jueves, mayo 22, 2008

Sabía que Anelka iba a fallar...

Lo sabía. Sabía que Anelka iba a fallar el penalti y dar al Manchester United su tercera Copa de Europa. De verdad que lo sabía, no me miréis con esa cara... Después de que fallara Terry el quinto lanzamiento del Chelsea y me devolviera la esperanza de ganar la final de la Champions (ya he dicho alguna vez que desde que vi al gran Eric Cantona, soy hincha del Manchester), tenía claro que quien iba a fallar era Anelka. Cuando vi a Kalou ir a tirar el sexto, pensé que lo iba a meter. "Yo veo a Anelka fallando, pero no se me decide el Chelsea a ponerle en el punto de penalti", dije. Kalou marcó. El grandísimo Ryan Giggs, historia viva del fútbol, puso en ventaja otra vez al United.

Y llegó Anelka. Iba hacia el punto de penalti como si nada. Como si no estuviera a punto de decidir una Champions. Y falló. Lo venía venir, ya lo había dicho yo... Me acordé entonces de un partido de hace un par de temporadas, la eliminatoria de Champions que el Barça jugó contra el Chelsea cuando los culés acabaron consiguiendo su segunda Copa de Europa. Uno de los goles que marcó el Barça en el campo del Chelsea no es que lo viera venir, es que era yo quien iba dando las órdenes dos segundos antes de que los jugadores blaugranas las ejecutaran. "Toca en corto, abre a la banda, centra al segundo palo, entra, de cabeza... ¡¡¡gooooool!!!". Quienes me veían el partido conmigo se me quedaron mirando alucinados. Mi bola de cristal había funcionado aquel día y funcionó ayer. Pero no siempre es así, claro.

Porque de Anelka también tengo historia, con un afortunado fallo en mis predicciones. Nunca fue un futbolista que me entusiasmara. Me acuerdo de cuando el Madrid le fichó por un dineral y se dijo que era un auténtico jugadorazo. Nunca entenderá por qué Toshack, que tanto acierto tuvo siempre en la Real Sociedad, se encaprichó tanto con él. Yo le veía jugar y alucinaba. ¿Ese es el jugadorazo que me habían dicho? Y, además, no era capaz de marcar goles. Como se suele decir, fallaba más que una escopeta de feria. Entonces me monté mi propia leyenda para Anelka. No sabía entonces por qué, pero empezó a rondarme la seguridad de que su primer gol se lo marcaría a la Real... nada menos que en la jornada 12 de Liga.

Llegó el día y Anelka no había marcado todavía ningún gol en las once jornadas anteriores. Increíble para un delantero del Madrid. Encima la Real tenía de entrenador a Clemente, lo que hacía aún más posible mi leyenda. Le marcaba a la Real fijo. Si no me falla mucho la memoria, creo que sólo tuvo un tiro a puerta en todo el partido y fue en la primera parte. Le dio mordida y salió muy lejos de la portería que defendía Alberto. Cuando le vi armar la pierna, temblé, vi la profecía hecha realidad. Cuando vi el disparo, me relajé. Ese no le marca a la Real, pensé entonces. Y no le marcó. Lo curioso es que su primer gol con la camiseta del Real Madrid se lo marcó al Barça...

Lo que cada vez está más claro es que cada victoria del Manchester United en la Copa de Europa deja una leyenda más. Todavía me acuerdo de la anterior. En el minuto 89, el Bayern de Munich ganaba 1-0. En el minuto 92, perdía 1-2. Todavía tengo al único árbitro que se ha ganado mi respeto de verdad, Collina, tratando de levantar del suelo a unos jugadores alemanes que estaban sinceramente destrozados. Tenían la gloria al alcance de la mano y se les escapó entre los dedos. Ni se dieron en cuenta. Pasaron de verse con la Copa a volverse a casa derrotados. Durísimo de ver. Pero, en el deporte, para que uno gane otro tiene que perder.

Ayer le pasó lo mismo a Terry. Es un pedazo de central. Un poco marrullero para mi gusto, pero de esos que sabes que valen un montón y que siempre quieres tener en tu equipo. Ayer tuvo que lanzar el quinto penalti del Chelsea. Iban empate a cuatro. Si marcaba, la Champions era suya. Y se resbaló. El balón se fue fuera. Cuando Van der Sar paró el de Anelka, Terry se echó a llorar. No es para menos. Él tuvo la Copa de Europa y se le fue entre los dedos. Y él lo sabe. Como me pasó con los alemanes hace ya unos años, cuando se me pasó la euforia de ver ganar al Manchester me puse en el lugar de Terry. Pobre hombre. Qué duro es a veces esto del deporte. Pero qué grande es, precisamente por eso.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Y yo sabía que Ronaldo tambien.


Un saludo Juan

Dani

Arual dijo...

