martes, agosto 11, 2009

¿Rarezas...?

Jo Grass, a través de su blog Cariño, ¡se te ha pasado el arroz! (que conozco desde hace poco pero que ya me tiene entre sus incondicionales), me ha concedido el Premio Rarezas (original el premio, un girasol con cara y gorra...), porque cree, y cito textualmente, que yo también soy "un exquisito gourmet en asuntos de rarezas". Y puede que sí, Jo, que tengas razón y para algunas cosas sea un bicho raro, sí. Pero ¿rarezas...? ¿Y encima siete? No sé, no me veo yo capaz de sacar siete rarezas sobre mi persona porque, claro, para mí no terminan de ser rarezas. Seguro que quien me conozca bien sí será capaz de elaborar una lista, de siete o seguro que de más comportamientos míos que le parecerán raros. Pero hacerlo yo mismo sobre mi persona lo veo complicado...

Para mí no es raro detestar las legumbres, que no me atraiga absolutamente nada un plato de fabada o lentejas, que de niño hiciera lo imposible por evitar esos platos hasta que por fin de adulto los he desterrado de mi dieta. Para mí no es raro que el árbitro del partido de fútbol del fin de semana se lleve la mayor parte de los gritos que puedo soltar. Para mí no es raro que no me guste comer nada durante un partido de fútbol de mi equipo (por la alta probabilidad de atragantarme si tengo que gritar al árbitro, un gol o lo que sea...) o viendo una película (no me gusta distraerme de la pantalla). Tampoco veo como una rareza ir al cine habitualmente solo y buscando las sesiones en las que menos gente haya. O tener vetado cualquier plan cotidiano a la hora a la que juega la Real, dos horas sagradas de disfrute personal e intrasferible cada fin de semana entre agosto y junio. O sacar fotos de gente sacándose fotos en lugares representativos de una ciudad. Tampoco veo raro acordarme de cómo fue un gol de un partido jugado por la Real en 2001 o 1993. O leer cómics y ver series de dibujos animados como si tuviera todavía once años. ¿Es una rareza no beber alcohol y no fumar? ¿O preferir una cena en casa de un amigo antes que un restaurante?

Ya he dicho más de siete cosas, sí, pero para mí no son rarezas. A no ser que lo normal sea raro. Y eso me ha recordado un fragmento de una conversación que escuché por casualidad un día, mientras paseaba por las calles de Madrid. "Es que cada día es más difícil ser normal", decía un hombre de menos de 40 años. ¿Será eso? ¿Es difícil ser normal? Claro que, para poder entendernos en esa conversación, tendríamos que llegar a un acuerdo sobre lo que es normal y lo que es raro. Mis rarezas para mí son normales, pero supongo que habrá gente que no lo vea así. ¿O no...?

Se supone que las normas del premio obligan a nominar a siete blogeros para que nos cuenten siete rarezas propias. Pero, como siempre, lo dejo en vuestras manos. Que cada cual cuente lo que quiera. O que me diga si lo que he dicho me convierte en raro o en normal...

12 comentarios:

S. Dedalus dijo...

Alguna cosa rara hay, pero muchas de las cosas que has dicho son, efectivamente, normales. Creo que te encuentras en el punto de equilibrio perfecto entre lo que es raro y lo que te convierte en uno más. Y eso es bueno; ser raro no es malo, y tener capacidad para estar con la gente normal es una gran virtud para los raros.

A mí no me costaría demasiado sacar 7 cosas, creo. Igual me lo planteo.

Arual dijo...

Me temo pues que de acuerdo con lo que cuentas en tu post yo también soy bastante rara!

carlos dijo...

hOY HE LEIDO QUE "Siempre una obediencia ciega es una ignorancia extrema". Eso es lo que pas con el tiempo que dedica la gente a "evadirse" de la rutina. Pues están los que lo hacen porque es LO QUE se hace.
En tu caso no son rarezas, pues te obedeces a tí mismo, aunque en cosas coincidas con el gusto general.
De todas formas yo algo lo considero raro si no aporta nada de nada a nadie.
Saludos

Jo Grass dijo...

