ya no es nacionalista. A Ibarretxe no le bastan los votos de EA (espectacular batacazo el de la formación nacionalista tras romper la coalición electoral con el PNV; y puede ser aún mayor si el PSE le arrebata otro escaño más que está en juego con el voto por correo) y Ezker Batua (confirmando la tendencia general de Izquierda Unida hacia la desparición), ni siquiera contar con los de Aralar. Todos ellos se quedan en 37 escaños, por los 38 que podrían sumar entre PSE, PP y Unión, Progreso y Democracia.

¿Qué puede pasar ahora? La clave está en lo que quiera hacer el PSE. Yo no entendería que, como hicieron en los años 80, los socialistas cedieran la Lehendakaritza al PNV. No es el momento. El nacionalismo peneuvista no ha cumplido con el resto como para ofrecerle de nuevo ese gesto de buena voluntad y la sociedad vasca parece madura para el cambio. Creo que tener un lehendakari socialista ahuyentaría muchos fantasmas, puesto que mucha gente vería que sin un nacionalista en el poder Euskadi va a seguir siendo Euskadi. Sin el apoyo del PSE, Ibarretxe no puede ser lehendakari. Y cierta gracia me hace que el PNV critique un posible frente no nacionalista cuando el frente hasta ahora ha sido nacionalista. El frente valía si ganaban los míos, pero no si lo hacen los contrarios. Eso es hipócrita. El PNV perdió en los años 80 la posibilidad de gestionar ese gobierno de nacionalistas y socialistas. Perdió la ocasión de abrir el futuro. Hoy, además, ha perdido la legitimidad de criticar que se le aparte del poder.

Si Ibarretxe no puede ser investido, el testigo pasa a Patxi López. Si le gana a EA ese escaño que baila todavía en Alava, con el voto afirmativo del PP será suficiente para que haya un lehendakari socialista. Sería incomprensible que los populares (que han perdido votos y escaños, pero mantienen un apoyo suficiente para influir en el futuro gobierno) no ayudaran a que no repitiera ese gobierno nacionalista que tanto han criticado. A tenor de lo que han dicho los líderes del PP tras conocerse el resultado, no parece probable que eviten darle apoyo a Patxi López. Con UPyD la cosa es algo distinta. Dicen que van a vender caro su apoyo al PSE, aunque su planteamiento de salida invalidad facilitar la reelección de Ibarretxe. Reconozco que tengo muchas ganas de ver a Rosa Díez, que tanto ataque gratuito ha lanzado hacia el PSOE, el PSE, Zapatero y Patxi López, apoyar a este último para que se convierta en lehendakari. Será una de esas imágenes que en buena lid se pueden considerar como de justicia poética.

En Galicia el resultado ha sido mucho más claro, por obra y gracia también de tener un número mucho menor de partidos políticos. No hay discusión alguna: clarísima victoria del PP. ¿Por qué? Sin conocer demasiado los entresijos de la política gallega y teniendo claro que en estas elecciones no se vota como si fueran unas generales (de ahí que no entienda mucho la celebración de militantes del PP en la calle Génova de Madrid...), lo más probable es que los gestos hayan tenido mucho que ver. Y entre el coche y el despacho del ya ex presidente gallego y ex líder de los socialistas gallegos, Emilio Pérez Touriño (buen gesto el de dimitir, verbo que se puede y debe conjugar más a menudo en la política española), y el yate en el que se vio al líder del BNG, Anxo Quintana (que sigue siéndolo porque de momento no renuncia a dejar el cargo, éste por lo visto no sabe lo que es dimitir), es posible se hayan escapado los votos que al final han provocado que un escaño socialista y otro nacionalista fueran a manos del PP.
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Como en los días previos se había insistido en el efecto que podría tener una derrota en las elecciones gallegas para Mariano Rajoy, es justo evaluar lo que sucede cuando las ha ganado. Y no creo que se pueda extrapolar en absoluto el resultado de las autonómicas a unas generales (ese análisis me parece prematuro ahora, lo aceptaría en todo caso con las europeas que tenemos en unos meses), pero son las primeras elecciones que el líder del PP gana con claridad desde que cayó en su primer lucha por La Moncloa. Y por eso estaba tan feliz. A Rajoy le ha venido bien porque supone un respiro importante. Si no le aparecen nuevos escándalos (como los de Madrid) o disputas políticas (vaya, también como las de Madrid...), además de acallar el nuevo revés en Euskadi (dos escaños y 65.000 votos menos son como para reflexionar sobre ello) ha ganado unos meses de tranquilidad, probablemente hasta las elecciones europeas. Que no es poco con el comienzo de año que ha tenido.

