martes, noviembre 09, 2010

Dos presidentes, una hipocresía

A veces la casualidad nos brinda debates que nadie quiere acometer. Felipe González, con sus confesiones en El País del pasado domingo, y George W. Bush, con su libro de memorias y las entrevistas que ha concedido para promocionarlo, nos han brindado uno apasionante. ¿Hay alguna frontera en la lucha contra el terrorismo? Ese y no otro es el debate. No, no es así. Tendría que ser ese el debate, pero nos gusta más la anécdota y la estéril trifulca política. Ese debate, el de fondo, no lo quiere afrontar nadie en este mundo de buenos y malos en el que a todos nos quieren obligar a tomar partido por uno de los bandos, incluso cuando ambos bandos son de los buenos. Por eso, el debate que hay es una pura hipocresía. Tres días lleva el PP removiendo el tema de los GAL. El 11-M es un pasado juzgado por las urnas y no se puede hablar de él, según nos dicen habitualmente los jerarcas de Génova. Lo mismo pasa con el Prestige, el Yak-42, Gescartera y cualquier otra cosa que les afecte. Gurtel no es pasado, es simplemente una invención socialista. Irak también es pasado, por lo visto. Y de eso tampoco se puede hablar.

"Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. (...) Nuestra gente había detectado, no digo quiénes, el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. (...) La posibilidad que teníamos de deternerles era cero, estaban fuera denuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia en aquel momento era muy escasa. (...) En aquel momento sólo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. (...) La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto. (...) Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años. Esa es la literatura. El resultado es que dije no". Esto es lo que dijo Felipe González.

"Tres personas fueron sometidas al suplicio de la bañera y creo que esa decisión salvó vidas". "Sus interrogatorios ayudaron a frustrar complots para atacar instalaciones diplomáticas estadounidenses en el extranjero, el aeropuerto de Heathrow y Canary Wharf y múltiples objetivos en Estados Unidos". "La asfixia inducida salva vidas". "No hay duda de que el procedimiento era duro, pero expertos médicos aseguraron a la CIA que no producía daños permanentes". "Sabía que un programa de interrogación así de sensible y controverdito algún día se haría público. Cuando así fue, fuimos receptivos sobre las críticas de que América había comprometido sus valores morales. Hubiese preferido obtener la información de otra manera. Pero la elección entre seguridad y valores era real". "(Atacar Irak) no fue un error". Eso es lo que dice George W. Bush, en su libro y en varias entrevistas e intervenciones públicas.

En este país nos encanta tergiversarlo todo. Sólo así se puede explicar que lo algunos dirigentes del PP hayan interpretado de las palabras de Felipe González que él mismo se ha colocado en la X de los GAL. Es curiosísimo, porque él dice justo lo contrario. Lo que él dice es que no ordenó atentar contra la cúpula de ETA, y además en un periodo de tiempo alejado de los crímenes de los GAL. Pero qué más da. Algunos ahí quieren leer que sí lo ordenó. Curiosísimo. Yo no sé si Felipe González estuvo detrás de los GAL. Ni idea. De verdad. Algunos lo dan por supuesto, pero nunca han podido demostrarlo. Es, una vez más, lo que tiene este país. Y como ha dicho Bono, es curioso que ahora intenten reprochar a Felipe el debate ético que se plantea con sus palabras, cuando esos mismos saben que, si en los años 80 se les hubiera planteado la hipotética posibilidad que ahora el ex presidente del Gobierno ha desvelado que tuvo, lo podrían haber apoyado. O al menos no hubieran hecho sobre esto una de las habituales polémicas entre el Gobierno y la oposición. Lo saben. Pero también saben que les va mejor el camino de la inquina y de la hipocresía.

Porque es hipocresía hablar de esto y no hablar de Irak. O, si se habla, eludir la responsabilidad que se desprende de las decisiones y actuaciones de cada uno. Bush no tiene reparos en reconocer, éste sí, que torturar a prisioneros ayudó a salvar vidas. En el mismo debate moral que planteaba Felipe González, aquí ganó la violencia e ignorar el respeto a las normas más elementales de conducta. Pero de ésto se habla poco, y las frases que yo he destacado a veces se pierden en el cuarto o quinto párrafo de las informaciones. Y no hay periodistas que vayan a las sedes de los partidos políticos a exigirles una reacción a las mismas. Irak es algo sobre lo que en España muchos han querido correr un muy tupido velo. Y lo de Irak produjo una práctica sistemática de torturas a prisioneros de distintos niveles. Ni siquiera estamos hablando ya de aquella mentira que algunos todavía hoy defienden (o no corrigen) de las armas de destrucción masiva. Estamos hablando de que unos señores con corbata y enormes despachos decidieron conscientemente saltarse las leyes de forma sistemática para conseguir información. Sí, ya sé que hablamos de torturas y no de asesinatos. Pero si no hay límites morales claros para luchar contra los malos, ¿quién se va a atrever a chistar a los poderosos y decirles dónde deben deternerse?