Yo también iba con el Manchester es que el Chelsea desde que lo dirigió Maurinho me cae gordo, ya ves que tonteria...

Roi Piñeiro dijo...

Vaya pues yo acerté lo de Ronaldo y lo de Anelka, lo de Terry no se lo esperaba ni Van der Sar.

Blog de adivinos pero ya mismo!!

Silvia dijo...

jeje, Anelka no lo metía ni de coña, es un poco tuercebotas...

Bss.

El Impenitente dijo...

Cuando vi a Anelka ir hacia el punto de penalti me acordé de Pellegrino en la final de Milán 2001 entre Valencia y Bayern. Entonces pensé -éste no la mete ni aunque se vaya el portero.

Yo iba con el Chelsea, pero tampoco mucho. No me cae bien Ferguson. Aunque, vamos, cuando acabó el partido me metí en la cama y me quedé frito.

PAblo dijo...

Yo es que con los equipos ingleses soy mas de alineaciones que de equipos.

Me gusto mucho el Manchester de Giggs, Scholes, Becham y Yorke con Smeichel en la porteria. Era un equipo que hacia un futbol estupendo. Este Manchester tambien me gusta aunque me parece inferior a ese equipo que por su caracter superofensivo siempre se quedaba a las puertas de todo.

Anelka por condiciones fisicas podia haber sido un jugador excelente pero desde siempre le ha fallado la cabeza. Y como dice arual es un tuercebotas.

Creo que ha ganado el equipo que junto al Arsenal ha hecho mejor futbol a lo largo de la competicion asi que ningun pero.

El Chelsea no me gusta nada y es el capricho de un rico aunque Terry es muy bueno.

Impacientes Saludos.

Reverendo Pohr dijo...

En ocasiones, aún puede llegar a sorprendernos la enorme trascendencia de los pequeños detalles. Solo un paso puede separar la gloria del fracaso, o la explosión de jubilo de la interminable amargura. Es algo tan inevitablemente humano como un instante de duda o un simple resbalón.

El juego es un aliciente para la vida y para ello desintegramos ese equilibrio existencial para marcar una línea que separa a vencedores de perdedores, el todo o el nada. Esa linea puede ser muy, muy, muy fina, la cara o la cruz ante un golpecito de viento. Y olvidamos que todo es un aliciente para hacerlo más emocionante. Disfrutar o sufrir... todo para no caer en el aburrimiento.

PD: Por cierto, Juan, tal vez fallaste lo del gol de Anelka a la Real porque tu "augurio" se sostenía en un miedo más que en una corazonada. Pero me creo que puedas hacerlos de tanto en tanto...

Geoorge dijo...

Anelka Power!
Es un jugador con potencia, rápido, pero de rara personalidad y algo gafe.

Recuerdo que en el R.Madrid le llovían críticas a ladrillazos...No sé por qué, pero me daba lástima (quizá porque era pequeño e inocentón, aquella epoca), pero recuerdo que mis amigos y yo hicimos un Club de Anelka para apoyarle. Se fue del Madrid, pero seguía en nuestros corazones.

En la final, cuando iba lanza, cruzé los dedos..."vamos Anelka, tú lo vales"-grité...

¡¡Pero qué gafe es el jodío!!!.

C.C.Buxter dijo...

A mí me decepcionó bastante la final, y el Manchester en particular. El United tiene un equipazo y, sin embargo, tanto en la semifinal contra un Barça moribundo como en el partido contra el Chelsea ha renegado de su potencial y se ha dedicado a dar pelotazos sin ton ni son. Es una triste moraleja pensar que sólo así se ganan títulos, mientras que si se juega bien (como el Arsenal) al final acabas perdiendo. El partido del miércoles fue el típico que, si se llega a jugar entre italianos, a los cinco minutos ya hay alguien diciendo: "maldito catenaccio..."

Por principio el Chelsea no me cae bien (mi romanticismo me impide ir con un equipo sin historia ascendido a lo más alto a base de millones de euros caídos del cielo), pero lo cierto es que mereció ganar la final. Empató de puro churro, pero a partir de entonces fue mejor que el Manchester; Lampard mereció marcar el zurdazo que envió a la escuadra en la segunda parte de la prórroga.

Anelka no es mal jugador, de hecho creo que si no ha llegado más lejos es por su inmadurez (todavía recuerdo cuando dijo que Raúl y Morientes eran dos grandes jugadores que se pasaban la pelota entre sí...). Lo curioso es que, según dicen, es el jugador de la historia que más dinero ha movido a lo largo de su carrera profesional (su agente debe ser un crack); si difícil de creer fue el Madrid pagase 5000 millones de pesetas por él, más extraño fue que al año siguiente el PSG pagase exactamente lo mismo. Eso sí, los dos goles al Bayern de Munich no se los quita nadie.