4 comentarios:

S. Dedalus dijo...

Patxi López no es santo de mi devoción, pero he de reconocer que lo del País Vasco ha sido para alegrarse, por las dos cosas que comentas.

DAVESPIDEY dijo...

Me parece muy positivo para la Comunidad Autónoma Vasca que haya un cambio de signo político. Es sano el cambio, e igual de legítimo un gobierno de coalición "españolista".

Ójala se pueda fraguar y, sobretodo, ójala se normalice la situación en esa Comunidad, porque esto ya se pasa de castaño oscuro.

La Ley Electoral, que tantas veces hace que un partido nacionalista condicione la vida de una nación entera, como es España, en este caso permite que dos partidos tan confrontados como PP y PSOE puedan plantearse la posibilidad de gobernar juntos. Podría ser un ejemplo de acercamiento y de que es posible sumar y no restar.

Esperaremos acontecimientos.

Y sobretodo, me alegro por el escaño de UPyD, que para mí es enriquecedor del panorama político, y con un discurso que me parece más que aceptable y ójala tuviese muchos más escaños en el futuro para tener alguna oportunidad de demostrar si puede hacer algo positivo para este país.

Un saludín,

D.

Juan Rodríguez Millán dijo...

S.Dedalus, yo con Patxi López tengo momentos. A veces creo que va por muy buen camino y a veces no le entiendo nada. Pero creo que se lo ha currado.

Davespidey, con UPyD yo tengo sentimintos distintos. Como alternativa política puede valer (aunque a quien parece estar quitando votos es al PP y no al PSOE, y eso ideológicamente a mí no me convence) pero no me gusta ni cómo se fraguó ese partido ni, por encima de todo, las personas que lo lideran. Especialmente Rosa Díez, a quien creo que le faltó mucha clase y saber estar en su salida del PSOE.

C.C.Buxter dijo...

En estos días me estoy acordando bastante de lo bien que hemos hablado cuando en otros paises, como en Estados Unidos, el perdedor acepta el resultado y ofrece su apoyo al ganador. ¡Qué envidia! ¡Qué impudicia la de quienes se creen que sólo ellos pueden gobernar, porque al fin y al cabo, todo es "suyo"!

Lo del PNV es lamentable; puedes ganar en votos y escaños, pero si no puedes formar gobierno, no has ganado las elecciones. El otro día entrevistaron a Anasagasti en TV 3, y despotricaba contra el PSE por querer formar gobierno con el PP, "su enemigo político". "Con tal de ser lehendakari, hace lo que sea", decía. Y hoy, Urkullu hablando de "golpe institucional".

Memoria histórica y no tan histórica. Cuando Txiki Benegas, ganador de las elecciones, cedió la presidencia a Ardanza supongo que fue "un gesto de responsabilidad política". Cuando el PNV (centro-derecha) ha gobernado con EA (escisión centro-izquierda) y EB (comunistas) no ha sido por ansias de poder, ni se ha tratado de un pacto antinatura, claro. Y mucho menos ahora, que estaban dispuestos a sumar a Aralar (extrema izquierda independentista). En estos casos se trataba de puro altruismo patriótico: lo hacían por Euskadi.

En fin, es una lástima que no se sepa perder. Pero es que, claro, si gobierna el PSE corren el peligro de que los vascos comprueben que el País Vasco no se va a llenar de tanques del ejército ni van a prohibir el euskera...