sábado, junio 04, 2011

Du, du-du, dum

Du, du-du, dum, du, du-du-du-du-du-du. Con eso basta. Suenan esas pequeñas notas, mal garabateadas aquí por mi parte siendo alguien que de música sólo sabe lo que le emociona y lo que no, y salto como un resorte. Si cualquier canal está poniendo Cantando bajo la lluvia, lo sé. Siempre, no me preguntéis cómo, aparece la famosa escena que da título a la película en mi televisión aunque yo esté haciendo cualquier otra cosa. Aparece la escena y yo me coloco delante del televisor Matemático. Con una sonrisa en la boca. Por mucho mal humor que arrastre. No sé cuántas veces habré visto ya esa escena, cuántas habrá tarareado la canción, toscamente que las musicales no forman parte de mis habilidades naturales. El otro día fue la última... por ahora. Y ya he perdido la cuenta la de veces que me ha puesto esa sonrisa en la boca. Como toda la película, pero con esa escena basta. Suena y salgo a verla. No falla. ¿Qué tendrá? No lo sé. Supongo que es la magia del cine.

Digo que con esa escena basta, pero no es verdad. Una vez he visto esa escena, tengo que ver otra. Tengo que ver el final. Pero no por el final. No. No por reírme de la humillación del personaje de Jean Hagen. Ni siquiera por seguir riéndome con Donald O'Connor y sus inagotables momentos cómicos. Qué va. Lo que necesito ver es esta cara de Debbie Reynolds. En el cine nunca he visto a una mujer más adorable que ella. En el cine. Las he visto más hermosas, más seductoras, más elegantes, más altas, más rubias. Más lo que queráis. Más adorables, ninguna. Y mira que busco, pero no hay manera de superar esa lágrima que derrama, esa sonrisa que brota a continuación. Será que soy un romántico. O será, otra vez, la magia del cine. En cualquier caso, es algo superior a mí. Me llaman esas notas esas notas para cantar con Gene Kelly (bailar desde luego que no, porque nadie, absolutamente nadie, ha bailado como Gene Kelly) y me conmueven una lágrima, una mirada y una sonrisa. Hasta el punto de que yo también querría cantar bajo la lluvia. Maldita sea que no me gusten los paraguas...

9 comentarios:

Jo Grass dijo...

Es que eres un romántico, Juan; y también está la magia, y la adorable Debiee!La peli no tiene desperdicio!
Besos

El Impenitente dijo...

No. No. No. Sí. Sí. Sí.

¿Y qué opinas del baile con Cyd Charisse, cuando ella termina lanzando la moneda al aire? Me pasa como a ti. Si veo que la están poniendo sé que me voy a sentar y me la voy a tragar. Quiero a esta película con todo mi corazón. Siempre me hace feliz.

Arual dijo...

Aissss hoy me has puesto nostálgica!!

Arual dijo...

Aissss hoy me has puesto nostálgica!!

Pilar dijo...

Hoy es el día!! A la calle sin paraguas!! Corre!! :)

Claire dijo...

No me imagino mi vida sin disfrutar del enorme placer que ofrece el cine con sus inolvidables películas...Me ha encantado leer las emociones que te produce esta peli.
Besos.

Lola dijo...

Divertido y romántico post. Me ha gustado y me gusta mucho la peli. Además me recuerda mi juventud....

Juan Rodríguez Millán dijo...

Jo, será eso, será eso, je, je, je... Es una película inolvidable.

Impeniente, para opinar sobre ese baile tendría que cerrar la boca primera. Brutal. Es justo eso: hace feliz.

Arual, me alegro, me alegro. Pero ha sido la peli, yo soy inocente. Y romántico, sí.

Pilar..., pues no, no fue el día. Llovía, pero no salí. Vaya...

Claire, muchas gracias, me alegro. A mí me pasa lo mismo. Sin cine no sé qué haría...

Lola, me alegro de haberte traído esos recuerdos. Es que Cantando bajo la lluvia siempre será genial...

La pequeña Meg dijo...

Preciosa entrada, un clasicazo inolvidable, totalmente de acuerdo con lo que comentas.... pasaré por aqui más veces, me gusta :-)