¿Y yo qué puedo decir? Que desprecio los GAL como desprecié la guerra de Irak y lo que ésta supuso. Me da igual que detrás de estos asuntos hubiera alguien de derecha o de izquierda. Me da igual que sea una tortura o un asesinato. La violencia no es el camino, y es por ello que tampoco creo en la pena de muerte. Una respuesta violenta podría llegar a serlo como último recurso, bajo circunstancias muy especiales (del tipo matando a uno salvo a doscientos millones) y siempre que no haya otra posibilidad. Ahí sí me podría plantear el debate ético, aunque, como dice Felipe González, lo más probable es que ni siquiera entonces podamos estar seguros de haber acertado. Si no es así, nunca aceptaría algo así. No estaría de más que a esos que esta semana se han llenado la boca con reproches y críticas a Felipe González les preguntaran cómo se sienten al haber apoyado a George W. Bush con los pies encima de la mesa. Que les preguntarán qué les parece inaceptable de un caso que sí les parece aceptable en el otro. Por aclarar hipocresías, vaya.

6 comentarios:

Jose Vte. dijo...

Juan, impresionante reflexión, pero es que la actitud del PP va mucho mas alla, es mucho mas maquiavélica, ellos saben perfectamente que Felipe González no admite nada en la entrevista, muy buena por cierto, que grande es Juan José Millás, lo que al PP le interesa en realidad es que así pueden sembrar el germen de la sospecha sobre Rubalcaba, que es a quien temen de verdad, quieren desprestigiarle como sea y cuanto antes, y como estaba en el gobierno de Felipe Gonzalez, pues le viene de perlas este asunto.

Pura hipocresía, y el pobre Bush una víctima, y un santo varón.

Lo que hay que oir

Un abrazo

INÉS dijo...

Tenemos mala memoria...
Rubalcaba no da miedo, es la personificación de las malas maneras y un experto manipulador de información.
GAL, 11-M, tregua de ETA...no me inspira confianza y ahora es mi vicepresidente.
A Bush ya le dieron la patada...a Aznar también...Felipe Gonzalez salió a escondidas pero Rubalcaba se mantiene...no me gusta.

Jo Grass dijo...

Qué buena reflexión haces, Juan. Esto parece una caza de brujas!!!
Los fragmentos que he leido por ahí del libro de Bush dan miedo!

El Impenitente dijo...

¿Así que la casta política española practica la doble moral sin el menor pudor? Vaya. Sorprendente. Y tú te sigues indignando. Vaya. Sorprendente.

Lola dijo...

Juan, yo quiero resaltar que desde el libro de Bush hasta la entrevista a Gonzalez el quid del asunto está en que dependemos de un no o un sí de personas importantes, para hacer morir a mucha gente en un momento dado. Las declaraciones de Bush me dan asco pero tampoco me gusta que Felipe Gonzalez haya tenido en su mano el gran poder de matar.
Pura hipocresía en todos, y digo todos y todos. Un abrazo Lola

Juan Rodríguez Millán dijo...

José Vte., muchas gracias. Me preocupan estas derivas, porque ya no son de lucha partidista sino de tergiversación de la realidad. Como la de Bush. Entre todos, están logrando que nadie se crea una sola palabra de ningún dirigente político. Y eso es terrible...

Inés, discrepo de tu planteamiento. Si a Bush y Aznar ya les han dado la patada (que no es del todo cierto, ninguno de los dos tuvo la ocasión de perder unas elecciones, uno porque por ley no se pudo presentar y el otro porque no se quiso presentar), lo mismo sucede de Rubalcaba, que perdió esas elecciones con Felipe González en 1996. Te podría decir entonces lo mismo de Rajoy, al que nunca se le ha dado la patada desde el poder, a pesar de que lo compartió con Aznar incluso como vicepresidente.

Jo, eso es lo que me preocupa, que vamos de caza de brujas en caza de brujas, cada vez por motivos más insignificantes y/o hipócritas. Y así vamos a acabar realmente mal.

Impenitente, me desmonta tu acertadísima ironía. Siempre. Eres un genio. Seguiremos con la indignación cuando toque, tú tranquilo.

Lola, el detalle que destacas es muy importante, es otro gran debate. ¿Deberían tener ese poder? El caso es que estoy seguro de que muchos responderían que sí, al menos en determinadas circunstancias...