domingo, septiembre 09, 2012

El vicio de la hemeroteca

No creo que, en su día, fuera un estudiante típico de Periodismo. No me refiero a las notas o a los exámenes, no. Hablo de que mis ratos de ocio en torno a la carrera no los pasaba, como el común de los aspirantes a periodista, en la cafetería. Ese era, indudablemente, el centro neurálgico de la Facultad. El sitio donde sucedían todas las cosas. El lugar al que había que ir si no estabas, insensato de ti, en clase. Creo que en todos mis años de carrera pisé la cafetería en tres ocasiones. Tres contadas. No traté de ligarme allí a ninguna compañera. No me saltaba la primera clase del día para tomarme allí un café. No pasé en ese lugar incontables horas jugando al mus, deporte universitario por excelencia al parecer y del que mi conocimiento es prácticamente nulo. Y mira que por la puerta pasaba mucho, porque reprografia estaba justo al lado. Pero no. Yo gastaba mi tiempo en la Facultad en la hemeroteca.

Mi fascinación siempre ha sido la prensa escrita, mucho más que la televisión o la radio, adoro la sensación de coger un pesado volumen que incluya todos los ejemplares editados por una cabecera a lo largo de un mes cualquiera de un año de hace muchos. Me encanta abrirlo y percibir el olor añejo del papel de periódico antiguo. Tocarlo. Pasar las páginas. La satisfacción de encontrar lo que estoy buscando, pero al mismo tiempo ir descubriendo lo que sucedió de forma simultánea a lo que centraba mi interés. Saber qué se publicaba. Cómo. De qué manera. La forma en que se escribía o se titulaba. Eso no te lo enseñan en una clase de ninguna facultad. Eso hay que verlo en el papel. En la hemeroteca. Por eso me fascinaba tanto, porque era un conocimiento que no formaba parte de los planes de estudio. Y por eso me asombraba tanto que la gente apenas se pasara por allí. Algunos había buscando los periódicos más recientes. Prácticamente nadie buceando entre los microfilmes de décadas atrás.
Hace algunos meses estaba yo en una de esas maravillosas hemerotecas buscando información y datos sobre cosas que sucedieron hace 25 años. Y coincidí con un grupo de chavales de instituto acompañados por su profesor. Curioso lugar para una excursión, una hemeroteca. Al parecer, les había propuesto un ejercicio de campo. Los chicos, supongo que de unos 16 o 17 años, tenían que encontrar un periódico del día en que nacieron, de la cabecera que más les gustara, y ver de qué se hablaba en la época, qué había cambiado en esos años, también comprobar cómo habían evolucionado los medios de comunicación y comparar lo que veían con la prensa de hoy en día. Sonreí. Me hizo ilusión ver algo así porque a veces parece que la hemeroteca es un lugar en el que pasa el rato gente que no tiene nada que hacer. Nos olvidamos de que todo lo que se publica hoy, podrá ser consultado dentro de diez, veinte o treinta años. O cien. O doscientos. Y que no hay nada más fácil de recolectar y conservar que lo que se publica en papel.

Hago ese mismo ejercicio y, aprovechando que las hemerotecas tienen ya parte de sus fondos digitalizados y online, busco un periódico concreto de ese día en el que nací. Y justo detrás de su primera plana (qué dos palabras tan bonitas y tan en desuso, gracias Billy Wilder por dejarlas plasmadas en el título de una película, y además en el de una tan formidable), me encuentro esto:
Sí, yo tenía que ser periodista. Si ese se publicó el mismo día en el que yo nací, es que yo tenía que probar el gusanillo del periodismo y ahora, tantos años después, pelearme precisamente contra la degradación de la prensa que no dejo de ver día tras día. No deja de ser curioso que muchos de los males que se denuncian en esas líneas sigan plenamente vigentes. Si el periodismo (que no la comunicación, eso existirá siempre y la pueda hacer cualquiera) tiene que morir, espero que no pero en esto cada día que pasa soy más pesimista, su muerte va a ser lenta, eso está claro. Pero, insisto, si de verdad el periodismo tiene que morir, al menos siempre nos quedarán las hemerotecas. Siempre y cuando haya locos como yo que disfruten tanto buceando entre volúmenes de periódicos y, ahora, entre archivos en PDF.

6 comentarios:

C. dijo...

Oh. A mi la cafetería tampoco me hace mucha gracia. No me entretiene demasiado la cafetería de la facultad. Qué curioso lo del artículo. Después de todo, quizás el destino exista.

El Impenitente dijo...

El día de la mujer trabajadora, además.

Y yo tampoco fui mucho al bar. Pero no iba a la hemeroteca. Teníamos un bonito campo de fútbol. Y varias pistas de fútbol sala. Y un circuito marcado donde me hacía mis series. Y la playa a diez minutos, por donde nadie me molestaba para correr. Estaba mejor visto que ir al bar, pero también era vicio.

Y que el periodismo haya estado siempre en crisis supongo que te hará ser optimista, ¿no?

Lola dijo...

Que cosas de la vida, Juan, que a mí, sin ser periodista, me gustan mucho ver periódicos de antaño y los busco en internet. Leo sobre los tranvias llevados por caballos, sobra la bomba en un ramo de flores que lanzaron a Alfonso XIII el dia de su boda....
Justamente hoy, aniversario del 11S, pienso que dentro de muchos años lo leerán otros tan interesados por esto como tu y yo. Un beso.

ElQuintoPuntoCardinal dijo...

Vaya! qué interesante. El mundo de las hemerotecas aún se me quedan lejanas, pero curiosear por las páginas que un día se escribieron es fascinante.

Yo tampoco soy de cafetería...

Saludos.

Claire dijo...

Hola Juan. Ha pasado mucho tiempo, pero ando por aqui, con ganas de volver . La verdad es que no he pisado una hemeroteca en mi vida, pero eso no impide que entienda lo que sientes. Pasión por lo que se hace. La pasión por lo q se hace no tiene precio. Besos y decirte que estoy muy contenta por leerte d nuevo.

Juan Rodríguez Millán dijo...

C., quizá, quizá... No apuesto demasiado por él, pero como coincidencia no está mal...

Impenitente, siempre he dicho que ser dos años seguidos campeones de la liga interna de fútbol sala es mi mayor logro universitario. Mira que soy optimista para muchas cosas, pero para la marcha del periodismo no. En eso no.

Lola, la verdad es que es una gozada repasar prensa antigua, me alegro de que tengas una afición también. Yo tengo guardados muchos de esos periódicos del 12 de septiembre.

ElQuintoPuntoCardinal, lo es, a ver si de alguna forma se te despierta ese gusanillo, porque con lo que veo que te gusta el periodismo es una afición muy bonita. Y una fuente de documentación incomparable.

Claire, es justo eso, justo eso. Y es verdad, no tiene precio. Qué alegría me has dado con este comentario, ya te lo he dicho en tu propio blog, que tenía ganas de leerte.