miércoles, febrero 04, 2009

Por esto me fastidia tanto hablar de la crisis

Abro la página web de El Mundo y me encuentro, así, juntitas, estas dos noticias. Esto es exactamente lo que hace que recele de las informaciones sobre la crisis, lo que me lleva a pensar que el problema no está donde se está buscando y que los culpables tienen nombre y apellidos contra los que nadie va a actuar. Resulta que una multinacional, que debiera tener grandes recursos para solventar situaciones de crisis (y seguro que paga mucho a alguien que debiera tener previstos planes para estas eventualidades), ajusta su plantilla de forma salvaje, despidiendo nada menos que a 15.000 personas en todo el planeta. Y, por desgracia, no es más que un ejemplo en la catarata de despidos que asoma por las páginas de la prensa en estos oscuros días económicos.

Panasonic lo justifica en que cierra 2008 con unas pérdidas de 3.300 millones de euros. Se le olvida mencionar que en 2007 ganó 2.400 millones y que, hasta el año pasado, encadenaba nada menos que ocho ejercicios con beneficios millonarios. Todo ese dineral que han estado ganado hasta entonces no sirve ahora que estamos en crisis. Ha ido a los bolsillos de unos pocos, claro. De los mismos de siempre. Y ahora no ayuda siquiera a que algún que otro trabajador mantenga su puesto de trabajo. Despidos y punto. Vamos, que el cinturón se lo tienen que ajustar los de siempre, los de abajo.

La segunda noticia es todo lo contrario, un soplo de aire fresco, una bocanada de esperanza, una demostración de que hay gente buena, sensata y decente por el mundo. "Carajo, las cosas van subiendo y todos debemos contribuir", dice un tipo de Barcelona, de 75 años, que ha decidido aportar su granito de arena a la solución de este asunto rebajando en 50 euros el alquiler a los inquilinos de los pisos que posee. Dice que no hace nada excepcional, sólo lo normal. Y tiene razón. Pero en este mundo de locos en el que vivimos, en el que el rico aprovecha las crisis para aplastar más al pobre, lo que ha hecho es digno de elogio. A algunos les parecerá una tontería. A mí me parece la solución más coherente para salir de la crisis. Porque si los que pueden no ayudan, salir de la crisis va a ser una utopía para muchos.

Por todo eso me fastidia tanto lo de la crisis. Por eso y por los beneficios multimillonarios que sigue presentando sin ningún pudor la banda española, que ha ganado en 2008 más dinero que toda la banca mundial junta. Interesante. Pero para una vez que escucho una amenaza con sentido e interés, la del ministro Sebastián diciéndole a los bancos que al Gobierno se le está acabando la paciencia por su comportamiento, por no dar crédito a empresas y familias, por no reactivar la economía, sale Pepe Blanco y dice lo contrario. Que la paciencia es ilimitada. Para los más de tres millones de parados y para muchísimas personas más no puede ser ilimitada, porque estamos a día 4 y las facturas ya se las han pasado.

7 comentarios:

Victoria Cáceres dijo...

Siempre arrimamos el hombro los mismos, "los curritos". Y los demás a aprovecharse de las ventajas de la crisis (que haberlas haylas, sobretodo con nóminas a las que ni me imagino acercarme).

Esto es, fue y será siempre así, me temo... Por mucho que Obama de toques de atención, y el Gobierno se reúna con los banqueros.

Y encima dando gracias pq mejor o peor, tengo trabajo... DE COÑA

Anónimo dijo...

Este es un artículo que a mi me hubiera gustado escribir.
No hay nada más que añadir. Lo dices todo y muy bien.

bebita dijo...

Solventar situaciones de crisis??!! Jeje! Te voy a contar una muy buena: Mi empresa, de cuyo nombre no quiero acordarme, ha pedido consejos para ahorrar a sus trabajadores... Yo prefiero reír, que llorar envejece. Bueno, reír también envejece, pero al menos puedes presumir de haberlo pasado bien...
Muy buen post, Juanito!
Besos!

Princesa dijo...

Calla, calla, que yo trabajo en un banco y cada vez nos reducen más el material de oficina... jolin con las grandes empresas... madre mía!

Una vez más, un texto excelente, Juan

El Impenitente dijo...

Estando como estoy en el mundo de la construcción, vivo al día. No quiero saber nada. No quiero leer nada. No pongo la radio. No veo un telediario. Estamos en economía de subsistencia: resistir. Resistir como sea. Resistir hasta donde podamos, cogiendo cualquier chapuza como agua de mayo que antes nos quitábamos de enmedio. Resistir. Bastante es con lo que vivo como.

Al-Duende dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que el comentario de Sebastián es el más inteligente que le he escuchado pero... quizá, y sólo digo quizá, es algo que no deba decir un ministro. Tiene otras muchas vías, que es lo que parece que ni él, ni Pepiño Bocachancla, ni más de la mitad del Gobierno, parecen querer aprender.

Por ejemplo, las palabras de Gómez Navarro denunciando que el recorte crediticio no se realiza en función de criterios de solvencia de las pymes, tiene mucha más fuerza, porque procede de una fuente, en teoría, imparcial, independiente.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Victoria, es que eso es lo triste, que haya gente que salga tan beneficiada (y sin merecerlo) de una situación así mientras otros tienen que estar casi de rodillas dando esas gracias...

Anónimo, gracias por tus elogios, da gusto escribir con este público...

Bebita, pues nada, ríe, que además tienes una magnífica y preciosa sonrisa que se presta a ello... ¿Envejece? Naaaaaa...

Princesa, en mi ex empresa, un medio de comunicación, han racionado los cuadernos, no te digo más... Gracias por el elogio, de verdad...

Impenitente, estoy de acuerdo, hay que resistir. Lo malo es que hay muchos que no sólo resisten, sino que nadan en la abundancia a costa de quienes pelean por subsistir. Eso es lo que me fastidia...

Al Duende, totalmente de acuerdo en ambos aspectos. Pesa que una afirmación como ésa no parezca tener vías de ser una amenaza real. Y lo de Gómez Navarro lo oí y me preocupó. Es lo que todos pensamos (¿sabemos?) pero, como dices, viene de una fuente fiable.