Ya me parecías un gourmet de los auténticos; no siendo así sería raro que yo hubiera encontrado un nivel de afinidad tan grande leyéndote. Para mí lo que cuentas es de lo más normal ( si exceptuamos los asuntos futbolísticos de los que ya sabes no entiendo un pimiento), porque a mí me encanta ir sola al cine cuando no hay nadie en la sala; tampoco soy fan de las legumbres desde mi más tierna infancia; me encanta hacer fotos a la gente que lo está haciendo en ese preciso instante, y así podría seguir contándote hasta cientos.

Me satisface comprobar que no he errado el tiro pasándote el testigo de este premio. Estaba igual de convencida que cuando he luchado con uñas y dientes en algún festival para que una película en la que creía se llevara también el mérito.
La animación es tan cine como otros géneros, y no necesitas tener diez años para disfrutar con ello.

Un abrazo

M@r@ dijo...

Yo tengo mis rarezas,pero no es plan de andar contandolas....XD

Un bs

bebita dijo...

Es que lo normal es tener rarezas, no?
Besitos!

El Impenitente dijo...

Supongo que todo puede ser raro y todo puede ser normal, según el ámbito. De todas formas, las rarezas son propias del individuo, y no está mal defender lo colectivo, pero respetemos al individuo y lo individual.

Juan Rodríguez Millán dijo...

S.Dedalus, plantéatelo, que tiene cierta gracia conocer cosas de otros blogeros. Sí, yo también lo entiendo como virtud y como algo bueno, pero...

Arual, pues que viva la rareza, ¿no...?

Carlos, ahí entramos en lo que decía, el difícil consenso de lo que es normal y lo que es raro... Curiosa frase.

Jo Grass, pues me alegro, de verdad. A ver si poco a poco nos vamos leyendo y conociendo más aficnidades.

M@r@, bueno, no hace falta seguir la cadena, ya lo sabes, pero seguro que tienes algunas rarezas que se pueden contar, je, je, je...

Bebita, pues eso mismo digo yo, je, je, je... Qué aburrido no tenerlas, aunque no nos demos cuenta de que efectivamente son rarezas...

Impenitente, tú lo has dicho, hay que respetar la rareza de la persona ajena. Y la del colectivo, que ya lo dijo Indiana Jones de joven en La última cruzada: "Se han perdido todos menos yo"...

Lola dijo...

Imaginate!! A mi la gente de mi generación sobre todo, me considera una persona rara. A lo mejor a mi edad debería estar jugando a las cartas o haciendo calceta, pero yo me aburro con esas cosas y también con la gente de mi generación que se ha quedado estancada. Esto me pasa no solo ahora sino de toda la vida y por eso voy por la vida con el cartel de "rarita", pero lo que yo creo es que mis rarezas son las que me hacen vivir y vibrar. Lola

La Tilde Perdida dijo...

Uff, creo que lo normal es ser diferente, es decir, tener rarezas. Coincido contigo en lo de no beber ni fumar, porque cada vez que salgo me revienta que alguien me esté ofreciendo alcohol incansablemente y tenga que decir, incansablemente que no. ¿Por qué no me ofrecen un billete de cien euros?

Reverendo Pohr dijo...

dios, esto parece el Frikitest...

En fin, cómo suele decirse: pese a tus rarezas, te querremos igualmente.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Lola, cuánta razón tienes y cuánta vida se desprende de tus palabras... En ese caso, creo que ser llamado raro es un elogio incomparable...

Tilde Perdida, no nos caerá esa breva, je, je, je...

Reverendo, muchas gracias, je, je, je... Creo recordar que ya publiqué mi puntuación en el frikitest hace tiempo, je, je, je...