domingo, octubre 30, 2011

Sonrisas

Un hombre, más o menos joven, se dirige a mí. "Disculpe, por favor", empieza. Me pregunta dónde está la Puerta de Alcalá. Estábamos junto al Museo del Prado y le di las indicaciones para llegar. "¡Muchas gracias!", me contestó. Y yo me sentí contento por haberle podido ayudar. Un par de días más tarde, una mujer, un poco más joven que el hombre anterior, se dirige a mí. "¿Sabes dónde está la Plaza Mayor?". Estábamos en la calle Mayor, así que no tenía más que cruzar la calle y tomar una de las entradas. Se lo digo. "¡Pues sí que está escondida!". Ni gracias ni nada. Casi me da rabia no haberle dado la dirección equivocada.

Una chica joven intenta pararme para informarme sobre algo. Voy  con prisa, no puedo detenerme. Y, aunque ella no lo sabe, me paró unos días atrás. "Bueno, no te preocupes, otro día, muchas gracias", me dice. Días atrás, cuando sí hablé con ella, me encantó la amabilidad que tuvo. Hasta me dijo su nombre. Le di las gracias el primer día por esa amabilidad y me disculpe con ella el segundo por no poder detenerme. Dos calles más adelante, una mujer, más mayor que la chica anterior, se dirige a mí. "¿Una encuesta?". "Lo sient...". Antes de terminar la palabra, ya está mirando hacia otro lado de malos modos. No le suelto un improperio porque, como decía, llevo prisa.

¿Tanto cuesta ir por la vida con una sonrisa? ¿Tanto cuesta ser amable con los demás? Cada día que pasa, aprecio más a la gente que intenta hacer la vida de los demás un poco más luminosa. Aunque sólo sea con una sonrisa.

7 comentarios:

Petrarca dijo...

Yo cada día les digo "no gracias" a varios encuestadores, apadrinadores y gente de x-sin-fronteras. Pero siempre lo hago mirándoles y sonriendo porque su trabajo es ser pesados y si no tuviesen que hacerlo no lo harían. El otro día una chica me dijo "tienes cara de solidario"... Lástima que eso no sea sinónimo de rico.

Cris* dijo...

A mi me dan bastante pena las personas que reparten folletos, sobre todo. Nadie les hace caso y al fin y al cabo es su trabajo. La verdad es que siempre los cojo, aunque los termino tirando en la primera papelera que encuentro en mi camino. No sé yo muy bien cómo de útil será ese tipo de publicidad. Respecto a lo de las encuestas, no suelo hacerlas. Hay quién lo admite, y contesta amablemente y quién, por el contrario, se pone borde. Una vez un hombre que vendía cuadernillos con cosas, por Callao, incluso nos lanzó una maldición, me quedé alucinada. Pero vamos, que sí, que hay de todo en el mundo. También habría que pensar en el momento en que pillas a esa persona, en cómo de harto está, en que quizás alguien antes haya sido poco amable... la psicología humana es tan compleja. Ais.

Doctora dijo...

Yo no voy con una sonrisa por la vida porque no es mi forma de ser, pero si le pregunto a alguien algo le doy las gracias.
Con la gente de Greenpeace y compañía que te asaltan por la calle ya es distinto. Yo entiendo que es su trabajo o que son voluntarios y lo hacen por una buena causa, pero si no voy a donar pasta veo una tontería pararme a escucharles, porque al final, cuando les diga que no me interesa va a parecer que les estoy vacilando y así perdemos el tiempo los dos. Además, eso de asaltar al personal por la calle es un método que me jode mucho, porque te ponen en un compromiso, si no les haces caso ya pareces mala gente :(

C.C.Buxter dijo...

Como sabes, yo repartí publicidad por la calle durante bastante tiempo, así que me solidarizo bastante con ese tipo de gente. También intento ser amable con los solidarios de turno, aunque uno se me puso a gritar un día que ahora era el moomento de dar dinero para salvar a las ballenas y los árboles (¿¿¿???). Ser amable y educado, sin embargo, no lo es todo. Esta semana conocí a un señor, muy educado y atento, que tenía dos condenas en juicio de faltas y cinco o seis causas pendientes, inlcuido un robo con violencia. Y es que se puede ser educado y criminal: la ONU está llena de ejemplos.

El Impenitente dijo...

Sonreír, buenos días, gracias, perdón, por favor. No es complicado. Y es cierto que lo parece.

Lola dijo...

Yo siempre voy sonriendo por la calle. Parezco boba. Y cojo todos los papelitos que me dan. Es un trabajo que no cuesta nada.
Pero es verdad que a veces aprieto mi bolso contra mi cuerpo porque hace ya bastante tiempo, en Carrefur, se me acercó un chico muy simpático con una bandeja de pollo en la mano y me preguntó: "Señora, me puede decir usted si esto es pollo o gallina" y yo toda simpática y maternal le contesté:"es pollo hijo". Cuando llegué a la caja no pude pagar porque me había birlado la cartera de dentro del bolso. jajaja
Un abrazo Lola

Juan Rodríguez Millán dijo...

Petrarca, pues sí, pero como táctica para engatusar no está nada mal, no... Si yo estuviera en su lugar, ese "no, gracias" ya me parecería suficiente. Educación ante todo.

Cris, a mí también. Yo también les cojo el papel que me den. Puf, si hay por ahí alguno que lanza maldiciones, todavía me tengo que dar con un canto en los dientes con lo mío...

Doctora, es que es lo suyo. Lo de la sonrisa lo decía en plan más metafórico que real, quiero decir, que hablo de educación en realidad. Y, sí, es verdad que algunos te asaltan como para dejarte en mal lugar si les dices que no...

C.C.Buxter, ¿las ballenas y los árboles? Igual no se llevan bien entre sí si sólo los salvamos a ellos... Espectacular ejemplo el tuyo, como siempre, je, je, je...

Impenitente, lo parece, lo parece... Y esas cosas empiezan a perder su significado real...

Lola, vaya, siento lo de ese robo... Desde luego que hay gente por ahí suelta que es despreciable...